viernes, 5 de julio de 2019

LUCÍA BASKARAN: 'Para escribir buenos personajes tienes que ser empático y ponerte en la piel del otro'.

Los últimos tres años he visitado la Feria del Libro de Madrid. Desde que probé por primera vez, intento no perderme una edición. Subir a la capital supone un fin de semana que me sirve de breve escapada, de reencuentro con amigos y conocidos pero también es una oportunidad única para conocer a esos autores que no bajan al sur con la frecuencia que me gustaría, o para comprar ese otro libro al que le he estado dando vueltas. En los últimos años, he aprovechado esa visita para acudir a encuentros con novelistas y realizar alguna entrevista. Aunque Lucía Baskaran visitó Sevilla para presentar Cuerpos malditos, no pude citarme con ella por diversos motivos, así que aproveché mi estancia en Madrid para abordar aquella entrevista que quedó en el aire.

En Cuerpos malditos, la autora narra la historia de Alicia, una joven enamorada de Martín. Este fallece de forma trágica y repentina y ella, sumida en el dolor, se obsesiona con la idea de revivir a su pareja de una manera peculiar, teniendo un hijo con el hermano. Pero esta novela no se queda en este hecho. Cuerpos malditos profundiza y se sumerge en otras cuestiones de intenso calado.

 ©Imanol SalaberriaM.G.- Lucía, los autores, al igual que las personas en general, evolucionan con el tiempo. Ya han pasado tres años desde tu última novela, ¿has notado algún cambio a la hora de enfrentarte a la Literatura?

L.B.- Sí, sí... Hay gente que piensa que tres años no es mucho tiempo pero a mí me ha parecido bastante, sobre todo para dejar entre un libro y otro. Me costó mucho trabajo deshacerme del tono de la primera novela. La voz de Victoria, la protagonista de 'Partir' es muy fuerte y no fue fácil desprenderme de ella. Y sí que he notado diferencia, entre una y otra. En primer lugar porque quería hacer algo distinto, aunque ambas están narradas en primera persona, y en segundo lugar, la primera novela era mucho más visceral mientras que en la segunda he contado con herramientas que he adquirido a través de la escritura de la anterior, y de las notas que he ido recogiendo en mis blocs. También ha habido mucha más intencionalidad porque la primera fue el resultado de vomitarlo todo, por decirlo de algún modo, mientras que en la segunda tenía unas ideas que quería tocar, un tono que quería usar, contaba con un hilo conductor... En definitiva, sí que he notado una evolución.

M.G.- ¿En qué momento surge la chispa para escribir esta novela que cuenta con unos temas tan concretos?

L.B.- Todo surge por la historia que me cuenta un amigo, algo que le ocurrió a unos conocidos suyos. Un chico conoce a una chica en el instituto y se enamoran, llegan a la veintena y se van a compartir casa con la idea de casarse en el futuro, tener un hijo,... Todo eso. Sin embargo, él muere repentinamente en un accidente y ella empieza a salir con su cuñado y se obsesiona con la idea de quedarse embarazada para, de algún modo, devolver el muerto a la vida. Esto es real y no le ocurre a una chica desequilibrada sino a una persona normal y corriente. Aquella historia me impresionó. Me puse a investigar sobre el tema y por lo visto esto no es tan poco común como pensamos. Tanto es así, que en Euskal Herria y en algunos otros puntos del Estado español, se acostumbraba a casar a una mujer con el que tenía el mayorazgo en un caserío. Si a ese hombre le pasaba algo, inmediatamente casaban a la mujer con el hermano. De este modo no se pierde la herencia y se seguía dando continuidad a la familia. Esto ha sido una costumbre hasta hace relativamente poco. Es una historia que me tocó mucho y estuve mucho tiempo planteándome cómo se sentiría la chica, y cómo llegó a aquella conclusión, a la idea de revivir a su marido teniendo un hijo de su cuñado. Y quise probar qué era estar en esa piel. 

A su vez, mientras la escribía, pasó algo muy bonito. Conocí a una de las tres únicas rabinas que hay en Francia. Le conté la historia y ella me respondió que eso era una ley bíblica, la ley del levirato. Me parecía muy interesante meterme ahí.

M.G.- Tocas temas con muchísimo peso como la amistad, la maternidad, incluso la autolesión,... Son cuestiones muy potentes. ¿Cómo vertebras todos estos temas en la historia?

L.B.- Tenía muy claro que quería abordar la amistad entre mujeres pero mostrando incluso sus contradicciones porque la relación entre mujeres es tan conflictiva como todas las relaciones del mundo. A la maternidad y la autolesión llegué a través de la escritura. Cuando escribo suelo tener un punto a donde quiero llegar pero luego también me gusta perderme entre lo que surge. 

En el caso de esta novela, y teniendo en cuenta cómo percibe Alicia, la protagonista, su cuerpo, la autolesión era un tema que cuajaba, era exteriorizar lo que ella tenía acumulado en su interior durante tantos años.

En cuanto a la maternidad, me interesaba mucho tener varios perfiles de madre y poner un micrófono a lo que se considera una mala madre, una madre que abandona a su hija en un momento dado. 

M.G.- A Alicia le cuesta trabajo llamar 'mamá' a su madre. Suele llamarla Cristina y eso define muy bien la relación que mantienen.

L.B.- Sí. Eso es un detalle muy pequeño pero muy significativo. Es algo que me dio mucho juego para tratar la relación que tienen ambas.

M.G.- El duelo también es parte de la historia.

L.B.- Sí, pero el duelo es solo una excusa para tocar los temas que a mí me interesaban. Más que el duelo por la pareja, lo que más me interesaba era el duelo metafórico, la pérdida de una identidad propia que te has construido en base a algo, en base a la mirada de Martín, la pareja de Alicia. Ese es el duelo que a mí me interesaba contar.

M.G.- ¿Tiene que ocurrir algún hecho trágico en la vida de una persona para reactivarse, para analizarse como le ocurre a Alicia?

L.B.- Creo que sí, aunque quizá no tan fuerte como le ocurre a ella. Las crisis resquebrajan los cimientos y solo actuamos cuando las cosas se ponen mal.

M.G.- Y llega un momento en el que una persona echa la vista atrás y comprueba que lo que pensaba no era realmente así. De este modo funciona la relación que ella tiene con Martín.

L.B.- Sí, aunque culpar a un muerto es muy complicado. Los muertos son siempre inocentes. Hasta ese momento Alicia no ha querido mirar, no ha querido ser consciente pero a raíz de la muerte de Martín, la idea de que él no era tan príncipe azul sale a la luz. De todos modos, no es algo que ella no supiera de ante mano pero lo irá destapando poco a poco y se deja de mentir.


M.G.- Hemos hablado de Alicia, de Martín, de Cristina. Hay más personajes como por ejemplo Otto. ¿Hasta el punto de que la novela es coral?

L.B.- Fue un ejercicio para ponerme a prueba. En mi primera novela, el personaje principal tiene mucho protagonismo pero el resto simplemente orbitan. Así que probé a escribir desde más voces y que los personajes, aunque no digan mucho, incidan en la trama. Para hacer esto tienes que conocer muy bien a tus personajes. Tuve que escribirles una pequeña biografía que por supuesto no aparece en la novela, para saber quiénes son, cómo andan, cómo se mueven y por qué dicen lo que dicen. Lo que más me importaba era qué rol ocupaban en la familia, y no me refiero al papel de padres o madres, sino ese papel que desempeña cada uno y del que nadie habla, aquellos a los que les toca la parte más emocional, los que se encargan de la economía,... Es decir, qué puesto ocupan, cómo se relacionan con sus padres porque la relación paterno-filial nos afecta de forma significativa cuando somos adultos. Hacer la novela coral fue un trabajo muy bonito porque tuve tiempo para conocerlos bien.

M.G.- Quiero entender que una novela de este calado termina por afectar al autor, ¿qué ha supuesto para ti a nivel personal escribir una historia con estos componentes?

L.B.- Ha sido un reto. Aunque la historia es fuerte me lo he pasado muy bien. Por otra parte, algo que le he comentado a mi editor, me ha servido de mucho mis estudios de arte dramático porque me he tenido que meter en los zapatos de alguien que no tiene nada que ver conmigo. Ha sido un trabajo muy interesante porque para construir buenos personajes tienes que ser empático y ponerte en la piel del otro. Luego hay que relatarlo, evidentemente, pero el primer paso es vivir otras realidades que no te han tocado.

M.G.- Y dice Alicia que ella es una mujer de noventa años en el cuerpo de una mujer de veintisiete. ¿De cuántas maneras una mujer puede estar a disgusto con su cuerpo?

L.B.- De tantas... Hace poco una amiga me pasó un anuncio que hizo Dove tiempo atrás. Era un experimento real que me encantó, porque da una idea muy clara de la percepción que las mujeres tenemos de nuestro propio cuerpo. El anuncio mostraba a un montón de mujeres en una sala y que se acaban de conocer. Había un retratista detrás de una cortina y pedía a una mujer que se describiera así misma para hacer un retrato. Luego le pedía a otra mujer que describiera a la anterior. El resultado era totalmente distinto. Siempre era mucho más bonito el retrato tras la descripción de la amiga que el de la descripción propia. 

M.G.- Nos queremos poco.

L.B.- Nada, nada. Sentimos que nunca vamos a ser suficientemente delgadas, suficientemente guapas, suficientemente jóvenes,... Siempre te va a faltar algo y  es para volverse loca.

M.G.- En esas ausencias influye mucho la publicidad. Siempre nos están bombardeando.

L.B.- Por supuesto, no nos damos cuenta porque lo tenemos muy interiorizado pero estamos constantemente expuestas. Si nos paramos a pensar y hacemos un poco de 'zoom out', es terrorífico. Las publicaciones supuestamente dirigidas a mujeres están llenas de artículos para aprender a querernos y, a continuación, encontramos un montón de páginas que promocionan productos para estar más delgadas o para no tener arrugas.

M.G.- Pues yo leí en la novela todo lo que dices sobre la 'self-objectification' y el 'body monitoring'. Es decir, esa tendencia a estar constantemente pendiente de nosotras mismas, de cómo lucimos. Me di cuenta que me miro con demasiada frecuencia en los reflejos, que me toco el pelo cada poco rato para recolocarlo, que no me dejo tranquila sino que siempre me estoy analizando de cara a los demás.

L.B.- Es horrible y no nos damos cuenta porque lo tenemos totalmente interiorizado y actuamos de forma mecánica. Es mucho tiempo el que dedicamos a hacer eso sin ser conscientes. Empleamos demasiado tiempo en eso cuando podríamos dedicarlo a otras tareas mucho mejores.

M.G.- Por cierto, esos dos conceptos los defines en notas al pie lo que otorgan al libro un toque ensayístico.

L.B.- Con las notas a pie de página tuve ciertas dudas pero al final me decidí a ponerlas porque son conceptos que todavía no se han traducido al castellano. Son violencias que a todas las mujeres nos han pasado y son importantes nombrarlas.

M.G.- En la relación de la mujer con su cuerpo, ¿qué factores intervienen para que al mirarnos al espejo no nos amemos?

L.B.- En nuestra sociedad somos lo otro, y cuando eres la otredad y no la regla, nunca vas a ser suficiente porque no eres hombre. Esto es mucho más complejo de lo que estoy diciendo pero tiene que ver con que el modelo humano es siempre masculino. Esto es algo que ocurre en todos los ámbitos. En la medicina, los medicamentos se prueban en cuerpos masculinos que afectan de forma totalmente distinta a los cuerpos femeninos. De esto me he enterado hace poco porque me han descubierto piedras en el riñón y tomo una medicación que a las mujeres, a la larga, nos producen mareos, pierden audición,... 

M.G.- ¿Y el título 'Cuerpos malditos', tiene que ver con esto que estamos hablando?

L.B.- Sí, por supuesto. Tenía claro que quería la palabra 'cuerpo' en el titulo porque es el eje de la novela. Con lo de 'maldito' tuve dudas porque al principio me sonó a novela de terror. Bueno, esto era una apreciación mía, pero sí hay otra acepción, la idea que de que nunca serás el cuerpo que cuenta sino la otredad.

M.G.- Cuando hablo con las autoras me gusta preguntarles por el feminismo porque cada una tenemos una percepción distinta de lo que hemos conseguido.

L.B.- Hemos conseguido mucho pero todavía nos queda un largo camino.

M.G.- ¿Pero lo estamos haciendo bien?

L.B.- No lo sé. No lo tengo tan claro. Creo que se crean burbujas. En mi entorno todas somos feministas pero luego sales a la realidad y te encuentras de bruces con Vox. También pienso que toda esta reacción anti-feminista, tanto en los medios como a nivel político, es porque han visto que el movimiento feminista está más fuerte que nunca. Es la pescadilla que se muerde la cola. El 8 de marzo de 2018 fue impresionante. No ha habido nunca una movilización tan intensa pero a mí me da miedo que nos quedemos en el discurso que al final se puede terminar difuminando. Quiero pensar que se están dando pasos pero también quiero ser prudente. Hay que tener mucho cuidado y las mujeres que estamos en una posición más privilegiada deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo realmente para mejorar la vida de las que no tienen tanta suerte como nosotras. Tenemos que estar en constante revisión.

M.G.- De acuerdo Lucía. Te doy las gracias por este momento que hemos compartido. Suerte con en el libro.

L.B.- Muchas gracias a ti. 

Hasta aquí la entrevista con Lucía Baskaran. Cuerpos malditos será una de las novelas de las que os hable muy pronto.





Ficha novela

Editorial: Temas de Hoy.
Encuadernación: Rústica sin solapas.
Nº Páginas: 224
Publicación: Abril, 2019
Precio: 17,90 €
ISBN: 9788499987422
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.







jueves, 4 de julio de 2019

JOSÉ VICENTE ALFARO: 'Mi marca de autor es hacer viajar a lugares exóticos poco tratados en literatura.'

Escribir, publicar y hacerse hueco en el panorama literario es extremadamente complicado. Sin embargo, hay autores que no tiran jamás la toalla, que avanzan muy poco a poco y obtienen resultados positivos como fruto de su esfuerzo y dedicación. En el caso de José Vicente Alfaro, la suerte queda relegada a un segundo plano en favor del tesón que no le falta al novelista onubense. Él solo se ha labrado su camino literario, forjando con ahínco cada una de las ocho novelas que ya tiene publicadas. Amazon fue su trampolín de lanzamiento. Desde esa plataforma se dio a conocer entre los lectores a los que invitó a viajar a lugares poco explorados pero llenos de misterio y culturas milenarias.

Hace unas semanas nos sentamos a conversar con él con motivo de la publicación de su última novela, La fragilidad del crisantemo. En esta ocasión, la obra viene respaldada por la editorial Martínez Roca.

[Imagen cedida por el autor]
Marisa G.- José Vicente, siete novelas publicadas y todas subidas a Amazon, salvo esta última, 'La fragilidad del crisantemo' que cuenta con respaldo editorial. ¿Qué balance sacas de Amazon? ¿Es recomendable? ¿Qué pros y contras tiene?

José A.- Solamente puedo hablar bien de Amazon. Esa plataforma es la que me ha dado la oportunidad de dedicarme a escribir profesionalmente. Si he dado un salto a una editorial tradicional ha sido por diversificar, por sentirme algo más cubierto y por llegar a otros lectores, aquellos a los que les gusta visitar las librerías físicas y leer en papel. Este oficio de escribir tiene bastante incertidumbre salvo que estés en lo más alto. Así que me lo tomo como una inversión, a ver si con suerte la editorial también está contenta y puedo seguir trabajando con ellos. En cualquier caso, esto no quiere decir que vaya a dejar de lado a Amazon. Intentaré combinar ambos caminos de publicación a corto plazo.

M.G.- ¿Y cómo llegas a Martínez Roca?

J.A.- La cosa viene de atrás. Me llamó Espasa cuando ya tenía publicada las dos primeras novelas y me invitaron a Madrid. Allí tuve una reunión con una editora pero en ese momento no me hicieron una oferta muy concreta. Además, por entonces yo estaba muy entusiasmado con Amazon porque me estaba yendo muy bien y veía que igual tenía futuro. Así que en aquel momento tomé la decisión de seguir en Amazon y creo que no fue errónea. 

Sin embargo, hace un año, un agente literario contactó conmigo para convertir mis libros en audiolibros, y él me propuso también buscar una editorial. La idea inicial era publicar alguno de los libros que ya estaban en Amazon. Apareció Martínez Roca para publicar 'La esperanza del Tíbet' pero por diversos motivos no llegamos a un acuerdo. No obstante, se ofrecieron a publicar mi siguiente novela y así nace 'La fragilidad del crisantemo'. Fue una decisión que me costó lo suyo porque asumía ciertos riesgos, como pasa con todo. Al final me lancé a la aventura y aquí estoy. He de decir que la edición es muy bonita. 

M.G.- Una de las características más significativas de todas tus novelas son los escenarios. Eres un autor de escenarios exóticos. ¿Nunca te planteas hacer una novela que transcurra en Madrid o Barcelona?

J.A.- No, ni una novela histórica en Roma o en Egipto porque son escenarios muy trillados. Mi marca de autor es hacer viajar a lugares exóticos poco tratados en literatura. Creo que es un punto de originalidad que tienen mis novelas.

M.G.- Pero imagino que tú tienes un interés personal en esas culturas, ¿no? No solo será por ofrecerles algo original a los lectores.

J.A.- Claro, me gustan las civilizaciones y las culturas antiguas, así que todo lo que sea documentarme y aprender sobre todo eso, me encanta. 

M.G.- Y para ubicar tus historias en esos entornos tan lejanos, una de dos, o hay que viajar a los escenarios o hay leer mucho sobre esos lugares.

J.A.- Por desgracia, no he podido viajar a esos escenarios, así que lo único que he podido hacer es documentarme por todas las vías posibles con el inconveniente de que, en más de una ocasión, hay poca información. De hecho me ha pasado con esta novela. Si te vas al Japón feudal de los samuráis, encuentras todo lo que quieras pero me he buscado una época de Japón muy desconocida porque de la era Heian, no hay casi nada. He tenido que ir recabando la poca información que existe de un lado y otro para formar un mosaico que me permita montar la historia.

M.G.- O sea que has tenido que leer libros a mansalva.

J.A.- A tutiplén, sí. La biblioteca de Humanidades de Sevilla es muy completa y ahí he encontrado unos cuantos libros. Por otra parte, está Internet, donde puedes hallar muchos artículos y reportajes. Claro, te digo que hay pocas fuentes en castellano pero lo mismo en inglés hay muchísimas, lo que ocurre es que no es lo mismo documentarte en tu propia lengua que en una extranjera.

M.G.- Normal ¿Y qué te lleva a escribir la historia que contiene 'La fragilidad del crisantemo'?

J.A.- Todo surge por la necesidad de buscar culturas llamativas. Japón tiene mucho tirón, con una cultura muy atractiva para todo el mundo. Pero claro, el Japón feudal está ya muy trillado. Sin embargo, encontré una época que transcurre entre siglo IX y XII, la era Hendai, con sus propias características. Me pareció muy interesante y pensé que podía darme mucho juego para escribir una novela. 

M.G.- ¿Y qué historia nos cuentas?

J.A.- Como con todos mis libros, lo que pretendo es contar una historia que sea entretenida con la que el lector se lo pase bien y que esté ubicada en ese escenario histórico para que el lector, al mismo tiempo que lee la novela, aprenda sin darse cuenta, de una manera muy sencilla, sobre una cultura concreta. Al final, ese componente didáctico que tienen mis novelas es lo que más valoran los lectores. 

M.G.- Entonces la historia está al servicio de esa función didáctica.

J.A.- Sí, se podría ver así. Y al servicio del contexto histórico, también. Todo lo que ocurre en mis novelas está siempre basado en la mentalidad y en las costumbres de la época. 

M.G.- Tus novelas son ficciones históricas, pero también cuentan con otros elementos de interés. Tienen suspense o incluso, algunas incluyen un hilo romántico. 

J.A.- La novela histórica te permite elegir otros muchos géneros y poder jugar con todos ellos. De este modo, se convierte en un cóctel muy completo.

M.G.- Pero esta novela también tiene un toque fantástico. Aparece una criatura alada de la que me gustaría que me hablaras un poco.

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[Fuente: Ecured.cu]
J.A.- Intento siempre que mis novelas se impregnen de la mentalidad mística que existía en esas culturas hace muchos siglos. En esta época toda la población, tanto la rural como la aristocracia, era muy supersticiosa. Ellos creían en todo tipo de demonios y seres sobrenaturales que pertenecían al folclore japonés desde tiempos inmemoriales. La criatura a la que te refieres son los 'tengu', unos seres mitad hombres y mitad pájaros, que habitaban en la profundidad de los bosques y de las montañas. Cuando pasaban cosas raras, se les atribuía a ellos. 

M.G.- Pero esos 'tengu', según he estado buscando, eran malvados en origen pero con el tiempo evolucionaron a mejor.

J.A.- Sí, efectivamente. Con el paso de los siglos, la percepción que tenía la población sobre los 'tengu' fue cambiando. Lo hicieron incluso físicamente porque al principio tenían como un pico de pájaro y luego ese pico se convirtió en una nariz larga. En la novela aparecen en su concepción más perversa. 

M.G.- Esa criatura se aparece ante dos hermanos pero hay más personajes: Asatori, un campesino, Katsumi, una dama erudita, y Tokinobu, un agente de la guardia ciudadana. Son tres estamentos diferentes. ¿Cómo se relacionan?

J.A.- Es una novela coral, pero estos tres personajes que has nombrado son los que llevan el peso de la trama. Cada uno de ellos pertenece a un estamento distinto, efectivamente. Ellos, al principio, no se conocen y no tienen nada en común pero, conforme la historia avanza, iremos viendo cómo sus vidas se entrecruzan pero no te desvelo más nada. Solo te comentaré que el lector va a encontrar diversos giros argumentales que no se espera.

M.G.- Y si hablamos de la estructura, la novela está dividida en varios bloques. Cada una de esas partes, en consonancia con el escenario de la novela, se inicia con un poema de un poeta japonés. No sé si los has buscado ex-profeso o es que también lees poesía japonesa.

J.A.- Una de las características más destacadas del Japón clásico de la era Hendai era la poesía. Tenía muchísima importancia entre las clases altas, tanto que solían intercambiarse poemas. Se trata de composiciones muy cortos, de tres o cuatro versos, sin rima que se llaman 'wakas'. Son los antecesores de los 'haikus'. La poesía también tiene su importancia en la novela y por eso me pareció muy interesante iniciar cada bloque con un poema clásico japonés de aquellos tiempos.

M.G.- ¿Y qué impresión te causó encontrar en la faja las palabras de Juan Gómez-Jurado?

'Un extraordinario viaje al Japón clásico, repleto de intriga, emociones y personajes inolvidables. Juan Gómez-Jurado'

J.A.- Para mí fue una sorpresa y una alegría inmensa. No lo conozco personalmente pero se lo agradezco sinceramente porque demuestra mucha generosidad.

M.G.- Es buen aval. Pero José Vicente. de todas las novelas que has escrito y de todos los escenarios en los que te has metido, precisamente por lo que hablábamos antes, por la carencia de documentación, ¿cuál ha sido el más difícil?

J.A.- Es difícil elegir porque me he metido en muchos líos. A nivel de documentación 'El último Anasazi' fue muy difícil. De esa cultura hay poquísimo  y menos aún, en español. Sin embargo, con otras novelas lo que me costó más fue trasladar la mentalidad de la época. Por ejemplo, con 'El laberinto del hindú' fue muy complicado explicar cómo pensaban, todo lo relativo a las castas o intentar hacer comprender el hinduismo. Eso me costó muchísimo. 

M.G.- José Vicente, sé que tienes mucha vinculación con los blogs literarios porque en ellos has encontrado mucho respaldo. En cierto modo, hay una correspondencia mutua, hasta el punto de citarlos en los agradecimientos. 

J.A.- Sí. Cuando publiqué la primera novela en Amazon, no me conocía nadie y ni siquiera tenía redes sociales. Y empecé contactando con blogs. Poco a poco empecé a recibir respuestas positivas y una buena acogida. Siempre estaré agradecido a los blogs porque me dieron visibilidad.

M.G.- Y por último, ¿qué otros escenarios tienes en mente para ubicar tus novelas?

J.A.- Todavía hay muchos, muchas culturas excluyendo las más típicas pero no te voy a mencionar ninguna concreta.

M.G.- ¿Eso quiere decir que no estás trabajando en la próxima?

J.A.- Todo lo contrario. Es que no te quiero dar pistas.

M.G.- (Risas) Vale, vale. 

J.A.- Pero te garantizo que hay muchas civilizaciones por ahí todavía.

M.G.- De acuerdo. Esperaremos entonces. Quiero darte las gracias por estos minutos que has compartido conmigo. Te deseo muchísima suerte.

J.A- Gracias a ti.

Si paseáis regularmente por la blogosfera seguro que habéis encontrado más de una reseña sobre La fragilidad del crisantemo, una novela que cuenta con diversos puntos positivos por lo que la recomendación lectora queda expuesta sobre la mesa.



Ficha novela

Editorial: Martínez Roca.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 360
Publicación: Abril, 2019
Precio: 17,90 €
ISBN: 978-84-270-4523-1 
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.










miércoles, 3 de julio de 2019

EL AVISO (THRILLER - 2018)


Año: 2018

Nacionalidad: Española. 

Director: Daniel Calparsoro.

Reparto: Raúl Arévalo, Aura Garrido, Hugo Arbués, Belén Cuesta, Antonio Dechent, Aitor Luna, Luis Callejo, Sergio Mur, Julieta Serrano, Juan López-Tagle, Antonio Durán, Alfredo Villa, Patricia Vico, Javier Perdiguero, Jorge Usón, Álvaro Villaespesa, Jon Bermúdez, Mateo Jalón, Ignacio Herráez, Victor Castillo. 

Género: Thriller.

Sinopsis: Nico, un niño de diez años, recibe una carta con una amenaza de muerte, pero nadie en su entorno parece creerle. Jon, un joven obsesionado con los números, investiga una serie de muertes ocurridas a lo largo de los años en el mismo lugar y que parecen tener un patrón en común. Descifrar esta secuencia quizá sea lo único que podrá salvar a Nico.


[Fuente: Filmaffinity]


Calparsoro lleva a la gran pantalla una de las novelas del autor Paul Pen, El aviso, y recurre a nombres del palmarés cinematográfico español como Raúl Arévalo, actor y director, Belén Cuesta y Aura Garrido

Independientemente de la calidad literaria de la novela, en la que no puedo entrar porque no la he leído, la película narra la obsesión, fundamentada o no, de un joven matemático. Jon Zarate es un genio de los números que sufre esquizofrenia. Controla su enfermedad con la medicación pertinente que toma a golpe de reloj. Sabremos que está de baja médica y tiene una vida tranquila hasta que su mejor amigo David es herido en un fuego cruzado. David y Jon acuden a una gasolinera, la 24 horas, para comprar hielo y allí se produce un tiroteo que acaba con David en coma. El hermano de David es policía e inmediatamente se inicia una investigación pero Jon también hará sus propias averiguaciones y descubrirá que en ese lugar se han cometido diversos asesinatos a lo largo del tiempo, todos en la misma fecha, el 12 de abril, y en todos ellos han estado implicados el mismo número de personas, con las mismas edades. Se produce así una ecuación matemática que Jon debe resolver.

Diez años después de este luctuoso hecho conoceremos a un niño de diez años que sufre acoso escolar. Nico es el típico niño del que abusan los mayores del centro escolar. Vive con su madre Lucía quien intenta enseñar al pequeño que debe hacer frente a sus propios fantasmas pero el niño vivirá un infierno doble, al que le someten sus compañeros de aula y el que le produce una nota intimidatoria que encuentra en su mochila y que parece proceder de un adulto. 

Las dos líneas temporales irán avanzando de forma paralela. Solo en las primeras escenas de Nico se nos advertirá que hemos dado un salto hacia delante en el tiempo pero el espectador sabrá que Jon, David y Andrea, la novia de la víctima, forman parte del pasado, mientras que Nico y Lucía constituyen el presente. Aún así, reconozco que a veces me despistaba y mezclaba hilos temporales que, dicho sea de paso, se sustentan en las Cuatro Torres de Madrid pues si bien en el pasado aparecen en construcción, ya en el presente están en pleno funcionamiento. 

El punto de partida de la película es bueno, diría que incluso bastante bueno pero ocasionalmente el guion carece de sustento. Inicialmente desconocemos la relación que existe entre Jon y David. Más adelante sabremos que son simplemente buenos amigos pero también se da a entender que Jon y Andrea tuvieron un pasado que se quebró tras un ingreso prolongado de Jon en una unidad psiquiátrica. Un dato al que, de haberlo entendido bien, se le podría haber sacado más sustancia. Luego, existen ciertas cuestiones que quedan muy en el aire, y que deberían de haber quedado más apuntaladas sin necesidad de entrar en demasiada profundidad.  A eso hay que añadirle que ciertos detalles carecen de credibilidad. Pongo un ejemplo, ¿qué madre se queda impasible cuando ven que golpean a su hijo? ¿Qué madre no se come al director del centro educativo nada más ver que a su hijo lo están golpeando? Lucía se lo piensa. En lugar de exponer una queja en dirección intenta aleccionar a su hijo e infundirle valor para que devuelva con golpes los golpes que recibe. Y sigo, las consecuencias de algunos hechos de vital importancia se circunscriben únicamente a Madrid y más concretamente a un hospital madrileño, como si solo hubiera uno. No puedo dar más detalles pero si veis la película, advertiréis que es un dato que choca.

Desconozco si todo esto se produce tal cual en la novela. En cualquier caso, tengo que reconocer que la cinta mejora levemente a medida que nos vamos acercando al final, que se produce algún giro interesante que levanta algo el ánimo del espectador pero no lo suficiente como para salvar la película en su totalidad. Creo que, si bien las interpretaciones no son muy significativas -he visto a Raúl Arévalo toreando en mejores plazas- la peor baza se la lleva el guion que es flojo y con lagunas. ¿De dónde procede esa ecuación de la que os hablaba antes? De todos modos, los personajes tampoco están muy bien definidos. Me ha faltado algo más de curriculum en el caso de Jon, así como en la relación que él mantiene con David o con Andrea. 

En definitiva, El aviso tenía buenos mimbres -suspense, acción, intriga y algo sobrenatural o fantasía- y sin embargo el filme se balancea como un barco en plena tormenta por los fallos de guion, por unas interpretaciones que no terminan de cuajar y por una dirección que luce poco. Como mero entretenimiento está bien pero no deja poso ninguno, ni mueve ni conmueve. 





Tráiler:

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martes, 2 de julio de 2019

EMILIO CALDERÓN: 'La dictadura militar argentina no se hubiera podido mantener sin el elemento cívico'

El pasado está lleno de episodios duros y crueles y la literatura es un buen vehículo para denunciarlos. Emilio Calderón, ganador del XIII Premio Fernando Lara en 2008 con El judío de Shanghai y finalista en el LVIII Premio Planeta con La bailarina y el inglés (2099) escarba ahora en la dictadura argentina para conducirnos a la familia Bocanegra, en la que sus miembros ocultan secretos inconfesables. 

El autor malagueño visitó Sevilla en la pasada feria del libro y nos concedió unos minutos durante la firma de ejemplares para responder a algunas preguntas sobre su última novela, Los ojos con mucha noche (Algaida Editores) 


M.G.- Emilio, publicas novelas para adulto pero tú empezaste con literatura infantil y juvenil, ¿has abandonado el género?

Emilio C.- No, lo alterno. De hecho en octubre sale una novela juvenil que se va a titular 'Esperando a los hombres peces'. La he escrito al mismo tiempo que he escrito esta y me ha servido un poco de desahogo porque 'Los ojos con mucha noche' es una historia muy dura. Aunque está ambientada en Madrid recupera la dictadura cívico-militar argentina y hay pasajes de la novela que son especialmente cruentos. 

M.G.- La cita inicial es de Primo Levi. Esas líneas nos dan un pista de lo que vamos a encontrar en la novela, personas perversas que aparentan ser corderos, ¿no?



E.C.- Sí, exacto. La dictadura militar argentina no se hubiera podido mantener sin el elemento cívico, sin ese funcionario que, tras su trabajo, llega a su casa con la conciencia tranquila y abraza a sus hijos. Otra cosa es lo que hace durante el trabajo, ejercer la función pública dando respaldo a la dictadura y a esos crímenes tan atroces que se cometieron.

M.G.- Porque Emilio, a través de un hilo argumental en el presente, retomas y cuentas una historia que ocurre durante la dictadura argentina, ¿verdad?

E.C.- Exactamente. La historia se remonta al año 77. En ese sentido, el pasado se convierte en un personaje más de la novela, es un personaje principal. A unos el pasado los sorprende y a otros les da alcance. El pasado va mostrando esos acontecimientos, a esos civiles que dieron cobertura y cobijo a todo lo que sucedió. 

M.G.- Para retratar lo que ocurrió en la dictadura argentina, ¿qué lecturas obligatorias has tenido que hacer?

E.C.- Una fundamental, 'El alma de los verdugos', un documental que luego se convirtió en dos tomos editados en RBA y publicados por el periodista Vicente Romero, que trabajó durante mucho tiempo en TVE, y el juez Baltasar Garzón. Ellos dos estuvieron en Argentina, hicieron este documental en el que se recogen quinientos o seiscientos testimonios, tanto de verdugos como de víctimas.

Un día, tuve la fortuna de cenar con Vicente Romero. Durante la cena me contó un caso que me motivó y pensé que la dictadura argentina era el espacio idóneo para ambientar la parte del pasado de la novela. Me contó la historia de una detenida, encerrada durante semanas y sistemáticamente torturada, a la que ponían la consabida capucha para que no viera a su verdugo. Pues bien, llegó un momento en el que ella le pidió a su verdugo que, antes de torturarla o mientras lo hacía, le diera la mano. Es decir, el verdugo le daba la mano y al mismo tiempo la torturaba. Ella buscaba afecto, empatía de otro ser humano, ante una situación en la que la habían despojado de su condición de ser humano. Es algo que me llamó la atención por la complejidad psicológica que encierra y que demuestra cómo puede el ser humano reaccionar ante ciertas situaciones. No todo es blanco y negro, sino que hay un enorme universo de grises. En esos grises es por dónde realmente transitamos.

M.G.- ¿Pero ese fue el motor que te impulsó a escribir esta novela?

E.C.- Bueno, hace tiempo disfruté de una beca de creación literaria en Roma. Estando allí, buscaba un argumento para escribir una novela. Acabé en Sicilia, en la pequeña ciudad de Siracusa. Allí hay un teatro griego enorme, perfectamente conservado, donde Esquilo había estrenado obras y donde Platón había fundado su academia. El sitio era verdaderamente impresionante. Recuerdo que por entonces empecé a pensar que tenía que escribir una tragedia griega contemporánea pero ese germen quedó ahí hasta que empecé a oír noticias sobre la dictadura militar argentina. Cuando además me reúno con Vicente Romero y me cuenta tantas cosas, enseguida sentí que ahí estaba la tragedia griega contemporánea que quería escribir y la época en la que la podía ubicar.

M.G.- Sé que te has tenido que documentar mucho y has leído verdaderas barbaridades. Aun así, estando advertido, imagino que también te habrá provocado mucha repulsa ciertas cosas. 

E.C.- Sí, mucho hasta el punto de tener que sacrificar el lenguaje. No quería que salpicara la sangre. Los hechos los he contado de tal modo que, uno pueda tener una clara evidencia de lo que pasó pero sin que llegue a provocarle un total repulsión. Todo lo que cuento lo he leído de una manera mucho más descarnada pero sabía que estaba escribiendo una novela y no un docu-drama o una crónica.

M.G.- Con lo cual, los lectores que son especialmente sensibles se pueden acercar a esta novela sin problemas.

E.C.- Pueden leerla perfectamente. De hecho, el 'feedback' que estoy recibiendo va precisamente en este sentido, en que, a pesar de la dureza, se lee bien. Es uno de los temores que tenía y creo que justificado porque la historia es realmente dura. 

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[Fuente: Web editorial]
M.G.- Dicen que tu novela es negra pero no sigue un patrón clásico porque no hay policía, ni investigador. Tampoco se puede definir como una 'domestic noir'. ¿Qué tipo de novela negra es?

E.C.- Es una novela negra coral con tintes políticos y de thriller psicológico. Es el lector el que va descubriendo cuáles son las piezas del puzle y será él mismo el que irá encajándolas. Realmente, no hay un policía ni un inspector o investigador, sino que se trata del propio lector el que tiene que hacer esa función y el que se tiene que implicar frente a una historia que también tiene sus giros argumentales para mantener viva la atención de lector, sobre todo, teniendo en cuenta que en algún momento se enfrenta a pasajes terribles. 

M.G.- Porque encima retratas episodios reales.

E.C.- Gran parte de lo que cuento son episodios reales, sí. Hay otra parte en la que he hecho más ficción.

M.G.- ¿Y qué son los vuelos sin puertas?

E.C.- Era una manera de hacer desaparecer a las víctimas. Una vez que la persona era interrogada, se la hacía desaparecer. ¿Cómo? Si se la enterraba, podría darse el caso de que fuera descubierta algún día así que, a las víctimas se las anestesiaba, la introducían en un avión militar para llevarlos en un vuelo sin rumbo sobre el océano Atlántico. En un punto determinado, se abría las compuertas del avión y se arrojaba el cuerpo. Supuestamente, cuando se lanza un cuerpo desde cierta altura sobre el mar es como si uno diera contra una pared de cemento. Ellos pensaban que con eso era suficiente para hacer desaparecer un cuerpo pero el mar tiene la mala costumbre de devolver lo que traga. Así que, para desgracia de los militares, empezaron a llegar cuerpos a la costa y algunos fueron reconocidos. En particular, se produjo un caso con unas monjas, no sé si belgas o francesas, que fueron encontradas. Aquello provocó un conflicto de origen internacional y destapó lo que estaba ocurriendo con los famosos vuelos sin puertas.

M.G.- En cuanto a los personajes, ¿quiénes son los Bocanegra?

E.C.- Es una familia desestructurada. Ernesto Bocanegra es una mala persona, que solo ha pensado en sí mismo, en sus intereses y que ha tenido un pasado turbio, pero no tiene la conciencia ni limpia ni tranquila. Todo esto afecta negativamente en su relación con su familia. En ese ecosistema familiar, tan frágil de por sí, van a aparecer unos personajes que lo van a dinamitar del todo. 

M.G.- Uno de los personajes que tiene mucho peso es la mujer de Ernesto Bocanegra, una prostituta de lujo.

E.C.- Es el personaje que articula toda la novela. En torno a ella, el resto de personajes van creciendo o decreciendo, según el caso. Desde mi punto de vista, ella representa el mito femenino, es la mujer que hace la función de prostituta pero también de madre, de amiga, de amante,... Cumple todas esas funciones dentro de la novela.

M.G.- Me llama mucho la atención que, al ojearla, incluyes emails, algo que le da mucho dinamismo a la trama.

E.C.- Sí, efectivamente. Si esta novela la hubiera escrito hace quince o veinte años, hubiera incluido cartas en vez de emails. Es una forma de involucrar otras historias dentro de la historia principal o troncal. En este caso he usado las nuevas tecnologías con esta finalidad, para hacer más fácil y más dinámica la lectura. 

M.G.- El título hace referencia a un poema de Góngora. No sé exactamente cómo encaja Góngora en esta historia.

E.C.- Uno de los personajes es un editor de novelas que tiene vínculos con la Generación del 27. Góngora era un elemento fundamental de esa generación pero para mí fue siempre un poeta muy difícil. Sin embargo, a través de su generación y de una biografía que escribí sobre Vicente Aleixandre, descubrí que hay mucha luminosidad en sus metáforas y ese verso, tan inquietante, casi hipnótico, me servía perfectamente como título. Viene a representar lo que hay dentro de los personajes, mucha ira, mucho odio, mucha decepción. Estoy muy satisfecho con ese título. Sé que no es muy convencional pero tampoco lo es la novela. 

M.G.- Emilio, lo dejamos aquí. Me pondré con la lectura este verano porque, a pesar de la dureza de la que hablas, debemos mirar de frente a ciertos acontecimientos de la historia.

E.C.- Sólo espero que te guste.

M.G.- Seguro que sí. Gracias.

E.C.- A ti.

Lectores a los que les gusta leer sobre nuestra guerra civil,  la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Lectores que se asoman a nuestro pasado, no tan lejano, para mirar cara a cara a todos aquellos verdugos que sesgaron la vida a tanto inocente. Esos lectores seguro que van a disfrutar con Los ojos con mucha noche. Yo seré uno de ellos.  




Ficha novela

Editorial: Algaida Editores.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 376
Publicación: Marzo, 2019
Precio: 20,00 €
ISBN: 978-84-9189-079-9
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.







lunes, 1 de julio de 2019

ERNESTO PÉREZ VERA:'El 99% de los policías que matan o hieren a alguien con su pistola, o no van a juicio porque se sobresee las causas o sin van a juicio, no son condenados.'

A Ernesto Pérez Vera lo conocí hace un año, cuando publicó En la línea de fuego, un libro en el que explicaba la realidad de los enfrentamientos armados a partir de numerosos testimonios de policías locales, autonómicos, nacionales, guardias civiles e incluso agentes privados. Policía jubilado tras un incidente laboral, actualmente escribe ensayos e imparte conferencias y charlas relacionadas con el ámbito policial. Desde aquel primer encuentro, le sigo la pista, y aunque sus libros se escapan de mi zona de confort, confieso que aborda ciertos aspectos que son sumamente interesantes, máxime cuando la población civil tenemos la cabeza llena de pájaros con tanta película norteamericana y no está nada mal conocer de primera mano cómo es realmente la labor policial. 

Ernesto acaba de publicar Policías. Muerte en la calle (Tecnos) y visitó Sevilla durante la feria del libro para presentar su obra, así que aprovechamos para conversar con él.

Marisa G.- Ernesto, sé de buena tinta que el libro anterior tuvo mucha repercusión.

E.P.- Así es. Ya vamos por la quinta edición con muchas reimpresiones de cada una de ellas. Pero la mayor repercusión que ha tenido fue cuando me llamó Javier Cárdenas para ir como invitado a su programa en la tele. Inicialmente iba a ser una entrevista de diez minutos pero acabé haciendo todo el programa. Después de eso me incorporé como colaborador, primero en la tele y ahora en la radio. Por otra parte, si antes daba una o dos conferencias al mes, a raíz de salir en televisión aquel día, he pasado a dar entre cuatro o cinco al mes.

M.G.- Y en este nuevo libro, ¿qué nos cuentas exactamente?

E.P.- Vuelvo a contar enfrentamientos policiales producidos en España y ocurridos precisamente desde que se escribió el libro anterior. Lo que significa que los enfrentamientos armados y los policías derramados por las calles están a la orden del día, aunque la mayor parte de la sociedad solo se entera cuando ocurre en su provincia. Me he vuelto a entrevistar con supervivientes que se atrevieron a disparar contra otros hombres cuando vieron peligrar su vida pero en este libro, que también es un ensayo como el otro, incorporo más resoluciones judiciales que avalan mi teoría. Sostengo desde siempre que no es verdad que si nos defendemos, terminamos condenados. La mayor parte de la sociedad piensa que en caso de defenderte contra un ataque tienes todas las de perder pero eso es falso, lo que pasa es que es muy fácil hacerse eco de casos muy mediatizados que además están manipulados. 

M.G.- Pero entonces, ¿este libro es complementario del anterior, no?

E.P.- Sí, pero también lo mejora. Con este libro pretendo dar pistas más claras y contundentes de por dónde deben ir los tiros, nunca mejor dicho, con los programas de formación de los policías. Y también pretendo, con más fuerza que en el anterior, desmitificar un montón de cosas que hay alrededor de la función policial y el uso de las armas de fuego. El 99% de los policías que matan o hieren a alguien con su pistola, o no van a juicio porque se sobresee las causas o sin van a juicio, no son condenados.

Por otra parte, en el libro hablo de los 'esquerosos'. Me refiero a los que siempre tiene un 'Es que...' en el que escudarse pero sin razón. La gente vive muy cómodamente en el desconocimiento, en la ignorancia. Detrás de eso, lo que se esconde realmente es la cobardía, la falta de interés, la falta de compromiso para con la sociedad.

M.G.- Tanto en este libro como en el anterior, recoges diversos testimonios. ¿Han venido a buscarte algunos compañeros para contarte sus experiencias?

E.P.- La mayoría han venido a mí, sí. Te hablaré de un caso concreto. Mientras estaba escribiendo el libro, salió una noticia que hablaba de un policía que había tenido que usar su arma. No te voy a contar en qué provincia era. Me planteé hablar con ese compañero, buscarlo y que me contara lo que había ocurrido, así que estuve pensando a quién conocía yo en esa provincia que me pudiera poner en contacto con él. Al final fue él el que me localizó a mí. Fue una llamada muy emotiva porque el compañero se puso a llorar. Me llegó a decir que, si estaba vivo, era gracias a mí. Resulta que me había oído dar una charla en la que decía lo de siempre, que contra el que te quiera matar, tienes derecho a defenderte. Sin embargo, a este policía le habían dicho sus instructores que nunca se le ocurriera disparar contra alguien que no le estuviera disparando. Si acaso, contra el que ya lo estuviera apuñalando. Aquella madrugada aquel policía se tuvo que enfrentar contra un tío que lo atacó con un martillo porque estaba perpetrando un robo con fuerza. El policía agotó todos los recursos previos antes de llegar al último, tirar a dar. Dijo que en ese momento se acordó de mí, cuando dije que contra el que te quiera matar, con lo que te quiera matar, tienes derecho a defenderte aunque todavía no estés herido. Así que el policía le disparó en una pierna. 

Si este policía hubiera hecho lo que durante tantos años le habían dicho en la institución, tendría un martillo clavado en la cabeza, así que, o estaría muerto, o sería un vegetal. Me comentó que estaba muy preocupado porque le habían dicho que se buscara el mejor abogado del mundo pero intenté tranquilizarlo porque, si todo lo que me había contado era cierto, no tenía que temer judicialmente. Le dije que en seis meses estaría archivada la causa por las lesiones que había provocado contra el que lo quería matar. Pero me equivoqué porque realmente la causa la archivaron en cuatro meses. Bueno, realmente no se archivó, sino que simplemente el Ministerio Fiscal no ejerció acciones contra él. De todos modos, a la otra parte se le dio la posibilidad de ejercer acciones contra el policía pero cuando se enteró de lo que costaba el abogado, desistió.

M.G.- ¡Vaya historia! Y ahora quiero que me hables de la estructura del libro porque, entre los capítulos, hay artículos.  

E.P.- Sí, los capítulos se interrumpen e incorporo artículos que he escrito y publicado anteriormente, todos ellos relacionados con lo que hablo en cada uno de esos capítulos. Son artículos escritos hace mucho tiempo, algunos tienen bastantes años, y tienen miles de lecturas.

M.G.- El prólogo está escrito por Cecilio Andrade. ¿Quién es?

E.P.- Cecilio Andrade es doctor en Historia pero también es Cabo Primero del Ejército español, en Infantería. Diplomado en Operaciones Especiales, boina verde, legionario, paracaidista,... Lo que pasa es que ahora está en excedencia y trabaja en el extranjero como asesor de seguridad a todo nivel. Es un guerrero del siglo XXI.

M.G.- En ese prólogo se dice algo que me gusta mucho, que tú no enseñas a sobrevivir sino a vivir. Una frase llena de matices.

E.P.- Sí. Con muchas de las cosas que enseño, los policías no tienen que llegar a la situación de sobrevivir porque prevén lo que va a ocurrir con algunas pistas que doy y que se producen durante el enfrentamiento. Hay gestos delatores que son necesarios tener en cuenta. Todo eso lo explico en el libro y son una gran ayuda. Así que se pude decir que enseño más a vivir que a sobrevivir. 

M.G.- Uno de los artículos que se incorporan en el libro habla de que los jueces y los fiscales deberían disparar por lo menos una vez en su vida. ¿Por qué?

E.P.- Ese artículo no es mío, es de un fiscal que ejerce en Tarragona, de Ignacio Abinzano. Con él coincidí en unas jornadas técnicas en las que se abordaba el enfrentamiento armado desde varios puntos de vista. Había un psicólogo, un juez, un fiscal, un abogado penalista, un médico de emergencias, un periodista y yo. Ignacio había leído mi primer libro y cuando le tocó hablar dijo que aquel libro no lo había escrito un policía sino un filósofo andaluz. Él escribió ese artículo hace año y medio y me gustó tanto que lo colgué en mi blog y le pedí permiso también para incorporarlo al libro. ¿Y por qué los jueces y los fiscales deberían disparar al menos una vez? Pues porque ellos, como el 99% de la población o de los policías, se creen que los enfrentamientos armados son como en las películas. Básicamente, a nosotros nos enseñan que cuando un malo viene hacia ti, te tienes que quedar quieto porque, mientras el tío avanza, te va a dar tiempo a lanzar dos tiros al aire pero que si no se para, te da tiempo a apuntar con calma y darle donde tú quieres. Todo eso es una entelequia. Es una irrealidad de imposible materialización en la vida real. Pero a los jueces y fiscales, el día de la patrona o del patrón del cuerpo, los llevan engañados a la galería de tiro para que vean lo bueno que somos y le ponen al mejor de la unidad a hacer un circo. Pero eso es solo una exhibición, no es la vida real. 

M.G.- La situación varía un abismo de una a otra, claro que sí. En cualquier caso, tú has querido dedicar este libro a dos personas especiales. 

E.P.- Sí, a dos guardias civiles. Uno falleció el 15 de octubre de 2018. El otro, el 1 de noviembre del mismo año. El primero falleció de un tiro en la pierna y eso que en la academia te dicen que si tiras ahí no pasa nada. El otro murió de una puñalada en el cuello. Estando fuera de servicio, se produjo una riña, se identificó y mientras estaba separando a las partes involucradas, lo apuñalaron con una navajita pequeña.

M.G.- Ernesto, ¿tú echas de menos ponerte el uniforme?

E.P.- Sí pero si pudiera, no volvería al cuerpo. Mi vida ahora es distinta. Me he reinventado, estoy contento con lo que hago. De algún modo, al reinventarme de este modo, sigo pegado a la función policial. Algunos creen que ahora hago más por la ciudadanía y la policía que antes, aunque yo no lo creo. Si es así, me da pena porque yo disfrutaba más cogiendo malos que hablando de cómo defendernos.

M.G.- Bueno, en cualquier caso, tu labor es importante. Fíjate ese policía que salvó la vida gracias a tus recomendaciones. 

E.P.- Eso sí. Eso es una alegría enorme.

M.G.- Pues yo te deseo mucha suerte con este nuevo libro. Desde luego contigo me voy a hacer una experta en materia policial. Gracias por este tiempo, Ernesto.

E.P.- Gracias a ti siempre.

Está claro que, Policías. Muerte en la calle no es un libro para todo tipo de lector. Es lógico pensar que es un libro dirigido especialmente a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pero, como comenté antes, leer algunos capítulos y artículos echa por tierra el pensamiento que tenemos sobre esta profesión y sus límites. Y saber, nunca está de más.




Ficha libro

Editorial: Tecnos.
Colección: Ventana abierta.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 296
Publicación: 2019
Precio: 20,00 €
ISBN: 978-84-309-7637-5
Ficha completa aquí









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