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jueves, 18 de febrero de 2021

ZAPATA TENOR: ❝La música nos regala esperanza❞

La música nos rodea. No hace falta darle a ningún play para que empiecen a sonar acordes. Basta con prestar algo de atención para descubrir cómo las melodías se van tejiendo, poco a poco. El latido del corazón, el viento soplando entre las ramas de los árboles, el rugido del mar, nuestros pasos al caminar, o incluso el teclear sobre mi portátil, mientras escribo estas líneas. ¿Qué sería de nosotros sin la música? Dicen que amansa a las fieras, especialmente a esa que dormita en nuestro interior. La música nos hace reír y llorar. Nos emociona, nos une, nos levanta el ánimo. La música nos hace feliz.

Y de música, de buena música, sabe mucho José Manuel Zapata, o lo que es lo mismo, Tenor Zapata, tenor granadino y director de orquesta, que acaba de publicar Música para la vida. From Bach to Radiohead. Con él hablamos hace unos días. Aquí os lo cuento.

© Luis Malibrán

Marisa G.- José Manuel, para los que no te conozcan, háblame un poco de ti. ¿Quién es José Manuel Zapata?

Zapata T.- Pues José Manuel Zapata es un chaval de Granada, lo que pasa es que el chaval tiene ya 47 años, al que siempre le ha gustado mucho la música. Durante su adolescencia, no tenía muy claro qué camino coger, hasta que descubrió el canto. A los 17 o 18 años, se enamoró del canto, y empezó a soñar con convertirse en tenor y con cantar en grandes teatros. Resulta que el sueño se le cumple. Sin embargo, aquello no terminó de llenarle del todo, y pensó en dirigir su vida hacia otro lado, hacia crear espectáculos con la música que le gustaba, y a hablar de la música para que la gente se enamorara de ella. A pesar de todo esto, José Manuel Zapata sigue siendo un chaval de Granada. Ese podría ser el resumen de mi vida.

M.G.- Un buen resumen. De todos modos, en tu canal de YouTube también podemos encontrar un vídeo en el que te presentas de viva voz (puedes verlo aquí), y donde también podemos ver fragmentos de esos espectáculos que comentas.

Z.T.- Es verdad. Ahí hay un poco de todo.

M.G.- Imagino que no te consideras un tenor o un director de orquesta típico, ¿no? Lo que tú haces es muy distinto a lo que estamos habituados.

Z.T.- Yo estoy siempre sacando los pies del tiesto. Me gusta hacer cosas diferentes porque me aburre muchísimo hacer siempre lo mismo. Es una obsesión que tengo. 

M.G.- A mí me ha parecido muy original tu forma de dirigir orquestas. Resulta muy divertido ver a todos los miembros de la orquesta, a los que solemos ver muy serios, tan participativos en tus conciertos.




Z.T.- Ellos son mucho más protagonistas que yo. Se lo pasan fenomenal.

M.G.- Seguro que sí. José Manuel, de la música a los libros, a este Música para la vida. ¿Cómo se produce ese paso?

Z.T.- Ha sido un proceso natural. Llevo casi tres años haciendo secciones de radio con Juan Ramón Lucas, primero, y con Pepa Fernández, ahora. En ellas hablo de la música que a mí me gusta, a la que se llama clásica o culta, algo que me pone los vellos de punta. Y esto mismo es lo que he pretendido hacer en este libro, poner negro sobre blanco, hablar de la música que yo amo, de un modo algo más desarrollado.

M.G.- ¿Pero tenías la idea de hace tiempo o es algo que surge hace poco?

Z.T.- La idea surgió hará un año y medio, aproximadamente. Un amigo, que luego se ha convertido en mi agente literario, me propuso escribir este libro. Al principio no lo tenía del todo claro, pero terminó por convencerme. Empecé a escarbar un poco en mí, me puse delante del ordenador y, poco a poco, fuimos tirando del hilo. Y resulta que sí, que había para un libro.

M.G.- ¿Y de qué nos hablas exactamente en Música para la vida? Sé que no todo en este libro es ópera o música clásica. Hay mucho más.

Z.T.- En el libro he volcado mi vida entera, lo que ha sido mi relación con la música, mi carrera como primer tenor, donde ha habido éxitos y fracasos, hablo de enseñanzas para la vida. De hecho, el equipo de Planeta me propuso encajar el libro como auto-ayuda. Bueno, si a la gente le sirve, a mí me parece fenomenal. En el fondo, lo que pretendo es dar herramientas, apoyada en la música, para que la gente intente vivir una vida mejor, de ahí el título. Para mí la música es para la vida y la vida es para la música. Hay una retroalimentación y no concibo una cosa sin la otra. Y, efectivamente, hay mucho más que ópera y música clásica. Hablo de la buena música, o de como cantar juntos une muchísimo, de cómo gestionar equipos con el humor, a través de mi experiencia con las orquestas,... En definitiva, hablo de mí, pero también de un montón de cosas que he ido aprendiendo.

M.G.- En la sinopsis leo: «La música es el único arte que nos acompaña siempre: desde el primer latido en el vientre materno hasta que nos vamos de este». Esto quiere decir que estamos constantemente rodeados de música sin darnos cuenta.

Z.T.- Sí, y es una pena que no nos demos cuenta. Los seres humanos tenemos muy mala memoria y no somos conscientes de las cosas hasta que las perdemos. Si la música desapareciera de la faz de la tierra durante una semana, ¿qué pasaría? Imagínate si, durante este confinamiento tan duro que hemos vivido, no hubiéramos tenido canciones, o no hubiéramos tenido sintonías, ¿qué hubiera pasado? Ese es el valor de la música, que siempre está sonando. La música siempre está ahí, en tu comunión, en tu boda, o en esas navidades en las que tu abuelo te canta villancicos. Pero no somos conscientes de eso. Si nos faltara la música, entenderíamos su importancia.

M.G.- Has mencionado el confinamiento, donde se demostró ese valor terapéutico de la música, del que hablas en el libro. La música ha tenido un protagonismo muy importante durante los meses que hemos estado encerrados.

Z.T.- La música nos regala esperanza. Es lo que separa a la gente feliz de la que no lo es. En los meses de confinamiento, la gente salía a los balcones a regalar su arte. En esos momentos lo que se creaba era esperanza, algo muy potente. Y pocas cosas más que la música, pueden crear algo así.

M.G.- Hablas en el libro que la música te ayudó a vencer incluso el acoso escolar. Cuéntame cómo fue esto.

Z.T.- De niño era el típico gordito con gafas, el diferente. Me di cuenta que, cuando cogía la guitarra y cantaba, todas las pequeñas bestias se callaban y se ponían a escucharme. Descubrí que aquello era un filón, porque así no se reían de mí. Una guitarra, un violín, un chelo o un saxofón te convierten en una especie de superhéroe. Animo a los niños que se sienten distintos, a que hagan música, a que canten, porque la música se convierte en el escudo del Capitán América.

M.G.- Abrimos el libro y lo primero que encontramos es un código QR. Hay una lista de Spotify. Teniendo en cuenta que eres tenor, podemos pensar que en esa lista habrá mucha lírica, pero también hay otro tipo de música. ¿Qué hay exactamente?

Z.T.- Hay música buena. Es lo que intento explicar en el libro. No hay música clásica ni culta, solo hay música buena o mala. En esa lista hay de todo. Aparece Mercedes Sosa, Chavela Vargas, José Luis Perales o Joan Manuel Serrat. Aparece la música que ha marcado mi vida y que considero que es buena música. Como no había una forma tecnológica para que el libro sonara, se nos ocurrió poner ese código QR, para que la gente fuera escuchando la música de la que se habla en el libro, esa música que voy describiendo.

M.G.- Roberto Leal te escribe el prólogo. A él ya lo convenciste de que no hay música clásica, tal y como la entendemos hoy. ¿Cómo ha sido esa colaboración?

Z.T.- Roberto es más majo que las pesetas. Lo conocí cuando conducía el programa Escala Sur, de Canal Sur Televisión. Me hizo una entrevista y vimos que teníamos muchos puntos en común. Tenemos una conexión de pensamiento muy fuerte, y estamos intentando hacer un formato juntos, basado en la buena música.

M.G.- ¿Qué le dirías a la gente que piensa que la lírica es un rollo, que esa música no va con ellos?

Z.T.- Pues que no tengan prejuicios. Seguramente se habrán encontrado con algún alimento que, al principio, les haya costado probarlo, y después han descubierto que les encanta. Yo les diría que vayan a conciertos de lírica, que abran el corazón, que no hace falta entender, sino simplemente dejarse inundar por algo maravilloso. Que no se lo pierdan, que se den la oportunidad porque su vida va a ser mucho más completa.

M.G.- Yo te confieso que a mí la ópera me cuesta. Sin embargo, un día acudí a un cine para ver una proyección en directo, y salí de allí maravillada. ¿Tú qué piensas de esta forma de acercar la ópera al público? ¿Surte el mismo efecto?

Z.T.- Yo lo veo fenomenal. Además, hoy en día se hacen unas proyecciones de alta definición que son maravillosas, y con un sonido espectacular. Todo lo que sea teneros cerca de nosotros, bendito sea.

M.G.- Oye, José Manuel, ¿y tú te acuerdas de aquel primer momento de tu vida en el que te enamoraste de la música?

Z.T.- Me acuerdo perfectamente. Una amiga me llevó a escuchar a un coro en Granada. Cuando yo escuché aquel Aleluya de Händel, me quedé impresionado. En ese momento, me dije que aquello era para mí, que yo quería formar parte de eso. Fue amor a primera escucha.

M.G.- ¿Y quiénes son esos cantantes o esas personas de tu entorno más personal que te han influenciado musicalmente?

Z.T.- En el libro explico que, al principio, es muy importante que alguien te coja de la mano y te presente a Chopin, a Rossini,... He tenido personas así en mi vida, como esa amiga que me lleva a escuchar ese coro que te digo, y luego también tengo un amigo, un gran trompista, que me ayudó a amar la música sinfónica. Me lo explicó de tal manera que yo no veía la hora de ponerme a escuchar a Mahler. Y puede sonar muy cursi, pero es que me lo contaba de tal modo... Tenemos un gran qué y tenemos que buscar un gran cómo para todo.

M.G.- Sabemos que has cantando en los mejores escenarios del mundo. Y es normal que la gente hable principalmente de lo bueno pero, en tu caso, también hablas de tus fracasos. Eso me ha gustado mucho. Me ha parecido un ejercicio de honestidad muy importante.

Z.T.- A mí siempre me ha ayudado mucho hablar de las cosas que no me han salido bien. He tropezado un montón de veces, pero siempre he sacado mucho partido de mis fracasos. Tenía que hablar de eso también. No me avergüenza hablar de esos momentos de mi vida pero en esta sociedad, hablar de tropiezos es algo que está prohibido. Yo prefiero contar mis malas experiencias, por si le sirven a alguien. No me duele en prenda.




M.G.- En un libro sobre música y escrito por un tenor, no podían faltar las letras de canciones.

Z.T.- Sí, he incluido canciones que son muy especiales para mí, que tienen unas letras espectaculares, como por ejemplo, la canción Las simples cosas o Te quiero, o algunas arias de óperas. Son canciones que muestran diferentes e importantes sentimientos humanos. Me gusta poner las letras porque, saber lo que dicen esas canciones, mola un montón.

M.G.- Y ¿qué opinión te merece la música de hoy en día, como reguetón, o esa que hace Maluma, por ejemplo, o Bad Bunny?

Z.T.- Me parece una auténtica mierda.

M.G.- (Risas)

Z.T.- Y lo puedes poner así, que no hay problema. Me parece una mierda. Es que siempre es lo mismo, siempre la misma letra, siempre el mismo ritmo. Si estuvieras todo el día comiendo hamburguesas, te morirías del asco. Pues eso, yo me muero de asco con esa música. Estoy de reguetón hasta el pirri. 

M.G.- Pero fíjate que con las canciones de Maluna siempre salta la polémica del machismo, asunto del que tú también hablas en el libro, pero dentro del mundo de la lírica.

Z.T.- Hay machismo en todo el universo. Cada vez hay más instrumentistas que son chicas. Sin embargo, hay muy pocas directoras de orquesta, y eso no puede ser. No tiene ningún sentido, y ya está bien. Esto hay que cambiarlo porque hay que evolucionar.

M.G.- Tienes toda la razón. 

Para ir terminando. Si no te hubieras dedicado a la música, ¿qué hubieras hecho en tu vida? ¿Qué serías o te hubiera gustado ser?

Z.T.- Pues me hubiera gustado ser piloto del ejército pero no daba la talla, así que lo descarté yo mismo. Es que no hubiera cabido dentro del caza. (Risas) 

M.G.- Bueno, con la música te ha ido genial. Has actuado en los escenarios más importantes del mundo.

Z.T.- Sí, me siento un afortunado y un privilegiado. 

M.G.- Penúltima pregunta. En los agradecimientos, has hecho algo fascinante que me ha enamorado. Has conectado a todas esas personas a las que le das las gracias con una melodía. ¿Cómo has hecho para establecer esas conexiones?

Z.T.- Me daba mucha pena no poder presentaros a todas esas personas que menciono, que son tan importantes para mí y han cambiado mi vida. Se me ocurrió describirlas, presentarlas, a través de la música, mostrar cómo me suenan a mí. ¿A qué mi ex mujer, mi pareja, mi amigo,...? Es lo que he tratado de explicar en los agradecimientos, y creo que no ha quedado mal. Ellos dicen que se sienten reconocidos. Así que, guay.

M.G.- Es muy bonito, sí.

Para finalizar, ¿piensas seguir escribiendo?

Z.T.- Ojalá, porque me ha gustado mucho. Ya tengo alguna idea por ahí, siempre relacionada con la música, y con mucho humor, como este libro. Pero a ver si este sale bien y podemos hacer un segundo.

M.G.- Bueno, este te ha quedado muy bien. Es muy interesante asomarse a tu vida, ver toda tu trayectoria y aprender con todo lo que nos cuentas sobre la música. José Manuel, muchas gracias por atenderme. Y suerte.

Z.T.- Muchas gracias a ti. 


Sinopsis: Mira el segundero de tu reloj. Repite siguiendo su avance: «Pan. Pan. Pan…». Acelera hasta meter tres golpes en cada segundo. ¿Lo tienes? Estás emulando un allegro vivace. Es el ritmo al que late el corazón de un feto de ocho semanas de gestación. Y el ritmo al que suena una parte del Réquiem de Verdi. En este libro, Zapata hermana música y vida hasta hacer de ellas una misma realidad.

LA MÚSICA ES EL ÚNICO ARTE QUE NOS ACOMPAÑA SIEMPRE: DESDE EL PRIMER LATIDO EN VIENTRE MATERNO HASTA QUE NOS VAMOS DE ESTE MUNDO.



jueves, 19 de enero de 2017

ENTREVISTA a SANDRA BARNEDA (Hablarán de nosotras).

Autora


Sandra Barneda nació un 4 de octubre en Barcelona, donde más tarde se licenció en periodismo por la Universitat Autónoma de Barcelona. Ha vivido en Los Ángeles y en Nueva York. Desde pequeña quiso inventar, explorar e investigar. Empezó en el periodismo con apenas la mayoría de edad, en una emisora de radio a la que convenció diciéndoles que ella sabía hacer eso, apoyándose en las prácticas que había llevado a cabo en casa con un radiocasete y una grabadora. Desde hace nueve años es uno de los rostros de Mediaset presentando en Telecinco todo tipo de programas, desde actualidad política hasta entretenimiento, como los realities Supervivientes o Gran Hermano VIP. Desde su productora ha realizado documentales, publicidad y cortometrajes. Ha trabajado en Catalunya Ràdio, Antena 3, Telemadrid, 8tv, TV3, TV2. Y ha colaborado con artículos en Smoda de El País, El Periódico de Catalunya, Elle y Zero. Viajera incondicional, en cuanto puede coge la maleta y corre a vivir otras realidades y a aprender de ellas para poder contarlas. Reír al viento, su primera novela, fue un fenómeno editorial con más de 100.000 ejemplares vendidos y fue muy bien acogida por la crítica y los lectores. Con su segunda novela, La tierra de las mujeres, Sandra Barneda afianzó el éxito de su trayectoria literaria. Hablarán de nosotras es su debut en la no ficción.


Sinopsis

Políticas, cantantes, diosas, aristócratas, concubinas, estrategas, caprichosas, reinas, presentadoras, actrices, seductoras... ¿Has oído hablar de nosotras?

Desde los albores de la humanidad, las mujeres hemos estado siempre vinculadas al pecado. Mujeres pecadoras, lascivas, fornicadoras, ¿por qué no virtuosas, inteligentes, ambiciosas? ¿Utilizar nuestras virtudes en un mundo dominado culturalmente por hombres es pecado? ¿Puede la historia o la opinión pública condenarnos por buscar las vías para ser libres?, ¿para pensar por nosotras mismas, para dejar de ser objetos de posesión, de belleza, de maternidad y decidir cómo queréis que sea nuestra vida? Por ellas, por nosotras, para nosotras es este libro.

Marcadas por la avaricia, la soberbia, la gula, la lujuria, la ira, la pereza o la envidia, las mujeres de las que hablo -Maria Antonieta, Bette Davies, Hillary Clinton, Maria Callas, Janis Joplin, Madonna, entre otras- son mucho más que unos pecados capitales, son poderosas, valientes, visionarias, decididas y las dueñas absolutas de sus destinos.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Hoy os traigo la última entrevista que realicé en el 2016. Ya sabéis que se me quedaron un par de ellas atrás por diversas cuestiones que me mantuvieron apartada del blog durante el mes de diciembre pero por suerte, con esta entrevista, me pongo al día. 

Tenía mucho interés en conocer a Sandra Barneda. Es un rostro mediático y, no nos engañemos, a todos nos gusta poder charlar con las personas que salen en televisión. Además, su última publicación, Hablarán de nosotras, me resultaba un libro muy curioso, de esos que gusta leer porque te permite aprender y conocer, en este caso, de un grupo de mujeres muy conocidas, entre las que figuran Madonna, Marlene Dietrich, Virginia Woolf, Bette Davis. 

Pues bien, esto es lo que Sandra Barneda nos contó.


Marisa G.- Sandra, es la primera vez que nos sentamos a hablar. Eres una periodista que ya llevas publicados dos o tres libros, ¿qué te impulsa a adentrarte en la literatura?

Sandra B.- Para mí la escritura siempre ha sido una manera de comunicarme conmigo misma, de interpretar lo que veo o mi laberinto emocional, tanto el interno como el externo, para tratar de juntarlos, de colocarlos en armonía. Me impulsa la necesidad de volar, de salir de este mundo y crear un mundo que me gusta más. Con la escritura, también pretendo alcanzar un equilibrio entre el mundo de la televisión y buscar un momento para mí, equilibrar el personaje con la persona. En definitiva, es una manera de conseguir el equilibrio y encontrar la paz.

M.G.- Ya probaste con la ficción, ahora te pasas a la no ficción. Entiendo que a la hora de escribir este libro habrás tenido que cambiar el enfoque.

S.B.- En realidad, un libro de no ficción está mucho más cercano al periodismo, aunque más ampliado. He hecho un parón justo en el ecuador de esa tetralogía que estoy escribiendo porque es necesario parar, tomar distancia, para volver a escribir. Se hace necesario vivir, experimentar, cambiar, mutar para meterte en otra personalidad con el objeto de que no todo tenga el mismo sabor. 

M.G.- En Hablarán de nosotras haces un recorrido por los pecados capitales a través de la vida de diecisiete mujeres. ¿Cómo se te ocurre meterte en esta historia?

S.B.- Fíjate, a mí siempre me han obsesionado los pecados capitales porque en realidad no son más que imprimación del carácter, forman parte de nuestra paleta de emociones pero claro llega la Iglesia y los convierte en pecados. Lo que hago en el libro es darle la vuelta porque todo, en su equilibrio, puede ser bueno. He querido exonerar la culpa que todavía arrastramos, sobre todo la mujer, a la que tanto se ha vetado y castigado, y aunque ahora las cosas han cambiado es cierto que llevamos muy poco tiempo de permisividad. 

Creo mucho en el ADN histórico y la mujer lleva mucha culpa acumulada. Así que me planteé hablar de pecados, invitar a pecar y quiero hablar de mujeres que han sido incomprendidas a lo largo de la historia pero que, a la vez, han sido grandes virtuosas a pesar de ser consideradas pecadoras. Estas mujeres han transgredido los límites, tanto los suyos como los sociales. 

En realidad esta idea ya me surgió antes de la dos novelas anteriores pero implicaba mucha documentación.

M.G.- Me llama la atención que en las dos novelas anteriores hablas del universo femenino, en este libro también, ¿aporta poco el universo masculino?

S.B.- No, sí que aporta pero, para soltarse y al ser mujer, es lógico que me decante por el universo femenino puesto que es el mejor que conozco y está en mi ADN. Para construir un personaje protagonista masculino necesito un poco más de tiempo.

El otro día me preguntaban si me consideraba una autora de mujeres o feminista y le respondí que a Arthur Conan Doyle nunca le preguntaron si era un autor de hombres cuando creó Sherlock Holmes o  a Umberto Eco con El nombre de la rosa, con todos esos monjes,... ¿Por qué con la mujer hay que hacer diferencias? Incluso a Gala no le dicen que es un autor de mujeres o feminista cuando la mayoría de sus protagonistas son todas mujeres. En cambio, una mujer que escribe sobre mujeres, ¿es feminista? Ahí es donde tenemos que avanzar todavía mucho.

M.G.- Son etiquetas que llevamos puestas desde los tiempos de Adán.

S.B.- Pues sí, desde los tiempos de Adán, pero este es un libro que, aunque las protagonistas son mujeres, lo pueden también leer los hombres. En la tetralogía sí que hablo de protagonistas mujeres y de viajes interiores.

M.G.- ¿Y por qué diecisiete mujeres? Es muy curioso que son siete pecados capitales y diecisiete mujeres. Me hace pensar que el siete puede ser un número cabalístico en tu vida.

S.B.- Y la novela se presentó y salió a la venta el diecisiete de noviembre. Yo quería jugar con el número cabalístico del siete porque cuando planteé el proyecto pensé en siete mujeres por pecado y claro eso suponía hablar de cuarenta y nueve mujeres. La editorial me dijo que con ese volumen más que un libro iba a escribir una enciclopedia. Tuve que reducir el número y opté por diecisiete porque me gusta el número siete. La selección fue muy natural aunque también me costó mucho elegirlas. Al final decidí descartar a las españolas porque pensé que no podía meter solo a dos o tres. Las he reservado para el próximo Hablarán de nosotras.

M.G.- ¿Pero contemporáneas?

S.B.- Contemporáneas e históricas. Ya tengo la lista hecha.

M.G.- Pues ya tienes trabajo adelantado. 

S.B.- Sí, pero primero tengo que seguir con la tetralogía. De todos modos, creo que puede ser muy bonito el Hablarán de nosotras españolas.

M.G.- Y Sandra, a tu juicio, ¿los siete pecados capitales son los pecados por excelencia o, al margen de esos sietes, hay algún otro que tú creas que es más significativo?

S.B.- El pecado que me cuesta mucho es la envidia. Me refiero a que me cuesta mucho envidiar. La envidia es un pecado que siempre tiene la mirada ladeada y me parece un pecado muy triste porque no estar nunca satisfecho con lo que se tiene debe ser muy agobiante, muy asfixiante. Nunca tienes suficiente. El avaricioso, aunque siempre quiere más, por lo menos disfruta lo que tiene, lo valora. Sin embargo, el envidioso no. Al minuto de conseguir algo está deseando tener otra cosa.

M.G.- Cuando lo mismo lo que tiene es mejor que lo que desea.

S.B.- Eso es, como no lo valora. Pero bueno también la envidia ha sido el motor de grandes gestas.

M.G.- Estas diecisiete mujeres consiguieron llegar a donde llegaron por pecar, porque se atrevieron a romper con lo establecido y a buscar su libertad. Pero también sufrieron mucho. Aquí cuentas cosas tremendas.

S.B.- Cuando lees sobre estas mujeres te das cuenta que mientras más alto es el cielo más profundo es el infierno. Pero igualmente me quedo con una frase de Janis Joplin que dice «La libertad es una palabra que significa nada que  perder». Yo me planteo si alguna de ellas hubieran preferido no sufrir aunque no llegaran donde querían, aunque no rompieran sus techos de cristal. Creo que no, creo que volverían hacer lo mismo.

M.G.- Yo, por mi parte, me preguntaba si estas mujeres hubieran cambiado su fama y éxito por el anonimato o por una vida familiar y doméstica.



S.B.- Muchas lo intentaron. La hija de Marlene Dietrich contaba que su madre intentaba ser una ama de casa pero la intención le duraba poco porque en realidad no quería esa vida. Nacer y tener una actitudes o inquietudes que rompen esquemas es algo que no tiene que ser fácil de sobrellevar.

M.G.- ¿Y cuentas en libro algo que te haya sorprendido, que no se conozca habitualmente?

S.B.- Sí, gracias al trabajo de documentación, de cada una de ellas, he encontrado detalles que me han sorprendido y que son desconocidos. Algo que me sorprendió mucho fue saber que Jaqueline Kennedy fumaba dos paquetes de tabaco diario. Pero hay otras muchas curiosidades.

M.G.- Abres el libro hablando de Hilary Clinton, muy interesante después del resultado de las elecciones americanas. ¿Todo lo que se cuenta de Hilary en el libro sigue teniendo sentido incluso tras haber perdido las elecciones?

S.B.- Sí, claro. Hilary es el personaje que más modifiqué y de la que tuve que idear un plan B, que queda plasmado en el libro. Si hubiera resultado ganadora pasaría esto y si no, pues ha sido igualmente transgresora. Me hubiera encantado que la versión A fuera la real pero hay que esperar a ver cuál será el siguiente paso de Hilary Clinton. No creo que se quede a la sombra aunque tampoco pienso que se vaya a volver a presentar.

M.G.- Algo que me ha sorprendido mucho en el libro es la vinculación que estableces entre Virginia Woolf y el pecado de la pereza. ¿Por qué?

S.B.- Con la pereza quería meter a Virginia Woolf porque ella misma se definía como perezosa sexual. Ella renunció a su propia sexualidad e incluso escribió en uno de sus diarios que no entendía por qué le daban tanta importancia al sexo. Y luego también porque, según el cristianismo, la pereza se desglosa en otros pecados como el suicidio.

M.G.- Ah, bien.

S.B.- Ya sabes que ella lamentablemente acabó suicidándose.

M.G.- Ya, ya... Y a Marilyn Monroe la vinculas con la envidia porque era una mujer envidiada y luego enfocas la gula no solo desde el punto de vista de la alimentación sino desde otros ángulos. En relación a este pecado hablas de Oprah Winfrey con esos episodios de engordar y adelgazar.

S.B.- Sí. De Oprah se habla en una autobiografía no autorizada que estuvo en una asociación de comedores compulsivos. Pero cuando la vinculo con la gula es también porque es un animal tan colosal que con su presencia se lo come todo.

jueves, 3 de diciembre de 2015

ENTREVISTA a ELISABET BENAVENT (El diario de Lola).

megustaleer - Elísabet BenaventAutora

Elisabet Benavent (Valencia, 1984) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia y máster en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en el Departamento de Comunicación de una multinacional. Su pasión es la escritura. La publicación de sus novelas En los zapatos de Valeria, Valeria en el espejo, Valeria en blanco y negro, Valeria al desnudo, Persiguiendo a Silvia, Encontrando a Silvia, Alguien que no soy yo, Alguien como tú y Alguien como yo se ha convertido en un éxito total de crítica y ventas. En la actualidad colabora en la revista Cuore, se ocupa de la familia Coqueta y está inmersa en la escritura. 

megustaleer - El diario de Lola - Elísabet BenaventSinopsis


¿Recuerdas cuando tuviste entre las manos el primer ejemplar de En los zapatos de Valeria?

¿Recuerdas lo que sentiste?

Este es el diario que Lola  pudo haber escrito o imaginado de aquel tiempo vivido en compañía de Valeria, Carmen y Nerea, y aquí se recoge lo que sintieron cada una de ellas, lo que vivieron, en qué se equivocaron, sus recuerdos más íntimos, la lista de cosas que les gustaría hacer, de los regalos para sorprender, de los lugares que recorrieron o de las frases que quedaron dichas en los libros. Este es un homenaje a todo el universo Valeria imprescindible para Coquetas.




[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Hace unos tres años, Elisabet Benavent era una chica más, con su familia, su trabajo, sus amigas y su vida normal y corriente. Un día la suerte se cruzó en su camino, convirtió su pasión en su modo de vida y hoy es conocida por muchísimos lectores pues en los dos últimos años ha publicado un total de diez libros. ¿Quién no conoce la saga Valeria? ¿O a Silvia? ¿O a esos ositos juguetones que  nos miran desde la cubierta de sus libros?

La conocí con la salida a mercado de la segunda entrega de Valeria y hace unos días nos vimos de nuevo para hablar de su última publicación, El diario de Lola, un libro peculiar, diferente a lo que había hecho hasta ahora pero muy original pues se trata de un diario en el que el lector no solamente se va a reencontrar con Valeria y sus amigas sino que también va a poder hacer uso del mismo para sus propias reflexiones y anotaciones. Esto es lo que nos contó.





Marisa G.- Elisabet nos vimos hace ahora justo dos años. Desde entonces he seguido tu trayectoria. Me leí toda la saga Valeria, me faltan las otras dos, pero que en dos años hayas publicado diez libros... ¿Tú tienes que tener las teclas del ordenador totalmente gastadas? 



Elisabet B.- (Risas) Han sido dos años bastante intensos. Gracias a Dios tenía material hecho y Silvia, que vino después de Valeria, estaba a punto de ponerle el final. Pero sí, han sido dos años en los que he aprendido a dormir poco. 



M.G.- A dormir nada porque para publicar tanto, ya mirás. 

E.B.- Sí, exacto, más bien a dormir nada pero bueno me he acostumbrado.

M.G.- Bueno y tu vida, imagino que habrá cambiado mucho desde entonces, ¿no? 

E.B.- En lo laboral mucho. Yo trabajaba en una oficina y en octubre del año pasado tuve que tomar una decisión porque empezaba a sentir que no podía coger todos los proyectos que me gustaban por me falta de tiempo, así que pensé que era el momento de lanzarse a la piscina, de probar suerte. Salga como salga creo que voy a aprender con la experiencia. Nunca sabemos donde estaremos mañana y hay que aprovechar lo que surja. Creo que era el momento de arriesgarse y así he estado un año trabajando en casa, con nuevos proyectos y demás. Estoy muy contenta. 

M.G.- Siempre lo digo, los autores que os arriesgáis a dejar el trabajo sois unos valientes. 

E.B.- Me costó muchísimo tomar la decisión. Fue una cosa muy consensuada, lo hablé con mi familia, con mi marido,... pero todo el mundo estaba de acuerdo en que hay un momento para arriesgarse. Tenía 30 años, no tengo hijos... Era el momento. Y de lo que salga, aprenderé. Eso seguro.

M.G.- La vida es de los valientes, sin duda. 

E.B.- Eso dice mi madre que de cobardes nunca se ha escrito nada. 

M.G.- Ahora que me comentas este riesgo que has asumido, recuerdo que no hace mucho otra escritora, una madre de familia, también me decía que había dejado su trabajo para dedicarse en exclusiva a la escritura. ¿Significa esto que el mercado editorial se está recuperando? ¿Apostáis más fuerte porque veis una recuperación? 

E.B.- A mí me da la sensación de que el mercado editorial está mejor. Creo que hay mucho público lector, aunque la crisis afecta al mercado editorial como afecta a cualquier otro sector y además en este caso tiene que hacer frente a la piratería con todo el daño que eso hace. Pero hay mucho público lector que empieza a moverse. Quiero creer que todo irá a mejor, que se buscarán soluciones como por ejemplo las ediciones en bolsillo que están muy bien de precio. 

M.G.- Es que yo siempre pienso que los que os dedicáis a escribir ponéis mucho esfuerzo en lo que hacéis y encima os lleváis una mínima parte por cada libro vendido. Si encima la crisis se come el mercado, dime tú. 

E.B.- El trabajo que implica sacar una novela es una inversión de tiempo muy grande porque tienes un momento de documentación, de desarrollo, de corrección,... Y es verdad que el autor no se lleva el precio del libro pero cuando entras en este mundo te das cuenta de la cantidad de personas que están participando en cada proyecto y empiezas a entender un poco, pero sí que es verdad que es un mundo complicado, pero ¿y cuál no lo es? 

M.G.- Pues sí. Bueno y ahora vienes con El diario de Lola que no es una novela al uso sino algo totalmente diferente. Imagino que con este libro intentas hacernos recordar aquellos diarios que casi todas hemos tenido de jovencitas, ¿no? 

E.B.- Sí porque tener un diario es una cosa como muy sana, casi terapéutica. Eso de poner por escrito lo que te ocurre es muy bueno. Además es como compartir todo lo que aprendieron las chicas de la saga Valeria a través de esos cuatros libros. Sus aprendizajes, sus errores, sus sueños,... son como reflexiones que a su vez invitan a la lectora a reflexionar. Este libro es como un rinconcito para hacerse un mimo a una misma. Aquel diario que teníamos era sanísimo y además creo que relaja muchísimo sentarse a pensar contigo misma.

M.G.- ¿Pero esta idea ya surcaba por tu cabeza cuando estabas escribiendo la saga o nace de otro modo? 

E.B.- Vino después con el feedback de las lectoras. Se ponían en contacto con la editorial o conmigo a través de las redes sociales y todas decían que les encantaría tener la agenda roja que usaba Lola en la saga. Aquello nos hizo pensar. ¿Por qué querían tener la agenda? ¿Por el contenido? ¿Por lo que significa? Estuvimos dándole muchas vueltas y al final pensamos que una agenda tampoco era un valor añadido porque hay agendas preciosas en el mercado, pero queríamos hacer una cosa especial en la que participaran las lectoras. Así que la idea partió de ellas. 

M.G.- Esto es totalmente interactivo porque aquí puedes escribir tus planes, pensamientos y todo lo que se te ocurra. Además tengo que decirte que la edición es preciosa. 

E.B.- Me encanta que me digas eso. 

M.G.- Y las ilustraciones de Montse Martín son una maravilla




E.B.- Es que ha hecho un trabajo espectacular e impecable. Yo estoy muy contenta con el resultado porque ella es una artista. Sobre todo esas ilustraciones que acompañan las secciones de cine y de música me parecen buenísimas.

M.G.- Es un libro muy divertido, ameno, agradable a la vista. Se disfruta mucho. 

E.B.- Muchas gracias. Esa era la intención. Queríamos que fuera interactivo y que a la gente le apeteciera participar y rellenar todas esas páginas en blanco. 

M.G.- Y hablando de las chicas... Lola es un personaje muy fuerte en la saga. No sé si de las tres amigas de Valeria, ¿crees que es la que más hondo ha calado entre las lectoras? 

E.B.- Creo que sí. Muchas se sienten identificadas con Carmen, con su serenidad, con esa amiga a la que todo el mundo va a pedir consejo, o con Nerea, con esa contención, ese sí pero no,... o con Valeria y sus dudas. Pero casi todas dicen lo mismo, que quieren ser Lola o quieren ser como Lola. ¡Y yo también quiero ser Lola, desde luego!

M.G.- Es la que más disfruta y la menos se complica la vida por otra parte. 

E.B.- Sí pero porque es super honesta consigo misma y va por lo que quiere sin tapadera, ni prejuicios. Creo que eso es muy sano. De ahí que sea ella la que lleva un poco de la mano a la lectora a través de este diario porque para rebuscar dentro de nosotras mismas hay que hacerlo con esa honestidad que tiene ella. 

M.G.- El libro se estructura en varios bloques. Los cuatro primeros corresponden a las cuatro chicas, cada una vinculada a una estación. ¿Por qué el libro empieza en primavera? ¿No sería más lógico que en las fechas en las que estamos, se iniciara con el invierno? 

E.B.- Es que la primavera tenía que ser Valeria y además tenía que empezar con Valeria sí o sí. No podía ser de otra manera. Esto fue algo que se comentó mucho en la editorial cuando lo estábamos estructurando. Date cuenta de que esto no es una agenda, por lo tanto teníamos la libertad de empezar por donde consideráramos y pensamos que ese personaje que fue el hilo conductor de toda la saga Valeria, la que le da nombre, tenía que ser la primera en aparecer y además representando a la primavera porque ella es tan naif, tan natural,... Tenía que ser así. 

M.G.- Lola es el verano, no podía ser de otro modo. Carmen el otoño. Nerea el invierno. Son conexiones bastante acertadas. 

E.B.- Sí. Lola tenía que ser el verano con el calor, la asocias con las vacaciones, con la diversión, las juergas,... El otoño, esa época tan serena, le venía muy bien a Carmen y claro Nerea la fría, tenía que ser el invierno. No cabía otra. 

Creo que la idea la dio la propia Montse Martín. Me pareció fantástico todo lo que propuso. Fue una gozada trabajar con ella porque enseguida se lanzó a la lectura de la saga y fue cogiendo ideas. Fue increíble. 

M.G.- ¿Y cuánto tiempo se ha tardado en preparar este libro? 

E.B.- Fue un trabajo muy intenso. La idea salió de una comida con mi editor, nos venimos arriba, fuimos a la editorial, reunimos al equipo y ese mismo día llamamos a Montse para ver si le apetecía el proyecto. Inmediatamente me fui a Barcelona a conocerla. Fueron dos meses de trabajo super intensos, de generar contenidos, mandárselo a Montse, que ella fuera generando las ilustraciones, montar el contenido... Porque además íbamos justos de timing de cara al planning. Creo que esa intensidad de esos dos meses metidos en el proyecto lo han hecho mucho más sentido. Yo desde luego ahora lo releeo y me acuerdo de esas sensaciones vertiginosas, de ese trabajo tan intenso, de ese volver a reencontrarte con Valeria... 

M.G.- Me da la impresión de que eres una persona hiper activa, que no puedes estar quieta. 

E.B.- A mi este tren me da vida. Siempre me digo al terminar un proyecto que me voy a coger unas vacaciones solo para leer, una semana en casa para leer y tomar café, pero luego no lo hago porque cuando termino algo estoy con la angustia del ¿y ahora qué? A mi me gusta siempre tener cosas aunque también me agobia tener muchas pendientes pero me da vida todo este movimiento. 

M.G.- Y lo de trabajar desde casa, ¿cómo se lleva? Porque cuando trabajabas en la oficina tenías contacto con tus compañeros pero ahora desde casa estarás experimentado mucho esa soledad del escritor. 

E.B.- Sí, es inquietante. Echo mucho de menos el trabajo en la oficina por la rutina, porque tienes una hora de entrada y de salida, tienes tu hora programada de comer, y tienes todos los procesos interiorizados pero en casa tienes que tener una mano férrea para no dispersarse.

En principio me dije que todos los días me iba a levantar, me iba a tomar un café con mi marido cuando se fuera a trabajar, me iba a duchar y me iba a vestir de persona. Pues no.

M.G.- Todo el día con el pijama, ¿no? (Risas).

E.B.- Bueno sí, pero tengo un apartado de pijamas que solo utilizo para trabajar (Risas). El otro día mi marido me contó diecisiete pijamas. Le respondí que eran herramientas de trabajo.

M.G.- (Risas) ¡Qué gracia!

E.B.- Sí, porque hay algunos que no los utilizo para dormir. Me cambio de uno a otro como si fuera ropa para salir a la calle. Tiendes a querer estar más cómoda. Y otra cosa que me daba miedo era encender la tele y quedarme las horas colgadas mirándola, pero en eso no he caído. Como tengo cosas que hacer, me organizo bastante bien. Hay veces que me tengo que obligar a quitar el ordenador de encima de la mesa cuando estoy comiendo porque tiendes a seguir haciendo cosas. Vas con la inercia y continúas incluso cuando comes.

El mayor problema de trabajar en casa es que no tienes hora de inicio pero tampoco lo tienes de final de jornada. Entonces la cosa se puede alargar hasta las tantas.

viernes, 30 de enero de 2015

LA SANGRE DE LOS LIBROS de Santiago Posteguillo.



Editorial: Planeta.
Fecha publicación: Octubre, 2014.
Nº Páginas: 224.
Precio: 18,90 €
Género: No ficción.
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-08-13242-4
[Disponible en ebook;  Lee el primer capítulo aquí]

Autor

Santiago Posteguillo, profesor titular de lengua y literatura inglesa en la Universidad Jaume I y doctor europeo por la Universitat de València, estudió literatura creativa en Estados Unidos y lingüística, análisis del discurso y traducción en Reino Unido. Sus novelas históricas, «La trilogía de Escipión», Los asesinos del emperador y Circo Máximo, han sido aplaudidas por centenares de miles de lectores en España y América Latina, y han cosechado grandes elogios por parte de expertos y crítica.

También ha publicado La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, título que nos descubre la vida secreta de algunas de las obras más destacadas de la literatura universal. 

Sinopsis

Asesinatos, suicidios, duelos, condenas a muerte, guerras, eclipses, vampiros, juicios y misterios... Detrás de los grandes libros se esconde mucha más sangre de la que podríamos imaginar. ¿Por qué Pushkin murió en un duelo? ¿Es cierto que se han hallado pruebas de las reencarnacion de Shakespeare? ¿Sabías que Pessoa tuvo dificultades para encontrar editor o que La divina comedia estuvo a punto de no publicarse?

Santiago Posteguillo, prestigioso referente de la narrativa histórica, nos guía en un magnífico viaje desde los discursos de Cicerón hasta las obras de Asimov por la historia más enigmática y sorprendente de la literatura universal. 

En La sangre de los libros la vida y las obras, efectivamente, se escriben con sangre, sudor y mucho talento. Y con la pluma de Santiago Posteguillo volveremos a enamorarnos de esas grandes historias.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Disfruté muchísimo de La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. Me pareció una lectura original, amena e instructiva cuya reseña puedes leer aquí, así que cuando supe que Santiago Posteguillo publicaba otro libro del mismo estilo decidí que tenía que leerlo. 

La sangre de los libros, un título más que apropiado dicho sea de paso, abre el apetito con un precioso prólogo, un bocado exquisito que ya de por sí nos adelanta lo que vamos a encontrar, pues, en ese par de páginas, el mismo autor se encarga de definir este libro:
La sangre de los libros propone un viaje alternativo y diferente por la historia de la escritura. 

Efectivamente el autor nos invita a viajar a lo largo del tiempo y de la historia, desde el año 62 a. C en Roma hasta 1983 en Nueva York, para desvelarnos secretos y misterios, curiosas anécdotas alrededor de los libros y sus autores. Pocas veces nos paramos a pensar qué hay detrás de las novelas que caen en nuestras manos o cómo un escritor dio vida a su obra. En La sangre de los libros, Santiago Posteguillo se encarga de escarbar en el pasado más remoto y más reciente para sacar a la luz pequeñas curiosidades que muchos no sabemos. De este modo, seremos testigos de la aparición de pergaminos muchos años después de que la mano de un orador ilustre los escribiera. Conoceremos también cómo ha podido llegar hasta nuestros días grandes obras de la literatura, o cómo murieron destacables figuras del mundo de la pluma, la agorafobia que padecía una importante poetisa o cómo desapareció por una temporada la reina del misterio o, lo que me ha parecido más curioso de todo, la voluntad testamentaria de un autor que no desea que sus obras se publiquen hasta el año 2024.

En un total de treinta relatos visitaremos Roma, Alemania, Madrid, Varsovia, Inglaterra, París, Australia, México, Nueva York,... Treinta historias en las que asomarán senadores romanos, grandes dramaturgos españoles, importantes autores del romanticismo inglés, escritores portugueses o mexicanos,.... Y de igual modo, constataremos que asuntos tales como la extranjería, la inmigración o el desahucio no son temas tan actuales, a la par que se tocarán otros muchos como la eutanasia, los sueños premonitorios, las enfermedades mentales, el sida,... para llegar a un punto en que Historia, literatura, música y cine se dan la mano. 

Resulta curioso que Posteguillo no solo se limita a una narración objetiva sin más diatribas. Muy al contrario, el autor de este libro aprovecha para intercalar sus propias reflexiones que dirige al lector o al hilo de tal o cual anécdota eleva una crítica voraz. De este modo, la conexión autor - lector es más directa y eficaz.

Pero de todos estos relatos, tengo mis preferencias. Posteguillo nos habla de un amor prohibido de Charlotte Brontë, íntimamente relacionado con el nacimiento de su obra Jane Eyre. También nos narrará de qué manera fueron publicados los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, por qué se suicidió Emilio Salgari en los bosques próximos a Turín, un asunto en el que los editores no salen muy bien parados, o cómo acabó Robert Graves en Mallorca. Son solo un pequeño ejemplo de lo que podéis encontrar en La sangre de los libros, multitud de curiosidades que, a veces, os dejarán atónitos.

Este tipo de publicaciones siempre despiertan mi curiosidad y mi anhelo por conocer más y por eso, este libro te invita a descubrir otros, a indagar más en la vida de los escritores, a convertirnos en pequeños detectives buscando tal poema, tal canción que el autor menciona o bien rescatando de tu memoria aquella película que recoge uno de los episodios que has podido leer entre estas páginas. Es el poso que deja algunos libros, la invitación abierta a continuar ampliando nuestros horizontes.

En capítulos titulados y numerosas referencias a coordenadas temporales y geográficas, Posteguillo, al igual que hizo en La noche en que..., emplea un estilo cercano y ameno. Me ha parecido un cuentacuentos que coloca a los lectores a su alrededor para desvelarnos pequeñas anécdotas del mundo literario. En cada una de las historias coloca siempre un punto de suspense pues no suele darnos toda la información ni desvelarlos la identidad del escritor en cuestión hasta que no hayamos avanzado en la lectura de cada uno de ellos.

Y tras ese prólogo del que os hablaba al principio y el conjunto de relatos, llegará una bibliografía, un listado de lecturas recomendadas en las que os apetecerá indagar, un índice alfabético y los agradecimientos propios.

En definitiva, La sangre de los libros es un lectura curiosa especialmente recomendada para aquellos lectores un tanto cotillas, dicho en el mejor sentido, que deseen saber qué se esconde detrás de grandes nombres de la literatura universal. Ha sido una lectura muy entretenida que se lee prácticamente de una sentada aunque, como bien digo cuando os hablo de libros de relatos, resulta mucho más interesante beberla en pequeños sorbos. 


[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]


Retos:

- Autores de la A a la Z.
- 25 españoles.
- Sumando 2015.
- 100 libros.



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