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miércoles, 30 de marzo de 2022

LA HIJA (THRILLER - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Dirección: Manuel Martín Cuenca

Reparto: Javier Gutiérrez, Patricia López Arnaiz, Irene Virgüez, Sofian El Benaissati, Juan Carlos Villanueva, María Morales

Género: Thriller

Sinopsis: Irene tiene quince años y vive en un centro para menores infractores. Se acaba de quedar embarazada y está decidida a cambiar de vida gracias a Javier, uno de los educadores del centro. Javier le ofrece vivir con él y su mujer Adela en la casa que tienen en un paraje aislado y agreste de la sierra para que pueda llevar a buen término su embarazo. La única condición a cambio es que acepte entregarles al bebé que lleva en sus entrañas. Este débil pacto puede verse comprometido cuando Irene empiece a sentir como suya esa vida que lleva en su interior.

[Fuente: Filmaffinity]


Casi a punto de que la retiraran de la cartelera, me acerqué una tarde al cine para ver La hija. Acostumbro a llevar una pequeña libreta en el bolso y, si la película me ha parecido interesante, allá que anoto todo lo que se me ocurre una vez finalizada la proyección. Esas cuatro anotaciones me sirven luego de base para exponeros mi opinión. Y elijo hoy La hija porque próximamente la emitirán en Movistar+. Así podréis saber qué esperar de ella. 

La acción se inicia en media res. Veremos a una joven, Irene (Irene Virgüez),  cruzando un prado a cierta velocidad. Viste como las jóvenes de hoy en día, sudadera, pantalones vaqueros rotos y zapatillas de deporte. Porta una pequeña mochila. Llegará a un camino donde le espera un hombre junto a un vehículo. Se trata de Javier (Javier Gutiérrez). Las primeras palabras que cruzan ya nos hacen pensar en que algo ocultan.


- ¿Hiciste todo lo que te dije? ¿Tiraste el móvil?

- Sí, maestro.


Ambos se montan en el coche para emprender camino. A lo largo de un sendero, que transita en paralelo a un desfiladero, Javier e Irene llegarán a una casa en medio de la nada. Tras la verja de entrada, les espera una mujer, Adela (Patricia López Arnaiz), y un par de pastores alemanes con muy mala leche. A la joven le dan miedo los animales. ¿Quiénes son estos personajes?

Javier es profesor en un centro de menores. Es lo que toda la vida de Dios se ha conocido como un reformatorio. Allí dan a parar con sus huesos los jóvenes más conflictivos de la sociedad, esos que no hacen más que meterse en problemas, que son violentos, que tienen deudas con la justicia, o que mantienen relaciones complicadas con sus familias. Javier lleva veinte años trabajando en ese centro y ha visto de todo. 

Y es precisamente en dicho centro donde residía Irene. La joven se ha escapado con la ayuda de Javier. Obviamente, su desaparición no pasa desapercibida para la dirección del centro. En cuanto Javier pone un pie en su trabajo, Silvia, una compañera, lo pone al tanto de la situación. La joven tenía que haber regresado la noche previa pero aún no lo ha hecho. La familia no sabe nada de ella. Hay que poner una denuncia en la policía por fuga y quebrantamiento de condena. Ante Silvia, Javier trata de dibujar la desaparición de Irene como una travesura más. Le dirá a su compañera que seguramente la joven se ha ido de fiesta con otras amigas o ha ido a buscar a Osman, su novio. Lo que pasa es que Osman está en la cárcel por un robo menor. Tratando de mantener el tipo, Javier se persona en la policía. Allí le recibe su amigo Miguel, al que pone en conocimiento de la desaparición de Irene. Inmediatamente se activa el protocolo de búsqueda y tratan de localizar a la joven. 

Pero, ¿por qué Javier se ha llevado a Irene a su casa? ¿Qué es lo que ocurre para que la joven se haya fugado? La respuesta la iremos sabiendo a través de los diálogos entre los personajes y, sobre todo, a través de la incipiente tripa de Irene que crece cada día más. Irene está embarazada. ¿Y qué tiene que ver eso con Javier y Adela? Pues que el matrimonio lleva años queriendo ser padres y no lo han conseguido. Adela se siente frustrada y vive en constante amargura. El embarazo no deseado de Irene puede ser su última oportunidad. Imagino que sabéis por dónde voy. ¿Conseguirán sus propósitos? Bueno, tendrás que ver la película para saberlo. Te adelanto que la cosa se complicará muchísimo cuando Osman salga de la cárcel y quiera localizar a Irene. 

¿Qué me ha gustado de la película?

Si no me paro a pensar demasiado en los detalles, diría que La hija tiene un argumento interesante. Otra cosa es que resulte creíble, teniendo en cuenta cómo se desarrollan los hechos. Pero tengo que admitir que a mí me tuvo pendiente de la historia en todo momento. Aborda una temática que no está exenta de polémica en según qué círculos, como es cierto tipo de maternidad. Y además, entra en juego la moral de cada uno.

Como digo, la acción empieza in media res por lo que no habrá una introducción previa ni vamos a conocer mucho del pasado de los personajes. De Irene únicamente sabremos cuatro cosas sobre su entorno familiar. En ningún momento se muestra cómo es el día a día de los jóvenes en Campillo. Tampoco es que resulte necesario. 

El suspense es comedido. Tan solo a la hora de metraje, el espectador sentirá que se masca la tragedia. En ese momento, me quedé sin aliento, y casi pude leer lo que a Javier se le pasaba por la mente. Nada bueno. De ahí al desenlace todo ese precipita.

¿Qué no me ha gustado?

En algún momento he sentido que me ha faltado información. Especialmente de Adela que, sin que se dé mucha explicación, resulta que tiene unos conocimientos muy necesarios para lo que se trae entre manos. 

Por otro lado, hay alguna reacción que queda muy en el aire. Sin destripar mucho la historia os pondría de ejemplo el momento en el que Adela le corta, de malos modos, la larga melena a Irene. ¿Por qué lo hace? Puedo entender que es fruto de la frustración de Adela, pero no sé, mostrar esa escena de repente, sin una acción previa, me pareció insustancial.

Personajes e interpretaciones

Irene tiene catorce años. Y está embarazada de otro joven de edad similar. Es el típico traspié que una adolescente comete sin pararse a pensar en las consecuencias. En su inocencia, la criatura que crece en su interior no le parece un gran problema. A otros mucho mayores ha tenido que enfrentarse a su joven edad. Hija de una madre adicta y psicótica, su vida no ha sido fácil. Ha recibido maltrato hasta que ella dijo basta y devolvió la violencia con violencia. Por eso está en el centro de menores. Aunque todo esto lo sabremos a grandes rasgos, por algún comentario que escucharemos en boca de Javier y es que, como digo, poco o casi nada se explica del pasado de los personajes. 

Interpretada por Irene Virgüez, la mayor parte de su trabajo no me dijo gran cosa. En cambio, tengo que reconocer que, cuando nace su insisto de supervivencia, hacia el final de la película, la sentí como una loba herida que prefiere morir antes que rendirse. Ahí sí me llegó a gustar la interpretación de la joven actriz, pero todo lo previo me ha parecido muy insulso y descafeinado.

Javier desarrolla una acción social que no tiene precio, encarrilar a los jóvenes. Lo más característico del personaje es su mano izquierda con los alumnos. Sabe perfectamente cómo manejar la situación para llevárselos a su terreno. Concretamente se ha ganado la confianza de Irene y la joven vuelca en él todas sus dudas y reflexiones. Por otro lado, la relación que mantiene con Adela se basa en el profundo amor que siente por ella. No vamos a ver a la pareja en situación idílica pero, por el desarrollo de los hechos, sabremos que a él le compensa saltarse las normas con tal de que Adela consiga un sueño.

Me temo que empiezo a tener un problema con Javier Gutiérrez. Es un actor que me gusta muchísimo pero, mientras veía la película, sentí que su interpretación era muy similar a todas las anteriores. ¿Qué implica interpretar un papel? A mi juicio, lo primero es hacerlo verosímil y lo segundo es hacerlo único. Pero últimamente estoy sintiendo que Gutiérrez le da el mismo barniz a todos su papeles. La entonación al declamar, el deje en sus frases, los gestos y la mirada. ¿Debe un actor construir todo un repertorio de matices para una personaje concreto? No lo sé. No he estudiado interpretación. Lo que sí sé es que, como os digo, viendo la película me dije que aquel Javier era el mismo que Martín, de Bajo cero, o el mismo que Javier, de Hogar. Tan solo, hacia el final de la película advertí un brillo distinto en su mirada, una segunda piel que no recordaba haber visto antes. 

En cuanto a Adela, para mí es el personaje más oscuro de la trama. Aunque parece estar un paso más atrás que Javier e Irene, su presencia, sus silencios, su mirada producen inquietud. No parece que le guste mucho la relación que Javier entabla con Irene. Hay complicidad entre ellos y Adela se siente excluida de ese juego. Para ella, Irene no es más que un recipiente, un objeto al que mantener cuidado hasta que cumpla su cometido. Mientras ese momento llega, casi le incomoda la presencia de la joven en la casa, a la que como una enemiga, un problema.

Me ha gustado mucho la interpretación de Patricia López Arnáiz. Su hieratismo, su frialdad, su desdén me ha dejado huella. Su personaje está tan profundamente herido que no se permite mostrar ni un ápice de bondad. Cuando Adela se junta con Irene, saltan chispas. 

Otras cuestiones

La película está rodada en Jaén. Los parajes de la sierra jiennense son absolutamente espectaculares. Días de sol en los que se ve la plenitud de la montaña y casi se puede respirar el aire limpio a través de la pantalla del cine. Y otros días, en los que la niebla se convertirá en un manto, cubriendo las escenas con un velo fantasmagórico que aporta mucho más suspense al relato. La nieve, en un momento dado, también hará acto de presencia. Toda una metáfora que muestra el paso del tiempo, de la luz a la oscuridad. Así es esta historia.

Y unido a unos escenarios, tendremos una hermosísima fotografía que juega con las luces y sombras. Destaco algún plano cenital (me encanta ese ángulo) que muestra el paisaje en todo su magnitud. 


Con un ritmo pausado, incluso en los momentos más álgidos, alguna situación que se veía venir, y banda sonora a cargo de Vetusta Morla, La hija habla de amor. Concretamente, del amor por la sangre de tu sangre y por la carne de tu carne. Pero también del amor conyugal e incondicional. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre por amor? ¿Hasta dónde una mujer por cumplir su sueño?

Recomendable.

[La tendréis en Movistar+ el próximo día 2 de abril]



Tráiler:



miércoles, 24 de marzo de 2021

ANE (DRAMA - 2020)

Año: 2020 

Nacionalidad: España

Director: David P. Sañudo

Reparto: Patricia López Arnaiz, Jone Laspiur, Mikel Losada, Aia Kruse, Luis Callejo, Nagore Aranburu, Mariana Cordero, Gorka Aguinagalde, Fernando Albizu, David Blanka, Iñaki Ardanaz, Miren Gaztañaga, Lander Otaola, Karmele Larrinaga, Ane Pikaza, Amaia Lizarralde, Eric Probanza, Gaizka Ugarte, Lorea Ibarra, Karlos Aurrekoetxea

Género: Drama

Sinopsis: Vitoria, año 2009. Después de los altercados en su barrio debido a la inminente expropiación de algunas viviendas, Lide, madre joven que trabaja como vigilante de seguridad en las obras del tren de alta velocidad, descubre que su hija adolescente, Ane, no ha ido a dormir a casa. Lide, junto a su ex-marido Fernando, comenzará no solo a investigar el paradero de su hija, sino a adentrarse en el mundo de Ane y a darse cuenta de que ha convivido junto a una desconocida.

[Fuente: Filmaffinity]


Tenía muchas ganas de ver Ane. Me habían llegado rumores muy positivos de este largometraje. También por redes, había visto algún elogio. Y leo en la crítica cosas como «Gran revelación del cine español»«ópera prima con oficio» o «pequeña joya». Pero ahora vengo yo a poner la nota discordante. No sé qué me pasa últimamente, que no coincidido con el criterio mayoritario. Donde unos ven una obra maestra, yo encuentro una historia algo tediosa que me aporta poco. Sí, todo es muy subjetivo. Ahí va mi opinión. 

Ane sitúa la acción en Euskal Herria, durante el año 2009. Lide (Patricia López Arnaiz) trabaja como vigilante nocturno en las obras del tren de alta velocidad, para las que el Estado ha tenido que expropiar terrenos en los que se erigían edificios de viviendas. Durante uno de sus turnos, estando en el interior de la caseta prefabricada, se produce una explosión en el exterior. No es algo inusual. A veces, la población se topa con contenedores de basura que arden. Son las acciones de un grupo de jóvenes radicales que muestran de este modo su rechazo a las obras, al AVE, a la expropiación. En definitiva, a todo aquello que provenga de un país del que no se sienten parte. Entre esos jóvenes se encuentra Ane (Jone Laspiur), la hija de Lide y de Fernando, un matrimonio separado. La joven se mueve en los círculos que promueven el vandalismo, lleva varios días sin aparecer por casa y los padres comienzan a inquietarse. Sin acudir a la Ertzaintza, Lide y Fernando investigan en el entorno de su hija. Preguntan a amigos, a profesores, a todo aquel que pueda tener alguna pista sobre el paradero de su hija, y descubren que Ane no es lo que ellos creían. 

La película ahonda en las complicadas relaciones familiares, en esos nexos, a veces ásperos y lacerantes, que existen entre padres e hijos. Además, estamos hablando de una adolescente, que pasa por ese momento vital en el que todo se mira con los ojos de la rebeldía. A todo ello hay que añadir asuntos de política. Ane es una joven que siente tener al enemigo en casa, esa madre que trabaja en una obra estatal, para la que varias familias vascas han sido expropiadas. Para la joven, su madre es una mercenaria del Estado. Pero obvia, porque no le interesa, que el Estado ha ofrecido una compensación por esa expropiación. 

Así mismo, la palabra gaztexte sobrevuela buena parte del metraje. ¿Qué significa ese término vasco? Lo he buscado al finalizar el visionado porque, en ningún momento he podido deducirlo del contexto. Gaztexte es un centro juvenil. Parece ser que la sede, donde los jóvenes se reúnen, va a ser derruida también. Creo que ese punto de la historia no queda bien explicado y hubiera estado bien porque hubiera ganado fuerza la motivación de las acciones juveniles. Algo de todo eso se explica en el cortometraje homónimo que el director rodó en 2018, y que supone el germen de esta película. Os dejo el Making off del corto.




Pero decía antes que soy la voz discordante porque no he encontrado en este largometraje ese enganche que esperaba. Para empezar, su guion no me resulta original. Obviemos que estamos en el País Vasco, obviemos toda la cuestión nacionalista que, a la postre, no deja de ser un telón de fondo, y ahora decidme, ¿cuántas películas habéis visto en las que se aborden las complicadas relaciones entre padres e hijos? ¿Películas en las que los padres se llevan una gran sorpresa al descubrir los secretos que ocultan sus hijos? Lo mismo da que las familias sean del País Vasco, de Cuenca, o de Málaga. Padres con hijos rebeldes, que atentan contra la estabilidad familiar por los motivos que sean, los hay en todas partes. Y lo mismo no queman contenedores de basura, ni enarbolan banderas, pero sí le pegan patadas a las papeleras, rajan neumáticos de vehículos sin ton ni son, abandonan las clases, o hacen pintadas en los centros educativos. Formas de rebeldía hay muchas.  

Me ha faltado potencia en el conflicto, que verdaderamente el contexto geográfico y temporal tenga más sentido porque, aunque la sombra de la serpiente enroscada en el hacha está presente, la palabra ETA no se menciona en ningún momento. Y es que, a mi juicio, los actos vandálicos tienen connotaciones más sociales que políticas.

Por otra parte, me ha costado mucho conectar con Lide, con esa madre que descubre, con pavor, en lo que se ha convertido su hija. El trabajo de Patricia López Arnáiz le ha valido varios premios, entre ellos el Goya a Mejor Actriz. Sin embargo, a mí me ha faltado fuerza en la interpretación de una mujer con carácter, corajuda, que lleva sola el mantenimiento familiar, y se enfrenta a la ausencia de la hija. No me he sentido interpelada por ella, no he sufrido con su sufrimiento. ¿Por qué? Después de darle muchas vueltas descubro que el error ha estado en las constantes desconexiones que he sufrido por culpa de los diálogos. Era como si me costara trabajo seguir el hilo discursivo. Veía a los actores mover los labios pero las palabras no me llegaban. Había como una desincronización que me escupía de la película en todo momento. Y es que Ane está rodada en euskera y traducida al castellano. Y se nota. Mucho, además. He leído por ahí la opinión de otros espectadores que se quejan de lo mismo y recomiendan verla con subtítulos. A mí el tema subtítulo también me parece un obstáculo para conectar con la historia. Pero que cada uno elija. Lo que sí tengo claro es que el doblaje no es bueno. Emborrona la película. 

Y con respecto a la hija, el personaje me ha provocado lo mismo que me provoca la actitud de todos esos adolescentes, que solo piensan en sí mismos y van a su bola, pensando que el resto del mundo tiene que perdonárselo todo. Todos hemos sido adolescentes y hemos pasado por ello. Ane es un modelo a seguir en su entorno, para esos amigos revolucionarios que quieren hacer Historia. La joven se involucra en la lucha, recoge firmas, organiza encuentros, pero también oculta algo, un asunto de dinero, un novio, una ausencia y muchas mentiras. No es más que una joven rebelde, con sus motivaciones e ideales. 

Interpretada por Jone Laspiur, premiada con el Goya como Mejor Actriz Revelación, no sabría decir mucho de su trabajo. Tampoco me he sentido especialmente atraída por su personaje. No sé. No puedo aportar mucho, la verdad.  

La película está estructurada de manera cíclica. La misma escena inicia y cierra la película, rodada bajo un mutismo absoluto, interrumpido únicamente por el movimiento de Lide, que se mueve por la casa. Ese silencio frente a la ausencia de otro comensal es una metáfora del problema que anida dentro de esa casa, la falta de comunicación. Eso me ha parecido un punto positivo de la dirección, a cargo de David P. Sañudo, que debuta en largometraje. No obstante, casi todo el metraje transita con excesiva calma para mi gusto y debo admitir que, a ratos, he caído en cierto sopor. Tan solo, faltando diez minutos para el final, he atisbado unas secuencias más interesantes, pero mi entusiasmo se desinfló pronto.

Poco más os puedo decir. Si tenéis interés en esta película, mi opinión no os va a gustar mucho. He visionado Ane con muy poco entusiasmo e interés porque, ni la trama ni los personajes me han provocado ni una cosa ni la otra. Pero buscad otras opiniones, leed en otros foros, indagad en revistas especializadas. Lo mío no es más que una opinión gris entre un mar de otras tantas muy azules. 

La tenéis en Filmin y en Movistar+.



Tráiler:




miércoles, 3 de febrero de 2021

UNO PARA TODOS (DRAMA - 2020)

Año: 2020

Nacionalidad: España

Director: David Ilundain

Reparto: David Verdaguer, Patricia López Arnaiz, Clara Segura, Ana Labordeta, Betsy Túrnez, Jorge Pobes, Valèria Endrino

Género: Drama

Sinopsis: Un profesor interino asume la tarea de ser tutor de una clase de sexto de primaria en un pueblo completamente desconocido para él. Cuando descubre que tiene que reintegrar a un alumno enfermo en el aula, se encuentra con un problema inesperado: casi ninguno de sus compañeros quiere que vuelva a clase.

[Fuente: Filmaffinity]


Vuelvo a fijarme en una película de las nominadas para los Goya de este año. Uno para todos, del director David Ilundain, recibió diecisiete candidaturas aunque, al final, solo opta a la categoría de Mejor Protagonista Masculino, por el trabajo de David Verdaguer (Hogar, Lo dejo cuando quiera, o Verano 1993).

Aleix (David Verdaguer) es un joven profesor interino de primaria, al que han destinado a un pequeño pueblo de Zaragoza para realizar una sustitución. El joven llega con la ilusión de hacer un buen trabajo, y ganarse a los chicos. Pero pronto descubre que su alumnado oculta ciertos problemas. Al pasar lista advierte que falta un chaval. Carlos Esteban está enfermo. Durante el curso anterior se le detectó un linfoma y, durante todo el tratamiento, ha estado recibiendo clases a través de Ana, la profesora domiciliaria. Por lo que Aleix averigua, Carlos no es un compañero querido por su alumnado. El único que muestra algo de interés por el chico, y se preocupa por él, es Víctor, pero al resto le importa muy poco que Carlos se cure o no, y prefieren que siga en su casa y no acuda al colegio. ¿Por qué? ¿Qué les ocurre con él? Aleix terminará averiguando qué clase de persona es Carlos y qué razones se esconden ante la actitud de sus alumnos. Como docente, su misión será esclarecer los hechos, resolver los conflictos y conseguir que los alumnos resuelvan sus dificultades, con el objeto de que las aguas vuelvan a su cauce. Para ello, buscará un nexo común, algo que acerque posturas, y cierre heridas.

La trama de Uno para todos ahonda en dos cuestiones fundamentales. Por un lado la enfermedad vista desde el ángulo de los pre-adolescentes. ¿Cómo se enfrenta un chaval a su enfermedad? ¿Cómo gestiona su entorno la tensión que produce una situación de gravedad? Por otro, el bullying, esa lacra social que ha existido desde siempre, pero a la que ahora le ponemos nombre. 

Pero Carlos no será el único foco de atención sobre el que se centra el guion. Su problemática va a ocupar una primera mitad de la película, y en ella, tanto Aleix como los espectadores descubrirán qué tipo de chaval es este joven, qué era antes de su enfermedad y qué es ahora. Una vez que Aleix consigue encauzar y resolver este conflicto, la atención se traslada hacia Selua, una alumna marroquí, bastante introvertida. No parece tener problemas con el resto de sus compañeros. Tampoco se ahonda mucho en los encontronazos que haya podido tener con Carlos. Sin embargo, hay algo que la atormenta, algo que no la deja vivir, y en ello también tendrá que sumergirse Aleix, para sacar a su alumna del pozo en el que se encuentra. En realidad, no se puede hablar de dos hilos diferenciados porque ambos están conectados entre sí, pero el dilema moral al que se enfrenta Selua será otro de las cuestiones a las que Aleix tendrá que poner remedio. Y aquí, debo admitir que la parte de Carlos me ha parecido mucho más interesante que la de Selua. En cualquier caso, tanto un hilo como otro, se solucionará a base de diálogo, y de inculcar a los niños una de las lecciones más importantes que podemos recibir a cualquier edad, el respeto hacia los demás.

En cuanto a los personajes, Aleix es ese profesor joven, con vocación e interés en los chavales. No es ese docente que llega a clase, suelta la chapa y se desentiende de todo. Creo que esa imagen está mucho más ligada a antiguas generaciones de profesores. Ahora se apuesta mucho más por el diálogo, por la implicación, por la relación profesor-alumno. Aleix se interesa por lo que le ocurre a sus alumnos, trata de conectar con ellos, los ayuda a gestionar sus problemas, a analizarlos, a auto-analizarse. Para mí, esa es la parte más  interesante de esta historia, ese afán del profesor por plantar en sus alumnos la semilla de los valores, por ayudarlos a desarrollar el trabajo en equipo, la cooperación y, como dije antes, el respeto. 

Pero Aleix también tiene problemas personales sin resolver. Llegó a aquel colegio de Zaragoza con un lastre a rastras. Algo ocurrió en su familia que lo ha alejado completamente de los suyos. La incursión en la problemática de sus alumnos, le ayudará a ver su propio problema desde otra perspectiva.  

En cuanto a Carlos, es el típico chico bravucón y que se puede encontrar en cualquier colegio. Antes de la aparición de la enfermedad, se sentía seguro e inmune, pero el mal hizo acto de presencia y perdió toda su posición de poder. Ahora, con las secuelas de la quimioterapia a la vista, se siente débil y vulnerable. Abandonado por su padre, y con una madre que tiene mucho más miedo que el hijo, Carlos regresará a un aula donde sabe que no le van a recibir con los brazos abiertos. Así que le tocará replegar velas, asumir sus errores y enfrentarse a las consecuencias de sus actos.

La relación entre Aleix y Carlos es de honestidad. El hecho de que el alumno tan solo tenga once años y esté enfermo, no supone ningún obstáculo para Aleix a la hora de colocarle la verdad ante los ojos. Esa actitud del profesor es digna de alabar. Al joven no hay que tratarlo con lisonjas, ni ocultarle el daño que ha hecho. Solo con la verdad, la dura verdad, logrará comprender qué tipo de persona era antes. Las evidencias están ahí y el chaval entenderá que lo que uno siembra, lo recogerá más tarde. Esa es la única forma de aprender.

Con respecto a las interpretaciones, David Verdager, en el papel de Aleix, no me ha dicho gran cosa. En cualquier caso, a mi juicio se mantiene a un nivel aceptable la mayor parte del metraje hasta que, en la escena final, asistiremos a un derrumbe que me ha resultado del todo inverosímil. Otra cosa muy distinta son los chicos, que me han parecido todos fabulosos. Actúan como lo que son, jóvenes de once años que construyen un mundo dentro del centro escolar, con sus luces y sombras. Me gusta mucho el papel de Verónica, interpretado por Andrea Andrés. Es una chica fuerte, actual, algo guerrera, que dice lo que piensa y que las da, donde las toman.

Del argumento de Uno para todos me quedan asuntos por resolver. Por un lado, no se explota la problemática personal de Aleix con su familia. Algo ocurrió cuando el padre del profesor murió, pero no se ahonda en esa cuestión.  ¿Por qué motivo Aleix no se habla con su madre ni con sus hermanos? ¿Qué relación tiene la muerte del padre con todo eso? Del mismo modo, entre el joven y Ana, la profesora domiciliaria, se forja una relación de amistad con visos a algo más. Ella es una madre divorciada con tres hijos y, desde el primer momento, se intuye que  hay química entre ellos. Creo que es una relación que podía haber dado más de sí. 

Para ir finalizando y, como dato curioso, os diré que la acción se inicia en septiembre de 2019 y avanzará hasta junio de 2020. En Uno para todos, el coronavirus no tiene cabida, y los alumnos acuden a clase, ajenos al azote de la realidad al otro lado de la pantalla. ¿Quién le iba a decir al director, guionista y reparto que íbamos a estar esos meses encerrados en casa?

En definitiva, con un tono dramático, Uno para todos me ha parecido una película tierna, entrañable y dulce. Aborda unos temas interesantes, bien llevados, y ofrece una imagen de la docencia muy a tener en cuenta, con esa figura del profesor que ocupa un lugar importante en la educación y desarrollo de un niño, no ya como alumno, sino como persona. Aun así, para mí no ha sido de esas películas que deja un recuerdo perdurable en mi memoria, y tampoco me ha despertado profundas emociones. Se deja ver. Poco más.



Tráiler:





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