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lunes, 10 de diciembre de 2018

EL VENECIANO de Blas Malo Poyato

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Editorial: Edhasa.
Fecha publicación: noviembre, 2018.
Precio: 22,00 €
Género: Novela histórica.
Nº Páginas: 432 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788435063272
[Puedes empezar a leer aquí]


Autor

Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977), de raíces jienenses y granadino de adopción, es ingeniero de caminos y un apasionado de la historia, sobre todo del Imperio bizantino y la Edad Media, a los que ha dedicado conferencias, presentaciones, artículos, jornadas y rutas literarias. Ha participado en actividades de recreacionismo histórico y fue director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada.

Como autor ha escrito hasta la fecha El esclavo de la Al-hamrá (2010), El Mármara en llamas (2012), El señor de Castilla (2013) y Lope. La furia del fénix (2016). El Veneciano es su quinta novela publicada. 

Sinopsis

Todo son sospechas. Nadie está a salvo. Y en el palacio ducal todo son pesares.

Europa se desgarra en guerra. Francia combate contra Austria y contra Inglaterra, y Venecia defiende su neutralidad, pero las voraces tropas francesas del ambicioso general Bonaparte se han extendido por todo el Véneto y han esparcido sus veneno a través de sus agentes. 

Las milicias reunidas a toda prisa por los proveditores venecianos, en vez de someter a los rebeldes, se han arrojado como una horda contra los disciplinados franceses, dispuestos a lanzarse como lobos contra la Serenísima República.

Mientras Venecia duerme aún a salvo rodeada por su laguna, con el Consejo convocado a toda prisa por el Dogo, los puños golpean las mesas de las ricas maderas en el Consejo y las acusaciones con índices condenatorios resuentan atronadoras, incluso después de dar por terminada la reunión de extrema urgencia. Y Marco Lascaris, mercader de sal, descendiente de un antiguo linaje bizantino, nada sospecha que esa reunión secreta ha puesto en peligro su vida y la de su familia, en una inexorable cuenta atrás.

La neutralidad se resquebraja. Pocos senadores se niegan a doblegarse ante Napoleón. Y sólo uno de ellos está dispuesto a todo para preservar la Serenísima República de Venecia.

[Información tomada directamente del ejemplar]



El pasado 21 de noviembre tuvo lugar la presentación de la novela El Veneciano de Blas Malo (Edhasa) en Sevilla, un acto al que tuve la oportunidad de acudir para acompañar al autor en esta puesta de largo, junto al también novelista Francisco Gallardo. El encuentro entre autores y lectores se produjo en un marco incomparable, la Librería Verbo de calle Sierpes, un espacio que anteriormente fue cine y teatro y que todavía conserva su infraestructura. Nada más poner un pie en ese espacio, uno empieza a oír voces, la de los personajes que habitan cada una de las novelas que descansan en los numerosos anaqueles, y que nos susurran al oído sus propias historias. Sin duda, una visita cultura a la ciudad debe incluir también un paseo a esta librería. Pero volvamos al libro. 

La presentación se inició con los agradecimientos oportunos. Tocaba hacer un breve repaso a la trayectoria de los dos escritores a la mesa. De Blas Malo Poyato había que destacar la pasión que siente por la historia, especialmente por el Imperio bizantino, y también por la literatura. Buena prueba de ello son las cinco novelas que lleva publicadas hasta la fecha, y que se recogen en la biografía superior. 

No contento con pasarse las horas entre el trabajo y el proceso creativo, también organiza rutas literarias, ejerce como conferenciante, ha participado en actividades de recreacionismo histórico y fue director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada, evento que ya no se celebra por cuestiones diversas.

Sobre Francisco Gallardo, médico especializado en medicina deportiva, había que mencionar su autoría de novelas como El rock de la calle Feria, La última noche y Áspera seda de la muerte, última novela publicada y con la que ha ganado el XXI Premio Ciudad de Badajoz.

Pero centrándonos en El Veneciano, comenté que estamos ante una novela que nos traslada a la Venecia de finales del siglo XVIII, concretamente a 1797. A poco que uno siga la producción literaria de Blas, entiende que es un autor al que le gusta moverse en el tiempo. Sus novelas nos hacen viajar a la época musulmana, al imperio bizantino, al Siglo de Oro español,... En El Veneciano vamos a conocer el declive de la Serenísima República en manos de las tropas francesas, pues Bonaparte avanza inexorablemente por Europa, combatiendo contra Austria o Inglaterra y adentrándose peligrosamente en el Véneto. Y caerá Verona pero Venecia parece tener en el mar ese aliado perfecto que impide que las tropas napoleónicas alcancen su objetivo con la premura que hubieran deseado. Sin embargo, todo se precipita y Venecia se convertirá en un auténtico caos. 

En El Veneciano vamos a encontrar una trama llena de intrigas palaciegas, conspiraciones, traiciones, venganzas y odio, todo ello potenciado por el deseo de poder y la ambición de unos hombres que piensan más en sí mismos que en la población. En su argumento, que se inicia con la muerte de Giacomo Tortelli, uno de los tres inquisidores de la ciudad, tendrá mucho que ver la existencia de un anillo por un lado, y por otro, una lista que contiene los nombres de ciertos individuos en situación un tanto comprometida. A todo el revuelo político se une la familia Lascaris, encabezada por Marco, un mercader de sal que terminará formando parte del Consejo de los Diez y al que sus hijos, Antonio y Beatriz, darán más de un quebradero de cabeza. 

¿Venecia debe luchar contra Francia o por el contrario debe rendirse? Todo ello lo veremos a lo largo de las más de cuatrocientas páginas que contiene la novela, abarcando los acontecimientos que tendrán lugar entre el 16 de abril y el 12 de mayo de 1797, una horquilla temporal breve para la cantidad de episodios históricos en los que el lector se verá inmerso. 

Esto, más lo que se aporta en la larga sinopsis que figura en la contra del libro, nos ayuda a hacernos una idea bastante extensa de la historia a la que nos enfrentamos. Todos sabemos que hay novelas con tintes históricos y que únicamente sirven como base para desarrollar otro tipo de narración. No es el caso de El Veneciano. Blas Malo nos ofrece una novela puramente histórica donde los acontecimientos que azotan Venecia durante el periodo mencionado primarán sobre todo lo demás, especialmente sobre los avatares de la familia Lascaris, un hilo argumental que, en este caso, sirve de complemento y apoyo a lo que realmente el autor nos quiere contar.

Sin duda, el contexto histórico de la novela es fundamental para entender todas las intrigas que se recogen en el argumento y sobre dicho contexto, el autor nos hizo un breve resumen de la historia de Venecia. 'Venecia, como república, se fundó en el siglo V por la gente que huía de la invasión de los Hunos y que se refugiaron en las islas que estaban rodeadas por las aguas salobres de la Laguna'. Nos explicó el autor que, por aquellas fechas, la única riqueza que ofrecía la zona derivaba de la sal que se podía extraer de las aguas. Durante más de 1400 años, Venecia se expandió y creció su actividad comercial, 'pero ya en el siglo XVII comienza a perder importancia debido al descubrimiento de América, a las nuevas rutas comerciales abiertas por los portugueses' y al sometimiento que paulatinamente se va produciendo por parte de los imperios que nacen y crecen alrededor de Europa. Y llega finales del siglo XVIII, ubicación temporal de la novela, y con él, la revolución francesa y sus ideas de cambio. Se pretendía devolver el poder al pueblo y acabar con las oligarquías.

Por entonces, Venecia estaba dominada por un número muy reducido de familias inscritas en lo que se llamaba el Libro de Oro. Eran estas familias las que controlaban los estamentos más importantes de la república, precisamente todo lo contrario a lo que se pretendía imponer con la revolución francesa. Venecia vivirá un momento de cambio. Tendrá que decidir si quiere ser neutral o no y cualquier decisión que tome será contraproducente. 




De la lectura de El Veneciano se desprende que estamos en una época y en una sociedad en la que no te puedes fiar de nadie. El argumento arroja un sinfín de conspiraciones y traiciones que avivan el interés por la lectura. Se llegará a decir en la novela que 'El propio Estado desconfiaba del propio Estado'. Sobre esta cuestión, Blas nos comentó que Venecia fue un estado muy moderno 'pues fue la primera nación europea que creó una eficaz red de embajadas que ejercían funciones de espionajes.' Nadie podía dar un paso sin que todo el mundo supiera lo que ocurría. 

En un momento determinado, y como respuesta a una pregunta de Francisco Gallardo, surgió la diatriba de si con la novela histórica se puede aprender Historia o no. Blas nos aseguró que él no busca enseñar porque para esos están los ensayos pero tampoco está de acuerdo con los que aseguran que con una novela no se puede aprender Historia. 'Algo de Historia se aprende y la novela debe abrir la veda para que el lector se interese más por los episodios históricos que se narran', puntualizó.

De todos modos, quise recalcar que esta novela, a pesar de ser puramente histórica, también bebe de otros géneros, como el thriller. Hay que recordar que a todo el revuelo político que vive la ciudad, se une otro hilo argumental encabezado por Marco Lascaris, un mercader de sal que se ve envuelto en la investigación de uno de los tres inquisidores de la Serenísima, Giacomo Tortelli. E incluso es una novela de aventuras, pues hay escenas en la que los personajes se enfrentan unos a otros, en esas revueltas entre los milicianos y los jacobinos. A este respecto, Blas mostró su conformidad y además añadió que 'en la novela también hay amor, hay drama, hay conflictos generacionales y efectivamente, también está Marco Lascaris'. Nos confesó el autor que este personaje es un guiño que él ha querido hacer al imperio bizantino, a través del apellido Lascaris, aunque es totalmente ficticio, 'con el que he querido reflejar la idea de que un hombre normal e imperfecto puede ser un héroe y un guerrero'.

Con El Veneciano el lector puede aprender más allá del conflicto político del momento. Aprenderá sobre Venecia y sus costumbres, sobre la existencia de ese Libro de Oro mencionado anteriormente, se narra también la procesión del día de San Marco, el ritual que se celebra todos los años en el que el Dogo se casa con el mar, se mencionan los métodos de tortura e incluso la existencia del juego de la lotería. Es una novela que bajo mi punto de vista es muy completa, muy global, en la que se nota que el autor ha cuidado los detalles más pequeños. Y precisamente sobre la documentación, Blas nos dijo que le había costado mucho parar de documentarse. 'Venecia era famosa por sus archivos. Los venecianos hacían informe de todo y encima lo hacían por triplicado'.

En cualquier caso, si hoy podemos tener en nuestras manos El Veneciano se debe principalmente a las lecturas que el autor ha hecho sobre los libros del historiador e investigador inglés John Julius Norwich, fallecido recientemente y a quien él ha querido también dedicar la novela. Norwich tiene una trilogía solo dedicaba al imperio bizantino y además, en otra de sus obras, cuenta la historia de Venecia, 1400 años de esta república. 'Cuando la leí supe que quería hacer una novela con este trasfondo histórico', nos confesó el autor.

Tocaba hablar de los personajes, la mayoría de ellos históricos para los que el autor ha acudido a 'San Google'. Afirmó el autor que, en este mundo tan tecnológico, se han digitalizado bibliotecas enteras y están a disposición de todo el que quiera consultarlas. Esto facilita mucho la labor del novelista a la hora de construir los personajes. Y entre todos estos personajes históricos, no podía faltar Napoleón Bonaparte que aparece ocasionalmente e interactúa con otros de su entorno. Quise saber cómo había conseguido Blas meterse en su piel. Fue muy interesante su respuesta porque, nos desveló que había tenido la fortuna de encontrar en una vieja librería de Florencia, una copia de las memorias del dogo Ludovico Mani. Como anexo a las mismas figuran las transcripciones de las cartas que los embajadores de Venecia remitían de forma frenética e incluso incorpora las actas del Senado y del Gran Consejo, así como la opinión de algunos de los asistentes a las diversas reuniones. 'Se saca mucha información de lo que se dice y de lo que no se dice', señaló. 

Quisiera comentar que la novela incorpora manifiestos y cartas que los distintos personajes se envían y el autor nos aseguró que dichos textos son transcripciones reales, que reflejan cómo era la política del momento, 'engañosa siempre'.

Personajes importantes también serán Antonio y Beatriz, los hijos de Marco Lascaris, cuya actitud y comportamiento condicionará muchísimo la vida del mercader de sal. Por un lado, Antonio muy próximo a las ideas jacobinas, colocará a su padre en una situación muy delicada. Por otro lado, Beatriz, una hermosa joven con ganas de medrar y ser alguien, será moneda de cambio en el argumento.

Pero si hay un personaje que no podemos olvidar es la propia Venecia. La novela nos permite hacer un recorrido por sus calles y plazas y son diversos los pasajes en los que se la describe. 

'Era una ciudad vieja, una ciudad que vivía para el placer, para los vicios, para sí misma, para el carnaval que todo lo asfixiaba durante seis meses al año, para la usura de sus bancos. Era una ciudad cerrada a los foráneos.' [pág. 64]

Para orientar al autor, y abordando ahora la edición de la novela, se ha incluido un mapa de la época en el que se ha señalado algunos de los lugares más emblemáticos y más significativos dentro de la trama. A su vez, y esto recuerda a las novelas clásicas, cuenta con un Dramatis Personae, un recurso muy importante cuando en la trama entran y salen tantísimos personajes. Son aspectos que, sin duda, aportan un plus a la lectura.

Con diversos homenajes, al inquisidor Bernardo Gui, a Tolkien, a Hamlet y al propio Homero, Blas Malo se reserva un pequeñísimo papel pues asegura que siempre le gusta hacer guiños en sus novelas, y qué mejor guiño que el que se puede hacer a sí mismo. 

Creo que El Veneciano rezuma trabajo y dedicación en cada uno de los treinta y cuatro capítulos que la componen, encabezados por la fecha y lugar para situar al lector dentro del argumento, siendo la narración completamente lineal. Estamos ante una novela que seguramente ha robado muchas horas de sueño a su autor pues, suele ser habitual verlo comentar por las redes sociales sus desvelos y sus avances. Amante de la novela histórica, Blas no descarta adentrarse algún día en otro género pero, de momento, este es el que le apasiona y a este género está entregado. 

Llegados al final de la presentación, tomaron la palabra algunos asistentes para formular sus preguntas y como cierre quise leer un fragmento que me pareció idóneo, especialmente por estar en la presentación de una novela, rodeados de tantos libros. Se trata de una conversación entre el propio Marco Lascaris y otro personaje, un bibliotecario que también tendrá su papel protagonista. 

'- Oh, libros. Fascinante. -El mercader desenvolvió el paño y le ofreció el ejemplar mordido por roedores y avejentado por años, humedad y ratas. Era antiguo y olía a voces del pasado. El bibliotecario pasó las yemas de sus dedos arrugados con suavidad por encima de los leves relieves que originaban las letras-. Quien se ve obligado a desprenderse de su biblioteca es un desdichado, porque los libros son retazos de uno mismo. Cuando uno lee, deja de ser uno mismo. No es posible bañarse dos veces en el mismo río, porque un río cambia constantemente y un lector también. Tampoco es posible leer dos veces el mismo libro.' [pág. 100]

Y así transcurrió este acto. Sin duda, El Veneciano es una novela que gustará muchísimo a todos aquellos lectores de novela histórica. Con una amplia galería de personajes y una trama oscura, el lector se adentrará en la Venecia de finales del siglo XVIII para pasear por sus calles.

Por último, si quieres escuchar la presentación íntegramente, puedes hacerlo aquí.










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

lunes, 18 de julio de 2016

LOPE, LA FURIA DEL FÉNIX de Blas Malo.


 Editorial: Ediciones B. 
Fecha publicación: abril, 2016
Precio:20,50 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 448
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-666-5860-7


Autor

Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977), de raíces jienenses y granadino de adopción, es ingeniero de caminos y un apasionado de la historia, ha dado conferencias sobre literatura histórica y ha organizado rutas literarias en Granada por los escenarios de sus escritos. 


Su primera novela, 'El esclavo de la Al-hambra', ambientada en la Granada nazarí del siglo XIV, fue publicada por Ediciones B en 2010, con gran reconocimiento por parte de lectores y crítica. 'El Mármara en llamas' es su segunda novela. 

Lector voraz y entusiasta del recreacionismo histórico, nos sumerge en esta novela en el Imperio bizantino, una civilización llena de héroes y traidores, pasiones y odios, esperanzas, vida y muerte, cuya capital, Constantinopla, es una de las ciudades más fascinantes de la historia. 
 
Sinopsis


«No os cuento esto por otros, sino lo que sé por mí mismo. Dejad que os hable de Lope, de su espada y de la armada, de sus amoríos escandalosos, de sus galopadas en la noche. Dejad que os hable de sus idas y venidas, de sus bastardos, de sus ansias de fama, y también de sus mentiras. ¿No llenaréis otra vez mi copa? Dejad que os hable de las envidias. De los teatros de la corte, de las rencillas entre escritores, de la triste España de nuestro rey Felipe, del desastre de las finanzas. De las cuchilladas y duelos a espada, de sangre y honor, de manuscritos y de impresores. De las tertulias literarias, de ajusticiamiento de poetas, de corrupción, de nobles y damas, de lances de honor. Que os hable de Valencia, de Madrid, de Sevilla del Siglo de Oro, de Granada de los Mendoza, de la Alhambra. De la gloria del teatro y del aplauso del público.

Dejad que os hable de Lope y de su ansia de vivir y de su temor a la soledad y al olvido. Y de sus muchas miserias. ¿No merece mi relato más vino? Y después, juzgad si tenéis razón o no para envidiarle».

Claudio Conde.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Lope de Vega, ¿qué sabemos de él? Como mínimo sabrás que fue uno de los autores más importantes del Siglo de Oro, autor de muchísimas obras, no llegando todas a nuestros días pero ¿realmente cuántas obras escribió? ¿Por qué se le apoda el Fénix de los Ingenios? ¿Cómo era realmente más allá de la pluma y la tinta? ¿Qué otras cosas ocurrieron en su vida? El autor granadino Blas Malo, inmerso en la labor de documentación de sus anteriores novelas, se topa con la figura de Lope de Vega y comienza a sentir fascinación por el dramaturgo. Indaga en lo mucho que se ha contado de él y en lo que ha permanecido más en la sombra y entiende que fue un hombre del que aún se puede seguir hablando y escribiendo. Es por ello que, a partir de una cuantas notas tomadas tiempo atrás, decide escribir una novela sobre Lope de Vega, que abarque los años menos conocidos del autor. El resultado, Lope, la furia del fénix.

En la entrevista realizada al autor y que puedes leer aquí, Blas Malo  nos desvela mucho del trasfondo de la novela y nos habla de Lope de Vega con una pasión casi contagiosa.  La imagen que nos descubre del autor de obras tan conocidas como Fuenteovejuna o El perro del hortelano, no ha dejado de sorprenderme continuamente, página tras página, y aunque fue un hombre que bajo mi punto de vista tenía una moral cuestionable, me ha encantado leer esta novela y saber más sobre este fénix.

La novela, que abarcará unos años en la vida del autor, se inicia en 1588, momento en el que Lope se haya enrolado en el barco San Juan, buque que formó parte de la Gran Armada. En las primeras páginas nos encontraremos con el autor en Lisboa, donde invierte sus ratos libres en intimar con la mujer portuguesa mientras llega el momento de volver a embarcar para luchar contra los ingleses. A partir de este momento, Blas Malo hace un recorrido por los próximos quince años de Lope de Vega, mezclando ficción y realidad, y cerrando la novela justo en un momento complicado en la vida del dramaturgo y con un desenlace que da pie a pensar que bien cabría una segunda entrega de las andanzas del literato.

Uno de los aciertos de la novela es la aproximación que el autor hace a la persona de Lope de Vega. Obviamente, y a medida que nos va narrando sus aventuras y desventuras, se hacen numerosas alusiones a diversas obras del autor, el momento de su gestación, los motivos que lo inducen a escribirlas, las numerosas horas que dedicó a ello, así como los problemas que tuvo para ponerlas en circulación y la acogida por parte del público. Pero más que la vida del autor, en esta novela vamos a encontrar al hombre, sus sueños y anhelos, sus deseos, su forma de sentir la vida o sus pasiones.

Lope de Vega tenía dos grandes pasiones y de ellas se nos hablará profundamente en el libro. Primeramente sentía un gran amor por la literatura, el olor a tinta lo cautivaba de tal modo que apenas dormía, dedicando las horas del día y también de la noche a plasmar sobre  el papel las cientos de ideas que nacían en su cabeza. Lope fue el autor de una extensísima producción literaria, un hombre que revolucionó las pautas del teatro de la época y por ello no todo el mundo aceptaba de buen grado sus obras. Sin duda, se ganó la enemistad de sus compañeros de gremio y son bien conocidas las rencillas existentes entre Cervantes o Góngora y Lope. Parece que todo era fruto de las envidias que levantaron sus obras, tan populares y dirigidas a un público muy popular también. Los teatros se llenaban si se representaba alguna obra de Lope y eso causaba un gran desasosiego en el resto de los autores que venían como el Fénix les ganaba terrero. Sin embargo, no todo fueron alabanzas y épocas de esplendor. Las obras de Lope también sufriendo alguna que otra contrariedad, y no digamos ya el propio autor. Tuvo que sortear las muchas zancadillas que le fueron colocando constantemente y a pesar de su reconocimiento, también pasó momentos de gran necesidad. En Lope, la furia del fénix, el autor Blas Malo nos desvela las dos caras del vida de autor, el éxito y la miseria, tanto en el terreno personal como en el literario, fortunas e infortunios de un hombre que, en ocasiones, veía como la mala suerte le acechaba constantemente.

Pero si la literatura fue su gran pasión no menos lo fueron las mujeres, o la mujer, así dicho en singular y en general.  No se puede decir que fuera hombre de un solo amor o hecho para el matrimonio, y prueba de ello son todas las damas que compartieron cama con él y de las que se da debida cuenta en la novela. Para empezar, sabremos de su amor de juventud, Elena Osorio, un amor desbaratado que le produjo una gran herida pero luego vinieron otras muchas  mujeres, como Isabel de Urbina con la que contrajo matrimonio en primer lugar o Doña Juana de Guardo, su segunda esposa. Pero antes, durante y después del matrimonio tuvo muchas amantes como las propias actrices de sus obras, o la que le robó el corazón en Sevilla, Micaela de Luján que también era actriz y que le trajo tantísimos problemas.  A lo largo de toda la novela, serán numerosas las veces que veremos a Lope saltando de cama en cama y es verdad que la imagen que se muestra de él deja bastante que desear pues, debido a su afición por las mujeres, tanto Isabel como Juana, sus esposas, sufrieron muchísimo. No obstante, parece era algo contra lo que él no podía luchar y eso se deja traslucir en la novela. Lope idolatraba a la mujer y cuando se enamoraba no había varón, ni espada, ni esposa que lo sujetara. Otra cosa bien distinta es lo poco que le duraba cada enamoramiento y el número de hijos bastardos que, habida cuenta, dejaría repartidos por España.

martes, 5 de abril de 2016

ENTREVISTA a BLAS MALO (Lope, la furia del fénix).

Autor

Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977), de raíces jienenses y granadino de adopción, es ingeniero de caminos y un apasionado de la historia, ha dado conferencias sobre literatura histórica y ha organizado rutas literarias en Granada por los escenarios de sus escritos. 
 
Su primera novela, 'El esclavo de la Al-hambra', ambientada en la Granada nazarí del siglo XIV, fue publicada por Ediciones B en 2010, con gran reconocimiento por parte de lectores y crítica. 'El Mármara en llamas' es su segunda novela. 
 
Lector voraz y entusiasta del recreacionismo histórico, nos sumerge en esta novela en el Imperio bizantino, una civilización llena de héroes y traidores, pasiones y odios, esperanzas, vida y muerte, cuya capital, Constantinopla, es una de las ciudades más fascinantes de la historia.




Sinopsis

«No os cuento esto por otros, sino lo que sé por mí mismo. Dejad que os hable de Lope, de su espada y de la armada, de sus amoríos escandalosos, de sus galopadas en la noche. Dejad que os hable de sus idas y venidas, de sus bastardos, de sus ansias de fama, y también de sus mentiras. ¿No llenaréis otra vez mi copa? Dejad que os hable de las envidias. De los teatros de la corte, de las rencillas entre escritores, de la triste España de nuestro rey Felipe, del desastre de las finanzas. De las cuchilladas y duelos a espada, de sangre y honor, de manuscritos y de impresores. De las tertulias literarias, de ajusticiamiento de poetas, de corrupción, de nobles y damas, de lances de honor. Que os hable de Valencia, de Madrid, de Sevilla del Siglo de Oro, de Granada de los Mendoza, de la Alhambra. De la gloria del teatro y del aplauso del público.

Dejad que os hable de Lope y de su ansia de vivir y de su temor a la soledad y al olvido. Y de sus muchas miserias. ¿No merece mi relato más vino? Y después, juzgad si tenéis razón o no para envidiarle».

Claudio Conde.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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A los que amáis la novela histórica seguro que os sonará el nombre de Blas Malo, un autor que, tras varias novelas históricas previas, nos conduce ahora al Siglo de Oro. En su última publicación, que lleva por título, Lope, la furia del fénix, el autor nos acerca a la figura del escritor Lope de Vega para narrarnos los años de su vida de los que menos información se tiene. 

Mi encuentro con Blas Malo tuvo lugar justo antes de Semana Santa y antes de que se me tuerzan más las cosas, aprovecho el día de hoy para daros a conocer el resultado de aquella cita. Sin duda fue una charla larga y distendida en la que Blas me desveló muchos detalles sobre la figura de aquel escritor de comedias, envidiado por Góngora o Cervantes, un hombre un tanto pendenciero, con una vida intensa que yo jamás me hubiera imaginado. Sin duda, aquel encuentro fue clarificador e instructivo como también lo ha sido la lectura de esta novela, de la que os daré detalles en breve. De momento os dejo con la entrevista. Esto es lo que Blas Malo nos contó.
   
Marisa G.- Blas tú eres ingeniero de caminos pero por lo que he leído sobre ti, tu verdadera pasión es la Historia. Has escrito varias novelas históricas y eres director de las Jornadas de Novela Histórica en Granada. ¿En qué consisten estas jornadas? ¿Desde cuándo se vienen celebrando?

Blas M.- Son unas jornadas que venimos organizando desde hace tres años unos cuantos escritores, Carolina Molina, Mario Villen y yo. Tienen como meta dar a conocer de una forma entretenida la historia de nuestro país, de Granada en particular, y difundir la lectura y la novela histórica específicamente. La organización de estas jornadas surgieron a partir de unas charlas y unas conferencias a las que fui invitado en Valencia, donde organizan algo similar, y viendo lo que bien que funcionaba allí pensé que sería interesante hacer algo parecido en Granada. Y así surgió. Ahora mismo estamos organizados como una asociación cultural. Las jornadas se celebran de forma anual, cuando reunimos a escritores de novela histórica de toda España, e incluso hemos tenido a algunos autores internacionales. Se organizan charlas sobre una época temática, unos libros y se completa la actividad con unas rutas histórica-literarias por la ciudad de la mano de autores que han escrito sobre Granada y para Granada, que van mostrando los lugares en los que transcurren sus novelas.

M.G.- Pero, ¿todo gira alrededor de Granada? Quiero decir, ¿estas jornadas solo tratan sobre libros cuya trama se desarrolla en Granada?

B.M.- No, no. Son jornadas sobre Historia en general. Por ejemplo, las primeras fueron dedicadas a Al-Ándalus, luego las segundas se dedicaron al reino de Castilla. Hemos combinado géneros, acercándonos al siglo XX, hemos traído a autores de thrillers históricos, hemos tocado el siglo XIX, Roma, Grecia,... Este año, en noviembre, pretendemos tocar también el Siglo de Oro. 

M.G.- Y aprovechando que tú estás tan puesto en la novela histórica te quería preguntar algo. Hace un tiempo leí en las redes a una lectora que criticaba la libertad que se tomaba un autor al novelar un episodio histórico, narrando hechos que no se habían producido tal y como él los contaba y que, además, tergiversaba los hechos. Me gustaría saber tu opinión al respecto. ¿Hasta dónde puede llegar la mano del autor a la hora de retratar episodios históricos?

B.M.- El límite lo pone el propio autor porque estamos hablando de novela y una novela por definición es ficción. Lo del adjetivo de histórica es simplemente porque su argumento se basa en parte en datos históricos pero ya entramos en la eterna discusión: ¿qué es novela y qué es novela histórica? La Historia es importante en este género pero no lo más importante. Lo que realmente importa es contar una buena historia y además, ¿la historia es como nos la han contado? Su interpretación es algo totalmente subjetivo. En este caso no se habla de un ensayo o un estudio científico, donde quizá la objetividad es lo que más prima. Sin embargo, un autor no tiene esas limitaciones. Sí debería estar obligado a dar coherencia a lo histórico, en relación con lo que ficciona, pero es el propio escritor el que puede decidir cambiar algunos hechos, adelantar o atrasar hechos en favor del argumento, por ejemplo. Lo que se busca es algo que entretenga.

Por otra parte, dentro de la Historia hay lagunas históricas. Ahí es donde se recrea el autor, donde tiene la posibilidad de crear su mundo de ficción y si en esa creación necesita empujar un poco la verdad objetiva en favor de la trama, debería hacerlo. 

M.G.- Pero de todos modos, ¿en la novela histórica se debería decir al lector, a modo de anexo, qué es ficción y qué es real? Más que nada por no confundir porque a veces leemos una novela histórica y creemos a pies juntillas todo lo que se nos cuenta.

B.M.- Hay dos corrientes principales. Una que efectivamente cree que al final de la historia hay que poner un capítulo sobre lo que fue y lo que no fue verdad. Luego hay otra que defiende que no hay que poner nada porque se sobreentiende que en una novela la magia del escritor radica en que el lector no pueda distinguir entre lo que es verdad y lo que no. Si ponemos una coletilla al final es como si le quitáramos la magia al truco del mago.

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