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miércoles, 24 de enero de 2024

TE ESTOY AMANDO LOCAMENTE (DRAMA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Alejandro Marín

Reparto: Ana Wagener, Omar Banana, Alba Flores, Jesús Carroza, Carmen Orellana, La Dani, Manuel Morón, Lola Buzón, Mari Paz Sayago, Pepa Gracia, Alex de la Croix

Género: Drama

Sinopsis:  Sevilla, 1977. En un momento en el que la homosexualidad es delito, Reme, una madre tradicional movida por el amor hacia su hijo, un adolescente aspirante a artista, se involucrará en el movimiento LGTBI andaluz, gestado paradójicamente en el seno de la Iglesia.

[Fuente: Filmaffinity]


«Porque las cosas están cambiando pero no han cambiado todavía».


Hoy empiezo esta reseña por el tejado, con la última frase sobreimpresa en pantalla con la que finaliza la película de la que vengo a hablaros hoy, porque es cierto que muchas cosas van cambiando, en diversos ámbitos, pero todo lleva su tiempo y el camino es tortuoso. De eso nos habla Te estoy amando locamente, de una de las luchas que se inició en el siglo pasado y que, a día de hoy, sigue en vigor. 

La acción se inicia en Sevilla, en el mes de junio de 1977. En una casa de vecinos del barrio de Triana, esas corralas en las que la vida giraba alrededor de un patio, espacio común, donde los vecinos confraternizaban, vive Reme. Es una mujer viuda, que regenta la sastrería que le dejó su marido. Su hijo Miguel es un joven estudiante. Está a punto de presentarse a Selectividad y, una vez apruebe, entrará directo a la universidad para empezar a estudiar Derecho. Esos son los planes que Reme ha ideado para su hijo. La mujer está muy ilusionada con la proyección profesional que le espera a Miguel, y más cuando cuenta con el apoyo de don Ignacio, un cliente habitual de la sastrería, abogado de profesión, y socio de uno de los mejores bufetes de Sevilla. Sin embargo, Miguel no está muy por la labor de encerrarse de por vida entre las cuatro paredes de un despacho. Él tiene otros sueños. Le gusta cantar y tiene una meta: participar en el programa de TVE, Gente Joven. Hasta aquí, todo sería más o menos normal, porque cantar no está mal visto ni es delito. Sin embargo, durante la celebración de una boda, Miguel dará rienda suelta a su naturaleza y Reme entenderá que su hijo le tiene guardada una sorpresa. Desinhibido por el alcohol, el joven bailará con su amiga Maca. Sus movimientos son poco masculinos. Los asistentes a la boda se dan cuenta. Reme, también. Y unos jóvenes empezarán a burlarse de él. Así se inicia el conflicto que da pie a esta película porque Miguel es homosexual, y ser homosexual en los años 70 era un auténtico problema. Sin poder evitar su naturaleza, sintiéndose atraído por ese mundo, pensando que él no hace nada malo y que solo quiere ser como se siente, el joven entrará en contacto con un grupo de homosexuales que luchan por sus derechos. Entrar en ese círculo será para Miguel un arma de doble filo. Por un lado, porque se topará con la incredulidad y el rechazo de familia y amigos. Por otro lado, porque el colectivo está sometido a una fuerte represión en los años 70.

Los hechos se irán desarrollando en paralelo a lo que ocurrió realmente en aquel periodo de cambios, hasta llegar a un desenlace que, sinceramente, a mí me ha tocado el corazón, después de ver sufrir tanto a los personajes de esta historia. 

Qué me ha gustado de la película

De entrada, os puedo decir que, tras ver este largometraje, he sentido deseos de dar marcha atrás en el tiempo y vivir lo que nos muestra esta película con algo más de edad. En el año 77, yo era una pipiola. Con siete años mi mundo se resumía a mi familia, a mis amigas, y al colegio. Ni recuerdo lo que se nos relata en la película ni mucho menos sabría lo que es la homosexualidad. Así que, que esta película me haya mostrado los acontecimientos que se vivieron aquellos años me parece un punto a favor. Y no quiero idealizar la lucha, porque los que la protagonizaron lo pasaron realmente mal, como suele ocurrir en toda injusticia.

Y es la temática otro puntal importante de Te estoy amando locamente porque, aunque las cosas han cambiado mucho, aún queda mucho camino que recorrer. Y ya sabemos que todo sendero tiene un punto de inicio y es eso lo que nos va a mostrar la película, cómo se gestó el movimiento LGTBI ( con todas las siglas que le queramos añadir aunque, dicho sea de paso, a mi tanta etiqueta me molesta porque no creo que sea necesario) y la creación del Movimiento Prímula y del MHAR (Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria).

Tras la muerte de Franco, se inicia el periodo de transición hacia la democracia. A raíz de lo que ocurre con Miguel y con Reme, la película nos muestra a un colectivo que trataba de luchar por sus derechos. Era el momento de alzar el brazo, de dar visibilidad a una realidad que, hasta ahora, era mejor mantener oculta; de hacer entender que cada uno tiene su propia identidad sexual y no por eso tiene que catalogarse de delito; de dejar de esconderse y de exigir la abolición de la Ley de Peligrosidad Social, una norma que venía a modificar aquella otra de vagos y maleantes. ¿Las habéis leído? Como decimos aquí, tela marinera.

Así veremos cómo se organiza el colectivo, convocando reuniones que, como dice la sinopsis, se celebraban paradójicamente en salas propiedad de la Iglesia. Llevarán a cabo actos reivindicativos, ejercerán una labor de concienciación e información a la ciudadanía, solicitarán firmas y expondrán sus peticiones a sindicatos y partidos políticos. Todo esto, mientras se llevaban a cabo redadas y se encarcelaban a personas, acusadas de escándalo público por vestir con prendas no acordes a su género. 

Y ya que menciono a la Iglesia, no puedo obviar la presencia de Manolo, un cura obrero, implicadísimo en todo lo que afecte a los más débiles, desde los trabajadores de una fábrica textil, que se enfrentan a un despido masivo, hasta los marginados por su condición sexual. ¿Dónde quedaron los curas obreros? Veremos a Manolo al frente de la Juventud Obrera Cristiana, animando a los más jóvenes a luchar por sus derechos, aunque eso también lo ponga en una situación comprometida frente a la Iglesia. En ningún momento, le importará lo más mínimo.

Aunque la identidad sexual es el centro neurálgico de la película, también tendrá presencia la lucha de la mujer por sus derechos. Lo veremos en el personaje de Reme, una mujer que, mientras su marido vivió, fue la oficiala de la sastrería pero que, al fallecer su esposo, en vez de hacerse ella cargo del negocio, por ser la verdadera artífice de los trajes que salen de esta sastrería, y ponerse al frente del mismo, su lugar termina usurpándolo un hombre. Y es que, como Reme le dice a Macarena, el oficio de sastre siempre ha sido de hombres. A lo que Macarena le responde diligentemente: Y eso, ¿quién lo dice? 

Así que feminismo y movimiento LGTBI se dan la mano para luchar por lo mismo, por la igualdad. O dicho de otro modo: Por el vive tu vida y déjame vivir la mía, porque tú, ni eres mejor que yo, ni yo soy mejor que tú.

Personajes e interpretación

El elenco de personajes vendrá encabezado por Reme y su hijo Miguel. Ella es una mujer que, aunque militó de joven, ahora está centrada en la sastrería y en el futuro de su hijo. Como dice una vecina, Reme no levanta la cabeza. Desde la muerte de su marido -circunstancia por la que se pasa muy de puntillas-, tiene ahora que encarar la homosexualidad de su hijo, con todo lo que eso implica. A esa madre se le caerá el mundo encima, pero Miguel es su hijo y ya sabemos que una madre es una madre.

El papel de esta sufrida mujer lo encarna Ana Wagener y a mí me parece que hace un trabajo extraordinario. Su sufrimiento por lo que le pueda ocurrir a su hijo me ha parecido muy creíble. La he visto angustiada, aturdida, exasperada, tratando de solventar el problema de Miguel como se hacía entonces, poniéndolo en manos de los médicos, como si un homosexual fuera un enfermo. Tendrá que darse cuenta de la realidad por sí misma, cuando descubra que le cierran las puertas, y entienda que las personas que merecen la pena son las que están a tu lado en los momentos difíciles, sin que importe sin son altos, bajos, rubios, morenos, gordos, flacos, heterosexual u homosexual. Me da rabia que esta película no haya recibido ninguna nominación a los Goya por el trabajo de esta actriz. A mi juicio, se lo merecía.

En cuanto a Miguel, el joven no entiende nada. No comprende por qué lo que siente en su interior, lo que le atrae, lo que sueña y desea es motivo para tanta polémica. ¿Por qué a otros les importa tanto su condición, si ni lo conocen ni saben nada de él? Miguel no comprende por qué su madre se sorprende tanto al descubrir que su hijo es homosexual. Para él es algo natural. ¿Por qué lo tratan como a un enfermo? Madre e hijo han estado siempre muy unidos pero se ha abierto una brecha entre ellos. Así que Miguel se apoyará en los que son como él, que lo animarán a buscar el valor para enfrentarse a su realidad.

El actor que encarna al joven Miguel es Omar Banana. Creo que es su debut y, sinceramente, no ha podido tener mejor papel para su presentación. Él sí está nominado a Mejor Actor Revelación para los Goya. Compite con Matías Recalt (Roberto Canessa en La sociedad de la nieve), y con otro compañero de reparto, La Dani, que interpreta a un cantante homosexual, que será como su guía en ese camino de transformación y de salida del armario.  Igualmente, su trabajo es inmenso.

El resto del reparo, mucho debutante entre las filas de esta cinta, está genial, salvo, y ya lo siento, Alba Flores que encarna a Loles. A mí me ha parecido de las interpretaciones menos creíble de la película.

Ambientación

Otro punto a favor de este largometraje es la ambientación que ya nos hace viajar a esa época desde los créditos iniciales, mostrándonos imágenes reales de acontecimientos que se vivieron en aquellos años, como el anuncio de la muerte de Franco, la abdicación de Juan de Borbón en su hijo Juan Carlos, la formación de un gobierno democrático liderado Adolfo Suárez, así como los artistas más famosos del momento o los programas de televisión más míticos. Todo ello, con una banda sonora en la que destacan temas tan conocidos como el que da nombre a la película, interpretado por Las Grecas. No será el único tema conocido que suene. Habrá copla y canciones del momento, como las que cantaba Mari Trini. 




El espectador viaja a la Sevilla de los años 70, para asomarse a sus calles, con sus establecimientos de entonces. Me ha parecido precioso reencontrarme con una antigua tienda que ocupaba la famosa calle Sierpes. Y qué emoción ver esa Giralda vistiendo de rosa. Pero también está muy lograda la recreación de las viviendas de entonces, con esas paredes pintadas en un tono verde pálido que me trasporta a mi propia infancia. Os vais a reír pero yo, a ese tono verde pastelón le llamo color «verde cuarto baño», porque en la primera casa en la que viví, las paredes del baño, que ni estaban alicatadas con azulejos ni nada similar, tenía ese color.

También merece una mención especial la labor de vestuario, con esos pantalones de campana y esas camisas con los cuellos grandes, de pico; maquillaje y peluquería. Todo está muy cuidado en esta película. 


En definitiva, Te estoy amando locamente me ha gustado bastante. Creo que su director, que también debuta en largometraje, hace un gran trabajo y un precioso homenaje, mostrándonos esta historia de amor por un hijo. Es una película que, aunque nos cuente un drama, tiene también su dosis de humor, como para destensar y relajar tantas penalidades. A lo mejor no es de las mejores películas que hayas visto. A lo mejor, la ves y se te olvida pronto. Pero creo que hay mucha justicia y mucho cariño en este largometraje tan necesario, para terminar de concienciar a la sociedad. Dejemos de mirar a los demás y ocupémonos de nuestros asuntos porque un homosexual, una persona trans, una persona no binaria, o lo que sea que cada cual se sienta, mientras no haga daño a nadie, tiene tanto derecho a vivir su sexualidad como cualquier heterosexual.

Por cierto, atención a las imágenes finales que vuelven a mostrarnos escenas reales. La homosexualidad y la transexualidad dejaron de ser delito en 1979. Lo que debería ser delito es que todavía haya algún intolerante que señale con el dedo.

La tenéis en Movistar+

Tráiler





miércoles, 1 de marzo de 2023

MODELO 77 (DRAMA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Alberto Rodríguez

Reparto: Miguel Herrán, Javier Gutiérrez, Jesús Carroza, Fernando Tejero, Xavi Sáez, Catalina Sopelana, Polo Camino, Alfonso Lara, Javier Lago, Iñigo Aranburu, 

Género: Drama

Sinopsis: Cárcel Modelo. Barcelona, 1977. Manuel (Miguel Herrán), un joven contable, encarcelado y pendiente de juicio por cometer un desfalco, se enfrenta a una posible pena de entre 10 y 20 años, un castigo desproporcionado para la cuantía de su delito. Pronto, junto a su compañero de celda, Pino (Javier Gutiérrez), se une a un grupo de presos comunes que se está organizando para exigir una amnistía. Se inicia una guerra por la libertad que hará tambalearse al sistema penitenciario español. Si las cosas están cambiando fuera, dentro también tendrán que hacerlo.

[Fuente: Filmaffinity]


Modelo 77 la he visto dos veces. La primera, me quedé traspuesta, cuando tan solo quedaban 20 minutos de metraje. Al margen de perderme unas cuantas escenas importantes, no salí muy contenta del cine. A ver, debo aclarar que aquel día no era el más apropiado para meterme en una sala oscura y silenciosa, y menos para ver una película de dos horas de duración. Me dormía de pie y aguanté demasiado. Así que, he vuelto a verla una vez que llegó a plataforma. Mi impresión ha cambiado radicalmente, aunque sigo diciendo que últimamente se están haciendo películas un pelín largas. Pero entremos en la cuestión.

Modelo 77 narra la historia de una fuga. ¿Real? Bueno, Alberto Rodríguez se basa en los hechos ocurridos el 2 de junio de 1978, cuando 45 presos de la cárcel Modelo de Barcelona, consiguen huir del centro penitenciario, vía cloacas. Aquel suceso es el que ha inspirado al cineasta para hacer esta película pero entiendo, por lo que he leído, que luego ha dejado volar su imaginación. De hecho, si lees algún artículo sobre el suceso advertirás ciertas diferencias en cuanto al proceso de fuga. Pero es igual. 

La acción se inicia en febrero de 1976. Hace tres meses que Franco ha fallecido y ya se huele un cambio en la política del país. A la cárcel Modelo llega Manuel, un joven trajeado al que se le acusa de sustraer la cantidad de un millón de pesetas de su lugar de trabajo pero, en realidad, el joven asegura que solo cogió cincuenta mil (el adelanto de una nómina), en complot con el hijo del dueño de la empresa. Parece que ha sido víctima de una encerrona. No se entrará en detalle en esta cuestión.  Manuel tendrá que esperar a su juicio pero, es probable que le caigan seis años de prisión.

Desde el primer momento, no entra con buen pie en la cárcel y uno de los boqueras (funcionario) le hace la cruz. Será recluido en aislamiento durante quince días. Las condiciones en las que es encarcelado son infrahumanas. Frío, bichos, comida que huele mal y sabe peor, y sin posibilidad de asearse. Desde el principio Manuel protestará y exigirá que se respeten sus derechos y no sea tratado como un animal. Será un preso marcado y señalado desde que pone un pie en la cárcel, un recluso conflictivo para el personal laboral del centro. Sus exigencias provocarán un trato más descarnado por parte de los funcionarios.

Poco a poco, se irá adaptando a la vida en la cárcel. Compartirá celda con Pino (Javier Gutiérrez), un preso veterano con larga condena por delante (y por detrás), al que nadie le tose. Pinto es dueño de sus dominios, cuida sus objetos y trata de mantener una vida tranquila dentro de la cárcel. Sus trapicheos le permiten tener acceso a algunos privilegios pero, en general, mantiene una actitud tranquila. En la misma celda duerme Negro (Jesús Carroza), un joven más dicharachero, un soñador que cree que, tras la muerte de Franco, todo irá a mejor. Manuel hará buenas migas con ambos, mientras intenta salvar el pellejo de los conflictos, golpes y peleas que vendrán de diversos flancos.

Pero la actitud de Manuel llamará inmediatamente la atención de otro grupo de presos que luchan por cambiar las cosas dentro de la cárcel. Así nace COPEL, la Coordinadora de Presos en Lucha, que estarán respaldados por abogados altruistas que tratarán de aligerar juicios y reducir penas, mientras esa democracia en la que tenían tantas esperanzas, no termina de dar los frutos esperados. No, al menos, en el mundo carcelario. Entre las paredes de la Modelo sigue imperando la dictadura. La violencia, el maltrato, los supuestos traslados, las muertes ocurridas en extrañas circunstancias se irán sucediendo, y todo ello dará lugar a un ambiente cada vez más caldeado. Los presos están dispuesto a todo, incluso aquellos que abogaban por una convivencia tranquila; incluso aquellos que son considerados los más peligrosos y a los que todo el mundo da la espalda. La unión entre presos será férrea.

Modelo 77 irá desgranando los sucesos mientras el tiempo pasa hasta el desenlace final que da pie a esa fuga que tuvo lugar en el año 78. Tras alcanzar la calle, ¿qué futuro les depara? Ah, eso queda para la imaginación del espectador.

Qué me ha gustado de la película

En primer lugar, la película me descubre un acontecimiento que ocurrió en este país cuando yo era una «micurria». Por cierto, ¿os he contado alguna vez que, hasta los ocho años, yo viví frente a una cárcel? Recuerdo unas movidas impresionantes, con los presos metiéndole fuego a los colchones, y accediendo a los tejados del edificio. Tuve una infancia muy divertida. Y ahora que lo pienso, y teniendo en cuenta que lo de COPEL y la lucha de los presos llegó a todas las cárceles españolas, lo mismo fui testigo de una revuelta similar que la que se vivió en la Modelo. Lo que para mí fue algo aislado en la cárcel de Ranilla, quizá fuera una acción colectiva a nivel nacional. Estoy hablando del año 77, así que, bien podría ser. Pero, volviendo a la película, la trama me ha empujado a buscar más información sobre aquella fuga y he encontrado un documental estupendo, que se emitió en TVE en 2016, titulado La fuga de los 45. Lo dejo aquí por si os interesa. A mí me gustó mucho y me parece un complemento perfecto para esta película.




Por otra parte, nunca está de más asomarse a la política de tu país en un determinado periodo. La muerte de Franco parecía que iba a abrir las puertas a lo grande y de un día para otro, pero todo requirió su tiempo. Había que anular leyes de la dictadura y sustituirlas por otras democráticas y, aunque en el tema carcelario había cierto consenso, Modelo 77 nos muestra que la modificación de la legislación penitenciaria no salió adelante como se esperaba. A los presos les tocaba esperar mucho más que al resto de la población civil. 

La época está muy bien recreada. Se cuidan mucho los detalles de vestuario, peluquería, y todo lo que ayude a trasladarnos a aquella época. Hay un personaje a través del cual iremos viendo cómo era la vida en aquellos años, por medio de una serie de recortes de prensa que nos muestras los avances en distintas esferas. 

Modelo 77 no te aburrirá sino que hay tanta acción y la tensión es tan palpable, que te mantendrá en vilo (olvidemos que yo me dormí la primera vez que la vi). 

Qué no me ha gustado de la película

Únicamente la duración de la misma. Ya digo que tiene mucha acción y ocurren muchas cosas, pero a mí me parece que dos horas sentada en la sala de un cine, para mí (ojo, para mí) es mucho tiempo. En tu casa, ya es otra historia.

Y luego hay algo que no entendí bien. Uno de los reclusos es médico de profesión. De vez en cuando, él se encarga de atender a los presos que tienen heridas o cualquier problema médico. Lo curioso es que este personaje cuenta con un arsenal de medicamentos e instrumentación que no sé hasta qué punto podía tener en su celda. A mí me resultó extraño.

Reparto e interpretación

En una cárcel, hay mucho recluso y, tratándose de una película, hay mucho personaje, pero Pino y Manuel serán los dos grandes protagonistas. Sin embargo, también resaltarán otros tantos, entre ellos el Marbella, un preso muy chungo de la sexta planta (por lo que se ve, en la sexta está lo peor del género carcelario) e interpretado por Fernando Tejero.

Pino es un hombre curtido en el mundo de la cárcel. Conoce bien el terreno en el que se mueve y no espera gran cosa de los cambios que se avecinan. Aunque inicialmente lo veremos más como un lobo solitario, que no necesita ayuda, será uno de esos personajes que irá evolucionando poco a poco. La resignación y la desgana se irán transformando en un deseo de libertad, como hasta ahora no había experimentado. Conoce bien las entrañas del edificio en el que lleva desde hace tantos años y eso será una gran ventaja a la hora de orquestar la fuga. Interpretado por Javier Gutiérrez, me ha gustado mucho su trabajo en esta peli, en el que lo he visto algo más lejos de los papeles que suele hacer. El actor aporta a su personaje matices y registros que no le he visto hasta ahora. Debo decir que, metido en el papel, se ríe de una forma peculiar que me ponía nerviosa, pero eso va en la interpretación. Si ves alguna fotografía de su personaje podrás preguntarte por qué le han colocado esas gafas de culo de botella, y esa profusa barba. Espérate a las fotografías que acompañan los créditos finales y lo entenderás

Manuel es un joven con sangre nueva. Es hijo de otra generación, aunque ha nacido en dictadura. Su juventud, y la idea de que tiene un futuro por delante que puede quedar marcado y truncado para siempre, lo animarán a unirse a la lucha. Manuel oculta sus verdaderos orígenes y creerá estar por encima de los demás pero la cárcel pone a todo el mundo en su sitio. Al final, se sentirá uno más. Y si Gutiérrez está correcto, Manuel Herrán no se queda en absoluto atrás, más bien diría que casi le hace sombra a otros nombres más consagrados. Este chico va dando pasos agigantados. Cada vez me gusta más en todo lo que se mete.

Jesús Carroza encaja en su personaje. Fernando Tejero también está extraordinario en su papel.


En definitiva, Modelo 77 hay que verla. Desconozco si sigue en sala en algunas ciudades (siempre es mejor ver las pelis en pantalla grande) pero como ya la tenéis en alguna plataforma, no os la podéis perder. La segunda vez que la he visto la he disfrutado un montón, al margen de que, me fui fijando en más detalles. 

Nota 1: Ah, lo que no se cuenta en la película es que los presos que se fugaron volvieron a ser apresados a lo largo de los años.

Nota 2: Ya sabéis los Goya que se ha llevado esta peli, ¿no? Aquí.

La tenéis en Movistar+


Tráiler:


miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL NIÑO (ACCIÓN - 2014)


Año: 2014.

Nacionalidad: Española.

Director: Daniel Monzón.

Género: Thriller. Acción.

Reparto: Luis Tosar, Jesús Castro, Eduard Fernández, Jesús Carroza, Sergi López, Bárbara Lennie, Moussa Maaskri, Ian McShane, Luis Motilla, Mariem Bachir, Saed Chatiby, José Manuel Poga.

Sinopsis: Dos jóvenes, El Niño y El Compi, quieren iniciarse en el mundo del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar. Riesgo, emociones y mucho dinero para quien sea capaz de recorrer esa distancia en una lancha cargada de hachís que vuela sobre las olas. Jesús y Eva son dos agentes de la Policía antidroga que llevan años tratando de demostrar que la ruta del hachís es una de las principales vías de penetración de la cocaína en Europa. Su objetivo es El Inglés, el hombre que mueve los hilos desde Gibraltar, que es la base de las operaciones. La creciente violencia de las advertencias que reciben les indica que van por buen camino. El destino de estos personajes, fuera y dentro de la ley, terminan por cruzarse.


[Información facilitada por Filmaffinity]



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Cuando estrenaron esta película no me sentí muy atraída por la temática. El tráfico de drogas, la lucha entre policías y narcotraficantes no me resultaba llamativa pero con la batuta en la mano estaba Daniel Monzón, cuya Celda 211 me encantó, y delante de las cámaras Luis Tosar y además Sergi López y Eduard Fernández, un actor que, a mi juicio, me parece que no está suficientemente valorado por el público. Dejé remilgos aparte y antes de que desapareciera de la cartelera me encaminé a la sala de cine. Salí entusiasmada.

Hace muchos años pasé un verano en Barbate (Cádiz), con preciosas playas de arena blanca y aguas verdosas, un pueblo con mucho turismo que vive de la pesca y gente encantadora pero con un ruido ensordecedor. El rugido de motos, motocicletas y quads era una constante en las calles del pueblo. De día y de noche el tráfico de estos vehículos no paraba hasta tal punto que, en ocasiones, resultaba complicado conciliar el sueño. Me resultaba curioso ver tanto trajín de jóvenes motorizados y más llamativo me parecía aún verlos correr a toda leche por las playas durante la madrugada. Comenté el asunto con unos amigos del pueblo y ellos aclararon mis dudas. Aquellos jóvenes corriendo como si el demonio los persiguiera eran los bosquimanos (no me preguntéis de dónde viene el nombre), adolescentes reclutados por los narcotraficantes a quienes encargaban recoger los fardos de hachís que llegaban a las calas y playas y que luego entregaban en el lugar convenido. Su juventud, su inmadurez, su irresponsabilidad, y sobre todo, sus ganas de ganar mucho dinero de forma rápida los hacían el enlace perfecto en este tipo de operaciones.  Desconozco si siguen realizando tales prácticas pero por aquellos años esta actividad ocupaba algunos titulares de la prensa y suponía un grave problema para el pueblo. Pues bien, en cierto modo, El Niño trata de esto mismo.

Jesús (Luis Tosar) y Eva (Bárbara Lenni) son dos policías de la Unidad Antidroga que trabajan en Algeciras. Llevan dos años investigando a El Inglés, un tipo residente en Gibraltar, máximo responsable de la entrada de la cocaína en Europa. La labor de estos dos policías es discernir qué contenedor de los cientos llegados a puerto contiene un cargamento ilegal que no corresponda con lo declarado en los documentos aduaneros. No es tarea fácil, a veces es como buscar una aguja en un pajar pero estos agentes son pertinaces y, aunque cometan algún traspiés, cada vez se cierra más el cerco.

Por otro lado, el Niño (Jesús Castro) trabaja en un taller de reparación de embarcaciones de recreo. Él y su íntimo amigo Antonio, el Compi (Jesús Carroza), sueñan con cambiar de vida. Han visto como las playas que conocen desde pequeños se han convertido en el paraíso de los extranjeros. Los Lances, Bolonia, Valdevaqueros, Puntapaloma, Tarifa... playas espectaculares en las que los amantes del windsurf, flysurf, kitesurf... disfrutan de nuestro clima mientras que los avispados empresarios montan chiringuitos aquí y allá «en plan cutre pero bien» y hacen el agosto casi todo el año. Pero para emprender algo así hace falta dinero, algo de lo que el Niño y el Compi carecen. ¿Cómo conseguir liquidez? Para ello contactarán con Halil, un morito que trabaja bajo el amparo de Rachid, un traficante de hachís. Comienzan con un escaso trapicheo y poco a poco se van enredando en operaciones más gordas, arriesgando en cada viaje un poco más.

Mientras tanto Jesús, un policía muy comprometido con su trabajo, se ve amenazado por los capos y Vicente (Sergi López), su jefe, decide apartarlo durante un tiempo del ojo de huracán. Para ello lo destinará como piloto del helicóptero de la policía junto a Sergio (Eduard Fernández), cuya misión será vigilar las aguas españolas en el Estrecho. El Niño y el Compi siguen con sus líos y conocerán a la preciosa Amina (Mariam Bachir), su enlace con Marruecos que será la detonante de una historia amorosa que edulcora ligeramente la acción y trae una brisa fresca con olor a sal.

La acción es absolutamente trepidante desde el minuto cero. Persecuciones por tierra y mar siendo las escenas del helicóptero las más destacables, rodadas en la playa de los Genoveses en San José (Almería). El «pájaro» de la Policía, pilotado por profesionales expertos en las escenas más duras, acosa las lanchas llenas de fardos que intentan cruzar el Estrecho... Palabra que son imágenes impactantes. Sin entender mucho de técnica de rodaje, a mí me han dejado impresionada.




Por otra parte también resulta muy interesante ver cómo la policía se mueve en operaciones antidrogas, con qué recursos y material cuentan, así como las tretas de las que se valen los narcos para introducir la droga y despistar a la policía. 


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