lunes, 24 de junio de 2019

LORENZO SILVA y NOEMÍ TRUJILLO: 'Manuela Mauri no ha nacido para competir con Bevilacqua'

Sigo publicando todas las entrevistas que se dieron lugar durante la celebración de la Feria del Libro de Sevilla. Hubo tantos encuentros que todavía no puedo regresar a la dinámica habitual del blog.

En esta ocasión os traigo la entrevista con Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Acaban de publicar Si esto es una mujer (Ediciones Destino) y con esta nueva publicación nace una nueva investigadora policial, Manuela Mauri. Aún se desconoce si este nuevo personaje se convertirá en saga pero, en cualquier caso, Mauri se enfrenta al asesinato de una prostituta, un caso que está inspirado en un hecho real ocurrido en Madrid hace quince años, la muerte de Edith Napoleón.

Marisa G.- Lorenzo, Noemí, pregunta típica. ¿Cómo os habéis organizado para escribir esta novela?

Noemí.- Todo el mundo nos pregunta esto pero está muy bien porque así nos permite hablar del proceso creativo. Antes de ponernos a escribir hubo una parte de conversación, es decir, hubo un acuerdo y un consenso. Esto es fundamental antes de empezar nada. Una vez que tuvimos claras las cosas, repartimos el trabajo. Nos conocemos hace muchos años y Lorenzo sabe lo que puedo aportar y cuáles son mis debilidades. Luego, después de la escritura, viene la parte de revisión mutua, la supervisión del léxico y del estilo para que parezca un libro homogéneo. En realidad, a mí me gusta hablar de un libro escrito con dos sensibilidades, en vez de decir que es un libro escrito a cuatro manos. 

Lorenzo S.- El truco es hablar mucho antes y mucho después. Antes de ponernos a escribir estuvimos un año hablando de este personaje. Manuela Mauri ya era personaje de un cuento que escribí hace años, pero solo era un esquema, el dibujo básico porque para quince folios no necesitaba mucho más. En una novela de trescientas páginas ya necesitas un personaje en todas sus dimensiones. A partir de ese embrión, estuvimos mucho tiempo hablando de la historia que queríamos contar. Una vez que tenemos todo eso claro, entonces nos repartimos el trabajo pero van surgiendo cosas sobre la marcha y de manera simultánea. De todos modos, al final hay que producir un solo texto y para ello hay que volver a hablar.

M.G.- Es cierto que, a la hora de leer el libro, no se advierten dos estilos. Pero quiero entender que el estilo conjunto diferirá mucho del estilo individual.

L.S.- Sí. Tenemos una novela en primera persona y una voz. Esa voz no es la de Lorenzo ni la de Noemí, es la suma de las dos.  

M.G.- Lo primero que salta a la vista cuando tenemos el libro en las manos es la referencia a Primo Levi. ¿Por qué establecer esa conexión?

N.T.- 'Si esto es un hombre' de Primo Levi es una lectura difícilmente olvidable, es un testimonio muy desgarrador en el que no se juzga nada ni a nadie. Levi fue capturado a los 24 años, toda su vida quedó marcada por ese hecho y él lo cuenta sin más. Al leer ese libro se puede sentir el dolor, el miedo, el frío,... Es una historia recorrida por una pregunta constante, ¿cómo somos capaces de ser lo mejor y lo peor?, ¿cómo una persona puede deshumanizarse tanto? Son preguntas que están vigentes en nuestra sociedad actual. Tenemos lacras sociales muy importantes que no hemos conseguido erradicar. Seguimos mirando al otro con crueldad. Esas preguntas de Levi las hemos querido retomar para contar la historia de la trata de mujeres, de la prostitución, de la deshumanización con las que sus verdugos las manipulan.

M.G.- Manuela Mauri es una inspectora de policía que lleva siete meses de baja por un problema previo a la novela. Me parece un personaje lleno de matices. ¿Cómo la definiríais? 

L.S.- Hemos intentado que sea lo más parecida posible a una mujer y a una policía de carne y hueso. La idea de construir al personaje en un momento de crisis surgió de Noemí. Manuela ha perdido la confianza de los suyos, de sus jefes, de sus compañeros, e incluso ha perdido la confianza en sí misma. Es un personaje que este momento se tiene que reconstruir. Y al mismo tiempo que tiene flaquezas y ha cometido errores, es una mujer como todas las mujeres, y una policía como todas las policías, que tiene también sus fortalezas, sus habilidades y su carisma. No nos hemos preguntado si es una heroína o una anti-heroína, no es algo que nos preocupe. Lo que queríamos era hacerla real.

M.G.- La veo muy humana, con sus luces y sus sombras. Creo que últimamente hay un patrón muy claro en la novela negra, una tendencia a presentar a investigadores a los que también vamos a conocer en su ámbito doméstico, quizá en un intento de hacerla más cercana, ¿no?

N.T.- Sí, es verdad que últimamente en novela negra es así. A mí es algo que me parece muy bien. Cuando Lorenzo me hizo la propuesta de colaborar en el libro, yo no conocía nada de la Policía Nacional, ni había conocido a ninguna mujer que investigara ni tuviera el perfil de Manuela. Así que, al principio sentí un poco de pánico pero luego pensé que el no saber nada estaba muy bien porque no tienes prejuicios. De todos modos, necesitaba informarme, conocer a alguien que fuera mujer y tuviera el cargo que tenía Manuela. Estuve hablando con una inspectora y esa mujer me contó muchas cosas de su trabajo pero también me habló mucho de su hijo. Mientras conversábamos, ella estaba muy preocupada porque su hijo se iba de colonias y tenía que organizar la intendencia en casa. Pensé que todo aquello era parte de su vida y había que contarlo. Lógicamente ella no se aislaba de su familia ni de su contexto. Todo tienen que hacerlo compatible con su trabajo y los problemas de su casa le afectan en lo laboral y al revés. Era una pena ceñirnos solo al trabajo y renunciar a todo este contexto personal. Manuela es consciente de los errores que comete tanto en su casa como en su trabajo y hace lo que puede por repararlos, como todo el mundo en la vida real.

M.G.- Es un personaje que reflexiona mucho. Desde la manía que tenemos de estar pendientes todo el día del móvil y hacernos 'selfies 'constantemente hasta tocar temas más serios como el sistema judicial o la cuestión principal de la novela, la prostitución y la trata. ¿Por qué elegir este tema en concreto?

L.S.- Elegimos este tema porque es el trasfondo de un crimen real que hubo en Madrid hace quince años. Lo que contamos en la novela, muchas de ellas atroces, no es fruto de nuestra imaginación calenturienta. Lamentablemente algo así ocurrió en Madrid no hace tanto tiempo y el autor de aquel crimen no era un loco, ni un marginal, ni un inmigrante, sino un español, de buena familia, de buena posición económica y bien educado. 

Cuando en su día conocí aquella historia como reportero me impactó mucho y se ha quedado dando vueltas en mi cabeza todos estos años. Aunque teníamos otras alternativas, nos pareció que este era un buen desafío para Manuela tanto a nivel moral como profesional e intelectual. Es una novela que intenta explicar cómo, detrás de la naturaleza humana, existe esta capacidad de indiferencia brutal hacia al otro, la misma indiferencia que tan bien retrata Primo Levi.

M.G.- Me gusta mucho el planteamiento que hacéis del tema. Manuela piensa que la prostitución es un tema social y sin embargo, las instituciones miran hacia otro lado. Las prostitutas reciben más ayuda por parte de las monjas que por parte de los servicios sociales. Algo inaudito.

L.S.- Eso es tal cual. Ahí no nos hemos inventado nada. Si hablas con los policías te cuentan que, si consiguen sacar a una mujer de la prostitución, la única esperanza es ponerlas en manos de una ONG y las mejores son las propias monjas. Ellas se encargan de estas chicas que están destruidas literalmente y se echan a la espalda la tarea de levantarlas por pura voluntad. Ni los servicios sociales, ni los ayuntamientos ni el Estado tienen capacidad para recuperar a estas chicas. La sociedad, después de importarlas como mercancía, después de explotarlas durante mucho tiempo y colocarlas en situación de desecho, lo único que se le ocurre es inhibirse. Si no existieran algunas ONG y las monjas, estas chicas no tendrían ninguna esperanza.

M.G.- Ubicáis la trama de la novela en una zona de Madrid, en la Colonia Marconi. He estado buscando información sobre ese espacio e inicialmente me hice a la idea de que era una zona un tanto abandonada pero no, aquello es un barrio con sus viviendas, sus comercios, sus empresas,... Con lo cual me choca todavía más que las instituciones no hagan nada. 

L.S.- En la Colonia Marconi vivieron los trabajadores de la fábrica que Marconi tuvo en su tiempo. Allí se adosó un polígono industrial que se ha desarrollado en parte. Todavía hay parcelas sin edificar aunque cuenta con sus viales y es ahí donde la prostitución se coloca. Esa zona es parte de la ciudad pero los gestores se han olvidado de ella, dejándola en manos de la mafia que tiene perfectamente parcelado el polígono. En una parte se colocan los rumanos, en otra los nigerianos, en otra los chinos. Esa parte de la ciudad se ha abandonado por completo. 

N.T.- La novela está ambientada en la Colonia Marconi pero el problema es global. En todas las ciudades hay una Colonia Marconi. Este es un debate que debería avanzar en España y parece que cuando hablamos de trata sólo tienen responsabilidad los tratantes o los proxenetas pero hay más eslabones en la cadena y una de las piezas es el cliente. 

L.S.- Hay que echarle mucha voluntad para pensar que las chicas están ahí en pleno invierno, a las dos de la madrugada y medio desnudas porque quieren.


M.G.- La verdad es que el tema es bastante doloroso y es cierto que es un problema de todas las ciudades. Pero volviendo al personaje, ¿habéis pensado en convertir a Manuela en un personaje de saga?

L.S.- Es una posibilidad que está ahí e ideas tenemos porque cuando planteamos esta novela manejamos un abanico de casos que investigar. De todas maneras, no sabemos todavía. Yo tengo una saga en marcha, he tenido otras y las he cerrado en otros géneros. Este libro acaba de salir. Hay que dejarlo respirar y la vida de este libro nos dirá si la intuición que tenemos es correcta o no. Creo que sí, pero hay que esperar la respuesta de los lectores.

M.G.- Noemí, ¿tú estarías dispuesta?

N.T.- Ha sido una experiencia importante para mí. Esa parte de conversación creativa que he tenido con él durante mucho tiempo me ha enseñado mucho de su proceso creativo, de su forma de ser, de cómo se llevan a la práctica las ideas que tienes en tu cabeza. No me importaría nada repetir la experiencia dentro de un tiempo porque ha sido positiva.

M.G.- Pero Lorenzo, tú que llevas muchos años haciendo saga, no sé si lo verás como yo. Percibo que últimamente, cuando nace un autor nuevo y escribe una novela policíaca, enseguida se sube al carro de las sagas. Entiendo que un personaje de saga es muy agradecido porque claro, ya tienes el personaje protagonista para las siguientes novelas pero... 

L.S.- Sí, es muy agradecido pero también muy exigente. La saga, una vez que la lanzas, tiene una parte bonita con el primer y segundo volumen pero si sigues llegará el quinto, el sexto, el séptimo libro,... y tienes que empezar a preguntarte si vas a repetir lo que ya has hecho, si vas a contar de nuevo lo que ya has contado. A medida que la saga va avanzando, la cosa se va complicando y tienes que ir encontrando argumentos para convencerte y para convencer al lector de que eso puede continuar. Si los encuentras, pues efectivamente la saga es muy agradecida porque ya tienes un trabajo hecho, porque los lectores te esperan, porque unas novelas se apoyan en otras,... En cualquier caso, hay que dejar que suceda sin forzar nada. Y algo muy importante, si tienes una saga en marcha no la sobre explotes. A mí ya me ha pasado en más de una ocasión con escritores a los que admiro, que se han embarcado en sagas a las que han intentado exprimirles demasiado el jugo e inevitablemente la saga pierde fuelle y originalidad. Es muy fácil caer en historias que se repitan y lo que es peor, hay veces en que las sagas pueden terminan cayendo en la auto-parodia, es decir, uno termina por empezar a citarse a sí mismo. Esto es algo que a mí me horroriza y por eso intento ser muy cuidadoso. Lo fundamental es dejar que suceda y dejar que sean los lectores los que realmente decidan.

N.T.- No estamos preocupados por si Manuela será saga o no. Lorenzo tiene su proyecto de escritura y yo tengo el mío, más otras muchas cosas y encima tenemos que hacerlo todo compatible. Manuela Mauri no ha nacido para competir con Bevilacqua. Son amigos, se llevan bien, se entienden, se conocen,... Cada uno tenemos nuestro proyecto personal y si repetimos será cada dos años, si todo encaja y vemos que tiene sentido. Pensamos que Manuela nos puede dar juego pero no tenemos prisa. Ya veremos dónde nos lleva. 

M.G.- Ahora que mencionáis a Vila, me encantó el guiño que se le hace en esta novela.

L.S.- Fue idea de Noemí. De entrada no lo veía claro pero luego, pensándolo, me pareció bien. Por supuesto, no es un personaje principal sino un secundario. Me pareció bonito que un personaje que ha protagonizado unas tres mil quinientas páginas sea secundario en esta novela. Y que además que sea Manuela quien lo describa.

N.T.- Es bonito porque vamos a ver a Vila fuera de una investigación criminal, está más relajado, con una amiga y el lector lo va a ver desde otros ojos, desde los ojos de Manuela. Por supuesto, Bevilacqua y Manuela no van a competir, son amigos, se llevan bien y se ayudan. 

M.G.- Son amigos pero pertenecen a dos cuerpos distintos. Él forma parte de la Guardia Civil y ella de la Policía Nacional. En la novela vemos que hay cierta rivalidad entre los dos cuerpos.

L.S.- Y efectivamente la hay pero también hay colaboración. La fiereza en la competición y el compromiso en la colaboración dependen más de las personas que de las instituciones. 

M.G.- ¿Y los procedimientos son muy diferentes?

L.S.- No, no,... Tienen una organización distinta pero las técnicas policiales están marcadas por dos cosas, por los avances de la tecnología forense y criminológica que es la misma para un cuerpo y otro, y por la legislación vigente.

M.G.- Lorenzo, a la hora de escribir una novela, ¿tú eres partidario de ajustarse al procedimiento tal y como es en realidad?

L.S.- Me ajusto al máximo pero sin fundamentalismos. No me gusta tomar atajos gratuitos pero sí soy partidario de recurrir a algo que sí aparece en esta novela, la elipsis, para saltarnos lo que sea más fatigoso. Hay muchas tareas de la investigación policial que son tediosas y repetitivas. Eso es una cosa y otra distinta son las transgresiones y hacer que un policía en la novela haga cosas que realmente no hace o forzar la espectacularidad, o tener las pruebas de ADN tres horas después de haber localizado un pelo en la escena de un crimen. Eso es imposible

M.G.- Y Noemí, dado que habéis escrito también novelas juveniles conjuntamente, ¿son estas más fáciles o más difíciles que las novelas para adultos?

N.T.- De las novelas que hemos escrito juntos, para mí la más difícil ha sido esta. La voz y el tono de las juveniles me resultaron más fácil. Soy poeta y mi campo natural son las emociones. En una novela juvenil lo puedo trabajar mejor. Con este proyecto he tenido que aprender mucho.

M.G.-  Pues no os robo más tiempo. Ha sido un placer conversar con vosotros y espero que volvamos a ver a Manuela Mauri en el futuro.

L.S.- Eso lo veremos con el tiempo. Gracias.

N.T.- Muchas gracias.

Si esto es una mujer es una novela que gustará a todos los lectores de novela negra. Su personaje, Manuela Mauri, es muy cercano, con sus alegrías y sus penas, como las de cualquier persona, independientemente de que sea mujer o policía. En ese sentido la novela está muy lograda pero ya os daré detalles más concretos en los días venideros.






Ficha novela

Editorial: Destino.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 302
Publicación: Mayo, 2019
Precio: 19,00 €
ISBN: 9788491291732
Disponible en e-Book y Audiolibro
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.






viernes, 21 de junio de 2019

CLARA OBLIGADO: 'La cultura también debe ocupar el espacio de reflexión del ser humano'

Clara Obligado nació en Buenos Aires pero la vida la trajo a España en 1976 tras ser exiliada del país durante la dictadura militar. A su llegada se instaló en el barrio de las Letras que llegó a conocer mejor que los propios madrileños.

Recientemente ha publicado un libro de cuentos, La biblioteca del agua, pero no es un volumen al uso sino un compendio de historias que guarda en su interior una figura matemática, un entramado de conexiones que convierten este libro en cuasi una novela experimental.  La autora, que visitó Sevilla durante la celebración de la feria del libro, compartió con nosotros unos minutos para desvelar qué se esconde realmente tras esta nueva publicación.

Foto: web Páginas de Espuma
Marisa G.- Clara, pero qué bonita edición han preparado en Páginas de Espuma, con este mapa tan curioso y pintoresco con el que el lector puede ir leyendo a medida que pasea por el barrio de las Letras. ¿A quién se le ocurrió incorporar este recurso?

Clara O.- A mi hija Julieta González y a  Alejandro Fernández, estudiantes de Bellas Artes. Ellos me propusieron incluir un mapa sobre el barrio en el que aparecieran los lugares que salen en los cuentos. Fueron muy cariñosos con la propuesta. A mí me pareció muy original y encima Páginas de Espuma cedió, lo cual no es poco amable.

M.G.- Pero tengo entendido que este libro cierra un ciclo que se inició con otros volúmenes.

C.O.- Sí. En total son tres libros. Es el resultado de una investigación que hice sobre el campo intermedio que existe entre el cuento y la novela. Siendo muy lectora de cuentos, a mí me ha pasado muchas veces que no termino de leer los volúmenes, incluso los que me gustan mucho. Quería escribir un volumen del que el lector no se pudiera escapar con un desarrollo psicológico de personajes más amplio y argumentos más largos también, aspectos que pertenecen más a la novela que al cuento.

Por otra parte, me interesaba la capacidad de variación, cuentos románticos, otros surrealistas, más largos u más cortos, microrrelatos. Todo lo que pudiera caber en un volumen de cuentos. Así que he escrito tres libros que prueban que todo esto es posible. El primero,'El libro de los viajes equivocados' es como una espiral logarítmica que va uniendo los cuentos como una espiral. El segundo, 'La muerte juega a los dados' es un puzle, en el que todo engancha con todo. Y este tercero, 'La biblioteca del agua', es como una ciudad, un volumen al que puedes entrar por un lado o por otro, y en el que puedes elegir tu paseo. Cuando uno llega a una ciudad, según por la que calle que pasea, la ve una manera, la ve de otra. Todo depende del punto de origen.

M.G.- Pero este libro se puede entender también como un homenaje al barrio de las Letras, que te acogió cuando llegaste a España.

C.O.- Bueno, en realidad el barrio no me acogió porque no es una persona. Lo que ocurrió es que establecí una relación intensa con un barrio. Tendemos a pensar que las ciudades acogen y no es así. Cuando un extranjero llega a una ciudad, más que acogerte, la ciudad te expulsa en lo posible. 'La biblioteca del agua' es una especie de historia de amor de un extranjero que llega a una ciudad y, con todas sus dificultades, se enamora de ella. Pero en ningún momento fantaseo con algo fácil y con que Madrid es una ciudad que acoge. No es verdad, es una ciudad difícil.

M.G.- Pues creo que ocurre lo mismo con Sevilla. Tenemos la fama de ser una ciudad muy hospitalaria pero yo no lo tengo tan claro. No me parece a mí que seamos tan abiertos.

C.O.- Mi marido trabajó aquí unos años y también le costó mucho, incluso teniendo a gente estupenda alrededor pero es una ciudad cerrada, como casi todas las ciudades del mundo.

M.G.- La mayoría de los cuentos del volumen se desarrollan no solo en el barrio de las Letras sino que se circunscribe a un par de calles y a una casa en concreto.

C.O.- Sí, la casa en la que yo viví. El libro es una propuesta de cómo ver las ciudades. En general, el vagabundeo del turismo no nos lleva a ninguna parte, porque todo está colapsado de gente. Mi propuesta es ver la ciudad desde un balcón, imaginando e investigando. El lector se va a dar cuenta que este volumen se mueve desde el centro de la tierra a las antípodas, se desplaza al origen del mundo, a lo que hubo en ese lugar, en esas paredes, muestra a los vecinos, los comercios, a la gente. Se trata de ver con intensidad y en profundidad en vez de ver en extensión.

M.G.- ¿Y qué queda de ese barrio que tú conociste entonces? Creo que la casa en la que viviste sigue en pie, ¿no?

C.O.- Sí, y además pude entrar de nuevo. La persona a la que se la vendí me dejó entrar de nuevo. No queda mucho, no pero la memoria de las ciudades nunca se borra. Madrid sigue exhibiendo las marcas de la guerra. Atocha fue muy bombardeada y el barrio de las Letras por cercanía está muy marcado por esquirlas.

Para presentar el libro hicimos un paseo por el barrio y paseando descubrimos una casa llena de marcas de obuses. Me decían los arquitectos que todo lo que pasa en una ciudad queda retenido de alguna forma. Por ejemplo, el barrio de las Letras cae hacia el Retiro, las calles son en bajada y la mayoría tenían o tienen nombre de agua como Huerta, Prado... Todas esas calles fueron levantadas sobre el río. Lo había era una sabana donde hasta había rinocerontes, que también aparecen en los cuentos. Si incluso tenemos una fuente a Neptuno que es el dios del agua porque Madrid viene de la palabra árabe 'mayrit' que significa arroyo matriz y su lema dice 'Fui sobre agua edificada. Mis muros de fuego son'. Esto lo desconocen la mayoría de los madrileños.

M.G.- Los personajes de estos cuentos están ficcionados pero en cierto sentido se parecen mucho a todas esas personas que conociste cuando viviste en el barrio. Uno de ellos me ha parecido muy interesante, ese personaje que se crió entre lobos.

C.O.- Era mi vecino, su historia es real y seguimos siendo muy amigos. Con ese personaje quería dar un origen campesino a Madrid porque en realidad es más un pueblo que una gran ciudad. Si subes a un piso alto y miras las techumbres de las casas te encuentras cubiertas de tejas como en los de los pueblos. Quería que hubiera inmigrantes pero también gente que viene de los pueblos porque madrileños como tal, hay muy pocos en la ciudad. 

M.G.- Pero entre los personajes, los hay también históricos. Rescatas incluso a Marcela, la hija de Lope de Vega. 

C.O.- Sí. Mientras su padre escribía ella, para hacerlo, tuvo que meterse a monja. Fantaseo que fue monja junto con Isabel, la hija de Cervantes, única hija legítima que no fue monja pero sí estuvo recogida en un convento. Hay quien dice que estuvieron juntas pero yo eso lo he fantaseado.

También recojo la memoria de Elena Fortun, la escritora de 'Celia', que vivió en esa calle, de Luisa Caramel que fue exiliada en México, una escritora que se acaba de recuperar. Es un libro que también cuenta con las mujeres que pasaron por el barrio.

M.G.- Clara, ¿los extranjeros conocen mejor las ciudades en las que viven que los oriundos?

C.O.- Creo que sí. Cuando algo no es habitual investigamos poco. Yo llegué a Madrid como quien llega a Europa. Ya había leído a Cervantes y a Lope, pero para mí fue llegar a un lugar muy especial y eso me hizo investigar y mirar sin prejuicios. El extranjero cuenta mejor la ciudad que los que son nacidos en ella. Es como si entraras en una familia que no es la tuya. Con la propia familia solemos tener muchos prejuicios, de amor, de odio,... En cambio si yo entro en tu familia, la veré con más claridad, con menos afectos probablemente. 

M.G.- Algo curioso es la construcción del libro. Dices en la introducción que este volumen es un palíndromo porque se puede leer de principio a fin y de fin a principio. Según el sentido de la lectura, el libro cobra un sentido u otro.



C.O.- Algo inquietante en este caso es que el orden de los factores altera el producto. Y luego, si lees el libro de principio a fin, verás una ciudad que se está sumergiendo pero si lo lees de fin a principio, te darás cuenta que la ciudad emerge a la superficie, que se va construyendo. El nivel de información que tienes según leas de un modo u otro, determina mucho cómo son las historias. Lo que es un secreto en un cuento al leerlo de una forma, resulta que no lo es, si lo lees de otra manera distinta. Lo que interesa en esta lectura es que sea el propio lector el que se encargue de reconstruir.

M.G.- Para este juego que tú propones, es muy interesante las conexiones que estableces. Hay objetos que aparecen en varios cuentos, una persona que en un cuento no es significativa en otro sí lo es,... Para hacer eso hay que hilar muy fino. Todo tiene que cuadrar. Me parece un proceso muy complicado.

C.O.- La literatura es básicamente forma. Las historias están a nuestro alcance pero el problema está en saber cómo se cuentan. A mí me gusta investigar en las formas, y por eso este volumen no es ni cuento ni novela. Evidentemente es un trabajo exquisito sin querer ser pedante. Ese es mi oficio. Los escritores somos como los ebanistas. No puedes ser un ebanista si haces muebles de Ikea. Yo no hago muebles de Ikea ni tampoco quiero vender muchos libros, aunque si los vendo seré muy feliz pero no voy a bajar la calidad para vender, de ninguna manera.

M.G.- Cuando un escritor publica cuentos, el resultado es, por regla general, la agrupación de una serie de historias que hay ido escribiendo con el paso de los años. En tu caso, no es así.

C.O.- No. Yo tengo un proyecto de libro, más parecido a un proyecto de novela, y una vez que lo tengo busco una figura abstracta matemática, que me ayuda a construir lo que estoy armando. Suena más difícil de lo que es. Antes de armar el libro sé perfectamente los resortes que tengo que tocar. Como decía Cervantes, las ciencias y las letras están mucho más cerca de lo que parecen. 

M.G.- Fue será fácil Clara pero a mí me parece complicadísimo (Risas)

C.O.- Lo sé pero no lo es tanto, de verdad. (Risas)

M.G.- Bien. Hablemos ahora algo que interesa mucho últimamente, la gentrificación. ¿El barrio de las letras se ha visto tan afectado como Chueca?

C.O.- En este momento es un espanto. El barrio de las letras se convierte en un parque temático donde una loca como yo, es capaz de ver las trazas del tiempo. Los vecinos han sido por regla general expulsados. Fíjate que el primer cuento comienza con una chica norteamericana. No tengo nada en contra del extranjero que llega, cómo voy a tener algo en contra, pero sí estoy en contra del vaciamiento por el turismo pero el turismo salvaje, porque turistas somos todos. 

M.G.- Sin embargo algunos establecimientos que tú conociste siguen perdurando en el barrio, ¿verdad?

C.O.- Uno solo... En el paseo que dimos durante la presentación le pedimos la actual dueño que sacara el retrato de su abuelo y nos contó que durante la guerra estuvo preso tres veces porque era republicano y que ponía en el escaparate jamones de escayola porque había hambruna. Eso me dice a mí más del barrio que todos los folletos sobre Góngora y Quevedo. Esas historias cuenta cómo eran la vida de los que tenían que sobrevivir frente a la violencia. 

Ahora, cuando paseo por el barrio, me doy cuenta perfectamente qué casas cayeron durante la guerra y fueron de nuevo reconstruidas.

M.G.- Por el cambio de estilo.

C.O.- Sí, y por eso el libro se llama 'La biblioteca de agua' porque puedo leer el barrio y seguir las pistas de lo que pasó.

M.G.- Encuentro en tus cuentos muchas reflexiones. ¿Es ese el fin último de la literatura, incitarnos a pensar?

C.O.- Hay un dicho que dice 'Si un libro no merece ser quemado, quizás no merezca ser escrito'. Bajo mi punto de vista, la filosofía es la que nos hace pensar pero la cultura también debe ocupar el espacio de reflexión del ser humano. Convertir la cultura en un bien de consumo, que es lo que hacen las grandes editoriales en general, me parece que es traicionar el sentido del arte. La música, la pintura, la literatura,... invita a reflexionar y a hacernos preguntas, que rara vez nos hacemos.

M.G.- Tengo curiosidad por los subtítulos de los cuentos. En todos aparece una palabra relacionada con el agua, salvo en dos. En 'La biblioteca de agua', el subtítulo es 'Fuego' y en 'Génesis' es El océano de lava. 

C.O.- ¿Tú sabes cómo llegó el agua a la Tierra?

M.G.- Ni idea.

C.O.- Nadie lo sabe. Ni eso nos preguntamos. (Risas)

M.G.- (Risas) Es que no nos preguntamos nada de nada. 

C.O.- Nada. Ni yo tampoco pero si lo averigüé fue gracias a este libro.

M.G.- Pues ya que estamos, cuéntamelo.

C.O.- En un meteorito. Así que vino del espacio. Y no es cierto que falte agua. Lo que ocurre es que está en otro lado. Es como el dinero. No es verdad que no haya dinero, lo que ocurre es que está en otro bolsillo. (Risas)

M.G.- (Risas) Ahí estamos de acuerdo.

C.O.- Me pareció que el agua es metáfora de la vida, que nuestro cuerpo es agua, nacemos del agua. Todo lo que somos viene de ese medio. Un meteorito impactó contra la tierra y parte del agua de la tierra saltó al espacio. Algo de nosotros se ha ido. Eso está en el epígrafe y me parece fascinante.

M.G.- No deja de ser curioso. Clara, no te robo más tiempo. Muchas gracias por venir a Sevilla y por escribir este libro tan fabuloso con el que he disfrutado tanto.

C.O.- Muchas gracias a ti. Un placer.

Los cuentos de 'La biblioteca del agua' tienen algo especial. Enfrentarse a ellos es saltar de sorpresa en sorpresa, estableciendo conexiones que a mí me resultan de una complejidad increíble. Así que uno no solo lee historias bien contadas sino que además sale maravillado de una lectura trenzada con el ingenio de Clara Obligado. 


Ficha libro

Editorial: Páginas de Espuma.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 184
Publicación: Abril, 2019
Precio: 17,00 €
ISBN: 978-84-8393-257-5
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.









jueves, 20 de junio de 2019

JOSÉ ANTONIO PONSETI: 'El Vuelo 19 no desapareció en el Triángulo de las Bermudas'

El Triángulo de las Bermudas es un área geográfica de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados de superficie que une con líneas imaginarias las islas de Bermudas y Puerto Rico con Miami. Las condiciones marítimas que se producen en la zona convierten ese espacio marino en un lugar sumamente peligroso, llegándose a registrar olas de entre dieciocho y treinta metros. Pero también es una zona sobre la que sobrevuela un misterio que llega hasta nuestros días. En ese imaginario triángulo se han venido produciendo infinidad de incidentes extraños, desapariciones de barcos y aviones con toda su tripulación sin que se halla localizado un solo rastro. El primer incidente se registró en 1840, cuando un barco que se dirigía a La Habana fue hallado sin su tripulación. Desde entonces se han producido más de treinta casos, siendo uno de ellos el que se produjo el 5 de diciembre de 1945. Ese día, cinco aviones TMB Avenger despegaron de la base de Fort Lauderdale en Florida. Nunca más se supo de ellos. 

Vuelo 19, la novela del periodista José Antonio Ponseti, narra ese singular suceso, basándose en un exhaustivo proceso de documentación, ahondando en los acontecimientos de manera cronológica y sacando a la luz un dato que seguramente muchos desconocerán, la posible supervivencia de uno de los tripulantes del vuelo al que jamás se llegó a localizar.

Ponseti visitó Sevilla durante la Feria del Libro de Sevilla y tuvimos ocasión de sentarnos con él para conversar sobre esta novela que contiene una historia fascinante.

Marisa G.- José Antonio, esta es tu primera novela. Y te metes en una historia apasionante con la que reconstruyes lo que le ocurrió a aquel Vuelo 19 que desaparece en el Triángulo de las Bermudas el 5 de diciembre de 1945. ¿Cómo llegas a esta historia?

José A.P.- Mis padres eran grandes lectores y uno de los libros que había en casa era 'Triángulo de las Bermudas' de Charles Berlitz. Ese libro recoge veinte historias sobre aviones desaparecidos durante los años 40, 50, 60 y el primer capítulo trataba sobre el Vuelo 19. A mí aquello se me quedó grabado. Luego la vida me llevó a vivir a Florida, a Miami, y cada vez que viajaba, como el avión sobrevolaba la zona, me preguntaba si algún día no viviría algún percance de tipo misterioso.


Pero un día voy a Fort Lauderlade y descubro que hay un monumento en memoria de los desaparecidos de aquel vuelo. Luego, con el tiempo me entero que además se hace una ceremonia todos los años, cada 5 de diciembre, y decido ir a la siguiente. Lo que me encuentro allí es tremendo, muchísima gente, muchísimos abuelitos arrugados, militares veteranos. De hecho, me llegaron a decir que había miembros del 'bureau' de información que se formó para estudiar lo que ocurrió aquel día. Es decir, setenta años después de lo que ocurrió se sigue haciendo una ceremonia.

M.G.- ¿Pero qué pasó realmente?

José A.P.- El vuelo 19 fue un vuelo de entrenamiento en el que participaron cinco aviones y catorce hombres. En realidad tendrían que haber sido quince hombres pero uno de ellos, Kosnar no subió a su avión por un ataque de sinusitis que sufrió aquel día como consecuencia de la metralla que tenía en la cabeza tras ser herido durante la guerra. En cada avión había un piloto, un operador de radio y un artillero. 

La idea era volar hasta Bahamas, al norte de la isla de Bimini, para hacer una práctica de bombardeo con bombas 'dummies', bombas con menos potencia, y regresar a la base pero el vuelo desapareció sin más. Lo curioso es que, antes de que el vuelo despegara, sucedieron varios incidentes. Por ejemplo, Taylor, el instructor de vuelo, no quería volar ese día. Al final accedió pero el vuelo salió tarde, a las dos y diez. Además había previsión de mal tiempo. Por entonces no existían las bases meteorológicas tan precisas que tenemos hoy y desconocían que el tiempo empeoraría tanto como lo hizo, con la llegada del frente frío más fuerte de aquel invierno. 

A esto se le añade que Taylor se desorientó en pleno vuelo. Minutos después del bombardeo, otro avión que estaba de prácticas sobre Fort Lauderdale, al norte de Miami, escucha una conversación por radio en la que estaban hablando dos pilotos y uno le dice al otro que estaban perdidos. Taylor pensaba que estaban sobre los Cayos y no sobre las Bermudas. Y de repente, se cortan todas las comunicaciones y el vuelo desaparece sin más. 

M.G.- ¿Y qué pasó después?

J.P.- Esa misma noche, muy tarde, se da la señal de alarma y salen a buscarlos. A día de hoy no ha habido otra misión de rescate en Estados Unidos como aquella, con trescientos aviones y cuarenta barcos que salen en busca de los aviones. Pues bien, esa misma noche, desaparece otro avión con trece hombres a bordo. En total, ese 5 de diciembre desaparecen seis aviones y veintisiete hombres. De los que no se encuentra nada de nada.

M.G.- Pero ahí no acaba la cosa porque de repente alguien recibe un telegrama, ¿verdad?

J.P.- Efectivamente. El hermano de George Paonessa, uno de los desaparecidos que iba en el FT 36 como operador de radio junto a Powers como piloto y  Thompson como artillero, recibe un telegrama en el que pone 'Te han informado mal sobre mí. Estoy muy vivo' y figura firmado como Geogie, el apodo con el que la madre llamaba a Paonessa de pequeño. Inmediatamente, el hermano cree que ese telegrama, que había llegado desde Jacksonville en Florida, es de su hermano de verdad porque nadie sabía que lo llamaban Georgie y porque la familia vivía a miles de kilómetros de Jacksonville y no podía ser que alguien se hubiera desplazado hasta tan lejos para mandar un telegrama como ese.

A día de hoy, ese hermano mantiene que Paonessa está vivo. Y es donde realmente comienza mi búsqueda. Me planteo que igual alguien sobrevive al Vuelo 19 y empiezo a buscar a George Paonessa, quien resulta que tiene una lápida en Arlington, el cementerio militar más importante de los Estados Unidos, bajo la cual no hay nadie enterrado, algo que ya se ha investigado, y que encima no hay constancia de quién la ha pagado porque se sabe que ni fue la familia ni el ejército. Es más, un informador me cuenta que una ex novia de Paonessa estuvo con él dos veces en California en el año 1950, cinco años después de su desaparición. Claro, es de locos. Da la casualidad de que, del mismo hombre, hay un telegrama, una lápida y una ex novia que dice que ha estado con él. Demasiadas coincidencias en relación a alguien que se supone que está muerto bajo el mar. Pasaba algo raro.

M.G.- Vale, pero ¿Taylor por qué no quería volar ese día?

J.P.- Sobre Taylor se decían muchas cosas, que si era muy mujeriego porque era muy guapo y siempre estaba de fiesta. Nada más lejos de la realidad. Taylor era un veterano, que entró en combate durante la Segunda Guerra Mundial, voló con George Bush padre, que además dijo de él que era el mejor piloto de la unidad. Sin embargo, Taylor terminó derribado en el agua en tres ocasiones, ya fuera porque se quedó sin combustible, porque se perdía,... La tercera vez se pasó tres días en el agua antes de que lo rescataran.

Después de hablar con pilotos de combate de los Estados Unidos a través de la embajada española y a través de otros investigadores del Vuelo 19, mantengo en la novela que probablemente Taylor sufría algo que hoy es muy común y todos conocemos, el estrés postraumático, pero claro era algo que se desconocía en aquella época. Creo que Taylor no quería volar más, estaba cansado, y seguramente subirse a un avión ya no era una suerte sino un castigo. Es más, la noche antes había llamado a su madre porque estaba inquieto, y aunque la madre intentó tranquilizarlo, él procuró cambiar su vuelo hasta el último momento pero no había sustituto.

M.G.- Entonces en esta novela lo que cuentas a los lectores es, por un lado, lo que pudo ocurrir con aquel vuelo, y por otro, qué pudo haber pasado con George Paonessa.

J.P.- Sí. Mi primer punto de información es un informe de quinientas páginas de la Marina de los Estados Unidos, informe que es de acceso libre tras haber transcurrido cincuenta años. De ese informe he extraído todos los nombres que salen, todos los barcos, las misiones de rescate, incluido el juicio. Todo eso es verdad. He ficcionado, o me he imaginado, cómo huiría Paonessa desde Jacksonville, lugar desde el que manda el telegrama hasta California, cómo haría él ese camino, un trayecto que se puede hacer hoy tal y como lo cuento en la novela. Es decir, los transportes que pudo haber tomado, los restaurantes en los que pudo haber comido, todo eso existe realmente. El setenta y cinco por ciento de la novela, o quizá más, es verdad. 

Y te voy a dar dos fechas extras más. 1960 es una fecha importante. No te voy a contar lo que pasa en ese año pero cuando llegues a ese punto en la lectura vas a quedarte con la boca abierta porque yo no daba crédito. Y otra fecha más, 1986. En ese año despega el Challenger de Cabo Cañaveral, estalla en pleno vuelo y mueren todos los astronautas. La NASA organiza una búsqueda exhaustiva de todas las piezas para saber exactamente cuál fue el problema y qué falló. En esa búsqueda, encuentran bajo el agua un avión, lo mal identifican y Jon Myhre, una de las personas con las que yo hablé, ex militar y piloto de combate derribado en Vietnam que trabajó para la CIA y que estuvo buscando el Vuelo 19, se da cuenta que probablemente ese avión que encuentra la NASA bajo el agua es uno de los cinco aviones desaparecido en 1945. Montó una expedición para sacarlo del agua pero el avión estaba tan corroído que no se pudo identificar bien. Se sabe que es un Avenger como los que desaparecieron pero no pudo encontrar ningún número de serie para identificarlo correctamente. Probablemente, sería uno de los aviones. 


M.G.- Pero José Antonio, llevo toda la entrevista con dos preguntas dándome vueltas. Por un lado, si la novia dijo que estuvo con él en California, ¿por qué no se siguió esa pista? Y por otro lado, ¿por qué Paonessa no dio más señales de vida?


J.P.- La Marina no hizo por buscarlo, algo que me sorprendió mucho, sobre todo porque las familias se quejaron constantemente. Es más, hay dos grandes tribus en Florida, los seminoles, dueños de los Hard Rock Café y los mikasuki. Los seminoles informaron que habían visto rastros en la zona de los Everglades, el parque natural más grande de la Florida,  y las familias exigieron a la Marina que hiciera una búsqueda por la zona pero la Marina se negó alegando que era imposible que estuvieran allí. La prensa de aquel tiempo publicó que probablemente había tripulantes del vuelo 19 viviendo en los Everglades como tarzán. Una cosa alucinante.


Y segunda pregunta, él desaparece porque tiene una razón de peso pero no la voy a contar para no estropearte la lectura. Además la vas a deducir muy fácil. Fíjate en qué momento temporal estamos. La Segunda Guerra Mundial finaliza pero todo el gran grupo de soldados que han estado luchando los últimos cuatro años en la guerra siguen en el ejército, no los licenciaron de un día para otro. El panorama que había a finales del año 1945 no se cuenta en las películas. Los soldados, muy jóvenes la mayoría, no querían seguir vestidos de uniforme. Se habían salvado y estaban deseando regresar a sus casas.


M.G.- Es decir que era mejor seguir desaparecido, ya entiendo. En cualquier caso, volvamos a ese informe de quinientas páginas.


J.P.- Andy Marocco organizó todas esas quinientas páginas. Hay testimonios de más de cuarenta personas que acudieron al juicio y luego hay otro bloque con las pruebas físicas. Ahí se habla de quién arregló la radio ese día, cuánto combustible llevaban, qué problemas mecánicos había. También se aportó los partes meteorológicos que tenían,... Toda la información está en ese informe pero era un caos absoluto que Marocco ordenó y dio sentido.


M.G.- Penúltima pregunta José Antonio, ¿cuál es el último caso documentado del Triángulo de las Bermudas?


J.P.- En 2017 desapareció un matrimonio con sus dos hijos. 


M.G.- ¿En barco?


J.P.- En avión. ¿A que te he dejado boquiabierta?


M.G.- Totalmente. Yo esperaba que me dijeras en los años 60 o así.


J.P.- Pues no. La familia iba en avioneta, volando hacia Miami. Desaparecidos totalmente sin dejar rastro. Pero si me preguntas si existe el Triángulo de las Bermudas te diría que no sé. Sí se sabe que han desaparecido muchos aviones, muchos barcos, mucha gente en esa zona. Ahora bien,  el Vuelo 19 no desapareció en el Triángulo de las Bermudas.


M.G.- ¿No?


J.P.- No. Después de todo lo que he leído yo creo que pasaron otras muchas cosas pero esos aviones no desaparecieron en el Triángulo de las Bermudas.


M.G.- ¡Qué intriga!


J.P.- Te vas a llevar unas cuantas sorpresas cuando leas el libro.


M.G.- Ya me las estoy llevando. Bueno, cerramos la entrevista con la última pregunta. Ahora que te has lanzado a un proyecto tan ambicioso como este, ¿te ha entrado el gusanillo de seguir escribiendo?


J.P.- Me han pedido que me anime con una segunda idea que en su momento comenté en la editorial porque resulta que toda esta historia, en principio, iba a ser un 'podcast' para la radio pero en el camino se cruzó Gonzalo Albert que se enteró de mi historia y me pidió que lo escribiera. A mí me daba mucho vértigo pero escribí una parte, se la mandé y les gustó tanto que me pidieron que la terminara. 


M.G.- Pues menos mal que lo hiciste. Es una gran historia. José Antonio lo dejamos aquí. Un placer conocerte y escucharte hablar con tanto entusiasmo. Ha sido contagioso.


J.P.- Gracias a ti por todo. 


¿Qué pensáis del Triángulo de las Bermudas? Sin duda, es un gran misterio que a mí siempre me ha llamado la atención. En cuanto al Vuelo 19, es un suceso al que se ha hecho referencia en múltiples ocasiones y que ha salido a relucir en otros libros e incluso en películas, como fue el caso de Encuentros en la tercera fase. 


Ficha novela

Editorial: Suma de Letras.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 512
Publicación: Abril, 2019
Precio: 17,90€
ISBN: 9788491292470
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.





miércoles, 19 de junio de 2019

LA COSTILLA DE ADÁN (COMEDIA - 1949)

Resultado de imagen de PELÍCULA LA COSTILLA DE ADAN
Año: 1949

Nacionalidad: EE.UU.

Director: George Cukor.

Reparto: Katherine Hepburn, Spencer Tracy, Judy Holliday, Tom Ewell, David Wayne, Jean Hagen, Hope Emerson, Eve March, Clarence Kolb, Emerson Treacy, Polly Moran, Will Wright, Elizabeth Flournoy.

Género: Comedia.

Sinopsis: Amanda y Adam son un idílico matrimonio de abogados cuya paz conyugal se ve afectada cuando un caso los enfrenta en los tribunales como defensor y fiscal respectivamente: una mujer es juzgada por disparar contra su marido y la amante de éste. Adam no duda de la culpabilidad de la acusada, pero Amanda no es de la misma opinión.

[Fuente: Filmaffinity]


El feminismo, la lucha por la igualdad entre ambos géneros, se remonta a época tan lejanas que, si nos ponemos a escarbar en sus orígenes nos sorprenderíamos de las fechas que se manejan. Pero parece que tenemos fijado en la mente la lucha sufragista como punto de partida y lo cierto es que todo se remonta a muy atrás. 

Es la primera vez que me topo con una película en blanco y negro con consignas tan claras y un argumento tan reivindicativo. Recuerdo muy bien aquel primer visionado de La costilla de Adán, me gustó muchísimo y me llevé una gran sorpresaQue una mujer como Hepburn abandere la causa es todo un privilegio. Encontré unos diálogos llenos de premisas claras y una posición férrea. A día de hoy me sigue sorprendiendo cada vez que la veo aunque, con cada visionado, detecto algún matiz más. 

La costilla de Adán se inicia con una venganza. Doris Attinger está cansada de las infidelidades y el maltrato de su marido. Este lleva años ninguneándola, sometiéndola a golpes y humillaciones. Doris no está dispuesta a soportarlo ni un minuto más. Así que se dirige a la oficina de su marido, lo espera a la salida, lo sigue hasta el apartamento de su amante, lo pilla con las manos e la masa y dispara a todo lo que se mueve. Resultado, el marido queda herido y la amante con un ataque de pánico. Por supuesto, Doris es detenida y llevada a juicio. El caso recae en el fiscal Adam Bonner (Spencer Tracy) que tiene muy claro la culpabilidad de la esposa porque la ley es la ley y hay que cumplirla. Pretende que todo se resuelva de forma ágil y rápida pero la cosa se complica cuando su esposa, Amanda Bonner, también abogada de profesión, se interesa por el caso y se hace cargo de la defensa de Doris. La infidelidad hay que castigarla y esta pobre mujer lo único que ha hecho es defenderse, será a grandes rasgos la motivación de Amanda para inmiscuirse en el caso. A partir de ese instante, la sala del tribunal se convierte en un combate de boxeo entre fiscal y abogado defensor, una batalla que también se trasladara al domicilio conyugal hasta el punto de llegar a una situación insostenible.

Como dije antes, es la primera película en blanco y negro que me habla de feminismo desde un ángulo tan nítido. Ya desde los primeros minutos de metraje vamos a advertir el cariz de la cinta pues veremos a Amanda Bonner al volante de su vehículo mientras escucha las increpaciones del resto de los conductores masculinos. ¿Por qué una misma situación resulta distinta si el ejecutor es una mujer en vez de un hombre? ¿Por qué si la infidelidad la comete un hombre es 'algo desagradable' pero si la comete una mujer es 'algo terrible'? A ese quid de la cuestión quiere llegar Amanda, a esa discriminación que desnivela la balanza, a la injusticia de la justicia, valga la redundancia, cuando se trata de un hombre o de una mujer. Porque, como dice Amanda, no es cuestión de privilegios. La mujer de 1949 como la de hoy y la del futuro no quiere privilegios ni golpecitos en la espalda, ni pañuelos masculinos para enjugarnos las lágrimas sino una igualdad efectiva. Y en todo esto Amanda basa la defensa de su cliente, por eso recusa a todo miembro del jurado que se posicione bajo el paraguas de la desigualdad y se da cuenta con este caso, que la lucha debe empezar por el propio hogar, aunque ello repercuta negativamente y provoque graves consecuencias. Por su parte, Adam descubrirá que Amanda se ha convertido en una mujer moderna en vez de en una esposa.

Sin duda, este largometraje lanza unas proclamas bastante dignas pero he de ponerle una pega y es que creo que el enfoque en la publicidad de la cinta parte de un error. Si os fijáis, en la cartelera figura la imagen sobreimpresa de un hombre y una mujer -prehistóricos-, cada uno de ellos tirando de un pantalón porque la película se anunciaba bajo la pregunta ¿quién lleva los pantalones en casa? Un interrogante erróneo porque no se trata de una lucha de poder sino de una igualdad en el sentido más amplio de la palabra. Pero bueno, era 1949 y ha llovido mucho desde entonces. 

En cualquier caso, reconozco que la trama, una vez que se dicta sentencia contra Doris Attinger, dejo de resultarme tan chispeante y perdió esplendor. Creo que los Bonner flaquean en el último cuarto de hora y se evaporó buena parte de su sentido reivindicativo y nos conduce a un desenlace que a mi juicio, es algo insulso. En cualquier caso, y dejando de lado esa pequeña observación, he decir que La costilla de Adán es una fabulosa película con dos grandes del cine de todos los tiempos.  La química entre Hepburn y Tracy es palpable y uno tiene la sensación de estar presenciando el día a día de un matrimonio bien avenido que lleva toda una vida juntos, con sus disputas y también sus celos. ¿De qué hablarían Hepburn y Tracy en los descansos del rodaje? ¿Alimentarían ese amor prohibido durante casi treinta años sin preguntarse más nada? ¿Sin cuestionarse, por ejemplo, si ella cobraba lo mismo que él aunque fuera mujer? La verdad es que jamás me he parado a indagar cuánto cobraban estas actrices con respecto a sus partenaires y lo mismo sería interesante buscar algo de información. 

En definitiva, películas como La costilla de Adán merecen la pena verla una y otra vez.  Independientemente de la trama, de la dirección, de la música,... Es una comedia y basta con encender la tele y verlos, a ellos, a esta pareja fabulosa. Hepburn y Tracy. Tracy y Hepburn. En este caso, tanto monta, monta tanto.






Tráiler [en inglés]:

Puedes adquirirla aquí:

                                       




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...