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miércoles, 6 de octubre de 2021

FUIMOS CANCIONES (ROMÁNTICA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España 

Director: Juana Macías

Reparto: María Valverde, Álex González, Elisabet Casanovas, Susana Abaitua, Eva Ugarte, Roger Berruezo, Ignacio Montes, Artur Busquets, Carlo Costanzia Flores

Género: Romance. Comedia romántica

Sinopsis: Maca (María Valverde) tiene 30 años. Malgasta su talento trabajando como asistente de una tirana influencer de moda, y pasa el rato con chicos con los que nunca llega a comprometerse emocionalmente. Junto a sus dos amigas, Jimena (Elísabet Casanovas) y Adriana (Susana Abaitúa), únicas, arrolladoras y siempre dispuestas a darlo todo para que sus problemas parezcan más livianos, Maca ha conseguido convertir a Madrid en una ciudad donde todo es posible. Todo parece ir bien, hasta que Leo (Alex González), su gran amor y error, el hombre que le hizo trizas el corazón, aniquiló su autoestima y su fe en el género masculino, vuelve a su vida para ponerlo todo patas arriba.

[Fuente: Filmaffinity]


El pasado mes de mayo tuve la oportunidad de hablar con Elísabet Benavent, a raíz de la publicación de su última novela, El arte de engañar al karma (puedes leer la entrevista aquí). En aquella conversación, hablamos de las adaptaciones televisivas de sus libros. Muchos sabemos que la saga Valeria (temporada 1 y 2) ha visto ya la luz en Netflix, pero esta adaptación ha dado pie a otras dos: Fuimos canciones y Un cuento perfecto.

Fuimos canciones es la adaptación televisiva de la bilogía, formada por Funciones canciones y Seremos recuerdos. Yo no he leído los libros, así que desconozco si el argumento de la película es fiel a la trama de las novelas. Eso lo podréis decir quienes hayáis leído los libros. En cualquier caso, Fuimos canciones (la película) narra la historia de Maca (María Valverde), asistente de una influencer, que está más que harta de su trabajo. De sí misma dice que es una pringada, que tiene un trabajo de mierda donde la humillan, la pisotean y la esclavizan, aunque en el terreno personal tampoco le va muy allá. Cansada de estar a disposición de los hombres, se ha planteado actuar como ellos. Un aquí te pillo, aquí te mato, y si te he visto no me acuerdo. Nada de compromisos. Pero lo cierto es que, desde que Leo (Álex González) la dejó tirada, no ha levantado cabeza. Sigue enganchada a aquel amor, sin entender lo que ocurrió realmente porque eran felices como perdices. Y encima él desapareció de su vida sin pedirle perdón. Pero la vida sigue, aunque vaya arrastrando esa losa de su corazón. Lo malo es que Leo ha regresado para poner su vida patas arriba de nuevo. Maca tendrá que decidir qué hacer, si sucumbir o pensar en lo que realmente le conviene.

Para dilucidar todas sus dudas, Maca cuenta con el apoyo de sus dos mejores amigas: Adriana (Susana Abaitua) y Jimena (Elisabet Casanovas). El argumento de la película no se centra únicamente en la historia de Maca sino que también dejará espacio para las amigas. Así, veremos cómo Adriana, casada con Julián, sufre por su relación. Parece que la pareja no congenia en la cama. Ella cree que se debe a que es asexual pero pronto descubrirá que esa impresión no ha sido más que una manera de engañarse a sí misma. En cuanto a Jimena, su corazón sigue latiendo por Santi, con quien mantuvo una relación hace muchísimos años. Lamentablemente Santi falleció en un atropello y, desde entonces, Jimena no ha hecho más que tratar de invocar su espíritu. ¿Volverá Santi de entre los muertos?

La vida de Maca, Adriana y Jimena serán los tres hilos argumentales de la película, predominando la historia de Maca sobre las otros dos. A lo largo de casi dos horas veremos lo que le ocurre a estas tres jóvenes y cómo gestionan sus problemas.

¿Comedia romántica con mensaje?

A ver, no nos vamos a engañar. Este tipo de películas y los libros que firma Elísabet Benavent son lo que son, historias románticas, que nos cuentan la vida de unas jóvenes entre 25 y 30 años, con los problemas que tienen las mujeres de hoy en día a su edad, es decir, trabajo, familia, amigos, amores,... Son historias que nacen con el único objetivo de entretener, al lector o al espectador. Y como siempre digo, hay momentos en mi vida que con eso me basta. No pido más a este tipo de relatos que lo que me dan, unas horas de desconexión de la realidad. Con este idea clara, nunca sufro de decepción porque sé a lo que me enfrento y lo que puedo esperar. Hay libros de Benavent que me han gustado más que otros. Esto es algo que ocurre hasta en las mejores familias literarias, pero siempre me entretienen y cuando los acabo, pues a otra cosa. Chimpún.

Ahora bien, no son historias tan vacías de contenido como se podría pensar. En Fuimos canciones conoceremos a tres personajes que tienen que enfrentarse a una serie de avatares. Y, de tres personajes, tres mensajes. Maca tiene que aprender a creer en sí misma, a anteponer sus deseos al de los demás, y a luchar por sus sueños. Adriana necesita saber quién es realmente y lo que quiere en la vida pero, sobre todo, tiene que aprender a aceptarse sin tapujos. En cuanto a Jimena, debe dejar atrás el pasado para poder evolucionar y seguir con su vida. 

Pero también vamos a encontrar crítica, importante en los tiempos que corren. Crítica a ese mundillo lleno de jóvenes que dominan las redes sociales y se vuelven virales. Los influencers, probablemente muy muy caricaturizados, salen muy mal parados en esta película. Está claro que no todo el mundo será como Pipa, la jefa de Maca, pero eso no quiere decir que no exista este tipo de personajillos engreídos que creen que el mundo está postrado a sus pies.  Me ha parecido que la imagen de Pipa es una bofetada a dos manos más que merecida, y me hubiera gustado que al personaje se le diera más caña. 

Personajes e intérpretes

Maca tiene mucho potencial, pero se valora poco. Se siente débil, insegura y le afecta demasiado lo que piensen los demás de ella. Se calla muchas cosas y lo pasa muy mal cuando Pipa la trata con la punta del pie, no tiene en cuenta sus sentimientos y no le importa dejarla en ridículo ante los demás. Maca traga y traga, y aunque a veces tratará de ponerse en su sitio, lo cierto es que siempre agacha la cabeza. Lo mismo le ha pasado con los hombres, aunque parece que está aprendiendo la lección. Porque Maca va a evolucionar y mucho. 

El personaje está interpretado por María Valverde. A mí esta chica me cautivó en La flaqueza del bolchevique. También la vi en Mula y en algún largometraje más, pero, si miramos sus trabajos hasta ahora, observamos que ya ha encarnado personajes como el de Maca en la saga de Federico Moccia, esas historias en las que una jovencita romántica vive una tórrida historia de amor. No digo que sean malos papeles pero, creo que un actor o actriz puede lucirse más con personajes de más enjundia y mucho más  complicados. Quizá lo que más destacaría de su trabajo son las escenas en las que se dirige al espectador, para involucrarlo en la historia.

En cuanto a Adriana y Jimena, os diré que me ha resultado mucho más interesante el dilema al que se enfrenta Adriana. Es como más actual, más vinculado a nuestros tiempos en los que la mujer debe dejar atrás ese manto de prejuicios y pensar en lo que realmente le apetece. Ni Abaitua ni Casanovas están como para marcar un hito en la historia. De hecho, ni siquiera Valverde hace una interpretación memorable. Las tres están correctas y poco más.

Y sobre Leo, su personaje encaja en ese perfil de hombre musculoso, guapo, e interesante. Y eso es lo que interpreta Álex González, sin más aportación. De hecho, creo que su papel es más artificial que el de las chicas. 

En definitiva, con una banda sonora potente y actual (atención al cameo de Yoly Saa), y algún toque de humor, Fuimos canciones mantiene el patrón que ya vimos en Valeria, es decir, jóvenes con problemas amorosos que acuden a sus amigas para aclararse y se ponen al día mientras toman una copa de vino. Es una película que se deja ver y de la que nos quedará un leve aroma que se irá diluyendo con el tiempo. No es mal asunto tampoco. Para mí lo importante es que la trama, si bien liviana y predecible, entretiene. Por otra parte, a pesar de las casi dos horas, tampoco se me ha hecho larga. Por lo tanto, para una tarde de estas que se avecinarán, con tiempo desapacible y muchas ganas de quedarte en casa con un café en las manos, puede cumplir.

Esperemos qué nos depara Un cuento perfecto cuando llegue su momento.

La tenéis en Netflix 

Tráiler:




lunes, 31 de mayo de 2021

EL ARTE DE ENGAÑAR AL KARMA de Elísabet Benavent

Editorial: Suma
Fecha publicación: abril, 2021
Precio: 17,95 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 696
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788491291930
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes leer aquí]

Autora

Elísabet Benavent (Valencia, 198). La publicación de la Saga Valeria en 2013 la catapultó a la escena literaria y se convirtió en un auténtico fenómeno. Desde entonces ha escrito 20 novelas. Algunas han sido traducidas a varios idiomas y publicadas en 10 países. Asimismo, en 2020 la serie Valeria se estrenó en Netflix en más de 190 países y batió récords de audiencia. Netflix ultima la grabación de la película Fuimos canciones inspirada en la bilogía Canciones y recuerdos. Sus libros han vendido más de 3.000.000 ejemplares. El arte de engañar al karma es su novela número 21.

Sinopsis

Después de vender más de 3.000.000 de ejemplares de sus novelas, Elísabet Benavent vuelve con El arte de engañar al karma, una novela donde despliega su virtuosismo narrativo, la magia para crear historias, con un estilo lleno de risas y lágrimas, en una novela sorprendente, llena de belleza y arte en la que las mujeres dejan de ser musas para ser creadoras. Y volar alto. Por encima de cualquier expectativa.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Llega el verano y con él, las ganas de lecturas fresquitas y amenas. Para ello, nada mejor que las novelas de Elísabet Benavent, que siempre me hacen pasar un buen rato de lectura. Hasta la fecha, llevo leídas unas cuantas. Empecé con la saga Valeria que me gustó muchísimo, y después he leído un par de bilogías más. Todavía me falta mucho para ponerme al día porque la autora valenciana lleva más de veinte libros publicados desde que, en 2013 la fichó la editorial. Desde entonces, la vida de Benavent no ha hecho más que rodar y rodar o, mejor dicho, subir y subir. Netflix ha sido un gran apoyo en su carrera, pues a través de esta plataforma pudimos ponerle cara a Valeria, de la que se está preparando la segunda temporada. Y no solo eso, sino que está en proyecto Fuimos canciones y Un cuento perfecto, tal y como ella misma nos cuenta en la entrevista que pudimos hacerle (puedes leer aquí).

Pero centrémonos en su última novela. El arte de engañar al karma vuelve a ofrecernos una historia con humor, amor, desamor, amistad y conocimiento interior. Los protagonistas de esta nueva historia serán Catalina Beltrán, una joven aspirante a actriz que va de casting en casting sin que se le ponga por delante la oportunidad de su vida. Por otro lado, Mikel Avedaño, un famoso pintor, algo huraño y retraído, que se encuentra en un periodo de crisis creativa. La vida de estas dos personas se une a través del arte y la pintura. Por casualidad, Catalina encuentra unos cuadros en casa de un familiar, fallecido recientemente. Su intención es venderlos en el Rastro y sacarse así un dinerillo que le vendría muy bien a su precaria situación económica. Sin embargo, sus planes cambian radicalmente cuando Eloy, un marchante de arte y dueño de una galería, se cruza con ella y muestra gran interés por los cuadros. Catalina aprovecha la coyuntura y se asigna la autoría de las obras. Eloy la toma por una artista emergente y con gran futuro. Cree que puede ser la artista revelación de este siglo. Catalina no da crédito pero, ¿cómo dejar pasar esa oportunidad? Y ahí será cuando se monte un enredo de cuidado. El lío en el que Catalina se mete es descomunal. La bola crece y crece. Solo una persona descubrirá la verdad de forma inmediata. ¿Cómo solventará Catalina toda esta situación? Eso lo verás si te animas a leer esta novela.  

Pero, siendo una novela de Benavent, el amor y el sexo, esos dos ingredientes fundamentales de la vida, no podían faltar en esta historia. Para Catalina, entrar en contacto con el mundillo del arte será también una forma de conocer a gente nueva, gente interesante, culta y sensible. La primera persona a la que conoce será Eloy. Del marchante ella piensa que es tan atractivo que bien vale una mentira. Lo que ocurre es que Eloy no deja de ser un hombre de negocios.

Ahora bien, percibo que aquel sexo desenfrenado, alocado, algo caótico y totalmente combustible que encontrábamos en las primeras novelas de la autora ha pasado a ser algo mucho más maduro, más adulto y con los pies en la tierra. Bajo mi punto de vista, ese cambio ayuda a que, los que ya tenemos una edad, conectemos mejor con las vivencias de los personajes, con un estilo de vida más reposado y sopesado. Tuve esta misma impresión cuando recientemente leí una de las bilogías de la autora, y la he vuelto a tener ahora. Es como si, aun siendo importante, el sexo fuera un elemento más y no el elemento principal, sin en el que la historia no tendría sustento.

Casi como una subtrama más, el lector se asomará sutilmente a la vida de Isa, la tía abuela de Catalina, la verdadera autora de los cuadros que la joven tratará de hacer pasar como suyos. Desmantelar la casa de la tía fallecida sacará a la luz algún misterio porque, al margen de su pasión por la pintura, Isa vivió una historia de amor de las que dejan huella. Alrededor de ella gira la incógnita del amado, quién era, qué fue de él, y de unas cartas y una fotografía que desaparecieron sin que nadie supiera cómo. Todo lo relacionado a la tía abuela Isa queda muy difuminado en el desarrollo de los hechos. En algún momento, el lector prácticamente se olvida de esta parte de la historia, aunque la autora acierta con retomarla levemente en algún instante y, construirle un cierre en el desenlace. No obstante, creo que esta parte del relato hubiera dado más de sí o, por lo menos, a mí me hubiera gustado que fuera una subtrama con mayor profundidad, máxime porque la vida de Isa influirá en la manera en la que Catalina se enfrenta a su propio amor, y porque la áurea de misterio es muy atractiva. 

Dado que Benavent me contó que algunos lectores le piden un spin-off de algún personaje secundario de sus novelas, se me ocurre sobre la marcha que la tía abuela Isa podría tener su propia novela. Con un pasado en México que tuvo que dejar atrás, con todo lo que eso implica, y la personalidad que la caracterizaba, podría ser una protagonista interesante de su propia vida pero bueno, eso ya será decisión de la autora. 

Dicho lo cual, en líneas generales, la trama me ha gustado. Como dije antes, son historias frescas, sencillas, amenas, entretenidas. Si bien es cierto que estamos ante una comedia romántica, en la que la estructura siempre va a ser siempre, más o menos, la misma, es decir, chica conoce chico, se enamoran, pero teniendo que solventar un montón de obstáculos, el entorno que envuelve a los personajes y las características de los mismos difieren de una novela a otra. 

En este caso concreto, y por profundizar algo más en los personajes, os diré que la vida de Catalina no hace más que naufragar. A sus treinta años, tiene un trabajo que no le gusta y en el que no terminará muy bien, dado su temperamento. Por paradójico que parezca, será una situación divertida y simpática la que dé pie a que la joven acabe en la calle. Sin trabajo y, encima, vive de alquiler. Su hogar se reduce a una minúscula habitación sin ventana que consiguió en casa de Teresa, una mujer madura, que combate la soledad alquilando habitaciones a chicas jóvenes. Es lo máximo que se puede permitir, pero Catalina también encontrará en esa casa una especie de hogar. En el mismo inmueble viven Laura y Elena, dos chicas que parecen casi gemelas de la conexión tan intensa que existe entre ellas. Catalina se lleva genial con ambas, no así con Claudia, la cuarta inquilina, que parece tener una vida perfecta y maravillosa, y a la que todo le sale bien. Bueno, tan bien no será si, a sus cuarenta años, sigue compartiendo piso de alquiler. 

Sin trabajo y con el corazón vacío, porque ni siquiera tiene suerte para encontrar el amor, Catalina cree estar gafada para todo. Pero la vida da muchas vueltas, y solo basta ser pacientes, creer en uno mismo, y concedernos espacio y tiempo para que las piezas vayan encajando.

En cuanto a Mikel, es un pintor y escultor consagrado al que la creatividad parece que se le ha esfumado. A las puertas de una exposición para la que tiene que preparar veintiuna piezas, su musa se ha ido de vacaciones. Le gusta trabajar con las manos, dejarse, literalmente, la piel en su trabajo, de ahí que sienta más pasión esculpiendo la piedra y tallándola que aferrado a los pinceles. Para mí es un bohemio, una de esas personas a las que les gusta su mundo y estar en él, en soledad, y sin interrupciones, pero llega el huracán Catalina, tan distinta a él, y le revuelve la vida. En cualquier caso, y esto lo digo como punto a favor, me ha parecido un poco perro del hortelano. En este tipo de novelas, siempre me he topado con personajes masculinos muy seguros de sí mismos, y son ellas las que tienen más dudas, las que dan un paso al frente y luego se arrepienten, mareando al opuesto. En este caso, no. A Mikel, el amor también le pasado factura y eso provoca que ande muy precavido, con pies de plomo, sopesando mucho si el amor le merece la pena o no. 

Los diálogos entre ellos están llenos de tensión, cuando hay bronca entre ambos, y son frescos y chisposos cuando están relajados. Ya que, cada uno cuenta su parte de la historia en capítulos alternos, ambos personajes hacen cómplice a los lectores. El algún momento, se dirigen a nosotros, haciéndonos partícipes de sus vidas y decisiones. Eso ayuda a que el lector se sienta parte de la historia y no simplemente como un espectador externo.

Del resto de personajes, tendría que hablar de Eloy, «las gemelas», o de Claudia que nos tiene reservada alguna sorpresa -y no diré si agradable o desagradable-, pero a mí, de todos los personajes secundarios, la que más me ha gustado es la madre de Catalina, la "hippy", la enamorada del amor, la espiritual que cree en la madre tierra y en el equilibrio entre las energías. Los escasos encuentros entre madre e hija son divertidos. Es como si se hubieran intercambiado los papeles. La madre es un ser libre, mientras que la hija se siente más atada por la sociedad, la moral, y el qué dirán.  

El arte de engañar al karma es una novela que gira alrededor del arte y la pintura y, Elísabet Benavent se esfuerza en crear un contexto verosímil. De entrada, la propia Catalina, con su sueldo mísero, nos dará su opinión sobre ARCO y las exposiciones. La joven se queja y no entiende cómo es posible que haya gente que paguen auténticas fortunas por cuatro garabatos. Bueno, tendrá que adentrarse un poco en ese mundillo para entender qué se esconde detrás de esos pintarrajos. Y a la vez, son frecuentes las referencias a las artes plásticas y a las técnicas artísticas. Llama la atención el despliegue de conocimientos sobre la materia que encontramos en la novela. Pero, como nos confesó la misma autora, se trata de un mundo del que ella tiene formación y que no le resulta nada ajeno.

Es interesante señalar que esta novela es post-pandémica. Algunas alusiones nos ayudan a entender que la crisis sanitaria que estamos viviendo en estos momentos ha quedado relegada al pasado y la vida ha recuperado esa normalidad de antaño, que no tiene nada que ver con la que vivimos hoy. En el universo que Benavent despliega en esta novela, ya no hay espacio ni para distanciamiento social, gel hidroalcohólico ni mascarillas. Lo cual, se agradece una barbaridad. Los personajes se abrazan, se besan, se mezclan entre ellos y eso da cierto respiro, cierta esperanza a que volvamos a ser lo que fuimos. Es una novela que nos trae aires de libertad.

Con un total de sesenta y tres capítulos más un epílogo, narrados en primera persona por Cata y Mikel, lo que obliga a un cambio de grafía, El arte de engañar al karma es una novela que se lee con agilidad, a pesar de sus casi casi setecientas páginas. El estilo de la autora, tan actual y tan lleno de contemporaneidad, con referencias musicales propia a la edad de los protagonistas, permiten una lectura muy fluida. Advierto que es una historia algo previsible. En realidad, el género en sí es previsible, pero no es algo que a mí me importe. Desde el principio de la historia te puedes imaginar perfectamente por dónde irán los tiros. De hecho, son los mismos personajes los que saben y adelantan lo que va a ocurrir pero la gracia no está en el desenlace, sino en el desarrollo.

Poco más os puedo contar. Es  una novela muy de nuestra época, llena de emociones que suben y bajan, fácil de digerir, amena y entretenida. El complemento perfecto para un día de playa. 


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:





martes, 18 de mayo de 2021

ELÍSABET BENAVENT: ❝Mi reto es reinventarme en cada nuevo proyecto❞

Conocí a Elísabet Benavent cuando el mundo de Valeria, protagonista de sus primeros libros, revolucionó el suyo propio. Aquello fue por 2012 o 2013 y, desde entonces, la autora levantina ha publicado una veintena de libros, que se dice pronto. Lleva a cuestas una tetralogía, cuatro bilogías, una trilogía, y un porrón de libros independientes. No queda ahí la cosa. El mundo de la televisión también llamó a su puerta y gracias a esa llamada, los que leíamos y leemos a Benavent, pudimos ver a Valeria y sus amigas en formato audiovisual. Y suma y sigue, porque la cosa rueda y rueda. Valeria vuelve a la televisión con una segunda temporada. También verá la luz Fuimos canciones, serie basada en la bilogía Canciones. Y, lo último de lo último, le ocurrirá lo mismo a Un cuento perfecto. Mientras tanto, Benavent, asentada en una máquina que no deja de rodar, sigue escribiendo novelas, comedidas románticas, llenas de amor, relaciones complicadas, sueños e ilusiones. Recientemente acaba de publicar la última, titulada El arte de engañar al karma, una novela que se adentra en el mundo del arte, a través de dos personajes muy contradictorios. Por un lado, tenemos a  Mikel, un pintor muy famoso, y Catalina, una joven que sueña con ser actriz pero que, tras encontrar unos cuadros en casa de su tía fallecida, se verá envuelta en una historia de enredos y tendrá que hacerse pasar por una pintora en ciernes.

Hablamos con Elísabet Benavent. 

Marisa G.- Elísabet, tienes una carrera imparable. No solo con las novelas que publicas que, llevas muchísimas en muy poco tiempo, sino que también has saltado al mundo audiovisual, con Valeria. Además, van a sacar otra serie basada en una bilogía tuya y lo último, ¿he leído que también será llevada a televisión Un cuento perfecto?

Elísabet B.- Sí, sí, así es. Estoy muy contenta con este salto a lo audiovisual porque es un mercado que no conocía desde dentro. Es un ámbito muy interesante que me ha generado muchísima curiosidad. Ahora que estamos preparando la segunda temporada de Valeria, y formando parte del equipo como productora ejecutiva, he tenido la oportunidad de ver este mundo desde dentro, y es totalmente increíble. Es una maquinaria impresionante.

M.G.- Sé que vas a estar más implicada en esta segunda temporada porque, en la primera vimos que la serie se apartaba un tanto de los libros, ¿no?

E.B.- Sí, aquello fue una decisión creativa por parte del equipo de guion de la primera temporada. El equipo que está trabajando en la segunda temporada tiene el propósito de acercarse mucho más a los libros. Al menos tenemos la intención de volver al origen.

M.G.- Estupendo. En cuando a tu nuevo libro, El arte de engañar al karma, cuenta la historia de Mikel y Catalina. Esta última es una chica que intenta hacer sus pinitos en el mundo de la interpretación y no le sale bien. Sin embargo, ahora tendrá que hacer el mejor papel de su vida.

E.B.- Sí, le toca hacer un papelón. Ella que estaba buscando un papel que la lanzara al estrellato y ahora se encuentra con que tiene que interpretar a una gran pintora. Y si todo sale bien, y nadie se entera de que está actuando, puede cambiar su suerte totalmente. 

M.G.- ¿De dónde te viene la inspiración para construir estas historias?

E.B.- De cualquier parte. Puede surgir a raíz de una canción, de un comentario, de algo que te cuenta alguien. En este caso, la idea para la novela surgió de mi propia necesidad de acercarme de nuevo al mundo del arte, que es algo que me apasiona. Lo tenía muy abandonado por lo que tú sabes, las obligaciones del día a día, el ritmo de trabajo que te obliga a dejar de lado lo que te encanta. Llevaba varios libros dándole vueltas al tema. De hecho, uno de los personajes de Toda la verdad de mis mentiras trabajaba en una galería de arte. Como quería volver a reconciliarme con el arte contemporáneo, esta novela nace de ese deseo.

M.G.- Tus libros son siempre comedias románticas, muy fresquitas y muy agradables de leer pero, ¿hay diferencias entre unas y otras? ¿Procuras que se alejen unas de otras?

E.B.- Intento que cada uno de mis libros tenga su propio espíritu y que los personajes tengan su propia voz. Esto último es lo que me resulta más difícil de conseguir y es a lo que dedico más tiempo. Procuro que cada personaje tenga sus propios giros, su tono. Al final, no deja de ser comedia romántica, pero mi reto es reinventarme en cada nuevo proyecto.

M.G.- Catalina, una de las protagonistas, es esta chica que quiere ser actriz pero que se ve envuelta en un lío. Es una chica muy natural que lo único que le pide a la vida es trabajo y enamorarse. Tampoco es pedir tanto, ¿no?

E.B.- No, no, para nada. Incluso el tema de enamorarse lo pide desde un punto de vista muy ingenuo. Es que ella se plantea que si lo demás se enamoran, ¿por qué yo no? ¿Qué me estoy perdiendo? Siempre me dio mucha ternura esa parte de Catalina. Aunque tiene grandes sueños, de convertirse en una gran actriz, en realidad su felicidad es muy baratita. Solo quiere un poquito más de suerte.



M.G.- Tiene una madre que me gusta mucho. Es una mujer muy lanzada, una madre que supera a la hija en audacia y modernidad. Es la que empuja a Catalina a hacer ciertas cosas que a ella le dan pudor.

E.B.- La madre de Catalina es un personaje que me reconfortó mucho. Por una parte, tiene un poco de las mujeres de mi familia, aunque son menos hippies y menos modernas que ella. Son mujeres que cuentan con la voz de la experiencia y saben que nadie escarmienta por cabeza ajena. Por eso, te empujan a que vivas las cosas en propia piel y te animan a dar pasos. Al final, hemos venido a jugar.

M.G.- Mikel es el otro personaje principal, un famoso pintor. Siempre te salen unos personajes masculinos muy cañón. ¿Cómo te inspiras para construirlos? No sé si te dedicas a ver fotos de actores, de modelos,... ¿Cómo lo haces?

E.B.- En este caso, no. Mikel no tiene inspiración real. Tomo de allí y de allá. Lo que sí quería es que fuera un artista un poco atípico. No quería que se pareciera a lo que generalmente vemos en los artistas, que son tan pasionales, muy entregados al arte, un poco ciclotímicos. Quería a un tío muy cuadriculado, que se acercara al arte de una manera muy cerebral para enseñar otro tipo de artista. Prefería navegar por la otra parte del arte. A partir de ahí, el propio personaje se fue construyendo a sí mismo porque esto de escribir, y lo he dicho muchas veces, nos convierte en una especie de médiums. Son los propios personajes los que te van dictando por dónde tienes que ir.

M.G.- Son dos personajes muy distintos pero hay mucha química entre ellos. Sus diálogos están llenos de picaresca, mucha ironía. Son un ejemplo de que los polos opuestos se atraen.

E.B.- Sí, se crea una cosa muy bonita entre ellos. Es como una especie de reciprocidad. No son tanto dos personas diferentes que se complementan, sino que son cien por cien ellos mismos y, aunque no necesitan al otro, se buscan. Y lo hacen porque de alguna manera uno despierta en el otro una parte escondida, y que salta cuando está con el otro. Uno motiva al otro, se incentivan. Juntos crean un "nosotros" que es diferente al "tú" y al "yo".

M.G.- No recuerdo si es algo habitual en tus novelas que los personajes reflexionen y se dirijan al lector, integrándolos en la historia. Catalina y Mikel nos lanzan preguntas.

E.B.- No es algo que hiciera habitualmente. En esta sí lo he hecho de manera más consciente porque me apetecía que Catalina y Mikel rompieran esa cuarta pared e hicieran al lector mucho más partícipe de la historia.

M.G.- El sexo no falta nunca en tus novelas. Pero tengo la impresión de que, con cada novela, el sexo es mucho más maduro y bastante menos explosivo. Quizá se deba a la madurez de la propia autora.

E.B.- Se van cumpliendo años y no en balde. Por otra parte, ahora mismo me pienso muchísimo las escenas de sexo. Quiero que siempre estén justificadas. No se trata de incluir escenas de sexo de manera gratuita. Cada vez son más comedidas y más realistas. Es lo que busco últimamente.

M.G.- Oye Elísabet, y estos conocimientos de pintura que tú demuestras en esta novela, ¿procede de información que ya tenías o de documentación?

E.B.- Es un fifty-fifty. En su día estudié un máster de arte porque me quería dedicar a la comunicación de arte, pero vino la crisis y mi gozo en un pozo. El arte es una de mis pasiones. Más en teoría porque en práctica no estoy muy ducha. De todos modos, esta novela me ha permitido zambullirme en los manuales de los cursos que hice, he comprado un montón de biografía sobre el carácter artístico y la creatividad, y he vuelto a repasar toda la Historia del Arte.

M.G.- Es una novela post-covid porque la acción se desarrolla cuando toda esta pesadilla ha quedado muy atrás.

E.B.- La novela hace referencia a la pandemia como me gustaría que hiciéramos referencia todos nosotros, dentro de un par de años, como algo superado. Es un futuro utópico pero espero que cercano, en el que nos olvidemos de las mascarillas, de los aforos limitados, y de la distancia de seguridad. Como ahora echamos tanto de menos todo lo que teníamos, esta novela también sirve para reencontrarnos con todo aquello.

M.G.- ¿Y la escribiste durante el confinamiento?

E.B.- No pude escribir nada en esos meses. Me resultó imposible. Sé que fue una situación que se prometía ideal para escribir, por aquello de estar encerrada en casa, sin otra cosa que hacer. Pero el periodo de confinamiento no fue nada bueno para mi creatividad.  Es algo que he comentado mucho con otros compañeros y parece que a casi todos nos pasó lo mismo. Nos resultó muy complicado escribir porque la realidad exigía mucha atención como para centrarse en inventar un mundo paralelo. Al final, todos nos escapamos a los libros pre-pandémicos que otros habían escrito. 

M.G.- Recuerdo aquellas primeras entrevistas en las que tú me decías que tu ropa de trabajo eran los pijamas, que tenías un montón. Leyendo la novela, y viendo esas referencias al virus, empecé a pensar que, durante los meses de confinamiento todos habíamos sido un poco Elísabet Benavent, trabajando en pijama. 

E.B.- (Risas) Pues fíjate que no. En aquellos meses me obligué a levantarme, a vestirme todos los días de calle, a ponerme zapatos y a maquillarme. El ánimo hacía aguas y necesitaba hacer algo para salir de aquel desánimo.

M.G.- Es curioso pero te entiendo perfectamente. Y por ir terminando, ¿los lectores te demandan algún otro tipo de novela o bien que rescates a un personaje de una historia previa?

E.B.- Alguna vez sí que piden un spin-off. Me proponen rescatar a un personaje secundario de alguna novela y hacerlo protagonista, pero tengo bastante claro que no. Se les coge mucho apego a los personajes y te apetece alargarles la vida pero, por lo general, me quedo bastante satisfecha cuando pongo el punto y final, y les dejo vivir en su intimidad. Y en cuanto a género, no lo piden, no. Sí que les da miedo un final triste en un futuro, pero no es un público que exija, en general. Al revés, son muy agradecidos.

M.G.- Sé que tu producción literaria es brutal. Llevas años en esto, pero es que también has publicado muchísimo. ¿Te sientes cómoda con este ritmo?

E.B.- Hasta el momento es algo que ha salido de forma natural. Soy muy inquieta, mentalmente hablando porque físicamente me puedo pasar el día tumbada leyendo (ríe). Pero me gusta tener siempre un proyecto en mente. Es verdad que ahora, con todo lo que está surgiendo alrededor de los libros, con esa experiencia audiovisual de la que hablábamos, me apetece frenar un poquito la velocidad. Espaciar un poco las publicaciones. De hecho, ya lo hemos hecho porque, entre un lanzamiento y otro, han pasado un año y dos meses, y no solo un año, como venía ocurriendo. Y para el próximo lanzamiento también nos daremos algo más de un año. Quiero ir espaciando porque el ritmo empieza a notarse. Me da mucho miedo quemar la maquinaria y creo que es mejor ralentizar el ritmo y sobre todo, evitar forzarla la máquina.

M.G.- De acuerdo. Pues Elísabet, un placer volver a  hablar contigo. Mucha suerte con todos tus proyectos e infinitas gracias por atenderme.

E.B.- Gracias a ti, por tu tiempo.


Sinopsis: Después de vender más de 3.000.000 de ejemplares de sus novelas, Elísabet Benavent vuelve con El arte de engañar al karma, una novela donde despliega su virtuosismo narrativo, la magia para crear historias, con un estilo lleno de risas y lágrimas, en una novela sorprendente, llena de belleza y arte en la que las mujeres dejan de ser musas para ser creadoras. Y volar alto. Por encima de cualquier expectativa.




martes, 6 de junio de 2017

ENTREVISTA a ELISABET BENAVENT (Saga Sofía).

Autora

Elísabet Benavent (Valencia, 1984) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia y máster en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en el Departamento de Comunicación de una multinacional. Su pasión es la escritura. La publicación de sus novelas En los zapatos de Valeria, Valeria en el espejo, Valeria en blanco y negro, Valeria al desnudo, Persiguiendo a Silvia, Encontrando a Silvia, Alguien que no soy, Alguien como tú, Alguien como yo, Martina con vistas al mar, Martina en tierra firme y Mi isla se ha convertido en un éxito total de crítica y ventas con más de 800.000 ejemplares vendidos. Los derechos audiovisuales de «Saga Valeria» se han vendido para televisión. En la actualidad colabora con la revista Cuore, se ocupa de la familia Coqueta y está inmersa en la escritura.

Sinopsis

La magía de ser Sofía.

Sofía tiene tres amores: su gata Holly, los libros y El café de Alejandría.

Sofía trabaja allí como camarera y es feliz.

Sofía no tiene pareja y tampoco la busca, aunque desearía encontrar la magia.

Sofía experimenta un chispazo cuando él cruza por primera vez la puerta.

Él aparece por casualidad guiado por el aroma de las partículas de café...
...o tal vez por el destino.

Él se llama Héctor y está a punto de descubrir dónde reside la magia.

Después del éxito arrollador de sus anteriores libros, Elísabet Benavent, también conocida como @BetaCoqueta, regresa con La magia de ser Sofía, la primera parte de una bilogía que nos cuenta, con frescura y humor, lo que sucede cuando dos personas cargadas por el peso de las circunstancias se encuentran y descubren que la magia solo existe cuando se miran a los ojos.

La magia de ser nosotros.  

Sofía intenta seguir adelante... pero nada es lo mismo sin Héctor.

Sofía siente que se traiciona cuando un nuevo futuro se cuela en su vida.

Sofía enmudece al ver a Héctor en el Alejandría tras siete meses de silencio.

Héctor ha vuelto con un perdón en los labios y un hilo rojo como aliado.


Sofía y Héctor lucharán para volver a ser magia, pero ¿se puede mantener el amor sin renunciar a los sueños?


Sugerente, intrépida, tierna y pícara, Elísabet Benavent, @BetaCoqueta, pone el broche de oro a una bilogía en la que la magia se convierte en la razón que mueve el mundo. La magia de ser nosotros habla de las contradicciones de dos individuos cargados de culpas que se necesitan y que harán lo posible por encontrar un lugar en el que poder sentirse en casa. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


************************************

Confieso que Elísabet Benavent es una de esas autoras prolíficas que me gusta seguir. Desde que leí la saga Valeria sentí que sus libros eran ese punto de desconexión en el que me gusta situarme de vez en cuando. Los libros de esta joven valenciana huelen a coco y a brisa marinera y producen una sensación de bienestar comparable a una sesión de spa. Así que cuando viene a Sevilla procuro adaptar mi día a su agenda, para sentarme a charlar con ella un ratito y ver cómo le va la vida. 

Aprovechando los días de la Feria del Libro de Sevilla, Elísabet nos volvió a visitar para presentar una nueva bilogía compuesta por La magia de ser Sofía y La magia de ser nosotros. Esto es lo que nos contó. 


Marisa G.- Elísabet me alegro mucho de volver a verte. Siempre es un placer recibirte en Sevilla.

Elísabet B.- Muchas gracias. La verdad es que es un gustazo venir. Cada vez que vengo recibo mucho cariño por parte de las lectoras. Es una pasada.

M.G.- Me alegro que así sea. Pero Elísabet, cada vez que veo que sacas libro siempre me digo lo mismo. A esta mujer la debe de poseer un demonio o algo así porque no es normal la velocidad a la que tú escribes y publicas. Quince libros en total en muy poco tiempo. ¿Esto quién lo hace?

E.B.- (Risas) Algo parecido a lo del demonio, sí. Pero bueno, han sido tres años y medio intensos. Contaba con la ventaja de que los seis libros primeros ya estaban escritos, así que solo me tenía que enfrentar al trabajo de edición. Sin embargo, los nueve restantes sí que han sido sobre la marcha y he tenido que aprender a organizarme bien. Duermo poco, eso sí te lo digo.

M.G.- ¡Dormirás nada¡ 

E.B.- Dormir está sobrevalorado (risas). No, no... pero es cuestión más de organización que de otra cosa. Pero bueno, reconozco que han sido años intensos.

M.G.- Han debido de serlo sí. La última vez que nos vimos fue cuando sacaste El diario de Lola. Ya por entonces me hablaste de la saga Martina, que la presentaste aquí el año pasado, luego llegó Mi Isla, ahora vienes con esta bilogía. Yo creo que antes de cerrar un proyecto ya debes estar embarcada en otro. De hecho ya he escuchado que en primavera del año que viene regresas con nuevo libro.

E.B.- Sí, sí... Es tal que así. Además resulta muy curioso porque antes de ponerme con la promo de un libro, yo ya me he despedido de los personajes para comenzar a trabajar en el siguiente libro, de tal modo que cuando empiezo a hacer una promo es como si me volviera a reencontrar con los personajes. Es algo muy curioso, un momento un poco raro. Has pasado como tu duelo, te pones a pensar en el siguiente libro y de repente te vuelves a encontrar con los personajes del libro anterior. Solapo las historias pero escribir es así, es todo un poco loco.

M.G.- ¡Locas deben estar tus neuronas porque menudo trabajo le das! (Risas)




E.B.- ¡Tengo solo una y anda despistada! (Risas)

M.G.- Oye, y de todas las historias que has creado, en la que hay muchos personajes femeninos, a nivel personal, dejando de lado las ventas, ¿hay alguna historia que te haya calado más que otra?

E.B.- Sí. Sabe mal decirlo porque parece que traiciono a las demás pero a mí la historia de Martina me caló mucho, y especialmente el personaje de Pablo. Es una cosa que no puedo evitar. Lo tengo siempre en la mente e intento encerrarlo en un cuarto mental. Le cogí mucho cariño y me enamoré como una quinceañera del personaje. De hecho le he prohibido a mi marido que utilice el perfume que usaba cuando escribí esa historia porque lo asocio a él. Además resulta que el proceso de escribir Martina fue muy bonito. Tuve más tiempo para escribir que con las otras historias. Fueron dieciocho meses en los que tuve que aprender sobre el mundo de la alta cocina, me tuve que estudiar los temarios: Técnicas culinarias I y II

M.G.- ¡Anda! Bueno, yo disfruto mucho con tus libros porque me divierten un montón pero aún no he podido ponerme con esta bilogía, así que, cuéntame qué me voy a encontrar.

E.B.- Pues te vas a encontrar con Sofía, una camarera del Café Alejandría, casi un personaje más. Es un sitio mágico donde todo el mundo se encuentra cómodo. Es como el salón de la casa de tu abuela. Sofía es una mujer feliz, ese es su estado natural, es feliz con lo que tiene, sin grandes aspiraciones. Todo lo vive intensamente. Lo único que le ocurre es que no busca el amor porque viene un poco escaldada del pasado, pero conocerá a Héctor y entonces... Es que el amor no lo buscamos nosotros, él nos encuentra.

M.G.- Bueno eso es lo mejor.

E.B.- Creo que sí. Nos solemos complicar mucho la vida y en este caso, el amor para Sofía y para Héctor es un problema porque él no busca el amor, sencillamente porque cree que lo ha encontrado. Lleva dieciocho años con la misma persona, desde que él tenía dieciséis. Héctor está hambriento de vida pero no sabe lo que necesita. Cree que lo tiene todo pero en realidad no tiene nada de lo que quiere porque no se ha sentado a pensar. Se ha dejado llevar.

M.G.- El Café de Alejandría es un lugar medio real, medio ficticio. Creo que tú te has inspirado en un par de locales que conoces, ¿no?

E.B.- Sí, en el Café de la Luz y en La Ciudad Invisible, que está justamente en el punto en el que sitúo el Café de Alejandría. Ella vive en el piso de arriba y Héctor en el piso de enfrente. Pero el Café de la Luz es un sitio en el que, sin saber por qué, cuando entras siempre te sientes a gusto. Yo voy muchas veces a trabajar y el trabajo allí me cunde muchísimo. Es un sitio muy mágico.




M.G.- Pero, una cosa. ¿Cómo es eso de que tú escribes esta historia, no te gusta y empiezas de cero?

E.B.- (Risas) Aquello fue un disgusto tremendo. La primera versión de La magia de ser Sofía, que además se llamaba de otra manera, fue un manuscrito escrito en hoteles, en estaciones de tren, aeropuertos,... Lo llevaba como una mochila y se notaba mucho. Era una novela cansada. No era dinámica ni divertida, yo no estaba comprometida con los personajes y se notaba mucho. Pero tengo una grandísima relación con mi editora, una relación más personal que profesional, y ella me dijo que no me encontraba en el texto. Tenía que entregar al día siguiente porque el libro estaba terminado y me propuso empezar de cero. Con el apoyo editorial fue mucho más sencillo. Para mí también supuso una manera de crecer porque te encuentras con estas complicaciones que te hacen madurar.

M.G.- ¿Y tú no crees Elísabet que el problema estaba en la vorágine en la que se ha convertido tu vida, en que ya has publicado muchos libros, que te sigue mucha gente y eso te acarrea en cierta medida mucha presión?

E.B.- Sí. Mira esto da vértigo. Yo creo que en este caso me bloqueé pero más por la presión que yo ejercía sobre mí misma. Empezar de nuevo fue como relajarme y en cuanto me relajé salió del tirón. Además es que el primer libro está escrito únicamente en los meses de verano. Es verdad que tengo mucha presión. Esto es algo que ya lo he hablado con la editorial para coger la próxima promoción con más calma porque escribir a lomos de una promo es complicado.

M.G.- Debe serlo sí. Oye y de los personajes ¿qué me cuentas? Sofía y Héctor es la pareja protagonista de esta bilogía. Por lo que yo sé ella es toda felicidad y él me da la sensación que es justo lo contrario.

E.B.- Es más taciturno. Está resignado y no lo sabe. Héctor es una persona que se ha dejado llevar por las circunstancias y no se ha planteado nunca nada. Por eso, encontrarse con una persona que se hace tantas preguntas, que es tan inquieta y que lo disfruta todo tanto, le ayuda a salir del cascarón, con lo que se va encontrando con las cosas que quiere. 

Por otra parte, los personajes secundarios les hacen de coro. Está Mamen, la madrastra de ella, su mejor amiga, está Abel, su compañero de trabajo en el Alejandria, un personaje muy loco pero muy sabio, está Oliver que es su mejor amigo desde el colegio. Sofía tiene la capacidad de convertir una situación un tanto extraña en algo ventajoso para ella.

M.G.- Y entiendo que la relación entre ambos surge en el primer volumen, acabando este en un punto complicado para que luego todo mejore en el segundo libro, ¿no?

E.B.- En el final del primer libro los dejo en una muy mala situación. Tenía miedo porque los había dejado tan bajos que me resultaba complicado levantarlos. El primer volumen nos habla de cuando te dejas llevar sin pensar, que a veces no podemos elegir a quien amamos. En el segundo, desarrollo la idea de que cuando estamos en pareja parece que hay que ser el cincuenta por ciento de algo y no es así, debemos ser el cien por cien de nosotros mismos aunque estemos en pareja. No hay que renunciar a nuestros sueños nunca y en ninguna circunstancia.

M.G.- Y esto te lo habrán preguntado muchas veces pero es inevitable. De todos los personajes femeninos que has creado, ¿todas tienen algo tuyo? ¿Te sientes más identificada con unas que con otras?

E.B.- Sí. Por ejemplo, yo no soy como Martina porque ella era más fría, le costaba relacionarse socialmente,... Yo me identifico más Valeria en la parte de la duda, de la inseguridad y soy muy Sofía en algunas cosas. En otras me gustaría ser como ella.

M.G.- Pero los personajes te pueden ayudar a mejorar, ¿no?

E.B.- Sí porque muchas veces relees los textos en la fase de edición y me doy cuenta de que hay cosas que las he escrito para mí. Es un proceso catártico también.

M.G.- Uno de los puntos positivos que veo con la publicación de tus libros es que, dentro de una saga, entre una entrega y otra, no hay que esperar apenas. No me engancho con las trilogías porque me cuesta mucho esperar un año entre un libro y otro. Desde aquí hago un llamamiento a las editoriales porque este sistema es mucho mejor. 

E.B.- A mí me pasa igual. Como lectora me desespero. En mi caso es que los escribo del tirón. Lo tomo como un único libro. Esperar es un rollo.

M.G.- Totalmente. Es que, además, aunque te haya gustado mucho el libro, hay detalles que se te olvidan.

E.B.- Exactamente. En la editorial son defensores de este modelo. 

M.G.- Es mucho mejor. Bueno, a ver, legión de fans. He estado mirando tu Facebook y he visto algo que me ha hecho mucha gracia. Cada vez que anuncias una firma terminas el post con la misma coletilla «Recordad que por motivos de logística solo me dejan firmar dos libros por persona». La primera vez que veo algo así y me ha parecido muy divertido.

E.B.- (Risas) Sí, tengo que ponerlo.

M.G.- Es que yo me imaginaba a una lectora cargando con los quince libros...

E.B.- ¡Pues es que ha pasado alguna vez!

M.G.- No me extraña pero en tal caso, esa lectora tiene mucho mérito.

E.B.- ¡Y tanto! He tenido firmas en las que me han venido con maletas con ruedas. Y no es por mí, yo los firmaría de mil amores pero es que también se mosquean las demás. Para que todo el mundo esté en las mismas condiciones y podamos atenderlas a todas, dos libros por persona y listo. Así también puedo pararme un ratito con cada una de ellas.

M.G.-  Elísabet, escribir un libro tiene muchas ventajas y muchas satisfacciones pero también debe de haber un lado oscuro, ¿no? Te lo comento porque una vez me dijo un/a escritor/a que movía muchísima gente que lo peor de todo eran las firmas. A mí aquello me sorprendió mucho. Por un lado lo entendí pero por otro me dio pena de sus lectores. ¿Cómo vives tú las promociones? Entiendo que hacéis muchos kilómetros, que os pasáis mucho tiempo fuera de casa y que debe ser agotador. ¿Lo disfrutáis realmente?

E.B.- Sí que se disfruta lo que pasa es que no sabes lo cansado que estás hasta que no terminas. Por otro lado da también mucha pena que te recorras toda España y no puedes disfrutar de las ciudades. 

M.G.- Solo ves las librerías.

E.B.- Sí y lo que hay alrededor del hotel y poco más. Es muy cansado, no te voy a mentir, pero sí lo disfrutas. Mi anterior gira fue muy dura porque fueron tres meses, diecisiete ciudades y en esta ocasión, son veintiséis ciudades... Pero vas a aprendido de la experiencia. Te organizas mucho mejor. Las firmas se disfrutan porque son muy mágicas pero cuando llegas la Feria del libro de Madrid, te das cuenta de lo cansada que estás.

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