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viernes, 28 de enero de 2022

LA LLUVIA INGLESA de Ana Muela Pareja

Editorial: Fundación José Manuel Lara
XL Premio de Novela Felipe Trigo
Fecha publicación: noviembre 2021
Precio: 15,00 €
Género: Narrativa
Nº Páginas:176
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788417453824
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Ana Muela Pareja es máster en Estudios literarios por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en Teoría de la literatura y literatura comparada, y en Geografía e Historia por esa misma universidad. Ha publicado las novelas El falso cuerno del rinoceronte (2016, XLI Premio literario Kutxa Ciudad de Irún) y Alma mater (2018, I Premio de Novela Policía Nacional), pertenecientes ambas a la serie protagonizada por el inspector de policía Federico Gajanejos. Ha ganado el I Concurso Alfaguara de Relatos Mínimos, categoría de veteranos, y el XXII Concurso de Relato Corto Elena Soriano (2018). Ha sido finalista del XXXIII Concurso de Cuentos “Hucha de Oro” (2005), convocado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), y del III Concurso de relatos para leer en tres minutos “Luis del Val” (2006), convocado por el Ayuntamiento de Sallent de Gállego.

Sinopsis

Una novela ambigua y reflexiva, que aborda una historia dura atendiendo a la complejidad psicológica de los personajes

Leona Anaya malvive sin trabajo ni dinero, con su hogar desmantelado después de que su marido la abandonara, cuando recibe la llamada de un hospital de Cambridge: su padre, al que hace más de dieciocho años que no ve, ha sufrido un ictus y su muerte es inminente. Leona no duda un instante y coge el primer vuelo a Londres; quiere ver morir a ese hombre que tanto sufrimiento le ha causado. La situación del padre, sin embargo, se va estabilizando con el paso de los días, y Leona ve ante sí una oportunidad aún mejor: ahora que no puede defenderse, es el momento de su venganza. Instalada en su casa para cuidarlo, se dedica a atormentar al padre con mil detalles, evocando los recuerdos de una infancia llena de violencia y crueldad, el dolor de su madre, la trágica muerte de su hermano. Tal es la situación de partida de esta novela en la que Ana Muela Pareja combina la intriga, el impecable retrato psicológico y una trama absorbente, marcada por los vuelcos insospechados, en la que participan otros personajes de la nueva vida de Leona con los que la protagonista mantiene encuentros y desencuentros. La lluvia inglesa habla de antiguas heridas, nunca superadas, que se suman a las de un presente que no da tregua: engaños y pérdidas, pero también hallazgos, ganancias imprevistas y un final donde crece la semilla de la esperanza.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



La lluvia inglesa será uno de los títulos que los participantes que han superado el Reto Autores de la A a la Z, en su edición 2021, podrán llevarse a casa. Así que, si tú eres uno de ellos, estate atento a esta reseña porque en ella encontrarás las claves de una novela que te garantizo no te va a dejar indiferente.

Ganadora del XL Premio de Novela Felipe Trigo, La lluvia inglesa cuenta la historia de Leona Anaya. Nada más abrir el libro recibimos un punch directo con la siguiente frase:


«Vine a Cambridge para ver morir a mi padre»


Leona vive en España. Hace muchos años que no ve a su padre. Concretamente hace dieciocho años, desde aquel día en el que enterraron a su hermano Mateo. Tras aquel triste suceso, el padre hizo las maletas y se marchó a Inglaterra. Lo dejó todo atrás. Casa, trabajo, e hija. Y Leona tampoco puso de su parte por mantener el contacto con él. Ella se quedó en España y no volvieron a saber el uno del otro. Sin embargo, Leona recibe una llamada de teléfono desde un hospital inglés. Su padre ha sufrido  un ictus, «su vida pendía de un hilo y en cuestión de horas podía dejar de respirar». Leona ni se lo piensa. Como cualquier hija, organiza el viaje a Inglaterra de manera precipitada con la intención de estar al lado de su padre en estos momentos tan complicados. A su llegada a Cambridge, una ciudad con un ambiente húmedo, gris y apagada, se encuentra a un hombre consciente pero incapaz de moverse. Tan solo sus pupilas se expanden y contraen en función de lo que escucha o lo que ve. Por otro lado, a Leona le horrorizará comprobar la pocilga en la que su padre ha estado viviendo, un lugar sucio y maloliente en el que es imposible parar. Así que, mientras la muerte decide si se lleva al padre o no, ella se encargará de adecentar y limpiar esa casa de arriba a abajo. Las largas jornadas en el hospital estarán llenas de recuerdos de aquella vida en común. Iremos sabiendo poco a poco qué tipo de familia era la de Leona, cómo se relacionaban los unos con los otros, cómo fue su infancia, qué le ocurrió a la madre y al hermano. Historias familiares con las que ella pretende refrescar la memoria a su padre. Y las horas de limpieza en la casa le servirán a Leona para reflexionar sobre su vida y comprender todo lo que le ha ocurrido para convertirse en lo que es hoy. 

Y aunque la llegada de la muerte parecía inmediata, la delicada situación del padre tiene a estabilizarse. Leona alargará su estancia en Inglaterra, se encargará de cuidar a su padre durante días, semanas e incluso meses, y, con el paso del tiempo, todo cobrará un sentido distinto. 

Ahí me planto. No quiero desvelaros más del argumento de esta novela. Os puede parecer que La lluvia inglesa es una historia dura. Especialmente cuando uno se topa con esa frase inicial que os he mencionado, y que supone una puerta abierta hacia una situación dolorosa. Yo me temí lo peor. Pensé que estaba ante un relato de muerte, desolación y miedo, de sentimiento de orfandad, de frío, de hueco. Sin embargo, Ana Pareja juega al despiste. A medida que vamos avanzando en la trama encontramos otro tipo de frases como «en ese estado no podía hacerme daño» (refiriéndose a la paralización que sufre el padre tras el ictus) o «Padre soy yo, he venido a verte morir». Son sentencias que encontramos en las dos o tres primeras páginas de la novela y que harán añicos la primerísima idea que nos hayamos podido hacer. ¿Por qué habla de daño? ¿Por qué parece que la hija disfruta con esta situación? ¿Qué le ocurre a Leona con su padre? ¿Con qué verdadera intención viaja a Inglaterra? Las respuestas a estas y a otras muchas preguntas que nos irán surgiendo, se irán desvelando muy lentamente. La autora mantiene en todo momento la intriga y el suspense alrededor de una historia que ahonda en las relaciones familiares. Se valdrá de una serie de personajes, a los que irá presentando con calma, desvelando unas cualidades primero, otras características después. Cada dato descubierto aportará algo nuevo, una nueva perspectiva, un nuevo enfoque, de tal modo que ese puzle que vamos conformando en nuestra cabeza irá cambiando hasta que todas las piezas terminen por encajar.

Tal y como reza la sinopsis, La lluvia inglesa es una novela llena de venganza, de ajustes de cuentas, de reproches, pero también de engaños, de sorpresas, de giros inesperados que nos conducirán a un final esperanzador, lleno de luz y futuro. Como le dije a Ana en la entrevista que le hice hace unos meses (puedes leerla aquí), ese final es lo mejor que le podía ocurrir a Leona, esa segunda oportunidad que le ofrece la vida para, por fin, alcanzar la felicidad que hasta ahora se le ha estado escurriendo entre los dedos.

Personajes

Aunque inicialmente se pueda pensar que los dos únicos personajes de esta historia son Leona y su padre, lo cierto es que se irán incorporando otros tantos que también tendrán un papel fundamental en el desarrollo de los hechos. Aun así, Leona será la que brille por encima de todos, un personaje con el que he tenido mis más y mis menos, pues durante buena parte de la novela me costó muchísimo empatizar con ella. Desde mi posición de hija me producía bastante rechazo escucharla decir ciertas cosas al padre, verla comportarse tal y como lo hace. A veces, no daba crédito a lo que leía. Pero claro, el lector estará en desventaja la mayor parte de la historia pues, como dije antes, la autora irá desvelando muy poco a poco todo lo que ocurrió en el pasado, la verdadera naturaleza de la relación entre padre e hija, el ambiente familiar que se respiraba en aquel hogar, cuando el matrimonio y los hijos vivían bajo el mismo techo. Así que, esa idea inicial de pensar que Leona es una hija desnaturalizada es de lo más normal, es precisamente lo que Ana pretendía, según me contó en la entrevista. 

Pero a Leona le irá ocurriendo lo que le ocurre a la misma historia, lo que le ocurrirá al lector, que irá cambiando, evolucionando. El paso de los días junto al padre la transformarán, no de manera radical (eso sería ficción en su estado puro) sino muy poco a poco. De vez en cuando emergerá de su interior emociones con las que no contábamos al principio. 

Del padre solo sabremos lo que la propia Leona nos cuenta. Las primeras aproximaciones que haremos al personaje nos desvelarán a un hombre áspero y violento, un padre y un esposo de malos modos, al que le gustaba humillar a su esposa y tratar con despotismo a sus hijos. Un auténtico monstruo. Pero los monstruos también tienen un punto débil, y saberse al borde de la muerte le arrebata la valentía a cualquiera. No os cuento más. 

Y alrededor de padre e hija, otros personajes:

- John, el médico que atiende al padre durante su hospitalización. Es un hombre amable, servicial, apuesto. Leona entablará con él una relación que va más allá de la típica médico-familiar de paciente.

- Mary Kate y Sally, enfermeras que supervisan la salud del padre de Leona y comprueban que está siendo bien atendido. La relación con Mary Kate no se estancará en lo meramente profesional. Intimarán y se contarán cosas de su vida.

- Christopher, empleado de una ferretera en la que Leona compra todos los artículos necesarios para arreglar la casa del padre. Es un personaje inquietante. Cuesta trabajo discernir cómo es realmente, si tiene muchos dobleces o simplemente es así de bobalicón. Pero esa sensación de inquietud que invade al lector también invadirá a Leona.

¿Son todos ellos lo que parecen ser? Bueno, lo sabréis al leer la novela.

Cambridge

No puedo pasar por alto el retrato que Ana Pareja hace de la sociedad y la cultura británica, más concretamente de la vida en Cambridge. Me contaba la autora que pasó una larga temporada en esa ciudad. Por boca de Leona conoceremos un poco más a sus vecinos, la forma en la que ellos tienen de encarar la vida, un país en el que las cosas son convenientes o no lo son, o donde todo lo hacen al revés:


«...conducen al revés, comen al revés, hablan al revés, y entierran a sus muertos al revés. En Inglaterra primero se hacen los trámites burocráticos y después se entierra al fallecido. En este país lo primero son las formalidades de todo tipo. Nosotros tenemos otras prioridades». [pág. 148]


Leona pasea por Cambridge, donde las bicicletas parecen adueñarse del espacio, invadiendo los carriles peatonales y sobresaltando a los viandantes. La protagonista visita parques, contempla establecimientos, ve monumentos y transita por calles. Son escenarios reales, lugares que formaron parte de la vida de Ana Pareja, durante el tiempo que vivió en la ciudad, y que ahora ha decidido volcar en la novela. Y esa lluvia, fina, que todo lo impregna, otorgando al entorno un aire de irrealidad. 


Estructura y estilo

Contada en presente, la historia adquiere ese toque de inmediatez, que nos permite ir acompañando a Leona minuto a minuto. En algún momento, he tenido la sensación de ir leyendo un diario, aunque os aclaro que la novela no tiene ese formato. 

Compuesta por un total de ocho capítulos, estructurados a su vez en subcapítulos de cortísima duración, la novela carece de diálogos directos, pero la narración fluye. El lector se siente invitado a continuar con la lectura, animado por esa sensación de suspense e intriga que flota a lo largo de todo el relato.

Y es que, La lluvia inglesa es una novela de reflexión más que de acción, una novela viva, que se va transformando desde un inicio oscuro a un final luminoso, con unos personajes psicológicamente bien definidos, que nos tiene reservada más de una sorpresa.


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


jueves, 23 de diciembre de 2021

ANA MUELA PAREJA: ❝Esta novela es la historia de una venganza❞

Conocí a Ana Muela Pareja cuando, en 2018, ganó el I Premio de Novela Policía Nacional con Alma Mater, un acto que tuvo lugar en la Capitanía General de Sevilla. Pero la autora conquense ya había publicado otra novela con anterioridad. El falso cuerno del rinoceronte, que suponía la presentación oficial de su personaje Federico Gajanejos, inspector de la Policía Nacional, también recibió un premio, el XLI Premio Literario Kutxa Ciudad de Irún en 2016.

Muela Pareja va de premio en premio, pues su último trabajo, La lluvia inglesa ha conseguido el XL Premio de Novela Felipe Trigo. Sin embargo, estamos ante una novela totalmente diferente a las dos anteriores, ambas novelas policíacas protagonizadas por Federico. La lluvia inglesa narra la historia de Leona, una mujer que, de un día para otro, vuelve a reencontrarse con su padre, moribundo, con el que aún tiene muchas cuentas que ajustar. 

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Ana, vía Zoom. 

[Fuente: web editorial]
M.G.- Ana, me alegra verte de nuevo porque yo ya te conocí cuando te dieron el premio por Alma Mater. Y hablando de premios, te felicito por el que acabas de recibir con La lluvia inglesa, el Felipe Trigo. Y felicidades también por todos los que llevas porque eres una autora muy premiada.

A.M.- Muchas gracias. La verdad es que sí. ¿Qué te voy a decir? Tres novelas y las tres con premio. El premio es la publicación, más que otra cosa. 

M.G.- Pues precisamente, una autora poeta me comentaba el otro día que, en poesía, como no sea a través de un premio es muy difícil publicar. No sé si en tu caso piensas igual, que hay ciertas novelas que, si no fuera por los premios, se quedarían en el cajón.

A.M.- Creo que sí, pero no tanto por la novela. Por ejemplo, yo no tengo nombre, no soy nadie. Ganar un premio es una manera de asegurarse de que la novela se publica y además con una buena editorial, como en este caso la Fundación José Manuel Lara, con distribución nacional y con una edición cuidada. Así que sí, creo que es una manera de publicar. Y encima con un premio como este, porque el Felipe Trigo tiene una larguísima trayectoria, con mucho prestigio, limpísimo e inmaculado. Soy la prueba viviente. 

M.G.- Ana, cuéntame cómo surge la idea de esta lluvia inglesa.

A.M.- La historia surgió poco a poco en mi cabeza. Estuve viviendo un tiempo en Cambridge y me daba larguísimos paseos. Me gusta mucho caminar y en esos paseos fue surgiendo la idea. El escenario me llevó a la trama, por decirlo de algún modo. Es un escenario real, lo conozco bastante bien, y en esos paseos bajo la lluvia, con las bicicletas pasando a toda velocidad a mi alrededor, fue surgiendo esta ficción.

M.G.- Pero es una historia peculiar. Nos vamos a encontrar a Leona Anaya, una mujer que se va a ver en una situación un poquito complicada, con relaciones familiares complejas. ¿Cómo resumirías el argumento de esta historia? 

A.M.- Diría que esta novela es la historia de una venganza. Es una novela de intriga psicológica. Leona es una mujer que vive en Madrid, en un hogar desmantelado porque el marido la ha abandonado y está sin trabajo. De repente, recibe una llamada desde Inglaterra y le dicen que a su padre, al que lleva más de veinte años sin ver, le ha dado un ictus y puede fallecer en cuestión de horas. Leona no se lo piensa y se va a Inglaterra para ver morir a ese hombre que tanto daño le ha hecho cuando ella era pequeña y adolescente. Pero luego, las cosas no suceden así. Aunque la muerte parecía inminente, la situación del padre se estabiliza y ella aprovecha la ocasión para, a través de mil pequeños detalles, ir vengándose poco a poco de todo ese sufrimiento que ha padecido. Las cosas no resultarán ser tan sencillas. Todo se irá enredando, pero ya no cuento más.

M.G.- ¿Y en esos paseos por Cambridge, bajo la lluvia, rodeada de esas bicicletas que se mencionas tanto en la novela, se te ocurre este inicio tan impactante, con esa frase tan demoledora?

«Vive a Cambridge para ver morir a mi padre». [pág. 9]

A.M.- Sí, sí. Ahí se me ocurrió y lo fui pergeñando en la cabeza. La frase es un tanto ambigua. Puede ser que ella vaya a ver morir a su padre porque es una hija amantísima, que quiere estar dándole la manita a su padre en el momento de su fallecimiento. O al contrario, como veremos en el desarrollo de la novela. Es una frase ambigua aunque contundente.

M.G.- Leona Anaya es la narradora y protagonista. ¿Cómo es este personaje? Porque yo he tenido mis más y mis menos con ella, que ahora te contaré.

A.M.- Entiendo que hayas tenido tus más y tus menos porque yo también los he tenido. Al final he terminado por quererla. La he tenido durante muchos meses en mi cabeza y la he terminado de entender y comprender. Es un personaje que ha sufrido muchísimo. Ella es producto de toda la violencia que vivió en su infancia y de todas las penalidades que le han ido sucediendo a lo largo de la vida. Incluso cuando las cosas parecían que le iban bien con su marido, pues también le suceden cosas. A todos nos ocurren mil percances, pero parece que a ella le pasan cosas más terribles. 

Leona es un personaje que puede caer bien o mal, lo que me parece muy bien porque eso significa que el personaje no es plano. Puede ser visto desde distintos puntos de vista, es poliédrico, que era justo lo que yo pretendía. Es un personaje que no es ni blanco ni negro, sino que tiene matices en grises, y que evoluciona a lo largo de la trama.

M.G.- Evolucionar, esa es la palabra. Las sensaciones que he tenido sobre Leona han ido cambiando a medida que iba leyendo. Al principio, me costaba muchísimo trabajo empatizar con ella porque tú nos vas dando pequeñas pinceladas de lo que le ha ocurrido, pero no nos das la explicación completa. Por eso, en algunos momentos, cuesta trabajo entenderla.

A.M.- Claro, esa es la intriga psicológica que he querido construir. He ido dejando pistas, pequeños indicios, que expliquen por qué Leona es así y por qué tiene ese rencor tan profundo hacia el padre pero claro, no lo iba a contar todo en las primeras páginas. 

M.G.- No, no, vas dosificando la información y vemos esa evolución del personaje que comentamos. Habrá momentos en los que, su forma de ver al padre, con el que ha tenido una relación muy complicada, se dulcifica. Es un personaje que se va amoldando a las nuevas circunstancias.

A.M.- Efectivamente. Leona es cruel con su padre pero va evolucionando, sí. Al fin y al cabo están meses juntos, sin nadie más en esa casa.

M.G.- A Leona solo le queda su padre. Tenía un hermano con el que mantenía una relación muy estrecha, aunque ella lo etiqueta constantemente como un idiota. Y esta etiqueta se la coloca a muchos otros personajes de su entorno. En realidad, es un personaje amargado. Hay un momento en el que ella dice: «A mí no me queda nada más que amargura y contemplar las vidas ajenas desde la barrera de un banco en medio del parque de una ciudad que no es la mía». Leona tiene una mochila muy grande sobre la espalda.

A.M.- Sí, es una mujer amargada. Aparte de la madre que dejó de hablar cuando nació su hijo, los dos grandes afectos de Leona son su hermano y su marido. Es verdad que, de su hermano siempre dice que es un idiota pero también reconoce que lo quiere porque es su hermano. Cuando ella piensa en su muerte, se imagina que el cielo es como una pradera por la que pasea de la mano de su hermano. A Mateo lo adoraba y lo perdió. 

En cuanto al marido, ella estaba muy enamorada de él. Lo admiraba, lo quería y también lo perdió. Leona está amargada porque los dos grandes afectos que tenía los perdió en circunstancias un tanto especiales y muy traumáticas para ella. Así que tiene motivos para estar amargada.


[Si prefieres ver nuestro encuentro vía Zoom, dale al play]


M.G.- En la novela hay personajes que están muy presentes pero son muy invisibles. Por ejemplo, has mencionado a Ricardo, el ex marido de Leona; Mateo, el hermano fallecido; y la madre que, según yo veo, intenta educar a su hija en valores muy arcaicos. Le llega a decir que no monte en bicicleta porque eso no es decente.

A.M.- La madre es una mujer muy antigua, atrapada en un matrimonio difícil. La madre es la gran presente-ausente, incluso en la propia infancia de Leona. Su vida la inunda el padre. La madre es una sombra benigna y, aunque tiene una educación muy arcaica, no la agrede como la agrede el padre.

M.G.- Hay otros personajes que inquietan muchísimo. Tenemos a Christopher, el dependiente de una ferretería. Y luego hay un médico que también tiene lo suyo. Son personajes que tienen mucha importancia en la trama.

A.M.- Son muy importantes en el presente, porque a ella le siguen pasando cosas, al margen de todo lo que le ocurrió en el pasado. 

Christopher es un personaje que me gusta mucho. Es un tipo muy inglés. Puede parecer brusco, pero es un brusco de terciopelo.

M.G.- Es un personaje que despierta mucho recelo. En algún momento, incluso la propia Leona teme que le haga algo.

A.M.- Es muy inquietante, con esa sonrisa canalla que tiene. Pero es un personaje que me gusta. Aporta mucha intriga a la trama.

M.G.- Sí porque la novela no solo trata sobre Leona y sus relaciones familiares, sino que cuenta con muchísimo suspense y un final que no me esperaba bajo ningún concepto.

A.M.- El desenlace puede ser interpretado de diversas formas pero no vamos a añadir nada más para que cada lector lo vea a su manera. Para mí es un final ordenado, con cada cosa en su sitio. Cada personaje termina donde tiene que terminar pero, por otro lado, también se puede entender como un final abierto.

M.G.- Para mí es un final cerrado y lo veo como una tabla de salvación para Leona. Creo que es lo mejor que le podía ocurrir en su vida.

A.M.- Sí, creo que sí. Ya le ha ocurrido todo lo malo. A partir de un momento dado, las cosas tienen que cambiar para bien. Creo que ese final es como una puerta que se le abre. 

M.G.- Ana, esta novela, más que de acción, es de reflexión. Entre las páginas de este libro nos vamos a encontrar a Leona pensando y pensando, en todo lo que le ha ocurrido. 

A.M.- Efectivamente. Además la novela está escrita en primera persona. Como lectores, vamos a seguir a Leona en todo momento, lo que dice, lo que hace y lo que piensa. Nos vamos a meter en su cabeza y eso la convierte en una novela de pensamiento. 

M.G.- ¿Y te ha costado construir el personaje? Lo digo porque la vamos a ver haciendo ciertas cosas un tanto duras.

A.M.- Me ha costado muchísimo. Es una novela muy trabajada. A mí las musas no me visitan. Me siento delante del ordenador y todo es a base de trabajo y de esfuerzo. Meterme en la piel de Leona, entenderla, plasmarla de tal manera que al final el lector termine por empatizar con ella me ha costado mucho. 

M.G.- ¿Y por qué contar la historia en presente?

A.M.- El presente y el pasado se combinan constantemente. Como tiempo verbal, el presente es muy inmediato. La novela es muy dura, y pensé que el presente quedaría mejor al ser un tiempo verbal menos evocativo. 

M.G.- He tenido la sensación de estar leyendo un diario.

A.M.- En realidad, ella cuenta su día a día. Cómo llega a Inglaterra, lo que hace en cada momento, contando desde sus pensamientos más íntimos hasta las cosas más prosaicas y más cotidianas. Es casi un diario, sí.

M.G.- Inglaterra, Cambridge, es el escenario principal de la novela. Vamos a asomarnos a esa forma de ser de los ingleses, a la forma de pensar, a la manera de enfrentarse a la vida. Esta novela tiene mucho de observación.

A.M.- Quería que la ciudad fuera casi un personaje, que el lector la viera, la viviera, la oliera, y notara esa lluvia persistente. Me gusta leer libros de viaje en los que se ve la mirada del viajero hacia el otro, y quería plasmar esa mirada extranjera, desde fuera. Es verdad que hay mucho tópico, como que la comida inglesa es muy mala -cosa que es verdad-.

M.G.- Cuando uno coge el libro y ve la cubierta tan bonita, tan evocadora, puede llegar a pensar que en su interior se va a encontrar una historia amable. Sin embargo, no es así. Hay mucho contraste entre la ilustración de la cubierta y la historia del interior.

A.M.- La cubierta me encanta. Ha sido labor de la editorial, que han hecho un trabajo estupendo. Efectivamente es una portada amable que puede despistar pero bueno, en la contraportada se explica perfectamente el tipo de novela que es. 

M.G.- Y, Ana, entiendo que esta novela es como un descanso que le has querido dar a Federico, ese otro personaje protagonista de El falso cuerdo del rinoceronte y Alma Mater.

A.M.- Sí, quería cambiar un poco, de estilo, de registro, de tono, de género... Quería un cambio y realmente es un cambio tremendo. Ahora estoy de nuevo con mi inspector, con Federico, que me da tantas alegrías. Me lo paso muy bien con él, con ese tono de humor que me complace tanto. 

M.G.- ¿Y te has sentido igualmente cómoda escribiendo La lluvia inglesa que, como tú dices, es un género totalmente diferente a esas dos novelas policíacas protagonizadas por Federico?

A.M.- Sí. En la novela policíaca me siento muy cómoda porque me gusta mucho como lectora. Mi trabajo de fin de máster fue sobre la novela policíaca de Camilleri, así que he estudiado el género desde un punto de vista académico. Como escritora, también es un género que me gusta porque tiene unas reglas fijas. Tiene que haber un asesinato y su investigación. A partir de ahí se construye toda la novela. En este sentido es más fácil que la novela psicológica, en la que uno tiene que inventarse más derroteros. 

M.G.- Ana, no tengo más que preguntarte. No sé si tú quieres añadir algo más.

A.M.- Pues deseo que los lectores que lean La lluvia inglesa la disfruten y que pasen un buen rato, a pesar de lo dura que puede llegar a ser en ciertos momentos. 

M.G.- Te agradezco que me hayas atendido. Y espero poder verte con la próxima, con Federico.

A.M.- Esperemos. Muchas gracias.

M.G.- Gracias a ti.

Sinopsis: Una novela ambigua y reflexiva, que aborda una historia dura atendiendo a la complejidad psicológica de los personajes

Leona Anaya malvive sin trabajo ni dinero, con su hogar desmantelado después de que su marido la abandonara, cuando recibe la llamada de un hospital de Cambridge: su padre, al que hace más de dieciocho años que no ve, ha sufrido un ictus y su muerte es inminente. Leona no duda un instante y coge el primer vuelo a Londres; quiere ver morir a ese hombre que tanto sufrimiento le ha causado. La situación del padre, sin embargo, se va estabilizando con el paso de los días, y Leona ve ante sí una oportunidad aún mejor: ahora que no puede defenderse, es el momento de su venganza. Instalada en su casa para cuidarlo, se dedica a atormentar al padre con mil detalles, evocando los recuerdos de una infancia llena de violencia y crueldad, el dolor de su madre, la trágica muerte de su hermano. Tal es la situación de partida de esta novela en la que Ana Muela Pareja combina la intriga, el impecable retrato psicológico y una trama absorbente, marcada por los vuelcos insospechados, en la que participan otros personajes de la nueva vida de Leona con los que la protagonista mantiene encuentros y desencuentros. La lluvia inglesa habla de antiguas heridas, nunca superadas, que se suman a las de un presente que no da tregua: engaños y pérdidas, pero también hallazgos, ganancias imprevistas y un final donde crece la semilla de la esperanza.

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