jueves, 24 de junio de 2021

GRISELDA HERRERO: ❝El error más importante que cometemos en nutrición es no pararnos a pensar❞

¡Mi hijo no me come! ¡No hay manera de que pruebe las verduras! Hay padres desesperados con la alimentación de sus hijos. Desde aquellos que no quieren comer, a aquellos otros que solo quieren patatas fritas y bollerías. La verdad es que deber ser un auténtico quebradero de cabeza. 

Antiguamente, lo que no te comías en el almuerzo te lo plantaban en la cena. Así que, cuando el estómago rugía, o comías lo que tenías por delante o comías lo que tenías por delante. No había más. Por suerte, hoy día contamos con otras herramientas que permiten a los padres educar a los hijos en buenos hábitos y cuidar su alimentación.  Trucos, estrategias y juegos permiten que los más pequeños vean en lo que comen una manera de divertirse. Griselda Herrero, conoce bien este terreno y en su último libro, Comer bien en familia, nos da claves para ayudarnos a la hora de sentarnos a la mesa con los más pequeños de la casa.

Marisa G.- Griselda, he echado un ojo a todos los libros que llevas publicados, que ya son unos cuantos, pero me gustaría preguntarte cómo empiezas a interesarte por el tema de la alimentación.

Griselda H.- Primero estudié Medicina y luego me metí en Bioquímica. Pero siempre me ha atraído mucho el tema de la salud, cómo funciona el cuerpo, qué alimentos son mejores,... Estando haciendo la tesis en la Universidad Pablo de Olavide, me enteré que allí se hacía la carrera de Nutrición, así que compaginé la carrera con la tesis de Bioquímica. Fue así como me metí de lleno en el tema de la alimentación.

M.G.- ¿Y qué diferencia este libro de los anteriores?

G.H.- Dos de mis libros están dirigidos exclusivamente a profesionales. Los cuatro restantes sí están más enfocados a la población general. De esos cuatro, Alimentación saludable para niños geniales sería como la primera parte de este último y mucho más teórico, en el que se aborda la alimentación infantil en el rendimiento escolar. Posteriormente, y tras abrir la consulta, he trabajado desde el enfoque de la psiconutrición. Junto a una de las psicólogas que trabaja conmigo en Norte Salud publicamos un libro sobre psiconutrición y después vino la Guía Saludable de Psiconutrición que aporta herramientas prácticas para hacer un cambio de hábitos. Y este último ha surgido de las muchas dificultades que nos encontramos en la consulta, donde vemos los problemas a los que se enfrentan los padres para dar de comer a sus hijos frutas, verduras, legumbres,... Con este libro pretendo ayudar a los padres con la alimentación de sus hijos y ofrecerles una serie de herramientas útiles. Para ello, hemos diseñado  un libro de juegos. 

M.G.- ¿Pero es un libro enfocado para la alimentación infantil o también se puede aplicar a los adultos?

G.H.- Se puede aplicar a la alimentación de los adultos pero, en realidad, está orientado a los niños, para crearle hábitos desde pequeños. Hay juegos que sirven para explicar ciertos conceptos a los niños. Si te tengo que explicar cómo funciona el sistema de hambre y saciedad, lo haría de una forma más compleja porque eres una adulta. Sin embargo, con un niño tengo que hacerlo de otra manera, a través de un juego. 

M.G.- Con este libro pretendes reeducarnos pero, ¿en qué errores solemos caer con más frecuencia, a la hora de alimentarnos nosotros, como adultos, y de alimentar a los más pequeños?

G.H.- Esto es algo que me preguntan muchas veces. El error más importante que cometemos en nutrición es no pararnos a pensar. No tomamos consciencia y nos vamos dejando guiar por las influencias de la sociedad, de lo que nos dicen en la tele. También repercute mucho el ritmo de vida que llevamos. Con las prisas recurrimos a lo que nos resulta más rápido. Tendemos a pensar que hacer una planificación, un menú semanal y cocinar, nos va a llevar mucho tiempo, y eso no es cierto. En definitiva, hay dos o tres cuestiones que confluyen y que impiden que tengamos mejores hábitos. 

M.G.- Pero solemos confundir comer bien y tener buenos hábitos alimenticios con estar a dieta, ¿verdad?

G.H.- Sí y no. Lo de la dieta lo asociamos con el peso y el sufrimiento, pero deberíamos empezar a cambiar esa percepción. La dieta no es más que la alimentación del día a día, es decir, el conjunto de alimentos que conforman nuestra rutina alimentaria diaria. También asociamos el comer sano con perder peso pero tampoco es así. Comer sano es querer cuidarse y eso no tiene nada que ver con el peso ni con la imagen. Son ideas erróneas que transmitimos a los niños. 

M.G.- Hay un capítulo muy interesante en el que tocas la publicidad y el marketing. Por otro lado, las redes sociales es un cultivo de gente recomendando tal o cual producto.

G.H.- Eso es un peligro porque muchas de esas personas no son profesionales de la salud. Hay que tener en cuenta que los niños son muy vulnerables. Imagínate que un niño ve a su ídolo, a un deportista por ejemplo, anunciando un producto no saludable. El  niño va a querer comer ese producto porque sueña con ser ese deportista. Y encima, su mente asocia ese producto a salud porque se trata de un deportista. Deshacer ese pensamiento no es tan fácil. Es algo complicadísimo. Las redes sociales están influyendo muchísimo en las alteraciones del comportamiento alimentario

M.G.- Griselda, una pregunta importante que a mí, como adulta, ya me cuesta. ¿Es verdad que hay que comer cinco veces al día, que  hay comer cinco raciones al día de fruta y verdura, que hay que... ? Es que, si hacemos todo lo que se supone que hay que hacer, me llevaría todo el día comiendo.

G.H.- No, no es verdad que haya que comer cinco veces al día. Hay muchos estudios que demuestran que el número de veces no impacta ni en el peso, ni en la calidad de tu alimentación. Todo va a depender de nuestras rutinas y de cómo distribuyo mi alimentación a lo largo del día. Si me levanto a la diez y desayuno, y luego almuerzo a las dos, ¿qué necesidad tengo de hacer una ingesta intermedia? Pero si desayunas a las siete de la mañana y luego no almuerzas hasta las cuatro de la tarde, ahí sí interesa realizar  una pequeña colación intermedia para no llegar a la comida con tanta hambre. Eso hay que ir regulándolo y personalizándolo, en función de cada uno. 

Luego, con respecto a frutas y verduras, sí. Hay que tomar cinco raciones al día. No es tan difícil hacerlo. Si yo meto verduras en cada ingesta principal, ya tengo dos raciones de verduras. Ahora solo tendría que distribuir tres piezas de fruta a lo largo del día. Lo puedes hacer en el desayuno, almuerzo y cena, o bien tomar fruta a media mañana o en la merienda. Hay que ir jugando y no es tan difícil.




M.G.- Hablas en el libro de las calorías vacías. ¿Qué es eso?

G.H.- Las calorías vacías son las de los productos que aportan mucha energía pero no aportan nutrientes. Por ejemplo, los productos ultraprocesados, desde refrescos, bollerías, snacks,...  ¿No aportan nada de nutrientes? Bueno, algo aportarán pero estoy haciendo  una ingesta calórica muy grande y un aporte nutricional muy pequeño. Tenemos que buscar justo lo contrario. De hecho, tenemos una gráfica en el libro que explica esto mismo. 

M.G.- Otro capítulo que me gusta mucho. Cuando sales de casa, vas a un bar, a un evento o te vas de vacaciones, es muy complicado comer bien.

G.H.- Bueno, es más difícil que en casa. Hoy he tenido que comer fuera por circunstancias y me he ido a un bar. Pues me he pedido un salmorejo y queso con salmón. Eso no está mal. Hay que adaptarse a las circunstancias y pensar que no siempre vas a poder comer de forma perfecta fuera de casa, pero existen opciones. Hoy, en cualquier bar te ponen un tomate aliñado o hay platos de verdura. Obviamente no están preparadas igual que tú lo harías en tu casa, pero hay que buscar la mejor opción. Lo que no se debe hacer es, aprovechar que sales para comer todo aquello que no pruebas en casa. También te digo que no hay que comer súper sano cada vez que salgas. Alguna vez te puedes permitir comer algo distinto que no sea especialmente saludable.

M.G.- Un capricho.

G.H.- Pero no hay que tomárselo como un capricho si no como algo natural. No pasa nada si un día te comes un helado. No pasa nada si un día vas a una boda y comes lo que hay. ¿Vas a pedir una ensalada? Eso no es saludable, tampoco. Lo que hay que procurar es buscar un equilibro.

M.G.- En este libro encontramos muchos juegos. Cuéntame un poco en qué consisten.

G.H.- En el libro hay cerca de cien juegos y dinámicas. Algunos de ellos son juegos tradicionales, como una oca, que se pueden construir, y otros son como plantillas que nos van a servir para motivar a los niños, para hacer actividades, para generar hábitos, para incentivarles a la hora de aumentar o disminuir el consumo de algún producto. 

M.G.-¿Y cómo habéis ideados estos juegos?

G.H.- Dándole muchas vueltas. Hay muchísimo trabajo detrás del libro porque todos los juegos son inventados por mi marido y por mí. 

M.G.- Me surge una pregunta. ¿Es realmente sano ser vegetariano o vegano? Es decir, ¿es bueno excluir de nuestra dieta ciertos alimentos básicos?

G.H.-Sí. O mejor dicho, puede ser saludable. Desde el año 2005, la Asociación Americana de Dietética, una de las grandes referentes de la alimentación y la salud, afirmó que una dieta vegetariana o vegana puede ser saludable en cualquier etapa de la vida, y para cualquier segmento de la población: niños, embarazadas, deportistas,... Pero para eso tiene que estar bien pautada. Tenemos que saber cómo combinar los alimentos, para estar bien nutrido y que no nos falte ningún nutriente. 

Otra cosa muy distinta son las modas o hacerse vegetariano para perder peso. 

M.G.- Una de las preocupaciones que tienen los padres son los comedores de los colegios. ¿Cómo lo ves?

G.H.- Hace falta mucho trabajo. Desde hace unos años, por lo menos en Andalucía, los comedores escolares están obligados a tener un nutricionista pero, desgraciadamente, creo que falta trabajo. Y te digo esto no refiriéndome al nutricionista sino al sistema. En el menú escolar nos centramos siempre en las calorías, los porcentajes, y los macronutrientes. Pero yo puedo cuadrar perfectamente una dieta de 1724 calorías,  con todos los macronutrientes, y no tiene por qué ser saludable. Hay muchos comedores que ponen fritos, legumbres combinadas con carne, tienen fallos en la complementariedad,... 

Pero voy a ir más allá. En el comedor escolar, no solo tenemos que tener en cuenta lo que se come sino también el ambiente. Que no dejen que un niño se levante mientras está en el comedor, que no los dejen hablar, ni jugar mientras comen, que les pongan un sello de felicidad si se lo han comido todo, o de tristeza si han dejado comida en el plato, o que no les dejen repetir, u obligarlos a comer algo que no les gusta,... Todo eso hay que trabajarlo.

M.G.- Lo de las caritas viene desde las guarderías.

G.H.- Pero está muy mal. No puedo premiar a un niño o castigarlo en función de que se lo coma todo o no. No puedo hacerlo porque no estoy atendiendo a sus niveles de hambre y saciedad. A veces lo estaré forzando a que coma más de la cuenta. Estamos interfiriendo en sus señales de hambre, estamos generando una mala relación con la comida y puede ser que, más adelante, esta actitud genere un problema alimentario.

M.G.- Tú tienes una niña pequeña. Imagino que todo esto lo pones en práctica con ella. No sé si ella reacciona bien a las propuestas alimenticias que le haces.

G.H.- Mi hija come bastante saludable, pero no deja de ser una niña. No hay que buscar la perfección. No puedo pretender que un niño de ocho años coma todo tipo de verduras, todo tipo de frutas, coma súper equilibrado y saludable, y no coma ningún procesado. Esa no es la realidad. Los niños van a comer procesados sí o sí, porque van a cumpleaños, porque en el cole a veces celebran el día tal, y le dan zumitos o batidos. No podemos educar a los niños en una burbuja. Le tenemos que enseñar a enfrentarse a los ultraprocesados. 

En casa, lo que intentamos inculcarle a nuestra hija es que esos ultraprocesados se pueden comer algunas veces, pero no todos los días. Y de lo mejor que hemos hecho es no interferir en sus señales de hambre y saciedad. Mi hija se regula perfectamente. Cuando tiene hambre come más y cuando no tiene hambre pues come menos, y no pasa nada.

M.G.- Estupendo. Griselda, no tengo más preguntas que hacerte. Gracias por atenderme.

G.H.- A ti.

Sinopsis: La guía indispensable para aprender a alimentarse sano a través del juego 

Comer bien en familia es una guía práctica y divertida en la que encontrarás trucos, juegos y dinámicas para aprender a comer de forma saludable en casa.

En sus páginas conoceremos los pilares básicos para obtener hábitos más saludables y aquellos factores que tratan de boicotearnos en nuestro objetivo de salud. Un completo manual repleto de juegos, actividades que resolverá las dudas más frecuentes sobre la alimentación para que los padres aprendan y enseñen a sus hijos a comer de manera  saludable a través del juego. 

miércoles, 23 de junio de 2021

EL NOMBRE DE LA ROSA (INTRIGA - 1986 )

Año: 1986

Nacionalidad: Alemania

Director: Jean-Jacques Annaud

Reparto: Sean Connery, Christian Slater, F. Murray Abraham, Michael Lonsdale, Valentina Vargas, Ron Perlman, Feodor Chaliapin Jr., William Hickey, Volker Prechtel, Leopoldo Trieste, Helmut Qualtinger, Elya Baskin, Michael Habeck, Urs Althaus, Vernon Dobtcheff, Andrew Birkin

Género: Intriga 

Sinopsis: Siglo XIV. Fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery), monje franciscano y antiguo inquisidor, y su inseparable discípulo, el novicio Adso de Melk (Christian Slater), visitan una abadía benedictina, situada en el norte de Italia, para esclarecer la muerte del joven miniaturista Adelmo de Otranto. Durante su estancia, desaparecen misteriosamente otros monjes que después aparecen muertos.

[Fuente: Filmaffinity]


De Los Diez Escalones de Fernando J. Múñez a El nombre de la rosa de Jean-Jacques Annaud. Mi mente funciona así. La nueva novela de Múñez es un homenaje a la novela de Umberto Eco pero también a la película de Annaud. Durante la conversación con el autor hace unos días (que puedes leer aquí) salió a relucir muchas veces el nombre de Guillermo de Baskerville y de Adso de Melk, así como la abadía en el norte de Italia, en la que ocurrían extrañas muertes y la atmósfera de intriga que se respira a lo largo de todo el relato. Me apeteció volver a reencontrarme con Sean Connery y Christian Slater. Este fin de semana volví a poner nombre a la rosa.

El nombre de la rosa, como la mayoría sabéis, es la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Umberto Eco, que publicó en 1980. Por cierto, aprovecho para preguntaros si habéis visto ese vídeo en el que se ve a Eco recorriendo su biblioteca en busca de un libro concreto. Es impresionante. Os lo dejo aquí.




¿Cuánto mide la casa de este hombre? ¿Y cuántos libros tiene? Bueno, sigo con la película. 

El nombre de la rosa narra la historia de varios crímenes ocurridos en una enorme y aislada abadía del norte de Italia. Se trata de un centro benedictino, donde tendrá lugar la celebración de un debate entre franciscanos y una delegación papal. Al santo lugar llega Guillermo de Baskerville (Sean Connery) en compañía de su pupilo el joven Adso (Christian Slater), hijo menor del barón de Melk, de cuya educación se ocupa el fraile. La comunidad religiosa está muy alterada. Recientemente se ha producido la muerte de unos de los hermanos de la congregación. El joven Adelmo, un extraordinario ilustrador, ha sufrido un terrible accidente. Su cuerpo sin vida ha aparecido a las afueras de la abadía, en un lugar que hace sospechar que el joven cometió suicidio, lanzándose desde una ventana del edificio. En esa dirección apuntan las primeras impresiones. Sin embargo, el problema surge cuando se comprueba que es una ventana que no se puede abrir. Inmediatamente, los monjes empiezan a clamar al cielo y temen la presencia del maligno. Algo perverso y demoniaco ronda por las paredes de la abadía. ¿Qué pueden hacer? Animados por la sabiduria de Guillermo, el fraile comienza a hacer sus indagaciones. Es un hombre pragmático y cree que todo tiene una explicación mucho más sencilla de lo que parece ser. No obstante, a la muerte de Aldemo le siguen otras muchas. En extrañas circunstancias aparecerá el cuerpo de Venancio, de Berengario, o de Malaquías. Y todos ellos yacen con la yema del dedo índice y la punta de la lengua ennegrecidos.

¿Qué está pasando en ese recinto de paz? ¿Acaso es un lugar olvidado por Dios? Dado que se sucede una muerte tras otra y que los monjes creen cada vez con mayor insistencia en la presencia del demonio, llega el inquisidor Bernardo Gui. Un pequeño incendio descubre al monje Salvatore, un hombre discapacitado y recogido por los miembros de la orden, en compañía de una joven del pueblo. Un gato negro y un gallo hacen pensar a Gui que el problema de la abadía se reduce a la celebración de rituales satánicos y actos de herejía. Habrá un juicio y condena. Otros monjes reconocerán su pasado hereje. Arde el pecado en la hoguera.

Pero, en realidad, las muertes de la abadía tienen que ver con un objeto común y simple que, en su interior, guarda un gran poder. Me refiero a un libro. ¿Cuántos libros se han quemado a lo largo de la Historia del mundo por considerarse peligrosos? Seguro que a muchos se os viene a la cabeza las mismas imagénes que a mí. En este caso, el libro que todos los monjes quieren leer pero hay que ocultar por su peligrosidad se atribuye a Aristóles, un ejemplar que siempre ha generado mucha polémica pues, algunos eruditos dicen que jamás fue escrito y otros aseguran que se perdió en la noche de los tiempos. En cualquier caso, las muertes misteriosas, las condenas a morir en la hoguera y el complicado pasado de Guillermo de Baskerville conducirán a un desenlace que esclarecerá todos los enigmas planteados, pero que también supondrá la destrucción de una de las mayores bibliotecas de la Cristiandad.

Hay muchas cosas que me gustan de esta película. La trama es compacta y gira alrededor de dos ideas principales: el demonio, como origen de todo lo inexplicable y la literatura, como fuente de sabiduría, y vehículo para construir un criterio propio. De siempre se ha luchado contra el conocimiento porque va parejo al poder y contra la posibilidad de construir un pensamiento propio. Estamos en el siglo XIV, concretamente en 1327. La Inquisición lleva varios siglos luchando contra la brujería y ha extendido su red por todo el mundo. A la Inquisición se la teme y jamás se le contradice. Todo aquel que ose contravenir lo estipulado por esta institución será señalado como hereje. Pero, El nombre de la rosa también toca otros temas de manera colateral. Por ejemplo, la vida monacal y el celibato, el despertar sexual de los jóvenes o las inclinaciones invertidas. Por encima de todo eso, la riqueza de la Iglesia frente a la pobreza del pueblo.  Vinculado a esta teoría surgen los dulcinistas, aquellos que saquean las iglesias y mataban a los obispos para arrebatarles las joyas, el dinero y repartir a los pobres. Son enemigos de la fe cristiana.

De El nombre de la rosa me gustan sus personajes. Ese Guillermo de Baskerville, tan magistralmente interpretado por Sean Connery, un Sherlock Holmes del Medievo, sabio, observador, perspicaz y con una gran capacidad deductiva sobre el que pesa una sombra. Abierto a otros horinzontes, Guillermo acostumbra a usar instrumentos que no serían del agrado de los benedictinos por eso siempre trata de mantener ocultos su astrolabio o su sextante. La película ahonda en el pasado de este fraile, que ya tuvo un enfrentamiento con la Inquisición. Sus vivencias de otros tiempos lo han obligado a refrenar sus impulsos y silenciar algunas opiniones controvertidas, pero nadie puede traicionar a su propia naturaleza y terminará siendo fiel a sus principios, aunque eso vuelva a acarrearle problemas.

Me gusta el joven Adso de Melk, tan inocente y puro, tan asustadizo cuando llega a ese enorme edificio donde parece que el demonio hace y deshace a su antojo. Me gusta la ingenuidad del personaje, sus reflexiones y su bondad. Cuando Christian Slater rodó esta película tenía diecisiete años. Había hecho alguna cosa previa pero, a mí me parece que en este largometraje hace un gran trabajo interpretativo. En ningún momento me parece estar viendo al actor sino al propio novicio, que ha sido apartado de su hogar, y llevado a un lugar recóndito donde el mundo se le antoja tan complejo y dificultoso. Adso descubrirá el amor, el puro de corazón, el limpio, y también entenderá que el mundo es un lugar donde también existe miseria y perversión. No recuerdo un trabajo del actor que me haya impresionado tanto como el que hace al encarnar a Adso. Y eso que vinieron muchísimas películas después. Creo que este fue el papel de su vida.

De igual modo me gusta el resto de personajes, algunos de los cuales son históricos. De los principales dentro de la abadía destaco al venerable Jorge (Feodor Chaliapin Jr.), tan enjuto, con esos ojos ciegos y un carácter que impone. Y de los más secundarios, al hermano Berengario o a Ubertino da Casale. Con estos dos actores -Michael Habeck y William Hickey, respectivamente- hicieron un trabajo de caracterización brutal. Pero si tenemos que hablar de caracterización es imposible olvidarse de Salvatore (Ron Perlman), El actor tiene unos rasgos muy característicos que fueron potenciados para darle el aspecto que ofrece el personaje. Perlman consigue igualmente que me olvide del actor y solo vea al pobre monje, deforme y torpe. 

Siguiendo con las cuestiones que me apasionan de este largometraje, tengo que señalar al propio narrador. Nada más iniciarse la cinta, nos recibe una voz en off, un narrador en segundo plano que nos irá acompañando a lo largo de todo el metraje. Es el propio Adso de Melk el que, siendo ya un hombre muy mayor, recuerda los hechos asombrosos y terribles que le tocó vivir siendo un joven pupilo. Su voz apuntala los sucesos descritos en determinadas secuencias.

No puedo dejar atrás el guion con diálogos inquietantes, la fotografía tan hermosa en muchos planos, como en los atardeceres y en los amaneceres que rodean la enorme mole que supone ser la abadía. La atmósfera que se crea en el lugar es asombrosa. Ya puedes estar a cuarenta grados a la sombra, en el lugar más luminoso del planeta, que la película te trasladará a ese recóndito escenario, en el que sientes un enorme desasosiego tras cruzar el umbral del recinto, rodeado de nieve, niebla, frío y cielos grises. ¿Pero dónde está esta abadía? Se trata del monasterio Kloster Eberbacj, en las inmediaciones de Frankfurt (Alemania). Impresionante.




La música de James Horner es otro elemento sustancial en la película. Desde el inicio con esas campanitas, esos acordes que nos adentran en el misterio. Los efectos sonoros también están muy cuidados. Sobrecoge el ulular del viento, o los ladridos lejanos de los perros. 

El nombre de la rosa no envejece. Es de esas películas que puedes ver una y otra vez sin cansarte, y eso que dura unas dos horas. Pero está tan bien dirigida, tiene un guión tan completo y un reparto tan extraordinario -todos el reparto hace un trabajo maravilloso-, que se disfruta en cada visionado.

No hace mucho emitieron una serie que tengo pendiente de ver. También he encontrado información sobre un documental que me encantaría fichar del que te dejo los detalles aquí.

En definitiva, es una película que me encanta y que no dejo de recomendar. Hoy día es raro encontrar a alguien que no la haya visto pero si ese es tu caso, te animo a darle una oportunidad. En YouTube puedes verla en su totalidad, aunque en la versión latina. Yo preferí comprarme una edición especial hace unos cuantos años porque es un largometraje digno de coleccionar.



Tráiler [en inglés]:                                                                     Puedes adquirirla aquí:


     

martes, 22 de junio de 2021

ILU ROS: ❝Escribir sobre Lorca ha sido una gran responsabilidad para mí❞

Qué bonito lo último de Ilu Ros. Qué homenaje tan extraordinario a la figura de Federico García Lorca. Los volúmenes ilustrados, al margen de ser bellísimos, suponen un vehículo muy divertido, ameno e instructivo para acercarnos a nombres importantes del mundo literario, cinematográfico, musical,... Ya disfruté una barbaridad del primer libro de esta ilustradora murciana. En Cosas Nuestras (puedes leer la reseña aquí), Ros nos habla de su abuela Resurrección, con el cariño que una nieta debe profesar a una abuela. 

Federico abarca la vida del escritor granadino desde su nacimiento hasta su muerte. A lo largo de más de trescientas páginas, Ilu Ros retrata a color los momentos más significativos de la vida de Lorca. Nos habla directamente el poeta. Nos hablan también algunas personas que lo conocieron. Un volumen hermoso, del que os daré cuenta en breve. De momento, os dejo con la entrevista a la autora.

Marisa G.- Ilu, ¿por qué Federico? ¿Por qué ahora? He estado mirando las fechas y se han cumplido 123 años de su nacimiento, no es una cifra redonda como para una conmemoración.

Ilu R.- Un día, justo antes de publicarse Cosas Nuestras, estuve almorzando con mi editora y hablábamos de autores que nos gustaban. Federico García Lorca ya aparece en el libro anterior, y estuvimos hablando de él porque las dos somos muy lorquianas. Me propuso hacer un libro ilustrado sobre la figura del poeta. En ese momento no supe qué responder. Pensé que un proyecto así me quedaba grande. Me generaba mucha presión por el tipo de personaje pero, por otra parte, me parecía algo tan bonito. Una vez que me metió la idea en la cabeza, ya no me pude resistir. Escribir sobre Lorca ha sido una gran responsabilidad para mí. 

M.G.- Te ha quedado precioso. El libro se inicia por el final, con la muerte del escritor, que vuelve a aparecer en las páginas finales. Es decir, la narración es cíclica.

I.R.- Sí, el libro está estructurado como si fuese una obra de teatro, en homenaje a su parte más dramática. No me refiero solo a su obra, sino también a esa imaginación que tenía de niño, cuando se inventaba sus teatricos. Me pareció buena idea hacerlo así. He construido un volumen que, en realidad, es una tragedia, la tragedia de la vida de Federico García Lorca.

Otra cosa que me preocupaba era el momento de afrontar su muerte. Todo el mundo sabe cómo murió, un hecho que se ha convertido en un momento icónico de la guerra civil española. No quería que el libro girase constantemente alrededor de ese instante, sino que se viera su vida. Así que decidí poner al principio lo que todos sabíamos y luego contar quién fue Federico García Lorca, lo que significó para el mundo, lo que supuso para los que lo conocieron.

M.G.- Pero el libro tiene un cierto toque documental, ¿no? Construyes la historia como si estuvieras entrevistando a las personas que lo rodearon.

I.R.- Sí, hay una serie de personajes contemporáneos que van apareciendo en escena, y van contando quién era Federico García Lorca, o van contando anécdotas de su vida. Son personas que van hablando desde un momento posterior a la muerte del autor. Son personas mayores, que están en una edad bastante avanzada. 

Durante el proceso de documentación leí mucho sobre Lorca, su obra, y recurrí a muchos testimonios. Al final, surgió de este modo, contar su historia desde el punto de vista de los que vivieron con él y lo conocieron. Son ellos los que podían contarnos muchas más cosas sobre el autor. 

M.G.- El libro cuenta con anécdotas de personajes con los que él se codeó. Es decir, en este universo lorquiano, él es el centro, pero hay mucha más gente orbitando a su alrededor.

I.R.- Claro. Hubo varios momentos en los que tuve que echar el freno. El proceso de documentación es muy bonito porque es un momento de descubrimiento, pero eso te lleva a conocer a otra serie de personas, por las que empiezas a interesarte cada vez más. Tuve que tener mucho cuidado para mantener el foco sobre Lorca, como personaje principal, pero también he querido hablar de personas de su época. 

Lorca estuvo en el centro de un momento de apogeo cultural, en esa España de los años 20 y 30, tan rico en vanguardias. Madrid supuso para él un lugar mágico y lleno de inspiración. Vivió una época muy especial, con gente muy interesante.

M.G.- Lorca tenía una sensibilidad especial pero parece que con él se alinearon los planetas. Tenía una madre maestra, un padre que apostaba por la formación de los hijos, una abuela que leía a Víctor Hugo. Y luego está toda la época en la que vivió, conociendo a tanta gente interesante. Si hubiera nacido en otro momento o en el seno de otra familia, lo mismo no estaríamos hablando de él hoy.

I.R.- Está claro fue una persona brillante pero también perteneció a una familia privilegiada. Aunque no fue hijo de la burguesía como Dalí, sí lo fue de un terrateniente.  Su familia tenía dinero y eso permitió que él pudiera estudiar en la universidad. Aun así, tuvo una relación muy estrecha con la gente del pueblo y del campo. 

M.G.- Sé que has tenido que ficcionar ciertos momentos que no están recogidos en ninguna fuente. Has tenido que echar mano de la imaginación.

I.R.- Sí, al final me he dejado llevar por lo que contaba todo el mundo sobre él y lo que él mismo contaba en su propia obra. Decía que todos sus personajes teatrales estaban basados en persona reales que él conoció. Te decía antes que él tuvo un vínculo muy estrecho con la gente humilde, con las criadas, con las mujeres del campo. Todas estas personas son las que luego salen en sus obras, como en La casa de Bernarda Alba. Lo que no está documentado me lo he tenido que inventar. Por ejemplo, todo lo relativo al Federico niño, pero creo que el retrato que he hecho de él, tan imaginativo y creativo, está bastante cerca de la realidad. 

M.G.- Me ha gustado mucho encontrarme en estas páginas a Maruja Mallo, a Margarita Manso... Ahora estamos tirando más de estas mujeres, le estamos dando más visibilidad. Han estado olvidadas durante tanto tiempo que da gusto encontrarse con ellas en un libro como este. 




I.R.- Había leído sobre las Sinsombreros, sobre todas estas mujeres que eran contemporáneas a la generación del 27, que además formaban parte de ese grupo. Eran de la residencia de señoritas que era la residencia paralela a la de estudiantes. Los hombres fueron los que transcendieron pero, por suerte, todas estas figuras femeninas se están rescatando ahora. Es una pena que no lleguemos a saber lo que hubo exactamente porque no se contaba, pero sí sabemos hoy que Maruja Mallo fue una pintora de la categoría de Dali. Entre que eran mujeres y que luego, con la llegada de la guerra civil, a todas ellas se las vinculó con la República, con ser roja, y terminaron exiliadas, se ha perdido mucha información. Además, el franquismo intentó taparlas. Eran mujeres muy avanzadas para su tiempo.

M.G.- Tengo la sensación de que has querido destacar más la figura del hombre que del escritor. Mencionas sus obras pero te centras mucho más en la persona.

I.R.- De Federico García Lorca se ha contado prácticamente todo. He tenido que hacer una selección de toda la información que tenía. Opté por contar lo que a mí más me emociona de él y por eso creo que ha salido un libro donde podemos ver al Federico más personal. Me interesaba mostrar su vinculación con la familia, con las mujeres más humildes que había a su alrededor, las que le enseñaron cosas de niño. Y son estas personas las que, al final, se han visto más reflejadas en su obra. También, en sus libros, él volcó las historias que escuchaba de pequeño, como la de la vecina Francisca Alba que luego se convirtió en Bernarda.

M.G.- Y esta selección de la que hablas, ¿te ha costado? ¿Ha sido complicado hacer la criba?

I.R.- Sí que me ha costado porque su vida fue muy intensa y su obra muy extensa, para lo poco que vivió. Se podía hacer perfectamente otro libro y hablar de otros aspectos de su vida, sin ningún tipo de problemas.

M.G.- Ilu, hablemos de las ilustraciones. Tú dibujas a mano alzada, ¿no?

I.R.- Sí, sí. Generalmente suelo dibujar con acuarelas, con lápices de colores, tinta, rotuladores,... Uso técnicas que me permitan trabajar rápido porque soy muy impaciente. 

M.G.- ¿Y los colores? En Cosas Nuestras, los colores eran más vivos. Aquí usas mucho los colores tierra, los ocres, los naranjas, ¿no?

I.R.- Es verdad. Al principio hice un estudio de color. Pensé que Federico estaba muy relacionado con el verde, por la vega de Granada, pero a mí me sonaba a amarillo, por lo brillante y lo llamativo.  El amarillo predomina en todo el libro. Los tonos ocres de la tierra, también. Con el Romancero, sí hay colores más vivos, con el fuego y la pasión, cuando empezó a descubrir el amor. Y luego, hay otra parte del libro que solo es en blanco y negro, solo a tinta, la más triste y la más cercana a su muerte.

M.G.- Es verdad que se ha contado mucho sobre Lorca pero, durante la documentación, ¿te has topado con algo que realmente desconocías y te haya impactado?

I.R.- He descubierto muchísimas cosas. Creo que me pasaba lo mismo que a otras muchas personas, que pensamos que sabemos mucho de él pero al final no es así. Me gustó mucho descubrir la parte del Lorca niño, que jugaba a hacer teatro y a dar misa.

M.G.- Te leo decir que, hasta 2011 no te habías planteado vivir de la ilustración. Hasta esa fecha, ¿cómo te planteabas proyectar tu carrera?

I.R.- En 2011, había terminado Bellas Artes y Comunicación Audiovisual, y me fui a vivir a Reino Unido. Estuve allí ocho años, durante los cuales trabajé en la hostelería. Los últimos años pude compaginar el trabajo con la ilustración. Empecé a dibujar porque era lo que podía hacer. No me podía poner a pintar oleo en una habitación sin apenas espacio. Sin embargo, era fácil manejar un bloc de dibujos y unas acuarelas. Así empezó todo.

M.G.- Ilu, Federico es un libro precioso. Una joya.

I.R.- Me alegro que te guste.

M.G.- Gracias por esta charla.

I.R.- Gracias a ti. 

Sinopsis: Federico solo hay uno. No le hacen falta apellidos. Un nombre que reconocen tanto niños como adultos, que suena a duende, a cante jondo y a romance popular, pero también a la vanguardia más rompedora. Un nombre que encarna la alegría y las sombras de España, la época más brillante de nuestra cultura desde la Edad de Oro, pero también la guerra y la vergüenza de un pueblo que nunca podrá perdonarse la muerte del poeta que más lo representaba.

En este libro escuchamos las voces de aquellos que lo conocieron, desde su familia cercana hasta la legión de amigos y amigas que lo frecuentaron en sus años granadinos, en las juergas líricas de la Residencia de Estudiantes o a lo largo de su intensa vida literaria. Y, por supuesto, la suya propia: la del poeta, la del dramaturgo, la del conferenciante, con la claridad de unas ideas que hoy tienen la misma fuerza, y, por n, la voz desnuda del hijo, del hermano y del amante enamorado. Ilu Ros fusiona voces y palabras con sus ilustraciones, que nos arrastran como la magnética personalidad de Federico García Lorca: icono de generaciones pasadas, presentes y futuras.

lunes, 21 de junio de 2021

FREDDIE MERCURY. LA BIOGRAFÍA DEFINITIVA de Lesley-Ann Jones

Editorial: Alianza Editorial
Fecha publicación: abril, 2012
Precio: 20,00 €
Género: biografía
Nº Páginas: 512
Encuadernación: Tapa blanda solapas
ISBN: 9788420671932
[Disponible en ePub]


Autora

Lesley-Ann Jones es una periodista inglesa especializada en música que trabaja para distintas publicaciones en Londres, Nueva York y Hollywood. A lo largo de su carrera ha seguido e informado sobre distintas giras de músicos tan sobresalientes como Paul McCartney, David Bowie, The Rolling Stones, Elton John y Queen entre otros, y ha publicado varios libros, entre los que destaca una biografía de Naomi Campbell.

Sinopsis

"¡NO QUIERO SER UNA ESTRELLA, QUIERO SER UNA LEYENDA!" 

Freddie Mercury, uno de los mayores talentos de la música pop de todos los tiempos, ha sido sin duda el más misterioso de aquellos intérpretes que llegaron a convertirse en leyenda.

Sin embargo, y a pesar de que su ilimitada creatividad e inigualable sentido del espectáculo le granjeara millones de enfervorizados seguidores en todo el mundo, muy pocos han llegado a conocer al hombre que se escondía tras el mito.

La biografía, además de relatar con detalle todos los pasos de su fascinante trayectoria como ídolo de multitudes, explora los aspectos más íntimos de su vida y se detiene en la confusa sexualidad que lo llevó a establecer fortísimos lazos con personas de ambos sexos.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Biografías, un género que nunca me llamó especialmente la atención. Sin embargo, a medida que voy cumpliendo años me va resultando más atractivo leer sobre la vida de los demás. Será por comprobar lo mediocre de mi existencia (broma). Hasta la fecha, me he acercado a la vida de Frida Kahlo, Marilyn Monroe, Federico García Lorca, y alguno más, pero prácticamente ha sido a través de libros ilustrados. Leer una biografía en sí, pura y dura, creo que es la primera vez que lo hago. ¿Y por qué esta en concreto? ¿Por qué leer sobre la vida de Freddie Mercury? La idea surgió cuando publiqué la reseña de la película Bohemian Rhapsody (puedes leerla aquí). Entre los comentarios había dos claras tendencias. Gente que, como yo, adoraba este largometraje y lo veían con regularidad. Y, por otra parte, hubo otro grupo de personas que confesaron sentirse decepcionadas con este largometraje. ¿Por qué? Aludían a excesivas licencias, ausencia de ciertos episodios importantes en la vida del cantante y, sobre todo, poca fidelidad al desarrollo cronológico de los hechos. Y es verdad. Leer esta biografía de Freddie Mercury ha puesto las cosas en su sitio, he podido profundizar en su trayectoria musical, y en la personalidad de un hombre que el sida se llevó demasiado pronto. Leer esta biografía ha despertado mi curiosidad, y me he lanzado a la búsqueda de otros títulos, me he sentado a ver un documental tras otro y un concierto tras otro. Como dije en el resumen mensual que publiqué ayer, para mí que el fantasma de Freddie Mercury me ha poseído y ahora me ha entrado una ventolera «mercuriana» que no había sentido en mi vida.

Lesley-Ann Jones es la periodista que firma esta biografía. Desde los años 80 a 1992 se dedicó a hacer reportajes sobre el mundo del rock y del pop para diversos medios de comunicación, lo que le permitió tener acceso a grandes figuras como el mismo David Bowie. Era una novata, «una chica delgada y pecosa de veintitantos años a la que le encantaba el rock and roll», cuando entrevistó por primera vez a Freddie Mercury,  en las oficinas que Queen tenía en Notting Hill. Era 1984. Por entonces, la banda ya había publicado nueve o diez discos y habían salido muchas veces de gira. Freddie tenía 38 años. No sería la única vez que Jones y Mercury coincidieran.

En Freddie Mercury. La biografía definitiva, la periodista hace un recorrido total y completo por la vida personal y la trayectoria musical del cantante. Aunque el libro comienza con un capítulo introductorio que nos traslada a Montreaux (Suiza), abarca desde el nacimiento de la estrella en Zanzíbar, el 5 de septiembre de 1946, hasta su muerte y posterior incineración en Londres. 

Son muchos los datos a destacar en cada etapa de la vida de Mercury. De Zanzíbar y sus primeros años, se señala la posición social de la familia. El padre trabajaba para el gobierno y eso le permitía una posición algo desahogada. Contaban con servicio doméstico y una aya, Sabine, que atendía al pequeño Freddie, cuyo verdadero nombre era Farrokh Bulsara. Con dotes para la pintura y el dibujo, fue enviado a St. Peters, un colegio en Panchgani (India), -que todavía existe-, donde recibió una educación estricta, potenció sus habilidades creativas, aprendió a tocar el piano, y formó su primer grupo, The Hectics.

El libro señala que no fue una época fácil para Mercury. Alejado de sus padres por tantísimos kilómetros, a los que veía solo una vez al año, se sentía solo.


«...debió de provocarle un terrible trauma que le enviaran a un colegio a miles de kilómetros de distancia a tan tierna edad. Resulta imposible imaginar que Freddie no sintiera otra cosa que no fuera soledad y miedo,...».  [pág. 64]


Zanzíbar se ha convertido hoy en centro de peregrinación de sus fans, y algunas agencias de viaje organizan tours por los lugares que fueron espacios comunes de su infancia. No deja de ser paradójico que la ciudad que lo acogió en su nacimiento viva ajena a la leyenda de su ciudadano más insigne, a quien jamás se le hizo un reconocimiento. Cuando la familia tuvo que dejar aquel lugar y marchó a Londres, algunos familiares quedaron atrás. Su prima Perviz se queja a la periodista por la actitud del cantante, que renunció a su propio apellido y olvidó Zanzíbar para siempre. Ni siquiera les hizo llegar una cassette cuando se hizo famoso, le confiesa a Jones.

Revueltas políticas obligan a la familia a trasladarse a Londres.


«La familia Bulsara, y muchas otras como ella, huyeron para salvar sus vidas. Llevando consigo tan sólo unas pocas maletas, la familia de Freddie se dirigió a Inglaterra, donde unos familiares les habían ofrecido asilo. Nunca regresaron a Zanzíbar».  [pág. 74]

 

La vida cambió radicalmente para todos. Perdieron su estatus, su nivel económico, y comenzaron una nueva vida en los suburbios de una ciudad cuya climatología los recibió con frialdad y oscuridad. En esta parte, el libro se centra en los estudios de Freddie en el Ealing College of Art, donde se graduó como ilustrador, pero la música era su pasión. Vendrían diversos grupos como Ibex, Wreckage o Smile. Conoció a Brian May (guitarrista de la banda) y a Roger Taylor (batería). Aprovechó que el cantante de Smile dejó el grupo y Freddie ocupó su lugar. Fue entonces cuando se cambió el nombre de Farrokh a Freddie, y cuando nació Queen, un nombre que no gustó mucho al resto del grupo por las connotaciones homosexuales que tenía la palabra. Fue él quien diseñó el logo de la banda. 



«Su principal figura es un ave fénix con las alas desplegadas, el símbolo de la inmortalidad, que Freddie recordaba con cariño del escudo de su colegio, Sr. Peter's, en Panchgani. El logo también incorporaba el signo del zodiaco de cada uno de los miembros del grupo: dos leones por los leo, Taylor y Deacon, un cangrejo por el cáncer, May, y un par de hadas por el virgo, Mercury, rematados con un Q estilizada y una elaborada corona». [pág. 110-111]


Posteriormente, también se cambió el apellido. Esta época de tantos cambios hace pensar que Freddie estaba sufriendo una transformación, como si fuera una oruga que estuviera saliendo de su crisálida, convertida en una mariposa de hermosos colores. 

Entre las muchísimas anécdotas que se recogen en el libro, una de ellas coincide con estos años y me resulta curiosísima. Resulta que él y Roger Taylor montaron un  «diminuto puesto llamado Kasbah por el que pagaban diez libras a la semana, en Kensington Market». Al principio vendían la obra gráfica de Freddie y algunos bocetos de moda y dibujos sobre Jimmy Hendrix, al que Mercury idolatraba. «Incluso llegaron a vender la tesis de licenciatura de Freddie sobre Hendrix». Me pregunto quién la compraría. Si sabía realmente lo que se llevaba. O dónde andará porque, está claro que ese documento debe valer hoy un dineral. Pero no solo vendían dibujos sino que también se dedicaron a la compra-venta de ropa de segunda mano y llegaron a confeccionar sus propias prendas, con telas que encontraban de saldo y adornos viejos, y «que vendían a unos precios descaradamente hinchados». No fue una actividad comercial esporádica sino que la mantuvieron hasta que la música ocupó demasiado tiempo de sus vidas. Comenzaron a dar pequeños conciertos y darse a conocer en su entorno más cercano.

Queen grabó su primer disco en 1973. Unos años antes, Freddie y Mary Austen se conocieron. Este es otro de los capítulos más interesantes del libro. «Era una persona modesta, dulce y encantadora», se dice de la que parece ser fue el gran amor de su vida, y para la compuso la canción Love of My Lyfe, una preciosísima balada. Lo cierto es que, quien se fijó primero en Mary fue Brian May pero entre ellos nunca llegó a haber nada. Luego fue Freddie quien trató de conquistarla, aunque la joven le daba largas. En cualquier caso, «la atracción entre ambos fue inmediata, mutua y duraría toda una vida». Se cuenta en el libro que tenían muchas cosas en común. Ambos eran muy sensibles, reservados y profundos. Enseguida congeniaron y comenzaron una relación que duró seis años. De la lectura de esta biografía se deducen dos cosas. Una, que Mary lo fue todo para Freddie. Lo dijo el cantante en muchas entrevistas, que ella era el refugio al que acudía cuando las cosas se ponían serias. Y dos, que Mary estaba tan volcada en él que hasta se olvidaba de sí misma. Aunque rehízo su vida, y tuvo dos hijos, mientras Freddie vivió, ella estuvo muy pendiente del cantante hasta un punto que a mí me ha llegado a parecer una relación desigual y de dependencia. Una de las fuentes de Jones dice: 


«Ella estaba a su disposición en cualquier momento, cada día, y para ello era capaz de dejar de lado su propia vida. Donde iba él, iba ella. Casi nunca se separaba de su lado. No es de extrañar que él le tuviera devoción». [pág. 120]

 

Si lees otras declaraciones te encuentras más de lo mismo. Fue a ella a quien dejó en herencia su casa y la mayor parte de su fortuna. Luego, en documentales he escuchado a personas del entorno más cercano de Freddie, su novio Jim Hutton, por ejemplo, decir que las cosas se pusieron un poco serias con Mary, tras la muerte del cantante. En este libro, la periodista afirma que Mary se ha negado siempre a comentar los aspectos más prosaicos de su vida en común con Freddie. Imagino que se referirá a detalles íntimos porque a ella la hemos visto en entrevistas y documentales. Por ejemplo, es ella misma la que relata esa mítica escena que recoge la película Bohemian Rhapsody, cuando el cantante reconoce, primero su bisexualidad, y luego su homosexualidad.




Su tendencia sexual fue algo que le marcó y que le costó reconocer. Mercury procedía de una familia que practicaba el zoroastrismo. Eran parsis y, según se recoge en este libro, «para los parsis, la homosexualidad no sólo es pecaminosa, sino, incomprensible, una forma de culto al diablo». Este volumen hace especial hincapié en su vida sexual. Menciona aquellos primeros amantes que tuvo el artista, algunas relaciones complicadas, las fiestas que organizó cuando ya era una estrella y en las que se veía de todo, los tríos en los que participaba y su relación-amistad con Barbara Valentín, un nombre que para mí ha sido una novedad porque nunca había escuchado hablar de ella. Valentín y Austen no se podían ni ver. Bueno, del libro se desprende que era Mary quien no podía ver a Barbara y es que hubo bastante gente que no supuso una buena influencia para Freddie, ni en lo personal ni en lo profesional. Ahí andan John Reid y Paul Prenter, que se dedicaban a dirigir la trayectoria artística de Queen, y a llenarse bien los bolsillos.

Pero si de amores hay que hablar, el libro recoge un capítulo dedicado a Jim Hutton, el que fue su última pareja y el que lo vio morir. En Bohemian Rhapsody, Hutton hace de camarero y no es verdad. Jim era peluquero en el hotel Savoy. Fallecido en 2010, se habla de cómo se conocieron, se fueron a vivir juntos y construyeron un camino de apoyo y comprensión, ayudados por todos los gatos del cantante. Jim fue de lo mejor que pasó por la vida de Freddie. Y otro Jim -Jim Beach- también veló por los intereses de la banda. Era el principal socio en asuntos musicales del bufete de abogados Hartbotlle and Lewis, que en 1978 se convirtió en manager de Queen, y que no se apartó del grupo hasta el final. Fue él quien negoció la participación del grupo en el Live Aid. La actuación de Queen en este fabuloso concierto es uno de los primeros capítulos del libro y es que aquella tarde del 13 de julio de 1985, marcó un antes y un después. 

Lo bueno de este libro es que no se centra únicamente en Freddie Mercury y su grupo de rock, sino que también hace un retrato del panorama musical de cada época, y de cómo fue evolucionando la música en el mundo. Sobre el capítulo de Live Aid, Jones nos narra cómo se gestó aquel macro-concierto, que congregó a un montón de grupos y solistas, y fue retransmitido por televisión. De hecho, no recordaba que, mientras los cantantes británicos actuaban en el estadio de Wembley, los americanos, con el lógico desfase horario, lo hacían en el estadio J. F. Kennedy (Filadelfia). Y otra anécdota curiosa que recoge el libro es la siguiente: Phil Collins tocó tanto en Wembley como en Filadelfia, por cortesía del Concorde. Es decir, que cuando acabó de actuar en Reino Unido, cogió un avión y se plantó en Estados Unidos, se subió al escenario del J.F. Kennedy y cantó Against All Odds (Take a Look at Me Now). Bueno, pues este libro cuenta que, antes de organizar aquel concierto, un montón de músicos británicos formaron la Band Aid (Paul Young, Simon Le Bon, Bono, George Michael, Sting, David Bowie, Boy George, Paul McCartney y otros muchísimos más) y grabaron Do They know It's Christmas?, que fue como el We are the World británico.

Son muchos los testimonios que hablan de la actuación de Queen en aquel concierto. Dicen que ningún otro grupo tocó como ellos. «De las 704 actuaciones de Queen con Freddie al frente, aquella sigue siendo la más emblemática, su punto álgido. Live Aid le brindó al grupo la oportunidad perfecta para demostrar que, aun sin atrezzo ni parafernalia, sin sus propios equipos de iluminación y sonido, sin niebla, ni humo, ni demás efectos especiales, sin contar siquiera la magia natural del crepúsculo, y con menos de veinte minutos para demostrar su valía, Queen fue el soberano indiscutible que seguía teniendo lo que hay que tener para hacer bailar al mundo»Peter «Phoebe» Freestone, el ayudante personal de Freddie dice que Queen ensayó muy en serio en el teatro Shaw de Londres, en la calle Euston, durante una semana entera, mientras que otros grupos simplemente llegaron y tocaron sin más. Por cierto, que Freestone, al que tanto recurren en documentales, ni asoma por la película dirigida por Bryan Singer. Phoebe tiene una página web (aquí), con un montón de material sobre el cantante y donde puedes dejarle las dudas y preguntas que tengas sobre Mercury (aunque no sé si la página sigue teniendo actividad).

Este capítulo también es muy interesante de leer porque no solo habla de la actuación de Queen sino de la del resto de participantes, con curiosidades y anécdotas divertidas. 

Pero, ¿cómo era realmente Freddie Mercury? Estas dos citas me parecen muy significativas:


«Allí arriba, en el escenario, era tan gigantesco que uno esperaba que fuera imponente también en la vida real. No lo era. Al contrario, parecía bastante pequeño y encantadoramente pueril». [pág. 13]

    
«Podía ser tan humilde y poco pretencioso fuera del escenario como arrogante sobre él». [pág. 14] 


En conversación con algún familiar hablan de él como un niño tímido y reservado, que apenas hablaba de pequeño, y que se crecía en el escenario, como si se convirtiera en otra persona. Sus amigos inciden en que cuidaba mucho su aspecto, que se podía llevar horas y horas arreglándose y cuidando su atuendo. «Freddie era un showman extravagante en una época en la que los grupos salían al escenario vestidos con la misma ropa que habían llevado todo el día»En la contraportada del libro se recogen unas sorprendentes declaraciones que él mismo hizo cuando la fama lo había ya desbordado.


«He creado un monstruo. El monstruo soy yo. No puedo echarle la culpa a nadie más. Es por lo que llevo trabajando desde que era niño. Habría matado por conseguir esto. Me ocurra lo que me ocurra, es todo culpa mía. Es lo que yo quería. Es lo que todos nos esforzamos por alcanzar. Éxito, fama, dinero, sexo, drogas, lo que uno quiera. Yo puedo tenerlo. Pero ahora estoy empezando a darme cuenta de que, de la misma forma que lo he creado, también quiero huir de ello. Empieza a preocuparme el hecho de que no puedo controlarlo, y que en realidad, eso me controla a mí». [pág. 16]


Decía que subirse a un escenario era como una experiencia extracorporal, que se convertía en otra persona distinta a la que era después de acabar un concierto. La gente lo paraba por la calle y esperaba encontrarse en cualquier bar con el mismo personaje que abducía al público desde el escenario. «Yo no soy ese, soy una persona más tranquila. Intento separar mi vida privada del intérprete público, porque es una existencia esquizofrénica. Supongo que ése es el precio que tengo que pagar. No me malinterpretéis, no soy un pobrecito millonario. La música es lo que hace que me levante por la mañana. Tengo verdaderamente muchísima suerte». Llegó un momento en el que ser una estrella se convirtió en algo insoportable. Tenía acceso a todo lo mejor, el mundo a sus pies, ganó muchísimo dinero, viajó, se compró casas pero luego, si acudía a un restaurante a comer, cada poco tiempo aparecía un fan y eso le incordiaba. Tampoco le gustaba conceder entrevistas. Pero encontró un refugio en Montreux (Suiza). A los pies del lago Leman, donde se puede contemplar una escultura de Mercury, encontraba la privacidad y la tranquilidad que  necesitaba. 




Freddie Mercury. La biografía definitiva nos habla del hombre y el cantante, de lo que ocurrió en su vida y de lo que ocasionó su música. La trayectoria de Queen no estuvo exenta de polémica. El vídeo I Want to Break Free«remotamente inspirado en una escena doméstica del culebrón de la televisión británica Coronation Street», fue muy popular en Reino Unido pero en la conservadora América, al verlos vestidos de mujer, se sintieron ofendidos y provocó el enfado de muchos fans. Por otra parte, muchos de sus conciertos fueron un auténtico  caos, no solo por los lugares en los que actuaron, sino también por algunos contratiempos que se relatan en este libro, como la gangrena que sufrió Brian May en el viaje promocional a Australia. Y más allá de esto, también hace un repaso a las colaboraciones con Michael Jackson o al momento en el que conoció a Montserrat Caballé y nació el disco Barcelona

Con una compleja relación con la prensa y los críticos, que a veces los vapuleaba a pesar de los éxitos, llegó el momento sida y se formó un auténtico revuelo mediático. Los rumores corrieron como la pólvora cuando Freddie se retiró un poco de la vida pública e hizo algunas apariciones en las que se le veía especialmente demacrado. En la grabación del vídeo These are the days of our lives ya estaba muy mal.  ¿Cómo se contagió Freddie de VIH? ¿Cuál de sus amantes le traspasó ese regalo envenenado? En el libro se habla bastante de este asunto. Incluso se señala un pub inglés que parece que fue el lugar desde el que se extendió el sida por Reino Unido. Pero antes de conocer su enfermedad, Jones cuenta que el cantante dijo: «Simplemente arrojad al lago mis restos cuando yo muera». Si las aguas del Leman acogieron las cenizas del cantante tras su muerte, el 24 de noviembre de 1991, solo los más cercanos lo saben.

Freddie Mercury tuvo una vida breve pero muy intensa. Se le podría achacar muchos excesos pero la vivió como quiso y, seguramente, la disfrutó aún más. Lo que está claro es que dejó un legado musical incuestionable y fue un artista que revolucionó la forma de hacer música, mezclando géneros. Del hombre, del artista, de la música, del amor, de las relaciones entre los miembros, de los éxitos y los fracasos de Queen, de todo esto se habla en este libro. Como también de la impresionante actuación con el Royal Ballet en el Coliseum de Londres, el 7 de octubre de 1979. Lástima la mala calidad de los vídeos que se encuentran en YouTube.




Lesley-Ann Jones hace un trabajo inmenso en esta biografía, reuniendo un montón de testimonios y documentos gráficos. Si hasta incluso se desplazó a Zanzíbar para conseguir la partida de nacimiento del cantante, pero allí se encontró con un curioso inconveniente que ella misma relata entre estas páginas.

Todo esto que os he contado es solo una décima parte de lo que puedes encontrar en este libro. Las más de quinientas páginas de este volumen están llenas de datos, curiosidades y anécdotas. ¡Y fotos! Casi una veintena de páginas llenas y llenas de fotos. También cuenta con varios anexos: cronología (que llega al año 2011 porque Queen ha seguido en activo, tras la muerte de Freddie), discografía y un índice analítico. 

Me ha gustado mucho, muchísimo leer este libro. Hay grupos que nacen y al poco tiempo mueren. Algunos perduran en el tiempo pero sus componentes van cambiando. En el caso de Queen, Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon estuvieron juntos desde febrero de 1971 al 9 de agosto de 1986, fecha en la que dieron su último conciertoen la localidad de Stevenage, al norte de LondresSaber más sobre Freddie Mercury, como persona y como artista, me ha empujado a seguir buscando más información. Me parece que tuvo una vida con muchos claroscuros pero muy rica musicalmente. 

Sé que este libro no es para todo el mundo. Está especialmente dirigido a los fans del cantante pero, como dije antes, también habla de la música en general y aborda también detalles de otros artistas del momento. Así que si te gusta la música, si te gusta el rock & roll, aunque no seas fan de Queen, creo que este libro te va a hacer disfrutar. Es muy muy completo, y muy interesante. Yo lo he devorado y me han entrado ganas de seguir leyendo biografías.

Por cierto, si como yo te has preguntado alguna vez por qué Mercury cogía el micrófono de esa forma tan singular, Jones lo explica en su libro:


«Siempre que Freddie salía  a cantar, hacia girar su micrófono como el bastón de una majorette. Aquel micrófono iba montado en un aparatoso y pesado pie. En un momento dado, Freddie agarró el micrófono e intentó balancearlo, pero la parte de abajo se le desprendió y cayó al suelo. Impertérrito, Freddie siguió con la parte de arriba. Acababa de nacer una marca de la casa».


Y si te interesa, ahí os dejo algunos vídeos, documentales y conciertos que llevo vistos hasta ahora. Hay muchos más.

* Entrevista a Lesley-Ann Jones tras la publicación del libro (aquí).

* Documental The Great Pretender (aquí).

* Documental El espectáculo debe continuar (aquí).

* Documental Days of our life (aquí)

* Documental Freddie Mercury. La historia jamás contada (aquí).

* Concierto Hungarian Rhapsody - Live in Budapest , 1986 (aquí)

* Concierto Homenaje a Freddie Mercury - Abril 1992 (aquí)

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

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