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miércoles, 8 de abril de 2015

SIEMPRE ALICE (DRAMA - 2014).



Año: 2014

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Richard Glatzer, Wash Westmoreland.

Reparto: Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, Hunter Parrish, Erin Darke, Shane McRae, Victoria Cartagena, Stephen Kunken, Eha Urbsalu, Cali T. Rossen, Kristin Macomber, Cat Lynch, José Báez, Jamie Lee Petronis.

Género: Drama.

Premios: Oscar a la Mejor Actriz Principal (Julianne Moore), Globo de Oro a la Mejor Actriz Principal (Julianne Moore), entre otros,...

Sinopsis: Alice Howland está orgullosa de la vida que tanto esfuerzo le ha costado construir. A los cincuenta, es profesora de psicología cognitiva en Harvard y una experta lingüista de fama mundial, con un marido exitoso y tres hijos adultos. Cuando empieza a sentirse desorientada, un trágico diagnóstico cambia su vida, al tiempo que su relación con su familia y su mundo, para siempre. Con elegancia y delicadeza, la autora nos acerca a los sentimientos de quienes padecen alzhéimer y sus familias.



[Información facilitada por Filmaffinity]


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He estado retrasando el visionado de esta película durante bastante tiempo. No me agradan en exceso los largometrajes que abarcan temas tan dolorosos como las enfermedades. Sé que esconder la cabeza cual avestruz no soluciona nada pero después de ver La teoría del todo (reseñada en el blog), no me apetecía zambullirme inmediatamente en otro largometraje que se sustentara en el tratamiento de una enfermedad. Así que, después de dejar pasar unos meses, tomé aire y me senté a ver Siempre Alice.

Basado en la novela homónima de Lisa Genova, esta película narra la traumática experiencia de Alice Howland al enterarse de que posee inicio precoz de Alzhéimer. Por su edad, e incluso por su profesión - una prestigiosa profesora de lingüística en la Universidad de Columbia- , resulta casi incomprensible que esta mujer de 50 años comience a padecer los síntomas de una enfermedad que terminará por convertirla en una marioneta. Sin embargo, y a raíz de sus episodios de desorientación y sus lapsus de memoria, las pruebas médicas así lo corroboran. Para colmo de males, resulta que Alice padece un tipo raro de Alzhéimer, de carácter genético y por lo tanto sus tres hijos, Tom, Anna y Lidia, tienen altas probabilidades de desarrollar la enfermedad, algo que provoca en esta mujer un terrible sentimiento de culpa.

Una vez diagnosticada la enfermedad, la vida de Alice dará un vuelco de ciento ochenta grados. El miedo se apoderará de ella cuando compruebe que olvida las palabras, esos instrumentos de comunicación que han sido la esencia de su carrera profesional, y así tendrá que abandonar su trabajo como profesora en la universidad, a la vez que su relación con su marido y sus hijos, se ve totalmente trastocado. La película no indaga más allá de su ámbito más familiar. No hay amistades, ni otros parientes.

Cuando una se sienta a ver una película de estas características siempre piensa que el guión va a estar lleno de escenas terribles, muy dramáticas y lacrimógenas para despertar el lado más sensiblero del espectador. No me ha parecido que esa haya sido la intención del director. Está claro que una temática de este tipo puede tocar la fibra más delicada del espectador y en función de lo impresionable que seamos, derramaremos una o ninguna lágrima. Yo soy especialmente «blandita» y no me ha resultado muy dura verla. Creo que Siempre Alice es una película sobria, comedida, que no se ceba en excavar en la parte más cruda de la enfermedad para mostrarnos situaciones histriónicas que conviertan la sala del cine o el salón de tu casa en un mar de lágrimas. Esto es algo que me ha sorprendido gratamente porque para contar una historia triste no hay necesidad de hacer sangre pero por otro lado, también creo que se ha quedado ligeramente en la superficie frente a otras películas como Lejos de ella que sí profundizan más en la temática. En Siempre Alice, la narración transcurre sin sorpresas salvo en un punto concreto del largometraje en el que la tensión sube unos cuantos enteros.

En cuanto al desenlace, he tenido la impresión de que el corte es abrupto pero si lo pienso con detenimiento, ¿para qué alargar más la película? ¿Qué otro final podía tener más que el elegido por el director? Todos sabemos cómo acabará Alice y por lo tanto no hay necesidad de prologar la agonía.

miércoles, 5 de febrero de 2014

BLUE JASMINE (COMEDIA DRAMÁTICA - 2013)


Año: 2013

Nacionalidad: EE.UU

Director: Woody Allen.

Reparto: Cate Blanchett, Alec Baldwin, Sally Hawkins, Bobby Cannavale, Peter Sarsgaard, Louis C.K., Michael Stuhlbarg, Andrew Dice Clay, Max Casella, Tammy Blanchard, Alden Ehrenreich.

Género: Comedia. Drama.

Premios: Oscar (20013) - 3 nominaciones (guión, actriz y actriz secundaria); Globos de Oro - Mejor Actriz,... entre otros.

Sinopsis: Jasmine, una mujer rica y glamourosa de la alta sociedad neoyorquina, se encuentra de repente sin dinero y sin casa. Decide entonces mudarse a San Francisco a vivir con su hermana Ginger, una mujer de clase trabajadora que vive con su novio en un pequeño apartamento. Jasmine, que atraviesa el momento más crítico de su vida, se dedica a tomar antidepresivos y a recordar su antigua vida en Manhattan.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Con Woody Allen he pasado por distintas etapas. Llegué a su cine con Coge el dinero y corre (que vi mucho después de su estreno), Manhattan, La rosa púrpura del Cairo, Poderosa Afrodita, La maldición del escorpión de Jade, etc, etc... Luego le dio por «europeizarse» y nos trajo A Roma con amor, Midnight París, Vicky, Cristina, Barcelona con las que me dejó más bien planchada, salvo por Match Point, donde me volvió a ganar. Por otro lado, dependiendo de la bis que adopte, si cómica o trágica, me gusta más o menos. Generalmente comulgo más con el humor que destilaba en sus inicios más conocidos pero si me presenta un buen drama, también lo compro. 

Con Blue Jasmine no ha conseguido que nos reconciliemos y retomemos aquella relación de admiración que teníamos años atrás, pero al menos ha resurgido de la hoguera en la que lo lancé en su periplo por Europa (insisto, salvo con Match Point).

Blue Jasmine relata el viaje a los infiernos de Jasmine (Cate Blanchett), una mujer guapa, neoyorkina, rica, de gustos caros y una vida de ensueño. Pero antes de ser Jasmine fue Janet, la niña adoptada por una familia sencilla y humilde con una hermana de nombre Ginger (Sally Hawkins) también adoptada pero más rebelde y si se cambió el nombre después fue porque llamarse Janet en la Gran Manzana es una ordinariez. Y es que Janet o Jasmine llegó a hasta Manhattan. Supo labrarse un camino en la vida. Primero lo intentó estudiando Antropología pero antes de terminar sus estudios, conoció a Hal (Alec Baldwin), un empresario de éxito con el que se casará y dejará atrás una vida llena de escasez para volverse la reina de las fiestas, el lujo y el glamour. 

La película se inicia con un viaje en avión desde la lujosa Park Avenue a la obrera San Francisco. Jasmine ha perdido todo lo que tiene porque Hal no era el empresario modélico que todos pensaban. Acusado de fraude financiero y estafa inmobiliaria, acaba con sus huesos en la cárcel para suicidarse después, dejando a la pobre Jasmine con lo puesto, es decir con sus maletas Loui Vuitton, su modelo Chanel y su bolso Birkin de Hermés.  El gobierno le ha embargado todas sus posesiones y sin un lugar en donde vivir, decide recurrir a su hermana, una cajera de supermercado con la que quiere quedarse una temporada hasta encauzar su vida de nuevo, algo que le costará lo suyo. 

El desembarco será espantoso. De la noche a la mañana pasa de residir en suntuosas mansiones con descansos estivales en Los Hamptons, a verse enclaustrada en una pequeña casa, conviviendo con los hijos ruidosos de su hermana, soportando al mediocre novio de esta y a sus insufribles y ordinarios amigos. Jasmine creerá morir. Solamente el vodka y los antidepresivos conseguirán mantenerla a flote a duras penas.

Y hasta aquí os cuento el argumento. Solo os adelanto que Jasmine no lo tendrá fácil. Perderá los papeles más de un vez, se la verá sudar a chorros, con constantes ataques de ansiedad, angustiada, amargada, completamente desquiciada, viviendo una auténtica pesadilla. Cuando ya no puede más encontrará una tabla de salvación, pero ¿conseguirá aferrarse a ella?

La película está narrada con frecuentes flashbacks que engarzan a la perfección presente y pasado, consiguiendo que el espectador tenga una clara perspectiva sobre el desarrollo de los hechos que han llevado a Jasmine a ese rincón del mundo tan parecido al infierno para ella. Cualquier frase, melodía, visión,... es más que suficiente para encender el botón del recuerdo y transportarnos a su hermoso pasado. Y así, de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás llegamos a conocer qué fue lo que le ocurrió a Hall realmente, ¿por qué acabó en la cárcel? ¿Por qué el gobierno lo investiga y destapa el pastel? Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío aunque en este caso, el calor de momento y los impulsos no son buenos consejeros. El presente de Jasmine pende de un hilo.

Como Mejor actriz para los Oscars de este año están nominadas Sandra Bullock (Gravity), Judy Dench (Philomena), Amy Adams (La gran estafa americana), Mery Streep (Agosto) y Cate Blanche por esta película. Sinceramente, no me gustó nada Sandra Bullock. Aún me quedan por ver los otros tres largometrajes y tanto Dench como Streep me parecen muy buenas actrices. En Blue Jasmine, Cate Blanche es el 95% de la película, a mi juicio. Encaja muy bien en su papel de mujer de clase alta, con buen gusto, acostumbrada a los lujos, derrochona y con una vida envuelta en papel de regalo. Sus poses, sus aires de grandeza, la manera de moverse, de gesticular,.. están perfectamente estudiados. 



Luego, cuando le toca tratar con el populacho, vivir en la mediocridad, con una vida mundana, moverse en un coche cochambroso y con sus parientes pobres, la calidad de su interpretación no decrece un ápice. Vivimos junto a ella la angustia que le supone haber tenido que renunciar a su vida de ensueño para verse rodeada de miseria. Sin prácticamente nada a lo que agarrarse, tiene que reinventarse a sí misma pero todo se le hace cuesta arriba porque Jasmine se siente una inútil. Durante años no ha tenido necesidad de trabajar (¿Trabajar? ¡Por Dios, qué vulgaridad!) y lo único que sabe hacer bien es ser rica y vivir la vida a lo grande. Todo le supera y perderá el norte y el contacto con la realidad en más de una ocasión. En sus momentos más desquiciantes se la verá pasarlo realmente mal y creo que ahí radica, bajo mi humilde opinión, el «toque humorístico» de la película (no olvidemos que es una comedia dramática), en su comportamiento excesivo, en su desesperación, tan llevada al extremo que al espectador se le puede escapar una sonrisa.

Sin llegarme a impactar sobremanera creo que hace un buen trabajo. Aún tengo que ver el resto de las películas cuyas actrices principales optan al Oscar pero he leído por ahí que Blanchett está en buena posición.

Sally Hawkins, interpreta a Ginger, la hermana de Jasmine, como ya he dicho. Es el alter ego de la rubia estilosa. En breves momentos el foco de atención se aleja de Jasmine para mostrarnos la vida de esta cajera de supermercado, divorciada de un albañil, Auggie, con quien tenía una vida más o menos aceptable hasta que Jasmine y su marido Hall le hacen la pascua. Pero Ginger no es rencorosa, cree en el vínculo fraternal aunque no existan lazos de consanguinidad entre ellas. Y es que Ginger es sencilla. No le pide grandes cosas a la vida, solo un trabajo y un hombre que la quiera. 

En cuanto a Alec Baldwin, nada que destacar.

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