lunes, 13 de abril de 2015

YO TAMBIÉN FUI JACK EL DESTRIPADOR de Fernando García Calderón.



Editorial: Ediciones del Viento.
Fecha publicación: 2015.
Nº Páginas: 384.
Precio: 20 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda con solapas .
ISBN: 978-84-15374-76-3

Autor

Fernando García Calderón (Sevilla, 1959) es un autor de decenas de relatos reconocidos en los más prestigiosos certámenes, habiendo publicado hasta la fecha dos volúmenes de cuentos -El mal de tu ausencia y Sedimentos en un pantano-. Su primera novela, El vuelo de los halcones en la noche (1997), fue galardonada con el premio Félix Urabayen. A ella siguió El hombre más perseguido (1999), premio Ateneo-Ciudad de Valladolid. Lo que sé de ti (2002), La noticia (2006), La judía más hermosa (2006) y La resonancia de un disparo (2008) completan una trayectoria que se cimienta en sus sólidas estructuras ficcionales, su originalidad en el tratamiento de los temas abordados y su repudio de los géneros y etiquetas.

Sinopsis

¿Qué haría usted si recibiera un anónimo que contiene la confesión de Lewis Carroll reconociéndose Jack el Destripador? John Riordan, octogenario forense de Scotland Yard, se enfrenta a un sujeto que posee, así lo asegura, delicados secretos del club al que perteneció en 1888. Por él pasaron escritores y artistas, teóricos de la economía, inventores, arquitectos y pioneros del deporte. Desde Bram Stoker o H.G. Wells hasta Bernard Shaw. Desde Alfred Waterhouse hasta John Goodall, máximo goleador de la estrenada liga de fútbol. Aquella élite de la confidencialidad viviría, con interés inusitado, las andanzas del asesino más arrogante que se recuerda.

John Riordan, en su condición de ayudante del inspector Abberline, se ve obligado a perseguir sombras que escapan de una época victoriana en decadencia, cuando llega a Londres como un prometedor discípulo del deductivo Joseph Bell y se enfrenta a una investigación de altos vueltos. Habrá de espera a la finalización de la II Guerra Mundial para descubrir el mayor enigma de la historia del crimen.

Yo también fui Jack el Destripador es la viva expresión de un tiempo fronterizo entre los estertores de un siglo XIX velado por la hipocresía moral y la eclosión de un mil novecientos que pondrá a prueba la capacidad de regeneración del hombre y su instinto de supervivencia.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—


Jack el Destripador es una de las figuras más fascinantes de todas con la que me he cruzado en el panorama literario o cinematográfico.  Me resulta absolutamente increíble que hasta la fecha se desconozca la verdadera identidad del asesino de Whitechapel y no son pocas las conjeturas y las hipótesis que se han manejado. No sé si existirá un personaje que haya inspirado a  más escritores o guionistas por lo que no es complicado encontrar multitud de productos que giren en torno a este misterioso asesino que inundó de terror las calles londinenses de la época victoriana y que dejó en evidencia la ineficacia de Scotland Yard a pesar de haber movilizado a más de quinientos agentes para dar con su paradero.

Todos conocemos los hechos pero no el nombre del carnicero. Una rápida búsqueda en internet es suficiente para descubrir que muchos se han atrevido a señalar a tal o cual persona del momento. Se habló del médico de la reina, de la mujer de este, de algún policía con doble vida, de un pintor,... También Fernando García Calderón ha querido dejar constancia de su apuesta en su nueva novela Yo también fui Jack el Destripador y su dedo acusador señala en una dirección que a todos nos dejará atónitos. Os pongo un poco en situación.

La trama se sitúa alrededor de 1946. John Riordan es un irlandés octogenario que vive la tranquilidad de un jubilado cuando algo trastoca su vida. De manos de un misterioso visitante tiene conocimiento de un documento firmado por Lewis Carroll en enero de 1888 en el que el escritor confiesa ser Jack el Destripador. Han pasado sesenta años desde aquellos asesinatos cuando Riordan era ayudante del inspector Frederick George Abberline y se vio inmerso en una infructuosa investigación que dejó inmune al asesino de cinco prostitutas: Mary Anne Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Hubo más víctimas pero, por el modus operandi, estos cinco asesinatos se conocen como los canónigos.



El documento firmado por el creador de Alicia en el País de las Maravillas es el inicio de un juego en el que Riordan tendrá que ir siguiendo las distintas pistas, enigmas y misterios que deja a su paso su misterioso compañero de partida para construir un argumento que en ocasiones retrocede con la intención de contarnos el pasado del propio narrador, así como hacer un exhaustivo análisis de la sociedad del momento. De este modo, veremos a un joven Riordan, alumno aventajado de Charles Lutwidge Dogson, es decir, Lewis Carroll y su ingreso en Scotland Yard como médico forense, entre otros muchos detalles.

Londres vivía una época de importantes cambios en los que los prohombres tenían un papel fundamental. Fernando García Calderón construye para el lector un Londres victoriano casi en 3D, por lo que no resulta difícil sentirse integrado en la sociedad del momento. El autor hace estación en las costumbres y hábitos de las altas esferas y de los estratos más ramplones, culebrea por los distintos ámbitos en un intento de fundirnos con el estilo de vida de aquellos años, deteniéndose incluso en explicaciones tan municiosas como la distribución de las viviendas, las obras de teatro que se estrenaron en aquellos años y las críticas que recibían en el Times.

Pero ¿qué intención tiene el misterioso visitante de Riordan? ¿Desvelar el mayor de los misterios? ¿Hacer justicia? Al propietario del documento incriminatorio contra Lewis Carroll le mueve el más antiguo de los motivos, el económico. Con la amenaza de sacar a la luz pública un arcón que contiene documentos que pondría en jaque la reputación y fama de los hombres más importantes que forjó la época victoria, el extorsionador reclama la suma de cien mil libras. Riordan se siente en la obligación de evitar que tales documentos lleguen a manos de la opinión pública. Le mueve el deseo de defender la figura del que él considera su mentor y por otro lado, su necesidad de poner fin a un caso en el que se vio inmerso sin llegar a una conclusión final. Por lo tanto, el octogenario aceptará el juego que le propone su visitante y nuevas confesiones irán surgiendo a lo largo de un argumento en el que el artífice de Alicia en el País de las Maravillas y su obra más conocida esconderán las claves de los misterios que esconde Yo también fui Jack el Destripador y junto a la niña de aquel cuento, más de adultos que de niños, el lector encontrará otras tantas referencias literarias que compondrán un tapiz en el que todo está relacionado.

viernes, 10 de abril de 2015

OSTENDE. 1936, EL VERANO DE LA AMISTAD de Volker Weidermann.



Editorial: Alianza Editorial.
Fecha publicación: febrero, 2015.
Nº Páginas: 152.
Precio: 16,00 €
Colección: Alianza Literaria.
Edición: Tapa blanda con sobrecubiertas.
ISBN: 978-84-206-9767-3
[Disponible en ebook]

Autor

Volker Weidermann es redactor jefe del suplemento cultural del periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung. Nacido en 1969 en Darmstadt, estudió Ciencias Políticas y Filología Germánica en las universidades de Heidelberg y Berlín. Es autor de varios libros. Entre otros, de una biografía sobre Max Frisch (Max Frisch. Sein Leben, seinen Bücher) y un ensayo sobre los libros que fueron quemados por los nazis en Alemania (Das Buch der verbrannten Bücher)

Sinopsis

Ostende, verano de 1936. Stefan Zweig se dispone a pasar el verano en este balneario belga junto a su amante Lotte Altmann y su máquina de escribir. Se les une su amigo Joseph Roth, también dispuesto a escribir y a eludir la prohibición local de bebidas de alta graduación alcohólica. Mantienen una amistad que se proyecta en sus obras literarias: se corrigen mutuamente sus escritos, se dan consejos, se ayudan,... discuten.

En Ostende, Roth se va a enamorar, por última vez, de Irmgard Keun, una escritora obsesionada por irse de su país, en el que queman libros. Si es peculiar la amistad entre dos personalidades tan diferentes como el metódico y acomodado Zweig  y el bebedor Roth, no menos sorprendente es el amor enternecedor entre éste y la joven apasionada Keun.

Llegan a Ostende otros escritores austriacos y alemanes. Sol, mar, cafés,..., podrían ser unas buenas vacaciones entre amigos si cada día no se agravara la situación en Europa y en España, si no estuvieran preocupados por su incierto futuro, si todos ellos no estuvieran perseguidos y sus libros prohibidos en la Alemania nazi, si no hubieran perdido su patria. Son poetas fugitivos, escritores en el exilio.

Volker Weidermann narra de manera documentada, amena y conmovedora, con innumerables y divertidas anécdotas, la amistad entre Zweig y Roth en aquel verano, poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Junto a Kostler, Keun, Toller, Kisch..., celebran la vida como si fueran las últimas vacaciones, el último momento de felicidad antes del desastre. De una tragedia de la que aún les queda una brizna de esperanza de que pueda evitarse.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—


No solo en este rincón hay admiración por Stefan Zweig. Sé que muchos de vosotros habéis quedado cautivados por su prosa y por su estilo narrativo, de tal modo que siempre es un placer recalar en alguna de sus obras. Llevo muy pocas leídas del autor pero es un propósito perenne el seguir acercándome a sus novelas a las que ya les tengo reservado un sitio especial en mi biblioteca.

Por eso, cuando vi esta publicación entre las novedades de Alianza Editorial sentí la necesidad de leerlo. Ostende no es un análisis sobre las novelas de Stefan Zweig, no es un estudio sobre sus argumentos ni sus personajes. Ostende es un libro que nos acerca más al autor austriaco, a un periodo de su vida muy concreto en el que se dieron extraordinarias circunstancias. ¿Quién era Stefan Zweig? ¿Cuáles eran sus opiniones? ¿Quiénes eran sus amigos y qué relación los unía a ellos? Muchas de estas cuestiones y otras que están por formurlarse obtendrán respuesta entre las páginas de este libro.

Ostende es una localidad situada en el centro de la costa belga. En el verano de 1936 coinciden allí varios autores, idealistas que se ven obligados a salir de una Alemania en la que el régimen nazi consideraba la literatura como un veneno para la población, de ahí que muchos autores fueran considerados enemigos y las diversas publicaciones que se podían adquirir en las librerías y establecimientos alemanes fueran minuciosamente examinadas por la Cámara de Literatura del Reich, encargados de decidir qué libros eran condenamos a la hoguera y cuáles se salvaban. De este asunto sabe mucho el autor de este libro, Volker Weidermann, que en 2008 publicó Das Buch der verbrannten Bücher, algo así como El libro de los libros quemados, que aún no ha sido traducido al español o, por lo menos, eso creo.

En aquel verano de 1936 Ostende acogió a escritores de diversa índole como Herman Kesten, Egon Erwin Kisch, Willi Münzenberg, Irgamd Keun, Ersnt Toller, Arthur Koestler... y los más principales Stefan Zweig y Joseph Roth, que solían reunirse en el Café Flore.


Stefan Zweig y Joseph Roth en Ostende. 1936



Stefan Zweig ya había estado en Ostende en 1914, justo antes de que estallara la Primera Guerra Mundial. Es simpática la anécdota que recoge el libro, el enfado del autor por no ser llamado a filas de manera inmediata. Para Zweig, Bélgica era un país que, por su neutralidad, no sería invadido por los alemanes y al que él tenía especial cariño por su vitalidad, fuerza, energía y vida intensa. Se equivocaba.

Huyendo de la Alemania nazi y sus alrededores, Zweig vuelve a pasear por las playas de Ostende. Contaba entonces con 56 años de edad y ya era un autor reputado con buenas ventas y buena posición económica. Casado con la que fue inicialmente su amante, Friederike von Winternitz, era propietario de un castillo en la colina de Kaputzinerberg, coleccionaba antigüedades y sentía auténtica admiración por el poeta belga Émile Verhaeren, aunque no todos sus poemas y opiniones eran del agrado de Zweig.

Weidermann hace un aparte para narrar los amores del escritor. Como dije antes, terminó por casarse con la que había sido su amante, Friederike, que terminará por ser desbancada cuando a la vida del austriaco asome la joven de veintiséis años Lotte Altmann, y que por entonces hacía las veces de secretaria personal. Friederike no estaba al margen de aquella relación, no en vano los pilló in fraganti y aún así continuó junto a su marido. ¿Por qué? Creo que ya te he desvelado demasiado sobre Zweig.

miércoles, 8 de abril de 2015

SIEMPRE ALICE (DRAMA - 2014).



Año: 2014

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Richard Glatzer, Wash Westmoreland.

Reparto: Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, Hunter Parrish, Erin Darke, Shane McRae, Victoria Cartagena, Stephen Kunken, Eha Urbsalu, Cali T. Rossen, Kristin Macomber, Cat Lynch, José Báez, Jamie Lee Petronis.

Género: Drama.

Premios: Oscar a la Mejor Actriz Principal (Julianne Moore), Globo de Oro a la Mejor Actriz Principal (Julianne Moore), entre otros,...

Sinopsis: Alice Howland está orgullosa de la vida que tanto esfuerzo le ha costado construir. A los cincuenta, es profesora de psicología cognitiva en Harvard y una experta lingüista de fama mundial, con un marido exitoso y tres hijos adultos. Cuando empieza a sentirse desorientada, un trágico diagnóstico cambia su vida, al tiempo que su relación con su familia y su mundo, para siempre. Con elegancia y delicadeza, la autora nos acerca a los sentimientos de quienes padecen alzhéimer y sus familias.



[Información facilitada por Filmaffinity]


–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—


He estado retrasando el visionado de esta película durante bastante tiempo. No me agradan en exceso los largometrajes que abarcan temas tan dolorosos como las enfermedades. Sé que esconder la cabeza cual avestruz no soluciona nada pero después de ver La teoría del todo (reseñada en el blog), no me apetecía zambullirme inmediatamente en otro largometraje que se sustentara en el tratamiento de una enfermedad. Así que, después de dejar pasar unos meses, tomé aire y me senté a ver Siempre Alice.

Basado en la novela homónima de Lisa Genova, esta película narra la traumática experiencia de Alice Howland al enterarse de que posee inicio precoz de Alzhéimer. Por su edad, e incluso por su profesión - una prestigiosa profesora de lingüística en la Universidad de Columbia- , resulta casi incomprensible que esta mujer de 50 años comience a padecer los síntomas de una enfermedad que terminará por convertirla en una marioneta. Sin embargo, y a raíz de sus episodios de desorientación y sus lapsus de memoria, las pruebas médicas así lo corroboran. Para colmo de males, resulta que Alice padece un tipo raro de Alzhéimer, de carácter genético y por lo tanto sus tres hijos, Tom, Anna y Lidia, tienen altas probabilidades de desarrollar la enfermedad, algo que provoca en esta mujer un terrible sentimiento de culpa.

Una vez diagnosticada la enfermedad, la vida de Alice dará un vuelco de ciento ochenta grados. El miedo se apoderará de ella cuando compruebe que olvida las palabras, esos instrumentos de comunicación que han sido la esencia de su carrera profesional, y así tendrá que abandonar su trabajo como profesora en la universidad, a la vez que su relación con su marido y sus hijos, se ve totalmente trastocado. La película no indaga más allá de su ámbito más familiar. No hay amistades, ni otros parientes.

Cuando una se sienta a ver una película de estas características siempre piensa que el guión va a estar lleno de escenas terribles, muy dramáticas y lacrimógenas para despertar el lado más sensiblero del espectador. No me ha parecido que esa haya sido la intención del director. Está claro que una temática de este tipo puede tocar la fibra más delicada del espectador y en función de lo impresionable que seamos, derramaremos una o ninguna lágrima. Yo soy especialmente «blandita» y no me ha resultado muy dura verla. Creo que Siempre Alice es una película sobria, comedida, que no se ceba en excavar en la parte más cruda de la enfermedad para mostrarnos situaciones histriónicas que conviertan la sala del cine o el salón de tu casa en un mar de lágrimas. Esto es algo que me ha sorprendido gratamente porque para contar una historia triste no hay necesidad de hacer sangre pero por otro lado, también creo que se ha quedado ligeramente en la superficie frente a otras películas como Lejos de ella que sí profundizan más en la temática. En Siempre Alice, la narración transcurre sin sorpresas salvo en un punto concreto del largometraje en el que la tensión sube unos cuantos enteros.

En cuanto al desenlace, he tenido la impresión de que el corte es abrupto pero si lo pienso con detenimiento, ¿para qué alargar más la película? ¿Qué otro final podía tener más que el elegido por el director? Todos sabemos cómo acabará Alice y por lo tanto no hay necesidad de prologar la agonía.

martes, 7 de abril de 2015

ENTREVISTA a CHUFO LLORÉNS (La ley de los justos).

Autor


Chufo Lloréns (Barcelona, 1931) estudió Derecho, si bien desarrolló su actividad como empresario en el mundo del espectáculo. Desde siempre apasionado por la Historia, no inició su carrera literaria hasta hace veinticinco años. Entres sus obras destacan Catalina, la fugitiva de San Benito (2008), La otra lepra (2010) y La saga de los malditos (2011), todas ellas publicadas en Debolsillo. Te daré la tierra (2008) y Mar de fuego (2011), publicadas en Grijalbo y ambientadas en la Barcelona medieval, fueron sendos éxitos de ventas y le han convertido en uno de los autores favoritos entre el público de novela histórica, tanto en España como en el extranjero. Los derechos de traducción se han vendido en doce países, sumando 1.000.000 de ejemplares en todo el mundo. 

En La ley de los justos, Chufo Lloréns retoma su escenario favorio, Barcelona, en otro de los momentos clave de la Historia: el agitado final del siglo XIX, una época de cambios y tensiones en que la ciudad se proyectó al mundo con la organización de la Exposición Universal de 1888.

Sinopsis


En la Barcelona modernista germina una historia de amor entre dos jóvenes de clases sociales distintas. Una gran novela de pasión, ideales y venganza.


A finales del siglo XIX, Barcelona vive una época de esplendor. Acaba de celebrarse con gran éxito la Exposición Universal y una burguesía próspera y culta, que busca inspiración en los salones parisinos, exhibe su elegancia en fiestas y veladas musicales. Pero al otro lado de la ciudad, donde las calles se estrechan y huelen a pobreza, el rencor y la injusticia están fraguando una revolución capaz de recurrir a la violencia más descarnada. 

En este ambiente cargado de desconfianza y temor, Candela y Juan Pedro, procedentes de clases sociales muy diferentes, tendrán que enfrentarse a los prejuicios de unos y otros para defender su amor.

Con la habilidad de los grandes maestros de la novela histórica, Chufo Lloréns teje un tapiz geográfico y humano apasionante. Su pluma ágil y perspicaz nos conduce desde los lujosos reservados del teatro del Liceo hasta los lóbregos sótanos donde se tramaban las conjuras anarquistas.

Obreros agraviados, herederos indolentes, mujeres de mala vida e indianos con fortuna se mezclan en este retrato colorido y veraz de una Barcelona luminosa y moderna, pero también agitada y peligrosa.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—


El día que entrevisté a Chufo Lloréns, Sevilla no presentaba su mejor aspecto. Llovía a mares, el cielo estaba gris y plomizo y la temperatura había bajado unos cuantos grados de tal modo que se hacía necesario usar algo de abrigo. Sin embargo, el interior del hotel en el que nos encontramos era acogedor y muy confortable, un antiguo corral de vecinos rehabilitado que aún conserva su aroma de antaño.

La ley de los justos, la nueva novela de Chufo Lloréns, llama la atención tanto por la ilustración de la cubierta que muestra una estampa de época como por su considerable volumen. Apenas llevaba unas trescientas páginas leídas de las casi mil doscientas que tiene esta publicación pero este hecho no fue ningún obstáculo para conversar gratamente con su autor. Esto fue lo que nos contó.


Marisa G.- Buenos días Chufo, lo primero que tengo que decirle es que el libro me está gustando muchísimo. Llevo leído algo menos de la mitad pero la estoy disfrutando. 

Chufo Ll.- Es lo mejor que me pueden decir. No hay libros cortos ni largos, hay libros que te enganchan y otros que no. Cuando un libro te gusta y te quedan ochenta páginas, da pena que se acabe. Por ahora es lo que van diciendo los lectores. Es estupendo. Los lectores es la gran compensación del escritor.

M.G.- He estado mirando un poco su biografía y me ha sorprendido muchísimo la trayectoria que usted ha tenido. Ha hecho usted muchas cosas y todas muy distintas y me llama la atención que empieza usted a escribir una vez que se jubila.

Ch.Ll.- Bueno empiezo a escribir antes porque yo escribía guiones de humor para artistas míos y luego empecé mi peripecia con un libro que mi mujer presentó al Planeta sin mi permiso y quedé finalista. Fue tremendo. Posteriormente cayó en mis manos una  historia terrible de unos artistas que llegaron a mi sala de fiestas. Era un gran artista, grandioso,  y su manager era el más atípico que he conocido. Era un chico que vestía siempre de negro, muy tranquilo. El artista se había salido de cura porque no tenía vocación, era homosexual y se había juntado con el otro. Nosotros veíamos que se echaba en los sofás y que se encontraba mal y resultó que tenía sida. Por aquel entonces el sida era muy desconocido, una autentica lacra. Vivimos la historia de los dos, algo muy dramático. Hicimos por ellos lo que pudimos, lo llevábamos al médico, lo vimos morir,... Nos impactó mucho aquella historia y la escribí pero ahí lo dejé. Y luego, cuando me jubilé volví a retomar la escritura porque a mí siempre me ha gustado la Historia, he sido un fanático de la Historia.Y así empecé con el tema de Catalina,... y con La saga de los malditos, Te haré la tierra, Mar de fuego,... y ahora esta.

M.G.- Esta novela también transcurre en Barcelona, como algunas anteriores. ¿Le gusta a usted dejar rastro de la ciudad que lo vio nacer?

Ch.Ll.- Bueno, Catalina es la corte de Felipe IV en Madrid y la saga, la parte antigua es Toledo y Sevilla. Luego caí en el siglo XI catalán que da mucho de sí. Yo siempre procuro buscar un periodo de la Historia que me atraiga mucho y que pasen muchas cosas. Ese decenio en el que se centra esta novela  de ahora es realmente apasionante.

M.G.- En la novela toca usted la Exposición Universal, asoma la Barcelona con esa burguesía emergente, con el surgimiento de los anarquistas... Fue un momento con muchos cambios. ¿Cómo se vivía en esos años?

Ch.Ll.- Imagino que no había clase media. Los ricos eran muy ricos. Y, al igual que hoy tenemos los ordenadores, el IPad,... por entonces llegó la electricidad, el teléfono, el telégrafo.... Se hace un prueba con un submarino en el puerto de Barcelona y un ministro dice que no es un barco interesante,... Esa gente se cree que estaba en la cima del mundo. La burguesía muy potente, que ama mucho la ciudad, hace cosas muy importantes para ellos pero también para Barcelona: Casa Batlló, la Pedrera, Gaudí,... Lugares a los que ahora viene mucho turismo. Eso fue lo que ellos dejaron. Ahora una burguesía de este tipo no hay. Para ellos sí hacen cosas pero no para la ciudad.

M.G.- Son muchos los personajes que surgen en la novela pero uno me ha llamado especialmente la atención, me refiero a Patricia Betancurt, que realmente se llamaba Enriqueta Martí, la vampira de la calle Poniente.

Ch.Ll.- Ese personaje es posterior pero yo la he querido reciclar porque es tan apetitoso que me apetecía aprovecharlo para la novela.

M.G.- Es un personaje muy curioso.

Ch.Ll.- La mujer que hoy vive en su casa todavía recibe visitas de gente que quiere ver dónde vivía esta mujer. Iba al Liceo como gran señora, luego se hacía cargo de algunos niños como niñera, los vestía de mendigos y los usaba para pedir limosnas. También mataban niños para hacer pomadas con su grasa y sus vísceras, que las vendían como cremas rejuvenecedoras,... Al final la descubren y muere en Reina María porque otras presas la mataron. Es un personaje totalmente novelesco pero que me ha permitido mezclar la ficción con la realidad. De todos modos, yo siempre digo que La ley de los justos es novela histórica. Quiero reflejar un marco de Barcelona y quiero que el lector se imbuya en una Barcelona potentísima y renaciente con todos los ambientes, el de los ricos riquísimos que son unos triunfadores y luego la parte canalla del Raval que partieron por la mitad para hacer la Vía Layetana y de donde salió el anarquismo.

Es una época muy interesante donde te encuentras a personajes tremendamente aprovechables para esta novela pero que no he podido incluir porque si me dejo llevar me hubiera salido un libro de dos mil quinientas páginas. No podía ser.

M.G.- Bueno, en algún lugar he leído que inicialmente este libro tenía mil quinientas páginas y usted tuvo que quitar algo.

Ch.Ll.- Sí, sí,... quité unas trescientas páginas. Las eliminé no porque no me gustaran sino porque el argumento se entiende perfectamente sin esas páginas. Está más ordenado así. Ahora bien, a mí me gustaría un día publicarlas como un anexo. Si esta novela tiene éxito, que espero que sí, será entonces cuando me plantee publicar ese otro libro con esas páginas que figuraban en el original.

lunes, 6 de abril de 2015

KHÏMERA de César Pérez Gellida.





Editorial: Suma de letras.
Fecha publicación: marzo, 2015.
Nº Páginas: 536.
Precio: 19,90 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-8365-839-0
[Disponible en ebook; 
lee el primer capítulo aquí]

Autor

César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que, 2011, decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.

César Pérez Gellida irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori, que cosechó grandes éxitos tanto de ventas como de crítica y obtuvo el premio Racimo de literatura 2012. Constituía la primera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est y por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses 2014 como reconocimiento a su ardua labor de documentación. En noviembre de 204 le otorgaron el Premio Piñón de Oro como vallisoletano ilustre. Actualmente sigue escribiendo novelas y colabora como columnista en El Norte de Castilla.

Sinopsis

2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiliadas uñas de la Asambles: Khimera.

En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para lograr que el mundo cambie para siempre.

César Pérez Gellida, autor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, éxito absoluto de crítica y ventas en el último año, vuelve a la narrativa sobrepasando todas nuestras expectativas y rompiendo sus propios cánones con un relato que estilísticamente recuerda a la habilidad creativa de J.R.R. Tolkien y a la maestría visionaria de George Orwell o William Blake. Una reinvención del thriller literario al más puro estilo Gellida que algunos ya han calificado de obra maestra.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—


Comienzo esta reseña entonando el «Yo confieso». Tras la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, cuya lectura me dejó encantada, o mejor dicho, nos gustó a todos tanto, el argumento de Khïmera no me atraía absolutamente nada. Por algún blog habré dejado más de un comentario manifestando mi poca afinidad con las distopías o por cualquier argumento que me condujera a un futuro en el que la tecnología y los avances terminaran por marearme. Pero fui leyendo opiniones, positivas todas ellas, y alguna que otra entrevista, y mis reticencias empezaron a bajar un poquito la guardia. Aún así, no las tenía todas conmigo. No obstante, quiso el destino que Sevilla figurara entre las ciudades de la ruta promocional de Khïmera y el libro llegó a mis manos. Una rápida ojeada me permitió comprobar el sumo cuidado con el que esta novela, la cuarta del autor, ha sido editada. Es elegante y sobria, especialmente si prescindimos de la sobrecubierta. Pero un libro no es solo fachada. Ha de tener una buena comunidad de vecinos lo suficientemente interesante como para que sienta deseo por conocer qué se cuece en su interior. Solo había una forma de comprobarlo. Abrí el libro y comencé a leer. 

En el prólogo, encargado esta vez a Noberto López Amado, director y productor de cine, se nos habla de un «meticuloso y perturbador rompecabezas»«un concienzudo trabajo de documentación, estudio y análisis» para que la información no se nos atragante. Sin duda y después de haber leído hasta los créditos de esta obra casi audiovisual, no puedo estar más de acuerdo. 


Koshchey el Inmortal
Koshchey el Inmortal por Ivan Bilibin, 1901
A modo introductorio, y en una sección a la que César Pérez Gellida, ha titulado Preludio (de la estructura de la novela hablaremos más adelante), el autor toma de la mitología eslava una peculiar leyenda, la del Koschéi Bessmertnii que nos habla sobre la lucha entre el bien y el mal. A partir de ahí, desarrollará un argumento que se inicia en el año 2037 para posteriormente dar un salto temporal al año 2054.

El mundo creado por César Pérez Gellida dista mucho del que conocemos hoy aunque apenas nos separen inicialmente una veintena de años. El grafeno, existente ya en nuestros días, será un material clave, de uso común, en una época en la que las comunicaciones fluyen a un ritmo mucho más vertiginoso que en los momentos actuales. El deseo de poder y la lucha entre las potencias por la supremacía seguirá especialmente candente hasta llegar un punto en el que el globo terráqueo se reparte entre las manos de tres grandes grupos: la Unión de Naciones Libres, la Alianza islámica y el Bloque asiático, tal y como figura en el mapa inferior.



Pero ¿por qué conformarte con un trozo de pastel cuando puedes tener la tarta entera? Y en la lucha por ganar más y más territorio, por un lado, jugará un papel crucial una sustancia mortal y daniña, el gas Margaritka, que mata a millones de seres humanos o bien provoca terribles mutaciones genéticas y por otro, Khïmera Proyekta«un programa diseñado por los  servicios de inteligencia rusos a finales de los años treinta con la finalidad de crear una red de agentes polivalentes con la inestimable ayuda de la biomedicina y la tecnología»[pág. 179] que intenta evitar a toda costa la destrucción de nuestro mundo, cada vez más deteriorado en manos de los poderosos, a la vez que intentan conseguir un antídoto contra los efectos nocivos del gas. Y vinculado a este proyecto, será de vital importancia localizar al último bogatyr (caballero medieval protagonista de los cuentos de la mitología eslava), el último superviviente de un selecto grupo de agentes superdotados artificialmente. Son muchos los que lo buscan por motivos muy distintos, pero mejor no desvelar nada más.

En Khïmera el lector asistirá, atónito e impresionado, a un mundo en perpetuo cambio donde los países entran en guerra de diversa índole hasta que en 2054 la situación llega a extremos límites, con nuevas ciudades construidas sobre las ruinas de las que conocemos hoy, estructuradas en anillos concéntricos donde la población, controlada en todo momento y dividida en cuatro categorías diferentes en función de su estatus y con más o menos privilegios, intentan sobrevivir. Aquellos que tienen poder suficiente, pueden alargar su vida y su capacidad cerebral por medio de intrincadas técnicas médicas. Los que carecen de recursos tienen sus días contados. Y alejado de los núcleos habitados por los seres humanos, tres grandes zonas de exclusión en las que resulta muy peligroso adentrarse. 

En su nueva novela, César Pérez Gellida nos invita a recorrer de una punta a otra todo el globo terráqueo, en una trama que tiene más de thriller que de distopía, con venganzas, muertes, espías y estratagemas que salpican las quinientas treinta y seis páginas de la novela. Y llegaremos a un desenlace lleno de sorpresas que supondrá un buen mazazo para el lector por lo inesperado. Al menos, en lo que a mí respecta, me cogió totalmente desprevenida y no puedo más que claudicar ante el autor que posee, a mi juicio, una habilidad asombrosa por establecer conexiones totalmente creíbles y coherentes entre los numerosos personajes que circulan por estas páginas. 

Es cierto que los primeros capítulos requieren un cierto esfuerzo por parte del lector para poder componer en nuestra mente el mundo que César ha creado en esta novela. En mi caso particular me vi obligada a ir rellenado páginas y páginas con multitud de datos y conexiones entre personajes para no despistarme pero mis anotaciones me fueron realmente útiles. Esta dificultad inicial es algo que el propio autor reconoce pero también os diré que, una vez que alcancemos a vislumbrar con cierta nitidez la imagen de la situación de arranque que el autor dibuja, el argumento avanza de manera más fluida. Y para no perdernos mucho en esos capítulos iniciales, yo os recomiendo acudir con frecuencia a los mapas que se incluyen en el final de la novela (uno de ellos es el que figura más arriba pero hay dos más, que demuestran una vez más la capacidad creativa del autor). Igualmente, se hace necesario recurrir al anexo que también figura al final y que relaciona la cronología bélica aportando también información sobre los acontecimientos previos. Son dos recursos realmente importantes y muy útil por lo que yo os aconsejo tenerlos siempre en cuenta. 

Por otro lado, os podréis imaginar que en un argumento que transcurre en el futuro se hace referencia a multitud de términos que nos pueden resultar desconocidos tales como nanófonos cocleares, UAT, DOM, nanobots de revitalización,... No hay cuidado. Aunque no se explican detalladamente, el contexto nos ayuda mucho a entenderlo todo a la perfección.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...