lunes, 25 de noviembre de 2019

LA CARGA MENTAL de Emma Clit


Editorial: Lumen
Fecha publicación: septiembre, 2018.
Precio: 17,90 €
Género: Cómic.
Nº Páginas: 192 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788426405517
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]



Autora

Emma Clit es ingeniera informática y bloguera, y dibuja en sus ratos libres. Se declara feminista y revolucionaria, y se interesa por la política y los problemas cotidianos. En 2017 publicó en su blog la tira "Habérmelo pedido", sobre la carga mental, que fue compartida por más de medio millón de personas y de la que se hicieron eco medios de todo el mundo como The Guardian, The Huffington Post, la BBC, Le Monde, El Diario, El País o El Periódico de Catalunya. Ha publicado dos libros en 2017, reunidos por Lumen en un único volumen con el título La carga mental.

Sinopsis

¿Tu pareja te pide que le indiques qué tareas tiene que hacer?

¿Está la mujer socialmente programada para ser agradable y no rebelarse? ¿Y para soportar la carga mental de las tareas del hogar? ¿Es irremediable que las cosas le resulten más difíciles que al hombre? ¿Se puede educar sin estereotipos?

Emma Clit, la feminista que ha viralizado el concepto "carga mental" con sus viñetas, compartidas por más de medio millón de lectores, se propone desvelar las desigualdades de nuestro día a día y cambiar nuestra mirada sobre el patriarcado, el acoso, la conciliación, la disparidad de oportunidades, la sexualidad femenina o el exceso de trabajo.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Vuelvo al ataque con la novela gráfica para acercarme, otra vez, a una mirada feminista. Como mujer, este movimiento que intenta erradicar todas las desigualdades entre hombres y mujeres, y que llevan imperando siglos, me resulta muy interesante. Reconozco que hay cosas en esta lucha que son de Perogrullo, y que debían de haberse atajado hace décadas, sin embargo, no siempre consigo entenderlo todo. Confieso que en algún momento he llegado a pensar que ciertas situaciones se salen un poco de madre por eso, cuando se habla de este tema, no me asusta decir lo que pienso, precisamente para crear debate, y escuchar otros puntos de vista. Hasta ahora, los únicos libros que me han convencido totalmente son los Chimamanda Ngozi Adichie, Todos deberíamos ser feministas y Querida Ijeawele. Como educar en el feminismo.

Pero de toda esta lucha feminista, hay una cuestión de la que se habla poco y que resulta necesario exteriorizar y verbalizar, la carga mental. Este es un asunto que me afecta diariamente, me preocupa, me agota, me cabrea, me quema bastante. Seguramente habrás escuchado decir a tu madre, hermana, novia, prima, compañera de trabajo,... que tiene que llevarlo todo para delante. Ese "llevarlo todo para delante" es la carga mental, un lastre que nos tiene subyugada desde siempre. Y por eso decidí a leer este libro, precisamente porque se titula así, y he querido asomarme al mundo de la protagonista para comprobar si a ella le pasa lo mismo que a mí. Sin embargo, el libro tan solo dedica un capítulo a este tema.

La carga mental lleva por subtítulo Sí a la vida en común. No a los lugares comunes. Entiendo la primera parte del mensaje pero me pierdo un poco en el segundo enunciado, porque no veo claro la relación que tiene con el contenido de la obra. El libro está compuesto por nueve capítulos, algunos más interesantes que otros, en los que predomina más el texto que la ilustración. Por haceros un breve resumen de su contenido, os puedo contar que se habla de temas habituales en este tipo de volúmenes como por ejemplo, lo ninguneada que está la mujer en el entorno profesional donde predominan los hombres, o cómo los hombres miran a las mujeres, una cuestión en la que influye muchísimo los medios audiovisuales y la publicidad. Pero la autora afirma que la mujer está tan sometida a la mirada del hombre que se siente observada incluso cuando está sola. Bueno, tampoco es cuestión de exagerar. Otro asunto muy común, la maternidad y los genitales de la mujer. Es un clásico hablar de su clítoris, pero aquí se aporta un dato sorprendente sobre la ablación, algo que relacionamos a culturas muy atrasadas y países africanos, sin embargo, en Europa también ha existido. Hará repaso igualmente a la manipulación emocional, a nuestro orden de prioridades (trabajo-hogar), por regla general en orden inverso al de los hombres, y a otras series de cuestiones que te interesarán más o menos. 

En definitiva, que hay asuntos bastante trillados ya, pero en este libro también se puede encontrar puntos que me han parecido muy novedosos. Por ejemplo, en el primer capítulo se habla de la luz de gas o el gaslighting, una forma de manipulación que hace creer a una persona que es violenta, únicamente porque reacciona mal frente a una agresión. Y expone unos casos prácticos que son muy esclarecedores. Es decir, los papeles se invierten. En vez de etiquetar como agresivo al que agrede, se etiqueta como tal a la persona que se defiende. No puede ser más curioso. 

Otra cuestión interesante, la fragmentación. ¿Por qué en un anuncio, en vez de mostrar el rostro completo de una mujer, se muestran sus labios o sus piernas? Estamos tan acostumbrados a ciertas cosas que todo lo vemos normal. 

Ahora bien, el capítulo que realmente me llamaba la atención es el de la carga mental y sí, a la protagonista le pasa como a mí, que estoy haciendo una cosa y recordando las veinte restantes que tengo que hacer después. Y leyendo ese capítulo me acordé de un vídeo que vi una vez. ¿Qué ocurre cuando tu pareja (hombre) dice que se va a acostar? ¿Y qué ocurre cuando lo dices tú? He intentado localizar ese vídeo pero no lo encuentro. Más o menos trataba de hacernos entender que, cuando un hombre decide irse a la cama, se va y punto. Sin embargo, una mujer suele anunciar que se va a dormir pero antes, saca la comida del congelador para el día siguiente, prepara la ropa que los hijos se tienen que poner por la mañana, saca al perro a hacer sus necesidades, mete los cacharros de la cena en la lavavajillas, hace una breve lista de los productos que tiene que comprar al salir del trabajo,... Es decir, que desde que anuncia que se a acostar hasta que realmente lo hace, pueden pasar perfectamente entre 40 y 50 minutos. O por no hablar de que cualquier tarea que pongamos en marcha, y que hipotéticamente nos va a llevar unos pocos minutos, se convierte en quince tareas más y dos horas de aquí para allá. Y esto es una realidad como un templo, ya sea en el caso de una ama de casa (no puede haber TRABAJO, en mayúsculas, más ingrato) o una mujer que, además de trabajar dentro de su casa, lo hace también fuera. Ojo a la ilustración siguiente. 






Este capítulo concretamente es maravilloso. Ahonda no solo en los hechos sino también en los motivos. ¿Por qué nos pasa esto? Bueno, la respuesta nos la ofrece la autora en el libro. Y estoy convencida de que, todas os vais a sentir identificada con lo que se cuenta en este capítulo. Y es que cada vez tengo más claro que la mujer, en realidad, es la empresaria de su familia, una autónoma,  de la que dependen muchas personas y muchas cosas en su círculo familiar y que, a priori, podemos gestionar. Mantener ese equilibrio, que todo marche como la seda, que todo el mundo esté contento y feliz,... ¡¡es agotador!! Eso sí, si nos quejamos, obtenemos dos respuestas. Versión a) Si necesitabas ayuda, solo tenías que haberlo dicho. Versión b) Tranquila, que te estás poniendo histérica. ¡¡Para tirarse de los pelos!!

En fin, Emma Clit para ejemplarizar muchas de sus teorías y afimarciones, se apoya en sus propias experiencias o en las de sus amigas. Igualmente hace referencias a estudios y leyes francesas. Es la editorial la encargada de incorporar los datos de contraste sobre España. 

En cuando a las ilustraciones, son bastantes sencillas. Los personajes dialogan entre ellos para ratificar las explicaciones de la autora. 

Poco más os puedo adelantar del libro. Si te gusta el género y estás interesado en estos temas, es una forma de aproximarse a la materia. Ya os digo que yo estaba especialmente interesada en la carga mental y sobre este asunto solo versa un capítulo. 

Os dejo por aquí un vídeo, publicado por El País, que os muestra algo más, así como una entrevista a la autora.









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 22 de noviembre de 2019

LA BUENA LETRA de Rafael Chirbes

Editorial: Anagrama.
Fecha publicación: noviembre, 2007.
Precio: 7,90 €
Género: Narrativa breve.
Nº Páginas: 136 
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 9788433973023
Autor

Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, 1949) es autor de El viajero sedentario, El novelista perplejo, Mediterráneos y Por cuenta propia, y de las novelas Mimoun, En la lucha final, La buena letra, Los disparos del cazador, La larga marcha, La caída de Madrid (Premio de la Crítica Valenciana), Los viejos amigos, Crematorio (que fue galardonada con el Premio de la Crítica, el Premio Librería Cálamo y el Premio Dulce Chacón y ha tenido una adaptación televisiva de gran éxito) y En la orilla (Premio Nacional de Narrativa, Premio de la Crítica Valenciana, Premio Francisco Umbral al Libro del Año, Premio ICON al Pensamiento)

[Fallecido el 15 de agosto de 2015]

Sinopsis

Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. Sus palabras se convierten, por tanto, en duro legado para una nueva generación que quiere levantarse sobre la inocencia. En La buena letra, el autor renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en el conjunto de gestos y silencios que marcan las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad; los deseos frustrados y la desesperanza de un sufrimiento inútil en la medida en que sólo sirve para alimentar la voracidad de otros. 

Con este material, en el que tiene más peso lo que se intuye que lo que ex­plícitamente se narra, La buena letra se convierte en deudora de la concepción balzaquiana según la cual la novela es la historia privada de las naciones y consigue descubrir los mecanismos que funcionan como silen­cioso motor de la historia, en cuyo devenir toda generación se levanta so­bre las cenizas de otra y cada vez que el poder cambia de manos lo hace ba­jo el signo de la traición y de un sufrimiento que, siendo inútil, es también una forma descarnada de lucidez, de sabiduría. Chirbes maneja una voz que es emocionado espejo de la vida y, al mismo tiempo, construcción de un nuevo código desde el que leer el ayer convirtiéndolo en desolación de hoy.


[Información tomada directamente del ejemplar]

Así empieza La buena letra:


[Lectura de las páginas 9 a 11 de la novela;
música: 'Wistful Harp' de Andrew Huang - Biblioteca Audio Youtube]

El día que vi la serie Crematorio (maravillosa, por cierto) me quedé pillada con Rafael Chirbes. Desde entonces, han sido muchas las voces que me han ido recomendado a este autor, en un runrún constante que no se ha separado de mí nunca. Así que el otro me acerqué a la biblioteca. En realidad, iba buscando Paris-Austerlitz, novela de la que había leído muy buenas opiniones, pero me topé primero con otra obra del autor valenciano. Cotejé ambas novelas y al final, ambas se vinieron a casa. Hoy vengo a hablaros de La buena letra.

Hay lecturas que dejan un poso indisoluble, una marca profunda en el interior que nunca se difuminará. Son historias que consiguen que un día, pasados muchos años de aquel encuentro novela-lector, volvamos a coger el volumen para ojearlo, y nos descubrimos acariciándolo con cariño, rozando levemente las páginas con la yema de los dedos, y contemplando las palabras impresas, como si miráramos la foto de un ser querido y ausente. La buena letra deja esa sensación nostálgica en el lector, un resquemor que se aviva con el recuerdo. 


Y precisamente de recuerdos nos habla esta nouvelle. La buena letra nos transporta al pasado, a través de las remembranzas de su protagonista y narradora. Ana le cuenta a su hijo Manuel el pasado familiar, fustigado por una guerra civil y por las consecuencias de la posguerra. Sin embargo, he de advertir que no estamos ante una novela centrada en este conflicto bélico, sino en un retrato interno. Bajo mi punto de vista, la guerra y la época posterior se analizan a través de los sucesos que ocurren en el seno familiar, es como una crónica de puertas para dentro. Si vencían unos o perdían otros, solo era importante en el núcleo interno, en el efecto que provocaba en las relaciones, en la convivencia dentro del hogar. 


Y en esta crónica, Ana recordará su vida con Tomás, los años que el marido estuvo en el frente, junto al bando republicano, que luego fue el bando de perdedores, el sacrificio de los abuelos, lo mal que lo pasaron con Antonio, el cuñado, encarcelado y condenado a pena de muerte aunque posteriormente las cosas cambiaron, la ayuda que le prestaron para que saliera adelante, sus vaivenes emocionales,... Y la llegada de Isabel, la que se convertirá en la mujer de Antonio. En la familia hubo un antes y un después tras la llegada de esta mujer con ínfulas, la "mis" como la llamaban en el pueblo. "Pero Ana, ¿no se da usted cuenta de que nos están condenando a fregar cazuelas el resto de nuestra vida?" Y Ana admiraba la elegancia de Isabel, su letra bonita, la vida de la que procedía, porque la mujer de Antonio había vivido en Inglaterra y hablaba inglés. Era una mujer de voz dulce pero con el alma negra como la brea. Los hechos se irán sucediendo desmembrando a una familia que hasta ahora se había mantenida unida. Y llegaremos a un final en el que el lector se preguntará si respetamos la memoria de nuestros ascendentes. La vida avanza, el mundo cambia pero hay cosas que son inamovibles. 

La buena letra no es una novela para hablar de ella, sino para leerla y guardarla en nuestro interior. Por eso es preferible no añadir ni un detalle más sobre su argumento. En cambio, sí os diré que, con su lectura, uno puede llevarse un buen puñado de reflexiones. El paso del tiempo, la futilidad del ser humano, la ambición, el dolor, la resignación, la angustia de la pérdida... En una familia como la de Ana y Tomás caben tantas emociones como las que un lector puede encontrar a lo largo de su vida y todas ellas están impregnadas de una credibilidad espantosa. Chirbes consigue hacer real todo lo que escribe, y sumergir al lector en el dolor de una esposa, de una madre, de toda una familia. Hay un pasaje precioso en el que se habla de la vejez. ¿Alguna vez habéis mirado de cerca los ojos de un anciano? Es como asomarse a un abismo que da miedo. En ellos encuentras toda una vida que se va apagando. Me impresionó ese pasaje en concreto, me pareció tener al abuelo Pedro, el padre de Tomás, justo delante de mí. 

Pero hablando de personajes, en esta novela hay dos grandes protagonistas. Por un lado, estará Ana, esa esposa abnegada con dudas y dilemas, que calla todo lo que sabe por no ahondar en la herida, que se entrega sin pedir nada a cambio, y que encuentra en el cine el único refugio que se permite. Iba a decir que Ana es la representación de esas mujeres de la guerra, que tuvieron que soportar la ausencia de los hombres, la miseria y el miedo, pero, en realidad, me atrevería a decir que Ana es la representación de la mujer en sí, nacida con esa obligación innata de velar por los suyos, de anteponer los intereses de los demás a los suyos propios. 

Por otro lado, Isabel es el veneno que ha separado a la familia. Es un personaje tremendo, astuto, puñetero. No conviene desvelar mucho sobre esta mujer que maneja los hilos con una habilidad tremenda. La lectura nos irá desvelando la propia naturaleza del personaje, a la vez que nos va posicionando en un lado u otro. En este caso, no hay forma de justificar a todas las partes, por lo que resulta del todo imposible entender a todos los personajes por igual. Inevitablemente, la balanza se inclinará desde el primer momento hacia un único lado. 

Y orbitando alrededor de Ana e Isabel, el propio Tomás que se envilece con el paso de los años, víctima de la fractura de su familia, de la traición recibida, del desprecio de los suyos. Y luego Gloria, la otra cuñada de Ana, de vida caótica. Y Antonio, que cambiará múltiples veces de carácter y ánimo a lo largo de toda la historia. Son personajes bien medidos y afianzados en sus vidas literarias, fáciles de imaginar y sin los cuales, la historia sería otra porque, La buena vida es un relato de hombres y mujeres.

Muchos lectores hablan de esta novela como una carta que Ana le escribe a su hijo, sin embargo, yo no he sentido ese género epistolar. Me ha parecido más bien como la narración de un encuentro entre madre e hijo, ese momento de confidencias que a veces se produce en las familias, donde uno suelta todo lo que ha guardado durante años mientras el otro, callado y sumiso, descubre una verdad que hasta ahora se le había escapado de las manos.

En cuanto a los escenarios, son ficticios. Bovra y Misent son dos localidades inventadas que el autor sitúa en Valencia. En estos dos puntos geográficos se suceden la mayoría de los hechos y, aunque son del todo imaginarios, sí encontramos referencias reales como el mar,  el movimiento en los muelles, el olor a sal,... 

Narrada en primera persona en la voz de la madre, La buena letra se lee con suma facilidad, aunque creo que es de esas lecturas que bien merece una segunda aproximación. Chirbes emplea una prosa cercana y sencilla, la propia de una mujer de pueblo medio analfabeta, que no sabe escribir pero que sueña con aprender a hacerlo. Los capítulos breves y concisos ayudan a avanzar en la lectura, que tiene un marcado tono intimista. Pero si hablamos de la estructura, hay que señalar un dato importante. 

La edición que tomé prestada de la biblioteca data del año 2002. El volumen, publicado por Anagrama, cuenta con una Nota de Autor de lo más curiosa. En la misma, advierte Chirbes que, en los orígenes, este relato contaba con un capítulo final que, posteriormente, decidió eliminar. Las razones a las que alude tienen que ver con 'la justicia del tiempo', la engañosa idea de que el tiempo todo lo cura, pone a todo el mundo en su sitio o restablece lo que necesita reparación. Acostumbramos a pensar en ese sentido, aferrados a una esperanza que no siempre llega. Y es ahí, en ese afán del ser humano por esperar pacientemente una sentencia favorable, donde Chirbes incide, alegando que el tiempo no siempre juega a nuestro favor, que 'es una filosofía inaceptable, por engañosa'. No le quito razón, aunque el hombre siempre se ha agarrado a clavos ardiendo. Ahora bien, la eliminación de ese capítulo final rompe un tanto la estructura de la obra. La buena letra comienza con un capítulo en cursiva y en presente, antes de que Ana se sumerja en sus recuerdos. Por lo que he podido averiguar, ese capítulo final también estaban narrado en presenta y en cursiva. Al eliminarlo, tengo la sensación de que el texto se queda cojo. Pero es simplemente una apreciación mía. Lo que no puedo obviar es que, en ese primer capítulo introductorio hay cierta atmósfera de suspense. No sabemos quién habla, ni con quién, ni sobre quién, y ese halo de misterio aparecerá en otros pasajes del relato, cuando Ana, que habla con su hijo y conoce a todos los protagonistas de la historia, desvela sucesos sin entrar inicialmente en detalles, aunque el lector terminará por unir las piezas, más tarde.

Poco más puedo o debo aportar sobre La buena letra. Me ha parecido una lectura preciosa, muy cercana y muy nostálgica. Ana es un personaje entrañable, a la que he entendido en todo momento, tan humana, con sus debilidades y sus miedos. Chirbes parece que ha escrito una historia sencilla, pero su relato es un análisis del ser humano, de su naturaleza, de sus lados luminosos y oscuros. ¿ Y hay algo más grande que el ser humano?






[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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jueves, 21 de noviembre de 2019

JOSÉ LUIS GIL SOTO: 'Me gusta escribir para lectores a los que le guste leer con calma y tranquilidad'

A José Luis Gil Soto lo conocí la pasada primavera, cuando acudió a la Feria del Libro de Sevilla para firmar su cuarta novela, Madera de Savia Azul (Ediciones B), una novela que no ha dejado de cosechar opiniones muy positivas. Nos saludamos, conversamos un rato, y acordamos citarnos más adelante para hablar en profundidad sobre su nuevo libro. Pues bien, ese encuentro tuvo lugar hace unas semanas. 

Madera de Savia Azul cuenta la historia de un éxodo y una búsqueda. El pueblo de Waliria ha sufrido un terremoto y la ciudad ha quedado destruida. Su rey, el gran Magmalión, aconsejado por su cohorte, toma la decisión de llevar a su pueblo a una zona más próspera, los Grandes Lagos. Sin embargo, para llegar hasta allí, tendrán que sufrir muchas penalidades. El drama de la novela se vertebra en dos hilos. Por un lado, todo lo relativo a la sucesión del reino. ¿Quién será el próximo rey cuando Magmalión fallezca? Un hilo argumental que nos conduce a intrigas palaciegas. Por otro lado, lo concerniente a Bertrand de Lis, un carpintero que ha perdido a su mujer Lizet en el terremoto, y como el resto de los habitantes del reino de Ariok, tendrá que iniciar camino. Acompañado por otros miembros de la expedición, sufrirá una terrible pérdida cuando su hijo pequeño Erik se pierda en un bosque. Pero Madera de Savia Azul es una novela coral, llena de fantasía y magia, en la que nos encontraremos con muchísimos personajes que tendrán un peso importante en el desarrollo de la trama. Mientras llega el momento de contaros más detalles de este libro y compartir con vosotros mis impresiones, os dejo con la entrevista al autor.

Marisa G.- José Luis, la primera pregunta es muy obvia. Has tocado mucho la literatura histórica  y sin embargo, en 'Madera de Savia Azul' has cambiado a otro género de forma radical. ¿Por qué ese cambio?

Jose Luis G.- La novela histórica siempre me ha gustado y me sigue gustando. Tengo en el cajón, documentación suficiente para dos o tres novelas históricas más, pero la trama de 'Madera de Savia Azul' se cruzó en mi camino. Yo no vivo de la escritura y tampoco tengo una necesidad imperiosa de seguir una línea editorial. Hasta ahora me he podido permitir hacer lo que me dé la gana. Así que, cuando se me ocurrió esta historia, aparqué lo demás. 

En un primer impulso, me planteé enmarcarla en un contexto histórico concreto, pero más adelante preferí descontextualizarla completamente. Dedicí coger a los personajes, inventarme unos nombres que no sonaran ni a castellano, ni inglés, ni francés, o que fueran una mezcla de todo. Era algo que me daba miedo porque claro, en la novela histórica tienes una cronología, un contexto histórico, unos personajes,... Eso ayuda por un lado, aunque por otro, también es complicado porque no puedes cometer ningún error. Sin embargo, con 'Madera de Savia Azul' era todo lo contrario. Me parecía fácil dibujar psicológicamente a los personajes pero también me encontraba perdido a la hora de trenzar todas las historias y cerrarlas bien. Por suerte, al final creo que ha quedado bien.

M.G.- En cualquier caso, y a pesar de esos miedos que señalas, escribir una historia como esta te da una libertad amplísima para moverte, para introducir hitos históricos dentro de ese contexto imaginario.

J.L.G.- Claro. Es fácil manejar los hilos, sin preocuparte por cometer un error histórico de bulto. No te tienes que ceñir a nada, pero luego es difícil montar toda la historia desde cero. Cuando escribí las tres novelas anteriores, tenía la mesa completamente llena de libros, apuntes, notas,... En esta, no tenía nada, solo un cuaderno en el que apunté los perfiles psicológicos y físicos de los personajes, el ordenador y yo. Me sentía raro porque con la novela histórica te documentas hasta la enfermedad.

M.G.- Me cuentas que la historia se te cruzó, pero tuvo que haber algo para que esa historia naciera en tu cabeza. Algo que hiciera saltar la chispa.

J.L.G.- No te sé decir. A ver, lo primero que se me ocurrió fue el final y un hecho del principio. Me pareció que esos dos acontecimientos merecían ser contados. Ahora bien, tenía que construir toda la historia, y empecé a darle vueltas y vueltas. Luego viví otra situación que me ayudó mucho. En una romería a la que acudí, se perdió un niño. Me fijé en la angustia que aquella pérdida provocó en los padres y me pareció interesante introducir un episodio así en la novela. En esto de escribir, vas introduciendo hechos que has vivido. Me pasó lo mismo con el pequeño Erik, un niño que siempre está en contacto con la naturaleza, como yo que vengo de un entorno rural. Mis anécdotas de niño se las he prestado a él. Así que vas cogiendo de aquí y de allá.

Por otra parte es importante contar con un esquema, aunque sea pequeño. En una novela como esta, con dos historias paralelas, se hace necesaria una guía para evitar que una historia avance más que la otra, para que coincidan ciertos hechos y cuando las dos tramas se crucen, todo cuadre.

M.G.- Hay lectores que catalogan esta novela como fantasía histórica, a mí me gusta más hablar de fantasía épica. ¿Cómo lo ves?

J.L.G.- Tengo claro que no es novela histórica, aunque me he tenido que documentar. Bertrand de Lis es un carpintero de lo negro, es decir, de los que hacen mesas, sillas, carromatos, que termina siendo un carpintero de lo blanco, aquel que construye estructuras para soportar tejados, artesonados,... Aunque no es novela histórica, sí necesitaba contar bien las cosas para que el lector se sintiera dentro de la historia. Debía ser lo más fiel a la realidad posible. Y tirando del hilo acabé en la Cátedra de la Madera de la Universidad de Navarra. Contacté con ellos y les expliqué lo que necesitaba. Ellos me remitieron a la Politécnica de Madrid y a un libro de Enrique Nuere, del que se dice que es el mejor  constructor teórico en madera. En ese libro, Nuere recoge en edición facsímil, un tratado de construcción en madera de un carpintero sevillano del siglo XVI, Diego López de Arena. Enrique Nuere lo explica todo. Me empapé aquel libro y aprendí tanto que, hasta un amigo me dijo que si no me iba bien con los libros me podía colocar en el Leroy Merlin. 

M.G.- (Risas) ¿Pero es muy extenso ese tratado?

J.L.G.- Bastante, y además en algunos puntos te pierdes porque es muy técnico. Nuere te explica las cosas como arquitecto. Es pura trigonometría en la mayoría de los casos, pero para hacerme una idea me vino bien. Tampoco se trataba de que me convirtiera en un experto.

M.G.- ¿Sientes que te ha influenciado alguna novela, alguna serie? En algún pasaje de la novela me venía a la cabeza 'Las crónicas de Narnia', en otros 'Juego de Tronos' y eso que no he visto ni un sólo capítulo pero sé de qué va. 

J.L.G.- Un par de periodistas me han llegado a decir que se me nota mucho que me ha influenciado 'Juego de Tronos'. Les respondí que me hubiera sido así, si hubiera visto la serie o leído el libro. Me pasa como a ti, que sé de qué va, pero poco más. En la serie hay seres fantásticos.

M.G.- Dragones, por ejemplo.

J.L.G.- Exacto, pero en 'Madera de Savia Azul' no hay ni uno. Así que, si me ha influenciado algo será otra cosa pero no 'Juego de Tronos'. Sin embargo, ojalá se parezca esta novela a 'Los Pilares de la Tierra', porque es un novelón como la copa de un pino. 

M.G.- ¿Pero tú lees novelas como esta que has escrito? ¿Acostumbras a leer este género?

J.L.G.- No, jamás. Y no es que no me guste, sino que, simplemente me decanto por otros géneros. No se tiene mucho tiempo y hay que elegir.

M.G.- Cierto. José Luis, y en cuanto al estilo, ¿qué me dices? He notado que es muy descriptivo, cuentas muchos detalles de los escenarios, de los personajes. ¿Es tu estilo propio o has tenido que amoldarlo de algún modo para una historia como esta?

J.L.G.- No sabría decirte. A mí me gusta mucho la novela naturalista y realista del siglo XIX, y eso sí me ha podido influir. Esos autores eran muy descriptivos, mucho. Si lees 'Ana Karerina', Tolstói te describe las escenas con mucha minuciosidad. A mí eso siempre me ha gustado. No es algo que se suela hacer hoy en día, me gusta escribir para lectores a los que le guste leer con calma y tranquilidad. 

M.G.- Me parece muy interesante lo que señalas. ¿Crees que los lectores somos cómodos en ese sentido, nos hemos vuelto perezosos a la hora de sumergirnos en una novela grande, de amplias descripciones?

J.L.G.- Sí, cada vez más. Es verdad que tenemos poco tiempo pero un lector ve un tocho, y aunque intuya que le va a gustar, se lo piensa mucho. El móvil y las redes sociales nos quitan mucho tiempo de ocio. Todos tenemos trabajo, o casi todos, y familia, e hijos,... Todo eso te roba mucho tiempo, pero no somos conscientes del tiempo tan valioso que también nos roba el móvil. 

M.G.- Volviendo a la novela y hablando de los personajes. Hay muchos porque es una novela coral. De todos ellos, he señalado tres: Astrid, Bertrand de Lis y Elizheva. 

J.L.G.- A mí me gusta especialmente la princesa Shebaszka. Creo que, de todos ellos, es el que está más conseguido psicológicamente. He trabajado mucho cómo este personaje va a sentir la pérdida de su marido, cómo se siente obligada a tomar decisiones con las que no está del todo conforme. Me gusta mucho este personaje y me alegra que le pase lo que le pase. 

En cuanto a Astrid, esta mujer es la clave del arco de la novela. Al final, todo pasa por ella. Ella sabe dónde está cada cual, es la que soporta todo el peso de la trama.

Y Elizheva también tiene un protagonismo importante. En un momento dado, se convertirá en el pilar de Bertrand. 

M.G.- Escuchándote, me doy cuenta de que es una novela muy femenina, donde las mujeres tienen mucha potencia.

J.L.G.- Hay cinco personajes femeninos importantes. Uno de ellos, Lizet, no tiene mucha presencia y sin embargo está muy presente en toda la historia, a través de los recuerdos de Bertrand. Shebaszka es el que tiene una responsabilidad tremenda. Elizheva, como te digo, será el apoyo de Bertrand. Sobre Astrid también hemos hablado. Y luego hay otro personaje femenino del que no te voy a contar nada. 

M.G.- Y hablando de los personajes masculinos, me gusta mucho el rey, un regente que piensa mucho en su pueblo. No es algo habitual. Generalmente, los reyes de las películas y los libros solo piensan en sí mismos.

J.L.G.- Magmalión es un rey justo. De estos ha habido algunos en la Historia. Por ejemplo, Marco Aurelio no fue un emperador al uso, era un gran pensador, con la cabeza muy bien amueblada, buena persona. He intentado que el rey de esta novela se parezca un poco a Marco Aurelio. 

M.G.- Y una curiosidad, José Luis. ¿No te planteaste hacer una especie de mapa, de esos que se ponen en las guardas?

J.L.G.- Lo iba a hacer la editorial, pero al final abandonó la idea.... 

M.G.- Mal, mal por Ediciones B en este caso. Creo que un mapa de esas características sitúa al lector, aunque sea un dibujo burdo y poco detallado.

J.L.G.- Parecía que era un problema de distancias entre los Grandes Lagos y el pueblo de Waliria, de escalas, pero sí hubiera estado bien. 

M.G.- La estructura de la novela hay que comentarla. En principio, vamos a encontrar un capítulo inicial, en el que una aya cuenta la historia a una niña, es decir, el grueso de la novela. En este sentido, se puede decir que hay una novela dentro de otra. 

J.L.G.- Sí. Y a medida que se avanza en la lectura, esa aya y la niña adquieren más protagonismo. La novela está dividida en cinco partes, y en la última se cambia un poco la narración. Ese capítulo inicial está pensado para que el lector se pregunte quién esa mujer y esa niña, y qué sentido tiene la historia que le está contando. Al final, se acaba entendiendo todo perfectamente. 

M.G.- ¿Algún personaje daría pie a otra novela más? 

J.L.G.- Sí, pero cuando la escribí lo hice pensando en una sola novela. Lo que ha pasado es que un montón de lectores me han pedido una segunda parte. El final podría dar pie a otra historia, que tengo en la cabeza. Sería fácil coger a uno de los personajes y contar su  historia. Pero, de momento, estoy con una novela histórica. 

M.G.- Y ahora que estamos cerca de las Navidades y los libros son un regalo perfecto para estas fechas, ¿qué le dirías a los lectores para que leyeran 'Madera de Savia Azul'?

J.L.G.- Creo que lo más convincente es que el posible lector busque en Internet opiniones sobre el libro. Habrá alguna mala, no digo que no, pero prácticamente la mayoría son muy buenas. La novela se ha reseñado en muchos blogs, no solo en lecturas conjuntas, sino en blogs muy distintos que no se conocen entre ellos y la crítica ha sido extraordinaria. En las librerías, se pueden encontrar una oferta bárbara y cualquier libro estará muy bien, pero creo sinceramente que 'Madera de Savia Azul' es una buena novela. Ahora solo me falta que me saquen en El País o en La razón.

M.G.- ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirla?

J.L.G.- He tardado un año y medio aproximadamente. No soy muy disciplinado porque no vivo de esto y tengo otro trabajo pero esa una novela que podría haber escrito en tres meses porque no lleva base de documentación. Además, tengo la suerte de poder concentrarme con facilidad y no necesito aislarme mucho para escribir.

M.G.- De acuerdo, José Luis. Pues lo dejamos aquí. Muchas gracias por este encuentro. 

J.L.G.- Gracias a ti por atenderme.

Desde aquí quiero dar las gracias a José Luis Gil que se desplazó de su lugar de residencia hasta Sevilla para poder hacer posible esta entrevista. Fue un encuentro muy agradable, en el que no solo conversamos sobre su novela, sino también sobre la literatura y el mundo editorial. 




Sinopsis: 

El destino de un niño.

Erik tiene apenas cuatro años cuando pierde a su madre en el gran terremoto que destruye Waliria, la capital de Ariok. Su padre, el carpintero Bertrand de Lis, y Astrid, la humilde viuda de un herrero, no pueden imaginar que la catástrofe no solo cambiará sus vidas para siempre, sino que, sin quererlo, les hará dueños de secretos que nunca hubieran querido tener que guardar. 

El viaje hacia un reino de leyenda. 

Tras el desastre, y alentado por una profecía, el rey decide emprender con su pueblo un peligroso viaje hasta tierras del sur. Una gran caravana se pone en marcha. La esperanza, el miedo y la ambición viajan con ellos. 

La búsqueda de un padre. 

A Bertrand solo le queda su hijo, y su única preocupación es cuidarle, pero un hecho inesperado cambia el rumbo de sus vidas. Así, quien era solo un hombre bueno y sencillo, se convertirá en protagonista de una aventura épica, impulsada por el profundo amor a su hijo y su deseo de volver a reunirse con él.

Una gran novela que nos traslada hasta un mundo medieval legendario para mostrarnos las grandes pasiones que, desde el principio de los tiempos, mueven al ser humano.

Puedes empezar a leer aquí.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

EL PRIMER HOMBRE (DRAMA - 2018)


Año: 2018

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Damien Chazelle.

Reparto: Ryan Gosling, Jason Clarke, Claire Foy, Kyle Chandler, Corey Stoll, Patrick Fugit, Lukas Haas, Pablo Schreiber, Brian d'Arcy James, Ciarán Hinds, Aurelien Gaya, Ethan Embry, Shea Whigham, Christopher Abbott, Cory Michael Smith, Brady Smith, Perla Middleton, J.D. Evermore

Género: Drama. 

Sinopsis: Cuenta la historia de la misión de la NASA que llevó al primer hombre a la luna, centrada en Neil Armstrong y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. Un relato en primera persona, basado en la novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Amstrong como para los Estados Unidos, una de las misiones más peligrosas e importantes de la historia de al humanidad.

[Fuente: Filmaffinity]


Siento algo de envidia cuando alguien me dice que recuerda perfectamente la retransmisión por televisión de la llegada del hombre a la luna. Por entonces, yo solo debía ser un puñado de células en el útero de mi madre, así que me tengo que conformar con este vídeo, un fragmento de la retransmisión original, locutada por un entusiasta Jesús Hermida. 

Como bien dice la sinopsis, El primer hombre cuenta la llegada del hombre a la luna, basada en la novela de James R. Hansen. Hasta aquí, cualquiera puede decir que la trama está más que vista y no parece nada original. Sin embargo, el director Damien Chazelle va un poco más allá. Dejadme que os cuente. La película se centra principalmente en la figura de Neil Armstrong. No narra únicamente los hechos de ese 16 de julio de 1969, o de los meses previos, sino que también mostrará cómo fueron los preparativos, los ensayos, los fallos y accidentes, la selección de los astronautas, así como los éxitos de los rusos en la carrera espacial y, algo que me ha parecido muy importante, qué pensaba el pueblo americano de un proyecto que implicaba un gasto público descomunal.  Todo eso desde 1961 a 1969.  Además, y aquí viene lo más importante, este largometraje tiene como objetivo mostrar no solo al astronauta sino al hombre. Como ingeniero civil y astronauta, los veremos sufriendo varios percances, sufrirá la pérdida de sus compañeros, luchará por conseguir los objetivos, y se enfrentará a su misión con estoicismo. 

Y como hombre, veremos al padre de familia, que recibe un duro revés de la vida, cuando fallece su hija Karen, de pocos años de edad. Ese dolor acompañará al hombre en todo momento. Para poder seguir adelante, se colocará una coraza. Solo de este modo, podrá seguir adelante con su vida, con su trabajo y con su familia. Veremos a Armstrong en su entorno laboral pero se le dará la misma importancia a su vida personal, pasando tiempo con su esposa Janet o jugando con sus hijos. Creo que esta parte es incluso más importante que la otra, porque nos aleja del héroe para acercarnos al ser humano.  

Pero hablando de unos de los hitos más importantes de la humanidad, podríamos pensar que estamos ante una película que ensalza la heroicidad de los americanos, una de esas cintas en las que, gracias a los Estados Unidos, el mundo se salva, donde los americanos son los buenos y los rusos los malos.  Por suerte, va a ser que no. Tan solo hay una escena muy breve que sí me ha olido a tufo patriótico, la típica imagen de niño izando la bandera americana en el porche de su casa, pero es tan breve y tan insignificante frente al resto de la historia, que pronto te olvidas de ella. 

El director Damien Chazelle vuelve a repetir con Ryan Gosling. Este tándem funcionó muy bien en La La Land. Aquí hago un inciso para alabar el trabajo de este director que consiguió que me enamorara de La ciudad de las estrellas, cuando siempre he rehuido de los musicales. Pero volviendo a Gosling, es el encargado de dar vida a Neil Armstrong y su interpretación resulta muy convincente. Con lo poco expresivo que es, tan solo se limita a elevar las cejas alguna vez, y lo mucho que transmite. Con la mirada lo dice todo. En su personaje hay mucho dolor, mucha introspección y el actor sabe como refugiarse en sí mismo y, sin palabras, nos dice que lo dejemos a su aire. Sé que hay otros espectadores que aseguran que este actor no transmite nada y que no soporta los primeros planos -muchos en esta película- y, sin embargo, a mí me parece todo lo contrario. En lo que a mí respecta, Gosling me ha  hecho creer que Armstrong era tal y como él lo muestra.  

Claire Foy, en el papel de Janet, esposa de Armstrong, luce tan bonita con la luna llena. La actriz sabe qué papel ocupaba la mujer del astronauta. No me refiero únicamente a la lucha de género, al papel secundario de una mujer frente a su marido. Hablo de su discreción, de su saber estar en todo momento. Janet, o Foy, conocen el dolor que soporta su marido por la pérdida de su hija, a lo que debe unir una misión peligrosa y complicada. Janet no ve a Armstrong como un héroe, tampoco lo verá así el espectador. Lo vamos a ver como a un hombre con un dolor terrible y un dilema complejo. Janet lo sabe y permanece a su lado, sin "estorbar". Tan solo en una secuencia, que me parece magistral,  explota ante el mutismo de su marido. Porque Armstrong amaba a la pequeña Karen, pero el matrimonio tiene dos hijos más. En definitiva, Foy lo hace tan bien como Gosling.

El primer hombre ha conseguido atraparme de principio a fin. Desde las primeras imágenes, en las que se muestra a un joven piloto intentando dominar una nave, soportando frenéticas turbulencias, escuchando chasquidos metálicos, sonidos que avecinan horribles finales, he sentido una angustia tremenda. Por no hablar de la sensación de claustrofobia y agobio que transmiten algunas secuencias. Como curiosidad, la película explica perfectamente, y con un gráfico, cómo se había planteado el alunizaje de los astronautas, así como el regreso. Una propuesta novedosa en la que se arriesgaban mucho porque había que acoplar dos naves en el espacio sin que se produjera colisión.

Por otra parte, entiendo muy poco de dirección, pero a mí me parece que esta película está muy bien dirigida. La cámara baila en muchos momentos sin llegar a marear, como ocurre en otros largometrajes en los que, al final tienes la necesidad de desviar la mirada. En este caso, no ocurre así. Creo que el rodaje con cámara manual y sacudiéndola como si no hubiera un mañana consigue que el espectador se meta de lleno en la película. Quizá me ha faltado algunos planos del espacio exterior u otros más lejanos del alunizaje, una nimiedad con respecto al resto. 

Con respecto a la música, Chazelle repite también con el compositor. La banda sonora, a cargo de Justin Hurwitz, es una maravilla. El día que vi La La Land, salí del cine con la idea fija de adquirir la banda sonora y hoy os puedo decir que pienso comprar también la este largometraje. No sé muy bien qué tienen sus composiciones, tan melódicas, sedantes e hipnóticas en algunos momentos, y potentes cuando la acción lo requiere. La banda sonora es muy ecléctica, con temas clásicos y otros que suenan a pura épica.

El primer hombre es una película muy larga pero el interés no decae en ningún momento. No es una de esas películas que, cuando llevan hora y media de metraje, estás deseando que se acabe y no dejas de mirar el reloj. Yo llegué al desenlace con ganas de más, un final que deja una reflexión en el aire, sin que sea necesario mediar palabra. Basta con la mirada de los dos actores que ruedan la secuencia -Gosling y Foy-, para entender qué quieren decir. 

Lo dicho, me ha gustado mucho El primer hombre. La he disfrutado desde el principio al final, me ha resultado convincente tanto en la narración como en la interpretación. La banda sonora junto con la dirección, han hecho el resto. 



Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                   


martes, 19 de noviembre de 2019

ENTREGA PREMIOS DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2019

Como cada otoño, el Ateneo de Sevilla convoca a los medios de comunicación para la entrega de los Premios de Novela Ateneo de Sevilla y para presentar las novelas que se alzaron con el galardón el pasado mes de junio (puedes leer la crónica del acto aquí).  En esta ocasión, los premios recayeron en La última juerga de José Ángel Mañas (categoría senior) y Dentro de dos años de Mercedes Fisteus (categoría joven).



Para iniciar el acto, tomó la palabra el presidente del Ateneo, D. Alberto Máximo Pérez Calero, quién comentó que el Premio de Novela Ateneo de Sevilla lleva cincuenta y una edición, una cifra más que significativa. Gracias a la labor que se hace desde el propio Ateneo, como institución privada, así como desde la editorial Algaida, estos premios se mantienen vigentes con el apoyo y la colaboración de entidades como la Fundación Unicaja, representada por Rafael Muñoz, Director de Actuaciones Socioculturales, y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, representado por Fernando Murube, que acudió al acto en sustitución de Gervasio Posadas. Tanto Muñoz como Murube destacaron la importancia que tienen estos premios, de reconocido prestigio, dentro del circuito de premios literarios nacionales.

Fue Miguel Ángel Matellanes, editor de Algaida, el que hizo la presentación de las novelas. Sobre Dentro de dos años de Mercedes Fisteus, mencionó que se trata de una novela de contenido histórico y fantástico, sobre unos de los acontecimientos más conocidos de la historia de Massachusetts, el juicio de las brujas de Salem. Sin embargo, la joven autora ha optado por ofrecer una nueva perspectiva pues, no se centra en el desarrollo del juicio en sí, sino que ha querido contar qué es lo que pasó después con el juez que dictó sentencia, 'y es ahí donde empieza a intervenir la parte fantástica'.





Sinopsis:

Ellas han confesado. El pueblo ha hablado. La historia les ha guardado un sitio para siempre. Pero él..., el juez, se ha quedado sin palabras. Cuando el fantasmagórico pueblo de Salem, Massachusetts, aún está terminando de digerir los acontecimientos sobre las "brujas", el juez sir William Stoughton decide acabar con su sufrimiento. Sin embargo, cuando está a punto de terminar con su agonía, un misterioso anciano le hará cambiar el curso de sus actos para emprender un viaje insospechado... y muy largo. ¿A qué estaría dispuesto con tal de volver atrás? ¿Es real su arrepentimiento?

Esta novela trata uno de los acontecimientos históricos más manipulados por la literatura y el cine, pero esta vez desde un punto de vista nunca antes explorado: el del juez principal del caso, alguien que existió de verdad. Una combinación de fantasía y realidad que baila sobre las consideraciones éticas y legales de algo que, al igual que otros muchos hitos, no giró solo sobre la religión. Además, esta crónica trae alguna que otra sorpresa: la desconocida relación que une nuestras fronteras españolas con "el puerto más encantado" de América.


Con respecto a La última juerga de José Ángel Mañas, Matellanes apuntó que es una novela muy esperada por los seguidores de Historias del Kronen, novela que el autor madrileño escribió hace veinticinco años, con la que quedó finalista en el Premio Nadal, y de la que posteriormente, el cineasta Moncho Armendariz hizo una adaptación al cine. 'Lo que Mañas presenta en "La última juerga" son esos mismos personajes del Kronen pero veinticinco años después' y aclaró que es una novela que puede tener dos lecturas. 'La primera sería la de aquellos que leyeron la novela anterior, para comprobar cómo han evolucionado los personajes, cómo ha cambiado la vida y cómo cualquier esfuerzo por intentar volver a tener veinticinco años cuando en realidad se tienen cincuenta es un absoluto fracaso'. La segunda lectura sería para todos aquellos nuevos lectores que se acerquen a la vida de Carlos, el protagonista de esta novela, pues no hay ninguna necesidad de leer previamente la anterior. 





Sinopsis: Entonces tenían poco más de veinte años: un grupo de amigos que se citaban en el bar Kronen y consumían su juventud a base de sexo, alcohol y drogas. En algunas ocasiones coqueteaban con la muerte e incluso hubo quien salió mal parado de aquel coqueteo.

Ha pasado mucho tiempo. Han pasado exactamente veinticinco años. Ahora trabajan y no se ganan mal la vida; algunos se han casado y tienen hijos. Casi ninguno de ellos consume drogas y las borracheras se han convertido en enología.

Cuando Carlos recibe una noticia que sacude completamente su vida, siente la necesidad de volver a reunirse con su amigo Pedro, a quien no ve desde hace muchos años. Tal vez no sea más que un reencuentro para rememorar algunos momentos del pasado... o tal vez se convierta en el principio de 'La última juerga'.



A continuación, respondieron a las preguntas que le formularon algunos medios de comunicación y se cerró el acto anunciando que, el próximo año el premio joven cumple veinticinco años para lo cual, los organizadores del premio están pensando en adelantar la convocatoria e incrementar la dotación económica.





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