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viernes, 2 de septiembre de 2016

LA CORONA MALDITA de Mari Pau Domínguez.

megustaleer - La corona maldita - Mari Pau Domínguez

Editorial: Grijalbo.
Fecha publicación: mayo, 2016
Precio: 21,90 €
Género: Novela Histórica.
Nª Páginas: 352
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788425353246
[Puedes leer las primeras páginas aquí;
disponible en eBook]

Autora

Mari Pau Domínguez (Sabadell, 1963) es periodista. Comenzó en los estudios de Sant Cugat de TVE. Ha desarrollado su carrera profesional en los telediarios y en diversos programas de entrevistas en TVE, Telemadrid (Telenoticias y La hora de Mari Pau), la cadena SER, la radio y la televisión públicas de Cataluña, así como en Castilla La Mancha TV. Actualmente colabora como columnista del ABC y como tertuliana en La Sexta, Telemadrid, TVE, 13TV y Onda Madrid. 

Desde que en 1993 escribió su primer libro, ha publicado otras seis novelas: La tumba del irlandés, Dime que no eres tú, El diamante de la reina, su primera novela histórica, La casa de los siete pecados (Grijalbo, 2009), con la que obtuvo el I Premio CajaGranada de Novela Histórica, Una diosa para el rey (Grijalbo, 2011) y Las dos vidas del capitán (Grijalbo, 20111), obras alabadas por el público y la crítica y que la han confirmado como una de las voces más originales y valoradas de la narrativa histórica española actual.

Con La corona maldita, Mari Pau Domínguez nos ofrece una historia fascinante del primer Borbón que fue rey en España. Un hombre contradictorio, obsesivo y acosado por los fantasmas del tiempo y de la muerte.

Sinopsis

El destino de Felipe V, el primer Borbón que reinó en España, y de la mujer que estuvo a su lado en el lecho y en el trono.

Abrumado por el peso de una corona que nunca deseó, Felipe V encuentra en Isabel de Farnesio, su segunda esposa, a una mujer inteligente y ambiciosa, además de a una ávida cómplice en sus escandalosos juegos de cama. 

Pero ni siquiera la reina puede vencer los enormes miedos y ataques de melancolía que asaltan a Felipe cada vez con más frecuencia. El rey vive acosado por las sospechas de que una maldición se cierne sobre su figura y su dinastía, la de los Borbones. Cuando la obsesión empieza a hacer mella en su ánimo, acaba por convencerse de que sólo su abdicación podrá salvar a España, y a sí mismo, del abismo del caos.

Con su magistral sensibilidad narrativa, Mari Pau Domínguez nos abre la puerta de las alcobas reales para mostrarnos la atrevida intimidad del primer rey Borbón y su compleja relación con el destino que habían marcado para él.

Una novela cautivadora, escandalosa  y fascinante.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Así empieza La corona maldita:


[Lectura de las páginas 11 y 12 - Cap. 1]



«Una novela cautivadora, escandalosa y fascinante». De esta forma se describe la nueva novela de Mari Pau Domínguez y, en esta ocasión, no puedo estar más de acuerdo con la sinopsis redactada por la editorial. La corona maldita es cautivadora porque engancha al lector a través de la figura de Felipe V, un hombre con más sombras que luces, cuyo reinado, al margen de la prosperidad que supuso para España, estuvo marcado por su deseo irrefrenable de poner coto a su destino.

También es escandalosa sin llegar a lo morboso. Felipe V era un adicto al sexo. Al contrario de lo que se pudiera pensar, su fuego interior fue creciendo con los años, aunque otras cuestiones que mencionaré más adelante terminaron por sumirlo en desolación. Son numerosísimos los pasajes en los que se describen escenas de cama, con bastante lujo de detalles pero siempre narrado desde un prisma jocoso y ameno.

Y finalmente es fascinante porque sin duda la vida del monarca lo fue, a pesar de que iba arrastrando su destino como alma en pena. Diversos son los temas que la autora aborda relacionados con la forma de ser de Felipe V, y es que Mari Pau Domínguez retrata al hombre y no al monarca. Sobre su reinado se ha escrito al derecho y al revés pero ¿cómo era realmente Felipe V? ¿Cuáles eran sus miedos, sus desvelos e incertidumbres? ¿Cómo le hizo frente a un reinado que ni quiso ni deseó? Todo ello es lo que vamos a encontrar en La corona maldita.

Ahora que un nuevo curso escolar está a punto de comenzar me viene a la mente aquellas aburridas clases de Historia, llenas de datos y fechas. Es innegable que la novela histórica, la escrita con rigor y precisión, ayuda en el aprendizaje de los diversos hitos históricos, muchos de los cuales se me hicieron bastante cuesta arriba durante mi época estudiantil. Ahora bien, a la hora de enfrentarse a una novela histórica resulta imprescindible conocer si la narración cuenta con muchas o pocas licencias literarias. Según nos pudo comentar Mari Pau Domínguez en la entrevista que le realizamos hace un par de meses (puedes leerla aquí), esta novela se ajusta a la realidad de la vida cotidiana de Felipe V con bastante exactitud por lo que la parte ficcionada ha sido mínima, y eso la convierte en una novela aún más interesante. 

En La corona maldita nos sumergimos de lleno en los años en los que Felipe V fue rey de España, inaugurando el linaje de los Borbones. La narración abarcará una horquilla temporal que comprende aproximadamente unos quince años, desde 1714 momento en el que contrae matrimonio en segundas nupcias hasta 1733, describiéndose los años finales de su vida de manera muy resumida en el desenlace.

Felipe V llega a España por imposición de su abuelo Luis XIV, el rey Sol. Nada tenía en común la corte española con la fastuosidad versallesca y eso es algo que se percibe desde las primeras líneas de la novela. El joven Felipe, siendo solo un adolescente, pasó de la luz a la oscuridad, de la alegría y el desenfreno francés a los remilgos de la corte española, siempre enlutada, inhiesta y triste. Como para no deprimirse. Y si habéis leído las primeras páginas cuyo enlace os dejo bajo la ilustración de la cubierta o bien habéis oído el audio que os he dejado, sabréis que la novela comienza a  mitad de camino con un Felipe V reflexivo, preguntándose si algún día existiría la figura de un predecesor bajo el título de Felipe VI. No deja de ser curioso semejante inicio en los tiempos en los que estamos, cuando hace un par de años que Juan Carlos I abdicó en su hijo Felipe. Pues bien, veinte años han transcurrido desde aquel 16 de noviembre de 1700 ante toda la corte francesa, momento en el que su abuelo le comunicara que tenía que hacerse cargo de la corona española, sustituyendo así al linaje de los Habsburgo y acatando la decisión testamentaria del último Austria, Carlos II, el Hechizado. Se le cayó el mundo encima pero la paz entre ambas naciones exigía un sacrificio y Felipe V se entregó de lleno no sin pesar.

La corona maldita narra cómo fue ese trance, esa llegada de Felipe V a España, con qué costumbres se encontró, y cómo se desenvolvió en un ambiente en el que él se consideraba un extraño. Pero igualmente la novela contará las dolencias que tuvo el monarca, su afición desmedida a las cuestiones de cama, concretamente con la que fue su segunda esposa, Isabel de Farnesio, los problemas a los que tuvo que hacer frente durante su reinado o los cambios que introdujo en la corte.

Concretamente, sobre su afición al sexo la autora nos desvelará las consecuencias que aquel desenfreno produjo. Su vigor dejaba a las damas completamente extenuadas, sin perdonar el coito diario y poniendo en práctica juegos sexuales importados desde Francia, como el juego del Impávido, sobre el que os animo a buscar información si desconocéis en qué consiste, o bien su gusto por emplear dildos en los encuentros amatorios. Y como comenté antes, son muchas las escenas sexuales que recoge la novela, siempre narradas con mucho gusto y elegancia, sonsacándonos más de una sonrisa. No obstante, no deberíamos catalogar hoy a Felipe V como un pervertido o un ninfómano. Bajo aquella adicción  se escondía su temor por la muerte, de ahí que se esforzara en aquellos menesteres que otorgaban vida. Porque Felipe V, aprisionado bajo el yugo de una corona que le horadaba el alma, necesitaba sentirse vivo y libre. 

Y muy relacionado con la muerte, otro de los temas que se tocan en la novela es su obsesión por el paso del tiempo. Como si de Chronos se tratara Felipe V quería adueñarse del tiempo y manipularlo a su antojo y la única manera que se le ocurrió para ello es pasarse las horas estudiando el mecanismo de los relojes. Nos contaba Mari Pau Domínguez en la entrevista mencionada anteriormente que la importante colección de relojes que hoy conserva Patrimonio Nacional comenzó con Felipe V gracias a su deseo de conseguir los relojes más singulares fabricados por relojeros tan conocidos en el momento como Thomas Hildeyard, artífice del famoso reloj de las cuatro fachadas que tanta importancia tiene en la novela. 



Aceptación del destino, muerte, paso del tiempo, sexo,... son cuestiones que tejen la trama de esta novela teniendo como principal protagonista a Felipe V y a su segunda esposa, Isabel de Fanersio. En el fondo, como lectores vamos a terminar por sentir compasión por aquel rey que nunca quiso serlo, al menos yo así lo he sentido. Como bien describe la autora en la novela, en diversas ocasiones quiso esquivar o repeler una corona que el destino se empeñaba que ceñirle una y otra vez y aquello le provocó un desánimo que no podía controlar. De este modo, era fácil que alternara la euforia con el abatimiento, como si padeciera ciclotimia, aunque lo que realmente padea Felipe V era depresión, enfermedad que por entonces no estaba clasificada y que, por ende, sus médicos confundían con melancolía. El resultado fue que Felipe V se volvió más y más maniático a medida que envejecía, sufriendo alucinaciones y teniendo desvaríos hasta el punto de considerarse un vampiro como Arnold Paole, de quien la leyenda cuenta que fue un soldado serbio que tras fallecer volvió a la vida para beber la sangre de sus vecinos.

Pero si Felipe V es una figura que te tocará la fibra, cautivadora te resultará su segunda esposa Isabel de Farnesio, una mujer, una reina o un personaje que me ha conquistado por completo. Me lo he pasado muy bien descubriendo la psicología de esta mujer, a la que en principio se la consideró como una bobalicona sin entendederas pero que supo ponerse en su lugar. Me ha encantado verla disfrutar del fulgor de su marido, utilizando sus armas de mujer para conseguir de su esposo lo que se proponía, tramando y vigilando a unos y a otros para garantizarle a sus hijos un futuro esplendoroso, manejando a los diversos personajes como si fueran piezas de ajedrez, o  bien intentando ayudar a un marido que parecía más desquiciado a cada momento. Si Felipe V es el personaje que arrastra su alma por la novela, Isabel de Farnesio es una sibilina encantadora que otorgará mucho resplandor a la novela. 

jueves, 7 de julio de 2016

ENTREVISTA a MARI PAU DOMÍNGUEZ (La corona maldita).

Autora 

Mari Pau Domínguez (Sabadell, 1963) es periodista. Comenzó en los estudios de Sant Cugat de TVE. Ha desarrollado su carrera profesional en los telediarios y en diversos programas de entrevistas de TVE, Telemadrid (Telenoticias y La hora de Mari Pau), la cadena SER, la radio y la televisión públicas de Cataluña, así como en Castilla La Mancha TV. Actualmente colabora como columnista del ABC y de tertuliana en La Sexta y en 13TV.

Desde que en 1993 escribió su primer libro, ha publicado otras cinco novelas: La tumba del irlandés, Dime que no eres tú, El diamante de la reina, su primera novela histórica, La casa de los siete pecados (Grijalbo, 2009), con la que obtuvo el I Premio CajaGranada de Novela Histórica, Una diosa para el rey (Grijalbo, 2011) y Las dos vidas del capitán (Grijalbo, 2014), obras alabadas por el público y la crítica y que la han confirmado como una de las voces más originales y valoradas de la narrativa histórica española actual. Su última novela es La corona maldita, una historia fascinante del primer Borbón que fue rey en España. Un hombre contradictorio, obsesivo y acosado por los fantasmas del tiempo y de la muerte.


megustaleer - La corona maldita - Mari Pau DomínguezSinopsis 

Un rey obsesionado con el tiempo y la muerte. Una reina dispuesta a todo por el futuro de sus hijos. Una relación marcada por la lujuria, el temor y la intriga.

Abrumado por el peso de una corona que nunca deseó, Felipe V encuentra en Isabel de Farnesio, su segunda esposa, a una mujer inteligente y ambiciosa, además de a una ávida cómplice en sus escandalosos juegos de cama.

Pero ni siquiera la reina puede vencer los enormes miedos y ataques de melancolía que asaltan a Felipe cada vez con más frecuencia. El rey vive acosado por las sospechas de que una maldición se cierne sobre su figura y sobre su dinastía, la de los Borbones. Cuando la obsesión empieza a hacer mella en su ánimo, acaba por convencerse de que solo su abdicación podrá salvar a España, y a sí mismo, del abismo del caos.

Con su magistral sensibilidad narrativa, Mari Pau Domínguez nos abre la puerta de las alcobas reales para mostrarnos la atrevida intimidad del primer rey Borbón y su compleja relación con el destino que habían marcado para él. 



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Marisa G.- Mari Pau he visto que usted ha publicado varias novelas, unas siete u ocho van ya, y vuelve usted a repetir con la novela histórica, parece que es su género preferido.

Mari Pau D.- Es mi quinta novela histórica y te puedo asegurar que, desde la primera, me cambió mi vida como escritora. He descubierto en la novela histórica mucho potencial, que se puede contar la Historia de otra manera y también que hay muchísimos personajes de la Historia de España totalmente desconocidos o muchos muy conocidos pero con rincones de los que aún queda por contar. 

Me he dado cuenta que la Historia es muy entretenida, yo al menos me lo paso bien y la gente que lee mis novelas dicen que aprenden pero divirtiéndose. Para mí esa es la mejor crítica que me pueden hacer.

M.G.- Y como usted dice, se puede contar no desde un punto tan sesudo o académico, ¿verdad?

M.P.D.- Claro, sobre todo desvelando el lado más personal de estos grandes personajes, como por ejemplo Felipe V. Habrá gente que crea que muchas cosas que aparecen en la novela me las he inventado porque parecen delirantes pero no, prácticamente todo es real.

M.G.- Me alegra que lo comente porque yo he descubierto una novela que se lee con mucha facilidad quizá porque usted desvela los entresijos de la personalidad del monarca más que los entresijos del reinado. 

M.P.D.- Sí, el reinado ya está muy estudiado y muy contado. Si alguien le interesa saber sobre ese tema puede consultar muchos libros de Historia. Yo creo que es más complicado conocer quién era el artífice de ese reinado y conocerlo por dentro, cómo era ese alma absolutamente torturada, un hombre que vivía entregado al placer y al sexo pero a la vez a la tortura, a las sombras de su mente y a esos rincones tan oscuros que le hacían sufrir tanto. Me parece muy apasionante, la verdad.

M.G.- Un rey que llega a España porque su abuelo, el rey Sol, le adjudicó el trono sin él quererlo.

M.P.D.- Pues sí, le tocó en gracia (risas). Creo que no sabía muy bien qué hacer con él porque nadie pensaba que el Duque de Anjou pudiera acabar siendo rey de España.

M.G.- A mí me ha producido mucha ternura comprobar cómo Felipe V siente que lo han colocado ahí por ponerlo en algún sitio. Él no quería la corona española bajo ningún concepto.

M.P.D.- No la quería no. De hecho no estaba previsto que fuera a reinar. Al principio de la novela se refleja con mucha fidelidad cómo fue aquella tarde de otoño gris, fría, lluviosa, en la que su abuelo le comunica su destino, que va a ser rey, en el Palacio de Versalles. Se lo dice con gran pompa, con la representación de lo más granado de la nobleza y claro, todo el mundo está muy feliz por él y muy gozoso de su destino menos él. En ese momento se le viene el mundo encima, se le cae, y ya difícilmente se liberará de ese peso.

M.G.- Y llega aquí, a una España tan distinta a la corte francesa, algo que se percibe con muchísima nitidez en las primeras páginas. Se le hizo un mundo todo, verse aquí todos tan serios y tan rectos, enlutados, cuando él venía de otro estilo de vida muy diferente.

M.P.D.- Sí, y es que además era muy joven, solo tenía diecisiete años. Pero él lo intentó, intentó adaptarse a las costumbres españolas pero el choque era tan brutal que no pudo y finalmente desembarcó con todo lo que traía, con lo bueno, con lo malo y con lo regular, con lo sexual, con el tormento mental,... con todo. Todo nos cayó aquí y aterrizó en esta España tan distinta. Hay muchas cosas que fueron escandalosas pero a ellos les parecía normal,....

M.G.- Tiene el rey una faceta sexual y un poderío increíble.

M.P.D.- Él estaba muy obsesionado. De hecho, creo que era una persona enferma porque tenía una obsesión sexual muy exagerada. No perdonaba la práctica diaria del sexo. En cualquier momento, a cualquier hora, requería a la reina y ella tenía que avenirse a lo que le pidiera. Fue un personaje muy peculiar. Pero al final esta obsesión por el sexo le permitía sentirse vivo porque él vivía muy atemorizado con la idea de la muerte y el paso del tiempo y es posible que se aferrara al sexo por eso, por ser una fuente de la vida y una manera de no sentirse muerto.

M.G.- Hay muchas escenas tórridas pero muy elegantemente descritas. Le ha salido a usted una novela histórica con toque erótico.

M.P.D.- (Risas) Sí porque la corte y el personaje eran así y no porque yo me lo haya propuesto. De mis novelas históricas es la que tiene más contenido sexual pero porque el contexto era tal y como se cuenta. En ese contexto, los cortesanos de Versalles traen las costumbres sexuales entre otras muchas, por ejemplo llegan los juegos eróticos que en España no se practicaban. El juego del Impávido era muy procaz y se jugaba en los salones de la nobleza en Versalles y en París. Si quería reflejar fielmente cómo era esa corte, forzosamente tenía que aparecer el sexo y no solamente por la patología que entiendo que tenía Felipe sino porque también socialmente importaron esos juegos y muchas cosas relacionadas con el sexo. 

M.G.- ¿Y qué le pasa a Felipe realmente? Llega un momento en el que se desquicia por completo y cree que lo envenenan, ve fantasmas,... ¿qué le pasó?

M.P.D.- Bueno, yo creo que era un enfermo mental que vivió en una época en la que las enfermedades mentales no estaban todavía muy estudiadas y no se le pudo tratar como tal o como  hoy en día se le hubiera tratado. Es un personaje que me inspira ternura en muchos momentos porque hay escenas que son muy hilarantes y te despiertan la risa pero si te pones en su piel te das cuenta que son escenas en las que él acaba perdiendo la dignidad porque la enfermedad mental lo conduce a eso. A él lo diagnostican de melancolía que suena muy poético y literario pero que en realidad era un trance muy duro. Las depresiones por entonces no existían como tal y eran considerabas meramente melancolía, de hecho en la novela se habla de  La Anatomía de la Melancolía, un tratado que realmente existió, yo tengo una traducción. Es muy interesante leerla y ver cómo intentaban curar y aplicar remedios para el alma. 

Isabel de Farnesio, su esposa, era mucho más práctica y ella decía que qué era eso de la melancolía, que cómo iba a estar el rey enfermo por eso. Toda esa parte es muy interesante.

M.G.- ¡Y qué mujer Isabel de Farnesio! Me ha fascinado. Me parece maravilloso cómo usted la presenta inicialmente, como una mujer que parece que todo el mundo iba a manejar a su antojo y resultó ser lo contrario. Creo que fue una mujer que le vino muy bien al rey.

M.P.D.- Para Felipe resultó perfecto haberse casado con Isabel de Farnesio con todos los defectos que ella tenía incluso.

M.G.- Sí, porque también era muy interesada (risas).

M.P.D.- Claro, era intrigante y manejaba muy bien las intrigas. Era una mujer muy lista para eso pero tenía una parte muy  humana. Ella entendía muy bien a su esposo. Entendía que se había casado con un enfermo, que era un hombre que tenía un alto cometido, llevar las riendas de un imperio, y supo adaptarse. Bueno, la única abdicación que se produjo era porque no se podía impedir pero cuando tiene que volver a reinar por segunda vez porque el hijo en el que había abdicado se muere, a partir de ahí los restantes intentos de abdicación son abortados por Isabel. Ella tenía muy claro que ese reinado se culminaba y fíjate que antes de morir pudo ver su gran sueño hecho realidad, que su primogénito, su ojito derecho, porque ella adoraba a su hijo Carlos, se convirtiera en rey por fin.
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