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martes, 10 de febrero de 2026

ISABEL ARIAS: ❝Hacemos girar nuestra vida alrededor del amor pero los amigos también son importantes❞

Con Isabel Arias hablé por primera vez en 2024, cuando publicó su primera novela, Cuando volvamos a vernos (puedes leer la entrevista aquí). Me gustó lo que ella me contó sobre su vida, lo que la motivó a escribir la novela, el lugar al que la conducía su pasión por los viajes. Ya lo contaba en aquella entrevista. Isabel nos enseña el mundo a través de su cuenta en Instagram, @viajesdelibro, y también de su página web. Sin duda, son buenos lugares para bucear si estás preparando un viaje. Pero la semana pasada tuve la oportunidad de volver a hablar con ella con motivo de la publicación de su segunda novela, Amigos, nada más

En esta nueva novela, Isabel nos propone una historia de amistad. Quizá te resulte curioso que, a pesar que la novela se etiqueta como cozy romance, la palabra amor, y me refiero al amor romántico, no surja en la descripción de este libro. La autora se centra en un tema que me ha resultado muy curioso y que me ha hecho reflexionar. ¿Pueden un hombre y una mujer ser amigos, muy amigos, sin que ocurra nada más? Pues esta es la historia que vamos a encontrar en Amigos, nada más. En este relato conoceremos a Elena, una joven con un problema que la tiene muy acomplejada, tanto, que se ha encerrado en sí misma. Sin embargo, la amistad con Guillermo, casado y padre de un niño, la sacará de su oscuro pozo. ¿Cómo vivirán esta amistad los protagonistas? ¿Qué pensarán los demás de la relación que mantienen? Las respuestas las tienes en la novela. 

De momento, te dejo con nuestra conversación.

© Nines Mínguez 
Marisa G.- Isabel, un placer volver a hablar contigo. Han pasado casi dos años desde que publicaste Cuando volvamos a vernos. ¿Qué tal te ha ido todo durante este tiempo? ¿Qué balance harías de la experiencia? Porque era tu primera novela.

Isabel A.- Pues la verdad es que era todo nuevo. Era muy inconsciente porque  no sabía lo que venía, ni qué esperar, ni tenía nada con lo que comparar. Fue todo un aprendizaje y, la verdad,  que lo disfruté muchísimo. Ahora lo veo todo desde otro lugar. Ya no hay tanta sorpresa pero lo sigo disfrutando igual. 

M.G.- Dicen que con la segunda novela se pasa peor que con la primera, por las expectativas, porque has dejado un listón,...

I.A.- Sí. Con la primera no hay con la que comparar. Simplemente se trata de disfrutar de la aventura. Con la segunda, sientes como más presión. No sabes si irá igual de bien que la primera, si irá peor o mejor. Las expectativas están ahí y se vive con un poquito más de sufrimiento pero con ilusión, igualmente. 

M.G.- Vamos a centrarnos en Amigos, nada más, tu segunda novela. Repasando la conversación que tuvimos con la primera, me comentaste que estabas escribiendo la segunda parte de aquella. ¿Qué pasó? ¿Esta historia se te cruzó en el camino? ¿Le ha tomado la delantera a la otra?

I.A.- Bueno, tengo otra escrita, en la que aparecen personajes de la primera y que está ahí esperando su momento. Pero es verdad que esta historia se me cruzó un poquito de por medio porque trata un tema que a mí me ha interesado mucho siempre, que es el de la amistad entre hombres y mujeres. El tema lo tenía claro pero la historia no acababa de salir. Sin embargo, hice un viaje de trabajo, como hace año y medio, a Chicago. Fui con varios compañeros del trabajo. Íbamos dos hombres y dos mujeres y, estando allí, de repente como que se me encendió la bombilla. Y así me surgió la historia. Volví, lo dejé todo y me puse a escribir. Pim, pam, pim, pam,... hasta que la terminé.

M.G.- El título, Amigos, nada más, parece como una declaración de intenciones, ¿no? Es como decirle al lector que aquí lo que va a encontrar es una historia de amistad y punto. Te confieso que a mí el tema me resultó curioso y me ha dado mucho en qué pensar. ¿De verdad, a día de hoy, levanta todavía tanta suspicacia una relación de amistad entre un hombre y una mujer, sin que se llegue a nada más?

I.A.- Sí, la verdad es que el tema es apasionante. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Durante los meses que he estado escribiendo la novela, he hablado con mucha gente, con amigas, con amigos del trabajo y el tema suscita mucho debate. Todo el mundo tiene una opinión al respecto y generalmente es bastante categórica, muy diferentes las unas de la de las otras. Se tiende a tener una opinión muy general pero luego, cuando lo aterriza en su propia pareja, ya no es igual. Es un tema que da bastante juego.

M.G.- Creo que pensar de una determinada forma, no deja al ser humano en muy buen lugar. Me da la sensación que somos muy mal pensados y que nos gusta mucho el chisme.

I.A.- Sí, son coletazos de cuando éramos niños, ¿no? Por ejemplo, cuando estábamos en el cole y veíamos a un chico que siempre estaba con una chica, pues pensábamos que se gustaban, que eran novios. Y realmente, a lo mejor, sólo era una amistad, que se llevan bien. Esa idea, al final, la hemos ido arrastrando hasta la edad adulta. Por eso, si hoy ves en un restaurante a un hombre y a una mujer, siempre pensamos que son pareja y, a lo mejor, simplemente son amigos, amigos que pueden ir perfectamente a cenar, al cine, a ver una exposición, o a cualquier otro lugar, sin que haya nada más.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]

M.G.- Exactamente. Mira, voy leyendo por la mitad de la novela y lo que he leído me ha hecho pensar muchísimo. Si vuelvo la vista atrás, y pienso en mis relaciones de amistad, te diré que, siendo sincera, mi relación de amistad con los hombres siempre ha sido más honestas y más duraderas que las que he mantenido con las mujeres. No sé si a ti te ocurre así. 

I.A.- Sí. Por ejemplo, en la universidad, mi grupo de amigos eran todos chicos. De vez en cuando, alguna chica se sumaba al grupo por temporadas, pero el grupo estable eran todos chicos y con ellos tenía una relación súper buena. Me parecen amistades súper enriquecedoras. Sus puntos de vista sobre algunos temas te aportan otra visión. A mí me da mucha pena que, a veces, sea tan complicada la relación de amistad entre un hombre y una mujer. Sobre todo, si añadimos que el hecho de que, uno de los dos, tenga pareja. Entonces, todo se complica aún más porque ya entra el qué opinará la otra persona, si le parecerá bien, si se sentirá molesta. Sí, me da un poco de pena que se complique todo tanto porque, al final, tienes un amigo o una amiga, y es una persona. ¿Qué más da que sea hombre o mujer, de tu mismo sexo o del otro?

M.G.- La amistad es un puntal importante en la novela pero, ¿qué valor le damos a la amistad hoy? ¿No tendemos a hablar con demasiada ligereza de la amistad? Mucha gente suele decir que tiene treinta, o cuarenta, o cincuenta amigos pero, ¿cuántos de todos ellos son amigos de verdad?

I.A.- Totalmente, por un lado se tiende a pensar que todo el mundo es amigo tuyo. De repente, crees tener doscientos amigos pero, sin embargo, luego no le damos la importancia que tiene la amistad. Actualmente, las relaciones de amistad suelen ser más duraderas que las relaciones. Siempre digo que uno puede imaginarse su vida sin pareja. Incluso los que están en pareja hoy, han pasado temporadas en las que estaban solteros y han sido felices, han seguido con su vida normal. Pero es muy difícil imaginarse una vida sin amigos. ¿Podrías ser feliz sin tener ni un solo amigo? Creo que es muy difícil. Creo que, al final, los amigos están ahí siempre y tienen un papel fundamental en nuestra vida. Están en los buenos y, sobre todo, en los malos momentos, y de cuántos atolladeros o agujeros negros nos han ayudado a salir. Tendemos a idealizar, a hablar, a hacer girar nuestra vida en torno al amor de pareja pero los amigos tienen también un papel importante en  nuestra vida. Por eso, es un tema que no faltará nunca en mis novelas. 

M.G.- La novela obviamente trata de la amistad y a lo largo de ella vamos a ir encontrando citas sobre la amistad, aquí y allá, salpicadas entre los capítulos. De algunas sabemos su autoría pero ¿y del resto? ¿De dónde salen esas citas?

I.A.- Todas vienen un poco a colación en la historia porque todas hacen alusión al tema de la amistad. Como bien dices, algunas de esas citas son conocidas por todos pero otras son cosecha propia o de alguien de mi entorno.

M.G.- Elena es la gran protagonista de esta historia. Es una mujer que se vio envuelta en un escándalo, en su entorno laboral, porque precisamente malinterpretaron la amistad que ella tenía con su jefe. Eso, pues al margen de suponer un duro golpe, le cambió radicalmente la vida. ¿Cómo es Elena y de qué manera la afecta todo lo que le ocurre en el trabajo?

I.A.- Elena llevaba una vida normal, como la que podemos llevar cualquiera de nosotros, y, de repente, con una amistad que tiene con un hombre se ve inmersa en un escándalo. Aquello le afecta a la salud y pierde todo el cabello. Es una chica joven, que se tiene que poner una peluca y no sabe cómo gestionarlo. Elena se encerrará en sí misma, se distancia de sus amigos y se refugia en sí misma y en su hermana, la persona más próxima que tiene. Al final, termina dejando su trabajo, cambiará de vida, mucho más solitaria, hasta que, gracias al poder de la amistad, consigue, poco a poco, volver a la superficie.

M.G.- A raíz de ese escándalo, como tú dices, ella deja el trabajo, y entra en una espiral de estrés que la conduce a desarrollar una enfermedad autoinmune que tiene como consecuencia que pierda todo el cabello. Todos sabemos que, por estrés, se puede perder más cabello pero, por regla general, se recupera una vez que ha transcurrido esa época difícil. Sin embargo, en el caso de Elena no es así. Ella sufre una enfermedad que la va a acompañar hipotéticamente el resto de su vida. ¿Esto es así? ¿Hay casos documentados?

I.A.- ¡Yo misma! 

M.G.- ¿Tú misma?

I.A.- Sí. No sabía que esto ocurría hasta que me ocurrió a mí. Una vez que me pasó, leí mucho sobre el tema e investigué mucho. Le pasa a mucha gente e incluso le puede ocurrir a los niños, algo que me pareció aún más dramático. Efectivamente, es una enfermedad autoinmune. No es que te la genere el estrés. La enfermedad la tienes o no la tienes. Por mucho que te estreses, si no padeces esa enfermedad, no te va a pasar nada en ese sentido. Pero, como todas las enfermedades autoinmunes, una vez que la padeces se alimentan del estrés y te puede desencadenar un brote como el que le ocurrió a Elena o como lo que me sucedió a mí hace varios años, que perdí todo el cabello. Es un golpe muy duro porque es verdad que un hombre puede llegar a entenderlo pero nadie empatiza contigo como lo hace una mujer. Sabemos lo que significa para nosotras. Mujeres que han perdido el pelo por una causa mucho más grave, porque están en tratamiento contra el cáncer y les preocupa muchísimo el tema del pelo. Y piensas, si alguien está luchando por su vida, ¿por qué se preocupa por el pelo? Pues ahí está la importancia porque es que es una cosa que ves todo el rato. Te lo ves en espejos, en reflejos,... Es un tema muy difícil.

A la pobre Elena le encasqueté esta enfermedad porque la conocía bien, pero realmente podría haber sido cualquier cosa, como una cicatriz enorme en la cara, una mancha, o cualquier otro defecto, por llamarlo de alguna manera, cualquier cosa que pueda provocar un complejo en una persona. Al final, todo el mundo tiene alguna cosilla ahí que intenta esconder. Luego piensas que si es algo meramente estético, pues bueno, pero luego hay enfermedades graves, que hacen que tu salud se resienta y eso es otra cosa. Lo que he intentado poner de relieve en la novela es que no es más que pelo, algo meramente estético, y que no tiene tanta importancia. Y la gente a tu alrededor tampoco se la da.

M.G.- Te entiendo. A Elena le pones una experiencia que tú viviste en el pasado. Con la anterior novela también me confesaste que a la protagonista le habías prestado cosas tuyas. En este caso, ¿qué más compartes con Elena? Porque ella, al dejar su trabajo en el ministerio, se dedica a escribir libros por encargo. Tú también escribes guías de viaje...

I.A.- Sí, hago guías. No hacemos exactamente lo mismo pero se le parece. En la universidad tenía un amigo que escribía libros por encargo. Me parecía una cosa muy divertida. Cuando tuve que pensar qué ponerle a la pobre Elena una nueva profesión, después de dejar el ministerio, me acordé de aquello. Mi amigo se pasó toda la carrera escribiendo libros de plantas medicinales, de los santos de cada día, de nombres,... Me hacía mucha gracia y se sacaba un dinerillo. De todos modos, Elena y yo compartimos el amor por los viajes y por los libros. Es una gran lectora también.

M.G.- Lucía, su  hermana, será un apoyo muy importante para Elena. Está muy pendiente de ella, la intenta ayudar para que siga adelante, para que no esté tan acomplejada, pero Lucía también tiene lo suyo. Necesita casi tanta atención como Elena. 

I.A.- Sí. Lucía es ese tipo de mujer que también necesitaría un hombro en el que apoyarse pero, al final, ella sola tira del carro, como tantas y tantas mujeres. Ella se ocupa de sus hijos, de su hermana pequeña y, a veces, también necesitaría a alguien que escuchara sus penas. Las disimula muy bien y se encarga de sus hijos y de su hermana pequeña que ha sufrido mucho y en la que se ha volcado absolutamente.

M.G.- Los sobrinos de Elena son dos chicos y hay más personajes masculinos en la novela, como Guillermo y Jon. ¿Qué nos puedes contar de ellos?

I.A.- Pues que trabajan en la misma agencia de publicidad que Lucía y que tendrán bastante protagonismo desde el principio. 

La historia arranca con un viaje que hacen las dos hermanas, un viaje de trabajo de Lucía, al que Elena se incorpora por pasar tiempo con su hermana. En ese viaje, Elena conoce a estos dos compañeros de trabajo de Lucía y surge el flechazo con uno de ellos, con Guillermo, pero no será un flechazo amoroso, sino de amistad. Aunque tengas tus amigos de toda la vida, de repente, conoces a alguien y algo dentro de ti hace click. Esa persona se convierte, de la noche a la mañana, en tu mejor amigo porque compartes muchas cosas con él, tenéis muchas cosas en común y podríais pasar horas hablando. Creo que eso nos ha pasado a todos alguna vez, con gente de nuestro sexo o del contrario, gente a la que te hubiera gustado conocer hace mucho tiempo y tener muchos años de amistad. Pues a Elena y a Guillermo les pasa eso en un viaje a Nueva York. Ahí surgirá la conexión.

M.G.- Y hablamos de amistad entre hombres y mujeres pero, ¿se puede mantener también una amistad profunda e importante con un ex?

I.A.- Creo que sí. Al menos, yo las mantengo con la práctica totalidad de las parejas que he tenido. Me llevo con ellos fenomenal, pero fenomenal. Es verdad que se requiere un periodo de reposo tras la ruptura. Es decir, es complicado que, según terminas la relación, os convirtáis en súper amigos  al día siguiente, pero también te digo que hay casos así. De todos modos, creo que hace falta un poquito de duelo y un poquito de distancia. Pero pasado ese tiempo, es perfectamente posible. Yo lo creo y lo ejerzo. Creo que es muy triste romper todo contacto con la gente a la que has querido tanto, y que ha sido tan importante en tu vida. Si la has querido tanto, será por algo. 

M.G.- Isabel, en esta novela, los personajes se van a mover mucho por los escenarios. En Nueva York, Elena conocerá a Guillermo, pero visitarán juntos muchas otras ciudades. En la novela anterior, escenarios como Londres o París, tuvieron mucho protagonismo. En esta novela, sigues la misma línea. 

I.A.- Sí. Se nota que me gustan los viajes y que los vivo. No concibo escribir historias que no se desarrollen en lugares a los que nos gusta viajar. A mí misma, como lectora, me encanta leer novelas que están ambientadas en otros lugares, en sitios que me gustan o a los que me gustaría ir. Luego, cuando los visito, me encanta recorrer esos escenarios porque, de alguna forma, como que los aterrizas y los haces reales. 

Con la primera novela ya me pasó, y me sigue pasando, que los lectores empezaron a mandarme fotos y vídeos de la librería donde trabajaba Isabel, la protagonista, de Covent Garden. Es algo que me hace mucha ilusión.

M.G.- Cuando vemos a los personajes moverse por las ciudades, se puede decir que el lector también hace ese recorrido y que es capaz de visualizar la ciudad. Eres muy detallista en ese sentido.

I.A.- Sí, mucho. Mira te voy a contar lo que me pasó. Todos los lugares que aparecen en la novela, tanto en esta como en la anterior, existen. Todos son reales y a todos se puede ir. En la primera, ocurrió que la librería que aparece en la historia cambió ligeramente de ubicación. Se mudó a otro local pero en la misma calle. Tuve que reajustar la descripción del local, una vez que terminé de escribir pero, afortunadamente, antes de publicarla. Y con esta, me ocurrió que, la cafetería en la que se encuentran los protagonistas cada día, cambió de nombre cuando ya había terminado la novela y la estaba corrigiendo. No sabía qué hacer. Se lo comenté a mi editor pero es que necesito ser fiel a los lugares y, al final, terminé por cambiarle el nombre y ponerle el actual. Si sé que ahora se llama de otra manera, no puedo dejar el nombre anterior. 

M.G.- No porque, además, los lectores vamos luego a buscar esos sitios. 

I.A.- Claro, claro. Sí, pero eso requiere un trabajo de revisión.

M.G.- En la novela hay muchas referencias literarias, cinematográficas, gastronómicas. Entiendo que son tus propias referencias, ¿no, Isabel?

I.A.- Sí, total. Hay muchas referencias que comparto con mucha gente. Debe quedar poca gente en el planeta que no haya visto la serie Friends. Con algunos amigos siento que la serie está integrada en nuestra vida, pero día a día. Muchas veces hacemos referencias a algunos capítulos y todos entienden porque han visto la serie. Me gusta porque, al final, es la naturalidad de las conversaciones del día a día, igual que en nuestra vida real. Los personajes también viven en el mundo real y son grandes lectores. He hecho guiños a diversas novelas que a mí me han encantado.

M.G.- Y guiños también a personas reales. En la novela hablas de la ilustradora Pepa G. Ramos. La he buscado y es una persona real. 

I.A.- Claro, es amiga mía. Pepa tiene una historia fascinante. Ella no pintaba. Empezó a hacerlo en la pandemia y comenzó a vender su arte en Nueva York. Efectivamente, como aparece en la novela, ella está todos los años en el mercado de Navidad de Union Square. Como los personajes estaban en Nueva York en esa época pues quise hacerle un guiño.

M.G.- Y para ir terminando, una de esas citas que aparecen en el libro dice: "Ver a alguien con un libro que te gusta es como ver un libro recomendándote a una persona".  ¿Recuerdas haber vivido una situación así?

I.A.- Sí, muchas veces. Como soy tan cotilla, cuando veo la foto de la casa de alguien y me fijo que hay libros al fondo, amplío la foto para ver qué libros son. Así es mi nivel de curiosidad. Siempre que veo a alguien leyendo, me fijo en el título del libro. Hay libros que, en un momento dado, se ponen de moda y ves a mucha gente leyéndolo, pero, cuando de repente ves uno que te leíste hace mogollón de tiempo, y que te gustó mucho, te entran ganas de acercarte a la persona que lo está leyendo porque sientes que esa persona te va a caer bien. 

M.G.- ¿Y cuál ha sido el último libro que te han recomendado?

I.A.- Pues fue ayer mismo. Me recomendaron el de Ana Milán [se refiere a Bailando lo quitao], que salió a la venta el mismo día que el mío. Lo tengo aquí para leerlo porque, efectivamente, me han hablado maravillas de este libro.

M.G.- Pues tomo nota. Isabel, muchas gracias por atenderme. Ha sido un placer volver a hablar contigo. Me lo estoy pasando muy bien con tu novela, tan animada, tan entretenida. Me encanta recorrer esas ciudades que nos propones y me parece que has elegido un tema muy original.

I.A.- Ay, muchas gracias.

M.G.- Te mando un saludo.

I.A.- Adiós, hasta luego.

Sinopsis: Decían que no podían ser solamente amigos…, pero ellos decidieron intentarlo

La vida de Elena da un giro inesperado cuando, tras verse inmersa en un escándalo, pierde su cabello y con él su autoestima. Decide renunciar a su trabajo y reinventarse; encuentra refugio en su hermana Lucía y en sus sobrinos, pero poco a poco se va aislando de sus mejores amigos.

Dos años más tarde, en un viaje a Nueva York con su hermana, Elena conoce a Guillermo, y entre ellos surge una conexión especial. Casi nadie a su alrededor cree que sea posible la amistad sincera entre un hombre y una mujer que acaban de conocerse sin que también exista una atracción física o sexual, pero ellos se empeñarán en demostrar lo contrario. Incluso… a la mujer de Guillermo.

Amigos, nada más es un reconfortante cozy romance que avanza entre amistades complejas y amores a destiempo, una historia sobre la capacidad para afrontar los traumas y las situaciones difíciles a través del humor y el amor en todas sus formas.


jueves, 22 de febrero de 2024

ISABEL ARIAS: ❝No hay vida plena sin amor y sin amistad❞

Isabel Arias es una apasionada de los viajes y su pasión ya nos va a unir para siempre. A los viajes y a los libros dedica buena parte de su tiempo, a pesar de que tiene una profesión principal, muy distinta a la actividad que más felicidad le produce. Y fruto de esa pasión, un día nació la web Viajes de libros. Si entras en ese enlace vas a encontrar un montón de material interesante. Lo que más destaca es la cantidad de guías de viaje que pone a nuestra disposición. No son las típicas guías que podemos encontrar en una librería. Isabel pone a nuestro alcance información que se escapa de los libros turísticos. Además, también puedes encargarle una guía personalizada, en función de la duración del viaje y del presupuesto.

Pero no estamos aquí para hablar únicamente de viajes sino también de literatura. Y es que Isabel Arias ha cumplido un sueño, publicar su primera novela. Cuando volvamos a vernos también supone un viaje, tanto para Isabelle, su protagonista, como para el lector. Isabelle, tras perder a su marido y descubrir un doloroso secreto opta por reinventarse a sí misma y seguir adelante. Por eso, viajará a París. Allí encontrará un trabajo que le gusta, y se rodeará de amistad de la buena. El amor aparecerá también pero, si quieres conocer algo más de esta historia, te invito a que leas la novela. Mientras tanto, te dejo con la entrevista telefónica que le hice a esta autora debutante hace unos días.

© Nines Mínguez
Marisa G.- Un placer saludarte, Isabel. Te llamo para hablar un poquito de tu primera novela, de Cuando volvamos a vernos, que has publicado con Planeta. Pero antes de empezar hablar del libro, pues me gustaría preguntarte ¿quién es Isabel Arias? Sé que te defines como una amante de los viajes y de la literatura. Y alrededor de esa combinación, de esas dos pasiones, pues gira buena parte de tu vida, ¿no?


Isabel A.- Pues sí, la verdad es que sí. Yo he sido una gran lectora desde niña. Siempre me ha gustado leer, rodearme de libros y, por supuesto, viajar. Tuve la inmensa suerte de que mis padres me llevaron por todo el mundo desde muy pequeña. Y bueno, fruto de la combinación de ambas pasiones, surgió hace unos tres años, un proyecto que se llama Viajes de libro. Empecé a escribir guías de viaje, un poco distintas, un poco fuera de lo habitual, de todos los rincones del mundo. En las guías cuento curiosidades, hablo de los sitios más desconocidos de las ciudades o de las regiones del mundo. Desde niña soñé con escribir una novela y a esa novela he llevado la combinación de estas dos pasiones, los libros y los viajes.

M.G.- Pero realmente tu profesión está relacionada con el Derecho, con la abogacía. He estado mirando tu página web donde pones a nuestro alcance un montón de guías, muy completas. Además también podemos adquirir marcapáginas, tazas,... Estuve preguntándome en cómo te organizas porque no sé yo si el trabajo te deja mucho tiempo para viajar y escribir estas guías.

I.A.- A ver, esto es una dedicación de muchas, muchas horas de trabajo. Efectivamente, trabajo en algo distinto. Me dedico al Derecho y trabajo en la asesoría jurídica del Ministerio de Economía y trabajo a jornada completa. Pero bueno, aprovecho todas las horas que tengo libres, los fines de semana o los festivos. Además, duermo bastante poco porque no necesito dormir más. Me acuesto bastante tarde, madrugo, y rasco horas de cualquier lugar. 

También es verdad que estas guías las escribo por devoción y cuando uno hace lo que le gusta, no le cuesta tanto esfuerzo.

M.G.- Tienes razón. Bueno, centrándonos en el libro, Cuando volvamos a vernos, ya hemos comentado que es tu primera novela, pero ¿cuándo te planteas la idea de escribir esta historia?

I.A.- De niña soñaba con escribir mi propia novela algún día, con tenerla en las manos. Son sueños que uno tiene de niño, vas creciendo, y siguen ahí, no los abandonas. Pero la vida te va llevando por un camino y nunca encuentras el momento. Yo perdí a mi marido en marzo de 2020, recién confinados por la pandemia. Él siempre me había animado mucho a hacer ese sueño realidad. Cuando falleció, pensé que era el momento. Fueron unos meses muy complicados en los que esbocé un poco la idea pero no tenía la cabeza para concentrarme en escribir. Un par de años después, en el verano de 2022, me fui a Londres y, estando allí, sentí que tenía las piezas de la historia, que de repente encajaban, y me puse a escribir. No paré hasta que tecleé la palabra fin. 

M.G.- Isabel, ¿y qué le dirías a los lectores que entran en una librería y cogen t libro, con esta cubierta tan bonita y alegre? ¿Qué van a encontrar en tu novela?

I.A.-  Planeta ha reflejado muy bien el buen rollo que transmite la novela en la cubierta. Creo que refleja muy bien lo que el lector va a encontrar en el libro, la alegría, el optimismo y la ilusión por los nuevos comienzos. La protagonista parte de un suceso trágico en su vida pero de eso nacerán nuevas oportunidades, sabiendo que se puede volver a empezar de cero, en cualquier momento.

M.G.- Es una novela llena de luz y esperanza en la que el amor y la amistad serán los dos grandes temas, los dos grandes triunfadores de esta trama.

I.A.- Sí, totalmente. Creo que no hay vida plena sin amor y sin amistad. Los dos elementos son igual de importantes en cualquier vida. Los amigos son, como se dice tradicionalmente, la familia que uno elige, esa gente en la que nos apoyamos siempre, con la que podemos contar, a la que llamamos cuando queremos un consejo, cuando queremos contar algo que nos ha pasado. Pero no solo pasa con los amigos de toda la vida, sino también los que surgen en cualquier momento, por muy mayor que seas. Los amigos de la protagonista tendrán un papel muy importante. Y, por supuesto, el amor, también.

M.G.- La última línea de la sinopsis dice que el amor real nunca es perfecto pero, ¿no es eso lo que tendemos a buscar, Isabel? ¿A encontrar un amor sin pega, que encaje perfectamente con nosotros?

I.A.- Sí, siempre. Buscamos el amor perfecto, como también buscamos el trabajo perfecto y tantas otras cosas perfectas. Pero lo perfecto, lo realmente perfecto, no existe. Buscamos lo que sea más perfecto o lo menos imperfecto posible. Lo que buscamos es sentirnos felices pero eso no significa necesariamente que uno sea feliz las 24 horas, todos los días con una misma persona. Habrá momentos mejores y peores. En cuanto a las relaciones, como he querido transmitir en la novela, hay de todo tipo, como hay diferentes maneras de entender el amor. Ninguna relación es perfecta pero es casi perfecta para quien la vive y está feliz en ella. 

M.G.- Teniendo en cuenta la vida que llevamos hoy en día, que tenemos que hacer frente a un montón de preocupaciones laborales y personales, ¿crees que estamos necesitados de novelas como la tuya, en la que los protagonistas lo pasan mal como el resto de la humanidad, pero luego encuentran ese rayito de luz, ese final feliz?

I.A.- Sí, totalmente. Desde luego, yo sí estoy necesitada de este tipo de novelas. Creo que he escrito el tipo de novela que a mí me gusta leer. No veo películas para sufrir y tampoco leo libros para sufrir. Me gustan las historias que te dejan con buen sabor de boca, que te arrancan sonrisas, suspiros, alguna lagrimilla de vez en cuando, pero sobre todo que te llenan de ilusión y ves personajes reales, que lo pasan mejor o peor, pero consiguen sobreponerse y llenar su vida de nuevas ilusiones. Creo que vivir sin ilusión es muy, muy difícil.

M.G.- Es complicado y además, muy triste.

Abres el libro y encontramos la siguiente cita: «Todas las escenas que aparecen en esta novela son ficción, salvo las que no lo son». ¿Esto quiere decir que hay sucesos reales en la novela?

I.A.- Todos los que escribimos llevamos parte de nosotros y de nuestro entorno a lo que escribimos, salvo que se trate de una novela de ciencia ficción, evidentemente. Pero en el caso de la novela contemporánea, la fuente de inspiración es constante en nuestra vida diaria. Yo misma comparto cosas con la protagonista de la novela y casi todos los personajes están inspirados en gente de mi entorno, gente que conozco. Eso no quiere decir que fulanito sea tal personajes, pero sí que todos tienen un componente importante de gente de mi entorno. Dicho esto, la historia es ficción, es una novela. Pero bueno, evidentemente hay una pequeña dosis de realidad.



[Si prefieres escuchar nuestra entrevista, dale al play]


M.G.- Hablando de los personajes, la protagonista indiscutible e Isabella. ¿Cómo es esta mujer que se marcha a París a renacer de sus cenizas?

I.A.- Pues es una mujer optimista, que ha vivido un suceso terrible. Ha perdido a su marido y, además, ha descubierto un secreto que no esperaba. Ella decide sobreponerse a esa situación y opta por perseguir un sueño que tenía desde niña, irse a vivir a París. Así que coge los bártulos y se marcha. Allí vive ya su mejor amiga lo que hace el traslado mucho más fácil. Se instala allí y se busca una nueva vida. Isabelle es una persona muy alegre, a pesar de todo lo que le ha pasado. No le cuesta hacer nuevas amistades, y encuentra la felicidad en las pequeñas cosas.

M.G.- No vamos a desvelar nada de ese descubrimiento que ella hace pero sí vamos a contar que tiene que ver con el amor. Una mujer que vive lo que ella ha vivido, ¿puede volver a confiar en otra persona? 

I.A.- Al final, uno aprende de todo. De todo lo malo, siempre podemos sacar algo bueno, una lección. Las malas experiencias no deben limitarnos para ilusionarnos de nuevo y para vivir nuevas ilusiones y nuevos amores. Si cada vez que nos saliera algo mal, renunciáramos a volver a intentarlo, la vida sería horrible.

M.G.- Pues sí. No hay que tirar la toalla por una mala experiencia. Bueno, y como autora, como creadora de esta historia, ¿con qué dificultad te has encontrado a la hora de escribir la novela? Y si te has encontrado con alguna dificultad, ¿ha sido más difícil hilar la trama o construir a los personajes?

I.A.- Pues la verdad que escribirla ha sido muy fácil. Tenía la historia en la cabeza, perfectamente construida. Desde que empecé a escribir, ya sabía cuál era el final. La tenía como muy organizada. Es verdad que todos los personajes, casi todos, se inspiran en gente real que conozco, con lo cual era fácil construirlos. Solo hay un personaje en la novela que no está inspirado en nadie que yo conozca. Me refiero a Agatha, la dueña de la librería en la que trabaja Isabelle. Quizá ese personaje fue el mayor reto. Sin embargo, le eché tanta ilusión que luego me gustó mucho el resultado.

M.G.- Entre los escenarios vamos a encontrar dos ciudades europeas importantísimas, París y Londres. En una entrevista que concediste a un medio, te he leído decir que el París y el Londres que aparecen en tu novela no tienen nada que ver con la realidad. Eso me impactó. ¿A qué te referías? ¿Idealizas las ciudades?

I.A.- No, no es eso. Es que, cuando me hicieron esa pregunta, Londres y París eran dos ciudades que estaban un poco agitadas. En el caso de Londres, por el tema del Brexit y, en el caso de París, bueno, ya sabemos todo lo que ocurre por las noticias, todas esas huelgas, manifestaciones y demás. Entonces, me preguntaron si yo había trasladado todo a la novela. No, evidentemente. He mostrado la cara amable de París y de Londres. Pero está claro que, de las treinta o cuarenta veces que he ido a París, es raro que no me haya encontrado alguna manifestación, una huelga, disturbios,... Es el país de la Revolución francesa y están todos los días con reivindicaciones, con huelgas,... Pero, porque el París que salga en las noticias sea ese, no quiere decir que sólo eso sea París. He mostrado la cara más amable de ambas ciudades porque ambas me parecen que son las capitales de Europa. Son dos ciudades muy distintas entre sí, pero que se complementan muy bien, ciudades cargadas de historia, con lugares curiosos, donde vivieron personajes muy importantes, que tienen muchos rincones secretos y encantadores, que a lo mejor, las personas que las visitan por primera vez, no los conocen. Por eso los he querido descubrir un poquito, para que el lector sienta que está paseando por ellas, y descubriendo pequeños tesoros.

M.G.- De hecho, los lugares que mencionas en la novela, por ejemplo, la librería en la que Isabelle trabaja, existen realmente. Al igual que existen otros espacios, otros establecimientos, que tú mencionas en la novela. Tanto de París, como de Londres. 

I.A.- Todos, todos los lugares que aparecen en la novela existen, desde la librería en la que trabaja Isabelle, que yo he frecuentado muchísimo porque me encanta, situada frente al Jardín de Luxemburgo, hasta los restaurantes, los cafés, las calles,... Todo existe. Están ahí para que el lector viaje desde casa, y cuando viaje a París o Londres, puede recorrer esos escenarios.

M.G.- Es decir, que el libro funciona casi como una guía de viajes. Además, en las gualdas encontramos un mapa de ambas ciudades, donde se especifican dónde están esos lugares exactamente.

I.A.- Sí, sí, efectivamente.

M.G.- Bueno, tu novela está llena de literatura y de cultura pop, porque la música está muy presente también porque la música está muy presente. Al final del libro vamos a encontrar unos listados que a mí me han hecho mucha gracia porque me parece un material interesante.

I.A.- Sí, bueno, al igual que aparece un listado con los lugares que se mencionan de París y Londres, que existen de verdad, también quería hacer lo mismo con las canciones o con los libros que se mencionan a lo largo de la historia.

M.G.- Y entre esos libros, figura la novela de un autor muy conocido, Máximo Huerta. Yo sé que tienes una vinculación muy especial con él, que le tienes mucho cariño y hablas de él con mucho agradecimiento.

I.A.- Sí, muchísimo. Es un gran amigo. Es una persona maravillosa a la que quiero muchísimo. Todo lo que puedo decir de él es bueno. Efectivamente, le estoy inmensamente agradecida porque esta novela está hoy en librerías gracias a él. Él fue de las primeras personas que la leyó. Se la mandé para que la leyera y le gustó tanto que colgó un Story en su Instagram, con un texto en el que decía algo así como editores del mundo, corred por los derechos porque esta novela es maravillosa. En ese momento, yo estaba volando hacia Londres y cuando aterricé, me encontré que tenía un montón de llamadas y de mensajes de editoriales. Buenos, así llegué a firmar el contrato con Planeta. Hoy, además de una grandísima amistad con Máximo, también comparto con él editorial y editor. 

M.G.- Pues fíjate que Máximo estará por Sevilla el próximo lunes [me refería al lunes 19 de febrero] porque viene a presentar su última novela, que no sé si tú habrás leído ya.

I.A.- Sí, la leí hace tiempo. Me la dejó para que la leyera, antes de que se publicara. Me pareció un novelón y sé va a tener éxito. Me enamoró. Además, me la leí durante un viaje, al que no hice ni caso, porque estaba más pendiente de la novela. Me atrapó por completo. Pero antes de fuéramos amigo, yo ya lo leía. Me gustan mucho sus novelas, pero esta última me parece espectacular.

M.G.- ¿Y cómo está siendo ver tu cara en la contraportada de una novela escrita por ti?

I.A.- Muy sorprendente. Todavía, cuando la veo en las librerías, siento como si la viera desde fuera, como si le estuviera pasando a otra persona. Me llamaron para hacer una sesión de fotos, para elegir la foto para la contraportada, y yo decía, pero si yo no he hecho una sesión de fotos en mi vida. Nada más que me han hecho fotos para renovar el DNI y el pasaporte. Pero bueno, la verdad es que todo ha sido una experiencia y está siendo como un sueño.

M.G.- ¿Un sueño que tendrá camino? Quiero decir, si habrá continuación, si vas a seguir escribiendo. O lo mismo, estás escribiendo ya.

I.A.- Sigo en ello. Y efectivamente, estoy escribiendo la segunda parte de la novela porque me costaba mucho despedirme de estos personajes. A priori, no soy muy fan de segundas partes, pero la verdad es que la historia y los personaje me lo pedían. Y a mí me costaba despedirme. Les había cogido mucho cariño a los personajes y, casi tras acabar la primera, me puse con la segunda, y en ello estoy.

M.G.- Ah, muy bien. Isabel, ¿viajar cura nuestras heridas?

I.A.- Creo que viajar alimenta el espíritu. Es una ilusión y aporta oxígeno. Nos saca de nuestra realidad. Creo que todo el mundo vuelve más feliz después de haber hecho un viaje. Y no solo eso, sino que, como dicen, los viajes se disfrutan tres veces, mientras se preparan, mientras se disfrutan, y mientras se recuerdan. 

Hace tiempo, dejé de hacer regalos materiales a mis seres más cercanos. Los viajes me parecen un regalo extraordinario, porque es un recuerdo de por vida. Vivimos momentos muy divertidos y se acumulan muchas anécdotas. Los viajes hacen que seamos más felices.

M.G.- Pues yo estoy en ese proceso de preparar un viaje. En Mayo iré a Londres por segunda vez. Así que todos los lugares que aparecen en tu novela los tengo bien marcados. Recomiéndame alguno especialmente o recomiéndame alguno que no aparezca en esta lista.

I.A.- Pues de los que aparecen en la novela, sin duda, Covent Garden. Para mí, es el epicentro de Londres. Es el barrio más bonito, con más vida, con unos locales con mucho encanto, unos restaurantes preciosos,... Además, la noche es mágica. Covent Garden es de esos lugares que uno tiene que visitar siempre, cuando va a Londres.

Y de los que no aparecen, te diría un barrio que está un poco a las afueras de Londres pero al que se llega en veinte minutos desde el centro. Se llama Kingston y, aunque yo lo llamo barrio, es como un pequeño pueblecito. Está a orillas del Támesis y es precioso, con unas casitas pequeñitas, unas plazas con tanto encanto, y un paseo al borde del Támesis. Es para quedarse allí a vivir y a escribir durante dos meses.

M.G.- Pues tomo buena nota, Isabel. Si me desplazo hasta allí, te mandaré una foto para que veas que he seguido tu recomendación.

I.A.- Por favor, sí. 

M.G.- Isabel, un placer hablar contigo. Te doy las gracias por atenderme y espero que tengas mucha suerte con esta novela, y las que vengan. 

I.A.- Muchísimas gracias. Ha sido un placer.

M.G.- Un saludo. 

I.A.- Gracias. Adiós. 

Sinopsis: Se mudó a París para cambiar su vida. Viajó a Londres para conocer un nuevo amor. Ahora tendrá que mirar dentro de sí para saber lo que desea.

Tras perder a su marido y descubrir un doloroso secreto, Isabelle decide mudarse a París, la ciudad que adora desde que era niña. Lo hace justo antes de cumplir cuarenta años con la esperanza de empezar allí una nueva vida.

Se instala en un piso cerca de su mejor amiga y comienza a trabajar en una preciosa librería inglesa frente al Jardín de Luxemburgo. Envuelta en la atmósfera parisina, Isabelle volverá a ilusionarse y a soñar. También viajará a Londres, donde encontrará no solo nuevas alegrías, sino el camino hacia un nuevo amor.

Entre libros y canciones, y animada por el cariño de sus queridas amigas Marta y Léa y del divertido Thomas, Isabelle descubrirá que hay muchos tipos de relaciones y que allí donde surge el enamoramiento verdadero sobran los prejuicios. Porque el amor real nunca es perfecto.



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