miércoles, 6 de abril de 2016

TECHO Y COMIDA (DRAMA - 2015).


Año: 2015.

Nacionalidad: Española.

Director: Juan Miguel del Castillo.

Reparto: Natalia de Molina, Mariana Cordero, Jaime López, Mercedes Hoyos, Gaspar Campuzano, Montse Torrent, Natalia Roig, Manuel Tallafé.

Premios: Goya 2015 a la Mejor Actriz (Natalia de Molina) entre otros.

Sinopsis: Jerez de la Frontera, 2012. Rocío, una madre soltera y sin trabajo, no recibe ningún tipo de ayuda ni subsidio. Vive con su hijo de ocho años en un piso cuyo alquiler no paga desde hace meses, de modo que el dueño la amenaza continuamente con echarla a la calle. Para hacer frente a los gastos de manutención y alquiler, realiza trabajos ocasionales mal pagados y vende en el top manta objetos encontrados.


[Información facilitada por Filmaffinity]



************************************

Comienzo esta reseña de la misma manera que termina la película.

En España 526 personas pierden su vivienda cada día en 2012.
La tasa de paro alcanza el 26%, la más alta de su historia.
13 millones de personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social.
Se rescata a la banca con 100.000 millones de euros.
¿Y A TI QUIÉN TE RESCATA? 

[Datos que se proyectan sobre fondo negro mientras se escucha un sonido muy peculiar] 

Son cifras del año 2012. ¿Nos paramos a pensar en las actuales? Porque, que me cuenten todos los cuentos que quieran, nadie me convence de que este país está en vías de recuperación. Ni de coña. De las cifras de parados que lanzan los informativos no me fio. La neutralidad informativa es algo que existe en los manuales de Ciencias de la Información. En la calle se barajan otros recursos. Que la calidad de vida de los españoles está bajo mínimos es un hecho en el que no cabe refutación posible. Que la gente pierde sus trabajos a unas edades complicadas, eso está a la orden del día. Que los jóvenes están totalmente desmotivados porque con treinta años son incapaces de encontrar trabajo, no tienes más que preguntar en tu entorno. Que los abuelos están manteniendo a sus hijos y nietos con sus pensiones, seguro que conoces algún caso. Que mucha gente se ve obligada a regresar al hogar del que partieron, es decir, a casa de sus padres con toda su prole adicional, porque son incapaces de hacerse cargo de sus hipotecas, las cifras de desahucios hablan solas. ¿Y todo esto es mejorar? ¿Todo esto es salir de la crisis? Yo creía que progresar implicaba avanzar hacia delante y no retroceder.

Si yo fuera Juan Miguel del Castillo, director de esta película, le hubiera puesto un subtítulo a su trabajo. Sería algo así como Techo y comida. ¿Y a ti, político, no se te cae la cara de vergüenza? Ardo a lo bonzo con todo lo que veo y escucho a mi alrededor, incapaz de comprender cómo pueden dormir algunos a pierna suelta todas las noches.

Lo que cuenta Techo y comida es la cruda realidad, un ejemplo más de lo que están viviendo muchos españoles que pierden sus trabajos, que no encuentran otro, que ven como sus supuestos ahorros -en el caso de tener algunos- vuelan en poco tiempo, que las ayudas familiares -en caso de que le corresponda alguna- son exiguas, que no saben dónde acudir, cómo dar de comer a sus hijos o mantener una vida con un mínimo de dignidad. Conste que todo esto son derechos constitucionales, derechos que, esos que salen en la tele en calidad de sospechosos, acusados, imputados y juzgados por corruptos y mangantes, aquellos que se dan golpes de pecho alzándose como los salvadores de un país hundido, pisotean y enfangan, sin que a ninguno de ellos se le despierte la conciencia.

Pero mejor me paro y os hablo de la película. 

Techo y comida nos contará la historia de Rocío, una joven jerezana, madre soltera de Adrián (ocho años), sin trabajo, que vive de alquiler en un barrio humilde, un piso que no paga desde hace ocho meses. No tiene trabajo desde hace tres años y medio y tampoco tiene familia, ni nadie a quien acudir. Los servicios sociales apenas pueden hacer algo por ella porque ayudas hay pero son pocas y tardan mucho en llegar. ¿Qué le queda a Rocío? Repartir publicidad un par de veces a la semana para ganarse 20 € al mes, aceptar la ayuda de una buena vecina que casi la trata como a una hija, acudir a los comedores sociales y rebuscar en los vertederos esos objetos que tiramos y que, limpiándolos un poco, lo mismo consigue vender en la calle. A lo largo de noventa minutos Rocío se verá sumergida en un mar de preocupaciones que no la dejarán dormir, en algún momento puntual parecerá que un rayo de luz la ilumina pero las sombras volverán a devorarla, estrechando el círculo, asfixiándola, hasta hacerla explotar. Angustia, ese también podría ser otro subtítulo de la película.



Es impensable que el espectador no empatice con esta joven porque todos conocemos a una Rocío ya sea de Jerez de la Frontera, de Madrid, de Cuenca o de Fresnedillo. ¿Cuántas Rocío hay en España? Núcleos familiares compuestos de dos, tres, cuatro,... miembros que no tienen ni que comer. Padres que se dedican a hacer chapuzas en su barrio, a recurrir a la caridad del amigo, del pariente, a patear las calles intentando encontrar una salida a su drama, un drama que se ha extendido como una plaga. Es desesperante.

Y el desenlace de este drama social es el que os podéis imaginar. Basta con mirar a la calle para saber lo que le va a ocurrir a Rocío pero en ese final, mientras transitan los créditos por la pantalla, te surgirán preguntas que no dudas. Te gustaría saber qué va a pasar con Rocío y su hijo en ese punto de no retorno cuando los veamos alejarse de nosotros, ¿a dónde irán?, ¿quién los cuidará?, ¿cómo saldrán adelante? Da miedo pensar en la desesperanza y en las desilusiones.

Sin duda, la película aborda una problemática importante y lo hará con cariño y tiento. El drama está ahí, presente en cada momento de la película y habrá alguna escena angustiosa, potente, de las que ponen un nudo en la garganta, y otra en la que se produce un fuerte contraste entre la alegría y la desdicha, con el deporte por excelencia en este país como fondo, ese que parece que  es el que nos quita las penas. Si nuestro equipo gana, España va bien. Una magnífica manera de desviar nuestra atención y somos tan tontos que con eso nos conformamos, cuando detrás de ese espectáculo o de otro que se origina en un hemiciclo hay tanto dinero de por medio, todo el que a los demás le falta.

Sigamos.

En el plano interpretativo, el papel de Rocío lo encarna la andaluza Natalia de Molina, trabajo que le valió el Goya en la última edición y donde reivindicó el papel de la mujer en el cine. Su papel de joven madre que intenta buscarse la vida para dar de comer a su hijo es más que respetable. Sabe cómo mirar a los ojos de los que suplica ayuda, cómo caminar o asentir sin mover la cabeza cuando le vuelven la espalda, con la desesperación que se le agarra a la boca del estómago y las ganas de llorar contenidas.

Y esa buena vecina será Mariana Cordero, para mí el personaje más entrañable de todo el filme. Ella será esa buena vecina que todos quisiéramos tener, que te ayuda sin atosigarte, sin inmiscuirse excesivamente en tus problemas, más con objeto escudriñar en tu vida que por mostrar un interés real. María tiene todo lo que necesita un personaje para ganarse al espectador y desde luego la actriz lo hace de maravilla.

martes, 5 de abril de 2016

ENTREVISTA a BLAS MALO (Lope, la furia del fénix).

Autor

Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977), de raíces jienenses y granadino de adopción, es ingeniero de caminos y un apasionado de la historia, ha dado conferencias sobre literatura histórica y ha organizado rutas literarias en Granada por los escenarios de sus escritos. 
 
Su primera novela, 'El esclavo de la Al-hambra', ambientada en la Granada nazarí del siglo XIV, fue publicada por Ediciones B en 2010, con gran reconocimiento por parte de lectores y crítica. 'El Mármara en llamas' es su segunda novela. 
 
Lector voraz y entusiasta del recreacionismo histórico, nos sumerge en esta novela en el Imperio bizantino, una civilización llena de héroes y traidores, pasiones y odios, esperanzas, vida y muerte, cuya capital, Constantinopla, es una de las ciudades más fascinantes de la historia.




Sinopsis

«No os cuento esto por otros, sino lo que sé por mí mismo. Dejad que os hable de Lope, de su espada y de la armada, de sus amoríos escandalosos, de sus galopadas en la noche. Dejad que os hable de sus idas y venidas, de sus bastardos, de sus ansias de fama, y también de sus mentiras. ¿No llenaréis otra vez mi copa? Dejad que os hable de las envidias. De los teatros de la corte, de las rencillas entre escritores, de la triste España de nuestro rey Felipe, del desastre de las finanzas. De las cuchilladas y duelos a espada, de sangre y honor, de manuscritos y de impresores. De las tertulias literarias, de ajusticiamiento de poetas, de corrupción, de nobles y damas, de lances de honor. Que os hable de Valencia, de Madrid, de Sevilla del Siglo de Oro, de Granada de los Mendoza, de la Alhambra. De la gloria del teatro y del aplauso del público.

Dejad que os hable de Lope y de su ansia de vivir y de su temor a la soledad y al olvido. Y de sus muchas miserias. ¿No merece mi relato más vino? Y después, juzgad si tenéis razón o no para envidiarle».

Claudio Conde.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


************************************


A los que amáis la novela histórica seguro que os sonará el nombre de Blas Malo, un autor que, tras varias novelas históricas previas, nos conduce ahora al Siglo de Oro. En su última publicación, que lleva por título, Lope, la furia del fénix, el autor nos acerca a la figura del escritor Lope de Vega para narrarnos los años de su vida de los que menos información se tiene. 

Mi encuentro con Blas Malo tuvo lugar justo antes de Semana Santa y antes de que se me tuerzan más las cosas, aprovecho el día de hoy para daros a conocer el resultado de aquella cita. Sin duda fue una charla larga y distendida en la que Blas me desveló muchos detalles sobre la figura de aquel escritor de comedias, envidiado por Góngora o Cervantes, un hombre un tanto pendenciero, con una vida intensa que yo jamás me hubiera imaginado. Sin duda, aquel encuentro fue clarificador e instructivo como también lo ha sido la lectura de esta novela, de la que os daré detalles en breve. De momento os dejo con la entrevista. Esto es lo que Blas Malo nos contó.
   
Marisa G.- Blas tú eres ingeniero de caminos pero por lo que he leído sobre ti, tu verdadera pasión es la Historia. Has escrito varias novelas históricas y eres director de las Jornadas de Novela Histórica en Granada. ¿En qué consisten estas jornadas? ¿Desde cuándo se vienen celebrando?

Blas M.- Son unas jornadas que venimos organizando desde hace tres años unos cuantos escritores, Carolina Molina, Mario Villen y yo. Tienen como meta dar a conocer de una forma entretenida la historia de nuestro país, de Granada en particular, y difundir la lectura y la novela histórica específicamente. La organización de estas jornadas surgieron a partir de unas charlas y unas conferencias a las que fui invitado en Valencia, donde organizan algo similar, y viendo lo que bien que funcionaba allí pensé que sería interesante hacer algo parecido en Granada. Y así surgió. Ahora mismo estamos organizados como una asociación cultural. Las jornadas se celebran de forma anual, cuando reunimos a escritores de novela histórica de toda España, e incluso hemos tenido a algunos autores internacionales. Se organizan charlas sobre una época temática, unos libros y se completa la actividad con unas rutas histórica-literarias por la ciudad de la mano de autores que han escrito sobre Granada y para Granada, que van mostrando los lugares en los que transcurren sus novelas.

M.G.- Pero, ¿todo gira alrededor de Granada? Quiero decir, ¿estas jornadas solo tratan sobre libros cuya trama se desarrolla en Granada?

B.M.- No, no. Son jornadas sobre Historia en general. Por ejemplo, las primeras fueron dedicadas a Al-Ándalus, luego las segundas se dedicaron al reino de Castilla. Hemos combinado géneros, acercándonos al siglo XX, hemos traído a autores de thrillers históricos, hemos tocado el siglo XIX, Roma, Grecia,... Este año, en noviembre, pretendemos tocar también el Siglo de Oro. 

M.G.- Y aprovechando que tú estás tan puesto en la novela histórica te quería preguntar algo. Hace un tiempo leí en las redes a una lectora que criticaba la libertad que se tomaba un autor al novelar un episodio histórico, narrando hechos que no se habían producido tal y como él los contaba y que, además, tergiversaba los hechos. Me gustaría saber tu opinión al respecto. ¿Hasta dónde puede llegar la mano del autor a la hora de retratar episodios históricos?

B.M.- El límite lo pone el propio autor porque estamos hablando de novela y una novela por definición es ficción. Lo del adjetivo de histórica es simplemente porque su argumento se basa en parte en datos históricos pero ya entramos en la eterna discusión: ¿qué es novela y qué es novela histórica? La Historia es importante en este género pero no lo más importante. Lo que realmente importa es contar una buena historia y además, ¿la historia es como nos la han contado? Su interpretación es algo totalmente subjetivo. En este caso no se habla de un ensayo o un estudio científico, donde quizá la objetividad es lo que más prima. Sin embargo, un autor no tiene esas limitaciones. Sí debería estar obligado a dar coherencia a lo histórico, en relación con lo que ficciona, pero es el propio escritor el que puede decidir cambiar algunos hechos, adelantar o atrasar hechos en favor del argumento, por ejemplo. Lo que se busca es algo que entretenga.

Por otra parte, dentro de la Historia hay lagunas históricas. Ahí es donde se recrea el autor, donde tiene la posibilidad de crear su mundo de ficción y si en esa creación necesita empujar un poco la verdad objetiva en favor de la trama, debería hacerlo. 

M.G.- Pero de todos modos, ¿en la novela histórica se debería decir al lector, a modo de anexo, qué es ficción y qué es real? Más que nada por no confundir porque a veces leemos una novela histórica y creemos a pies juntillas todo lo que se nos cuenta.

B.M.- Hay dos corrientes principales. Una que efectivamente cree que al final de la historia hay que poner un capítulo sobre lo que fue y lo que no fue verdad. Luego hay otra que defiende que no hay que poner nada porque se sobreentiende que en una novela la magia del escritor radica en que el lector no pueda distinguir entre lo que es verdad y lo que no. Si ponemos una coletilla al final es como si le quitáramos la magia al truco del mago.

lunes, 4 de abril de 2016

HOMBRES FELICES de Felipe R. Navarro.

NAVARRO_HF_C_IMPRENTA_20151217

Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación: febrero, 2016.
Nº Páginas: 120
Precio: 14,00 €
Género: Cuentos.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-8393-195-0
[Empieza a leer aquí]


Autor

Felipe R. Navarro (Málaga, 1969) es autor del libro de cuentos Las esperas (2000), Ha sido incluido en las antologías Cuento al Sur (2001), Paso Doble. Junge spanische Literatur (2008) y Pequeñas Resistencias. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2002).

Sinopsis

Alguien llega a su casa. Un hombre, una mujer. Pone la televisión, o música. Lee. Quizá llame a otro o sea otro quien haga la llamada, quizá conteste a un mensaje o a un correo. Y, entonces, el mundo -la vida-, comienza a desmoronarse, o al contrario, empieza a vislumbrarse la lógica - a veces injusta- de su funcionamiento.

Una fotógrafa o un cuadro, un padre que juega con su hijo y que -irremediablemente- se convierte en otro, las familias, los compañeros, los amantes. Dos amigos, por ejemplo, debaten sobre el orden y el desorden de una cocina y como en estos cuentos, de una honestidad bestial, todo se convierte en una lúcida visión de lo que es la vida -el mundo-, de lo que somos, felices o no, cada uno de nosotros.


Fiel a una voz inigualable, personalísima y capaz de zarandear al lector entre la alegría y la desolación, Felipe R. Navarro ha logrado -con sinceridad, con rigor, pero también con no poca ironía y humor- que los cuentos de esos Hombres felices sean ya no solo el reflejo de una búsqueda y un aprendizaje constantes, sino la confirmación de un escritor apasionado y apasionante como pocos.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


************************************



Podría parecer que está todo inventado, que no hay fórmulas nuevas, que en literatura todo es lo mismo, ya lo pongas del derecho o del revés. Estructura, estilo, género, voces narrativas y tramas. Más o menos esto se parece a aquello y aquello a eso otro. No obstante, y por suerte, esta lectora aún recorre caminos por primera vez, caminos que han sido trazados por autores a los que le interesa lo que no les interesa a los demás y que reclaman que todo aquello a lo que jamás prestamos atención tenga su justo reconocimiento.

Felipe R. Navarro ha tardado quince años en publicar de nuevo tras aquellas esperas del año 2000. Parece que el título de su primer volumen era un tanto premonitorio pero la cuestión es que regresa ahora de la mano de Páginas de Espuma para regalarnos dieciocho cuentos en estos Hombres felices. 

Me contaba Felipe en la entrevista que le hicimos hace unas semanas (puedes leerla aquí) que a él le gusta pararse a mirar lo que nos rodea pues en todo lo que existe a nuestro alrededor, por pequeño que sea, hay una historia que contar. Y eso es lo que hace este autor en este volumen de cuentos, captar una instantánea de nuestra vida cotidiana o de esos momentos más vacuos que sirven de antesala a aquellos con más sustancia y extraer de ellos una historia. Al lector podrá parecerle que en algunos de los cuentos no ocurre absolutamente nada pero ¿qué es nada? En la nada siempre ocurre algo por nimio que sea, y todo se produce con un motivo e incluso puede llegar a ser germen de algo más importante, de algo mayor, de algo prodigioso. Por lo tanto, la nada es tan importante como el algo, a veces, incluso más. Eso es lo que veremos en estos cuentos.

Los dieciochos cuentos de Hombres felices están prácticamente llenos de escenas simples y sencillas, conversaciones cotidianas que todo el mundo olvida casi antes de producirse y en los que se puede encontrar esa felicidad que todos buscamos y que no apreciamos. Bueno, todos menos Felipe que se concentra en las intrahistorias que nadie se atreve a contar y encuentra la dicha en los microespacios. Y no queda ahí la cosa, no. A Felipe le gusta romper con lo establecido, alejarse de las pautas, separar la paja del grano. Dice que solo le interesa el nudo, de ahí que sus cuentos sean tan directos y concisos y cuenten con pequeñas digresiones que nos noquean pues en un momento dado se rompe el hilo narrativo con una palabra, una frase, o una anécdota que no tiene nada que ver con lo que íbamos leyendo. Confieso que esto me descolocó pero sin duda no deja de ser original, que el autor nos lleve y nos traiga como el movimiento de la marea.

Felipe R. Navarro nos abre una ventana a través de estos Hombres felices y lo que veremos al otro lado será un paisaje nuevo.



De todos los cuentos que aparecen en este volumen hay algunos que me han gustado especialmente. Por un lado, Un modelo, uno de los más brillantes que he leído jamás. Imaginaos una escena cualquiera en vuestro quehacer diario, imaginaos que un pintor decide inmortalizar una escena de vuestra vida en un cuadro sin vuestro conocimiento. Para rizar más el rizo, pensad que ese pintor es de reconocidísimo prestigio y que serán cientos, miles de personas los que lo contemplen y vosotros ahí, expuestos a la opinión pública. Pensad que esa exposición os puede traer terribles consecuencias y eso es lo que le ocurre al modelo de este cuento pero por terrible que sea para él, verdaderamente el asunto tiene muchísima gracia, pues el humor también tiene cabida en estas historias. Se me ocurre pensar que Felipe R. Navarro idea este cuento al preguntarse quienes son los modelos, generalmente anónimos, que habitan entre los marcos de los cuadros. ¿Qué vida tendrían? ¿Qué consecuencias les acarrea su exhibición?

Y encontraremos Siempre hay un momento en que un escritor escribe un cuento como este, porque todos los escritores se ven zarandeados en algún momento por una guerra o una crisis; o por ambas, una historia actual y perfectamente extrapolable a cualquier profesión.

O bien otros cuentos en los que el narrador no dejará de cuestionarse en todo momento, evaluando y examinando su tarea de narrar, como si el autor quisiera mostrarnos las bambalinas de este teatro.

Y habrá ternura también, personajes que me han robado el corazón como el abuelo de Tarde de circo.

Sin duda, en estos Hombres felices hay originalidad. Cuentos que llegan a nosotros como la ola de tsunami y nos empapa de pies a cabeza u otros en los que los personajes se toman la libertad de dictar instrucciones al narrador. Nada es igual en estos Hombres felices, tan líricos en ocasiones, tan llenos de cotidianidad. Y me doy cuenta ahora que, repasando todas las notas que tomé durante la lectura del libro, se me han quedado en el aire muchas cuestiones que preguntar al autor. Pensé que las había resuelto todas pero quizá sea que es ahora, cuando ha pasado algún tiempo tras la lectura, cuando los recuerdo y los asimilo, los pienso y los medito, será ahora digo, cuando empiezan a emerger todas esas cuestiones y reflexiones nuevas, como si fueran consecuencias de un acto. No lo sé.

Sea como fuere, lo que está claro es que lo que Felipe R. Navarro nos propone no nos dejará indiferentes. Por eso resulta sumamente interesante acercarse a estos cuentos que en nada se parecen a otros, algo que caracteriza las publicaciones de Páginas de Espuma. Desde aquí te animo a dejarte guiar por este autor para asomarte a esos espacios vacíos de tu vida en los que tú creías que no ocurría nada.

Agradezco a la editorial el envío del ejemplar.



[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

Retos:

-  25 españoles
- 100 libros



Puedes adquirirlo aquí:







viernes, 1 de abril de 2016

EL AMOR DE ERIKA EWALD de Stefan Zweig.


Editorial: Acantilado.
Fecha publicación: --
Nº Páginas: 112 
Precio: 10,00 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-96136-78-6


Autor


Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, Brasil, 1942) fue un escritor enormemente popular, tanto en su faceta de ensayista y biógrafo como en la de novelista. Su capacidad narrativa, la pericia y la delicadeza en la descripción de los sentimientos y la elegancia de su estilo lo convierten en un narrador fascinante, capaz de seducirnos desde las primeras líneas. En Acantilado han aparecido ya La lucha contra el demonio (Hölderlin, Kleist, Nietzsche),Castellio contra Calvino (Conciencia contra violencia), Momentos estelares de la humanidad (Catorce miniaturas históricas), El mundo de ayer (Memorias de un europeo), La embriaguez de la metamorfosis, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Novela de ajedrez, Carta de una desconocida, Los ojos del hermano eterno, Ardiente secreto, El amor de Erika Ewald, Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoievski), Noche fantástica, La mujer y el paisaje, Correspondencia, Montaigne, La curación por el espíritu, El candelabro enterrado, La impaciencia del corazón, El legado de Europa, Amok, Viaje al pasado, Mendel el de los libros, ¿Fue él?, Los milagros de la vida, Las hermanas, Novelas, Confusión de sentimientos, Ser amigo mío es funesto. Correspondencia (1927-1938), Una historia crepuscular y las biografías Fouché, María Antonieta y María Estuardo.

Sinopsis

Erika Ewald es una muchacha vienesa soñadora, con alma de artista, que enseña piano y que lleva una existencia rutinaria, sin secretos ni sorpresas, a no ser por los momentos que pasa con un joven violinista con quien comparte la pasión por la música. En El amor de Erika Ewald Zweig describe magistralmente las sutilezas de esta relación—una nueva "educación sentimental"—, con una mirada irónica y siempre atenta al juego de paradojas tensadas entre una vida que discurre anodina y la fuerza de unos sueños frustrados por el peso de la realidad.



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


************************************
No me resisto a seguir descubriendo a Zweig. En algunos casos sus obras son como dulces caramelitos de breve consumo pero con un regusto maravilloso. En el universo Zweig en el que la palabra amor cobra todo su significado, abundan las emociones, los sentimientos y el diálogo interior. Lo que llevo leído hasta ahora de este autor siempre me ha conducido a un plano en el que es fácil meterse en la piel de sus personajes, especialmente en los femeninos.

Me encontré a Erika Ewald en la librería. Poco más de cien páginas se camuflaban entre volúmenes de mayor envergadura y aunque pasaba desapercibido me llamó la atención. Era justo lo que iba buscando en un momento como aquel, de lecturas de otro tipo y de mayor longitud. Se vino a casa. 

Erika vive con su padre y su hermana Jeanette en un ambiente familiar donde prima el silencio. El reciente fallecimiento de la madre sucumbe al padre en un estado apático, lejos de una atmósfera en la que se pueden oír risas y alegría. Apenas el tintineo del quehacer doméstico diario es la melodía que suena en el hogar de los Ewald. Por su parte, Jeanette parece vivir resignada pues se sabe una joven poco agraciada y a la que lo máximo que le espera es el cuidado del progenitor. 

Erika es una joven sensible, soñadora y discreta que siente deseos de salir del entorno sombrío y triste que la rodea. La vida respira más allá de los ventanales de su habitación y en su interior palpita el ansia de una primavera que no parece llegar nunca. Solo la música consigue rescatarla de su anodina rutina, las notas de las melodías, las teclas de un piano conseguirán hacerla temblar de emoción, todo ello potenciado por la aparición del amor encarnado en un joven violinista del que se enamora.

Piano y violín se unirán no solo en los conciertos sino también más allá de las puertas de un auditorio. Se convertirán en confidentes, pasarán muchas horas juntos, desnudando sus almas para construir una relación a la que le espera más de una sorpresa porque, ¿cuántos tipos de amor hay? ¿Qué es el amor para Erika y qué es para el joven violinista? Sin duda, lo que ella siente y espera, todo concebido a un nivel platónico, es bien distinto de lo que él reclama, algo lógico cuando las bases de una relación se han asentado. El amor de Erika Ewald trata una cuestión totalmente atemporal que permanecerá viva mientras el mundo exista. Las ilusiones, los sueños rotos, la decepción, las penas del corazón, la rabia, la venganza, la resignación. Y es que dicen que el amor es ciego y a veces también tonto. No obstante la Erika de Zweig no será una mujer cegada por el amor sino más bien una mujer que no quiere mirar, ni saber, ni oír. En su interior tiene miedo, y la dicha y el temor convivirán una frente a otra.

No estoy tan segura si el amor del violinista no era demasiado superficial. Otros lectores lo consideran tan apasionado como el de Erika pero a mí su actitud me hace recelar.




Cada vez que leo a este autor no deja de sorprenderme su capacidad a la hora de adentrarse en el alma de una mujer. En las emociones y los pensamientos de sus protagonistas es fácil que las lectoras, especialmente estas, se puedan ver reflejadas. No importa la época. El corazón ha palpitado siempre del mismo modo. De igual manera el autor describe con una maravillosa pulcritud la atmósfera de los encuentros, las conexiones que se establecen entre dos enamorados, esos filamentos que unen el corazón de los dos amantes en situaciones de quietud y tranquilidad donde las palabras sobran, ese primer contacto casi eléctrico que despierta todas las terminaciones nerviosas hasta llegar al frenesí, al desbordamiento, a la entrega y rendición ante la pasión. 

Lo fascinante de la trama de esta novelita es que el lector, a pesar de tener la certeza de lo que puede ocurrir, está constantemente a la espera de algo terrible. Nosotros sabemos que ese ambiente de felicidad contenida se va a romper de un momento a otro, el encanto se va a quebrar por algún sitio y permanecemos agazapados, mirando de reojo, esperando esa línea certera que se nos clavará en el corazón. Zweig consigue montarnos en una noria, pues la vida misma lo es, y con Erika subiremos al cielo para contemplar un maravilloso paisaje para, acto seguido, bajar hacia los infiernos. Y esta noria girará con más lentitud en el planteamiento, en el desenlace, pero adquirirá más velocidad en el nudo para dar vida a una huida, quien sabe si en dirección equivocada.

¿Cómo reacciona una mujer ante una situación como la que vive Erika? Zweig lo sabía bien, con ese movimiento de vaivén, con esa ira que la domina en un momento dado para, con el tiempo, dar paso al auto-engaño, al convencimiento, al consuelo ofrecido con la lectura de historias similares a la suya. Erika evoluciona a lo largo de la historia, pasa por diferentes fases para llevar a un final cargado de abatimiento.

Sin duda otra magnífica obra del autor austriaco que difícilmente me decepciona. Creo que es otra de esas obras que habéis de leer. La disfrutaréis tanto como yo.





[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

Retos:

- Autores de la A a la Z
- 100 libros



Puedes adquirirlo aquí:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...