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martes, 17 de diciembre de 2024

JULIA NAVARRO: "LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD ES UNA HISTORIA DE MIGRACIONES"

El pasado día 30 de octubre un grupo de lectores tuvimos un encuentro con la autora Julia Navarro, que visitó Sevilla para promocionar su última novela El niño que perdió la guerra (Plaza & Janés). Sentarse con un autor o una autora para debatir sobre sus libros siempre supone un aliciente y un añadido que contribuye a mejorar la lectura de una obra. Las preguntas curiosas de los que nos reunimos con ella fueron saliendo a la luz, interrogantes a los que Julia Navarro fue dando respuesta poco a poco, compartiendo con nosotros las emociones que le invadieron durante la escritura. Hace muchos años, en otro encuentro similar, nos confesó que le gustaba sentarse a conversar con sus lectores, de los que siempre aprendía algo nuevo. A juzgar por la complicidad y el buen ambiente que reinó durante aquella hora de conversación, sigue disfrutando de esos momentos que le permite la promoción de sus novelas. Así que, reunidos en un discreto rincón, fuimos desgranando la trama de esta novela,  protagonizada principalmente por dos mujeres, Clotilde y Anya. La primera es española y trabaja como caricaturista en un diario. La segunda reside en Rusia y es pintora. Clotilde es la madre de Pablo, el niño que tendrá que dejar su familia para marchar a la Unión Soviética. Allí será acogido por Anya, que se convertirá en su segunda madre. La acción se desarrolla entre el invierno de 1938 y la primavera de 1939, años en los que España está sumida en la guerra civil. La República tiene las horas contadas. Por su parte, la Unión Soviética vive bajo el yugo del régimen de Stalin.




Como primera pregunta, quisimos saber por qué había querido escribir esta novela. Julia Navarro nos respondió que «este es un libro que me ha costado toda la vida», una novela en la que se recogen todas las preocupaciones y obsesiones de la autora, que son recurrentes en sus libros.  Aseguró que no tiene claro cuándo surgió la idea de escribir este libro. «Probablemente, surgió hace mucho tiempo y sin darme cuenta». Nos explicó que el origen de esta novela podría estar en las lecturas que hizo sobre los poemas de Anna Ajmátova, porque aquellos versos la sacudieron. Hizo alusión a un pasaje de la vida de esta poeta y que se narra en la novela. Nos contó que Ajmátova, haciendo cola delante de los muros de la prisión de Leningrado, fue interpelada por una mujer que la reconoció. Aquella señora se le acercó para preguntarle si ella podía contar lo que sucedía en la Unión Soviética. «Ella respondió 'sí, puedo' y aquella respuesta me produjo una doble sacudida», confesó la autora. Es decir, aquella mujer le estaba pidiendo a la poeta que hiciera público lo que el régimen totalitario estaba haciendo a los ciudadanos, anular cualquier atisbo de libertad. «Nosotros también hemos vivido en un régimen totalitario, e imagino que, el pasado de España, unido a las lecturas y a aquella frase de Ajmatova, fue lo que hizo que esta novela empezara a configurarse, sin yo saberlo», añadió.

El desarraigo vuelve a ser un tema importante en esta novela, ese romper con las raíces y la obligación impuesta a hombres, mujeres y niños, que tienen que exiliarse a otro lugar. Es un tema que Navarro analiza con frecuencia en sus libros, que le preocupa, y confiesa que suele ponerse con frecuencia en la piel de los otros. «Cada vez que veo esas imágenes mostrando a personas que llegan a las costas españolas o que intentan llegar a Europa por distintos lugares me impresionan sus rostros». Dijo Julia que en esos rostros ve el miedo, la desolación y la incertidumbre.  Comentó que ella se preguntaba muchas veces cómo se sentiría si mañana tuviera que dejar atrás su vida para marcharse a otro país, «y tener que aprender una lengua nueva, unos códigos de conducta, una cultura distinta». A través de su labor como colaboradora en la Ong Entreculturas, ha conocido a muchos inmigrantes y también a los que trabajan en las labores de acogida. «Todos ellos me han hablado de violencia, de miseria, de hambre, o de guerra y me siento especialmente sensibilizada hacia ese dolor y a esa tragedia», afirmó. Continuó comentando que no debemos olvidar que todos hemos sido emigrantes de un modo u otro, ya sea a través de una vivencia directa o a través de nuestros antepasados, quienes un día dejaron atrás su lugar de nacimiento, para marcharse a otro pueblo, a otra ciudad, o a otro país, buscando una vida mejor. «La historia de la humanidad es una historia de migraciones porque, a lo largo de los siglos, el hombre se ha movido de un lugar a otro, buscando siempre un destino donde poder vivir mejor».

En cuanto a los personajes, inevitablemente hablamos de las dos grandes protagonistas de la novela, Clotilde y Anya. Entre ellas existe el hilo conductor de la cultura. Clotilde es dibujante y caricaturista, mientras que Anya es poeta. Serán dos mujeres que viven en un régimen que pretende asfixiar su creatividad y la forma de ser y de pensar de cada una las hubiera hecho simpatizar, si ambas hubieran vivido en el mismo país. «Además tienen algo muy importante, que es un hijo en común». Porque Anya se hará cargo de Pablo, el hijo de Clotilde, al que, con cinco años, envían a la Unión Soviética para alejarlo de una España en guerra. Anya será también como una piedra en el zapato y no solo para el régimen de Stalin, sino para su propia familia. «Para su padre es una tragedia tener una hija como Anya», nos explicó la autora, aunque, con el paso del tiempo, ese padre, artífice de la revolución y compañero de Lenin, verá cómo el régimen irá devorando y fulminando a toda su familia, incluso a su hija Anya, a la que enviarán a un gulag. «Tener que convivir con eso es complicado, es un personaje de tragedia griega»

Entre Clotilde y Anya, Pablo tendrá dos madres porque, asegura Navarro, «las dos son igual de madres para él». Clotilde es su madre biológica y Anya la adoptiva, junto a la que ha crecido, y junto a la cual se hará un hombre. Clotilde y Anya son dos mujeres con sus imperfecciones porque «en mis libros no hay personajes perfectos». A Navarro no le interesan los héroes ni las heroínas«siempre intento escribir sobre situaciones que nos puede haber pasado a cualquiera de nosotros». Confiesa la autora que le interesa el ser humano y su complejidad«la gente que sufre, que se equivoca, que comete barbaridades pero que también es capaz de llevar a cabo actos importantes en favor de la libertad y de los demás».

Ahondando aún más en los personajes, también estuvimos hablando del marido de Clotilde y de Anya, dos hombres con ideas muy diferentes a las que defienden sus esposas. En el caso de Boris, marido de Anya, terminará pagando las consecuencias de haberse casado con una mujer como su ella. Pero entre todos los nombres que aparecen en la novela, surgieron dos más. Por un lado, Enrique, «un hombre que se marcha de España porque no quiere participar de la lucha fratricida que se está gestando».  Dijo Navarro que de los personajes como Enrique se habla poco porque su actitud podría ser etiquetada por otros como de poco heroica y poco entregada. «Sin embargo, Enrique representa al común de las personas, es el antihéroe». Un personaje querido por la autora y sobre el que trabajó mucho.

El otro nombre que surgió en nuestra conversación fue Igor, el hijo de Anya. Este niño lo tendrá complicado porque tendrá que acostumbrarse a la presencia de Pablo. «Igor tendrá que compartir con este niño al que no conoce de nada, su habitación, sus juguetes y a hasta su madre. Es un niño que reacciona de la manera más natural». Al principio será difícil para él pero «será el tiempo el que consolide su relación y los convierta verdaderamente en hermanos».

Quisimos saber también porque había titulado así esta novela y nos respondió que los niños siempre pierden las guerras que previamente han perdido sus padres. «Las guerras que han perdido los padres marcarán luego a los hijos», al formar parte de un bando perdedor. En este caso, el título hace referencia a Pablo, que huye del infierno de España para luego encontrar otro similar en la Unión Soviética. «El padre de Pablo es el que decidirá mandar a su hijo a Rusia para alejarlo de la guerra en España». Aunque la Unión Soviética no fue el único destino. Otros niños fueron enviados a Francia o México pero, «el problema de los niños que fueron enviado a la Unión Soviética es que luego no pudieron volver porque el régimen franquista no tenía relación con el régimen de Stalin», explicó Navarro. 

El niño que perdió la guerra se configura como un alegato en favor de la cultura, siendo esta la única vía de escape del ser humano que vive en una dictadura. «Generalmente, los escritores, los músicos, los pintores,... ponen muy nerviosos a los autócratas porque son personas que tienen pensamiento propio y que expresan a través de una manifestación artística al alcance del resto de la ciudadanía».

Dedicada a los que saben y se atreven a decir «no», reconoce la autora que esta es una novela dura y dolorosa, cuya escritura se lo ha hecho pasar mal. «Mientras lo escribía no podía ser indiferente a lo que estaba contando». Pretende Navarro plantear también un análisis de la política actual porque, a su juicio, la democracia es un asunto de todos y todos somos responsables de su cuidado.

De este modo se puso fin al encuentro que mantuvimos con Julia Navarro, una charla amena y distendida sobre El niño que perdió la guerra, novela que ha conmovido a muchos lectores.


Sinopsis: Madrid, invierno de 1938

Clotilde, una artista gráfica que dibuja caricaturas para los diarios republicanos, asiste en Madrid a los últimos meses de la Guerra Civil. La caída de la República es inminente, por lo que su marido, militante comunista que trabaja para los rusos, decide enviar a Moscú a su hijo Pablo, de tan solo cinco años, en contra de su voluntad. Clotilde se resiste con todas sus fuerzas, pero no logra evitar que el comandante Borís Petrov emprenda ese arriesgado viaje por una España en llamas para cumplir con el deseo de su camarada de llevar a Pablo a la Unión Soviética, donde Stalin está levantando un nuevo país sobre las ruinas del antiguo régimen.

Moscú, primavera de 1939

Allí es recibido por su nueva familia que, conmovida por su trágico exilio, acoge con afecto a un niño exhausto y enfermo. Anya no duda en cuidar de Pablo como si fuese su propio hijo, sin hacer distinciones con Igor, su hermano de adopción. Hija y esposa de dos orgullosos héroes de la Revolución -su padre luchó junto a Lenin, su marido a las órdenes de Stalin-, Anya ama la poesía y la música, aficiones sospechosas y burguesas a los ojos del poder. Mientras sus ilusiones naufragan en el ambiente cada vez más opresivo del terror estalinista, su espíritu se rebela contra la injusticia, la miseria, la ausencia de libertad y el Gulag.

Pablo crece entre el recuerdo cada vez más tenue de su madre, que no ceja en su empeño por recuperarlo, y el cariño de Anya, quien le transmite su amor por la música, la literatura y sus deseos de libertad. Dos mujeres unidas por el destino de un niño y enfrentadas al mismo espejo: el de las ideologías totalitarias a las que sucumbió el siglo xx.

Se puede perder una guerra, pero se puede ganar la libertad


jueves, 27 de abril de 2023

ENCUENTRO CON JULIA NAVARRO - "UNA HISTORIA COMPARTIDA" (PLAZA Y JANÉS)

El pasado 22 de marzo Julia Navarro visitó Sevilla para promocionar su último libro, UNA HISTORIA COMPARTIDA.  Con ellos, sin ellos, por ellos, frente a ellosDigo libro y no novela porque, por primera vez, desde que la autora comenzó a publicar literatura estamos ante una obra de no ficción que se aleja bastante de lo que nos tenía acostumbrados.

El encuentro tuvo lugar en el Hotel Colón (Sevilla), en una sala en la que nos rodeaban libros, muchos libros de autores que ya habían pasado por allí. Alrededor de una mesa, media docena de medios, entre los que figuraban principalmente blogueros o instagrammers (a Julia le gusta hablar directamente con los lectores), pudimos conversar sobre este libro. Cada uno fue formulando preguntas a las que la autora respondió gratamente. Ahí va un resumen del evento.


[Fuente: Juan Manuel Fernández]


Teniendo en cuenta que a Una historia compartida le preceden ocho novelas de ficción, la primera pregunta no podía no ser otra: ¿te apetecía cambiar de aires?

Julia Navarro nos comentó que este libro lo escribió durante la pandemia. Tras publicar De ninguna parte, comenzó a escribir una historia de ficción que, a día de hoy, sigue escribiendo. Sin embargo, «en ese momento se me hacía como muy cuesta arriba empezar a escribir otra novela. Y entonces decidí hacer este viaje literario y escribir algo, no sé, casi que me reconfortara a mí un poco por dentro». Afirmó que sentarse a escribir es como adentrarse en un campo de batalla en el que te ves obligado a mover muchas cosas. «Este libro era un relato más íntimo, más personal, que me exigía menos esfuerzo. Aunque he necesitado documentarme, hablo de las mujeres con las que me he encontrado, con lo cual no es un libro que me haya requerido un gran esfuerzo». Cree que diciendo esto va a defraudar a mucha gente pero es así. «Para mí ha sido un libro muy cómodo de escribir. Ha sido un libro que he disfrutado escribiendo», un libro que le ha permitido, de algún modo, escaparse  de la situación que vivíamos y del encierro.

Una historia compartida, un título que lo dice todo.

Hombres y mujeres en un plano integrador. «Hasta ahora, la historia se venía contando a medias». Asegura Julia Navarro que, desde hace veinte siglos, hemos visto la supremacía del hombre sobre la mujer. «Los hombres han contado su historia, pero se han olvidado de que una parte de esa historia éramos nosotras». La autora recalcó que, salvo mujeres muy importantes y destacadas, no nos ha llegado noticia alguna de la infinitud de mujeres que realmente han tenido una vida notable y digna de contar en todos los ámbitos. «Empecé este libro pensando escribir sobre las mujeres con las que yo me había ido encontrando, pero me parecía que el relato sería incompleto si no hablaba de ellos, de los hombres que habían estado en sus vidas para bien o para mal». Confesó que, en los libros de textos, siempre ha echado en falta algo, la otra mitad, la que correspondía a las mujeres y a su papel en la Historia de la humanidad. Porque sobre los hombres, los que han dejado su huella, se ha escrito mucho pero, ¿quiénes eran las mujeres que estaban al lado de esos hombres? «Como yo creo que la Historia de la humanidad es una historia de hombres y mujeres, no podemos contarla sin los unos y sin los otros», y por eso este libro es una historia compartida porque «si no contamos la historia de todos, siempre será una historia de parte o incompleta». Hubiera sido muy fácil para la autora hacer lo que se ha venido haciendo hasta ahora, es decir, ignorar a la parte masculina, como siempre se ha ignorado a la femenina, pero ese no era su propósito. «Hubiera sido un juego infantil que no lleva a ninguna parte».

Las dos mujeres más importantes en la vida de Julia Navarro: su abuela y su madre.

La escritora afirmó que la infancia es lo que te marca y donde se van poniendo los cimientos en lo que te vas a convertir. «Mi abuela es una figura potente y  poderosa. Era realmente la jefa de familia». Compartió con nosotros algunos recuerdos familiares, mencionando que toda la familia vivía alrededor de la abuela. Y sobre su madre dijo que ella la había enseñado a ser libre, inculcándole la idea de que ser mujer no implicaba tener un techo de cristal. «Siempre me enseñaron a ser independiente. Espero que algún ministro de Educación lea algo de lo que digo alguna vez porque vengo reivindicando que hay que revisar los libros de texto». Cree que el mejor plan de estudio sería incorporar a los libros de texto  la infinitud de mujeres que han tenido una importancia fundamental en la historia y que están ausentes de lo que estudian los escolares. Mencionó que era muy habitual que las niñas no elijan nunca carreras de ciencia porque no existen referentes. Si las mujeres que han sido importantes en las ciencias son excluidas, las niñas jamás tendrán referentes. 

Un viaje literario

Julia Navarro aclaró que lo que ella hace en este libro es un viaje muy personal, en el que va contando cuáles son las mujeres con las que se ha ido encontrando. «Aunque no todas porque luego te vas dando cuenta de todas las que faltan. Pero sí he incluido las que mí me han dejado una huella especial. De todas ellas he aprendido algo. Me interesa muchísimo la cantidad de mujeres que realmente han hecho aportaciones importantísimas en términos de física, matemáticas, astronomía o química». Mujeres todas ellas que siempre han sido unas perfectas desconocidas. «Creo que hay una obligación de rescatar a estas mujeres. Y no debe ser un rescate que haga una escritora sino que debería ser una obligación de los responsables de educación, que son los que tienen que encargarse de los libros de textos, libros que están incompletos porque faltan todas esas mujeres». Es algo que la autora repitió mucho en nuestro encuentro, reforzando su compromiso y su reivindicación. 


[Si prefieres oír el encuentro, dale al play]


Un libro con mucha implicación personal 

Una historia compartida no es solo un libro sobre las mujeres que han sido importantes en la vida de Julia Navarro, sino que también es un libro en el que, por primera vez, la autora se muestra más expuesta. Sobre esta circunstancia confesó que se arrepentía muchísimo. «Como era un libro escrito en una circunstancia muy concreta, como si fuera una escapada, no era consciente de todo lo que estaba contando sobre mí». Dijo que fue su marido, y luego sus amigos, quienes le advirtieron de que había contado muchas cosas sobre ella. Afirmó que, al principio, ella no lo veía así pero luego, cuando tanta gente se lo iba comentando, empezó a preocuparse. «No me gusta tanta sobre exposición». No obstante, los que estábamos en aquel encuentro coincidimos en que conocer tantos detalles personales de la autora había supuesto un punto muy positivo del libro. Ella nos aseguró que no tenía previsto que el libro fuera así pero «es que fue naciendo a borbotones. Cuando me siento a escribir una novela, tengo toda la sala de operaciones organizada, tengo a todos los personajes y sé lo que van a hacer, pero con este libro no. Este libro ha sido más fruto de la improvisación, un libro mucho más emocional y menos racional», manifestó

Feminismo

No se considera ni fundamentalista ni fanática pero sí cree que todos tenemos algo que aportar a cualquier debate o discusión, por tanto, «me interesa mucho lo que tengan que decir las feministas de la cuarta ola». Asevera que no tiene los ojos ni los oídos cerrados a lo que estas feministas plantean. Cualquier tipo de discrepancia es interesante porque alimenta el debate. Por contra, afirma que le asusta la gente que se cierra en su propio pensamiento. Aunque tiene mucha curiosidad por la vida como para no querer escuchar también confiesa que hay ciertas cosas que no le gustan de este feminismo de la cuarta ola. «Hay un cierto adanismo, esa pretensión de que el feminismo ha empezado ahora». Hay que entender que, en este camino de la igualdad, los frutos conseguidos son el resultado de la lucha de las mujeres del ayer. «Aquí nadie ha inventado el Mediterráneo. Debemos mucho a las mujeres del pasado».

Vuelve a confesar que tampoco le gusta esa posición fundamentalista que impera en estos tiempos, eso de que el feminismo es únicamente lo que dicen ellas. Pero, en realidad, no es más que una perspectiva muy subjetiva y hay otras muchas formas de entender el feminismo. «No puede haber un pensamiento único, porque uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es el querer imponer el pensamiento único en tantas y tantas materias. Y todo aquel que no comulga con el pensamiento único inmediatamente es el anatema». Este comportamiento horroriza a la autora«que me digan lo que tengo que pensar y que si no pienso lo que oficialmente hay que pensar me condenan a los infiernos».

La cultura de la cancelación y el movimiento Woke

Navarro asegura que este movimiento le parece terriblemente reaccionario y además muy peligroso, «porque atenta contra la esencia de la libertad». En palabras de la escritora, no se puede cancelar el pasado simplemente porque no te guste. No se puede negar el pasado y tampoco se debe impedir que se conozca. «Que en las universidades haya escritores prohibidos porque pueden herir la sensibilidad de los alumnos es algo que me escandaliza». Se pregunta Julia Navarro qué tipo de personas estamos formando para el futuro, «con esa sensibilidad, totalmente enfermiza, que parecen tener».

Ella cree que el debate del feminismo es un debate importante. «Es un debate que no puede estar secuestrado por una parte, porque es algo que nos atañe a todos. Cuando digo todos, no digo solamente a las mujeres, sino también a los hombres». Considera que se están tomando decisiones controvertidas y algunas de ellas muy peligrosas. 

Mujeres que se resistieron

Aunque la mayoría de las mujeres que vamos a encontrar en este libro han estado siempre muy infravaloradas, todas tuvieron en común que se resistieron. Afirma que le hubiera gustado hablar de muchas más mujeres pero ha tenido que dejar fuera a muchas de ellas«No se trataba de hacer un libro de texto sino que esto es un recorrido personal». Entre las mujeres escritoras que son importantes para la también escritora figura Irène Némirovsky, que siempre ha sido un referente para ella, pero en este libro no aparece su nombre, como tampoco aparece el de tantas otras, que son también importantes para la autora.

El mundo clásico

Apasionada por el mundo clásico, cree que Occidente se sustenta sobre dos patas: la cultura judeo-cristiana y la cultura greco-romana. «Todo lo que somos viene de ahí». Confiesa que siempre ha sido feliz en Grecia y por tanto, cuando eres feliz en un lugar sientes un amor especial. «El contacto con la mitología griega siempre me ha parecido apasionante, con esos dioses tan humanos». Hizo referencia a su marido, Fermín Bocos, la persona de la que más ha aprendido del mundo clásico y al que considera un erudito en la materia. Recordó algunos viajes que hicieron en familia para recoger los escenarios más significativos de la Historia clásica. Cree que la Ilíada es el resumen de la condición humana y que en sus personajes encontramos todo lo bueno y todo lo malo que alberga el ser humano.  «La Ilíada es como una guía».

Las monjas

En este libro, Julia Navarro dedica un capítulo a las monjas, a sor Juana de la Cruz y a todas las monjas que han tenido algo que ver en su vida. La autora llega a decir que se ha reconciliado con ellas. «Cuando estaba escribiendo este libro me acordé de una frase de Octavio Paz, que dijo que Sor Juana Inés de la Cruz se hizo monja para poder pensar». Reflexionó en voz alta y comentó que las mujeres, en el siglo XVI y XVII, solo tenían dos opciones: salir de la casa de su padre para casarse o para hacerse monja. Frente a la austeridad de la vida en un convento, estaba la otra forma de hacerse monja, en el caso de aquellas jóvenes de familia acomodada cuya vida conventual era mucho más llevadera. «Tenían su celda pero también disponían de un salón para recibir, donde podían visitarlas sus familiares y amigos, y hacer una cierta tertulia literaria». Los conventos de esa época, para las señoritas de buena sociedad, se convertían en lugares donde pensar. «Me di cuenta de la cantidad de monjas interesantes que había habido y que habían buscado en el convento la posibilidad de desarrollarse intelectualmente, porque no lo habrían podido hacer de otra manera». 

La escritora se sonrió al recordar a las monjas de su colegio. «Se me abren las carnes cuando pienso en ellas y me costó mucho reconciliarme con las monjas». En ese proceso de reconciliación tuvo mucho que ver el tercer mundo. «Siempre digo que, cuando hay un conflicto en un país, los primeros que se van es el personal de las embajadas, luego las tropas de Naciones Unidas, los comerciantes, los periodistas y los únicos que se quedan son los misioneros». La autora manifestó que ver la implicación de estas personas en momentos complicados genera un gran respeto porque se juegan la vida sin importarles que puedan ser los últimos días de su vida. «Por eso me he reconciliado con las monjas pero con las de mi cole, no», bromeó Navarro. 

Oriana Fallaci, la periodista

A la profesión que ha ejercido toda la vida, la del periodismo, le dedica una parte importante del libro. Julia Navarro cierra esta historia compartida con la figura de Oriana Fallaci. «Yo hubiera querido ser Oriana Fallaci. Para cualquiera de mi generación, Oriana fue un referente». De la periodista dijo que fue una mujer adusta, dura y antipática. «Yo no la conocí pero una de mis mejores amigas, Pilar Cernuda, sí la conoció y ella me aseguraba que era insoportable». Nos comentó que la actitud de Oriana se debía principalmente a que ella se tenía que mover en un mundo de hombres, en el que no podía mostrar ni un ápice de debilidad, y tuvo que actuar colocándose un parapeto. «Oriana siempre estuvo donde pasaba algo. No hay un acontecimiento del siglo XX en el que ella, mientras vivió, no estuviera presente».

Las anécdotas de aquellos primeros años como periodista.

Cuenta Navarro en los últimos compases del libro diversas y divertidas anécdotas que vivió cuando ella, al igual que otras mujeres, trataban de hacerse hueco en el mundo del periodismo. Una de esas anécdotas tiene que ver con unos desayunos en el hotel Ritz de Madrid. «Yo sé que todavía tenemos muchas batallas que dar y muchas cosas que conseguir, pero cuando yo empezaba a dar mis primeros pasos en periodismo, que fueron en la Transición, recuerdo que si pe pedías una entrevista a un político te decía que no». Para vencer esa barrera, Julia Navarro, junto a otras periodistas, convocaban a los políticos en el hotel Ritz para invitarlos a desayunar y así sentarse con ellos, y poder entrevistarlos. «Los desayunos del Ritz fueron algo que fue muy interesante en ese momento. Éramos la envidia de muchos de nuestros compañeros porque lográbamos que vinieran a desayunar con nosotras. Pero claro, les dábamos unos desayunos magníficos en el Hotel Ritz. No se podían quejar. Eran por todo lo alto. Si los hubiéramos invitado a un cafelito no habrían venido».

Mujeres de la ciencia

Durante aquel encuentro salieron a relucir los nombres de muchas mujeres, muchos de ellas relacionadas con diversas ciencias. Entre ellos, el de Ada Lovelace, la primera persona que empezó a imaginar lo que hoy es capaz de hacer un ordenador. Y sin embargo, los niños creen que todo es obra de Bill Gates. «Y lo mismo sucede con la banda ancha. Habría que contar a los niños que la que puso los cimientos de la banda ancha fue Hedy Lamarr, cuya labor no fue reconocido hasta los años 90». Y como el caso de Lovelace y Lamarr hay muchos otros.

Precisamente, Hedy Lamarr no solo fue una gran matemática sino también una mujer bellísima, lo que siempre jugó en su contra«Ella era una mujer inteligentísima, con una formación increíble. Era austriaca. Huyó de su marido, que era un imbécil, y llega a Estados Unidos». Allí se ofreció para trabajar como voluntaria y ayudar en la Segunda Guerra Mundial, pero «como eres tan guapa, vamos a hacer un concurso y al que gane le das un beso». Pero Lamarr al final, terminó trabajando en el Departamento de Comunicaciones. Fue una mujer de inteligencia superior. Y seguro que ser guapa la perjudicó.

Los cuentos infantiles

Mucho revuelo estamos viendo en los últimos tiempos con respecto a la literatura infantil y juvenil. Parece que se ha puesto de moda revisar este tipo de lecturas para erradicar aquello que supuestamente pueda herir sensibilidades. Al respecto, Julia Navarro comentó que a los niños se les está adoctrinando desde pequeños, y tratando como si fueran imbéciles, que no son capaces de entender nada«Yo soy feminista y me encantaba Caperucita, Blancanieves, los cuentos de los hermanos Grimm. Es decir, a mí no me ha afectado a las neuronas. Yo creo que los que tienen afectado las neuronas son los que quieren reescribir los cuentos porque los consideran políticamente incorrectos, porque consideran que los niños son tontos». Esto es censura y se rebela contra ella.

¿Cómo se debe leer este libro?

La respuesta de Julia fue tajante: «como te dé la gana». Bueno, añadió que no lo sabía. «Es una historia muy personal, es un recorrido muy personal y espero haber aportado algo, y sobre todo espero haber aportado algo al debate de la educación, al reclamar que las mujeres entren en los libros de texto. Pero bueno, es una reclamación mía personal». La autora afirma que no ha querido definir ni encasillar este libro. «Creo que es fruto de esa necesidad que tenía de escapar de la pandemia y lo hice viajando, que es lo que más me gusta».

Al comentarle si sería interesante que un libro como este se estudiara en los centros educativos, respondió que no aspira a eso. «Creo que los libros de texto lo tienen que hacer los historiadores, los científicos,...», porque este libro es su interpretación personal. «A lo mejor, cuando hablo de Penélope, algún historiador me tiraría de los pelos». Pero su intención con este libro es despertar la curiosidad del lector. «Si alguien puede descubrir algo que no sabía de estas mujeres, pues me doy por satisfecha».

La biblioteca de su abuelo

Se dice que somos lo que leemos y en este libro, Julia habla de aquellas lecturas en la biblioteca de su abuelo. «En mi casa había libros y siempre hubo libros, porque a mi abuelo le gustaba mucho leer y yo siempre le recuerdo con el periódico o un libro. Siempre». Recuerda que la que la obligaba a leer era su abuela. 

En cuanto a aquellas primeras lecturas, nos dijo que ella le leía libros a su abuela sin que ella se enterara de lo que leía. «Pero sobre todo recuerdo con especial cariño un tomo enorme de tapas grises, que eran los cuentos de los hermanos Grimm». Es un libro que han conservado y que la autora leía y lo releía.

Y así terminó el encuentro con Julia Navarro, autora que confiesa que Tú no matarás es su novela más querida porque transcurre en el barrio de su infancia.




Y hasta aquí nuestro encuentro, bastante distendido y agradable. Tras las últimas preguntas tocó el momento de la firma y de la foto en familia.  


Sinopsis: Hasta el siglo XX la Historia la escribieron los hombres. Eso explica por qué las mujeres apenas aparecemos como sujetos de las historias de la Historia. Sin embargo, la lista de aquellas que la protagonizaron es extensa: desde diosas hasta reinas, desde cortesanas hasta científicas, desde actrices hasta santas, desde escritoras hasta políticas... Hemos estado en todas partes, aunque un manto de silencio se empeñara en cubrirnos o ignorarnos.


Eso sí, no podemos contar las historias de estas mujeres sin tenerlos también en cuenta a ellos, porque desde el principio de los tiempos las vidas de hombres y mujeres han estado entrelazadas y no se explican las unas sin los otros, es decir con ellos, sin ellos, por ellos, frente a ellos o con la ignorancia de ellos. Por eso, este libro no es solo la historia de ellas sino la de todos, pero contada no a través de la supremacía masculina sino desde un lugar común.

No se entiende a Cleopatra sin César ni Marco Antonio, ni a Helena de Troya sin Paris, ni a Frida Kahlo sin Diego Rivera, ni a Simone de Beauvoir sin Jean-Paul Sartre o a Virginia Woolf sin Leonard Woolf... Este libro es un relato personal, un viaje a través de mis inquietudes y lecturas, mi encuentro con historias protagonizadas por mujeres, ya sean reales o criaturas literarias, sin olvidar el papel de los hombres que estuvieron cerca de ellas, para bien o para mal.

Y ahora doy comienzo a esta historia. Una historia compartida.

Julia Navarro

lunes, 20 de diciembre de 2021

DE NINGUNA PARTE de Julia Navarro

Editorial: Plaza & Janés
Fecha publicación: agosto, 2021
Precio: 21,75 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 416
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788401024924
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Julia Navarro ha cautivado a millones de lectores con las siete novelas que ha publicado hasta la fecha: La Hermandad de la Sábana Santa, La Biblia de Barro, La sangre de los inocentes, Dime quién soy, Dispara, yo ya estoy muerto, Historia de un canalla y Tú no matarás. Sus libros se han publicado en más de treinta países y de Dime quién soy se ha producido una ambiciosa serie de televisión a cargo de Movistar+.

Sinopsis

Abir Nasr es un adolescente que presencia, impotente, el asesinato de su familia durante una misión del ejército israelí en el sur de Líbano. Ante los cadáveres de su madre y hermana pequeña, jura que perseguirá a los culpables durante el resto de su vida.

Noche tras noche la amenaza de Abir irrumpe en el sueño de Jacob Baudin, uno de los soldados que ha participado en la acción mientras cumplía con el servicio militar obligatorio, enfrentándose al dilema de luchar contra enemigos que no ha elegido. Jacob, hijo de padres franceses, no deja de sentirse un emigrante en Israel e intenta reconciliarse con una identidad que le viene dada por su condición de judío.

Después de la tragedia, Abir es acogido por unos familiares en París, donde se siente atrapado entre dos mundos irreconciliables, el asfixiante núcleo familiar y la sociedad abierta que le ofrece libertad y que encarnan dos jóvenes: su prima Noura, que se rebela contra las imposiciones del integrismo religioso de su padre y Marion, una adolescente hermosa y vitalista, de la que se enamora de forma obsesiva.

De ninguna parte es un viaje a los confines de la conciencia de dos hombres que se ven obligados a vivir de acuerdo a unas identidades que no han escogido y de las que es difícil escapar, cuyas vidas se vuelven a cruzar años más tarde en Bruselas bajo el humo de las bombas con las que El Círculo, una organización islamista, siembra el terror en el corazón de Europa.

Una historia que hunde sus raíces en la naturaleza humana y sus claroscuros. Una vibrante novela de Julia Navarro que nos invita a reflexionar sobre cada una de nuestras certezas.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



«Mi vida se resume en matar y huir. Matar y huir. Matar y huir». [pág. 11]


Esta es una de las primeras frases de la última novela de Julia Navarro. De ninguna parte permite al lector adentrarse en uno de los grandes problemas que azota nuestra sociedad actual. A lo largo de los años el mundo se ha visto golpeado por oleadas de violencia y terror, que han sembrado la muerte y la destrucción en diversos puntos del planeta. Y esa primera línea, con la que abro esta reseña, resume a la perfección el estilo de vida de aquellos que han optado por derramar sangre

En esas primeras páginas, un narrador, desconocido momentáneamente, nos habla de Marion, su gran amor de juventud, a la que prometió hacer algo grande. Son palabras que despiertan la curiosidad del lector, que inmediatamente siente la necesidad de conocer quién es este hombre que no puede dormir junto a una mujer, por temor a delatarse en sueños. Pronto sabremos que se trata de Abir, un joven palestino que ahora vive en Europa. Huérfano de padre y madre, desde que un comando israelí los asesinara en Ein el-Helwe (Beirut), fue acogido por su tío paterno Jamal Adoun, junto a su hermano pequeño Ismael. Abir es ahora un adulto, un hombre resentido, lleno de odio y rabia que clama venganza. Formar parte de la familia Adoun, implica ser educado en el respeto a Alá y acudir a la mezquita sin faltar a la cita ni un solo día, pero también abrazar las costumbres más radicales de su cultura. Ser parte de la familia Adoun conlleva relacionarse con el jeque Moshin y convertirse en su lugarteniente.  

Pero De ninguna parte tiene otro foco de atención. El otro gran personaje de esta novela será Jacob. Es un informático, nacido en Beirut, que trabaja en IAI, una de las mejores empresas tecnológicas del mundo. Su trabajo consiste en diseñar ordenadores, programas, drones,... Podría tener una vida tranquila pero Jacob tiene sueños que lo atormentan. Por eso necesita ayuda psicológica, para enfrentarse a sus fantasmas. 

La vida de Jacob no ha sido fácil. Debido a la enfermedad que padecía su padre, la familia tuvo que dejar el Líbano para asentarse en Francia, lo que para él supuso una tragedia. Y es a raíz de la muerte de su padre cuando la madre le desvela sus verdaderos orígenes, de dónde procede ciertamente, quién era su padre, su madre, quién es Jacob realmente.


«Había dejado de ser beirutí, no le habían dado tiempo a sentirse francés y ser judío no era fácil. La historia del pueblo judío estaba forjada de exilios y persecuciones. no dejaba de preguntar por que los habían perseguido a lo largo de los siglos, qué era lo que los hacía odiosos a los ojos de los demás». [pág. 34]


De ninguna parte hará un retrato de la vida de Abir y Jacob porque para entender quiénes son y en lo que se han convertido, es necesario conocer su pasado. Por eso, a lo largo de la lectura y mediante los recuerdos de los personajes, viajaremos frecuentemente en el tiempo. ¿Cómo fue la infancia de estos hombres? ¿Qué vinculación tuvieron con sus raíces? ¿Hasta qué punto abandonar la tierra que los vio nacer les ha afectado? Poco a poco iremos conociendo las circunstancias personales de Abir y Jacob, nos iremos adentrando en sus vidas para saber de primera mano las motivaciones de cada uno. 

Pero, si partiendo de estos mimbres, el lector piensa que Julia Navarro vuelve a centrarse en el problema de Oriente Medio, en el conflicto entre judíos y palestinos, como ya hizo en otra novela previa, lo cierto es que De ninguna parte arranca de ese punto pero pone el foco de atención en cuestiones de otra índole. Como ella misma nos explicó en el encuentro que tuvimos en Sevilla (puedes leer sobre este asunto aquí), esta novela trata sobre terrorismo, desarraigo, problemas de identidad y cómo los medios de comunicación abordan estos asuntos. El terrorismo, la violencia y el derramamiento de sangre estarán muy presentes en la novela, fruto de ese odio contra occidente, contra Europa. ¿De dónde procede? Influye el vacío que sienten aquellos que, por un motivo u otro, han tenido que abandonar su país. ¿De dónde es realmente aquel que deja atrás sus raíces para echar otras en cualquier otro lugar del mundo? Como indica el propio título, en este libro los personajes se sentirán desubicados. Llegará un momento en el que ya no se sientan parte del lugar que los vio nacer pero tampoco se sentirán integrados en ese otro lugar en el que han decidido asentarse, donde no son recibidos con brazos abiertos sino con miradas recelosas y un sinfín de obstáculos.

Julia Navarro desarrolla una historia que invita a la reflexión. Serán muchas y diversas las preguntas que se formulará el lector. ¿Por qué ese odio visceral contra occidente? ¿Por qué esa reticencia a integrar a los inmigrantes? ¿Por qué ciertas costumbres que son totalmente reprobables en nuestra cultura? En ese encuentro con Julia Navarro, sobre el que te invito a leer, la autora nos hizo mirar en una dirección concreta. Puso en tela de juicio la política de inmigración pero también nos hizo cuestionar nuestra actitud como sociedad. Incidió en que la brecha que separa oriente de occidente cada vez es más grande, cuando debería ser justamente lo contrario.

Por otro lado la novela también ahonda en el papel de los medios de comunicación. ¿De qué forma prensa, radio y televisión abordan las acciones terroristas?

Personajes

Como he comentado anteriormente, los dos personajes principales serán Abir y Jacob. No quisiera extenderme en más detalles que aquellos que ya os he adelantado. No obstante, hay todo un rosario de personajes más secundarios pero que tienen su importancia. A grandes rasgos os podría hablar de los Adoun. Jamal es un hombre humilde, electricista de profesión, pero muy fiel a sus creencias y a las costumbres de su cultura. En su familia, como no podía ser de otro modo, el hombre está muy por encima de la mujer. Es algo que su esposa Fátima tiene más que asumido, por eso ella se muestra como una buena mujer, buena madre, siempre pendiente de su marido y sus hijos. No ocurre igual con la hija, Noura, de la que os hablo en el siguiente párrafo. En cuanto al otro hijo, Farid «se había ganado el respeto de la familia por su piedad y sabiduría»

Noura es para mí uno de los personajes más interesantes de la novela. Es la hija rebelde, la que opta por renegar de sus costumbres y su cultura. Para sentirse parte de esa Francia en la que su familia reside, «en el liceo se hacía llamar Nora e hizo suyas las costumbres impúdicas de sus compañeras francesas». Por eso imita a su amiga Marion, usando minifaldas, camisetas ajustadas y zapatos de tacón. Noura es la deshonra de la familia. Cuando su padre intenta casarla con un hombre al que no ama, ella tomará la decisión más importante de su vida.

Y otro personaje interesante es Helen, una periodista que trabaja para un canal de televisión. Ama su trabajo por encima de todas las cosas, representa ese periodista de raza que antepone la noticia a cualquier otra circunstancia. No obstante, y aquí pongo una pequeña pega a la novela, en algún momento los pasajes que se centran en este personaje me han parecido muy de película americana, con una actitud algo inverosímil. Es solo una impresión personal.

Europa

La novela cuenta con frases demoledoras que ponen los vellos de punta. Todos recordamos lo ocurrido en Estados Unidos, como todos recordamos también los atentados que se han perpetrado en Europa. En boca de algunos de los personajes vamos a ver terribles amenazas contra nuestro continente. 


«Algún día Europa  caería como fruta madura en las manos de los creyentes». [pág. 14]


Revista Charlie Hebdo. Éragny. Niza. Bataclán. Viena. Londres. Mordeduras del terrorismo fuera de nuestras fronteras.


«Algún día toda Europa será nuestra y los infieles se convertirán». [pág. 14]


No olvidamos los atentados de Madrid y las células desarmadas en nuestro país. 


«Los europeos eran débiles, pusilánimes. Estaban demasiado ensimismados en parecer lo que creían ser. A regañadientes, habían abierto las puertas del continente y antes de que se dieran cuenta formarían parte del islam».  [pag. 15]


Estructura y estilo

De ninguna parte se vertebra en dos grandes bloques (Libro I y Libro II) a lo largo de los cuales se reparten los capítulos de longitud variable. Cada uno de ellos viene precedido por coordenadas geográficas y temporales; cada uno de ellos se centra en uno de los personajes -ya sea principal o secundario-, que irá componiendo el grueso de la historia. 

Como comentaba antes, y dado que se requiere conocer el pasado de los personajes, la acción avanza y retrocede desde el presente. A través de los recuerdos iremos sabiendo más y más sobre los personajes. En el caso de Jacob, una fuente de información serán las sesiones de terapia a las que asiste, donde se desahogará y expondrá todo aquello que lo perturba. 

La novela cuenta con bastante suspense. El rol de Abir es el que aporta mayor intriga a la trama, un argumento que cuenta con algún giro, sobresaliendo el que nos sorprende en el desenlace, absolutamente inesperado por mi parte. Me ha parecido un cierre fabuloso.


Con unos personajes que son víctimas de sus circunstancias, que no han sabido o no han querido elegir otro camino, y una trama llena de acción y  reflexión, De ninguna parte ha sido una buena lectura. Quizá puede haber algún detalle que te pueda parecer poco creíble, pero a grandes rasgos y en cómputo global, a mí la novela me ha gustado bastante y me ha hecho disfrutar. Por tanto, no me queda más que recomendaros De ninguna parte.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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