Editorial: Ediciones del Viento.
Fecha publicación: 2015.
Nº Páginas: 384.
Precio: 20 €
Género: Narrativa.
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda con solapas .
ISBN: 978-84-15374-76-3
Autor
Fernando García Calderón (Sevilla, 1959) es un autor de decenas de relatos reconocidos en los más prestigiosos certámenes, habiendo publicado hasta la fecha dos volúmenes de cuentos -El mal de tu ausencia y Sedimentos en un pantano-. Su primera novela, El vuelo de los halcones en la noche (1997), fue galardonada con el premio Félix Urabayen. A ella siguió El hombre más perseguido (1999), premio Ateneo-Ciudad de Valladolid. Lo que sé de ti (2002), La noticia (2006), La judía más hermosa (2006) y La resonancia de un disparo (2008) completan una trayectoria que se cimienta en sus sólidas estructuras ficcionales, su originalidad en el tratamiento de los temas abordados y su repudio de los géneros y etiquetas.
Sinopsis
¿Qué haría usted si recibiera un anónimo que contiene la confesión de Lewis Carroll reconociéndose Jack el Destripador? John Riordan, octogenario forense de Scotland Yard, se enfrenta a un sujeto que posee, así lo asegura, delicados secretos del club al que perteneció en 1888. Por él pasaron escritores y artistas, teóricos de la economía, inventores, arquitectos y pioneros del deporte. Desde Bram Stoker o H.G. Wells hasta Bernard Shaw. Desde Alfred Waterhouse hasta John Goodall, máximo goleador de la estrenada liga de fútbol. Aquella élite de la confidencialidad viviría, con interés inusitado, las andanzas del asesino más arrogante que se recuerda.
John Riordan, en su condición de ayudante del inspector Abberline, se ve obligado a perseguir sombras que escapan de una época victoriana en decadencia, cuando llega a Londres como un prometedor discípulo del deductivo Joseph Bell y se enfrenta a una investigación de altos vueltos. Habrá de espera a la finalización de la II Guerra Mundial para descubrir el mayor enigma de la historia del crimen.
Yo también fui Jack el Destripador es la viva expresión de un tiempo fronterizo entre los estertores de un siglo XIX velado por la hipocresía moral y la eclosión de un mil novecientos que pondrá a prueba la capacidad de regeneración del hombre y su instinto de supervivencia.
Jack el Destripador es una de las figuras más fascinantes de todas con la que me he cruzado en el panorama literario o cinematográfico. Me resulta absolutamente increíble que hasta la fecha se desconozca la verdadera identidad del asesino de Whitechapel y no son pocas las conjeturas y las hipótesis que se han manejado. No sé si existirá un personaje que haya inspirado a más escritores o guionistas por lo que no es complicado encontrar multitud de productos que giren en torno a este misterioso asesino que inundó de terror las calles londinenses de la época victoriana y que dejó en evidencia la ineficacia de Scotland Yard a pesar de haber movilizado a más de quinientos agentes para dar con su paradero.
Todos conocemos los hechos pero no el nombre del carnicero. Una rápida búsqueda en internet es suficiente para descubrir que muchos se han atrevido a señalar a tal o cual persona del momento. Se habló del médico de la reina, de la mujer de este, de algún policía con doble vida, de un pintor,... También Fernando García Calderón ha querido dejar constancia de su apuesta en su nueva novela Yo también fui Jack el Destripador y su dedo acusador señala en una dirección que a todos nos dejará atónitos. Os pongo un poco en situación.
La trama se sitúa alrededor de 1946. John Riordan es un irlandés octogenario que vive la tranquilidad de un jubilado cuando algo trastoca su vida. De manos de un misterioso visitante tiene conocimiento de un documento firmado por Lewis Carroll en enero de 1888 en el que el escritor confiesa ser Jack el Destripador. Han pasado sesenta años desde aquellos asesinatos cuando Riordan era ayudante del inspector Frederick George Abberline y se vio inmerso en una infructuosa investigación que dejó inmune al asesino de cinco prostitutas: Mary Anne Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Hubo más víctimas pero, por el modus operandi, estos cinco asesinatos se conocen como los canónigos.
El documento firmado por el creador de Alicia en el País de las Maravillas es el inicio de un juego en el que Riordan tendrá que ir siguiendo las distintas pistas, enigmas y misterios que deja a su paso su misterioso compañero de partida para construir un argumento que en ocasiones retrocede con la intención de contarnos el pasado del propio narrador, así como hacer un exhaustivo análisis de la sociedad del momento. De este modo, veremos a un joven Riordan, alumno aventajado de Charles Lutwidge Dogson, es decir, Lewis Carroll y su ingreso en Scotland Yard como médico forense, entre otros muchos detalles.
Londres vivía una época de importantes cambios en los que los prohombres tenían un papel fundamental. Fernando García Calderón construye para el lector un Londres victoriano casi en 3D, por lo que no resulta difícil sentirse integrado en la sociedad del momento. El autor hace estación en las costumbres y hábitos de las altas esferas y de los estratos más ramplones, culebrea por los distintos ámbitos en un intento de fundirnos con el estilo de vida de aquellos años, deteniéndose incluso en explicaciones tan municiosas como la distribución de las viviendas, las obras de teatro que se estrenaron en aquellos años y las críticas que recibían en el Times.
Pero ¿qué intención tiene el misterioso visitante de Riordan? ¿Desvelar el mayor de los misterios? ¿Hacer justicia? Al propietario del documento incriminatorio contra Lewis Carroll le mueve el más antiguo de los motivos, el económico. Con la amenaza de sacar a la luz pública un arcón que contiene documentos que pondría en jaque la reputación y fama de los hombres más importantes que forjó la época victoria, el extorsionador reclama la suma de cien mil libras. Riordan se siente en la obligación de evitar que tales documentos lleguen a manos de la opinión pública. Le mueve el deseo de defender la figura del que él considera su mentor y por otro lado, su necesidad de poner fin a un caso en el que se vio inmerso sin llegar a una conclusión final. Por lo tanto, el octogenario aceptará el juego que le propone su visitante y nuevas confesiones irán surgiendo a lo largo de un argumento en el que el artífice de Alicia en el País de las Maravillas y su obra más conocida esconderán las claves de los misterios que esconde Yo también fui Jack el Destripador y junto a la niña de aquel cuento, más de adultos que de niños, el lector encontrará otras tantas referencias literarias que compondrán un tapiz en el que todo está relacionado.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]
Jack el Destripador es una de las figuras más fascinantes de todas con la que me he cruzado en el panorama literario o cinematográfico. Me resulta absolutamente increíble que hasta la fecha se desconozca la verdadera identidad del asesino de Whitechapel y no son pocas las conjeturas y las hipótesis que se han manejado. No sé si existirá un personaje que haya inspirado a más escritores o guionistas por lo que no es complicado encontrar multitud de productos que giren en torno a este misterioso asesino que inundó de terror las calles londinenses de la época victoriana y que dejó en evidencia la ineficacia de Scotland Yard a pesar de haber movilizado a más de quinientos agentes para dar con su paradero.
Todos conocemos los hechos pero no el nombre del carnicero. Una rápida búsqueda en internet es suficiente para descubrir que muchos se han atrevido a señalar a tal o cual persona del momento. Se habló del médico de la reina, de la mujer de este, de algún policía con doble vida, de un pintor,... También Fernando García Calderón ha querido dejar constancia de su apuesta en su nueva novela Yo también fui Jack el Destripador y su dedo acusador señala en una dirección que a todos nos dejará atónitos. Os pongo un poco en situación.

El documento firmado por el creador de Alicia en el País de las Maravillas es el inicio de un juego en el que Riordan tendrá que ir siguiendo las distintas pistas, enigmas y misterios que deja a su paso su misterioso compañero de partida para construir un argumento que en ocasiones retrocede con la intención de contarnos el pasado del propio narrador, así como hacer un exhaustivo análisis de la sociedad del momento. De este modo, veremos a un joven Riordan, alumno aventajado de Charles Lutwidge Dogson, es decir, Lewis Carroll y su ingreso en Scotland Yard como médico forense, entre otros muchos detalles.
Londres vivía una época de importantes cambios en los que los prohombres tenían un papel fundamental. Fernando García Calderón construye para el lector un Londres victoriano casi en 3D, por lo que no resulta difícil sentirse integrado en la sociedad del momento. El autor hace estación en las costumbres y hábitos de las altas esferas y de los estratos más ramplones, culebrea por los distintos ámbitos en un intento de fundirnos con el estilo de vida de aquellos años, deteniéndose incluso en explicaciones tan municiosas como la distribución de las viviendas, las obras de teatro que se estrenaron en aquellos años y las críticas que recibían en el Times.
Pero ¿qué intención tiene el misterioso visitante de Riordan? ¿Desvelar el mayor de los misterios? ¿Hacer justicia? Al propietario del documento incriminatorio contra Lewis Carroll le mueve el más antiguo de los motivos, el económico. Con la amenaza de sacar a la luz pública un arcón que contiene documentos que pondría en jaque la reputación y fama de los hombres más importantes que forjó la época victoria, el extorsionador reclama la suma de cien mil libras. Riordan se siente en la obligación de evitar que tales documentos lleguen a manos de la opinión pública. Le mueve el deseo de defender la figura del que él considera su mentor y por otro lado, su necesidad de poner fin a un caso en el que se vio inmerso sin llegar a una conclusión final. Por lo tanto, el octogenario aceptará el juego que le propone su visitante y nuevas confesiones irán surgiendo a lo largo de un argumento en el que el artífice de Alicia en el País de las Maravillas y su obra más conocida esconderán las claves de los misterios que esconde Yo también fui Jack el Destripador y junto a la niña de aquel cuento, más de adultos que de niños, el lector encontrará otras tantas referencias literarias que compondrán un tapiz en el que todo está relacionado.










