Mostrando entradas con la etiqueta Edhasa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Edhasa. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de diciembre de 2018

EL VENECIANO de Blas Malo Poyato

Resultado de imagen de el veneciano blas malo
Editorial: Edhasa.
Fecha publicación: noviembre, 2018.
Precio: 22,00 €
Género: Novela histórica.
Nº Páginas: 432 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788435063272
[Puedes empezar a leer aquí]


Autor

Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977), de raíces jienenses y granadino de adopción, es ingeniero de caminos y un apasionado de la historia, sobre todo del Imperio bizantino y la Edad Media, a los que ha dedicado conferencias, presentaciones, artículos, jornadas y rutas literarias. Ha participado en actividades de recreacionismo histórico y fue director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada.

Como autor ha escrito hasta la fecha El esclavo de la Al-hamrá (2010), El Mármara en llamas (2012), El señor de Castilla (2013) y Lope. La furia del fénix (2016). El Veneciano es su quinta novela publicada. 

Sinopsis

Todo son sospechas. Nadie está a salvo. Y en el palacio ducal todo son pesares.

Europa se desgarra en guerra. Francia combate contra Austria y contra Inglaterra, y Venecia defiende su neutralidad, pero las voraces tropas francesas del ambicioso general Bonaparte se han extendido por todo el Véneto y han esparcido sus veneno a través de sus agentes. 

Las milicias reunidas a toda prisa por los proveditores venecianos, en vez de someter a los rebeldes, se han arrojado como una horda contra los disciplinados franceses, dispuestos a lanzarse como lobos contra la Serenísima República.

Mientras Venecia duerme aún a salvo rodeada por su laguna, con el Consejo convocado a toda prisa por el Dogo, los puños golpean las mesas de las ricas maderas en el Consejo y las acusaciones con índices condenatorios resuentan atronadoras, incluso después de dar por terminada la reunión de extrema urgencia. Y Marco Lascaris, mercader de sal, descendiente de un antiguo linaje bizantino, nada sospecha que esa reunión secreta ha puesto en peligro su vida y la de su familia, en una inexorable cuenta atrás.

La neutralidad se resquebraja. Pocos senadores se niegan a doblegarse ante Napoleón. Y sólo uno de ellos está dispuesto a todo para preservar la Serenísima República de Venecia.

[Información tomada directamente del ejemplar]



El pasado 21 de noviembre tuvo lugar la presentación de la novela El Veneciano de Blas Malo (Edhasa) en Sevilla, un acto al que tuve la oportunidad de acudir para acompañar al autor en esta puesta de largo, junto al también novelista Francisco Gallardo. El encuentro entre autores y lectores se produjo en un marco incomparable, la Librería Verbo de calle Sierpes, un espacio que anteriormente fue cine y teatro y que todavía conserva su infraestructura. Nada más poner un pie en ese espacio, uno empieza a oír voces, la de los personajes que habitan cada una de las novelas que descansan en los numerosos anaqueles, y que nos susurran al oído sus propias historias. Sin duda, una visita cultura a la ciudad debe incluir también un paseo a esta librería. Pero volvamos al libro. 

La presentación se inició con los agradecimientos oportunos. Tocaba hacer un breve repaso a la trayectoria de los dos escritores a la mesa. De Blas Malo Poyato había que destacar la pasión que siente por la historia, especialmente por el Imperio bizantino, y también por la literatura. Buena prueba de ello son las cinco novelas que lleva publicadas hasta la fecha, y que se recogen en la biografía superior. 

No contento con pasarse las horas entre el trabajo y el proceso creativo, también organiza rutas literarias, ejerce como conferenciante, ha participado en actividades de recreacionismo histórico y fue director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada, evento que ya no se celebra por cuestiones diversas.

Sobre Francisco Gallardo, médico especializado en medicina deportiva, había que mencionar su autoría de novelas como El rock de la calle Feria, La última noche y Áspera seda de la muerte, última novela publicada y con la que ha ganado el XXI Premio Ciudad de Badajoz.

Pero centrándonos en El Veneciano, comenté que estamos ante una novela que nos traslada a la Venecia de finales del siglo XVIII, concretamente a 1797. A poco que uno siga la producción literaria de Blas, entiende que es un autor al que le gusta moverse en el tiempo. Sus novelas nos hacen viajar a la época musulmana, al imperio bizantino, al Siglo de Oro español,... En El Veneciano vamos a conocer el declive de la Serenísima República en manos de las tropas francesas, pues Bonaparte avanza inexorablemente por Europa, combatiendo contra Austria o Inglaterra y adentrándose peligrosamente en el Véneto. Y caerá Verona pero Venecia parece tener en el mar ese aliado perfecto que impide que las tropas napoleónicas alcancen su objetivo con la premura que hubieran deseado. Sin embargo, todo se precipita y Venecia se convertirá en un auténtico caos. 

En El Veneciano vamos a encontrar una trama llena de intrigas palaciegas, conspiraciones, traiciones, venganzas y odio, todo ello potenciado por el deseo de poder y la ambición de unos hombres que piensan más en sí mismos que en la población. En su argumento, que se inicia con la muerte de Giacomo Tortelli, uno de los tres inquisidores de la ciudad, tendrá mucho que ver la existencia de un anillo por un lado, y por otro, una lista que contiene los nombres de ciertos individuos en situación un tanto comprometida. A todo el revuelo político se une la familia Lascaris, encabezada por Marco, un mercader de sal que terminará formando parte del Consejo de los Diez y al que sus hijos, Antonio y Beatriz, darán más de un quebradero de cabeza. 

¿Venecia debe luchar contra Francia o por el contrario debe rendirse? Todo ello lo veremos a lo largo de las más de cuatrocientas páginas que contiene la novela, abarcando los acontecimientos que tendrán lugar entre el 16 de abril y el 12 de mayo de 1797, una horquilla temporal breve para la cantidad de episodios históricos en los que el lector se verá inmerso. 

Esto, más lo que se aporta en la larga sinopsis que figura en la contra del libro, nos ayuda a hacernos una idea bastante extensa de la historia a la que nos enfrentamos. Todos sabemos que hay novelas con tintes históricos y que únicamente sirven como base para desarrollar otro tipo de narración. No es el caso de El Veneciano. Blas Malo nos ofrece una novela puramente histórica donde los acontecimientos que azotan Venecia durante el periodo mencionado primarán sobre todo lo demás, especialmente sobre los avatares de la familia Lascaris, un hilo argumental que, en este caso, sirve de complemento y apoyo a lo que realmente el autor nos quiere contar.

Sin duda, el contexto histórico de la novela es fundamental para entender todas las intrigas que se recogen en el argumento y sobre dicho contexto, el autor nos hizo un breve resumen de la historia de Venecia. 'Venecia, como república, se fundó en el siglo V por la gente que huía de la invasión de los Hunos y que se refugiaron en las islas que estaban rodeadas por las aguas salobres de la Laguna'. Nos explicó el autor que, por aquellas fechas, la única riqueza que ofrecía la zona derivaba de la sal que se podía extraer de las aguas. Durante más de 1400 años, Venecia se expandió y creció su actividad comercial, 'pero ya en el siglo XVII comienza a perder importancia debido al descubrimiento de América, a las nuevas rutas comerciales abiertas por los portugueses' y al sometimiento que paulatinamente se va produciendo por parte de los imperios que nacen y crecen alrededor de Europa. Y llega finales del siglo XVIII, ubicación temporal de la novela, y con él, la revolución francesa y sus ideas de cambio. Se pretendía devolver el poder al pueblo y acabar con las oligarquías.

Por entonces, Venecia estaba dominada por un número muy reducido de familias inscritas en lo que se llamaba el Libro de Oro. Eran estas familias las que controlaban los estamentos más importantes de la república, precisamente todo lo contrario a lo que se pretendía imponer con la revolución francesa. Venecia vivirá un momento de cambio. Tendrá que decidir si quiere ser neutral o no y cualquier decisión que tome será contraproducente. 




De la lectura de El Veneciano se desprende que estamos en una época y en una sociedad en la que no te puedes fiar de nadie. El argumento arroja un sinfín de conspiraciones y traiciones que avivan el interés por la lectura. Se llegará a decir en la novela que 'El propio Estado desconfiaba del propio Estado'. Sobre esta cuestión, Blas nos comentó que Venecia fue un estado muy moderno 'pues fue la primera nación europea que creó una eficaz red de embajadas que ejercían funciones de espionajes.' Nadie podía dar un paso sin que todo el mundo supiera lo que ocurría. 

En un momento determinado, y como respuesta a una pregunta de Francisco Gallardo, surgió la diatriba de si con la novela histórica se puede aprender Historia o no. Blas nos aseguró que él no busca enseñar porque para esos están los ensayos pero tampoco está de acuerdo con los que aseguran que con una novela no se puede aprender Historia. 'Algo de Historia se aprende y la novela debe abrir la veda para que el lector se interese más por los episodios históricos que se narran', puntualizó.

De todos modos, quise recalcar que esta novela, a pesar de ser puramente histórica, también bebe de otros géneros, como el thriller. Hay que recordar que a todo el revuelo político que vive la ciudad, se une otro hilo argumental encabezado por Marco Lascaris, un mercader de sal que se ve envuelto en la investigación de uno de los tres inquisidores de la Serenísima, Giacomo Tortelli. E incluso es una novela de aventuras, pues hay escenas en la que los personajes se enfrentan unos a otros, en esas revueltas entre los milicianos y los jacobinos. A este respecto, Blas mostró su conformidad y además añadió que 'en la novela también hay amor, hay drama, hay conflictos generacionales y efectivamente, también está Marco Lascaris'. Nos confesó el autor que este personaje es un guiño que él ha querido hacer al imperio bizantino, a través del apellido Lascaris, aunque es totalmente ficticio, 'con el que he querido reflejar la idea de que un hombre normal e imperfecto puede ser un héroe y un guerrero'.

Con El Veneciano el lector puede aprender más allá del conflicto político del momento. Aprenderá sobre Venecia y sus costumbres, sobre la existencia de ese Libro de Oro mencionado anteriormente, se narra también la procesión del día de San Marco, el ritual que se celebra todos los años en el que el Dogo se casa con el mar, se mencionan los métodos de tortura e incluso la existencia del juego de la lotería. Es una novela que bajo mi punto de vista es muy completa, muy global, en la que se nota que el autor ha cuidado los detalles más pequeños. Y precisamente sobre la documentación, Blas nos dijo que le había costado mucho parar de documentarse. 'Venecia era famosa por sus archivos. Los venecianos hacían informe de todo y encima lo hacían por triplicado'.

En cualquier caso, si hoy podemos tener en nuestras manos El Veneciano se debe principalmente a las lecturas que el autor ha hecho sobre los libros del historiador e investigador inglés John Julius Norwich, fallecido recientemente y a quien él ha querido también dedicar la novela. Norwich tiene una trilogía solo dedicaba al imperio bizantino y además, en otra de sus obras, cuenta la historia de Venecia, 1400 años de esta república. 'Cuando la leí supe que quería hacer una novela con este trasfondo histórico', nos confesó el autor.

Tocaba hablar de los personajes, la mayoría de ellos históricos para los que el autor ha acudido a 'San Google'. Afirmó el autor que, en este mundo tan tecnológico, se han digitalizado bibliotecas enteras y están a disposición de todo el que quiera consultarlas. Esto facilita mucho la labor del novelista a la hora de construir los personajes. Y entre todos estos personajes históricos, no podía faltar Napoleón Bonaparte que aparece ocasionalmente e interactúa con otros de su entorno. Quise saber cómo había conseguido Blas meterse en su piel. Fue muy interesante su respuesta porque, nos desveló que había tenido la fortuna de encontrar en una vieja librería de Florencia, una copia de las memorias del dogo Ludovico Mani. Como anexo a las mismas figuran las transcripciones de las cartas que los embajadores de Venecia remitían de forma frenética e incluso incorpora las actas del Senado y del Gran Consejo, así como la opinión de algunos de los asistentes a las diversas reuniones. 'Se saca mucha información de lo que se dice y de lo que no se dice', señaló. 

Quisiera comentar que la novela incorpora manifiestos y cartas que los distintos personajes se envían y el autor nos aseguró que dichos textos son transcripciones reales, que reflejan cómo era la política del momento, 'engañosa siempre'.

Personajes importantes también serán Antonio y Beatriz, los hijos de Marco Lascaris, cuya actitud y comportamiento condicionará muchísimo la vida del mercader de sal. Por un lado, Antonio muy próximo a las ideas jacobinas, colocará a su padre en una situación muy delicada. Por otro lado, Beatriz, una hermosa joven con ganas de medrar y ser alguien, será moneda de cambio en el argumento.

Pero si hay un personaje que no podemos olvidar es la propia Venecia. La novela nos permite hacer un recorrido por sus calles y plazas y son diversos los pasajes en los que se la describe. 

'Era una ciudad vieja, una ciudad que vivía para el placer, para los vicios, para sí misma, para el carnaval que todo lo asfixiaba durante seis meses al año, para la usura de sus bancos. Era una ciudad cerrada a los foráneos.' [pág. 64]

Para orientar al autor, y abordando ahora la edición de la novela, se ha incluido un mapa de la época en el que se ha señalado algunos de los lugares más emblemáticos y más significativos dentro de la trama. A su vez, y esto recuerda a las novelas clásicas, cuenta con un Dramatis Personae, un recurso muy importante cuando en la trama entran y salen tantísimos personajes. Son aspectos que, sin duda, aportan un plus a la lectura.

Con diversos homenajes, al inquisidor Bernardo Gui, a Tolkien, a Hamlet y al propio Homero, Blas Malo se reserva un pequeñísimo papel pues asegura que siempre le gusta hacer guiños en sus novelas, y qué mejor guiño que el que se puede hacer a sí mismo. 

Creo que El Veneciano rezuma trabajo y dedicación en cada uno de los treinta y cuatro capítulos que la componen, encabezados por la fecha y lugar para situar al lector dentro del argumento, siendo la narración completamente lineal. Estamos ante una novela que seguramente ha robado muchas horas de sueño a su autor pues, suele ser habitual verlo comentar por las redes sociales sus desvelos y sus avances. Amante de la novela histórica, Blas no descarta adentrarse algún día en otro género pero, de momento, este es el que le apasiona y a este género está entregado. 

Llegados al final de la presentación, tomaron la palabra algunos asistentes para formular sus preguntas y como cierre quise leer un fragmento que me pareció idóneo, especialmente por estar en la presentación de una novela, rodeados de tantos libros. Se trata de una conversación entre el propio Marco Lascaris y otro personaje, un bibliotecario que también tendrá su papel protagonista. 

'- Oh, libros. Fascinante. -El mercader desenvolvió el paño y le ofreció el ejemplar mordido por roedores y avejentado por años, humedad y ratas. Era antiguo y olía a voces del pasado. El bibliotecario pasó las yemas de sus dedos arrugados con suavidad por encima de los leves relieves que originaban las letras-. Quien se ve obligado a desprenderse de su biblioteca es un desdichado, porque los libros son retazos de uno mismo. Cuando uno lee, deja de ser uno mismo. No es posible bañarse dos veces en el mismo río, porque un río cambia constantemente y un lector también. Tampoco es posible leer dos veces el mismo libro.' [pág. 100]

Y así transcurrió este acto. Sin duda, El Veneciano es una novela que gustará muchísimo a todos aquellos lectores de novela histórica. Con una amplia galería de personajes y una trama oscura, el lector se adentrará en la Venecia de finales del siglo XVIII para pasear por sus calles.

Por último, si quieres escuchar la presentación íntegramente, puedes hacerlo aquí.










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

viernes, 22 de enero de 2016

MEMORIAS DE ADRIANO de Marguerite Yourcenar.



Editorial: Edhasa.
Fecha publicación: Abril, 2009.
Nº Páginas: 276
Precio: 22,90
Género: Narrativa.
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-350-0512-8


Autora

Marguerite Yourcenar (1903-1987). Cultivó los más diversos géneros literarios. En su amplia producción destacan, con Memorias de Adriano, Alexis o El tratado del inútil combate (1929), El tiro de gracia (1939), Cuentos Orientales (1963) y Opus Nigrum (1968). En 1984 fue la primera mujer que entró en la Academia Francesa, y en 1986 recibió la Legión de Honor. 

Sinopsis

La primera novela postmoderna. La conjunción de la más importante novela histórica de los últimos tiempos y de la versión castellana del gran narrador argentino hacen de este volumen un verdadero acontecimiento literario. Ni más ni menos que un hombre enfrentado a su destino.

La mayoría de los hombres gusta resumir su vida en una fórmula, a veces jactanciosa o quejumbrosa, casi siempre recriminatoria; el recuerdo les fabrica, complaciente, una existencia explicable y clara. Mi vida tiene contornos menos definidos. Como suele suceder, lo que no fui es quizá lo que más ajustadamente la define: buen soldado pero en modo alguno hombre de guerra; aficionado al arte pero no ese artista que Nerón creyó ser al morir; capaz de cometer crímenes, pero no abrumado por ellos. Pienso a veces que los grandes hombres se caracterizan precisamente por su posición extrema; su heroísmo está en mantenerse en ella toda la vida. Son nuestros polos o nuestros antípodas. Yo ocupé sucesivamente todas las posiciones extremas, pero no me mantuve en ellas; la vida me hizo resbalar siempre. Y sin embargo no puedo jactarme, como un agricultor o un mozo de cordel virtuosos, de una existencia situada en el justo medio.
 
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]




************************************

Curiosidad es lo que sentía por la autora Marguerite Yourcenar. En más de una ocasión me he visto tentada a tomar en préstamo de la biblioteca alguna de sus muchas obras pero, creo haber comentado ya por aquí, que hay autores a los que les tengo tremendo respeto. Sin embargo, la ocasión se ha presentado en el club de lecturas. La última propuesta ha sido Memorias de Adriano, en una estupendísima traducción de Julio Cortázar.

Inicialmente la novela impone mucho. Nada más con ojearla un poco te das cuenta de su densidad. Páginas y páginas llenas de párrafos casi sin respiro en los que el diálogo brilla por su ausenciaY realmente es densa no, lo siguiente pero aún así a mí me ha parecido una maravilla. Os cuento.

Memorias de Adriano, como su propio nombre indica, recoge las vivencias del emperador romano Publio Elio Adriano. Se trata de una extensísima carta que Adriano le remite al que sería un futuro sucesor suyo pero no el inmediato, Marco Aurelio, para relatarle su vida, sus años de gobierno, sus logros y sus errores. Parece que quiere así advertir al futuro emperador de los posibles problemas con los que se puede encontrar y orientarlo para que sepa manejarlos bien. Pero, para mí, al margen de aleccionar a Marco Aurelio, parece que Adriano quiere ajustar cuentas consigo mismo, analizar su proceder y evaluar su actitud a los largo de sus sesenta años.


«Te ofrezco, como correctivo, un relato libre de ideas preconcebidas y principios abstractos extraídos de la experiencia de un solo hombre -yo mismo-. Ignoro las conclusiones a que me arrastrará mi narración. Cuento con este examen de hechos para definirme, quizá para juzgarme, o por lo menos para conocerme mejor antes de morir».  [Pág. 30]


La narración es cíclica pues todo se inicia en el momento en el que Adriano siente cerca la muerte, a la edad de sesenta años, tan cíclica que comienza y termina con un poema.



«Animula vagula, blandula,

Hospes comesque corporis,

Quae nunc abibis in loca

Pallidula, rigida, nudula,

Nec, ut solis, dabis iocos...».

P. Aelius Hadrianus, Imp.  
 [Mínima alma mía, tierna y flotante,
Huésped y compañera del cuerpo
Que ahora te preparas a bajar
Por lugares descoloridos, rígidos y desnudos
Ya no esperarás tus acostumbrados juegos…]



Enfermo de hidropesía de corazón, y teniendo que renunciar a numerosas actividades a causa de su enfermedad y su edad, cree conveniente echar la vista atrás y hacernos partícipe de lo que ha sido su vida. Adriano nos hablará de su infancia, pasando ligeramente por su nacimiento en Itálica, una ciudad romana de la que aún hoy se conservan importantes restos, situada dentro de los límites de Santiponce, un pueblo de la provincia de Sevilla (muy recomendable su visita). Recibió educación en Roma, batalló junto a Trajano, fue nombrado emperador, se casó con Sabina, realizó frecuentes viajes por los territorios del imperio, recalando en muchas ocasiones en Grecia, cuya cultura consideraba por encima de la romana, amó con pasión, gobernó con justicia y trató de mantener la paz en las fronteras y construir una clase media seria e instruida.

De la época que pasó con Trajano, parece que aprendió más lo que no se debía hacer que lo que sí. Fue muy contrario al sistema político de su predecesor, siempre en pugna por ampliar los límites del imperio mientras que Adriano prefirió siempre mantener lo que tenía, y además, mantenerlo en un estado de armonía y paz. Pero aún así también tuvo enemigos, incluso dentro de su propio círculo familiar, y por ello tuvo que adoptar medidas que pasaban por la violencia.

Son muchos los aspectos que hacen de Memorias de Adriano una lectura más que recomendable, a pesar de lo arduo que resulta a veces. Por un lado, todo el libro está repleto de buenísimas reflexiones de temática muy variada. Dan ganas de ir subrayando frases y frases, meditarlas, pensarlas y asimilarlas. En las páginas de este libro se hace mucho hincapié en la naturaleza humana, en la muerte, ensalzando su capacidad igualatoria, en el amor y las alteraciones que produce en nuestra razón, en la hipocresía, en el conocimiento que el hombre tiene sobre sí mismo, en la política, en la poesía... Creo que no deja tema sin tocar. Y entre una cuestión y otra, siempre flota la cuestión de la homosexualidad representada en su relación con el joven griego Antínoo, quizá una de las partes más bonitas de todo el libro. El amor que mantuvieron Adriano y Antínoo estaba basado en la lealtad, en la franqueza, en la ternura, un amor entregado y a la vez sacrificado que permitió al emperador vivir los momentos más dulces de su vida y también los más amargos.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...