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miércoles, 2 de diciembre de 2020

CANCIÓN DE CUNA (DRAMA - 1994)

Año: 1994

Nacionalidad: España

Director: José Luis Garci

Reparto: Fiorella Faltoyano, Amparo Larrañaga, María Massip, Carmelo Gómez, Maribel Verdú, Alfredo Landa, Virginia Mataix, Diana Peñalver, María Luisa Ponte.

Género: Drama

Sinopsis: Cuando a las puertas de un convento de clausura aparece un cesto con una niña dentro, las monjas sienten despertar su instinto maternal. La superiora y el médico del pueblo, que es el único hombre autorizado a entrar allí, llegan a un acuerdo: él adoptará a la niña, pero se la entregará a las monjas para que la eduquen.

[Fuente: Filmaffinity]


Ayer publicaba en redes sociales una fotografía, mostrando la última novela de Vanessa Montfort, La mujer sin nombre. Se trata de una historia que narra la vida de María de la O Lejárraga, una mujer a la que no se ha hecho la suficiente justicia. Su marido, Gregorio Martínez Sierra, fue un dramaturgo y escritor, al que se le atribuyen como un centenar de obras, como El amor brujo, pero ¿realmente todas eran de su única autoría? Bueno, en la novela de Montfort encontraréis la respuesta. Por mi parte, ya os hablaré con detalles de este libro, pero os adelanto que me parece una maravilla. 

Bien, en esa novela se menciona reiteradamente el título del que vengo a hablaros hoy. Canción de cuna fue escrita por el dramaturgo en 1911 y a él está atribuida, como se recoge en los créditos de la película. Según la novela de Montfort, la idea para escribir el texto surge tras leer en un periódico la noticia de un bebé abandonado a las puertas de un convento de clausura.

De la obra se han hecho diversas adaptaciones, tanto de factura nacional como internacional. La primera que encuentro data del año 1933, una versión estadounidense, dirigida por Mitchell Leisen. En 1953, México lleva a cabo otra adaptación, dirigida por Fernando de Fuentes. Pero, la supuesta obra de Gregorio Martínez Sierra no llega a los cines de nuestro país hasta 1961, de la mano del cineasta José María Elorrieta y con interpretaciones de Lina Rosales, Jaime Avellán, Soledad Miranda, Antonio Garisa. Posteriormente, José Luis Garci vuelve a adaptarla para el cine, en 1994. Es esta versión, que consiguió cinco Goyas (Mejor Actriz Secundaria - María Luisa Ponte; Mejor Fotografía, Mejor Dirección Artística, Mejor Diseño de Vestuario, Mejor Maquillaje y Peluquería) de la que vengo a hablaros hoy. 

La acción se ubica a finales del siglo XIX, en algún lugar de Castilla. No se especifica más detalle. En un viejo convento castellano, donde la vida transcurre entre la quietud, la soledad, la semipenumbra y el silencio, roto esporádicamente por el tañido de la campana que llama al rezo, viven un grupo de monjas de clausura que ven la vida pasar entre sus labores conventuales. Los encajes de bolillo, la recolección de fruta en el huerto, la lectura, la devoción a Dios, las tareas de costura, o la elaboración de las comidas son parte de las actividades a las que las monjas dedican su tiempo. No tienen más contacto con el exterior que el que le procura don José (Alfredo Landa), el médico rural que atiende a las religiosas, único hombre al que se le permite poner un pie más allá de la verja de clausura, a pesar de su agnosticismo. Él será el nexo de unión con la vida que sigue su curso lejos de este lugar, donde la política marca la actualidad, como los esponsales entre miembros de la realeza.

El día que la reverenda madre (Fiorella Faltoyano) celebra su onomástica llega al convento un inesperado regalo. Cuando la monja tornera abre la puerta del santo lugar, haya a un bebé de mes y medio envuelta en mil encajes. La llegada de la niña causa un gran revuelo de tocas y mantillas, y las monjas quedan embelesadas, enamoradas de ese ser diminuto que despierta inmediatamente el instinto maternal de las religiosas. ¿Qué hacer con esa criatura? ¿Deben las monjas hacerse cargo de ella? Seguramente, es hija del pecado, pero se la ve tan inocente... No sin cierta oposición por parte de alguna monja de aparente carácter avinagrado, la solución la tendrá don José. En Canción de cuna conoceremos parte de la vida de ese bebé que, a través de una significativa elipsis, veremos convertida en una jovencita casadera, a la que llamarán Teresa. El inicio y el fin, como la vida; el principio y el final de la niña en el convento.

La trama no se extiende en mostrar la vida conventual. Tampoco se centra en narrar el paso de los años de la niña entre esos muros. No se afana en las rutinas y la rigidez de horarios vespertinos. Ni siquiera contempla las dificultades o alegrías que podrían acarrear la crianza de una niña para unas mujeres, cuyos vientres jamás albergaron vida. Sin embargo, sí incide en la dificultad de las novicias para adaptarse a la dureza de la clausura. Son ellas, las jóvenes novias vestidas de blanco, las que aún tienen ilusiones y ensoñaciones; las que, en algún momento, reciben una reprimenda por haber buscado un resquicio que les haga sentirse vivas. Y como la vida es cíclica, de igual modo será el sentir de estas monjas, que un día vistieron el hábito blanco y, con los años, lo cambiaron por la sobriedad del negro.

Canción de cuna ahonda principalmente en las relaciones entre los personajes, que quedan dibujadas al vuelo pero con suma delicadeza. Parece que don José, un hombre que ha permanecido en la soltería, siente un cariño especial por sus monjas, a las que llegará a sentir como sus hijas. Su afecto alcanza más profundidad en el caso de la reverenda madre Teresa, siempre preocupado por su delicado estado de salud, a la que habla con una dulzura y ternura que conmueve. También es el médico el que aporta algún toque de humor, en sus diálogos con la monja tornera (María Luisa Ponte). 

A su vez, la cinta explora el vínculo entre la joven Teresa con sor Juana de la Cruz, la que se encargó de educar a la niña de forma más directa. Para la muchacha, esta monja ha sido como su madre, su auténtica madre, a la que confiesa sus dudas existenciales. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? Qué importa todo eso cuando la niña encontró el amor de muchas madres dentro de ese mundo que es tan ajeno a los nuevos adelantos del siglo, o al cambio de modas en el vestir que proceden de París. ¿Qué hay en ese mundo al que Teresa tendrá que hacer frente el día de mañana? ¿Hay también amor? ¿Puede existir la felicidad más allá de los límites del suyo, que lindan con ese río, a cuya orilla la joven pasea?

Amor (el prohibido, el maternal, el carnal, el otorgado a Dios), pero también la amistad, la bondad, el agradecimiento, el sacrificio, son  algunos de los temas que surcan la historia, haciendo hincapié en los misterios del alma humana.

En cuanto al repartocuenta con nombres bien conocidos, desde Fiorella Faltoyano, Amparo Larrañaga, Alfredo Landa y María Luisa Ponte -todos ellos espléndidos en su papel, que interpretan con un cariño que traspasa la pantalla, y muy bien caracterizados para recrear el paso del tiempo- a Maribel Verdú y Carmelo Gómez que, por entonces, tenían veinticuatro y treinta y dos años, respectivamente. Son precisamente estos dos últimos los que menos me han gustado. Verdú porque me parece poco creíble en su papel de adolescente enamorada, y Gómez porque, a pesar de ser un actor que me encanta y cuyo trabajo siempre me gusta, Garci optó por doblarlo (no lo entiendo) y el resultado me ha parecido deplorable. 

Canción de cuna cuenta con una ambientación fabulosa, en la que la luz juega un papel fundamental para crear atmósfera. El convento es ese lugar donde prevalece la semioscuridad, tímidamente interrumpida por los escasos haces de luz que se cuelan entre los muros del vetusto edificio. Y será la luz la gran protagonista en una escena final que conmueve y remueve por dentro.

Por otra parte, la banda sonora está llena de nostalgia y emoción. He leído que el tema central se reitera con frecuencia. Es cierto, pero a mí me parece una melodía tan bella que no me ha importado escucharla una y otra vez. 

Canción de cuna narra una historia sencilla pero con un hermoso toque melancólico, y ejecutada con una gran sensibilidad y una sublime delicadeza. Cuenta con escenas que se quedarán grabadas en tu retina. Es de esas películas para paladear, sin prisas, perdiendo la mirada en los recovecos de un convento en penumbras, como los del alma de sus personajes. Rodada en el Monasterio de Santa María de la Vid y en el Monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos, es un largometraje lleno de quietud y recogimiento, de gestos, miradas y silencios que lo dicen todo, porque «saber mirar es saber amar».

En definitiva, y en contra los que opinan que es una película cursi, a mí me parece bonita, entrañable, tierna, conmovedora, hecha con amor y delicadeza, que nos transporta a otro mundo en el que la vida transita a otro ritmo.



Escena:                                                                                      Puedes adquirirla aquí:            

     

                                                                                     

miércoles, 12 de junio de 2019

OLA DE CRÍMENES (COMEDIA - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Gracia Querejeta.

Reparto: Maribel Verdú, Juana Acosta, Paula Echevarría, Antonio Resines, Asier Rikarte, Miguel Bernardeu, Raúl Peña, Nora Navas, Teresa Lozano, Montse Pla, Roberto Bonacini, Luis Tosar, Javier Perdiguero, Mikel Tello, Jon Bermúdez, Ignacio Herráez, Francisca Horcajo, Jazmín Abuín, Javier Cámara, Txema Blasco.

Género: Comedia

Sinopsis: El hijo adolescente de Leyre, un ama de casa acomodadamente divorciada, mata a su padre en un arrebato. Ella decide hacer lo imposible por ocultarlo, desatando a su pesar una caótica ola de crímenes en la ciudad de Bilbao. Mientras, la nueva esposa del difunto y su implacable abogada tratan de ocultar la jugosa trama de corrupción en la que se movían. Pero no habían contado con la perseverancia de la pareja de inspectores de la Ertzaintza encargados del caso.

[Fuente: Filmaffinity]



Me sorprende lo poco que me sonaba esta película y más teniendo en cuenta que Mediaset está detrás y ya sabemos lo que eso significa, campañas de publicidad bastante invasivas pero sinceramente no recuerdo ningún anuncio. Aunque, por otra parte, esa falta de información también puede venir a demostrar que veo poca televisión y mucho menos, Tele 5. Sin embargo, me resisto mucho menos a las plataformas donde elijo lo que quiero y cuando quiero y fue así, mirando en Movistar+, como me topé con Ola de crímenes. La verdad es que, a primera vista, no me pareció una cinta española. Al ver la cartelera pensé por un momento que se trataba de una comedia americana, tontorrona e infumable, que solo sirve para tenerla de música de fondo mientras miras el móvil, pero al darle a información me llevé una sorpresa. Comedia española, dirigida por Gracia Querejeta y protagonizada por Maribel Verdú acompañada de un montón de nombres bien conocidos en nuestro cine. 'Venga, vamos a verla', pensé. Y a ello me puse hace unos días.

Ola de crímenes narra la historia de Leyre (Maribel Verdú), una mujer divorciada de Cosme (Luis Tosar) y madre de Asier, un hijo un tanto especial. Cosme está casado actualmente con Vanesa (Paula Echevarría) pero mantiene alguna relación esporádica con Leyre, lo que le viene bien porque ella vive en una suntuosa casa de una zona residencial, no tiene trabajo y la pensión que le pasa Cosme es escasa para mantener su nivel de vida. Así que, entre revolcón y revolcón, pueden caer un par de zapatos bonitos o el abono de alguna factura. Sin embargo, todo se complica cuando su ex marido se aburre de ese plan extramarital, opta por romper definitivamente con ella y vender la casa en la que Leyre vive con su hijo, al que por cierto su padre no soporta. La decisión acaba con el asesinato de Cosme en manos de Asier y a partir de ahí se inicia una particular bajada a los infiernos.

Leyre intentará encubrir a su hijo en todo momento, buscando la manera de salir del entuerto y endosarle el muerto a otro, nunca mejor dicho. A todo ello hay que sumarle que Cosme no era trigo limpio sino un promotor inmobiliario con negocios más negros que el carbón en el que están involucrados Vanesa y Susana (Juana Acosta), su abogada. La investigación por asesinato puede levantar la liebre y destapar toda una red de desfalco y para que eso no ocurra, es fundamental controlar el móvil de Cosme, dispositivo que está desaparecido desde el momento de la muerte. 

Y por si Leyre no tuviera suficientes problemas, Julen, el único amigo de su hijo, está locamente enamorado de ella, lo que lo complica todo aún más. 

La investigación correrá a cargo del inspector Andoni Galarza (Antonio Resines) y su compañero Juantxu. El primero es un policía a punto de jubilarse que no tiene más vida que el trabajo y cuidar de un padre enfermo y muy anciano. Divorciado, sin dinero y con una vida gris, la tentación llamará a su puerta. El segundo es un policía de la nueva escuela, fiel a los principios de su profesión pero poco dado al protocolo.

Pues bien, si mezclamos todo esto en una coctelera nos sale un largometraje que nos habla de los celos, la venganza, el amor por los hijos, la corrupción y el sexo. Una cinta que intenta pasar por comedia pero que difícilmente arranca una ligera sonrisa. Más allá de alguna escena algo simpática y de la histriónica interpretación de Maribel Verdú, no hay mucho que se pueda salvar en esta película. Es más, hay algunas partes que me sobran como la recreación de la mente calenturienta de Julen o las escenas de cama con Leye. Tengo la impresión que Ola de crímenes aspiraba a más de lo que al final ha conseguido porque no convence en ningún momento y el único punto fuerte de la cinta es su reparto.  

Los papeles principales están interpretados por nombres más que conocidos y que poseen bastante solvencia, algunos más que otros. Paula Echevarría no termina de encajar en un papel que no resulta convincente. Maribel Verdú está bastante correcta. Sobre ella se sustenta prácticamente toda la película mostrando una actitud de nerviosismo y torpeza extrema. Frente a ella, y en esta ocasión, me quedo con el trabajo de Juana Acosta. Su personaje pisa con fuerza, se mueve con soltura y le otorga mucha vivacidad a su texto. Ahora bien, tengo que decirlo porque si no reviento. Los tres personajes representan a tres mujeres con carácter pero se ve que para ello, es necesario estar todo el día subidas a unos vertiginosos zapatos de tacón de aguja y mostrar un escote generoso al que asoman senos voluptuosos. Me ha resultado llamativo que las tres compartan tales características como si solo por ello una se convirtiera en femme fatale, cuando resulta que, para hacer lo que estas mujeres hacen, hay que echar mano de la inteligencia y la astucia y no es necesario recurrir a los 18 cm de tacón ni a un balconette. Lo que digo, se percibe incluso desde la cartelería.

Pero sigamos con el reparto. A los nombres femeninos se unen otros tantos masculinos. Raúl Arévalo interpreta a un taxista implicado en un asunto del que él no sabe nada y al que todo le coge por sorpresa. Me gusta mucho este actor en sus papeles cómicos. Tengo la sensación de que un actor, para sentirse verdaderamente como tal, cree necesario interpretar papeles dramáticos pero a mí no me lo parece. Si pienso en los trabajos de Arévalo, me vienen a la mente con más potencia aquellos en los que ha sacado su vis más cómica. 

En paralelo tenemos a Antonio Resines en su papel de Andoni, un ertzaintza que no pasa un buen momento y que aportará la parte más dramática de la película. A él le pasa justo lo contrario que a Arévalo, que en esta ocasión su papel se envuelve de una seriedad tremenda. Su interpretación es tan correcta como la de Verdú.

Por otra parte, tenemos unos cuantos cameos. Luis Tosar ostenta un papel diminuto, una lástima porque es un grandísimo actor. Y lo mismo le ocurre a Javier Cámara, el responsable de que podamos lanzar alguna que otra sonrisa en el visionado.

En cuanto a la estructura, la historia comienza cuando el crimen y todos los acontecimientos posteriores han tenido lugar. Leyre quiere confesar sus crímenes y para ello acude a una iglesia para retroceder en el tiempo una vez está dentro del confesionario, con alguna vuelta al presente justo a mediados de la película, toda la historia está narrada en flashback.

En definitiva, Ola de crímenes es un largometraje que se deja ver (simplemente). Funciona muy bien para un viernes o un sábado por la noche cuando el resto de la programación resulta aún más infumable. Es una película que entretiene sin más, con buenos actores y unas interpretaciones que bueno, tampoco van a dejar un gran recuerdo. Poco más puedo deciros de esta cinta que se ve tan rápido como se olvida.






Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                    


miércoles, 19 de agosto de 2015

FELICES 140 (DRAMA - 2015).

 

Año: 2015

Nacionalidad: Española.

Director: Gracia Querejeta

Reparto: Maribel Verdú, Antonio de la Torre, Eduard Fernández, Marian Álvarez, Nora Navas, Alex O'Dogherty, Ginés García Millán, Paula Cancio, Marcos Ruiz.

Género: Drama.

Sinopsis: Elia cumple 40 años y, para celebrarlo, reúne en una lujosa casa rural a amigos y familiares. Tiene que decirles algo muy importante: es la ganadora del bote de 140 millones que el Euromillón sorteaba esa semana. A partir de ese momento el ambiente empieza a enrarecerse, y lo que al principio parecía alegría compartida da paso enseguida a toda clase de argucias para intentar quedarse con el dinero de la afortunada.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Todos los años sueño que me toca la lotería de Navidad. No un tercer, cuarto o quinto premio, no, no, yo voy a por los premios grandes, a por el gordo. Y cada año hago mis cábalas, y pienso en qué me gastaría ese dineral que la diosa Fortuna ha tenido a bien enviarme. Lo primero, pagaría mi hipoteca que me supone un lastre mensual, quizás me compraría un coche nuevo aunque no es algo que me atraiga especialmente, viajaría a todos esos lugares que hoy no me puedo permitir, renovaría por completo mi casa actual en la que me siento bien,... y ayudaría a los míos, a todos por igual. Creo que lo que más ilusión me haría sería comunicárselo a mi familia, ver sus caras de inmensa alegría al decirles que «¡¡nos ha tocado la lotería!!» y sentir cómo respiran un poco más aliviados al dejar atrás la losa de sus deudas. Obviamente, cada año el sueño se torna en frustración cuando a eso de las 14 horas del 22 de diciembre, no aparezco en televisión saltando de alegría con una botella de champán en la mano. Y entonces llegan los falsos consuelos: «El dinero no da la felicidad» (pero digo yo que algo ayudará, ¿no?), «Los millonarios de otros años han terminado sin un duro y con más deudas que antes» (bueno, pero alguno habrá que haya sabido invertir bien y tenga la vida resuelta para siempre, ¿no?), «El dinero termina por deshumanizar al individuo» (¿en serio? pero si ya hay mucho deshumanizado que no tiene donde caerse muerto). Y es que dicen que el dinero solo trae disgustos, que las familias se rompen, que uno pierde los papeles y que al final, hasta te arrepientes de que te haya tocado la lotería. No es un argumento que me convenza pero desde luego, a los personajes de esta película el dinero les ha sentado muy mal. 

La vida de Elia ha cambiado radicalmente tras resultar ganadora de un premio de 140 millones de euros en el Euromillones. Nadie lo sabe. De hecho los medios de comunicación están buscando al agraciado. Aprovechando que va a cumplir 40 años, decide celebrar ambas noticias en compañía de los que más quiere. Para ello, organizará un fin de semana en una casa rural, en un paraje aislado y recóndito donde, a gastos pagados, llegarán su hermana Cati, casada con Juan y madre de Bruno y sus amigos Polo, Mario, Martina y Ramón. A la fiesta llega una invitada que ella no esperaba, Claudia, la nueva novia de Mario.

Todos están muy sorprendidos por el excesivo derroche de Elia al organizar una fin de semana así, tan solo por cumplir 40 años pero también están contentos. Son amigos desde que eran pequeños y hace más de un año que no se veían. Para ponerse un poco al día, dedicen contarse en la cena de la primera noche qué es lo mejor que les ha pasado a cada uno. Entre tensiones livianas y tiranteces camufladas de halagos esto es lo que cuenta cada uno:

- Juan (Antonio de la Torre), el cuñado de Elia y abogado de profesión cuenta que ha ganado un juicio de los complicados, de esos que ni por asomo pensabas que te iba a salir bien, algo que le ha supuesto mucho prestigio en el bufete en el que trabaja pero no lo suficiente como para que lo nombren socio.

- Polo (Alex O'Dogherty) es millonario. Procedente de familia pobre, llegó al dinero y al éxito de la manera más tonta y ahora ha pegado el pelotazo de su vida al hacer negocios con un chino.

Ramón (Eduard Fernández) y Martina (Nora Navas) están casados y regentan un restaurante familiar. El negocio les va a las mil maravillas y encima su felicidad se ve engrandecida por la llegada de su primer hijo. Todos reciben la noticia del embarazo de Martina con gran entusiasmo.

- Mario (Ginés García Millán) y Claudia (Paula Cancio) son pareja. Ella es una actriz argentina con un gran futuro por delante mientras que Mario es un magnífico pianista. La vida les sonríe y han decidido sellar su amor con el matrimonio.

- Bruno (Marcos Ruiz) recuerda con entusiamo el viaje que hizo con su tía Elia a un parque temático. Adora a su tía no solo por eso sino porque para él, ella es perfecta. 

- Cati (Marián Álvarez) no aporta nada a la reunión. En su lugar, se levanta de la mesa con ofuscación dejando tras de sí un aliento de incomodidad.

- Pero llega el el turno de Elia, el momento de comunicar a los demás que le ha tocado 140 millones de euros. Al principio ninguno da crédito pero al final tienen que rendirse a la evidencia.  



La noticia provoca un aluvión de acontecimientos. Los 140 millones darán lugar a que se descorra el telón del teatrillo que hasta ahora habían ejecutado estos amigos, dando paso a las bambalinas, donde veremos la verdadera identidad de cada uno de los personajes. Todo lo que han dejado ver de sí mismos hasta este momento es una burda mentira que intentarán enmendar movidos por la nueva situación de Elia. Cada uno de ellos tiene algo que ocultar, una verdad muy distinta a la que han contado y la situación se complicará aún más cuando ocurra el hecho de extrema gravedad que dejará ver la miseria que esconden todos ellos y que pondrá en tela de juicio el valor de la amistad.


En el primer tercio del largometraje, mientras toda la acción se va desarrollando, se intercalan escenas individuales de cada uno de los personajes. Parece otro momento futuro al presente de la película en el que cuentan cómo les ha cambiado la vida al haber sido agraciados con tanto dinero. En un principio, es posible que no comprendamos dónde encajar todas esas escenas pero es algo que se aclara en el desenlace.


miércoles, 13 de marzo de 2013

NEFASTA: FIN.



Año: 2012.

Director: Jorge Torregrossa.

Reparto: Maribel Verdú, Daniel Grao, Clara Lago, Blanca Romero, Antonio Garrido, Carmen Ruíz, Miguel Fernández, Andrés Velencoso.

Género: Intriga.

Sinopsis: Un grupo de amigos se reúne para rememorar la noche que vivieron quince años antes en un refugio de montaña. Tras un inesperado apagón, descubren que las estrellan brillan más de lo habitual. A la mañana siguiente, uno de ellos desaparece sin dejar rastro.



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«Fin... - pensó aliviado el espectador al asomar los créditos finales en la pantalla», porque eso es lo único destacable de esta cinta, el alivio que se siente cuando definitivamente acaba.

Basada en la obra homónima de David Monteaguado (me entran ganas de leerla por ver si la novela es tan desastrosa como la película), Fin ha sido llevada al cine por el director Jorge Torregrossa, al que hasta ahora conocíamos por sus cortometrajes o series de televisión como Tierra de Lobos o La Señora. Esta película supone el debut de este director en la gran pantalla y lamentablemente ha sido un debut que deja mucho que desear.

Porque Fin es una tomadura de pelo. Con una base interesante (el fin del mundo, el apocalipsis del que hablan las Escrituras), Torregrossa nos presenta una versión casposa que no hay por donde cogerla. Tenemos un inicio que despierta curiosidad. El reencuentro de un grupo de amigos que no se ven desde hacía veinte años tras un incidente escabroso es un cliché que da mucho juego. Máxime si entre todos esos amigos, falta uno de ellos, Ángel, apodado El profeta, protagonista y víctima del incidente mencionado y del que todos hablan con gran misterio.




Vamos bien. Pero luego comienzan a suceder una serie de extraños acontecimientos y a partir de ahí todo se va al traste, llegando a un final que te deja con dos palmos de narices. Me gusta que las películas y los libros ofrezcan finales abiertos, que quede a la imaginación del espectador/lector el cierre de la historia pero oiga, eso es una cosa y otra muy distinta poner un punto y final cuando debería haber sido un punto y seguido. 

En esta película Torregrossa corta por la tanjente. No hay ninguna explicación, motivo, causa, ni la más mínima justificación asoma y tras noventa minutos  se nos quedan los ojos como platos y la mandíbula desencajada, con ganas de  lanzar un grito desesperado:


¿¿¿Pero que c... (píiiiiiiiiiiiii) ha pasado???



miércoles, 20 de febrero de 2013

ORIGINAL: BLANCANIEVES


Año: 2012.

Nacionalidad: Española.

Director: Pablo Berger.

Reparto: Macarena García, Maribel Verdú, Sofía Oria, Daniel Giménez Cacho, Ángela Molina, Pere Ponce, Josep María Pou, Inma Cuesta, Emilio Gavira,...

Género: Drama. Cine mudo.

Premios: En diferentes festivales y numerosos premios Goya entre ellos a la Mejor Película y a la Mejor Interpretación Femenina Protagonista.

Sinopsis: Versión libre, de carácter gótico, del popular cuento de los hermanos Grimm, que ha sido ambientada en España durante los años 20. Blancanieves es Carmen, una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra Encarna. Huyendo de su pasado, Carmen emprenderá un apasionante viaje acompañada por sus nuevos amigos: una troupe de Enanos Toreros.




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Tras la celebración de la 27ª edición de los Premios Goya, os traigo la reseña de esta película de Pablo Berger, un director conocido por un par de trabajos anteriores entre los que se encuentra la, para mi gusto, horrible Torremolinos 73, con Javier Cámara, Candela Peña, Fernando Tejero y Malena Alterio entre otros. Reconozco que Blancanieves no me apetecía verla, no me atraía el formato ni la historia y me sonaba bastante ridícula una versión del famoso cuento de los hermanos Grimm que incluyera toreros y mujeres de mantilla. Y encima muda. Una apuesta demasiado arriesgada como para salir bien. Prejuicios de los que el ser humano se inunda a veces. 

Tras leer multitud de opiniones más positivas que negativas, me decidí a darle una oportunidad. Blancanieves no ha sido todo lo maravillosa que esperaba pero en honor a la verdad he de confesar que me ha agradado bastante y he disfrutado mucho de su visualización, al margen de ser extremadamente original en todos los sentidos. Nos encontramos con una cinta en la que la princesita se transforma en torera humilde e inocente, los progenitores reales en torero y folclórica  como guiño a esa España cañí tan rancia, y el bosque en una plaza de toros de la que desconocía su existencia, porque La Monumental, llamada La Colosal en la cinta, fue un ruedo sevillano que existió entre 1918 y 1921, de la que hoy solo queda un pequeño vestigio, un murete encalado por el que habré pasado mil y una vez sin prestarle la más mínima atención. 


Nada más empezar me agradó la estética de unos créditos que seguían el orden preestablecido para las películas mudas. El mismo corte, los mismos encuadres, la misma grafía que aquellas blanqui-negras cintas de Charles Chaplin o Buster Keaton.  

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