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lunes, 2 de mayo de 2016

LA FRACTURA DEL RELOJ DE ARENA de Clara Peñalver.


 Editorial: Debolsillo.
Fecha publicación: abril, 2016.
Nº Páginas: 488
Precio: 12,95 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788466329767
[Disponible en ebook;
empieza a leer aquí]


Autora

Clara Peñalver nació en Sevilla el 23 de abril de 1983 y se considera muy afortunada por celebrar su cumpleaños el día del Libro. Es licenciada en biología por la Universidad de Granada, ciudad en la que vive y de la que se declara fervientemente enamorada. Es autora de Sangre (Premio Mejor Escritora Novel en el Festival Imaginamálaga 2010) y de los libros que forman la serie de Ada Levy (Cómo matar una ninfaEl juego de los cementerios y La fractura del reloj de arena). También ha escrito «La venganza de Ada», un relato corto protagonizado por esta intrépida detective, publicado en la edición digital de las dos primeras entregas de la serie. Además, con la editorial Beascoa, Clara publica una línea de libros muy diferente: la colección «Hoy estoy...», formada por títulos infantiles centrados en la creatividad y la inteligencia emocional. Asimismo, Clara Peñalver es la presentadora del programa sobre arte de RTVE La mitad invisible.


Sinopsis

El nuevo caso de Ada Levy llega en el peor momento. Acaba de terminar la relación con el hombre que creía el amor de su vida, y, por si fuera poco, una de sus mejores amigas sufre de cáncer cerebral. Ada se siente obligada a pedir ayuda a la última persona a la que desearía ver: su padre, reconocido oncólogo y el hombre que la maltrató en su niñez.

Ante esta desalentadora situación, la detective casi no tiene fuerzas para investigar la desaparición del cadáver del prestigioso abogado Fernando Castellano. Sus hijos ilegítimos, apremiados por realizar las pruebas de ADN que confirmen la paternidad, quieren cerrar el asunto cuanto antes. Sin embargo, un paquete de remitente anónimo se convertirá en la clave para desentrañar un escabroso entresijo de intrigas familiares que llevará a Ada más allá de sus límites.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Hace unos días os traía la entrevista a Clara Peñalver (puedes leerla aquí), que pasó por Sevilla para presentarnos su cuarta novela, o la tercera entrega de las aventuras de su protagonista Ada Levy, esa joven detective privado que junto a su jefe Enrico, resuelve todo caso de misterio que se le presente. 

Me aficioné a los casos de Ada Levy con la novela anterior, El juego de los cementerios, -aún me queda por leer la entrega inaugural, Cómo matar a una ninfa-, cuya reseña puedes leer aquí y que me pareció una lectura bastante entretenida, con una combinación de elementos lo suficientemente atractiva como para suponer una recomendación aceptable. 

En la misma línea, aunque con matices, se estructura y se desarrolla La fractura del reloj de arena, en la que se narra un nuevo caso de esta joven detective que, como viene siendo habitual, se relata en primera persona a modo de diario, como si todo se lo estuviera contando a su terapeuta, una sombra que siempre nos ha acompañado en las novelas de esta saga y que, en realidad, no es más que un reflejo del propio lector.   

En primer lugar la novela se inicia con una pequeña investigación relacionada con una joven con síndrome de Asperger, un pequeño caso que simplemente tiene un carácter introductorio y que sirve para dejar constancia de la labor propia de un investigador privado. Desde el inicio, el suspense flota en el ambiente y a decir verdad, el hecho de que esta investigación sea simplemente una antesala al verdadero caso me dio hasta rabia porque la situación se presentaba tan interesante que su breve andadura y su pronta resolución me dejó con la miel en los labios. No obstante, aún había mucho más misterio por delante. 

El problema al que Ada tiene que enfrentarse tiene que ver con la desaparición de un cadáver de la sala de tanatopraxia del cementerio de San José en Granada. Esto que, en un principio, puede parecer descabellado, ocurre con más frecuencia de lo que pensamos y así nos los explicó la autora en la entrevista antes mencionada. El cuerpo desaparecido pertenece a Fernando Castellano, un importante abogado al que no se le pudo dar sepultura pues hace tres meses su cadáver desapareció sin que hasta la fecha se haya encontrado una pista. 

A priori todo apunta a una cuestión de herencia pues existen dos hijos nacidos fuera del matrimonio que reclamaban una prueba de ADN antes del fallecimiento del abogado, pero la investigación destapará un asunto mucho más turbio, un embrollo en el que los secretos familiares ocultarán un pasado que viene a ajustar cuentas y en el que entran en juego una caja y una pequeña llave, antigüedades que en sí poseen mucha historia. 

Lo bueno de esta saga de Clara Peñalver es que las tramas no solo se centran en la investigación policial sino que también cuenta con una importante ramificación hacia lo personal, algo que nos permite conocer a su protagonista, no ya desde un ángulo profesional, sino desde una parcela más íntima. Esta doble vertiente del personaje ya la aprecié en su novela anterior y en cuanto a La fractura del reloj de arena he detectado que la carga personal tiene un importante peso hasta prácticamente la mitad de la novela. La ruptura con Hugo a la que ya asistimos en El juego de los cementerios, supuso para ella un importante mazazo cuyas consecuencias seguirá arrastrando en esta nueva entrada. Además, se da la circunstancia de que tiene que enfrentarse a la grave enfermedad de una de sus mejores amigas, un hecho que la desestabiliza aún más, aportando un fuerte dosis de carga dramática, superior a la existente en la anterior aventura. Por si esto fuera poco, aparecerá su padre con el que jamás ha tenido una relación fluida ni fácil. Pero no todo es negativo, por suerte seguirá contando con la ayuda de su amiga Andrea, la inspectora de policía que ha conseguido poner algo más de color en la vida gris que llevaba gracias a la presencia de Marga, una joven con la que inicia una relación. No obstante, los problemas parecen duplicarse o triplicarse e incluso Ada verá tambalear su amistad con Andrea.

Y al margen del terreno personal o profesional, Clara Peñalver tocará cuestiones de índole social como los desahucios, la crisis o el maltrato. Y como contrapeso, elementos que suelen aparecer en sus novelas, por un lado el sexo -aunque habrá menos contenido y escenas sexuales que en la anterior novela- y la música, tan importante para Ada y que desaparece de su vida en esos momentos en los que lo personal está por encima de lo profesional, para regresar después con más fuerza. Recalco mucho ese lado personal de la protagonista porque realmente Ada es muy humana y como tal, todo lo que le rodea le afecta y repercute en su trabajo. En la reseña de la novela anterior ya comenté cómo era esta joven, qué particularidades tenía su carácter y su personalidad, una mujer alocada, inestable y vulnerable. Sigue siendo así, y son cualidades que se acentúan en esta novela. 

Pero en La fractura del reloj de arena hay un protagonista más, la ciudad de Granada. Aunque Clara Peñalver nació en Sevilla se ha criado en la ciudad de la Alhambra a la que profesa un amor infinito. Esto es algo que se torna muy patente en la novela, a la hora de describir sus calles, sus barrios, sus monumentos y sus gentes. Sin duda, Granada ocupa una importante papel en la novela y los que viváis en esta ciudad podréis ir reconociendo los lugares por los que transita la protagonista.

jueves, 28 de abril de 2016

ENTREVISTA a CLARA PEÑALVER (La fractura del reloj de arena).


Autora
Clara Peñalver nació en Sevilla el 23 de abril de 1983 y se considera muy afortunada por celebrar su cumpleaños el día del Libro. Es licenciada en biología por la Universidad de Granada, ciudad en la que vive y de la que se declara fervientemente enamorada. Es autora de Sangre (Premio Mejor Escritora Novel en el Festival Imaginamálaga 2010) y de los libros que forman la serie de Ada Levy (Cómo matar una ninfa, El juego de los cementerios y La fractura del reloj de arena). También ha escrito «La venganza de Ada», un relato corto protagonizado por esta intrépida detective, publicado en la edición digital de las dos primeras entregas de la serie. Además, con la editorial Beascoa, Clara publica una línea de libros muy diferente: la colección «Hoy estoy...», formada por títulos infantiles centrados en la creatividad y la inteligencia emocional. Asimismo, Clara Peñalver es la presentadora del programa sobre arte de RTVE La mitad invisible.

Sinopsis
El nuevo caso de Ada Levy llega en el peor momento. Acaba de terminar la relación con el hombre que creía el amor de su vida, y, por si fuera poco, una de sus mejores amigas sufre de cáncer cerebral. Ada se siente obligada a pedir ayuda a la última persona a la que desearía ver: su padre, reconocido oncólogo y el hombre que la maltrató en su niñez.

Ante esta desalentadora situación, la detective casi no tiene fuerzas para investigar la desaparición del cadáver del prestigioso abogado Fernando Castellano. Sus hijos ilegítimos, apremiados por realizar las pruebas de ADN que confirmen la paternidad, quieren cerrar el asunto cuanto antes. Sin embargo, un paquete de remitente anónimo se convertirá en la clave para desentrañar un escabroso entresijo de intrigas familiares que llevará a Ada más allá de sus límites.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Ada Levy es una joven investigadora a la que ya hemos conocido tiempo atrás. Su creadora, Clara Peñalver pasó por Sevilla la semana pasada para presentarnos la tercera entrega de esta saga, La fractura del reloj, un tipo de novela policíaca que con un añadido que la hacen diferente. 

De la saga, solo he leído las dos últimas y he decir que me han parecido muy entretenidas pero de mis impresiones ya os hablaré más adelante. De momento os dejo con la entrevista que le hicimos a Clara. Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Clara nos vimos en Septiembre del 2014 con la novela anterior, ¿cómo te ha tratado la vida hasta ahora?

Clara P.- Pues me ha tratado muy bien. Estoy mucho más cansada que en aquella época pero muy contenta. Desde esa fecha, aparte de seguir trabajando en esta novela, he tenido varias publicaciones infantiles para trabajar el campo de la inteligencia emocional y además en abril del 2015 empecé a trabajar en televisión, con lo cual, al final, ha habido un cambio bastante importante a nivel cualitativo y cuantitativo.

M.G.- Y este programa de televisión que se llama La mitad invisible, ¿esto cómo surge?

C.P.- Pues surge de una forma totalmente sorprendente. De repente un día recibo un correo electrónico de Blanca Flaquer, la directora del programa. Ese correo lo entendí como que estaban preparando un programa sobre un tema determinado y querían contar con mi opinión. De entrada me resultó extraño porque se trataba de un programa sobre arte, de esos sesudos de La 2, pero bueno, yo les facilité mi teléfono y cuando me llamaron me explicaron que buscaban presentadora. Por lo visto habían encontrado vídeos míos en Internet, alguna entrevista en televisión y les había gustado lo suficiente como para llamarme. Estuvimos seis u ocho personas en el proceso de selección y al final me cogieron a mí. Fue una cosa súper sorprendente. Nunca me había imaginado trabajando de forma seria en televisión. La experiencia está siendo muy bonita porque es un tema de cultura en el que se la trata de una manera muy especial, no solo desde el punto de vista sesudo y catedrático sino también con un toque de humor y perspectivas distintas. Es un formato muy especial y muy bonito dentro del campo del arte.




M.G.- Yo he estado viendo algunos programas. Se tratan temas muy diferentes, desde la Dama de Elche hasta el jazz, género musical al que llegaste gracias a Ada, la protagonista de tus novelas.

C.P.- Efectivamente. Y sí, se toca desde arquitectura, pintura, escultura, cine,... Cualquier cosa que se pueda llamar cultura. Me han dado la oportunidad de meterme en la cabeza de un montón de mentes creativas que saben mucho de lo que hablan y eso para mí es fascinante. 

M.G.- Habrás aprendido un montón, imagino.

C.P.- Estoy aprendiendo un montón. Es indescriptible. No podría explicarte bien lo que me aporta el mundo de la tele ahora mismo, tanto a nivel personal como laboral.

M.G.- Pues vamos a hablar del libro. En la anterior entrevista, ya al final, me comentaste que estabas escribiendo una nueva novela pero que estabas en un escollo porque no sabías qué hacer con un muerto. Aquello me hizo mucha gracia pero ahora veo que has superado el escollo con creces.

C.P.- (Risas) Fíjate si llevo tiempo con el muerto metido en la cabeza. De hecho me ha dado más de un quebradero de cabeza, sobre todo a la hora de averiguar la manera de sacarlo del cementerio. ¿Cómo lo saco de la sala de tanatopraxia? ¿O del recinto? Eso fue un escollo bastante importante. Lo que pasa es que tuve la suerte de contar con José Antonio, el verdadero gerente del cementerio y, en este caso, también personaje de la novela, que me enseñó todos los recovecos del cementerio, me presentó a gente que conocía algunas zonas todavía mejor que él y poco a poco fui encontrando la forma de sacarlo y de llevármelo. 

M.G.- Porque esta historia, La fractura del reloj de arena, es una nueva aventura de tu personaje, esa detective privado llamada Ada, que intenta averiguar qué se esconde detrás de la desaparición del cadáver de un abogado de reconocido prestigio. Pero la cosa se complica, ¿verdad?

C.P.- Sí, en realidad ella piensa que está buscando simplemente un cadáver con un tema de herencia detrás porque es lo que suele ocurrir en estos casos, siempre giran en torno a herencias y a temas de dinero, pero Ada al final termina metiéndose en una historia de familias, cargada de secretos oscuros que han marcado mucho a un personaje concreto. Es una bola de nieve que se generó en el pasado y en la actualidad está a punto de estallar. 

Me ha gustado meterme en el mundo del secreto familiar porque me ha dado mucho juego con Ada ya que me permitía también trabajar su pasado. El centro de esta novela es el pasado y especialmente el peso del pasado.

M.G.- En la novela mencionas que eso de que desparezcan cadáveres no es algo tan extraño. Citas unos cuantos ejemplos. 

http://www.20minutos.es/noticia/573643/0/desaparece/cadaver/herencia/
C.P.- Yo tampoco podía imaginarme que fuera algo tan relativamente común. Conocí el caso del empresario de Cee, que fue el que prácticamente me inspiró. Pensé que aquella historia daba para una novela. Pero no sabía que hubiera tantos casos. Tú escribes en Google "Cadáver desaparecido cementerio" y aparecen muchos casos y muchos muy famosos como por ejemplo el de Charles Chaplin. Aquello me dejó muy impresionada y más aún la reacción de su mujer al conocer la desaparición del cadáver de su marido. 

M.G.- Le dio totalmente igual. 

C.P.- Sí, sí. Hay muchas historias relacionadas con cadáveres desaparecidos que constatan que la realidad siempre supera a la ficción. 

M.G.- Como dices, esta novela te la inspira esa noticia que lees pero, ¿qué ocurre con las novelas anteriores? Sé que tienes contactos en la Policía y no sé si a través de tus amistades y alguna cosa que te puedan comentar encuentras la inspiración.

C.P.- No. Los temas nacen de forma fortuita. Por ejemplo, con El juego de los cementerios, la historia nace a raíz de mis visitas a los cementerios. Hago necroturismo porque me apasiona el impacto que tiene la muerte sobre la gente viva. El visitar cementerios me da muchísima información. Y lo que me ocurrió fue que, después de estar en multitud de cementerios en distintos puntos de España, me fijé en que había un tipo de lápida que se repetía mucho y me planteé inventarme a un asesino en serie con una relación extraña con unas lápidas repetidas. Realmente me surgen ideas de cosas que no tienen importancia ninguna pero basta con pasear con un filtro distinto en los ojos para captar la información de otra manera. 

M.G.- Muchos cementerios en la novela anterior, un único cementerio en esta nueva, el cementerio de Granada. ¿Has llegado a visitar el de Sevilla?

C.P.- He visitado el de pueblos cercanos a Sevilla pero no el de la capital.

M.G.- Hay obras escultóricas alucinantes.

C.P.- Sí, me queda pendiente el de Sevilla y el Huelva. Con el de Cádiz tuve la suerte de poder visitarlo, una vez desalojado y exhumados los cadáveres porque se trasladaban a Chiclana. Fue maravilloso. 

M.G.- Pues no te pierdas el de aquí porque si te gusta y eres capaz de verlo desde otro punto de vista te vas a llevar una sorpresa.

C.P.- Lo haré sin duda.

M.G.- Y en cuanto al cementerio de Granada, el de San José, me has comentado que lo has visitado pero te lo habrás tenido que aprender de memoria. Hasta nos facilitas un pequeño mapa de su distribución en la novela. 

C.P.- Bueno, he de decir que el mapa está alterado porque claro, si estoy dando tanta información sobre cómo sacar un cadáver del cementerio, pensé que sería mejor alterar un poco la planta del mismo, para despistar. A ver si a alguien se le va a ocurrir robar un cadáver y me van a culpar a mí.

M.G.- (Risas) ¡Imagínate!

C.P.- No, no, claro... Tenía que cambiar algo. Ese cementerio también tiene unas obras maravillosas, con mucha historia detrás, incluso tiene un trozo de un palacio musulmán en el centro, el Patio de los Alixares. Tiene tantísimo monumento que es un sitio que siempre me ha gustado visitar. 


M.G.- Y Clara, en la novela anterior Ada viaja mucho por España pero en esta nueva entrega no se mueve de Granada. Leyendo la novela, he notado que tú tienes un gran amor por Granada. Se nota mucho en las descripciones. 

C.P.- Pues me alegra que me lo digas porque es lo que llevo intentando desde la primera novela de Ada. Yo no me he sentido cómoda de verdad describiendo la ciudad hasta que no he tenido las palabras adecuadas para hacerlo y eso ha sido ahora. Para mí escribir de Granada y sobre Granada en esta novela ha sido una de las partes más especiales hasta el punto que la ciudad era un personaje más.

M.G.- Bueno, y hablemos ahora de Ada. Ella es un personaje peculiar, con sus muchos vaivenes y en esta novela la he notado un pelín más descentrada porque tiene mucho lío en el terreno personal, unos problemas que, hasta prácticamente la mitad de la novela, eclipsan todo lo que es la investigación del caso.

C.P.- Si te fijas en la primera mitad de la novela, que se titula Silencio, hay silencios de corchea y desaparece la música de su vida. Ada está pasando en esos capítulos por una depresión. Necesito centrarme mucho en el tema personal de Ada, en la enfermedad de su amiga Cristina o en la relación que ella tiene con su padre, para justificar que Ada esté pasando por una depresión y además para hacer que todo eso afecte a su trabajo. Lo que yo defiendo es que los personajes, si queremos que se parezcan a la vida real, se tienen que sentir afectados por sus problemas. Y sí, para darle el punto de crecimiento que quería darle en esta novela, he necesitado romperla del todo para volverla a reconstruir, algo que ocurre cuando aparece la canción Sunrise de Norah Jones. Es entonces cuando ella descubre que puede darle un giro a su vida, rehacer la forma en la que ella maneja el pasado.


M.G.- Es verdad que hay mucha más carga dramática en esta novela. Tocas temas complicados y duros.

C.P.- Da la casualidad que esos temas me han tocado muy de cerca en estos últimos tiempos. La historia estaba planteada así desde que se me perdió el muerto (risas), pero quizá si hubiera escrito la novela un año antes, lo mismo no hubiera tratado el tema del cáncer como lo he tratado o no habría hablado del tema del maltrato tal y como lo he hecho. Es que ha coincidido durante una serie de meses, esos temas han estado muy presentes en mi vida y para mí se han convertido en una parte muy sensible de la novela y no he podido evitar contarlo de esa forma. Creo que me ha venido muy bien hacerlo así para Ada porque necesitaba un revulsivo para el personaje y mis vivencias me han ayudado a que Ada pegue el cambio de verdad.

viernes, 3 de octubre de 2014

EL JUEGO DE LOS CEMENTERIOS de Clara Peñalver.

El Juego de los cementerios (Clara Peñalver)

Editorial: DeBolsillo.
Fecha publicación: Septiembre, 2014.
Nº Páginas: 364.
Precio: 12,95 €
Género: Novela. 
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 97884-9032-967-2


Autora

Clara Peñalver nació en Sevilla el 23 de abril de 1983 y se considera muy afortunada por celebrar su cumpleaños el día del Libro. Es licenciada en biología por la Universidad de Granada, ciudad en la que vive y de la que se declara fervientemente enamorada. Con Sangre, su ópera prima, fue galardonada con el Premio Mejor Escritora Novel en el Festival Imaginamálaga 2010. Sus siguientes novelas, Cómo matar a una ninfa y El Juego de los Cementerios, han iniciado la serie de Ada Levy. 

Sinopsis


«El mejor olor, el del pan;
el mejor sabor, el de la sal;
el mejor amor, el de los niños».

Con el caso del Asesino de la Hoguera, Ada Levy aprendió dos cosas sobre sí misma: tiene un talento natural para la investigación criminal y una facilidad innata para buscarse problemas. Su nuevo caso como detective recién titulada promete ser tan o más peligroso. Todo empieza cuando descubre varias tumbas iguales en distintos puntos del país. Todas son de granito verde con ramitos de margaritas en las esquinas y una misteriosa inscripción. Temeraria como es, no puede resistir la tentación de profanar una de ellas. Lo que encuentra es escalofriante: una pintura y una esclava con la inscripción "Daniel 4/5/1980". El hallazgo está relacionado con la desaparición de siete niños entre 1981 y 1987, y todo apunta a que ha sido obra de un asesino en serie. Mientras intenta recuperar el equilibrio emocional tras todo lo vivido, la perspicaz e intuitiva Ada se empeñará en resolver el rompecabezas antes de que haya un nuevo asesinato...

[Información facilitada por la editorial]



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Ya tiene que estar Clara Peñalver contenta y feliz por todo lo que le está pasando en el plano literario y ya tiene que estar agradecida a DeBolsillo, sello del grupo Random, para dedicar su última novela, El Juego de los Cementerios, a su editora Cristina, un detalle que no suelen tener con frecuencia los autores y que me ha parecido muy significativo. Desconozco si en el trabajo anterior hizo lo mismo pero, como dice el refrán «Es de bien nacidos ser agradecidos»

Estamos ante la segunda novela que la autora dedica a su joven detective Ada Levy (recordad que la primera aventura de esta intrépida protagonista se narró en Cómo matar a una ninfa), que no su segunda publicación pues como ella bien nos comentó en la entrevista que nos concedió (puedes leerla aquí), su primer trabajo fue una novela vampírica titulada Sangre.


Como si de un ejercicio terapéutico que le sirva para reconducir su vida, Ada escribe sus últimas aventuras, pasando tanto por el terreno profesional como por el personal, a modo de diario que dirige a su psicóloga. 

Para los que no conocéis a esta joven detective os diré que tiene unos treinta años. A veces he tenido la sensación de estar frente a una chica más joven quizás porque, en algunos momentos, anda muy descentrada y alocada, aspectos estos que tendemos a relacionar más con la adolescencia que con la edad adulta. Es motera, aventurera y escribe reportajes turísticos para la revista Moter@s, trabaja como camarera en el restaurante de su amigo italiano Enrico y colabora con él en la resolución de casos de investigación. En la actualidad mantiene una relación muy intensa con Hugo, pero este aspecto de su vida presentará más baches que otra cosa.

La nueva aventura de Ada la llevará a recorrer cementerios españoles. En muchos de ellos ha detectado la presencia de diversas lápidas fabricadas con el mismo material, con la misma inscripción y con un ramillete de margaritas frescas que alguien se encarga de cambiar con regularidad, algo que resulta cuánto menos sorprendente. La investigación sobre dichas lápidas la conducirá a las desapariciones de varios chicos que se han ido sucedido con el paso de los años sin que la policía haya encontrado ni una sola pista fiable que conduzca al paradero de los desaparecidos. Con la ayuda de la inspectora de policía Andrea, relacionada con el caso de manera directa, conseguirá averiguar qué esconden esas lápidas y qué misterio ocultan. Una aventura durante la cual Ada tendrá que enfrentarse a fantasmas del pasado que se le presentan en forma de pesadillas que alteran su ánimo.

El argumento de El Juego de los Cementerios está salpicado con dosis de intriga y suspense, cuenta con la suficiente tensión como para atrapar al lector sin que la novela pueda ser catalogada como un page-turner. Además, Ada tiene un sentido del humor peculiar que vuelca en sus diálogos y pensamientos, de tal modo que podemos notar cómo algunos comentarios humorísticos desdramatizan las escenas más serias. Por otra parte, esta novela no solo se centra en la vida profesional de su protagonista sino que también asistiremos al desarrollado de su día a día en el plano más personal por lo que veremos escenas románticas y eróticas con su pareja Hugo, así como alguna que otra discusión. Como veis, es una novela muy completa que nos acerca a su protagonista desde todos los ángulos.

Narrado en primera persona en la voz de Ada, el argumento se mueve entre diversas ciudades andaluzas: Sevilla, Granada, Jaén, Córdoba,... e incluso Ada tendrá que hacer un viaje a Nápoles con objeto de resolver alguna cuestión del pasado de su amigo Enrico. La novela, que está escrita con un estilo muy fresco y actual, posee un ritmo ágil y dinámico por lo que se lee con mucha fluidez. En mi caso, quizás la lectura se frenó un poco con las escenas y los personajes que procedían de la novela anterior pero no fue algo tan importante como para afectar a mis impresiones generales, especialmente porque la culpa ha sido mía, ya que tratándose de una saga, creo que siempre es conveniente conocer la historia desde sus albores.  Y es que en El Juego de los Cementerios existen un numero considerable de referencias a hechos y personajes que se presentaron en la novela anterior, cuando le tocó resolver el caso de El asesino de la hoguera. Verdaderamente no existe una necesidad imperiosa de leer la primera entrega para entender la segunda (de hecho yo solo he leído la segunda), pero sí creo que es más conveniente comenzar por el principio para no perder ningún tipo de detalle. Máxime cuando Clara Peñalver tiene la estupenda intención de seguir escribiendo las aventuras de Ada por lo que en un futuro, que espero no sea muy lejano, volveremos a ver uno de sus libros entre las novedades editoriales.

jueves, 25 de septiembre de 2014

ENTREVISTA a CLARA PEÑALVER (El Juego de los Cementerios)

Clara Peñalver
[Foto: web editorial]
Autora

Clara Peñalver nació en Sevilla el 23 de abril de 1983 y se considera muy afortunada por celebrar su cumpleaños el día del Libro. Es licenciada en biología por la Universidad de Granada, ciudad en la que vive y de la que se declara fervientemente enamorada. Con Sangre, su ópera prima, fue galardonada con el Premio Mejor Escritora Novel en el Festival Imaginamálaga 2010. Sus siguientes novelas, Cómo matar a una ninfa y El Juego de los Cementerios, han iniciado la serie de Ada Levy. 

El Juego de los cementerios (Clara Peñalver)Sinopsis


«El mejor olor, el del pan;
el mejor sabor, el de la sal;
el mejor amor, el de los niños».

Con el caso del Asesino de la Hoguera, Ada Levy aprendió dos cosas sobre sí misma: tiene un talento natural para la investigación criminal y una facilidad innata para buscarse problemas. Su nuevo caso como detective recién titulada promete ser tan o más peligroso. Todo empieza cuando descubre varias tumbas iguales en distintos puntos del país. Todas son de granito verde con ramitos de margaritas en las esquinas y una misteriosa inscripción. Temeraria como es, no puede resistir la tentación de profanar una de ellas. Lo que encuentra es escalofriante: una pintura y una esclava con la inscripción "Daniel 4/5/1980". El hallazgo está relacionado con la desaparición de siete niños entre 1981 y 1987, y todo apunta a que ha sido obra de un asesino en serie. Mientras intenta recuperar el equilibrio emocional tras todo lo vivido, la perspicaz e intuitiva Ada se empeñará en resolver el rompecabezas antes de que haya un nuevo asesinato...

[Información facilitada por la editorial]



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Buenos días. Con la entrevista a Clara Peñalver inauguro una nueva temporada de encuentros con autores que espero os resulte interesante. Conocía a Clara Peñalver solo de oídas, por opiniones y reseñas que había leído sobre su novela anterior, Cómo matar a una ninfa, el primer caso de la joven detective Ada Levy, pero no ha sido hasta ahora cuando me he lanzado a conocer su estilo literario. La próxima semana os traeré mis impresiones sobre su última novela, El Juego de los Cementerios pero de momento, os dejo con sus palabras.

Marisa G.- Clara, tú eres de Sevilla aunque vives en Granada, ¿verdad?

Clara P.- Sí, bueno nací en Sevilla pero solo viví aquí hasta los dos años.

M.G.- Pero lo curioso es que naciste el día 23 de abril, es decir el Día del Libro. Parece como si las estrellas te hubieran señalado.

C.P.- Mira no lo sé. Lo que sí te digo es que cada 23 de abril celebraba mi cumple en la Feria del Libro. Para mí es un día especial, en realidad es el día más importante del año.

M.G.- Seguro que te regalarán libros.

C.P.- Sí, sí,... casi todos los años cae alguno.

M.G.- Normal. Y Clara, he leído por ahí que tus primeros pasos fue en poesía y en relato corto. ¿Aquello no cuajó?

C.P.- No, no. Mi poesía era tristísima. Hace poco estuve removiendo papeles de cuando era más pequeña y ¡madre mía!, no era mi camino, no. Eran unos poemas malísimos. Para ser poeta tienes que tener una sensibilidad especial y un manejo de la palabra también es especial y yo eso no lo tengo.

M.G.- ¿Y no lo vas a volver a intentar?

C.P.- Umm... ahora mismo creo que no. Lo mismo un día me levanto super inspirada y me sale un super poema pero no doy yo nada por mí misma.

M.G.- Mejor seguir en narrativa entonces. Bueno, El Juego de los Cementerios es tu tercera novela. La primera fue Sangre, una novela vampírica que se publicó en una editorial pequeña hasta que te rescató Random. 

C.P.- Así fue, sí.

M.G.- Claro, pero sabiendo esto, uno puede llegar a pensar que qué sencillo es todo o qué suerte has tenido pero sé que para llegar a ese punto has tenido que luchar mucho hasta conseguir que aquella primera novela tuviera un hueco en los escaparates de una librería.

C.P.- Sí. Bueno, a ver, sí que considero que una parte de suerte sí que ha habido porque, si en el momento en el que decides dedicarte a ser escritora profesional, aparece un editor jefe de Random y se fija en tu novela, eso, sin duda, es un golpe de suerte. Pero también es cierto que, durante los años en los que Sangre estuvo en la editorial pequeñita, era yo la que se encargaba de ir a hablar con los libreros, de presentarme, de explicarles de qué iba mi novela,... Al final, todos los libreros de Granada conocían Sangre, pero porque yo me encargué de darla a conocer y anteriormente también lancé una edición cutre. Aquello fue un trabajo duro. Por lo tanto, yo creo que ha sido sembrar, sembrar, y sembrar, para que el día que aquel editor de Random habló con aquella librera, esta le recomendara mi novela y no otra. Es verdad que hubo un golpe de suerte pero también hubo mucho trabajo mío de promoción por detrás. 

M.G.- Y de esa primera novela sobre vampiros saltas a la figura de una joven detective privado. ¿Cómo nace la figura de Ada Levy? ¿Y por qué ese nombre?

C.P.- El año pasado me enteré de que había elegido un nombre judío. Normalmente cuando busco nombres para mis personajes intento que sean un poquito musicales. Ada es un nombre propio que me ha gustado mucho porque me recuerda al mundo de la fantasía, aunque la palabra «hada» lleve hache. Y luego el apellido Levy lo conocí cuando trabajaba como visitadora médica. Tenía un médico que se llamaba Levy de apellido y me gustó mucho, pero no tenía ni idea de que fuera judío. 




M.G.- Bueno, hay un escritor de nombre Primo Levi, judío él que vivió todo el drama del Holocausto y aunque sobrevivió a aquella barbarie al final terminó por suicidarse.

C.P.- Lo mío con los nombres de los personajes es más una cuestión de gusto que de otra cosa. No soy muy especialita a la hora de buscar los nombres.

M.G.- Tu protagonista y tú compartís el gusto por las motos y la música jazz. No sé exactamente qué más cosas tenéis en común.

C.P.- La música jazz la conozco gracias a Ada. Yo le di a ella la moto y ella me dio a mí la música. Cuando empecé a escribir Cómo matar a una ninfa, de repente escuché una canción de fondo que me gustó mucho y me imaginé escribiendo al ritmo de ese tipo de música. Fui sacando información, me fui a las raíces del jazz y Ada ha sido la que a mí me ha permitido conocer este estilo musical. Ha sido una especie de intercambio. 

Luego te comento que yo utilizo colores para configurar a los personajes y Ada es un personaje amarillo, es decir, desequilibrado. Como yo soy un poco amarilla a nivel de personalidad, lo que hago es usar etapas difíciles de mi vida o equivocaciones grandes que he tenido para llevarlas a la ficción. Las emociones que he sentido cuando he estado muy triste o defraudada las transformo en vivencias para Ada aunque cambio lo que ocurre pero en definitiva, la emoción que subyace es la misma. Creo que es la mejor forma para hacerla crecer.

M.G.- En tu novela hay muchas referencias musicales. Me llama la atención que, a nivel estético, utilices una nota musical para distinguir diferentes secciones dentro de un mismo capítulo. ¿Por qué introduces este elemento?

C.P.- Te agradezco mucho que me lo preguntes. Mira, dentro de la escritura yo voy viendo tiempos. Dentro de un mismo capítulo hay saltos temporales y cuando releía me daba la sensación de que necesitaba algo que separase una escena de otra. Como, a nivel de estilismo, dicen que no está totalmente aceptado el doble espacio se me ocurrió introducir esta figura de la nota musical como elemento separador y que a la vez quede estética. Llevo haciéndolo desde Sangre. En aquella novela usaba una pequeña calavera  pero con las novelas de Ada me he decantado por una corchea. De este modo voy marcando mis propios tiempos a la hora de escribir. 

M.G.- ¿Y también es costumbre que introduzcas los capítulos con frases del mismo?

C.P.- Eso empecé a hacerlo con la primera novela de Ada y ha sido un recurso que he visto en una serie de televisión. No sé si conoces NCIS Los Ángeles... En esta serie meten una serie de fotogramas en blanco y negro de algo que va a ocurrir tres minutos después. Ese recurso me pareció muy bueno a nivel visual y quise reproducirlo de alguna forma en la novela. Con esas líneas iniciales intento picar la curiosidad del lector.

M.G.- Hablando del argumento, en la novela planteas un misterio relacionado con las lápidas de un cementerio, desaparecen una serie de chicos de distintas edades, hay una investigación criminal,... Esta investigación requiere de unos conocimientos del sistema judicial, del desarrollo de una investigación policial,... ¿Cómo lo has hecho?

C.P.- Bueno, tengo truco. Hace tres años estuve opositando para inspectora de policía, el código penal me lo conozco bastante bien,... Luego tengo muchos amigos en la poli. A nivel de huella me ha ayudado Jara Martín, una super amiga que a la pobre la tengo frita porque todas las dudas que me surgen se las pregunto a ella. Además necesitaba si necesitaba más información que Jara no controlara me plantaba en la comisaria y hablaba con otras personas. Con sonrisas, con buenas palabras y demás se consigue todo.

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