lunes, 10 de junio de 2019

CLARA SÁNCHEZ: 'En esta novela quería hablar de la manipulación y de la capacidad que tenemos los seres humanos para engañar'

Sigo estos días con todas las entrevistas que he realizado en las últimas semanas con objeto de darle salida y que conozcáis mejor las novelas que están estos meses sobre la mesa de novedades.

Hoy le toca el turno a Clara Sánchez, una de las escritoras que más presencia tiene en mi casa y a la que me mantengo fiel.  Comenzó a publicar en 1998 pero no me enganché a su narrativa hasta Lo que esconde tu nombre, una historia fabulosa llena de suspense y misterio que hacía referencia a la presencia nazi en España, y con la que ganó el Premio Nadal en 2010. No es el único premio que tiene en su poder. Anteriormente se alzó con el Premio Alfaguara en el año 2000 con Últimas noticias del paraíso y el más reciente ha sido el Planeta (2013<9 con El cielo ha vuelto.

Ahora, la autora nos hace viajar a Kenia con su última novela, a la que ha puesto por título El amante silencioso. Nos ofrece una trama con su punto de suspense, en la que nos habla de las sectas y del poder de manipulación. Sevilla acogió a la autora en el marco de la Feria del Libro para presentar su último trabajo y tuvimos la oportunidad de sentarnos a conversar con ella.

Marisa G.- Clara, si echamos la vista atrás nos encontramos muchas novelas, muchos lectores, bastantes premios, y muy buenas críticas, ¿qué balance haces de tu trayectoria? ¿Tú te imaginaste alguna vez llegar a este punto?

Clara S.- Para nada. Empecé a escribir cuando era una niña. No tenía una vocación como tal sino que escribía para evadirme. La realidad me resultaba demasiado dura, hostil,... En cambio, el mundo de la literatura era otra dimensión, era entrar en un mundo paralelo. Pero fue en el año 1989 cuando intenté por primera vez publicar una novela y salió bien. Sin embargo, no esperaba que la cosa se desarrollara así. Todo lo que me ha venido después era del todo inimaginable. Los premios, los lectores en España y los muchos lectores en el extranjero,... Todo esto me ha cogido por sorpresa. 

M.G.- ¿Y notas que con cada novela el oficio de escritor se vuelve más sencillo?

C.S.- Tengo cada vez más criterio pero no resulta más sencillo. Decir lo que quieres decir de la mejor manera posible no es algo fácil. Para mí, siempre es como si fuera la primera novela. De hecho, si leo alguna anterior, a veces me sorprendo porque creo que me salió muy bien, que narré muy bien la historia y eso me produce cierto temor porque me da por pensar que la novela actual no está nunca a la altura de las anteriores. Al menos en mi caso es así. Lo mismo si eres un escritor de series, la cosa es distinta porque ya tienes un mundo creado y solo tienes que enriquecerlo pero como todas mis novelas son diferentes, me la juego en cada una de ellas. 

M.G.- Es como empezar de nuevo, claro. Pues en 'El amante silencioso' nos cuentas la historia de Isabel, una joven a la que le encargan buscar a Ezequiel, un joven que ha sido abducido por una secta. Leyendo la novela, me venía a la mente algunas noticias que cuentan precisamente esto, la captación de jóvenes por parte de algunas sectas y a los que se les pierde la pista. ¿Alguna noticia en concreto te inspiró la novela?

C.S.- No, no,... En esta novela quería hablar de la manipulación y de la capacidad que tenemos los seres humanos para engañar, para camuflarnos tras una cara agradable cuando resulta que lo mismo somos un monstruo. Hay gente tremendamente seductora que parecen una cosa pero son otra distinta. En realidad, siempre hablo de esto en mis novelas lo que ocurre es que con esta quería hacerlo más visual, más a lo grande. Pensé que el mejor modo de hablar de algo así era a través de una secta. En esas comunidades es donde se concentra todo el poderío de una persona carismática, seductora, sin escrúpulos que tiene la habilidad de apoderarse de otra persona pero con fines absolutamente terribles. 

M.G.- Pero la manipulación es algo que está a la orden del día, ¿no? No solo hay manipulación en las sectas, existe también en nuestro día a día, incluso a nivel doméstico.

C.S.- Claro. Por ejemplo, si trabajas en una empresa siempre habrá un líder al que quieres contentar para mantener tu puesto de trabajo. En la familia, se puede dar el caso de querer contentar a una madre posesiva. Dentro de la pareja, quieres contentar a un marido o a una esposa porque son personas que se rebotan muy pronto,... La sensación de querer contentar a otro porque ese se ha hecho fuerte frente a ti es algo que puede ocurrir en todas las esferas de la vida. Tampoco quiero decir con esto que siempre exista alguien así pero puede haberlo porque todos tenemos esa facultad, lo que pasa es que algunos carecen de escrúpulos y explotan su deseo de apoderarse de otra persona.

M.G.- Hace muchos años leí con horror un artículo en el que se decía que en España existían unas doscientas sectas y que se quería crear un observatorio para controlar la actividad de estas comunidades.

C.S.- Y son cosas de las que no se habla pero estos grupos crecen y crecen. Lo que empieza de manera sencilla se convierte en secta cuando se cruza la línea y quieres desposeer a otra persona de su identidad, que se olvide de todo, y recluirla. Pero componentes de secta tienen incluso los equipos de fútbol con todo ese fanatismo que arrastran.

M.G.- Y sin embargo, siempre hemos conectado secta con ámbito religioso y no tiene por qué ser así.

C.S.- No es así, lo que ocurre es que es una buena línea de captación porque los que acuden a una secta son personas fácilmente 'pescables' porque no encuentran sentido a su vida o se sienten vacíos. Entonces llega un astuto y les promete todo lo que no tienen. Por la vía espiritual, que no tiene que ser necesariamente religiosa,  es por donde mejor se engancha a las personas, a través de sus emociones y sentimientos. 

M.G.- En la novela vemos cómo los líderes de estos grupos minan la autoestima de sus seguidores, eliminan su voluntad. ¿Cuáles son los resortes que se emplean para conseguirlo?

C.S.- Dándoles una de cal y otra de arena. Por un lado te quiero y te ofrezco un mundo que no tenías antes y por otro lado te castigo si no haces lo que quiero. Una vez que te captan en un grupo se genera inmediatamente un miedo al rechazo. Entrar en una comunidad de estas y querer salirse después no es tan fácil. El individuo siente que todo el mundo le va a dar la espalda. Es una de las cosas que más pavor nos da a los seres humanos, que nos rechacen. Siempre necesitamos ser aceptados.

M.G.- Y formar parte de una colectividad.

C.S.- Claro, en el momento en el que te aceptan y te admiten en un grupo te aferras a lo que sea.

M.G.- Es lo que le ocurre a Ezequiel. Pero para ser objetivo de una secta tienes que tener un perfil muy claro. O se es muy débil o se pasa por un mal momento.

C.S.- Sí, un mal momento basta para caer en estas redes. O bien es gente que sueña con otros mundos, más altruistas, más espirituales,... Piensan que en esos grupos van a encontrar lo que buscan. 

M.G.- E igualmente el líder de la secta, Maína en tu novela, también tiene que tener unas cualidades muy precisas.

C.S.- Tiene que ser un seductor, tener un gran carisma para apoderarse del otro. Hay gente que lo consigue con su sonrisa, su atractivo, su magnetismo y otros que tienen mucha fuerza y te hacen creer que sin él no puedes dar un paso en la vida. Es algo que ocurre en las algunas parejas. Hay parejas en las que él o ella no rompe su relación porque se van a sentir perdidos y piensan que van a caer en un abismo. 



M.G.- Sin embargo, a pesar de ser ese encantador de serpientes, a Maína hay que reconocerle que tiene unos pensamientos muy instructivos en algún momento.

C.S.- Sí, Maína es tan inteligente que hasta seduce a la misma Isabel. Ella llega a pensar que, si no hubiera estado prevenida y no hubiera conocido de antemano la situación, hubiera caído también en sus redes. Es que al principio todo es muy bonito y agradable. Lo peor viene luego. 

M.G.- Y volviendo a las noticias que te comentaba antes, si no recuerdo mal creo haber leído que alguien se infiltró en una secta para hacer un reportaje y terminó quedándose como miembro de la misma.

C.S.- No conocía ningún caso así, pero lo veo muy probable. Me lo creo totalmente. 

M.G.- No puedo poner en pie la noticia ahora porque fue algo que escuché o leí hace mucho tiempo cuando comenzaron a salir grupos de este tipo con más virulencia. Pero hablemos ahora de otro personaje Clara. ¿Qué me cuentas de Said?

C.S.- Said es un personaje que no sabemos exactamente quién es. Quizá es el personaje más oscuro de todos, quizá es el personaje más manipulador de todos pero me gustaba mucho porque es un personaje por descubrir. Sabe moverse muy bien pero no te diré si con propósitos muy buenos o muy malos.

M.G.- Eso lo iremos descubriendo con la lectura. A mí, de momento me está resultando muy interesante. Pero otra cuestión por la que siento mucha curiosidad. Cuando uno piensa en una secta es inevitable preguntarse de qué viven, cómo se mantienen. En la novela, que tiene su punto de suspense, también se trata esta cuestión.

C.S.- Esa es la gran pregunta que se hace Isabel. De dónde sacan el dinero para el tren de vida que tienen. Pues en la novela se resuelve. De todos modos cada secta se financia de un modo distinto. La forma de financiación de Maína es la que es porque el escenario, África, se prestaba mucho a ello. 

M.G.- Pero si la financiación resulta un punto de interés, también lo es el papel que juega la mujer dentro de estos grupos. Hay una jerarquía y cada uno ocupa una posición determinada.

C.S.- Las mujeres en las sectas son capaz de cualquier cosa por contentar al líder. Pero si hablamos de mujeres, no podemos olvidar el papel de la mujer africana. En la novela, el personaje de Madame Selina es muy interesante. Es una mujer inteligente, recelosa, que vive según las condiciones de su mundo pero que sabe que otras mujeres no tienen esa condición. Es uno de los personajes que más me ha gustado escribir. 

M.G.- Y Clara, ¿has tenido que hacer un trabajo de campo intenso a la hora de escribir esta novela? ¿Te has tenido que documentar mucho sobre las sectas?

C.S.- Bueno, estuve en Kenia, en Mombasa y me traje de allí su atmósfera, ese ambiente de corrupción que se puede dar, esa necesidad de caridad por un lado, y la presencia de los blancos por otro, que se creen unos salvadores con un punto de prepotencia. Y luego sobre las sectas escuché testimonios, me documenté bien pero además, conocí a una familia cuyo hijo vivía en un grupo de este estilo y con el que habían perdido todo contacto. Esa historia es la que también me ha servido de inspiración. La familia sufrió mucho porque no sabía qué hacer. El chico estaba secuestrado voluntariamente, era mayor de edad, tampoco se había cometido ningún crimen, así que no se podía mandar a la policía. Fue terrible porque intentaron recuperarlo psicológicamente y no sabían cómo hacerlo. 

M.G.- Una impotencia tremenda.

C.S.- Sí, violenta, muy demoledora.

M.G.- ¿Y de ese viaje que tú realizaste a Kenia te has traído algún episodio que leamos en el libro?

C.S.- Sí, sí. Los personajes hacen un viaje desde Mombasa a Lamu y yo hice uno igual. He estado en todos los escenarios que aparecen en la novela. 

M.G.- Pues es un episodio bastante duro y peligroso por la aparición de los piratas somalíes.

C.S.- Fue así lo vivimos, tal cual. Fue un viaje tremendo y sabía que tarde o temprano lo tenía que contar. Era una época en la que los piratas estaban muy activos. Con ese episodio también he querido plasmar la peligrosidad porque es un lugar donde puede ocurrir de todo.

M.G.- El libro se estructura en dos voces narrativas que se van alternando, la de Isabel y Ezequiel. No sé si las dos voces te han resultado igual de complejas o te ha resultado más sencilla con una u otra.

C.S.- Me ha resultado mucho más fácil la voz de Isabel porque me identificaba más con ella. Isabel es la que emprende el viaje, es la que sabe lo que está ocurriendo, por lo menos, al principio, sabe a lo que va, es la que tiene que vencer obstáculos conscientemente. La de Ezequiel me costó algo más porque él no sabe nada, no sabe que está en peligro, no sabe que alguien quiere rescatarlo. Sin embargo, me gustó mucho el juego entre ambos, ese primer acercamiento, esa ignorancia de él respecto a lo que estaba pasando. 

M.G.- ¿Y por qué el amante silencioso, Clara?

C.S.- Es un juego. Una secta puede ser un amante silencioso perfectamente. Hace referencia a que el amor está muy presente en toda la novela. No es una novela romántica pero todo lo que hacen los personajes es por amor, o vienen rebotados del amor o lo buscan.

M.G.- Pues Clara no te robo más tiempo. Muchas gracias por compartir este momento conmigo y por contarme cosas tan interesantes de la novela.

C.S.- Gracias a ti. 

Cuando esta entrevista tuvo lugar, llevaba leída la mitad de la novela. Terminé de leerla pocos días después y os diré que, con el paso de las páginas, me he llevado más de una sorpresa. Por supuesto, no voy a desvelar nada ni este post ni en la reseña. Solo os diré que El amante silencioso esconde más de lo que a priori aparenta pero de todo ello os daré detalles en los próximos días. 





Ficha novela

Editorial: Planeta.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
Nº Páginas: 384
Publicación: Abril, 2018
Precio: 20,50 €
ISBN: 978-84-08-19444-6
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.





jueves, 6 de junio de 2019

Presentación de MEMORIAS de Gabriel Rojas Rodríguez

Una de las presentaciones a las que acudí durante la Feria del Libro de Sevilla fue la del libro Memorias de Gabriel Rojas Rodríguez, un volumen que recoge el pasado del autor, un hombre humilde y sencillo, con unas vivencias que ha querido compartir con los lectores. Indagando un poco sobre el libro y escuchando hablar a Gabriel, con su sencillez y su naturalidad, no pude evitar pensar en mi padre o en mi abuelo, hombres curtidos por el sol del campo, que pasaron lo suyo para sacar a su familia adelante, lo mismo que seguramente le ocurrió a tu padre o a tu abuelo, lector. 

La imagen puede contener: una persona, textoEl acto se inició cuando Ismael Rojas, editor y padre del autor de este singular libro, dio las gracias a los asistentes, muchos de ellos amigos y familiares que se habían congregado en el espacio Loyola para arropar a Gabriel y celebrar la bienvenida de su libro. Ismael dijo sentirse orgulloso por tener al lado a su padre que había hecho realidad los tres preceptos de la vida:  plantar árboles -Gabriel plantó muchos olivos junto a su padre-, tener un hijo - ha tenido dos, Gabriel e Ismael-, y escribir un libro.

Acompañaban al autor, el también escritor Salvador Navarro, ingeniero de Renault donde Gabriel Rojas  estuvo trabajando y Luis Narbona, poeta y dentista en el pueblo de Alanís, donde el autor había pasado su infancia y adolescencia.

Las memorias que contiene este volumen son las de una persona de campo, que nace en un pueblo, se cría en plena naturaleza y poco a poco se va haciendo hueco en la ciudad. Es la vida de un hombre que procede de una familia sencilla donde todo se ha conseguido y ganado a pulso. Y sin duda, vidas como las de Gabriel son las que realmente merecen la pena contar y escuchar porque están llenas de aprendizajes y de férreos principios. 

Luis Narbona inició su intervención con una simpática anécdota. 'A Gabriel lo quiero mucho porque me enseñó a conducir cuando tenía dieciocho años', apuntó el poeta y amigo. Dijo del autor que ha sido un hombre que él ha visto por el pueblo desde siempre y cuyo libro le ha recordado a Las cosas del campo del poeta José Antonio Muñoz Rojas, una obra que ya pasó por este espacio (puedes leer mis impresiones aquí) y que a mí me pareció absolutamente maravillosa. 'Si yo me tuviera que ir a una isla, me llevaría ese libro conmigo y lo leería una y otra vez', confesó Narbona. 



Quiso matizar también que la obra de Gabriel Rojas no se debe juzgar bajo un prisma eminentemente literario sino que hay que destacar la veracidad y la sinceridad que habitan entre estas páginas. Estamos ante, 'un libro muy bien estructurado, con anécdotas preciosas y que refleja el sentimiento vital del lugar en el que Gabriel se ha criado', señaló Narbona, quien también apuntó que, en este libro podemos asomarnos a aquel Alanís en el que había tantas necesidades y penas, una localidad de la que se fueron marchando sus habitantes en busca de un futuro mejor. 

Por su parte, Salvador Navarro confesó que la lectura de Memorias le había parecido una preciosidad. 'Yo, que tan acostumbrado estoy a leer novelas, este libro me ha trasmitido mucha paz y me he encontrado entre estas páginas a un hombre bueno, algo que se trasluce con la lectura', señaló el novelista. Añadió también que el libro está escrito con un lenguaje muy sencillo y entrañable, con una mezcla de ingenuidad y dureza. 'Con lo urbanita que yo soy, y todo lo que he aprendido sobre el campo con este libro. Hay episodios que me han producido algo de inquietud porque el campo es muy duro y además he aprendido mucho vocabulario', declaró Navarro. Quiso igualmente destacar que, de la lectura de la obra se desprende que Gabriel es un gran amante de la naturaleza, un hombre siempre pendiente de los suyos y con un importante afán de superación.

Tras estas palabras Gabriel quiso compartir con los asistentes su deseo y anhelo a la hora de encarar este proyecto. En este vídeo nos cuenta por qué ha escrito Memorias.





Gabriel terminó su intervención, dando las gracias a todas las personas que han participado en su libro, y tuvo unas palabras especiales para el editor Manuel Pichardo, encargado de corregir los posibles errores del texto. Como broche final, el autor dijo con emoción que este había sido el mejor día de su vida.

Y así se puso punto y final a un encuentro familiar y entrañable. 

Cada generación tiene mucho que aprender de las anteriores. Pongamos atención a lo que tienen que contarnos.




Ficha libro

Editorial: Anantes.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 252
Publicación: Enero, 2018
Precio: 15,00 €
ISBN: 978-84-947076-8-1
Ficha completa aquí. 








miércoles, 5 de junio de 2019

LA SEÑORA MINIVER (DRAMA - 1942)

Resultado de imagen de película la señora miniverAño: 1942

Nacionalidad: EE.UU.

Director: William Wyler.

Reparto: Greer Garson, Walter Pidgeon, Christopher Severn, Teresa Wright, Richard Ney, Dame May Whitty, Henry Travers, Henry Wilcoxon, Reginald Owen, Peter Lawford, Tom Conway.

Género: Drama.

Sinopsis: Durante la II Guerra Mundial, una familia inglesa, que vive en un pequeño pueblo, logra sobrevivir a los bombardeos alemanes. La madre se encuentra al frente de la casa esperando que su hijo y su marido regresen de la guerra.

[Fuente: Filmaffinity]


Y de repente apareció la señora Miniver. Desconocía la existencia de esta película de William Wyler y por suerte surgió un día en no sé qué canal de Movistar+. Ahí me quedé plantada para ver este largometraje que, si bien tiene sus pros y sus contras para mí, ha resultado ser una delicia.

Belham es una pequeña localidad británica donde la vida transcurre feliz y dichosa. Katy es una ama de casa de clase media, madre de tres hijos - Vincent, Judy y Toby - y amante esposa de Clem Miniver. Su mayor preocupación es decidir si comprarse un sombrero o no, mientras que el marido se debate entre adquirir un nuevo coche cuyo coste puede echar abajo la economía familiar. La vida del matrimonio es de color de rosa, el amor es un huésped más del hogar y todo resulta perfecto, pero una negra sombra se cierne sobre sus cabezas y sobre toda Inglaterra. La guerra está cada vez más cerca, los alemanes avanzan... 

Vincent es un joven con las ideas claras. Su paso por Oxford le ha abierto los ojos y ahora intenta luchar contra la diferencia de clases. En su regreso al hogar familiar conoce a la señorita Beldon, nieta de lady Beldon, la gerifalte del condado, de la que inmediatamente se enamora. Sin embargo, estas ideas de cambiar el mundo y su jerarquía pasará a un segundo plano cuando Inglaterra entre en guerra y el joven se aliste en la aviación. La decisión de Vincent será un duro golpe para sus padres que entienden que el deber del muchacho es luchar por su patria.

Y llegan los alemanes. La guerra se convierte en la vecina de los Miniver.

Inicialmente la película muestra una sociedad rural que se debate entre si la rosa del ferroviario debe participar o no en la competición que organiza todos los años lady Beldon -una competición en la que ella siempre gana-, una sociedad que saca a relucir el materialismo y las diferencias de clases envuelta en una banda sonora alegre y brillante porque, en realidad, todos se llevan de maravilla. Como anécdota, resulta curioso desde nuestro ángulo advertir cómo la clase media habita en una enorme casa con jardín y cuenta con cocinera y doncella. Sin embargo, pronto las tornas cambiarán por completo. La señora Miniver es un largometraje que nos habla de la paz y de la guerra, de un mundo destruido por un conflicto bélico que asoló Europa y que llegó a los lugares más recónditos del país. Es la guerra de todos, de los militares pero también de los civiles que tienen que arrimar el hombro y cualquier ayuda es poca. Si se sospecha que un soldado alemán está oculto en los alrededores hay que darle caza, sobre todo porque trae un discurso aterrador y muy malas intenciones. 

Por otra parte, creo que la película rinde homenaje a la mujer, a las esposas, a las novias y a las madres de los soldados que parten al frente de batalla. Los hombres tienen que unirse a filas mientras que ellas quedan en casa, con sus miedos, con sus angustias, intentando que la vida sea como antes para sus hijos más pequeños, a los que cuentan cuentos mientras las bombas caen a su alrededor. Ellas que quedan a la espera de sus hombres, de los valientes, que se juegan la vida luchando por la patria. Y sí, el largometraje tiene un mensaje político y propagandístico pero el momento histórico es el que era. ¿De qué otra cosa y de qué otra manera se podía hablar si Europa estaba en plena guerra? Imagino que en el momento de su estreno arrancaría alguna que otra lágrima mientras el pecho se llenaba de orgullo por todos esos jóvenes que luchaban contra Alemania. 

En cuanto a los personajes, hay mucho cliché. La vieja lady Beldon es una señora gruñona pero en el fondo tiene buen corazón. Lo único que le ocurre es que se siente sola. Tendremos también a esos matrimonios llenos de amor, al rebelde, a la jovencita encantadora,... pero qué importa si luego te encuentras una trama que va de menos a más. Y es que, con algunos saltos en el tiempo, la película, que es de larga extensión, avanza a un ritmo sosegado con algún que otro sobresalto, como la llamada a filas del hijo, la aparición de un personaje inesperado o la acción de la población civil que obliga a Clem Miniver a alejarse de la familia. Pensé que toda la película avanzaría en esa línea, con una ligera falta de intensidad, pero llegan los bombardeos y hay que refugiarse en los sótanos, y hay que despedirse del hijo, y una ráfaga de disparos cruzan un camino y el ritmo crece y se acelera. Confieso que hubo alguna escena angustiosa.

Con respecto a la interpretación, destacaría el papel de Greer Garson como la señora Miniver. Mirándola en pantalla me repetía lo mucho que me queda todavía por descubrir de un cine que se hacía con pocos recursos y con tantos buenos actores y actrices. Qué maravilla ver a esta mujer en su alegría y su sufrimiento, por no hablar de su belleza que nada tiene que envidiar a nombres de más relumbrón. Su trabajo no tiene fisura y fue por eso por lo que se llevó el Oscar en 1942 a la Mejor Interpretación. Pero no fue la única estatuilla que ganó la cinta. Cayeron cinco más, entre las que figuran Mejor Película y Mejor Dirección.

Me ha gustado mucho esta película. Hoy en día, puede ser que no la veamos tan buena como para llevarse el Oscar a la Mejor Película pero yo me traslado al año 1942 y pienso en todos esos países en guerra, en todos esos militares desplazados, en las familias huérfanas, en los hogares destrozados,... La señora Miniver es el retrato de una vida rasgada por la guerra con un mensaje esperanzador.






Tráiler [en inglés]:


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martes, 4 de junio de 2019

VÍCTOR DEL ÁRBOL: 'Si me he atrevido a contar esta historia es porque nadie la ha contado antes'

Niños soldados. Niños a los que se les roba su infancia, que son arrebatados de sus familias, integrados en comunidades violentas, donde se les instruye y se les manipula con diversos fines, para formar parte integrante de una guerrilla, para actuar como espías o mensajeros o para usarlos como escudos humanos. A lo largo y ancho del planeta, muchos niños son obligados a madurar de un día a otro, a olvidar su pasado en un mundo en el que, en mayor o menor medida, eran felices, para ponerse a las órdenes de un líder con propósitos poco edificantes. De todo esto nos habla Víctor del Árbol en su nueva novela, Antes de los años terribles (Ediciones Destino). El autor catalán, ganador del premio Nadal en 2016 con La víspera de casi todo, regresa al panorama literario con una historia dura que lo ha cambiado en todos los sentidos.

Aprovechamos su visita a Sevilla hace unas semanas para compartir con el autor un café y conversar sobre esta nueva novela de la que ya hablan muy bien una multitud de lectores. 


Marisa G.- Víctor, quisiera saber si esta novela es representativa de tu estilo o con ella rompes un poco la línea de tus novelas anteriores.

Víctor A.- Creo que con esta novela hay un punto y aparte. Es algo que he notado como escritor pero también los lectores que me leen habitualmente lo van a percibir. En todas mis novelas siempre he hablado de las infancias robadas, ya sea de un modo u otro, y lo he hecho construyendo historias muy arbóreas, con muchas ramificaciones, que al final terminaban distorsionando o disfrazando el tema. Sin embargo, en esta nueva novela me he atrevido por primera vez a contar una única historia, solamente una, sin paralelismos, para que el lector esté totalmente centrado en la trama y en el personaje principal.

Otra diferencia muy significativa es que está escrita en primera persona. En esta ocasión no he querido usar narradores omniscientes, ni artificios narrativos más allá de los estrictamente necesarios para contar una historia, una historia que, por cierto, es real en un noventa por ciento. Sin embargo, he tenido que crear una parte de ficción para poder contarla. Nunca había trabajado con la realidad de una manera tan directa. Nunca me había implicado emocionalmente con un personaje ni con una historia tanto como lo he hecho con esta novela. 

M.G.- Pero, ¿cómo llegas a la historia?

V.A.- La descubrí en el año 2012. Es la novela de madurez más larga hasta el momento, casi seis años pensando en ella y me ha exigido dar lo mejor de mí mismo como escritor. Pero fue la propia historia la que me encontró a mí porque los escritores nos pasamos la vida buscando algo que conmueva corazones y resulta que, las buenas historias, las que son auténticas y verdaderas, son las que te encuentran a ti. Muchas veces he rechazado historias que eran muy buenas, pero que yo sabía que no eran para mí, por lo que fuera, por el tipo de tratamiento narrativo que necesitaban, por ejemplo. Sin embargo, cuando descubro a Joseph Kony, cuando me topo con su mirada en la portada de la revista 'Times', inmediatamente pensé que aquello era para mí, que tenía que entrar en esa mirada. 


M.G.- ¿Es la historia más dura que has escrito hasta ahora?

V.A.- Sin duda, porque es la más real. En 'Un millón de gotas' ya hablo de una realidad muy dura pero es algo muy antiguo, de un pasado más lejano. Todos sabemos que los gulags de Stalin existieron y fue algo que me supuso un gran esfuerzo de documentación pero era algo que pasó en los años 30. Sin embargo, lo que narro en 'Antes de los años terribles' es algo que sigue ocurriendo en nuestros días. 

M.G.- Eso precisamente quería preguntarte, ¿se siguen produciendo secuestros de niños para convertirlos en soldados?

V.A.- Sí, y no solo en Uganda. También ocurre en Guatemala, en el Salvador con los chavales de las maras, en Brasil con los chicos de las favelas, en México donde he visto cómo se usan a los chicos de mulas. No entiendo por qué nadie se atreve a contar estas historias más que desde el cliché. Siempre se habla de los pobres niños africanos, los niños negros que lo pasan tan mal pero hay que adentrarse en la oscuridad para entender bien el problema, para comprender la raíz del mal, sumergirse en la personalidad de Joseph Kony y su mundo. Si me he atrevido a contar esta historia es porque nadie la ha contado antes.

M.G.- ¿Y cómo siguen ocurriendo estas cosas? ¿Por qué no se erradica el problema?

V.A.- Por pereza. No nos interesa. La realidad nos interesa hasta un cierto grado pero cuando es demasiado dolorosa, giramos la cara. Quería contar esta historia de un modo que no pudieras girar la cara, que tuvieras que llegar hasta el final para entender a los críos. Por eso he querido conectar con el niño que todos llevamos dentro porque los niños no tienen miedo, miran las cosas como son. En esta novela apelo a la infancia de cada uno para conectar con Isaías.

M.G.- Isaías es un personaje y Enmanuel es otro. Hasta donde he leído observo que son personajes muy dispares. Ambos han pasado por una situación terrible. Isaías quiere olvidar y rehacer su vida. Enmanuel solo siente deseo de venganza.

V.A.- Cada uno cose distintos tejidos con su dolor. Entre estos dos personajes hay una diferencia muy importante, Isaías salió de Uganda pero Enmanuel se quedó. Isaías quiere dejar atrás sus cicatrices porque quiere una nueva vida. Enmanuel utiliza sus cicatrices para crearse una mitología del dolor, de la víctima,... Lo que él hace es también muy humano. Hay gente que utiliza el dolor para construir algo positivo y otros, para algo negativo. Enmanuel se convierte en un cortesano. Utiliza su dolor para ascender, para trepar, algo muy común entre los humanos porque hay gente que se victimiza a sí misma para inspirar lástima, para conseguir una serie de cosas. Isaías no, él carga con su peso y sigue adelante.

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[Fuente: Pintarest Invisible Childrens]

M.G.- Sé que no te gusta poner etiquetas a tus novelas pero aquí hay mucha denuncia, Víctor.

V.A.- Pero no es una denuncia buscada. Es una denuncia que ya existe. Todo lo humano me toca, esta historia me toca profundamente, empatizo con ella y por eso he creado una ficción porque no podía ser objetivo. Yo tengo la mirada de Isaías Yoweri. Él soy yo y por eso no puedo permanecer impasible ante lo que ocurre. Si esta historia es una denuncia no ha nacido con vocación de señalar a los malos porque ya sabemos quiénes son esa gente. No estoy contando nada que no se sepa y sin embargo, seguimos sin aceptarlo. 

La literatura aparte de entretener, de hacernos viajar, de ayudarnos a conocer otros países, tiene que provocarnos preguntas, como te ha pasado a ti. Me acabas de preguntar por qué sigue ocurriendo esto y eso es lo que quiero que se pregunten los lectores. Ese es el valor que tiene para mí la literatura. 

M.G.- Dices que, tras esta novela hay un antes y un después como escritor pero, ¿lo hay también como persona?

V.A.- Sí, también. Me he quitado un tapón. He escrito ocho novelas antes de esta pero la historia lleva merodeando en mi cabeza desde hace tiempo. Ha tenido que pasar bastante tiempo hasta atreverme a entrar en ella porque creo que hay un momento en el que uno deja atrás sus miedos y acepta su propia fragilidad. Pero ocurre que la fragilidad se convierte en fortaleza para escribir, para vivir, para enfrentarse a las cosas. He sido una persona que siempre se ha ido escondiendo de ciertos temas pero esta vez he decidido ser sincero y apechugar lo que luego la gente quiera hacer con esa sinceridad.

M.G.- ¿Y cómo te has documentado? ¿Has leído, has hablado con implicados,...?

V.A.- Antes que nada he recurrido a fuentes escritas y a documentales. Luego pasé a una segunda fase en la que he conversado con cooperantes, enfermeros y médicos, gente que ha trabajado sobre el terreno para que me pusieran en contacto con alguien que hubiera vivido lo que se narra en la novela. He conocido a varios Isaías Yoweri. No todos en Uganda. En particular, esta historia me la inspira un chaval de Sierra Leona que estuvo involucrado en una guerra civil. Por último, con todo ese material, me puse a escribir pero claro tenía que decidir qué contar de todo lo que sabía, y cómo contarlo para que se comprendiera. También tenía que decidir qué no contar para no sepultar la historia en un horror y que se convirtiera en una espiral de violencia sin sentido. 

M.G.- Lo que cuentas en la novela es tremendamente duro, Víctor. De eso no cabe duda pero también construyes alrededor de la historia toda una ambientación. Me ha gustado mucho aprender sobre las distintas tribus, conocer sus costumbres, sus usos,... Todo eso integra mucho al lector en la narración. 

V.A.- Sí, todo eso ha sido para mí un descubrimiento. No conocía gran cosa de Uganda. Tenemos una idea de África como un todo, como una mancha gigante, un gran continente misterioso pero África son todos sus países, cada uno con su realidad. En Uganda, más allá de ese estereotipo hay toda una realidad de etnias, de idiomas, de cultura, de modernidad,... Al final te das cuenta que cada país, cada sociedad, a pesar de sus particularidades, es igual a otras. La niñez, la necesidad de salir adelante es siempre la misma en todas partes. 

M.G.- Hemos hablado de Isaías y de Enmanuel pero hay más personajes como Christian MF, El Evangelista y el propio Joseph Kony. Sobre este último, he leído que dejaron de buscarlo. 

V.A.- Sí. En el año 2017 el gobierno de Uganda decidió dejar de buscarlo porque consideró que ya no supone una amenaza y el gobierno de Estados Unidos retiró las ayudas que daban para su localización. Es algo que me preocupa mucho porque es cierto que el Ejército de Resistencia del Señor sufrió muchas bajas cuando el ejercito de Uganda, con la ayuda de Estados Unidos, intentó dar caza a Kony pero este cruzó la frontera y se estableció en la República Centroafricana, donde se le ubicaba últimamente.

La misión del ejército de Uganda era proteger a las comunidades rurales pero claro, al abandonar la búsqueda, esas comunidades quedan en desamparo y asustadas porque me temo que Kony o sus seguidores volverán. No entiendo cómo no se le ha capturado con todos los adelantos que existen en inteligencia militar. Kony desapareció como también lo hizo su tía Alice en Kenia, la que inició todo esto. Si lo que ocurrió en Uganda hubiera ocurrido en el Congo, un país más rico por las minas de coltán y diamantes, Kony no seguiría vivo hoy.

M.G.- Has mencionado el LRA, el ejército de Kony. Me llama la atención el nombre y que uno de los personajes de la novela se apode El Evangelista, un hombre que lee la biblia y se flagela. Me produce pavor esa conexión entre religión y mercenarios.

V.A.- Uganda es un país mayoritariamente cristiano. Kony era un predicador del pueblo y su tía, una visionaria. Decían que era una bruja, una hechicera,... Cuando, a los veinte años, él empieza a tener visiones y alucinaciones, se erige como el elegido por los espíritus, el sucesor de su tía. En todo esto hay una mezcla de creencia religiosa, de superstición, de tradiciones orales, de leyendas,... que termina por originar una especie de ejército de iluminados. Kony creía que tenía una verdadera misión. 

M.G.- Que era un justiciero de Dios, ¿no?

V.A.- Sí, y que tenía que llevar el reino de Dios a Uganda, acabar con la corrupción e imponer un orden religioso. Pero todo se convirtió en un desvarío que se mezcla con la brujería, el espiritismo,... con todo lo que se cuenta en la novela. 

M.G.- Antes has mencionado que el noventa por cierto de lo que cuentas en la novela es real. Me parece un porcentaje altísimo.

V.A.- Es así. Tan solo he ficcionado una parte, justo lo que necesitaba para hacer avanzar la historia. He creado una trama que haga conectar al lector con el personaje y, a través del mismo, pueda abrir las puertas a una realidad. Luego, el lector tendrá que decidir si quiere conocer la historia con mayor o menor profundidad.

M.G.- La novela está estructura en dos hilos temporales. Vamos a conocer lo que vivió Isaías en el pasado pero también lo que está viviendo en el presente. Ninguna de las dos tramas pesa más que la otra. Creo que las dos avanzan en paralelo y tienen la misma fuerza.

V.A.- Una trama ofrecerá la visión del niño y la otra la visión del hombre. El Isaías hombre es una persona rota a la que le han robado la niñez, al que han convertido en un monstruo, un verdugo. Pero el Isaías niño era una persona feliz antes de los años terribles, tenía su familia, sueños y deseos de niño, y terminó siendo una víctima. Sin embargo, se da la paradoja de que Isaías no es del todo inocente. Quería que el lector tuviera las dos visiones, la del hombre y la del niño, y que el lector se preguntara en qué se puede convertir un hombre cuando le arrebatan la niñez.

M.G.- Dime si me equivoco. La primera parte tiene un ritmo más pausado pero de la mitad hacia delante cobra más vigor, ¿puede ser?

V.A.- Sí, ocurre como en 'El corazón de la tinieblas' de Joseph Conrad. A medida que Marlow se va acercando hacia Kurtz, el lector nota que la oscuridad es tan densa y desoladora que algo tiene que ocurrir. Ocurre igual en esta novela, donde, además, el último tercio tiene un poco de Lovecraft, de esa oscuridad y locura propia de sus obras. En algún momento tiene que aparecer la luz, se acelera la trama, se tiene que esclarecer esta oscuridad.

M.G.- Ahora que hablas de Conrad, efectivamente tu novela tiene cierta vinculación con su novela más conocida. De hecho aparece mencionada. 

V.A.- La columna vertebral de mi novela es 'El corazón de las tinieblas'. Conrad es uno de los escritores que ha descrito mejor que nadie lo que significa la pérdida de la cordura. A medida que uno se va adentrando en la oscuridad, empieza a perder sus referentes y no saber lo que está bien o mal. Ese es el viaje que yo quería hacer con el lector. Es muy fácil prejuzgar al principio de una historia pero hay que analizar lo que ocurre al final.

M.G.- Pues eso ya te lo diré cuando termine de leerla, Víctor.

V.A.- Espero que la disfrutes mucho.

M.G.- Seguro que sí. Muchas gracias por este café y por pasar por Sevilla.

V.A.- A ti. Un placer.

He de confesar que nunca había leído nada de Víctor del Árbol. Con esas palabras inicié esta entrevista, excusándome por no haberme asomado a sus letras antes de esta novela, a pesar de que en casa figuran sus publicaciones desde La tristeza del samurai en adelante. Qué rabia da no encontrar tiempo para todo lo que una quiere leer. Sin embargo, no pienso rendirme. Ya he roto el hechizo, ya he dado el primer paso y tal como él me predijo tras apagar la grabadora -'Creo que una vez que leas esta, te apetecerán las otras'- . En ello estoy Víctor del Árbol.





Ficha novela

Editorial: Destino.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 464
Publicación: Mayo, 2019
Precio: 20,90€
ISBN: 978-84-233-5571-6
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí. 








lunes, 3 de junio de 2019

Presentación TRES MUERTOS de Manuel Machuca

Hace unas semanas pudimos asistir a la presentación de la nueva novela de Manuel Machuca que lleva por título Tres muertos y está editada por La isla de Siltóla. Machuca, autor sevillano al que ya conocemos por otros títulos como Aquel viernes de Julio, El guacamayo rojo o Tres mil viajes al sur, regresa con una historia peculiar vertebrada en tres partes y con un marcado carácter introspectivo. 




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El acto, que tuvo lugar en el mercado de abastos del barrio Tiro de Línea de Sevilla, se inició con las palabras de Paco Ávila, presidente de la asociación de placeros del mercado, quien nos dio la bienvenida a un lugar que pretende convertirse en un centro cultural además de un establecimiento de viandas, y apuntó también que la elección de aquel espacio de presentación tenía mucho que ver con el argumento de la novela, de ahí que Machuca quisiera convocarnos en aquel foro. 

Acompañando al autor se encontraban Ana Pérez Luna y Eduardo Cruz Acillona. Pérez aseguró que la novela es de lectura ágil y ritmo asequible, aunque comienza con algo de lentitud y poco a poco va tomando brío hasta volverse frenética. A la periodista le sorprendió la capacidad del autor a la hora de meterse en la piel de una mujer, en esta historia dolorosa de superación de la propia vida, con un interesante enfoque y un sentido del humor que ya es marca de la casa. El autor desarrolla la idea en el siguiente vídeo.





Por su parte, Cruz Acillona fue el encargado de hacer un breve resumen de la novela, alegando que el libro consta de tres capítulos, tres historias que marcarán el recorrido de una misma familia. Los tres personajes principales serán una abuela, una madre y un hijo, que desarrollarán en primera persona un monólogo tras la muerte de alguien cercano. 'Son tres monólogos que, en cierto modo, me han recordado a "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes', señaló Cruz. 

En un distendido coloquio entre los presentadores y el autor, este nos confesó que había tardado dos años y medio en escribir esta novela. 'Necesitaba escribirla y llevaba mucho tiempo dándole vueltas', afirmó. A su vez confesó que estamos ante una novela con tintes autobiográficos en la que 'mi historia personal es solo un punto de partida para hablar de temas más universales'. Cruz continuó su exposición alegando que, a pesar de ser un libro local, el lector no tendrá la sensación de estar leyendo una historia ubicada en Sevilla porque 'es perfectamente extrapolable y una historia familiar muy concreta se convierte en algo universal', añadió.

Retomando la voz de los personajes se comentó que las dos primeras partes de la novela están protagonizadas por una abuela y una madre, dos mujeres de barrio, sencillas y humildes, que llevan grabado sobre su piel un destino impuesto. Son dos personajes que se dejan llevar por las circunstancias, lo que contrasta mucho con la actitud del tercer personaje, el que protagoniza del tercer capítulo, el que tiene una mayor carga autobiográfica. Es un personaje que se rebela porque la rebeldía merece la pena, con un rol muy distinto al que siempre ha tenido la mujer, atada a la sumisión, convirtiéndose en sujeto pasivo de su propia vida.

Desveló el autor a los asistentes que Tres muertos nace de la necesidad de perdonar, de superar un dolor y vencer un rencor del que necesitamos salir. Por eso quizá sobre la novela flote un aire de universalidad aunque esté ubicada en Sevilla. 'Todos tenemos un dolor interno que nos arrastra y al que hay que vencer'. Tres muertos es una novela dura, con un peso emocional intenso cuya escritura ha supuesto una terapia para el autor.





Concluyendo el acto, Eduardo Cruz manifestó que una de las primeras funciones de la literatura en general era entretener pero que la gran literatura, además, debe provocarnos, generarnos preguntas, obligarnos a mirar en nuestro interior e impulsarnos a reflexionar. 'En este libro, el lector se plantea muchas preguntas porque la lectura remueve por dentro', aseguró.

Durante el acto tuvo lugar tres lecturas extraídas de la novela. Pusieron voz a las palabras de los personajes, Lola Almeyda, apasionada lectora y escritora, Elena Marqués - filóloga, correctora de textos en el parlamento andaluz y escritora- e Isaac Páez, licenciado en historia y profesor de enseñanza secundaría, poeta y finalista del premio Nadal con su novela Nowhere Man. Y como actuación final pudimos ver a Amparo Pérez Soldevilla, bailar un tema del mítico grupo Triana, mientras estaba acompañada a la percusión por un estudiante de bachillerato, Alejandro Rodríguez.

Así se dio paso al cierre del acto y a la posterior firma de ejemplares.

Por mi parte solo me queda añadir que estoy deseando adentrarme en esta nueva novela de Manuel Machuca. Por experiencia sé que me esperan tres historias emotivas y con personajes tan humanos como tú y yo.






Ficha libro

Editorial: La isla de Siltolá.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 344
Publicación: 2019
Precio: 20,00 €
ISBN: 978-84-17352-42-4
Ficha completa aquí.





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