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miércoles, 1 de marzo de 2023

MODELO 77 (DRAMA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Alberto Rodríguez

Reparto: Miguel Herrán, Javier Gutiérrez, Jesús Carroza, Fernando Tejero, Xavi Sáez, Catalina Sopelana, Polo Camino, Alfonso Lara, Javier Lago, Iñigo Aranburu, 

Género: Drama

Sinopsis: Cárcel Modelo. Barcelona, 1977. Manuel (Miguel Herrán), un joven contable, encarcelado y pendiente de juicio por cometer un desfalco, se enfrenta a una posible pena de entre 10 y 20 años, un castigo desproporcionado para la cuantía de su delito. Pronto, junto a su compañero de celda, Pino (Javier Gutiérrez), se une a un grupo de presos comunes que se está organizando para exigir una amnistía. Se inicia una guerra por la libertad que hará tambalearse al sistema penitenciario español. Si las cosas están cambiando fuera, dentro también tendrán que hacerlo.

[Fuente: Filmaffinity]


Modelo 77 la he visto dos veces. La primera, me quedé traspuesta, cuando tan solo quedaban 20 minutos de metraje. Al margen de perderme unas cuantas escenas importantes, no salí muy contenta del cine. A ver, debo aclarar que aquel día no era el más apropiado para meterme en una sala oscura y silenciosa, y menos para ver una película de dos horas de duración. Me dormía de pie y aguanté demasiado. Así que, he vuelto a verla una vez que llegó a plataforma. Mi impresión ha cambiado radicalmente, aunque sigo diciendo que últimamente se están haciendo películas un pelín largas. Pero entremos en la cuestión.

Modelo 77 narra la historia de una fuga. ¿Real? Bueno, Alberto Rodríguez se basa en los hechos ocurridos el 2 de junio de 1978, cuando 45 presos de la cárcel Modelo de Barcelona, consiguen huir del centro penitenciario, vía cloacas. Aquel suceso es el que ha inspirado al cineasta para hacer esta película pero entiendo, por lo que he leído, que luego ha dejado volar su imaginación. De hecho, si lees algún artículo sobre el suceso advertirás ciertas diferencias en cuanto al proceso de fuga. Pero es igual. 

La acción se inicia en febrero de 1976. Hace tres meses que Franco ha fallecido y ya se huele un cambio en la política del país. A la cárcel Modelo llega Manuel, un joven trajeado al que se le acusa de sustraer la cantidad de un millón de pesetas de su lugar de trabajo pero, en realidad, el joven asegura que solo cogió cincuenta mil (el adelanto de una nómina), en complot con el hijo del dueño de la empresa. Parece que ha sido víctima de una encerrona. No se entrará en detalle en esta cuestión.  Manuel tendrá que esperar a su juicio pero, es probable que le caigan seis años de prisión.

Desde el primer momento, no entra con buen pie en la cárcel y uno de los boqueras (funcionario) le hace la cruz. Será recluido en aislamiento durante quince días. Las condiciones en las que es encarcelado son infrahumanas. Frío, bichos, comida que huele mal y sabe peor, y sin posibilidad de asearse. Desde el principio Manuel protestará y exigirá que se respeten sus derechos y no sea tratado como un animal. Será un preso marcado y señalado desde que pone un pie en la cárcel, un recluso conflictivo para el personal laboral del centro. Sus exigencias provocarán un trato más descarnado por parte de los funcionarios.

Poco a poco, se irá adaptando a la vida en la cárcel. Compartirá celda con Pino (Javier Gutiérrez), un preso veterano con larga condena por delante (y por detrás), al que nadie le tose. Pinto es dueño de sus dominios, cuida sus objetos y trata de mantener una vida tranquila dentro de la cárcel. Sus trapicheos le permiten tener acceso a algunos privilegios pero, en general, mantiene una actitud tranquila. En la misma celda duerme Negro (Jesús Carroza), un joven más dicharachero, un soñador que cree que, tras la muerte de Franco, todo irá a mejor. Manuel hará buenas migas con ambos, mientras intenta salvar el pellejo de los conflictos, golpes y peleas que vendrán de diversos flancos.

Pero la actitud de Manuel llamará inmediatamente la atención de otro grupo de presos que luchan por cambiar las cosas dentro de la cárcel. Así nace COPELla Coordinadora de Presos en Lucha, que estarán respaldados por abogados altruistas que tratarán de aligerar juicios y reducir penas, mientras esa democracia en la que tenían tantas esperanzas, no termina de dar los frutos esperados. No, al menos, en el mundo carcelario. Entre las paredes de la Modelo sigue imperando la dictadura. La violencia, el maltrato, los supuestos traslados, las muertes ocurridas en extrañas circunstancias se irán sucediendo, y todo ello dará lugar a un ambiente cada vez más caldeado. Los presos están dispuesto a todo, incluso aquellos que abogaban por una convivencia tranquila; incluso aquellos que son considerados los más peligrosos y a los que todo el mundo da la espalda. La unión entre presos será férrea.

Modelo 77 irá desgranando los sucesos mientras el tiempo pasa hasta el desenlace final que da pie a esa fuga que tuvo lugar en el año 78. Tras alcanzar la calle, ¿qué futuro les depara? Ah, eso queda para la imaginación del espectador.

Qué me ha gustado de la película

En primer lugar, la película me descubre un acontecimiento que ocurrió en este país cuando yo era una «micurria»Por cierto, ¿os he contado alguna vez que, hasta los ocho años, yo viví frente a una cárcel? Recuerdo unas movidas impresionantes, con los presos metiéndole fuego a los colchones, y accediendo a los tejados del edificio. Tuve una infancia muy divertida. Y ahora que lo pienso, y teniendo en cuenta que lo de COPEL y la lucha de los presos llegó a todas las cárceles españolas, lo mismo fui testigo de una revuelta similar que la que se vivió en la Modelo. Lo que para mí fue algo aislado en la cárcel de Ranilla, quizá fuera una acción colectiva a nivel nacional. Estoy hablando del año 77, así que, bien podría ser. Pero, volviendo a la película, la trama me ha empujado a buscar más información sobre aquella fuga y he encontrado un documental estupendo, que se emitió en TVE en 2016, titulado La fuga de los 45. Lo dejo aquí por si os interesa. A mí me gustó mucho y me parece un complemento perfecto para esta película.




Por otra parte, nunca está de más asomarse a la política de tu país en un determinado periodo. La muerte de Franco parecía que iba a abrir las puertas a lo grande y de un día para otro, pero todo requirió su tiempo. Había que anular leyes de la dictadura y sustituirlas por otras democráticas y, aunque en el tema carcelario había cierto consenso, Modelo 77 nos muestra que la modificación de la legislación penitenciaria no salió adelante como se esperaba. A los presos les tocaba esperar mucho más que al resto de la población civil. 

La época está muy bien recreada. Se cuidan mucho los detalles de vestuario, peluquería, y todo lo que ayude a trasladarnos a aquella época. Hay un personaje a través del cual iremos viendo cómo era la vida en aquellos años, por medio de una serie de recortes de prensa que nos muestras los avances en distintas esferas. 

Modelo 77 no te aburrirá sino que hay tanta acción y la tensión es tan palpable, que te mantendrá en vilo (olvidemos que yo me dormí la primera vez que la vi). 

Qué no me ha gustado de la película

Únicamente la duración de la misma. Ya digo que tiene mucha acción y ocurren muchas cosas, pero a mí me parece que dos horas sentada en la sala de un cine, para mí (ojo, para mí) es mucho tiempo. En tu casa, ya es otra historia.

Y luego hay algo que no entendí bien. Uno de los reclusos es médico de profesión. De vez en cuando, él se encarga de atender a los presos que tienen heridas o cualquier problema médico. Lo curioso es que este personaje cuenta con un arsenal de medicamentos e instrumentación que no sé hasta qué punto podía tener en su celda. A mí me resultó extraño.

Reparto e interpretación

En una cárcel, hay mucho recluso y, tratándose de una película, hay mucho personaje, pero Pino y Manuel serán los dos grandes protagonistas. Sin embargo, también resaltarán otros tantos, entre ellos el Marbella, un preso muy chungo de la sexta planta (por lo que se ve, en la sexta está lo peor del género carcelario) e interpretado por Fernando Tejero.

Pino es un hombre curtido en el mundo de la cárcel. Conoce bien el terreno en el que se mueve y no espera gran cosa de los cambios que se avecinan. Aunque inicialmente lo veremos más como un lobo solitario, que no necesita ayuda, será uno de esos personajes que irá evolucionando poco a poco. La resignación y la desgana se irán transformando en un deseo de libertad, como hasta ahora no había experimentado. Conoce bien las entrañas del edificio en el que lleva desde hace tantos años y eso será una gran ventaja a la hora de orquestar la fuga. Interpretado por Javier Gutiérrez, me ha gustado mucho su trabajo en esta peli, en el que lo he visto algo más lejos de los papeles que suele hacer. El actor aporta a su personaje matices y registros que no le he visto hasta ahora. Debo decir que, metido en el papel, se ríe de una forma peculiar que me ponía nerviosa, pero eso va en la interpretación. Si ves alguna fotografía de su personaje podrás preguntarte por qué le han colocado esas gafas de culo de botella, y esa profusa barba. Espérate a las fotografías que acompañan los créditos finales y lo entenderás

Manuel es un joven con sangre nueva. Es hijo de otra generación, aunque ha nacido en dictadura. Su juventud, y la idea de que tiene un futuro por delante que puede quedar marcado y truncado para siempre, lo animarán a unirse a la lucha. Manuel oculta sus verdaderos orígenes y creerá estar por encima de los demás pero la cárcel pone a todo el mundo en su sitio. Al final, se sentirá uno más. Y si Gutiérrez está correcto, Manuel Herrán no se queda en absoluto atrás, más bien diría que casi le hace sombra a otros nombres más consagrados. Este chico va dando pasos agigantados. Cada vez me gusta más en todo lo que se mete.

Jesús Carroza encaja en su personaje. Fernando Tejero también está extraordinario en su papel.


En definitiva, Modelo 77 hay que verla. Desconozco si sigue en sala en algunas ciudades (siempre es mejor ver las pelis en pantalla grande) pero como ya la tenéis en alguna plataforma, no os la podéis perder. La segunda vez que la he visto la he disfrutado un montón, al margen de que, me fui fijando en más detalles. 

Nota 1: Ah, lo que no se cuenta en la película es que los presos que se fugaron volvieron a ser apresados a lo largo de los años.

Nota 2: Ya sabéis los Goya que se ha llevado esta peli, ¿no? Aquí.

La tenéis en Movistar+


Tráiler:


miércoles, 30 de marzo de 2022

LA HIJA (THRILLER - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Dirección: Manuel Martín Cuenca

Reparto: Javier Gutiérrez, Patricia López Arnaiz, Irene Virgüez, Sofian El Benaissati, Juan Carlos Villanueva, María Morales

Género: Thriller

Sinopsis: Irene tiene quince años y vive en un centro para menores infractores. Se acaba de quedar embarazada y está decidida a cambiar de vida gracias a Javier, uno de los educadores del centro. Javier le ofrece vivir con él y su mujer Adela en la casa que tienen en un paraje aislado y agreste de la sierra para que pueda llevar a buen término su embarazo. La única condición a cambio es que acepte entregarles al bebé que lleva en sus entrañas. Este débil pacto puede verse comprometido cuando Irene empiece a sentir como suya esa vida que lleva en su interior.

[Fuente: Filmaffinity]


Casi a punto de que la retiraran de la cartelera, me acerqué una tarde al cine para ver La hija. Acostumbro a llevar una pequeña libreta en el bolso y, si la película me ha parecido interesante, allá que anoto todo lo que se me ocurre una vez finalizada la proyección. Esas cuatro anotaciones me sirven luego de base para exponeros mi opinión. Y elijo hoy La hija porque próximamente la emitirán en Movistar+. Así podréis saber qué esperar de ella. 

La acción se inicia en media res. Veremos a una joven, Irene (Irene Virgüez),  cruzando un prado a cierta velocidad. Viste como las jóvenes de hoy en día, sudadera, pantalones vaqueros rotos y zapatillas de deporte. Porta una pequeña mochila. Llegará a un camino donde le espera un hombre junto a un vehículo. Se trata de Javier (Javier Gutiérrez). Las primeras palabras que cruzan ya nos hacen pensar en que algo ocultan.


- ¿Hiciste todo lo que te dije? ¿Tiraste el móvil?

- Sí, maestro.


Ambos se montan en el coche para emprender camino. A lo largo de un sendero, que transita en paralelo a un desfiladero, Javier e Irene llegarán a una casa en medio de la nada. Tras la verja de entrada, les espera una mujer, Adela (Patricia López Arnaiz), y un par de pastores alemanes con muy mala leche. A la joven le dan miedo los animales. ¿Quiénes son estos personajes?

Javier es profesor en un centro de menores. Es lo que toda la vida de Dios se ha conocido como un reformatorio. Allí dan a parar con sus huesos los jóvenes más conflictivos de la sociedad, esos que no hacen más que meterse en problemas, que son violentos, que tienen deudas con la justicia, o que mantienen relaciones complicadas con sus familias. Javier lleva veinte años trabajando en ese centro y ha visto de todo. 

Y es precisamente en dicho centro donde residía Irene. La joven se ha escapado con la ayuda de Javier. Obviamente, su desaparición no pasa desapercibida para la dirección del centro. En cuanto Javier pone un pie en su trabajo, Silvia, una compañera, lo pone al tanto de la situación. La joven tenía que haber regresado la noche previa pero aún no lo ha hecho. La familia no sabe nada de ella. Hay que poner una denuncia en la policía por fuga y quebrantamiento de condena. Ante Silvia, Javier trata de dibujar la desaparición de Irene como una travesura más. Le dirá a su compañera que seguramente la joven se ha ido de fiesta con otras amigas o ha ido a buscar a Osman, su novio. Lo que pasa es que Osman está en la cárcel por un robo menor. Tratando de mantener el tipo, Javier se persona en la policía. Allí le recibe su amigo Miguel, al que pone en conocimiento de la desaparición de Irene. Inmediatamente se activa el protocolo de búsqueda y tratan de localizar a la joven. 

Pero, ¿por qué Javier se ha llevado a Irene a su casa? ¿Qué es lo que ocurre para que la joven se haya fugado? La respuesta la iremos sabiendo a través de los diálogos entre los personajes y, sobre todo, a través de la incipiente tripa de Irene que crece cada día más. Irene está embarazada. ¿Y qué tiene que ver eso con Javier y Adela? Pues que el matrimonio lleva años queriendo ser padres y no lo han conseguido. Adela se siente frustrada y vive en constante amargura. El embarazo no deseado de Irene puede ser su última oportunidad. Imagino que sabéis por dónde voy. ¿Conseguirán sus propósitos? Bueno, tendrás que ver la película para saberlo. Te adelanto que la cosa se complicará muchísimo cuando Osman salga de la cárcel y quiera localizar a Irene. 

¿Qué me ha gustado de la película?

Si no me paro a pensar demasiado en los detalles, diría que La hija tiene un argumento interesante. Otra cosa es que resulte creíble, teniendo en cuenta cómo se desarrollan los hechos. Pero tengo que admitir que a mí me tuvo pendiente de la historia en todo momento. Aborda una temática que no está exenta de polémica en según qué círculos, como es cierto tipo de maternidad. Y además, entra en juego la moral de cada uno.

Como digo, la acción empieza in media res por lo que no habrá una introducción previa ni vamos a conocer mucho del pasado de los personajes. De Irene únicamente sabremos cuatro cosas sobre su entorno familiar. En ningún momento se muestra cómo es el día a día de los jóvenes en Campillo. Tampoco es que resulte necesario. 

El suspense es comedido. Tan solo a la hora de metraje, el espectador sentirá que se masca la tragedia. En ese momento, me quedé sin aliento, y casi pude leer lo que a Javier se le pasaba por la mente. Nada bueno. De ahí al desenlace todo ese precipita.

¿Qué no me ha gustado?

En algún momento he sentido que me ha faltado información. Especialmente de Adela que, sin que se dé mucha explicación, resulta que tiene unos conocimientos muy necesarios para lo que se trae entre manos. 

Por otro lado, hay alguna reacción que queda muy en el aire. Sin destripar mucho la historia os pondría de ejemplo el momento en el que Adela le corta, de malos modos, la larga melena a Irene. ¿Por qué lo hace? Puedo entender que es fruto de la frustración de Adela, pero no sé, mostrar esa escena de repente, sin una acción previa, me pareció insustancial.

Personajes e interpretaciones

Irene tiene catorce años. Y está embarazada de otro joven de edad similar. Es el típico traspié que una adolescente comete sin pararse a pensar en las consecuencias. En su inocencia, la criatura que crece en su interior no le parece un gran problema. A otros mucho mayores ha tenido que enfrentarse a su joven edad. Hija de una madre adicta y psicótica, su vida no ha sido fácil. Ha recibido maltrato hasta que ella dijo basta y devolvió la violencia con violencia. Por eso está en el centro de menores. Aunque todo esto lo sabremos a grandes rasgos, por algún comentario que escucharemos en boca de Javier y es que, como digo, poco o casi nada se explica del pasado de los personajes. 

Interpretada por Irene Virgüez, la mayor parte de su trabajo no me dijo gran cosa. En cambio, tengo que reconocer que, cuando nace su insisto de supervivencia, hacia el final de la película, la sentí como una loba herida que prefiere morir antes que rendirse. Ahí sí me llegó a gustar la interpretación de la joven actriz, pero todo lo previo me ha parecido muy insulso y descafeinado.

Javier desarrolla una acción social que no tiene precio, encarrilar a los jóvenes. Lo más característico del personaje es su mano izquierda con los alumnos. Sabe perfectamente cómo manejar la situación para llevárselos a su terreno. Concretamente se ha ganado la confianza de Irene y la joven vuelca en él todas sus dudas y reflexiones. Por otro lado, la relación que mantiene con Adela se basa en el profundo amor que siente por ella. No vamos a ver a la pareja en situación idílica pero, por el desarrollo de los hechos, sabremos que a él le compensa saltarse las normas con tal de que Adela consiga un sueño.

Me temo que empiezo a tener un problema con Javier Gutiérrez. Es un actor que me gusta muchísimo pero, mientras veía la película, sentí que su interpretación era muy similar a todas las anteriores. ¿Qué implica interpretar un papel? A mi juicio, lo primero es hacerlo verosímil y lo segundo es hacerlo único. Pero últimamente estoy sintiendo que Gutiérrez le da el mismo barniz a todos su papeles. La entonación al declamar, el deje en sus frases, los gestos y la mirada. ¿Debe un actor construir todo un repertorio de matices para una personaje concreto? No lo sé. No he estudiado interpretación. Lo que sí sé es que, como os digo, viendo la película me dije que aquel Javier era el mismo que Martín, de Bajo cero, o el mismo que Javier, de Hogar. Tan solo, hacia el final de la película advertí un brillo distinto en su mirada, una segunda piel que no recordaba haber visto antes. 

En cuanto a Adela, para mí es el personaje más oscuro de la trama. Aunque parece estar un paso más atrás que Javier e Irene, su presencia, sus silencios, su mirada producen inquietud. No parece que le guste mucho la relación que Javier entabla con Irene. Hay complicidad entre ellos y Adela se siente excluida de ese juego. Para ella, Irene no es más que un recipiente, un objeto al que mantener cuidado hasta que cumpla su cometido. Mientras ese momento llega, casi le incomoda la presencia de la joven en la casa, a la que como una enemiga, un problema.

Me ha gustado mucho la interpretación de Patricia López Arnáiz. Su hieratismo, su frialdad, su desdén me ha dejado huella. Su personaje está tan profundamente herido que no se permite mostrar ni un ápice de bondad. Cuando Adela se junta con Irene, saltan chispas. 

Otras cuestiones

La película está rodada en Jaén. Los parajes de la sierra jiennense son absolutamente espectaculares. Días de sol en los que se ve la plenitud de la montaña y casi se puede respirar el aire limpio a través de la pantalla del cine. Y otros días, en los que la niebla se convertirá en un manto, cubriendo las escenas con un velo fantasmagórico que aporta mucho más suspense al relato. La nieve, en un momento dado, también hará acto de presencia. Toda una metáfora que muestra el paso del tiempo, de la luz a la oscuridad. Así es esta historia.

Y unido a unos escenarios, tendremos una hermosísima fotografía que juega con las luces y sombras. Destaco algún plano cenital (me encanta ese ángulo) que muestra el paisaje en todo su magnitud. 


Con un ritmo pausado, incluso en los momentos más álgidos, alguna situación que se veía venir, y banda sonora a cargo de Vetusta Morla, La hija habla de amor. Concretamente, del amor por la sangre de tu sangre y por la carne de tu carne. Pero también del amor conyugal e incondicional. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre por amor? ¿Hasta dónde una mujer por cumplir su sueño?

Recomendable.

[La tendréis en Movistar+ el próximo día 2 de abril]



Tráiler:



miércoles, 10 de marzo de 2021

BAJOCERO (THRILLER - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Lluís Quílez

Reparto: Javier Gutiérrez, Karra Elejalde, Luis Callejo, Patrick Criado, Andrés Gertrudix, Isak Férriz, Miquel Gelabert, Édgar Vittorino, Florín Opritescu, Ángel Solo, Àlex Monner, Sebastián Haro

Género: Thriller

Sinopsis: En una fría noche cerrada de invierno, en mitad de una carretera despoblada, un furgón policial blindado es asaltado durante un traslado de presos. Alguien busca a alguien de su interior. Martín, el policía conductor del furgón, consigue atrincherarse dentro del cubículo blindado con los reclusos. Obligado a entenderse con sus enemigos naturales, Martín tratará de sobrevivir y cumplir con su deber en una larga noche de pesadilla en el que se pondrán a prueba incluso sus principios.

[Fuente: Filmaffinity]

Pintaza. Eso es lo que pensé cuando vi que se estrenaba esta película en Netflix, allá por finales de enero. Un thriller, con Javier Gutiérrez y Karra Elejalde era una tentación demasiado poderosa como para no ver este largometraje el mismo día del estreno. Sin embargo,... (puntos suspensivos). Ahora os cuento.

Bajocero narra la historia de una venganza. Martín Salas (Javier Gutiérrez) es una policía que acaba de ser trasladado a una nueva comisaría. Su primer servicio será trasladar a unos presos desde un centro penitenciario a otro. Para ello irá acompañado por Montesinos, un policía con las manos muy sueltas y muy poca paciencia. El traslado se hace en plena madrugada, cuando el mundo duerme y las carreteras están menos transitadas. Lo importante es mantener la discreción y la seguridad, por eso los policías no llevan móviles y a los presos -seis en total (Ramis, Golum, Rei, Pardo, Rumano y Nano)- se les comunica el traslado en el mismo momento.  Los seis son minuciosamente cacheados. Los seis suben a un furgón blindado de la policía, que será conducido por Martín, y custodiado por un coche patrulla que irá abriendo paso. Más allá de la actitud chulesca de los presos, todo se desarrolla con normalidad y se ponen en marcha. Cae la niebla, cada vez más espesa, más densa, la visibilidad es prácticamente nula. De repente, el coche patrulla desaparece en la nada y el furgón blindado pincha, derrapando por el asfalto. ¿Qué ha ocurrido?

En paralelo, breves escenas nos muestran un ajuste de cuentas, un hombre embozado en un impermeable, golpea sin piedad a un joven bajo una lluvia torrencial. Posteriormente, veremos su reflejo en un charco y una barrera de pinchos que coloca en perpendicular a la carretera. No doy más detalles sobre lo que ocurre después. Ya la sinopsis aporta demasiada información para mi gusto.

¿Qué me ha parecido el argumento? A priori, la idea es buena. Como dije al principio, el motor de esta trama radica en la venganza, y en tomarse la justicia por la mano. La película no se centra en el asalto del camión blindado para liberar a los presos. La cosa va por otros derroteros bien distintos. Sin embargo, me he pasado toda la película saltando de una incoherencia a otra. Y es que yo creo que este guion adolece de evidentes lagunas. A ver cómo lo cuento para no destripar la historia. Me surgen todas estas preguntas, y más:

  • ¿Cómo es posible que un vehículo que circula a unos 200 metros de distancia de nosotros, tenga un accidente y no nos percatemos de ello? Vale que hay mucha niebla, pero también hay mucho silencio, porque estamos en plena noche y no hay ni un alma alrededor. Un accidente conlleva ruido, sí o sí.
  • ¿Cuántas ruedas de repuesto lleva un camión blindado de la policía? Para lo que ocurre en la película, hacen falta más de una.
  • ¿Cómo es posible que, con una escopeta de repetición, cueste la misma vida hacer añicos una ventana del furgón blindado -impacto tras impacto- y, sin embargo, la otra salte en mil pedazos tras el primer impacto del arma reglamentaria de un policía?
  • Por último, la vinculación que existe entre un preso y Martín me ha parecido de risa. Es que no aporta absolutamente nada.

Muchos me diréis que no deja de ser una película de ficción y que no sea tan melindrosa. Es verdad, Bajocero es una película de ficción pero los hechos deben ser verosímiles porque, de otro modo, terminas por no creerte lo que ocurre y, por tanto, el interés decae. No lo puedo evitar. No me vale que no me expliquen las cosas, que los personajes actúen sin lógica ninguna, o que se saquen de la manga situaciones que no tienen pies ni cabeza. En cualquier caso, la película está muy entretenida, y avanza con pasajes de mucha acción y violencia que se alternan con otros mucho más sosegados. No es una de esas película que no te dejan respirar ni un solo minuto. Por otra parte, la atmósfera  está muy bien lograda, así como la sensación de aislamiento que se respira fuera del furgón blindado. 

En cuanto a las interpretaciones, debo confesar que no me han dicho gran cosa. Bajo mi punto de vista, no es la mejor película de Javier Gutiérrez. En muchas secuencias me ha parecido ver lo mismo que ya he visto en otros tantos papeles que ha interpretado. También me pregunté cómo podía un señor menudito de 164 centímetros -para entrar en la policía bastan 160-, reducir a un tipo corpulento, grandote, mastodóntico, de 177 centímetros. Que sí, que soy puntillosa, pero es que hay cosas que, si no me las creo, me hacen sentir incómoda y eso hace que desconecte de la película.

Por otra parte, Karra Elejalde está muy poco aprovechado. Su papel es muy principal en la trama pero tiene poca exposición. Quizá algo más al final. Y fijaos, que tampoco me ha impactado como acostumbra. A mí me parece que, como ellos tampoco se creen el guion, no se sienten cómodos en el papel. Esto es una gran suposición mía, claro. 

En cuanto al resto del reparto, algunos están mejor que otros, sin que ninguno me haya parecido especialmente brillante. Probablemente sobresale algo más Luis Callejo, en su papel de delincuente de poca monta; quizá sea el personaje que más evoluciona, que termina mostrándonos una cara muy distinta a aquella que le conocimos en los primeros minutos de filme. 

La dirección correcta, la banda sonora potente, la fotografía cuidada y poco más. En resumen, Bajocero se deja ver. Funciona como producto de entretenimiento pero si eres de los que se hacen preguntas como yo, y todo lo cuestionan, vas a encontrar muchos más detalles de los que yo he mostrado.

Y cierro con una frase que emplea frecuentemente Martín Salas: la ley no funciona así. O lo que es lo mismo, uno no puede saltarse a la torera todo un cuerpo jurídico, ni siquiera cuando la ley es tan injusta que te deja un profundo vacío existencial. ¿De verdad la ley no funciona así? 

Tráiler:



miércoles, 22 de abril de 2020

HOGAR (THRILLER - 2020)

Año: 2020 

Nacionalidad: España.

Director: Álex Pastor y David Pastor.

Reparto: Javier Gutiérrez, Mario Casas, Bruna Cusí, Ruth Díaz, David Ramírez, David Selvas, David Verdaguer, Vicky Luengo, Ernesto Collado, Mireia Rey, Aleida Torrent, Josep Maria Alejandre, Raúl Ferrer

Género: Thriller.

Sinopsis: Javier Muñoz era un ejecutivo publicitario de éxito pero, tras un año en el paro, él y su familia se ven obligados a dejar el piso que ya no se pueden permitir. Un día, Javier descubre que aún conserva un juego de llaves de su antigua casa, y empieza a espiar a la joven pareja que ahora vive allí. Poco a poco, Javier empezará a infiltrarse en la vida de los nuevos propietarios, decidido a intentar recuperar la vida que ha perdido… a costa de quien sea.

[Fuente: Filmaffinity]


Qué gran aliado está suponiendo Netflix en estos días de confinamiento. He visto por redes cómo la gente se recomienda series y películas, o cómo solicitan recomendaciones, para hacer más llevadero este encierro. Así que yo vengo hoy a aportar mi granito de arena, y lo hago con una película española que me ha parecido más que digna. Hogar, dirigida por Álex y David Pastor e interpretada por Javier Gutiérrez y Mario Casas, es una propuesta que no te debes perder y de la que es mejor no contar demasiado. Intentaré ser breve.  

Javier (Javier Gutiérrez) es un publicista en horas bajas. Supuestamente dejó su anterior empleo en una agencia importante del sector para buscar nuevos aires y retos, pero esto no es más que una excusa, tras la que oculta un despido. Ahora va de entrevista en entrevista. Lleva así un año, empeñado en la búsqueda de empleo, con la esperanza de encontrar algo que le impida tener que deshacerse de su ático de lujo y de su coche de alta gama. Sin embargo, la situación es cada vez más crítica y al final, no tiene más remedio que dejarse arrastrar. 

Casado con Marga, una mujer que lo apoya y lo anima en sus peores momentos, y padre de un hijo al que acosan en el colegio, la familia regresa a El Carmelo, un barrio en la Barcelona más humilde, donde tienen un pequeño piso en propiedad. Atrás quedan las magníficas vistas de la ciudad Condal que le ofrecía su ático, atrás quedan sus sueños y sus esperanzas. Ahora el lujo y el éxito se ha impregnado del olor a lejía que desprende su mujer, empleada como limpiadora en una tienda de ropa, mientras él se pasa las tardes en un curso de reciclaje empresarial, donde sólo coincide con perdedores. Sin embargo, un suceso casual lo lleva de nuevo a su antiguo piso. Allí descubrirá a la nueva familia que ocupa su antigua vivienda, y a partir de ahí trazará un plan para recuperar lo que ha perdido. No cuento ni una pizca más del argumento porque justo en el momento en el que Javier regrese a su antiguo barrio, el espectador irá de sorpresa en sorpresa.

Hogar la he visto un par de veces. En el primer visionado se escapan algunos detalles que se convierten en pequeñas fisuras cuando te sientas a verla por segunda vez. Pero, a grandes rasgos, este largometraje cuenta con una trama bien urdida, en la que asoma el desempleo, el alcohol, la pederastía y alguna lacra social más. Quizá hay un par de situaciones que me han parecido cogidas con pinzas, como la presencia de un perro ladrador que perturba los planes de Javier y que me ha parecido un aderezo innecesario, salvo por la intención de mostrar la crueldad del ser humano, o un accidente que queda en el aire, y sin investigar, algo que no termina de cuadrar.

Al margen de la trama, otro punto fuerte de este largometraje es su coherencia. Las reacciones de los personajes que me parecen creíbles y convincentes. Hay cierta lógica en el desarrollo de los hechos, incluso tratándose del plan  maquiavélico que dibuja Javier. Pero lo más potente de este filme es precisamente el protagonista, Javier, ese hombre amargado, que no soporta la felicidad de los demás porque él ha perdido la que le correspondía. Es un tipo manipulador, un viejo zorro que sabe qué camino coger y cómo ganarse a la gente para conseguir lo que se propone. En definitiva, la película te muestra cómo un publicista hogareño y familiar se puede convertir en un ser diabólico. 

En paralelo tenemos a Marga (Ruth Díaz), esposa fiel y comprensiva que se adapta a las circunstancias, hasta que comienza a percibir cosas extrañas en su marido. Díaz le da un toque desafiante a su personaje. Ya me lo pareció cuando interpretó a una policía en Adiós, precisamente con el mismo Mario Casas como compañero, otro film del que puede que os hable. Su personaje tiene un momento clave en la trama, aunque unas buenas cartas no siempre te hacen ganar la partida.

Tomás (Mario Casas) y Lara (Bruna Cusí) son la familia que ha ocupado el ático de lujo que abandonó Javier por la crisis. Es o era un matrimonio feliz porque, mudarse a este ático es lo peor que han hecho. A Mario Casas hay que alabarle que vocalice mucho mejor en esta película. Recientemente noto que ha mejorado en este aspecto. En realidad va mejorando también en otros asuntos porque va dejando atrás aquellos papeles de joven malote y rompe-corazones, y se acerca más a un hombre maduro, con las ideas claras. Admito que, para lo poco que me gusta como actor, en esta ocasión lo he visto bastante centrado, muy pegado a su personaje. , quizá sea porque he visto dos protagonizadas por él en el que se le nota, o al menos yo le noto, una mejoría al respecto. En este caso, me ha parecido.  

De Hogar, hay escenas que quedan en la retina. Un grifo que gotea como metáfora, un plano de Javier, de espaldas al espectador, mientras mira con fijeza la luz que desprende su microondas al calentar unos tristes macarrones con tomate. ¿Dónde habrán quedado aquellas cenas suculentas? O esos anuncios que emite un canal de televisión y en los que Javier queda embobado, que muestran vidas idílicas y felices, nada más lejos de la realidad. Javier entiende que ha estado vendiendo humo y que la felicidad se consigue con otros medios o quizá añora tanto esa vida que enseñan la publicidad que no le importa coger una senda peligrosa. 

Javier Gutiérrez es un grande. Nos tiene acostumbrados a interpretaciones fabulosas y en esta ocasión no se queda atrás. Su papel en Hogar lo obliga a meterse en la piel de un hombre que ha dejado de brillar. De publicista de gran éxito ha pasado a convertirse en un hombre "demasiado cualificado para los puestos que ofertan las agencias". Tras cada rechazo vive la frustración como si le acabaran de decir que su vida como actor se ha acabado, que ahora vienen otros jóvenes pisando fuerte, que su técnica ha quedado desfasada, y ya no convence a los espectadores. Es un actor que construye sus personajes con carne y hueso, que los hace creíbles, que los llena de matices. Su lenguaje gestual es casi más importante que el oral.

Hogar me ha gustado. Como digo, es cierto que hay algunas cosas que no convencen o sobre las que se pasa muy por encima pero, a grandes rasgos, es una película entretenida, bien interpretada y que te puede hacer disfrutar.




Tráiler:   




miércoles, 4 de septiembre de 2019

DURANTE LA TORMENTA (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: España.

Director: Oriol Paulo.

Reparto: Adriana Ugarte, Chino Darín, Álvaro Morte, Javier Gutiérrez, Miguel Fernández, Nora Navas, Clara Segura, Julio Bohigas-Couto, Mima Riera, Francesc Orella, Albert Pérez, Silvia Alonso, Aina Clotet, Ana Wagener, Ruth Llopis, Belén Rueda.

Género: Thriller.

Sinopsis: Una misteriosa interferencia entre dos tiempos provoca que Vera, una madre felizmente casada, salve la vida de un niño que vivió en su casa 25 años antes. Pero las consecuencias de su buena acción provocan una reacción en cadena que hace que despierte en una nueva realidad donde su hija nunca ha nacido.

[Fuente: Filmaffinity]


Películas sobre agujeros en el tiempo conocemos varias. Resulta imposible no recordar Frecuency que dirigió Gregory Hoblit en el año 2000 e interpretó Dennis Quaid como protagonista, porque comparte muchos puntos comunes con el largometraje del que quiero hablaros hoy. Son películas con tramas complejas, laberínticas, caóticas, en las que hay que medir muy bien los tiempos, los hechos, las consecuencias para que no terminen siendo un sinsentido. Enfrentarse a una película como Durante la tormenta obliga al espectador a estar ojo avizor, a hacerse preguntas, a atar sus propios cabos siempre temiendo una incoherencia que eche por tierra todo el argumento. Por suerte, esta producción de Netflix me ha parecido una propuesta bastante aceptable, una más de Oriol Paulo que ya dirigió Contratiempo y El Cuerpo. Ambas me gustaron muchísimo. 

Vera Roy es una joven enfermera que se acaba de mudar a una zona residencial con su familia, -su marido David y su hija pequeña Gloria-. En pleno proceso de mudanza, mientras van vistiendo las distintas habitaciones, encuentran en un armario una vieja televisión, una videocámara y una caja llena de cintas de vídeo. En las mismas se ve a un niño de unos ocho años, ensayando algunas canciones con su guitarra. Mientras están visionando las cintas, ocurre algo extraño, un suceso que no pueden explicar pero al que prefieren no dar importancia y seguir con su vida. Pero la película no comienza con esta familia sino mostrando la vida de Nico Lasarte, involucrado en un asesinato y un accidente de coche, hechos que ocurrieron veinticinco años antes de la llegada de Vera y su familia a la zona residencial y a la misma casa que ocupó Nico en su día. La vida de todas estas personas se verán terriblemente afectadas por un fenómeno atmosférico excepcional, una tormenta eléctrica colosal que tendrá lugar el 9 de noviembre de 1998 -en los tiempos de Nico- y que se repetirá en idénticas circunstancias el 9 de noviembre de 2018 -durante los tiempos de Vera-. El desarrollo de ambas tormentas abrirá un agujero de gusano en el espacio temporal, que unirá la vida de Nico y de Vera, encargada esta última de salvar al niño de un terrible final. 

Decía al principio que lo complicado de este tipo de tramas es que todo cuadre. Los sucesos que se producen en 1998 deben tener cierta correlación con los que se suceden en 2018. Si se altera el pasado, el futuro cambia pero ¿cómo? ¿Qué hubiera pasado si Vera no conoce a David? ¿Qué hubiera ocurrido si no se produce ese asesinato ni ese accidente en 1998? Aunque parezca extraño, las pegas que le pongo a esta película no tienen que ver con esa alteración del pasado y sus consecuencias en el futuro. La película no hay que entenderla como si el presente y el futuro fueran una continuación del pasado sino como líneas paralelas en el tiempo que pueden unirse en un momento dado, permitiendo que ciertos hechos se solapen. Hay que pensar que las distintas vidas que muestra el largometraje corresponden a realidades distintas que avanzan paralelamente, líneas en las que se producen los mismos hechos aunque con importantes variaciones. Solo así, toda la trama tendrá sentido. El desenlace aporta un giro bastante interesante y que no me esperaba pero debo confesar que me quedé dándole vueltas a la última conversación como si algo me faltara. En cualquier caso, lo que había visto antes me había resultado tan satisfactorio que simplemente me dejé llevar.

Mis pegas tienen que ver más bien con cuestiones de índole procedimental. Me refiero a las investigaciones policiales. Hasta donde yo sé, si me equivoco corregidme, los registros policiales se llevan a cabo previa orden judicial y con la presencia del propietario del inmueble, circunstancias que no se producen en la película. Vale, no es un detalle tan trascendental como para condenar la cinta pero sí son pormenores que chocan un poco. En Durante la tormenta, vamos a ver a la policía entrando en un inmueble mientras su propietario está ajeno a todo. No me parece, la verdad. 

Y otra pega más, bajo mi punto de vista, es la interpretación de Adriana Ugarte, encargada de dar vida a Vera Roy. Aunque muchos alaban su trabajo a mí no es una actriz que me encandile ni que me resulte creíble. Siempre susurrante -algo que me crispa-, su lenguaje gestual me parece impostado y falto de credibilidad. En la interacción con su marido de ficción, los diálogos suenan bobos, tanto que llegué a pensar que formaban una pareja muy absurda. Pero Ugarte está arropada por otro actores, menos principales pero que me convencen más o muy consagrados y que desviaron mi atención de la actriz protagonista. Destaco principalmente a Nora Navas cuyo personaje está en una constante crisis de nerviosismo y misterio que aporta mucho suspense a la cinta. Chino Darín, que tampoco suele ser santo de devoción, en esta ocasión no está mal, intentando ayudar a Vera en su desquicio. Y luego está Javier Gutiérrez, que aunque está bastante poco aprovechado, interpreta un personaje con un matiz siniestro bastante conseguido. Y también están muy desaprovechados Ana Wagener y Belén Rueda, con dos papeles de apenas unos minutos. 

En cuanto a la dirección, me parece correcta. Destacaría los planos de la tormenta -, en concreto una secuencia con un plano contrapicado en la que se percibe a uno de los personajes enmarcado por un cielo negro y tenebroso que asusta al más dispuesto. A su vez, me gusta cómo se trenza la historia, cómo se pasa de un hilo temporal al otro sin sacar al espectador de la historia.

Durante la tormenta no es una película de ritmo frenético, de esas en las que te muerdes las uñas de inquietud, ni tampoco cuenta con grandes sobresaltos pero está bien urdida, mantiene al espectador atento a la acción, no aburre y sorprende. Así que, creo que es un largometraje bastante interesante y que puede reportar una tarde de estupendo entretenimiento. Por mi parte, le seguiré la pista a Oriol Paulo. Hasta ahora llega tres filmes y los tres me han gustado mucho. Espero que no se rompa la magia.



Tráiler:

                               
 Puedes adquirirla aquí:






miércoles, 30 de enero de 2019

CAMPEONES (COMEDIA - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Javier Fesser.

Reparto: Javier Gutiérrez, Juan Margallo, Luisa Gavasa, Jesús Vidal, Daniel Freire, Athenea Mata, Roberto Chinchilla, Alberto Nieto Fernández, Gloria Ramos, Itziar Castro.

Género: Comedia.

Sinopsis: Marco, un entrenador profesional de baloncesto, se encuentra un día, en medio de una crisis personal, entrenando a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida.

[Fuente: Filmaffinity]


Síndrome de Down. ¡Con la Iglesia hemos topado! Muchos sabéis que, por cuestiones familiares, estoy especialmente sensible con este tema. Por eso, cuando algo de mi entorno está relacionado con ese gen de más, se disparan mis alarmas y me vuelvo especialmente receptiva a la vez que recelosa. 

Campeones pasa a formar parte de la lista de largometrajes que abordan la discapacidad, física o intelectual, compartiendo espacio con Yo, también, León y Olvido, Anita (esta última no tuve el valor de verla  hasta el final) u otros títulos como Me llaman Radio La voz del interior, entre otras muchas. Y es que estamos en un momento social en el que la integración... bla, bla, bla... ¿Qué os voy a decir? La integración de las personas con discapacidad, los recursos destinados a este colectivo y los proyectos futuros me hacen mucha gracia. Eso sí que es una comedia. El mundo de los discapacitados, al menos en lo referente a los intelectuales, sigue estando a la sombra, arrumbado en un lugar recóndito al que nuestra clase política se asoma poco, lanzando consignas y poniendo en marcha planes que, a la larga no son más que un parche. Creo que este discurso ya me lo habéis oído en otra ocasión pero es que los discapacitados lo siguen teniendo muy, muy complicado en todos los ámbitos de la esfera personal y profesional. No os podéis ni imaginar el estado tan deplorable en el que se encuentra los centros públicos o concertados, o lo difícil que es acceder a la Ley de Dependencia. Una odisea que no se la deseo a nadie. En fin, que me caldeo. Mejor volvamos a la película. 

Sobre Campeones he oído una disparidad de opiniones. Gente que la ensalza y gente que la pisotea. De todo debe haber en la viña del Señor. En lo que a mí respecta, debo decir que me ha gustado y me ha parecido divertidísima, que nos acerca con humor al mundo de la incapacidad intelectual como vehículo para convertirnos en mejores personas. Dicho así puede sonar a una película demasiado moralizante, y es verdad que lanza mensajes a diestro y siniestro pero ¿qué mal hay en ello? Como parte afectada os puedo decir que muchos discapacitados me han dado grandes lecciones y sé de buena tinta que lo mejorcito que hay en mí se lo debo a ellos. Así que, sí, Campeones es una película que me ha gustado aunque también reconozco que, en algunos momentos he torcido el gesto. Pero de eso os hablaré luego. 

Marco Montes (Javier Gutiérrez) es un tipo insufrible que siempre se pasa de listo. Se ha separado de la mujer, es un tanto déspota, cree tener siempre la razón y así le va. Tras un primer encontronazo con la discapacidad, al que reaccionará de manera ofensiva, cuando un agente le pone una multa por mal aparcamiento, vivirá el momento más bochornoso de su vida. Será despedido como segundo entrenador de un equipo profesional de baloncesto después de pelearse con su jefe ante las cámaras de televisión durante un partido. Sin trabajo, sin mujer,... ahogará las penas tomando copas y terminará detenido acusado de un rosario de delitos. Un juicio rápido y la sentencia de un juez lo mandan a realizar servicios para la comunidad. Su cometido: entrenar a un grupo de discapacitados. Allí conocerá a Benito, Fabián, Juanma, Paco, Marín, José Luis,  Manuel, Sergio,... y a Collantes (la única chica). El panorama es desolador. Marco cree imposible convertir a estos chicos en un equipo de baloncesto, un grupo de jugadores coordinados que sepan, por lo menos, botar la pelota porque lo de encestar es otra historia. Sin embargo, nada es imposible para ellos (ni siquiera convertirse en actores y actrices y llegar a los Goya). 

Campeones juega a dos bandas, con la comedia y con el drama. La relación de Marco con los chicos desata todo tipo de situaciones pintorescas y divertidas que van a despertar la sonrisa y la risa del espectador. Hay momentos gloriosos como ese primer encuentro entrenador-jugadores, con unas presentaciones disparatadas, enredos de nombres, de novias, de jugadas y las peculiaridades propias de cada uno de esos chicos a los que su discapacidad le hace reaccionar de un modo u otro. Sin duda, es la mejor parte mejor de la película. Y escenas de este tipo se irán repitiendo a lo largo de todo el metraje.

Pero también hay espacio para el drama. En cierto modo, la vida de estos jóvenes tiene su parte melodramática como la de todos, porque, más allá de los entrenamientos, tienen sus trabajos, sus sueños, sus anhelos, sus frustraciones y decepciones pero consiguen ver las cosas de una manera distinta. Especialmente es un drama lo que le ha ocurrido a Román, un chico altísimo que parece tener bastantes conocimientos de baloncesto pero eso mejor no os lo cuento. Y por supuesto, es un drama la vida de Marco, en lo personal con una relación que está rota por diferencias irreconciliables con su esposa Sofía sobre una cuestión en la que tiene mucho que ver la discapacidad (este fue uno de los momentos en los que torcí el gesto), y en lo profesional, cuando de ser un grande del baloncesto a nivel nacional acaba arrumbado en un club de baloncesto de discapacitados. Risas y lágrimas en una película con un pre-desenlace que acarrea un importante mensaje cívico para remover conciencia (aquí volví a torcer el gesto) y un desenlace que sí recurre al lado más sentimental del espectador. La típica manipulación que encuentras con frecuencia en otras películas de rancio abolengo. Tampoco eso me supone un problema.

Y más allá del guion, si algo me ha conquistado de la película han sido los chicos. Juanma tiene mucho miedo al agua después de una experiencia traumática que le ocurrió de niño pero también siente una necesidad irrefrenable de abrazar a todo el mundo. Esto es tal que así. Los miedos de muchos de estos niños discapacitados son sencillos e incomprensibles para nosotros, - mi hermana, por ejemplo, le tiene pavor a las gafas de natación-, pero a su lado te vas a sentir la persona más querida del mundo, besado hasta la extenuación y abrazado hasta que te duela todo el cuerpo. Bueno, al lado de mi hermana no mucho porque ella pasa de toda la familia. Es la persona más independiente que he visto en mi vida, tanto que en cada visita me ve y me dice: '¡Ah, eres tú! Vale, adiós. Te dejo que tengo muchas cosas que hacer'. Y ahí me deja, plantada, después de una hora de camino de ida y otra hora de camino de vuelta, con ganas de estar con ella, de ver cómo se encuentra y pensando en qué cosas serán esas que tiene que hacer. No doy crédito pero la adoro.  Benito quiere jugar al baloncesto y tiene un jefe que lo putea. A Paco no se le entiende nada de lo que habla pero piensa con más coherencia que tú y que yo. A Sergio le dan... bueno, lo dejo ahí porque es uno de los momentos más bueno de la película.

De Campeones me ha fascinado el reflejo que hace de la sinceridad, de la honestidad, del ingenio y del punto de vista de las personas con discapacidad intelectual. Son sorprendentes, espontáneos, sin filtro, siempre dicen lo que piensan, no tienen prejuicios, no se cortan un pelo,... pero son taaaaan agradecidos. Por eso ellos ponen a Marco en situaciones que una persona 'normal' (ojo al adjetivo porque va con doble intención) jamás lo haría, momentos en los que el entrenador no sabe qué responder y que, en cierta medida, le hacen reflexionar. Igual que le ocurre al espectador.

A su vez, esta película también muestra cómo es el día a día de estos chicos más allá de una cancha de baloncesto porque ellos también tienen una rutina, unos horarios y unos trabajos -los más afortunados o con un grado de discapacidad inferior-, como Benito, que trabaja en un restaurante de lavaplatos, o Fabián que vive en una casa tutelada con cierto nivel de independencia, o Jesús que trabaja en un taller de coches y tiene sus propios aprendices, o Juanma que vive en un centro de acogida de animales donde colabora, o Sergio que se pinta el pelo de colores porque en su trabajo le pagan las horas extras con los tintes defectuosos o Marín que  forma parte de un plan de integración del ayuntamiento y es muy hipocondríaco. 

A nivel interpretativo, la película opta a once premios en los Goya entre ellos a los de Mejor Actriz Revelación y Mejor Actor Revelación, estando además nominada como Mejor Película. A ver, no creo que sea una película para una nominación de esta envergadura aunque estemos hablando de cine español y no de cine norteamericano. Pero otra cosa distinta es la interpretación. Gloria Ramos  (Collantes) y Jesús Vidal (Marín), optan al premio de mejor interpretación revelación. A mí me ha encantado el trabajo de Ramos. Su papel es el de una chica con Síndrome de Down, muy desafiante, muy pasota, que no consiente que nadie la tutee. Tiene frescura, naturalidad, desparpajo y eso me ha conquistado. Me la he creído totalmente. Por eso creo que tiene sus posibilidades, a pesar de competir con Rosy Rodríguez y Zaira Moreno (Carmen y Lola), cuyas interpretaciones  también me gustaron muchísimo. Si se lo llevara, confío en que sea por un trabajo bien hecho y no por ser discapacitada. Me alegraría más que ella. 

En cuanto a Javier Gutiérrez, todos sabemos que es un grandísimo actor, muy camaleónico que lo mismo sirve para el drama que para la comedia y aquí lo demuestra de sobra. Me hubiera gustado ver el rodaje de esta película, y comprobar si había camaradería entre Gutiérrez y los chicos. Imagino que se lo han tenido que pasar tremendamente bien en el rodaje. El actor encaja muy bien en la historia, y a su personaje se le ve la más que esperada evolución de un tío ofensivo a una persona tolerante y comprensiva. También opta al premio de Mejor Protagonista. Saldremos de dudas el próximo sábado.

La nueva propuesta de Javier Fesser se ha llevado de calle a la crítica y a buena parte del público. Está claro que también tiene sus detractores y que no a todo el mundo le ha gustado, pero me parece que la balanza, especialmente la profesional, se inclina más hacia el lado bueno del asunto. Y es que la película divierte y nos hace mucha falta reír. 

En definitiva, no creo que haya que pedir peras a los olmos. Campeones es lo que es, una comedia que nos muestra a un grupo de intelectuales, que nos enseñan a relativizar, a vislumbrar lo que es más importante en la vida, que nos dan lecciones de compañerismo, de humanidad,...con su leve toque de suspense ¿Hay que pedirle algo más? Creo que no. El objetivo más inmediato de esta comedia lo cumple con creces. Es hacerte reír y tienes que ser de hielo si no se te escapa alguna carcajada. 

Me despido con un último apunte. Hay una frase final que le regala Collantes a Marco: 'Nos has tratado como personas'. Os puede sonar ridículo, una cursilería y un recurso fácil para sacarle una lágrima al espectador, pero creedme porque he tenido que lidiar muchas situaciones desagradables, la gente sigue mirando de soslayo, sigue apartándose, sigue mostrando rechazo. Esto es la puñetera verdad, así que a mí no me parece un golpe bajo de guion, sino un puñetazo en toda la cara a todo aquel que sigue discriminando a cualquier persona con discapacidad.





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