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viernes, 13 de octubre de 2023

EL PROBLEMA FINAL de Arturo Pérez-Reverte

Editorial:Alfaguara
Fecha publicación: septiembre, 2023
Precio: 21,90 €
Género: novela negra
Nº Páginas: 328
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubiertas
ISBN: 9788420476360
[Disponible en eBook y audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años y cubrió dieciocho conflictos armados para los diarios y la televisión. Con más de veinte millones de lectores en el mundo, traducido a cuarenta idiomas, muchas de sus obras han sido llevadas al cine y la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española y de la Asociación de Escritores de Marina de Francia.

Sinopsis

Junio de 1960. Un temporal mantiene aisladas en la idílica isla de Utakos, frente a Corfú, a nueve personas alojadas en el pequeño hotel local. Nada hace presagiar lo que está a punto de ocurrir: Edith Mander, una discreta turista inglesa, aparece muerta en el pabellón de la playa. Lo que parece un suicidio revela indicios imperceptibles para cualquiera salvo para Hopalong Basil, un actor en decadencia que en otro tiempo encarnó en la pantalla al más célebre detective de todos los tiempos. Nadie como él, acostumbrado a aplicar en el cine las habilidades deductivas de Sherlock Holmes, puede desentrañar lo que de verdad esconde ese enigma clásico de habitación cerrada. En una isla de la que nadie puede salir y a la que nadie puede llegar, inevitablemente todos se acabarán convirtiendo en sospechosos en una fascinante novela-problema donde la literatura policial se mezcla de modo asombroso con la vida.

[Información tomada de la web de la editorial]


Lo comenté por redes cuando empecé a leer este libro. El problema final, la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, me estaba gustando mucho. Por entonces, tenía avanzada la lectura unas cien páginas. Y en líneas generales, tras haberla leído en su totalidad, sigo manteniendo la misma impresión. No obstante, sí debo confesar que hay algún punto que me crispó una mijilla. 

No se le puede negar a Arturo Pérez-Reverte un toque de originalidad e ingenio en esta novela. Rara es la vez que leo una sinopsis antes de iniciar lectura. Me gusta la aventura, dejarme sorprender y comenzar a leer sin tener la menor idea de lo que me voy a encontrar. Por eso, si tengo intención de abordar un libro y me topo con una reseña, la leo en diagonal. Así que, cuando comencé esta lectura, fui de sorpresa en sorpresa. Os cuento.

La acción arranca en Génova, en el mes de junio del año 1960. El protagonista de esta historia, Ormond Basil,  pasea tranquilamente por las calles de la ciudad. Con sesenta y cinco años de edad, es actor de profesión pero ya hace tiempo que ningún director se acuerda de él para ninguna película. No parece excesivamente preocupado pero sabe que el dinero se agota con el tiempo. Inesperadamente, se tropieza con un viejo amigo. Pietro Malerba es productor de cine y va acompañado de Najat Farjallah, una célebre soprano cuya «belleza está a punto de marchitarse». Pietro puede tener algún trabajo para Ormond y para discutir los detalles, el productor lo invita a pasar unos días navegando en su yate Bluetta. Embarcados los tres, ponen rumbo a Corfú. No obstante, un desconsiderado temporal los obliga a recalar en la isla de Utakos. Allí, Basil, Malerba y Farjallah tendrán que alojarse en el único hotel de la isla, el Auslander. De hecho, la única edificación de toda la roca. 


«Incluso en tales circunstancias, Utakos era bellísima: un minúsculo paraíso de olivos, cedros, cipreses y buganvillas, con el embarcadero en forma de espigón bajo las ruinas de un antiguo fuerte veneciano, una colina espesamente arbolada que conservaba arriba los restos de un tempo griego, y en una concavidad de ésta, protegido de casi todos los vientos, el hotel Auslander: una villa del siglo XIX con espléndidas vistas a la costa de Albania y al relieve montañoso de Corfú,...» [pág. 16]


En la misma, además de ellos tres y del personal de servicio, se alojan seis huéspedes más. Lo que parecen unos días de tranquilidad, mientras el temporal amaina, se tornará en jornadas llenas de misterio y suspense. Todas las alarmas saltan cuando el cadáver de una joven aparece en el pabellón de la playa, «una cabaña de madera» que los huéspedes utilizan como vestuario. No será el único. Irremediablemente se irán sucediendo más muertes, lo que irá estrechando el círculo, pues cada vez van quedando menos habitantes en la isla. En Utakos, convertida ahora en la isla de los diez negritos, hay un asesino. ¿Está alojado en el hotel? ¿Es alguien que se esconde en algún rincón de la roca? Estas preguntas y otras tantas irán surgiendo entre los huéspedes y para encontrar respuestas, todos ellos dirigirán sus miradas hacia Ormond Basil, la única persona que, por su experiencia profesional, puede dar con el asesino. Con la ayuda de un escritor de novela negra español, llamado Paco Foxá, tratará de averiguar quién es el que ha cometido tales crímenes y con qué motivo.

Qué me ha gustado de esta novela

Hay muchas cosas que me han gustado de esta novela. Para empezar, me parece una genialidad hacer protagonista de una novela negra a un supuesto actor que interpretó a Sherlock Holmes en casi una veintena de películas. Ormond Basil no existió realmente pero, si les echas un vistazo a los actores (más de setenta) que dieron vida al detective creado por sir Arthur Conan Doyle, y por similitud en el nombre, podemos pensar que el personaje de Reverte está inspirado en Basil Rathbone. Por si no sabes quién es, te dejo aquí su foto.




Confieso que, al principio, pensé que Ormond Basil había existido realmente. Me sonaba el nombre pero claro, lo que realmente me sonaba era el Basil, de Basil Rathbone. Real o ficticio, a mí me sigue pareciendo una genialidad.

Luego, es una novela muy metaliteraria, en la que, por un lado, he encontrado mucha crítica al género negro y, por otra, se permite al lector visitar la trastienda de lo que debe ser una buena novela de misterio. Arturo Pérez-Reverte pone sus miras en lo que siempre se ha llamado como la novela-problema, novelas que planteaban un enigma inteligente ( respondiendo a las preguntas quién, cómo y por qué cometió el crimen) y que únicamente los lectores inteligentes podrían llegar a resolver. Aunque, «cuando una novela está bien construida, según las reglas del género, es casi imposible que el lector descubra al culpable antes que el detective». Frente a eso, «el thriller ha matado el escalofrío intelectual» y hoy día, las novelas están llenas de «detectives privados turbios, policías corruptos y rubias peligrosas», fruto de la «moda impuesta por el cine americano», y un gusto por una novela negra más insustancial porque «el público prefiere temblar a pensar».

A lo largo de toda la narración vamos a ir desvelando los elementos y requisitos que necesita una buena novela negra para ser una «novela seria». Se hace alusión al dominio de la técnica narrativa, al perjuicio que ocasiona la profundidad psicológica frente a lo verdaderamente importante, que no es más que «estimular la inteligencia o la emoción del lector». También se hace hincapié en la contribución de Agatha Christie al género  y de la que se dice que «inventó prácticamente todas las situaciones imaginables», por lo que a los autores actuales solo les queda copiar lo que ya hicieron otros. 

En fin, que todas esas reflexiones sobre el género negro me han parecido interesantísimas. Y es que, no sé vosotros, pero a mí me suele suceder que, en ocasiones, siento como si estuviera leyendo siempre la misma novela, con los mismos recursos, los mismos artificios, los mismos personajes. Hoy día, es muy difícil que una novela negra sorprenda.

Y tres cuartos de lo mismo ocurre con el cine, otro de los grandes temas de este libro. El hecho de que Ormond Basil sea un actor permite al autor adentrarse entre bambalinas, colocarse detrás de la cámara, y analizar qué cine se hacía antes, en esos años 50 y 60, haciendo a la vez un repaso a los actores más importantes del momento, grandes intérpretes que, al igual que los autores más brillantes, vieron cómo otros llegaron para desbancarlos de su lugar. Habrá lugar para recordar películas como La máscara de hierro, Dos caballeros y una rubia, La ventana indiscreta, en la que James Stewart «se vuelve detective sin pretenderlo», sin dejar atrás la maravillosa El crepúsculo de los dioses. Y siendo Ormond la encarnación de Sherlock Holmes, no puede faltar la mención a títulos como El perro de los Baskerville. Largometrajes que apetece volver a ver, o descubrir por primera vez, a la par que te invitan a reflexionar sobre el cine que se hace en la actualidad. Yo, que soy fan del cine clásico, de ese otro al que tampoco le hacía falta el color, me he preguntado muchas veces si el cine de antaño no es mucho mejor que el de ahora. A aquel le faltaban recursos y técnica pero era inteligente. Hoy día, muchas películas tienen un gran presupuesto pero cuentan con un guion muy empobrecido. 

En el otro extremo del tema, los actores y las actrices. Por estas páginas también pasean los nombres de Roger Moore, Rita Hayworth, Tyrone Power, Ava Gadner y, especialmente, Errol Flynn y David Niven. El lector encontrará muchas anécdotas tales como esta:


«—No, de las otras. La patrulla del desierto, una de la Legión Extranjera, con Ray Milland y Rita Hayworth... ¿La vio?

—Me parece que no, lo siento.

—No importa. No se perdió gran cosa, excepto la danza de Rita en un cabaret moruno —bebí otro sorbo—. Eso sí valía la pena.

Se apoyaba Gérard en el mostrador, cortésmente interesado.

—¿Ya había hecho Gilda?

—No, pero prometía —señalé las botellas en los estantes—. Hasta que dejó de prometer».   [pág. 111] 

    

Me preguntaba, ¿será cierto lo que dice de tal o cual actor? La respuesta es sí. El mismo Arturo Pérez-Reverte lo admite en muchas de las entrevistas que ha concedido estos días, a raíz de la publicación de esta novela. 

Me ha gustado también asomarme a una novela negra de corte clásico, a una novela-problema. El número de personajes te hace pensar en Diez negritos de Agatha Christie. El hecho de que supuestamente Ormond Basil haya sido el actor que más veces ha encarnado a Sherlock Holmes te pone en la mente de manera constante a Arthur Conan Doyle. Y luego está el modus operandi de los crímenes, siempre perpetrados, como podríamos decir, a puerta cerrada, aludiendo a esos asesinatos cometidos sin que, a priori, se pueda saber cómo ha entrado o salido el asesino, pues el cadáver es hallado en una habitación cuyas puertas y ventanas están cerradas por dentro. Durante toda la narración hice mis propias cábalas. ¿Quién era el asesino? ¿La dueña del hotel? ¿El camarero atractivo? Ya os adelanto que no acerté ni de lejos. 

Qué es lo que no me ha convencido totalmente

Solo hay una cuestión que, en algún momento, enturbió mi lectura. El problema final se sustenta casi continuamente en el diálogo. ¿En qué afecta la predominancia del diálogo frente a la narración? Pues que la novela se lee en un suspiro. Sin embargo, cuando ya había traspasado la mitad de la historia, tanto diálogo comenzó a incomodarme, con lo cual, surtió el efecto contrario. En vez de avanzar muy deprisa, empecé a estancarme, especialmente en las conversaciones entre Ormond y su Watson particular, Paco Foxá, del que hablaré seguidamente. Pero bueno, eso es una apreciación muy personal y probablemente, a otros lectores no le ocurra como a mí. 

Paco Foxá

De todos los personajes, a mí me intrigaba mucho que Reverte hubiera elegido a un escritor de novela negra llamado Paco Foxá, para ayudar a Ormond en la investigación de los crímenes. A medida que lo vamos conociendo, me atrevo a pensar que es un personaje que podría venir a representar al tipo de escritor que más abunda hoy día. Dice Foxá que se gana la vida con el género que está de moda (todos sabemos que el thriller, la novela negra y policíaca se llevan gran parte del pastel literario), novelas que requieren «más músculos que cerebro», pero que satisfacen a lectores porque estos ya son menos exigentes que los de antes. Y continúa diciendo, que de la treintena de novelas que lleva publicadas, «ni media docena pasaría un filtro de calidad. Las despacho en un mes». ¿Soy yo o aquí el autor está lanzando dagas a diestro y siniestro? Que lo mismo son cosas mías pero en estas afirmaciones y en este personaje, yo he visto el panorama literario actual: infinidad de nuevos escritores que surgen como champiñones; autores que son capaces de despacharse una novela cada seis meses; lista interminable de novelas negras, cuyas tramas, en muchas ocasiones, parecen muy repetitivas,... Y ojo, que no digo que tales autores y sus novelas no deban existir porque gustos literarios hay de todo tipo. A unos les gusta leer algo ligero que lo entretenga sin más complicaciones. Y otros prefieren otro tipo de lectura, que le plantee preguntas y lo empujen a reflexionar. 

Estructura y estilo

El problema final cuenta con nueve capítulos de media extensión, funcionando el último a modo de epílogo, donde se desvelará la verdadera identidad del criminal y sus motivaciones. Escrita en primera persona, en la voz de Ormond Basil, el personaje cuenta esta historia desde el presente y retrocediendo en el tiempo, eso le confiere cierta perspectiva y capacidad de análisis.

Como dije antes, la carga de diálogo es brutal, factor que suele jugar a favor de una lectura fluida pero, en mi caso particular, tanta conversación terminó por abrumarme un pelín.


En definitiva, El problema final es una novela que, bajo mi punto de vista, encierra más de lo que cuenta. Es un bonito homenaje a la novela policíaca de corte clásico que tanto éxito tuvo en su momento y que ha sido desbancada por otra forma de hacer misterio y suspense. Por suerte, autores y autoras como Agatha Christie se siguen leyendo porque aquellas novelas tenían algo especial, lo mismo que tenía el cine de la época dorada de Hollywood que nunca envejece. Así que, Pérez-Reverte mete en una coctelera a Conan Doyle, Agatha Christie, literatura, cine, escritores, actores y actrices, un buen puñado de reflexiones y nos sirve en una copa de cóctel, aderezada con una aceituna, una historia entretenida que a mí, particularmente, me ha gustado mucho leer. 

Cierro esta reseña con una frase que me parece magnífica:


«El duelo en una novela policíaca no es entre el asesino y el detective, sino entre el autor y el lector» [pág. 264]


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


jueves, 13 de abril de 2023

PABLO ALAÑA: ❝Las historias que me gusta escribir son las que me gusta leer❞

Pablo Alaña contactó conmigo vía mail hace unos meses. Autor de La sospecha eterna, en aquel correo electrónico me comunicaba que su novela había alcanzado el Premio València de Narrativa en castellano 2022 que concede la Institució Alfons el Magnànim. Abogado de profesión y natural de Castellón de la Plana, Alaña reside en Cantabria, y es en esta comunidad autónoma en la que ubica la trama.

Desde la recepción de aquel correo sentí curiosidad por esta novela, la primera del autor (la primera que escribe y la primera que publica). Sentía que se presentaba ante mí una historia de las que me gustan. Tenía buen pálpito y mi intuición no ha fallado. La sospecha eterna es una buena novela, buenísima si tenemos en cuenta que es lo primero que escribe Pablo Alaña. Cuenta con una trama a la que no le falta el suspense y los puntos de misterio, un desarrollo sin fisuras, y una galería de personajes bien construidos. Pero mientras os cuento mis impresiones de esta novela, tuve la ocasión de conversar con Pablo, vía Zoom. Ahí os dejo nuestra charla.

[Fuente: web editorial]

Marisa G.- Pablo, un placer saludarte desde Sevilla. ¿Tú estás por el norte? ¿Estás por Cantabria, si no me equivoco?

Pablo A.- Santander, efectivamente.

M.G.- Santander. Bueno, pues vamos a hablar de tu primera novela publicada, La sospecha eterna. Pensaba haberla terminado antes de esta conversación, pero he tenido muchísimo trabajo. Voy por la página trescientos. Ya me queda poco y la estoy disfrutando muchísimo, así que, te tengo que felicitar porque me parece que está muy bien escrita y con una trama muy interesante.

P.A.- Pues, muchas gracias. Te queda la recta final, ya.

M.G.- Me queda lo más interesante, seguramente.

Esta es tu primera novela, pero me imagino que llevarás escribiendo mucho tiempo, y seguro que tienes por ahí escondido en el cajón algún que otro borrador.

P.A.- Pues no, no tengo más borradores de novelas, la verdad. Bueno, a ver, a lo largo de los años sí que he hecho algún ejercicio, pero casi más de práctica que de realmente plantearte escribir una novela concebida como un todo. Son inicios que uno tiene y luego dejas inacabados. Pero no tengo borradores completos de novelas. Esta es la primera y la primera que tuve la decisión de decir: oye, vamos a hacer una novela de verdad. Y bueno, con la suerte de que ha sido publicada, por lo cual muy feliz.

M.G.- Publicada y premiada porque te llevas el premio Valencia Nova de Narrativa en Castellano 2022. Cuéntame por qué decides presentarte a este premio y cómo fue enterarte de que eras ganador.

P.A.- Pues la decisión de presentarme al premio fue, por un lado, por motivos temporales. Por esa fecha tenía el borrador, más o menos, terminado. Me enteré del premio y me pareció una buena opción, por lo que representa el premio, por la fama que tiene, la categoría. Pensé en probar suerte, ¿por qué no? Y el hecho de ganarlo, te puedes imaginar, siendo la primera novela, que te den esa noticia. Además me pilló en mitad de una reunión.

Es una anécdota que cuento, a veces. Estaba de reunión de trabajo en una empresa. Yo sabía que el premio se fallaba ese día. No creía que me fueran a llamar. Y nada, estaba en mitad de la reunión, que además éramos bastantes abogados. Era una reunión con bastante gente. Me empezó a sonar el móvil. No suelo salirme de las reuniones, pero ese día tuve que hacerlo. Salí al pasillo y cuando me dieron la noticia, fue algo maravilloso. De los mejores momentos de mi vida, la verdad.

M.G.- Claro, además un premio en cuyo jurado hay autores muy conocidos que escriben este género, como es Susana Martín Gijón o Pere Cervantes. Es un premio y un jurado referente en el género.

P.A.- Sí, sí, el jurado es inmejorable. Eso es una alegría adicional del premio. Que escritores renombrados, como son ellos, opinen que tu obra es merecedora del premio, es una alegría doble. Para mí fue algo maravilloso.

M.G.- Y si tuvieras que contar a los lectores qué historia van a encontrar en esta novela, al margen de lo que se dice en la sinopsis, ¿tú qué aportarías?

P.A.- Bueno, con el peligro que entraña incurrir en posibles spoilers, yo les diría que se van a encontrar una novela diferente, en el sentido de que no es un policíaco al uso, pero tampoco es una novela judicial. Se combinan géneros aunque es verdad que, desde mi punto de vista, lo que predomina es el policíaco. También tiene cierto carácter de thriller. Mucha gente que ya lo ha leído me dice que tiene esa sensación de pasar una página tras otra, de querer saber qué viene después. 

También es una historia no solo de trama, no solo de asesinatos, sino que cuenta con unos personajes con cierta complejidad. La novela no se queda en el misterio sino que va un poco más allá. Plantea el drama humano que supone verse acusado de haber asesinado a alguien, sin que se desvele si es culpable o no, y lo que representa también el ser amigo de la persona que es sospechosa. Con el matiz de que, no solo se trata de una relación personal sino que también hay una relación profesional, ya que uno de los personajes es abogado y amigo de la persona acusada. Vamos a ver cómo se relacionan los dos personajes, las dudas que tiene la protagonista. En definitiva, cómo lo gestionan ambas. Es algo que va más allá de la trama y que me parece que puede aportar un punto adicional al lector que se anime con la novela.

M.G.- Irene es la principal sospechosa de un crimen. Ella tiene una historia pasada que ya descubrirá el lector. Clara es su abogada y es la que tiene que realizar esta investigación, ejercer más el papel de agentes de la autoridad, de la guardia civil, de la policía. Yo no sé en qué esfera del derecho te mueves, pero ¿hay inspiración real?

P.A.- Me dedico principalmente al derecho mercantil y al derecho penal, pero no al derecho penal de los asesinatos, sino al derecho penal económico. Por lo tanto, no hay una historia basada en hechos reales. No es el caso. Sin embargo, y siendo abogado, sí te sirves de esos conocimientos y esas experiencias que tienes en los juzgados para construir la trama, dotarla de cierto realismo, sin incurrir tampoco en tecnicismo ni en rollos jurídicos o legales, que es algo que a mí, cuando estaba construyendo la novela, me preocupaba. Esto es una novela, no un tratado de Derecho y tiene que ser entretenida, obviamente. Sí tiene una parte jurídica, en el sentido de que quien la escribe es un abogado, pero hasta ahí. Quiero dejar claro que no es una novela de abogados ni para abogados, sino que la gente se va a encontrar un policíaco entretenido.

M.G.- Sí que lo es. Esta es tu primera novela. Eres abogado y la protagonista es abogada. Entiendo que tenías claro que, para meterte en este jardín por primera vez, tenías que moverte en un terreno que manejaras bien.

P.A.- Sí, sí. Cuando eres autor novel, debutar en un terreno que, más o menos, conoces o, por lo menos, conoces algunos de sus elementos, facilita la labor porque, al final, te ahorras cierta tarea de documentación y te puedes centrar más en construir los personajes, en su psicología, en ver cómo avanza la trama, cómo se relacionan los personajes con la trama. No recuerdo quién recomendaba pero leí en su día que, si quieres escribir tu primera novela, no hagas experimentos raros. Es mejor empezar con algo que, más o menos, puedas dominar para no complicarte, y luego ya irás avanzando en tu trayectoria profesional como escritor.

M.G.-La protagonista principal, o uno de los principales, es Clara Caballero, una abogada. ¿Por qué elegir la voz de una mujer?

P.A.- Es algo que me han preguntado mucho y hay varias razones. La primera es porque la trama me lo pedía, por esa relación que Clara tiene con la sospechosa. En este caso, quería que fuese una mujer. Me parecía que la relación entre mujeres iba a funcionar mejor que una relación hombre-mujer, u hombre-hombre. Y luego, por otra, porque otra crítica que he leído es que los escritores noveles tienden a construir un alter ego o a basarse en sus propias experiencias, que el protagonista tenga las mismas características que el escritor, ¿no? Es decir, que no se es capaz de construir un personaje diferente a ti o que tome cierta distancia. Por eso pensé que, si el protagonista iba a ser abogado, y encima hombre, la gente se iba a pensar que era yo. Así que me dije que mejor poner a una mujer. Es difícil meterse en la piel de una mujer pero bueno, me pareció un reto.

Y luego hay otro motivo más. Aunque se está invirtiendo la tendencia, en la novela negra, tradicionalmente, el protagonismo lo ocupaban los hombres. Los hombres como investigadores y las mujeres como víctimas. Pero ahora, hay muchas más novelas protagonizadas por policías, guardias civiles o lo que sea, que son mujeres. En este caso, me parecía interesante plantear a una abogada como protagonista que, por determinados motivos, acaba investigando por su cuenta también.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale a play]

[Nota: El sonido del vídeo no es muy bueno; a mí se me escucha muy bajito,

 aunque a Pablo se le oye perfectamente, y eso es lo importante]

M.G.- En cualquier caso, Clara tiene una mano derecha, un joven que se llama Tomás, que además es un personaje que va cobrando fuerza a medida que avanza la historia. Él está en los inicios de su carrera pero se vuelve una persona muy resolutiva y muy eficiente.

P.A.- Sí, es una de las cosas con la que más he disfrutado. Además de construir la trama en sí, me ha gustado forjar la relación entre ellos dos, como un binomio. Algunos me han dicho que son como Sherlock y Watson. Tampoco son exactamente así, porque es un poco lo que dices. Ella es una abogada ya con cierta trayectoria, con cierta fama. Él está empezando. Al principio está un poco más cohibido, tiene más dudas, se deja un poco guiar por ella, pero luego él tiene su intuición. A veces, la intuición no está basada en los conocimientos que uno tiene, jurídicos o de cualquier rama. Es algo con lo que se nace. Me pareció interesante plantearlo así. Son dos personajes con los que me he entretenido mucho. Cada uno tiene su personalidad diferente, algo que a mí me preocupaba mucho. Cada uno tiene su voz, sus rasgos, sus reacciones ante los mismos hechos. A veces, viven lo mismo pero tienen reacciones diferentes, como las tendría cualquier persona en la vida real. No todos pensamos igual ni reaccionamos igual. Y eso era en lo que más me centraba a la hora de ir redactando la novela, a la hora de ir escribiéndola.

M.G.- Irene Arias es la supuesta criminal, la supuesta sospechosa y ejecutora de los crímenes que se cometen en la novela. Es una mujer a la que parece que le persiguen los infortunios, porque hay una historia pasada ahí en la que no debemos entrar. ¿Qué nos puedes decir de ella?

P.A.- Podemos decir un poco lo que viene en la sinopsis, que al final es una profesora de un centro universitario que está en Comillas, Cantabria.

M.G.- Que es real, por cierto.

P.A.- Sí, es real y muy bonito. Es muy aconsejable visitarlo porque era un antiguo seminario y es espectacular. Está en lo alto de una colina y las vistas son maravillosas.

El marido de Irene, al regresar a casa, ve a su mujer en el jardín junto a un cadáver. Ella niega que tenga nada que ver. Dice que ha sido algo fortuito, que se ha encontrado ahí. A partir de ese momento, se inicia toda la trama. El problema con el que se encuentra Clara, la abogada, es que hay una historia pasada de Irene, con otro crimen con el que estuvo vinculada de alguna manera. Y bueno, arrastra esa sospecha que recayó sobre ella porque el caso no se resolvió. Todo esto es lo que activa un poco uno de los temas principales de la novela y el título de la misma, la sospecha, las apariencias, esa confianza o esa falta de confianza, según lo que uno piensa que ha hecho el otro.

Además, la historia está ambientada en un pueblo de dimensiones más o menos reducidas, donde al final, las reacciones y las suspicacias se pueden magnificar.  Y bueno, ese es un poco el contexto en el que se ubica a Irene Arias.

M.G.-  ¿Y has encontrado dificultad a la hora de construir personajes femeninos? ¿Podrá ser una opción igualmente viable en las próximas novelas que escribas?

P.A.- No, la verdad es que no. No he encontrado dificultades especiales. Una vez que te metes en el personaje, te haces una idea de cómo puede pensar y lo vas desarrollando. No descarto seguir con personajes femeninos en el futuro. Me ha gustado trabajar con personajes femeninos, aunque es verdad que también hay masculinos en la novela, y también tienen su peso.

M.G.- Sí, porque Clara tiene compañeros de trabajo, como los socios del bufete donde ella trabaja. Y por su parte, Irene tiene un marido. Con esto de que hay compañeros abogados, periodistas, o profesores en la novela, ¿te has inspirado en las personas de carne y hueso que te rodean?

P.A.- Como tal, no. Pero bueno, algún rasgo sí que coges y construyes personajes que toman rasgos de diferentes personas que conoces en la vida real. Eso, en alguna ocasión, sí lo he hecho, pero reconocible como tal, no hay ninguno.

M.G.- Como dijiste antes, la novela no es ningún tratado de Derecho, porque no entras en explicar, con detalles técnicos, cómo se mueve el mundo de los abogados, cómo llevan a cabo la defensa de sus clientes. En este campo, imagino que no te ha hecho falta mucha documentación porque es tu vida, pero claro, hay una investigación criminal, policíaca, está la guardia civil por medio, con sus protocolos. Ahí sí te han echado un cable.

P.A.- Sí, ahí sí que tuve que preguntar porque, aunque con algunas cosas sí que estás familiarizado, desde el punto de vista del proceso penal, para la labor policial sí he necesitado aclaración. En este caso, recurrí a una persona que trabaja en la Guardia Civil, que me atendió muy amablemente. Hice una lista con muchas preguntas sobre protocolos, sobre plazos, sobre cosas que suelen hacer y me vino muy bien. Tampoco me obsesiona el hecho de ser súper fiel a lo que sucede en la realidad, pero es positivo respetar cierto grado de verosimilitud, sin incurrir en tecnicismos ni hacer girar la trama en torno a eso.

M.G.- Clara y Tomás, cada vez que interrogan a Irene, no tienen muy claro que ella les esté contando toda la verdad. A veces sospechan y no le dan demasiada confianza a las palabras de Irene. Siempre me he preguntado cómo puede alguien defender a una persona sabiendo, o sospechando a ciencia cierta, que el defendido es culpable. Los abogados debéis entrar ahí en un conflicto moral. A mí me costaría mucho defender a alguien sabiendo que es culpable.

P.A.- Bueno, en la novela hay dos cosas. Por un lado, esa duda de defender a alguien que pueda ser culpable. Depende cómo lo analices. En teoría, en nuestro sistema todo el mundo tiene derecho a defenderse y a ser defendido por un abogado. Si nadie quisiera hacer ese trabajo, al final, lo que sucedería es que, si una persona le dice a su abogado que es culpable, se quedaría sin abogado, algo que no es deseable. Creo que, cada uno, como profesional, debe tomar sus decisiones y, desde luego, todo el mundo tiene derecho a que le defienda un abogado. Y ahí es cuando entra la otra cuestión. Clara y Tomás, a veces dudan de Irene, de que les esté contando la verdad. Esto también pasa en la vida profesional. A veces, estás hablando con tu cliente y sabes que lo que te está contando no es así. Hay abogados que prefieren que el cliente les mienta y abogados que prefieren que se lo cuenten todo. Creo que esto último es lo mejor, saber la verdad y luego, con toda la información, ya decides qué hacer. Cada uno tiene su método.

M.G.- De todos modos, eso es un papelón. Es decir, saber la verdad y tener que defenderlo.

P.A.- Sí, sí, sí, es un papelón. Clara es algo que se plantea. Se pregunta si Irene le está mintiendo o no. 

M.G.- Santander tiene protagonismo en la novela, tanto la ciudad como los pueblos de alrededor, porque Comillas también tiene mucha presencia en la historia. Describes los espacios con detalle. Conozco Santander, conozco Comillas, conozco este edificio del que tú hablas, que es la universidad. Es agradable porque permites que el lector dé un paseo. Imagino que para los de allí será mucho más agradable todavía.

P.A- Sí, eso también me lo han comentado muchos. Hay gente que me ha dicho que hay muchos detalles pero sin generar aburrimiento. No son grandes párrafos descriptivos, pero con un poquito que vas introduciendo en cada párrafo, te lleva por la historia y es como si estuvieses allí. Hay gente que me ha dicho que ha visitado Comillas muchas veces pero que nunca se habían dado cuenta de que el cuartel de la Guardia Civil está en el paseo marítimo, frente a la playa. Bueno, es algo que, como lector, me gusta, así que, como escritor también voy haciendo uso de lo que me gusta leer. Porque, las historias que me gusta escribir son las que me gusta leer. Cuando lees una novela de misterio, o de lo que sea, y te hace viajar del salón de tu casa a otro país, a otra ciudad, a otro tiempo, eso me gusta. Es lo que he intentado hacer y, como encima, conozco la zona, tenía que hacerlo. No iba a desaprovechar esa oportunidad.

M.G.- No, claro que no. Además, Santander es bonita y Comillas es preciosa. Bergara será otro de los puntos geográficos que aparecen en esta historia. Si no me equivoco, creo que es un lugar al que llegaste de casualidad. Es decir, lo introduces en la novela porque conoces Bergara a raíz de un viaje, ¿no?

P.A.- Sí, sí, lo conocí durante un viaje y me pareció que encajaba también en el ambiente en el que se mueve la novela.

M.G.- ¿Y cómo estás viviendo la promoción? Esa es otra de las facetas de los escritores. El escritor está solo en su casa, escribiendo pero, cuando publica, se tiene que enfrentar a los lectores, a la prensa,... ¿Cómo estás viviendo el momento?

P.A.- Pues, la verdad que disfrutándolo mucho. Es otra faceta, efectivamente. Esto no tiene nada que ver con escribir, pero yo estoy muy contento. Disfruto mucho de cada presentación, de cada entrevista. Me gusta conocer a la gente que te lee, que te da su opinión en directo, o a gente que todavía no lo ha leído, pero que te escucha y se interesa. Es agradable ver a la gente que ha venido a verte, que sale contenta, ha pasado un buen rato e incluso tiene interés por lo que cuento. La verdad es que es muy reconfortante. Como escritor, me parece una gran experiencia. Hay gente que me dice que estaré ya aburrido de que me pregunten por la novela, pero no. A mí me podéis seguir preguntando. Con todo lo que he deseado este momento, poder convertirme en escritor, no me canso de presentaciones, de hablar con los lectores. Estoy feliz, la verdad.

M.G.- Pues eso se agradece mucho, porque a los lectores nos encanta hablar con los autores. El contacto con el autor, a veces, te hace percibir la obra desde otro punto de vista. No sé si a ti, como lector, te ha ocurrido algo así. Lees una novela y después escuchas al autor, y te cambian todos los matices que habías percibido.

P.A.- Sí, sí, sí, me ha sucedido alguna vez y también me ha sucedido a la inversa. Tú tienes tu novela, obviamente, sabes lo que quieres transmitir, lo que has pensado, pero a veces también algún lector te sorprende con alguna apreciación que te hace. Por ejemplo, en la novela hay varios sospechosos, pues algún lector ha visto como sospechoso algún otro personaje que ni yo mismo había pensado. 

M.G.- Yo he ido anotando en una libreta mis sospechosos. Es una novela que te invita a hacer cábalas y a intentar averiguar por dónde van los tiros.

P.A.- Sí, hay cierta inspiración en Agatha Christie, una invitación a investigar. Es una escritora que descubrí hace muchos años, de pequeño. Te entran esas ganas de ser Poirot y ver si te anticipas y adivinas quién es el asesino. A mí eso me encanta y es algo que he intentado hacer en esta novela. No recuerdo en qué novela lo leí pero a veces ella introduce una lista de posibles sospechosos. Es algo que me hizo gracia, y hay una página en mi novela en la que uso ese recurso, como para repensar todo lo que ha ocurrido en la historia.

M.G.- Agatha Christie es, entonces, un referente para ti. No sé si tienes algunos más.

P.A.- A Agatha Christie hace mucho que no la leo. Las lecturas que uno hace cuando es niño marcan más que cualquier otra que pueda hacer de más mayor, porque dejan un poso. El primer libro que leí de ella fue Muerte en el Nilo. Ella es uno de mis referentes a nivel de novela policíaca. Y luego también Conan Doyle me gusta mucho. 

Sobre autores actuales, leo de todo. No podría decir una persona en concreto porque me gusta cambiar mucho de género y de autor. No soy el típico que solo lee del género del que escribe. Me gusta mucho variar y cambio de una novela que es narrativa dura a una histórica, a un thriller psicológico, a una novela negra. Además,  como lector y como escritor, te enriquece ir variando de género y de autor. Aprendes cosas, porque esto es un aprendizaje constante al final.

M.G.- No sé si te has embarcado en algún otro proyecto o, por ejemplo, si alguna vez se te puede cruzar cambiar de género, ya que cambias de género como lector.

P.A.- Pues tengo en mente una segunda novela. De momento, seguiré en el género de misterio. Como escritor, la experiencia me ha gustado y tengo esa tendencia. Me gusta irme al género de misterio, aunque como lector explore otros ámbitos. Y ya veremos, ya veremos si luego me aventuro en algún otro género.

M.G.- Bueno, ya lo iremos viendo. Yo sí te reitero que me está gustando muchísimo. Me ha sorprendido muchísimo la prosa, la verdad. Me parece como muy elegante y muy cuidada. Muy sorprendida por la trama, una novela muy entretenida. Te felicito y te agradezco mucho, Pablo, que me hayas atendido.

P.A.Nada, gracias a ti por leerla. Gracias por invitarme a esta entrevista, que la he disfrutado mucho y estamos en contacto. Espero tu valoración final cuando llegues a la última página.

M.G.- Muy bien, pues te mando un saludo de Sevilla y nos vemos más adelante, ¿vale?

P.A.- Muchas gracias, Marisa. Un placer. Gracias.

M.G.- Hasta luego, Pablo. Adiós.


Sinopsis: Santander, 13 de noviembre de 2019. 

Nada más iniciar su jornada laboral, la abogada penalista Clara Caballero recibe una noticia perturbadora: su amiga Irene, una dulce profesora universitaria, ha sido detenida en el pueblo cántabro de Comillas. Es la única sospechosa del asesinato de un hombre al que nadie parece conocer. 

Convencida de que se trata de un error, Clara asume su defensa. Sin embargo, su confianza no tarda en desvanecerse cuando descubre que el marido de Irene la sorprendió en el jardín del domicilio familiar arrodillada junto al cadáver y empuñando el arma del crimen. La situación se complica todavía más cuando advierte que el asunto podría estar relacionado con la muerte violenta de la anterior pareja de Irene hace casi seis años, un caso que no se consiguió resolver. A partir de ese momento, Clara no podrá evitar preguntarse quién es realmente Irene. 

Atenazada por las circunstancias, deberá investigar por su cuenta para averiguar la verdad. Ya no se trata de defender a su amiga, sino de encontrar al responsable de los asesinatos.  

Una novela ambientada en un entorno en el que las apariencias son, a menudo, más importantes que la realidad.  

 

viernes, 1 de julio de 2022

PLANETA de Susana Martín Gijón

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: enero, 2022 
Precio: 18,91 €
Género:novela policiáca
Nº Páginas:472
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788420461007
[Disponible en ePub y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Susana Martín Gijón (Sevilla, 1981) es autora de la serie policiaca Más que cuerpos, compuesta hasta la fecha por dos trilogías. Su novela Expediente Medellín fue ganadora del Premio Cubelles Noir 2018 a la mejor novela publicada en castellano. Gracias a la obra Náufragos fue finalista de varios premios. Licenciada en Derecho y especializada en Cooperación Internacional, fue directora general del Instituto de la Juventud de Extremadura y presidenta del Comité contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia, así como presidenta de la Asociación de Escritores de Extremadura. En 2021 fue galardonada con el premio Avuelapluma de las Letras y en 2022 ganó el premio CordoBlack por su contribución a la renovación del género negro. Con Progenie (2020), novela finalista de los premios Valencia Negra y Paco Camarasa y que actualmente está siendo adaptada al formato televisivo, Alfaguara Negra dio inicio a la publicación de su obra, que continuó cosechando éxitos con Especie (2021) y que sigue la saga de Camino Vargas con esta nueva entrega, Planeta.

Sinopsis

La aparición en un campo de golf del cadáver desangrado de una mujer pone en jaque al Grupo de Homicidios de Sevilla: a la víctima le han cercenado los pies.

La inspectora Camino Vargas tendrá que cancelar las vacaciones previstas con Paco Arenas, su antiguo mentor y amor secreto con quien por fin convive, para ponerse a investigar en medio de una ciudad en alerta máxima por las condiciones climáticas y devastada por unas lluvias torrenciales que han dejado varios desaparecidos. Mientras tanto, aumentan las noticias que apuntan a que el asesino apodado el Animalista podría seguir vivo y no estaría actuando solo: unos hombres despellejados en una granja, un sangriento suceso en un acuario y un misterioso robo en el puerto de Huelva parecen dibujar un plan grotesco. Pero pronto toda la brigada se verá implicada en una carrera contrarreloj para rescatar a millones de personas de un peligro mucho mayor del que nadie se había percatado antes.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Habemus cierre de la trilogía. Bueno, en realidad, el cierre se produjo a principios de año pero todavía ando con reseñas que quedaron atrás. También con entrevistas, y esas ya iré cómo las voy sacando.

Los que seguís a Susana Martín Gijón sabréis que en 2020 comenzó una trilogía protagonizada por la inspectora de homicidios Camino Vargas. La acción se sitúa casi siempre en Sevilla y alrededores por lo que, para esta lectora, leer estas novelas ha supuesto un plus adicional. Tras Progenie, que se centraba en la violencia de género, en la maternidad y en las clínicas de reproducción asistida, llegó Especie, donde la autora se metía de lleno en la guerra animalista contra el sacrificio animal, las granjas y los mataderos. Le toca el turno a Planeta, y con un título cómo este podemos fácilmente intuir qué temática se abordará.

Planeta se inicia, como no puede ser de otro modo, con un crimen. A pocos kilómetros de Sevilla, en el municipio de La Algaba, es hallado el cadáver de una mujer, en el green de un campo de golf. Con las piernas sesgadas, a la mujer la han dejado desangrarse hasta morir. Se trata de Pureza Bermejo Caro, funcionaria de la Junta de Andalucía, cuarenta y nueve años, divorciada y sin hijos. Sin embargo, la investigacion desvela que Pureza no fue asesinada en el campo de golf. Alguien la mató en otro lugar y luego la trasladó a ese recinto. El asunto no puede llegar en peor momento para Camino. Su relación con Paco ha tomado más brío y están a punto de coger vacaciones, para alejarse de tanta miseria, para darse un respiro, y disfrutar del amor y el sexo. Pero la muerte de Pureza trastoca todos los planes. Ajo y agua, Paco, porque Camino se debe a su trabajo y no está dispuesta a dejar en manos de otro la resolución de este asesinato. ¿Por qué una funcionaria? ¿Qué relación tenía Pureza con el campo de golf?

Para resolver este caso, y otros que se irán sucediendo, Camino cuenta con los habituales de su equipo: Pascual, Fito y Lupe. Los conocemos de las entregas anteriores. En su momento, nos adentramos en sus vidas y seguiremos haciéndolo porque estos policías también tienen pareja e hijos. Para conocerlos bien, hay que traspasar el umbral de sus hogares y ver qué se cuece en el interior. Más adelante os doy más detalles.

No obstante, los hechos que ocurren en Sevilla se desarrollarán de forma paralela a otros sucesos que tienen lugar en Italia. La homónima italiana de Camino, Bárbara Volpe, a la que ya conocimos en la novela anterior y ascendida ahora a subdirectora, tendrá que hacer frente a unos acontecimientos macabros. La fiesta empieza con dos cadáveres hallados en una fábrica de visones. Gaseados primero con monóxido de carbono, los cuerpos han sido desollados. Las víctimas eran trabajadores de la fábrica, un negocio que siempre ha levantado la ira de la población de la zona. Poco después, otro hallazgo. En un acuario, flotando en el tanque de los tiburones, los escualos se disputan el cuerpo desmembrado de Luca Aliprandi, el cuidador de estos adorables animalitos. ¿Por qué han asesinado a este hombre? ¿Quién está detrás de estos asesinatos? Bárbara Volpe, asistida en todo momento por su mano derecha Silvio, anda con la mosca tras la oreja. El modus operandi del criminal o criminales, -pues no sabemos si entre los dos sucesos hay alguna conexión-, le resulta demasiado familiar.

Bajo mi punto de vista, Planeta sigue la estela de Especie. De hecho, esta novela conecta con aquella y, de vez en cuando hay alusiones a los casos que se investigaron en esa entrega, y volverán a aparecer personajes que ya asomaron en aquella. ¿Es necesario leer una para disfrutar de esta? No, necesariamente, pero sí es recomendable. 

Los temas en Planeta

Susana Martín Gijón compone un caleidoscopio en el que caben un sinfín de temas. Esta, como las dos anteriores, es una novela denuncia que quiere poner sobre la mesa cuestiones como el cambio climático, la destrucción de los ecosistemas, la deforestación, los vertidos tóxicos y los atentados contra el medioambiente. En un mundo en el que cada vez estamos (o deberíamos estar) más concienciados, -por suerte, los jóvenes vienen pisando fuerte en este tema-, se siguen produciendo situaciones que están debilitando cada vez más nuestro mundo. Los intereses personales, la ambición, los tratos de favor, las coacciones o los sobornos dan lugar a hechos que deberían ser denunciables.

Pero Martín Gijón también nos habla de las relaciones familiares, de las adicciones, de los males de amores, la violencia de género o de las desigualdades sociales. Desde la primera novela, he disfrutado de lo que yo llamo las conversaciones de bambalinas, esas que tienen lugar entre los miembros del equipo de Camino, con un café en la mano, en los momentos de descanso. Son escenas en las que los personajes dan rienda suelta a sus verdaderos pensamientos que, a veces, tienen que callar por razón del cargo que ocupan. 

Pero si hay una parte de la que he disfrutado una barbaridad (y hasta me he reído) ha sido aquella en la que la autora nos permite entrar en el mundo de la Junta de Andalucía. La Administración Pública y el funcionariado dan para una novela de principio y a fin. Diría que incluso para varios tomos. Y es que, en este sector, pueden llegar a ocurrir las cosas más insólitas. En Planeta, podremos brevemente cruzar la puerta de entrada de un organismo público. En pocas páginas observaremos cómo no siempre se respira buen ambiente en una Consejería. Hay envidias, malicia, zancadillas, cotilleos y malos rollos en general. Por suerte, no ocurre siempre pero, quizá, por esa sensación de seguridad que se siente cuando uno es empleado público, se da rienda suelta a lo que verdaderamente somos. Así, he asistido a inconcebibles enfrentamientos entre compañeros. Parte de todo esto viene recogido en Planeta. La muerte de Pureza llevará a Camino a su lugar de trabajo y allí descubrirá cómo se las gasta más de un funcionario. 

Lo personal vs lo profesional

Os comentaba antes que estas novelas nos permiten conocer a los personajes en diferentes esferas: en lo profesional pero también en lo personal. Camino sigue siendo la que era. Aunque parece que ha suavizado un poco las formas, sigue a su puñetera bola, saltándose el protocolo, tomando atajos, y si tiene que ser borde con un superior con tal de hacer bien su trabajo, lo hace y punto. No importa que tenga enfrente a un Consejero de la Junta de Andalucía como si se trata del mismo Papa. Ella es natural, espontánea, libre de ataduras, y siempre dice lo que piensa. Creo que por todo ello es un personaje con el que conecto bien, aunque sea un poco burra a veces. Camino sigue sintiendo pasión por la salsa, y el baile, le gusta jugar al ajedrez, y mientras el resto de los mortales acostumbra a tener un perro o un gato, ella tiene un terrario con hormigas. Así de particular es. 

Dentro de la comisaria es inspectora. Fuera de ese recinto es una mujer enamorada. Una vez que Paco salió del coma en el que estaba sumido en la primera novela y tras una separación de su mujer, ha comenzado una relación con Camino, lejos de la clandestinidad. Pero él se siente en dique seco. Tiene una bala alojada en el cráneo y no puede reincorporarse a su trabajo. Paco necesita a Camino pero ella se debe a su trabajo, no tiene horario, ni tiempo suficiente para dedicarle a su amor como le gustaría. Así que en Planeta, lo que empieza como una relación idílica se convertirá en un campo de minas. Paco no lo va a pasar bien. 

Con respecto al resto del equipo, a Pascual lo veremos trastear por redes sociales, siguiéndole la pista a su hija. Ese mundo virtual es mucho más peligroso de lo que parece y él necesita saber qué hace su hija y con quién interactúa. ¿De qué armas se vale un padre para descubrir toda la verdad?

En cuanto a Fito, tiene grandes problemas personales. De familia humilde, se ha criado en un entorno que dejaba poco margen a un futuro estable y dentro de los límites de la ley. Él es un hombre hecho a sí mismo, que ha dejado su pasado atrás, pero no ha olvidado a los suyos. En esta novela, lo veremos mantener un precario equilibrio entre el bien y el mal. 

Y sobre Lupe, sabemos que su vida conyugal no es una vergel. Seguirá con los problemas maritales, soportando un hastío familiar que ya le pesa en exceso.

Lo personal en terreno español pero también en terreno italiano. Desde las primeras páginas, sabremos que Bárbara Volpe no anda en su mejor momento. Algún problema hay por ahí. Pero ella es tan cabezota como Camino. Estas mujeres, que se las han visto y se las han deseado, siempre en situaciones para las que hay que tener mucho estómago, son duras de pelar y no dan su brazo a torcer tan fácilmente. A Bárbara le toca jugar en Planeta su partido más difícil, al mismo tiempo que trata de resolver los asesinatos que se comenten en Italia.  Por suerte tendrá a Silvio, su mano derecha.

Y otras subtramas, que afectan a personajes con menor protagonismo, tendrán también cabida en esta novela

Sevilla

No le faltará protagonismo a la ciudad por la que se mueven los personajes de esta novela. En las entregas previas, la autora me hizo descubrir muchos rincones que para mí habían pasado desapercibidos hasta el momento. En Planeta se centrará en su historia. En esta trama, la autora recoge esas inudaciones que asolaron a la ciudad tiempo atrás y que todavía, aunque en menor medida y mucho más controlada, pueden tener lugar.


«A lo largo de los siglos, los sevillanos han vivido con la incertidumbre de no saber hasta cuándo el Baetis les permitiría vivir de prestado en sus terrenos, y han querido igualar su omnipotencia haciendo de todo por domeñarlo: desde las murallas que servían de barrera a cortas, diques, aterramientos, esclusas. Sin embargo, en anteriores crecidas el agua les demostró que sus ingenios eran vanos. Está por ver si, tras las obras titánicas operadas en la última década, el hombre ha vencido definitivamente al río». [pág. 44]


Agua. Agua en el rio pero también agua cayendo del cielo. Martín Gijón dibuja una ciudad en la que es habitual asfixiarse de calor pero en la que, según le dé, comienza a llover sin tregua. Si en las previas novelas los personajes morían bajo el látigo justiciero del Lorenzo, en Planeta, las lluvias torrenciales traerán desastres en aquellos barrios más humildes, donde las infraestructuras no están en óptimas condiciones. El excesivo calor y las lluvias impetuosas nos hablan de cambio climático, asunto que enlaza con uno de los temas de esta novela, lo que deja claro que la autora ha cuidado con esmero los detalles más nimios de la trama. 

Por otra parte, me ha resultado muy agradable encontrarme con establecimientos y negocios sevillanos tan cercanos a mím que puedo llegar a ellos en cuestión de minutos. Reconocer escenarios familiares en un libro siempre es un aliciente.

Estructura y estilo

La acción trascurre en apenas unos días. Todo comienza un lunes, 12 de noviembre, y se prolonga a lo largo de una semana. En ese breve lapsus de tiempo ocurren muchas cosas, tanto dentro como fuera de España, así que el lector no se va a aburrir.

La novela cuenta con mucho diálogo, lo que le otorga mucha agilidad y dinamismo. Buena parte de esos diálogos, que se desarrollan en situaciones tensas y conflictivas, me han parecido muy creíbles. Es decir, siento que, en la realidad, una persona reaccionaría del mismo modo que lo hacen los personajes. No obstante, también tengo que decir que hay un par de detalles que no me convencieron totalmente. Reconozco que soy muy puntillosa y me fijo en lo más banal pero no puedo evitarlo. Me gusta que las reacciones y los comportamientos sean cien por cien creíbles, que los hechos se sucedan con cierta lógica. En cualquier caso, no puedo negar que Camino me gusta, que me gustan estas novelas que transcurren en Sevilla, que Martín Gijón no solo plantea un entramado en el que el crimen se escuda en motivaciones peregrinas, sino que se preocupa por ofrecer un argumento sólido, sustentado en cuestiones de índole social de importante enjundia.

Con algún guiño simpático, estructurada en bloques, y con capítulos de corta o muy corta extensión, el patrón estructural de Planeta es el mismo que ya vimos en Progenie y en Especie. La acción transcurre a un ritmo contenido pero este se irá precipitando y acelerando a medida que vamos avanzando en la trama, hasta llegar a un desenlace en el que nos esperan grandes, grandísimas, sorpresas. Un final de infarto.

He disfrutado mucho de la lectura de Progenie, de Especie, y de Planeta. No quisiera despedirme de Camino pero, eso está en manos de Susana Martín Gijón. 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


lunes, 27 de junio de 2022

LA FORJA DE UNA REBELDE de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo

Editorial: Destino
Colección: Áncora & Delfín | Serie Manuela
Fecha publicación: enero, 2022
Precio: 19,50 €
Género: Novela policíaca
Nº Páginas: 336
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788423360420
[Disponible en Audiolibro y eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autores

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es el creador de la popular serie policíaca de los investigadores Bevilacqua y Chamorro, que le ha valido premios como el Nadal y el Planeta y de la que la última entrega es El mal de Corcira. También es autor de de numerosas novelas (como La flaqueza del bolchevique, Carta blanca, Recordarán tu nombre o Castellano, entre muchas otras), relatos, ensayos y libros de reportajes y viajes.

Noemí Trujillo (Barcelona, 1976) ha publicado catorce poemarios, varios libros de literatura infantil y juvenil y las novelas Suzanne y El amor tan temido.

Silva y Trujillo han escrito a cuatro manos las novelas juveniles Suad y El palacio de Petko y, tras adentrarse juntos en el género policíaco con Nada sucio, en 2019 iniciaron la serie protagonizada por la inspectora Manuela Mauri con Si esto es una mujer.

Sinopsis

Desde el inicio de la alerta sanitaria, Manuela Mauri no ha tenido un respiro y por primera vez en su vida se siente desbordada por los acontecimientos. En medio del caos, un doble crimen ocurrido en Alcalá de Henares le quitará el sueño: Carlota, una joven de diecinueve años, avisa a la policía al encontrar a su padre y a su madrastra muertos a tiros en su casa. Una fiesta ilegal y el testimonio de diez jóvenes en guerra con la sociedad serán claves en la resolución del caso.

Una novela policial que va mucho más allá de la investigación de un homicidio. En un Madrid sitiado por un virus, las diferencias generacionales de nuestra sociedad explotarán en este caso para recordarnos, a cada uno de nosotros, el peso de nuestra conciencia.

Una reflexión literaria sobre las experiencias y los deseos que forjan nuestro carácter y que combina los argumentos y recursos del género policial clásico con la mirada sobre asuntos candentes a los que no podemos dar la espalda.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



Vuelve Manuela Mauri, a la que conocimos en 2019, cuando Lorenzo Silva y Noemí Trujillo publicaron Si esto es una mujer. De aquella novela, cuya reseña puedes leer aquí, señalé lo mismo que voy a destacar en esta, los temas que toca y la construcción del personaje protagonista. Y, como suele ser habitual en este género, y tratándose de saga, no es necesario haber leído la primera entrega para acercarse a esta última. Sin embargo, sí considero que es recomendable. Los protagonistas evolucionan de un relato a otro y siempre es más interesante acompañarlos en esa evolución. 

Mauri tendrá que enfrentarse a un nuevo caso. En esta ocasión, toca investigar un crimen doble, el asesinato de un matrimonio, que ha aparecido muerto en su domicilio.


«Chalet adosado en Alcalá de Henares, junto al parque de La Rinconada. Varón de cincuenta y ocho años, Diego Vargas. Mujer de treinta y seis, Valentina Soares. Eran pareja. Abatidos, los dos, con algo parecido a una escopeta de caza». [pág.20]


Aparentemente todo apunta a un robo, pero en la casa entraron sin forzar la puerta, así que la línea de investigación debe ir por otros derroteros. Para tratar de dilucidar lo que ha ocurrido y encontrar al culpable, Mauri contará de nuevo con su equipo, aunque algunos de ellos estarán ausentes en esta novela por motivos que explicaré más adelante. Lo primero es hablar con Carlota Vargas, la hija de Diego e hijastra de Valentina. Diecinueve años, seductora y de una atractivo insultante. «A su belleza natural y su larga cabellera pelirroja (y despeinada) había que sumarle la fuerza de su juventud, que le otorgaba un encanto ambiguo, rebelde y delicado a la vez». La joven asegura no tener nada que ver con la muerte de su padre y su madrastra. Además, se da la circunstancia de que, a la hora del crimen, ella estaba en una fiesta con unos amigos.  ¿Quién es el asesino? ¿Cuáles fueron sus motivaciones?

La investigación sacará a la luz que Diego tenía un tren de vida muy superior a lo que le correspondía. Manejaba mucho dinero y nadie sabía muy bien de dónde procedía tal poder adquisitivo. Se sabía que tenía negocios pero, ¿eran legales? 

Por otra parte, la fiesta a la que acude Carlota la noche en la que asesinan al matrimonio, se convocó de una manera peculiar. Alrededor del evento hay mucho misterio. Los jóvenes que asisten a la fiesta se relacionaban con Carlota de maneras muy distintas. Cada uno de ellos tiene un lado oscuro y Mauri tendrá que ir tirando del hilo para averiguar cómo es realmente Carlota.

Qué me ha gustado de esta novela

Sigo siendo muy fan de Manuela Mauri. Más allá de los casos que investiga, de la inspiración que los autores encuentran en la vida real, esta saga tiene un punto fuerte y ese no es otro que su principal protagonista. Manuela Mauri es un personaje que traspasa las páginas del libro, con sus días luminosos y sus días grises. Es una mujer trabajadora, en un sector que genera mucho estrés, en el que no hay horarios, pero sí superiores y objetivos que cumplir. Mauri ejerce una profesión que puede salvar o poner en peligro la vida de una persona. Además es madre, -David y Manuel-, el primero entrando en esa etapa tan complicada como es la adolescencia, donde los jóvenes se sienten desubicados y los padres perdidos. También tiene pareja, a la que no siempre puede atender como debiera ser, porque ella es esclava de su trabajo y en su vida no cabe un cronograma, ni tiempo libre, ni planificación. 

En esta novela, Manuela tiene que batallar no solo con los criminales, sino también con aquellos que conforman su vida personal hasta un punto de intimidad que no vimos en la entrega previa. Las decisiones que toma serán cuestionadas por su pareja, por sus hijos, provocando que las relaciones se tensen hasta la crispación. Por todo ello, Manuela es un personaje de carne y hueso, con sus momentos de debilidad. Vulnerable y asustada en los momentos más difíciles, no es una súper heroína y, como nos ocurre a todos, a veces flaquea. Eso es lo que la convierte en un personaje tan creíble, tan cercano al lector, con el que es fácil empatizar.

La pandemia

Por otro lado, y dado que los hechos que se desarrollan en la novela ocurren en pleno confinamiento, concretamente en abril de 2020, hay que sumarle la dificultad que entraña trasladar lo que vivimos en aquellos primeros compases de la pandemia a una historia de ficción. En aquellos meses, en que la mayoría de los ciudadanos estaban recluidos en sus casas, el crimen se replegó ligeramente pero no desapareció. De hecho, tal y como nos cuentan los autores en la entrevista que tuve oportunidad de hacerles (puedes leerla aquí), aparecieron otras formas de delinquir. 


«En las primeras semanas de la pandemia los delitos contra la propiedad habían descendido de manera drástica, porque era más difícil pasar inadvertido en las calles desiertas y porque la mayoría de las tiendas y los establecimientos susceptibles de ser atracados estaban cerrados a cal y canto. Solo en las últimas semanas habían empezado a tener robo en farmacias, por su naturaleza de servicio esencial y porque eran de lo poco que estaba abierto las veinticuatro horas»


Por otra parte, tuvimos que adquirir ciertos hábitos (uso de mascarilla y gel hidroalcóholico, distancia social, cero contacto físico) que Silva y Trujillo han tenido que tener muy en cuenta. Admito que puse los cinco sentidos en la lectura de esta novela. Quería comprobar hasta qué punto los novelistas conseguían adaptar los tiempos de pandemia a la trama. Estuve pendiente de los movimientos de Manuela, del comportamiento de su equipo y del resto de personajes, para ver si la ficción encajaba con la realidad del momento. Y sí, también en esta novela hay gente que se salta el confinamiento y salen a la calle sin seguir las recomendaciones sanitarias. Otro punto a favor del libro. 

Y no queda ahí la cosa porque fueron tiempos en los que convivimos con las cuarentenas. Por eso antes decía que el equipo de Manuela tendrá algunas ausencias y no estará al completo. Ingeniosamente, Silva y Trujilllo deciden que algún miembro del equipo de Mauri se vea afectado por el coronavirus y, por lo tanto, tenga quede fuera de combate durante un par de semanas. Hasta ese nivel llegan. Chapó.

Los temas

Es habitual en las novelas de Silva, y en aquellas que firma junto a Trujillo, encontrar temas de hondo calado entre sus páginas. En La forja de una rebelde se hablará sobre violencia de género. Durante el confinamiento, ¿quién se acordaba de esas mujeres que vivían junto a sus verdugos durante unos cuantos meses, sin poder salir a la calle, conviviendo veinticuatro horas bajo el mismo techo? No quisiera vivir una situación así, pero párate a pensarlo un momento. Seguro que te parece tan espeluznante como a mí. 

También tendrá importante presencia las relaciones entre padres e hijos. ¿Cómo es la vida de aquellos que son fruto de un matrimonio roto? ¿Hasta qué punto el mal rollo de los cónyuges afecta a los hijos? ¿Cuáles son las tensiones que se viven en un hogar desmadejado? En esta novela veremos a madres que no quieren saber nada de sus hijos y a hijos que pueden ser sospechosos de asesinar a sus padres. Cuestiones que me han hecho pensar en esos sucesos que alguna vez hemos leído en prensa, en esos padres que matan a su hijos; en esos hijos que matan a sus padres. Y es que la complicada relación paterno/materno-filial está muy presente en la trama de esta novela. La propia Mauri llegará a plantearse si es buena madre para su prole. Incluso llega mucho más lejos preguntándose si ha sido una buena hija para sus padres. ¿Te lo has planteado alguna vez? Porque, yo creo que, durante la pandemia, con aquellas cifras tan elevadas de fallecidos, la mayoría ancianos, fuimos muchos los que alguna vez nos cuestionamos si somos buenos hijos, si siempre hemos hecho todo lo que pudimos por nuestros padres, si no nos olvidamos alguna vez de ellos cuando más nos necesitaban, si no nos centramos únicamente en nuestras vidas sin pensar que, si hoy estamos aquí, es gracias a ellos.

Pandemia. Ancianos. Covid. En La forja de una rebelde también visitaremos una residencia de ancianos. Os confieso que, cuando la historia me condujo a aquel lugar tragué saliva. Temía encontrarme con algo que me costara digerir, máxime porque yo tenía a mi padre en una residencia y no podía ni ir a verlo. Pero esa parte de la historia, aunque dura, eso solo colateral y meramente anecdótica. En cualquier caso, está muy bien traída pues refleja a qué otras situaciones tenían que enfrentarse la policía durante la época más intensa y complicada del confinamiento y la pandemia.

Estructura y estilo

Fluida. Lees y avanzas sin darte cuenta, a lo largo de veinticinco capítulos, de corta extensión, donde abunda el diálogo. Todo ello coronado por un epílogo que vuelve a dejar una pregunta en los labios del lector. Silva y Trujillo le toman el pulso a la realidad, y nos adentran en una trama policíaca no exenta de interés y llena de actualidad. Todo ello combinado con las reflexiones sobre esos temas que os he comentado con anterioridad.

Cierra el libro los Agradecimientos, donde los autores nos dan detalles sobre la documentación para la novela y comparten con nosotros otros asuntos más personales y delicados que merecen todo el respeto.


Con muchas referencias literarias (no hay más que ver el título) y alguna que otra cinematográfica, poco más os puedo comentar de este libro. Seguiré pendiente de las próximas aventuras de Manuela Mauri que, a mi juicio, es una personaje que dará mucho juego. Creo que va a ser una dura competidora frente a los grandes Bevilacqua y Chamorro. Al tiempo. 

Pongo punto y final con una de esas reflexiones que nos arroja Manuela a la cara y que, sin duda, nunca debemos olvidar.


«Supongo que es el frío de vivir, la conciencia de vivir, el miedo de estar vivo hoy que, de pronto, pase algo y te marches de aquí, dejando desamparados a los tuyos, y sin poder arreglar ya las cosas que mantienes descompuestas con los que más quieres» [pág. 322-323]


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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