Con Isabel Arias hablé por primera vez en 2024, cuando publicó su primera novela, Cuando volvamos a vernos (puedes leer la entrevista aquí). Me gustó lo que ella me contó sobre su vida, lo que la motivó a escribir la novela, el lugar al que la conducía su pasión por los viajes. Ya lo contaba en aquella entrevista. Isabel nos enseña el mundo a través de su cuenta en Instagram, @viajesdelibro, y también de su página web. Sin duda, son buenos lugares para bucear si estás preparando un viaje. Pero la semana pasada tuve la oportunidad de volver a hablar con ella con motivo de la publicación de su segunda novela, Amigos, nada más.
En esta nueva novela, Isabel nos propone una historia de amistad. Quizá te resulte curioso que, a pesar que la novela se etiqueta como cozy romance, la palabra amor, y me refiero al amor romántico, no surja en la descripción de este libro. La autora se centra en un tema que me ha resultado muy curioso y que me ha hecho reflexionar. ¿Pueden un hombre y una mujer ser amigos, muy amigos, sin que ocurra nada más? Pues esta es la historia que vamos a encontrar en Amigos, nada más. En este relato conoceremos a Elena, una joven con un problema que la tiene muy acomplejada, tanto, que se ha encerrado en sí misma. Sin embargo, la amistad con Guillermo, casado y padre de un niño, la sacará de su oscuro pozo. ¿Cómo vivirán esta amistad los protagonistas? ¿Qué pensarán los demás de la relación que mantienen? Las respuestas las tienes en la novela.
De momento, te dejo con nuestra conversación.
![]() |
| © Nines Mínguez |
Isabel A.- Pues la verdad es que era todo nuevo. Era muy inconsciente porque no sabía lo que venía, ni qué esperar, ni tenía nada con lo que comparar. Fue todo un aprendizaje y, la verdad, que lo disfruté muchísimo. Ahora lo veo todo desde otro lugar. Ya no hay tanta sorpresa pero lo sigo disfrutando igual.
M.G.- Dicen que con la segunda novela se pasa peor que con la primera, por las expectativas, porque has dejado un listón,...
I.A.- Sí. Con la primera no hay con la que comparar. Simplemente se trata de disfrutar de la aventura. Con la segunda, sientes como más presión. No sabes si irá igual de bien que la primera, si irá peor o mejor. Las expectativas están ahí y se vive con un poquito más de sufrimiento pero con ilusión, igualmente.
M.G.- Vamos a centrarnos en Amigos, nada más, tu segunda novela. Repasando la conversación que tuvimos con la primera, me comentaste que estabas escribiendo la segunda parte de aquella. ¿Qué pasó? ¿Esta historia se te cruzó en el camino? ¿Le ha tomado la delantera a la otra?
I.A.- Bueno, tengo otra escrita, en la que aparecen personajes de la primera y que está ahí esperando su momento. Pero es verdad que esta historia se me cruzó un poquito de por medio porque trata un tema que a mí me ha interesado mucho siempre, que es el de la amistad entre hombres y mujeres. El tema lo tenía claro pero la historia no acababa de salir. Sin embargo, hice un viaje de trabajo, como hace año y medio, a Chicago. Fui con varios compañeros del trabajo. Íbamos dos hombres y dos mujeres y, estando allí, de repente como que se me encendió la bombilla. Y así me surgió la historia. Volví, lo dejé todo y me puse a escribir. Pim, pam, pim, pam,... hasta que la terminé.
M.G.- El título, Amigos, nada más, parece como una declaración de intenciones, ¿no? Es como decirle al lector que aquí lo que va a encontrar es una historia de amistad y punto. Te confieso que a mí el tema me resultó curioso y me ha dado mucho en qué pensar. ¿De verdad, a día de hoy, levanta todavía tanta suspicacia una relación de amistad entre un hombre y una mujer, sin que se llegue a nada más?
I.A.- Sí, la verdad es que el tema es apasionante. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Durante los meses que he estado escribiendo la novela, he hablado con mucha gente, con amigas, con amigos del trabajo y el tema suscita mucho debate. Todo el mundo tiene una opinión al respecto y generalmente es bastante categórica, muy diferentes las unas de la de las otras. Se tiende a tener una opinión muy general pero luego, cuando lo aterriza en su propia pareja, ya no es igual. Es un tema que da bastante juego.
M.G.- Creo que pensar de una determinada forma, no deja al ser humano en muy buen lugar. Me da la sensación que somos muy mal pensados y que nos gusta mucho el chisme.
I.A.- Sí, son coletazos de cuando éramos niños, ¿no? Por ejemplo, cuando estábamos en el cole y veíamos a un chico que siempre estaba con una chica, pues pensábamos que se gustaban, que eran novios. Y realmente, a lo mejor, sólo era una amistad, que se llevan bien. Esa idea, al final, la hemos ido arrastrando hasta la edad adulta. Por eso, si hoy ves en un restaurante a un hombre y a una mujer, siempre pensamos que son pareja y, a lo mejor, simplemente son amigos, amigos que pueden ir perfectamente a cenar, al cine, a ver una exposición, o a cualquier otro lugar, sin que haya nada más.
M.G.- Exactamente. Mira, voy leyendo por la mitad de la novela y lo que he leído me ha hecho pensar muchísimo. Si vuelvo la vista atrás, y pienso en mis relaciones de amistad, te diré que, siendo sincera, mi relación de amistad con los hombres siempre ha sido más honestas y más duraderas que las que he mantenido con las mujeres. No sé si a ti te ocurre así.
I.A.- Sí. Por ejemplo, en la universidad, mi grupo de amigos eran todos chicos. De vez en cuando, alguna chica se sumaba al grupo por temporadas, pero el grupo estable eran todos chicos y con ellos tenía una relación súper buena. Me parecen amistades súper enriquecedoras. Sus puntos de vista sobre algunos temas te aportan otra visión. A mí me da mucha pena que, a veces, sea tan complicada la relación de amistad entre un hombre y una mujer. Sobre todo, si añadimos que el hecho de que, uno de los dos, tenga pareja. Entonces, todo se complica aún más porque ya entra el qué opinará la otra persona, si le parecerá bien, si se sentirá molesta. Sí, me da un poco de pena que se complique todo tanto porque, al final, tienes un amigo o una amiga, y es una persona. ¿Qué más da que sea hombre o mujer, de tu mismo sexo o del otro?
M.G.- La amistad es un puntal importante en la novela pero, ¿qué valor le damos a la amistad hoy? ¿No tendemos a hablar con demasiada ligereza de la amistad? Mucha gente suele decir que tiene treinta, o cuarenta, o cincuenta amigos pero, ¿cuántos de todos ellos son amigos de verdad?
I.A.- Totalmente, por un lado se tiende a pensar que todo el mundo es amigo tuyo. De repente, crees tener doscientos amigos pero, sin embargo, luego no le damos la importancia que tiene la amistad. Actualmente, las relaciones de amistad suelen ser más duraderas que las relaciones. Siempre digo que uno puede imaginarse su vida sin pareja. Incluso los que están en pareja hoy, han pasado temporadas en las que estaban solteros y han sido felices, han seguido con su vida normal. Pero es muy difícil imaginarse una vida sin amigos. ¿Podrías ser feliz sin tener ni un solo amigo? Creo que es muy difícil. Creo que, al final, los amigos están ahí siempre y tienen un papel fundamental en nuestra vida. Están en los buenos y, sobre todo, en los malos momentos, y de cuántos atolladeros o agujeros negros nos han ayudado a salir. Tendemos a idealizar, a hablar, a hacer girar nuestra vida en torno al amor de pareja pero los amigos tienen también un papel importante en nuestra vida. Por eso, es un tema que no faltará nunca en mis novelas.
M.G.- La novela obviamente trata de la amistad y a lo largo de ella vamos a ir encontrando citas sobre la amistad, aquí y allá, salpicadas entre los capítulos. De algunas sabemos su autoría pero ¿y del resto? ¿De dónde salen esas citas?
I.A.- Todas vienen un poco a colación en la historia porque todas hacen alusión al tema de la amistad. Como bien dices, algunas de esas citas son conocidas por todos pero otras son cosecha propia o de alguien de mi entorno.
M.G.- Elena es la gran protagonista de esta historia. Es una mujer que se vio envuelta en un escándalo, en su entorno laboral, porque precisamente malinterpretaron la amistad que ella tenía con su jefe. Eso, pues al margen de suponer un duro golpe, le cambió radicalmente la vida. ¿Cómo es Elena y de qué manera la afecta todo lo que le ocurre en el trabajo?
I.A.- Elena llevaba una vida normal, como la que podemos llevar cualquiera de nosotros, y, de repente, con una amistad que tiene con un hombre se ve inmersa en un escándalo. Aquello le afecta a la salud y pierde todo el cabello. Es una chica joven, que se tiene que poner una peluca y no sabe cómo gestionarlo. Elena se encerrará en sí misma, se distancia de sus amigos y se refugia en sí misma y en su hermana, la persona más próxima que tiene. Al final, termina dejando su trabajo, cambiará de vida, mucho más solitaria, hasta que, gracias al poder de la amistad, consigue, poco a poco, volver a la superficie.
M.G.- A raíz de ese escándalo, como tú dices, ella deja el trabajo, y entra en una espiral de estrés que la conduce a desarrollar una enfermedad autoinmune que tiene como consecuencia que pierda todo el cabello. Todos sabemos que, por estrés, se puede perder más cabello pero, por regla general, se recupera una vez que ha transcurrido esa época difícil. Sin embargo, en el caso de Elena no es así. Ella sufre una enfermedad que la va a acompañar hipotéticamente el resto de su vida. ¿Esto es así? ¿Hay casos documentados?
I.A.- ¡Yo misma!
M.G.- ¿Tú misma?
I.A.- Sí. No sabía que esto ocurría hasta que me ocurrió a mí. Una vez que me pasó, leí mucho sobre el tema e investigué mucho. Le pasa a mucha gente e incluso le puede ocurrir a los niños, algo que me pareció aún más dramático. Efectivamente, es una enfermedad autoinmune. No es que te la genere el estrés. La enfermedad la tienes o no la tienes. Por mucho que te estreses, si no padeces esa enfermedad, no te va a pasar nada en ese sentido. Pero, como todas las enfermedades autoinmunes, una vez que la padeces se alimentan del estrés y te puede desencadenar un brote como el que le ocurrió a Elena o como lo que me sucedió a mí hace varios años, que perdí todo el cabello. Es un golpe muy duro porque es verdad que un hombre puede llegar a entenderlo pero nadie empatiza contigo como lo hace una mujer. Sabemos lo que significa para nosotras. Mujeres que han perdido el pelo por una causa mucho más grave, porque están en tratamiento contra el cáncer y les preocupa muchísimo el tema del pelo. Y piensas, si alguien está luchando por su vida, ¿por qué se preocupa por el pelo? Pues ahí está la importancia porque es que es una cosa que ves todo el rato. Te lo ves en espejos, en reflejos,... Es un tema muy difícil.
A la pobre Elena le encasqueté esta enfermedad porque la conocía bien, pero realmente podría haber sido cualquier cosa, como una cicatriz enorme en la cara, una mancha, o cualquier otro defecto, por llamarlo de alguna manera, cualquier cosa que pueda provocar un complejo en una persona. Al final, todo el mundo tiene alguna cosilla ahí que intenta esconder. Luego piensas que si es algo meramente estético, pues bueno, pero luego hay enfermedades graves, que hacen que tu salud se resienta y eso es otra cosa. Lo que he intentado poner de relieve en la novela es que no es más que pelo, algo meramente estético, y que no tiene tanta importancia. Y la gente a tu alrededor tampoco se la da.
M.G.- Te entiendo. A Elena le pones una experiencia que tú viviste en el pasado. Con la anterior novela también me confesaste que a la protagonista le habías prestado cosas tuyas. En este caso, ¿qué más compartes con Elena? Porque ella, al dejar su trabajo en el ministerio, se dedica a escribir libros por encargo. Tú también escribes guías de viaje...
I.A.- Sí, hago guías. No hacemos exactamente lo mismo pero se le parece. En la universidad tenía un amigo que escribía libros por encargo. Me parecía una cosa muy divertida. Cuando tuve que pensar qué ponerle a la pobre Elena una nueva profesión, después de dejar el ministerio, me acordé de aquello. Mi amigo se pasó toda la carrera escribiendo libros de plantas medicinales, de los santos de cada día, de nombres,... Me hacía mucha gracia y se sacaba un dinerillo. De todos modos, Elena y yo compartimos el amor por los viajes y por los libros. Es una gran lectora también.
M.G.- Lucía, su hermana, será un apoyo muy importante para Elena. Está muy pendiente de ella, la intenta ayudar para que siga adelante, para que no esté tan acomplejada, pero Lucía también tiene lo suyo. Necesita casi tanta atención como Elena.
I.A.- Sí. Lucía es ese tipo de mujer que también necesitaría un hombro en el que apoyarse pero, al final, ella sola tira del carro, como tantas y tantas mujeres. Ella se ocupa de sus hijos, de su hermana pequeña y, a veces, también necesitaría a alguien que escuchara sus penas. Las disimula muy bien y se encarga de sus hijos y de su hermana pequeña que ha sufrido mucho y en la que se ha volcado absolutamente.
M.G.- Los sobrinos de Elena son dos chicos y hay más personajes masculinos en la novela, como Guillermo y Jon. ¿Qué nos puedes contar de ellos?
I.A.- Pues que trabajan en la misma agencia de publicidad que Lucía y que tendrán bastante protagonismo desde el principio.
La historia arranca con un viaje que hacen las dos hermanas, un viaje de trabajo de Lucía, al que Elena se incorpora por pasar tiempo con su hermana. En ese viaje, Elena conoce a estos dos compañeros de trabajo de Lucía y surge el flechazo con uno de ellos, con Guillermo, pero no será un flechazo amoroso, sino de amistad. Aunque tengas tus amigos de toda la vida, de repente, conoces a alguien y algo dentro de ti hace click. Esa persona se convierte, de la noche a la mañana, en tu mejor amigo porque compartes muchas cosas con él, tenéis muchas cosas en común y podríais pasar horas hablando. Creo que eso nos ha pasado a todos alguna vez, con gente de nuestro sexo o del contrario, gente a la que te hubiera gustado conocer hace mucho tiempo y tener muchos años de amistad. Pues a Elena y a Guillermo les pasa eso en un viaje a Nueva York. Ahí surgirá la conexión.
M.G.- Y hablamos de amistad entre hombres y mujeres pero, ¿se puede mantener también una amistad profunda e importante con un ex?
I.A.- Creo que sí. Al menos, yo las mantengo con la práctica totalidad de las parejas que he tenido. Me llevo con ellos fenomenal, pero fenomenal. Es verdad que se requiere un periodo de reposo tras la ruptura. Es decir, es complicado que, según terminas la relación, os convirtáis en súper amigos al día siguiente, pero también te digo que hay casos así. De todos modos, creo que hace falta un poquito de duelo y un poquito de distancia. Pero pasado ese tiempo, es perfectamente posible. Yo lo creo y lo ejerzo. Creo que es muy triste romper todo contacto con la gente a la que has querido tanto, y que ha sido tan importante en tu vida. Si la has querido tanto, será por algo.
M.G.- Isabel, en esta novela, los personajes se van a mover mucho por los escenarios. En Nueva York, Elena conocerá a Guillermo, pero visitarán juntos muchas otras ciudades. En la novela anterior, escenarios como Londres o París, tuvieron mucho protagonismo. En esta novela, sigues la misma línea.
I.A.- Sí. Se nota que me gustan los viajes y que los vivo. No concibo escribir historias que no se desarrollen en lugares a los que nos gusta viajar. A mí misma, como lectora, me encanta leer novelas que están ambientadas en otros lugares, en sitios que me gustan o a los que me gustaría ir. Luego, cuando los visito, me encanta recorrer esos escenarios porque, de alguna forma, como que los aterrizas y los haces reales.
Con la primera novela ya me pasó, y me sigue pasando, que los lectores empezaron a mandarme fotos y vídeos de la librería donde trabajaba Isabel, la protagonista, de Covent Garden. Es algo que me hace mucha ilusión.
M.G.- Cuando vemos a los personajes moverse por las ciudades, se puede decir que el lector también hace ese recorrido y que es capaz de visualizar la ciudad. Eres muy detallista en ese sentido.
I.A.- Sí, mucho. Mira te voy a contar lo que me pasó. Todos los lugares que aparecen en la novela, tanto en esta como en la anterior, existen. Todos son reales y a todos se puede ir. En la primera, ocurrió que la librería que aparece en la historia cambió ligeramente de ubicación. Se mudó a otro local pero en la misma calle. Tuve que reajustar la descripción del local, una vez que terminé de escribir pero, afortunadamente, antes de publicarla. Y con esta, me ocurrió que, la cafetería en la que se encuentran los protagonistas cada día, cambió de nombre cuando ya había terminado la novela y la estaba corrigiendo. No sabía qué hacer. Se lo comenté a mi editor pero es que necesito ser fiel a los lugares y, al final, terminé por cambiarle el nombre y ponerle el actual. Si sé que ahora se llama de otra manera, no puedo dejar el nombre anterior.
M.G.- No porque, además, los lectores vamos luego a buscar esos sitios.
I.A.- Claro, claro. Sí, pero eso requiere un trabajo de revisión.
M.G.- En la novela hay muchas referencias literarias, cinematográficas, gastronómicas. Entiendo que son tus propias referencias, ¿no, Isabel?
I.A.- Sí, total. Hay muchas referencias que comparto con mucha gente. Debe quedar poca gente en el planeta que no haya visto la serie Friends. Con algunos amigos siento que la serie está integrada en nuestra vida, pero día a día. Muchas veces hacemos referencias a algunos capítulos y todos entienden porque han visto la serie. Me gusta porque, al final, es la naturalidad de las conversaciones del día a día, igual que en nuestra vida real. Los personajes también viven en el mundo real y son grandes lectores. He hecho guiños a diversas novelas que a mí me han encantado.
M.G.- Y guiños también a personas reales. En la novela hablas de la ilustradora Pepa G. Ramos. La he buscado y es una persona real.
I.A.- Claro, es amiga mía. Pepa tiene una historia fascinante. Ella no pintaba. Empezó a hacerlo en la pandemia y comenzó a vender su arte en Nueva York. Efectivamente, como aparece en la novela, ella está todos los años en el mercado de Navidad de Union Square. Como los personajes estaban en Nueva York en esa época pues quise hacerle un guiño.
M.G.- Y para ir terminando, una de esas citas que aparecen en el libro dice: "Ver a alguien con un libro que te gusta es como ver un libro recomendándote a una persona". ¿Recuerdas haber vivido una situación así?
I.A.- Sí, muchas veces. Como soy tan cotilla, cuando veo la foto de la casa de alguien y me fijo que hay libros al fondo, amplío la foto para ver qué libros son. Así es mi nivel de curiosidad. Siempre que veo a alguien leyendo, me fijo en el título del libro. Hay libros que, en un momento dado, se ponen de moda y ves a mucha gente leyéndolo, pero, cuando de repente ves uno que te leíste hace mogollón de tiempo, y que te gustó mucho, te entran ganas de acercarte a la persona que lo está leyendo porque sientes que esa persona te va a caer bien.
M.G.- ¿Y cuál ha sido el último libro que te han recomendado?
I.A.- Pues fue ayer mismo. Me recomendaron el de Ana Milán [se refiere a Bailando lo quitao], que salió a la venta el mismo día que el mío. Lo tengo aquí para leerlo porque, efectivamente, me han hablado maravillas de este libro.
M.G.- Pues tomo nota. Isabel, muchas gracias por atenderme. Ha sido un placer volver a hablar contigo. Me lo estoy pasando muy bien con tu novela, tan animada, tan entretenida. Me encanta recorrer esas ciudades que nos propones y me parece que has elegido un tema muy original.
I.A.- Ay, muchas gracias.
M.G.- Te mando un saludo.
I.A.- Adiós, hasta luego.
Sinopsis: Decían que no podían ser solamente amigos…, pero ellos decidieron intentarlo
La vida de Elena da un giro inesperado cuando, tras verse inmersa en un escándalo, pierde su cabello y con él su autoestima. Decide renunciar a su trabajo y reinventarse; encuentra refugio en su hermana Lucía y en sus sobrinos, pero poco a poco se va aislando de sus mejores amigos.
Dos años más tarde, en un viaje a Nueva York con su hermana, Elena conoce a Guillermo, y entre ellos surge una conexión especial. Casi nadie a su alrededor cree que sea posible la amistad sincera entre un hombre y una mujer que acaban de conocerse sin que también exista una atracción física o sexual, pero ellos se empeñarán en demostrar lo contrario. Incluso… a la mujer de Guillermo.
Amigos, nada más es un reconfortante cozy romance que avanza entre amistades complejas y amores a destiempo, una historia sobre la capacidad para afrontar los traumas y las situaciones difíciles a través del humor y el amor en todas sus formas.



No hay comentarios:
Publicar un comentario