Elísabet Benavent (Valencia, 1984) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia y máster en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en el Departamento de Comunicación de una multinacional. Su pasión es la escritura. La publicación de sus novelas En los zapatos de Valeria, Valeria en el espejo, Valeria en blanco y negro, Valeria al desnudo, Persiguiendo a Silvia, Encontrando a Silvia, Alguien que no soy, Alguien como tú, Alguien como yo, Martina con vistas al mar, Martina en tierra firme y Mi isla se ha convertido en un éxito total de crítica y ventas con más de 800.000 ejemplares vendidos. Los derechos audiovisuales de «Saga Valeria» se han vendido para televisión. En la actualidad colabora con la revista Cuore, se ocupa de la familia Coqueta y está inmersa en la escritura.
Sinopsis
Sofía tiene tres amores: su gata Holly, los libros y El café de Alejandría.
Sofía trabaja allí como camarera y es feliz.
Sofía no tiene pareja y tampoco la busca, aunque desearía encontrar la magia.
Sofía experimenta un chispazo cuando él cruza por primera vez la puerta.
Él aparece por casualidad guiado por el aroma de las partículas de café...
...o tal vez por el destino.
Él se llama Héctor y está a punto de descubrir dónde reside la magia.
Después del éxito arrollador de sus anteriores libros, Elísabet Benavent, también conocida como @BetaCoqueta, regresa con La magia de ser Sofía, la primera parte de una bilogía que nos cuenta, con frescura y humor, lo que sucede cuando dos personas cargadas por el peso de las circunstancias se encuentran y descubren que la magia solo existe cuando se miran a los ojos.
Sofía intenta seguir adelante... pero nada es lo mismo sin Héctor.
Sofía siente que se traiciona cuando un nuevo futuro se cuela en su vida.
Sofía enmudece al ver a Héctor en el Alejandría tras siete meses de silencio.
Héctor ha vuelto con un perdón en los labios y un hilo rojo como aliado.
Sofía y Héctor lucharán para volver a ser magia, pero ¿se puede mantener el amor sin renunciar a los sueños?
Sugerente,
intrépida, tierna y pícara, Elísabet Benavent, @BetaCoqueta, pone el
broche de oro a una bilogía en la que la magia se convierte en la razón
que mueve el mundo. La magia de ser nosotros habla de las
contradicciones de dos individuos cargados de culpas que se necesitan y
que harán lo posible por encontrar un lugar en el que poder sentirse en
casa.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]
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Confieso que Elísabet Benavent es una de esas autoras prolíficas que me gusta seguir. Desde que leí la saga Valeria sentí que sus libros eran ese punto de desconexión en el que me gusta situarme de vez en cuando. Los libros de esta joven valenciana huelen a coco y a brisa marinera y producen una sensación de bienestar comparable a una sesión de spa. Así que cuando viene a Sevilla procuro adaptar mi día a su agenda, para sentarme a charlar con ella un ratito y ver cómo le va la vida.
Aprovechando los días de la Feria del Libro de Sevilla, Elísabet nos volvió a visitar para presentar una nueva bilogía compuesta por La magia de ser Sofía y La magia de ser nosotros. Esto es lo que nos contó.
Marisa G.- Elísabet me alegro mucho de volver a verte. Siempre es un placer recibirte en Sevilla.
Elísabet B.- Muchas gracias. La verdad es que es un gustazo venir. Cada vez que vengo recibo mucho cariño por parte de las lectoras. Es una pasada.
M.G.- Me alegro que así sea. Pero Elísabet, cada vez que veo que sacas libro siempre me digo lo mismo. A esta mujer la debe de poseer un demonio o algo así porque no es normal la velocidad a la que tú escribes y publicas. Quince libros en total en muy poco tiempo. ¿Esto quién lo hace?
E.B.- (Risas) Algo parecido a lo del demonio, sí. Pero bueno, han sido tres años y medio intensos. Contaba con la ventaja de que los seis libros primeros ya estaban escritos, así que solo me tenía que enfrentar al trabajo de edición. Sin embargo, los nueve restantes sí que han sido sobre la marcha y he tenido que aprender a organizarme bien. Duermo poco, eso sí te lo digo.
M.G.- ¡Dormirás nada¡
E.B.- Dormir está sobrevalorado (risas). No, no... pero es cuestión más de organización que de otra cosa. Pero bueno, reconozco que han sido años intensos.
M.G.- Han debido de serlo sí. La última vez que nos vimos fue cuando sacaste El diario de Lola. Ya por entonces me hablaste de la saga Martina, que la presentaste aquí el año pasado, luego llegó Mi Isla, ahora vienes con esta bilogía. Yo creo que antes de cerrar un proyecto ya debes estar embarcada en otro. De hecho ya he escuchado que en primavera del año que viene regresas con nuevo libro.
E.B.- Sí, sí... Es tal que así. Además resulta muy curioso porque antes de ponerme con la promo de un libro, yo ya me he despedido de los personajes para comenzar a trabajar en el siguiente libro, de tal modo que cuando empiezo a hacer una promo es como si me volviera a reencontrar con los personajes. Es algo muy curioso, un momento un poco raro. Has pasado como tu duelo, te pones a pensar en el siguiente libro y de repente te vuelves a encontrar con los personajes del libro anterior. Solapo las historias pero escribir es así, es todo un poco loco.
E.B.- ¡Tengo solo una y anda despistada! (Risas)
M.G.- Oye, y de todas las historias que has creado, en la que hay muchos personajes femeninos, a nivel personal, dejando de lado las ventas, ¿hay alguna historia que te haya calado más que otra?
E.B.- Sí. Sabe mal decirlo porque parece que traiciono a las demás pero a mí la historia de Martina me caló mucho, y especialmente el personaje de Pablo. Es una cosa que no puedo evitar. Lo tengo siempre en la mente e intento encerrarlo en un cuarto mental. Le cogí mucho cariño y me enamoré como una quinceañera del personaje. De hecho le he prohibido a mi marido que utilice el perfume que usaba cuando escribí esa historia porque lo asocio a él. Además resulta que el proceso de escribir Martina fue muy bonito. Tuve más tiempo para escribir que con las otras historias. Fueron dieciocho meses en los que tuve que aprender sobre el mundo de la alta cocina, me tuve que estudiar los temarios: Técnicas culinarias I y II.
M.G.- ¡Anda! Bueno, yo disfruto mucho con tus libros porque me divierten un montón pero aún no he podido ponerme con esta bilogía, así que, cuéntame qué me voy a encontrar.
E.B.- Pues te vas a encontrar con Sofía, una camarera del Café Alejandría, casi un personaje más. Es un sitio mágico donde todo el mundo se encuentra cómodo. Es como el salón de la casa de tu abuela. Sofía es una mujer feliz, ese es su estado natural, es feliz con lo que tiene, sin grandes aspiraciones. Todo lo vive intensamente. Lo único que le ocurre es que no busca el amor porque viene un poco escaldada del pasado, pero conocerá a Héctor y entonces... Es que el amor no lo buscamos nosotros, él nos encuentra.
M.G.- Bueno eso es lo mejor.
E.B.- Creo que sí. Nos solemos complicar mucho la vida y en este caso, el amor para Sofía y para Héctor es un problema porque él no busca el amor, sencillamente porque cree que lo ha encontrado. Lleva dieciocho años con la misma persona, desde que él tenía dieciséis. Héctor está hambriento de vida pero no sabe lo que necesita. Cree que lo tiene todo pero en realidad no tiene nada de lo que quiere porque no se ha sentado a pensar. Se ha dejado llevar.
M.G.- El Café de Alejandría es un lugar medio real, medio ficticio. Creo que tú te has inspirado en un par de locales que conoces, ¿no?
E.B.- Sí, en el Café de la Luz y en La Ciudad Invisible, que está justamente en el punto en el que sitúo el Café de Alejandría. Ella vive en el piso de arriba y Héctor en el piso de enfrente. Pero el Café de la Luz es un sitio en el que, sin saber por qué, cuando entras siempre te sientes a gusto. Yo voy muchas veces a trabajar y el trabajo allí me cunde muchísimo. Es un sitio muy mágico.
M.G.- Pero, una cosa. ¿Cómo es eso de que tú escribes esta historia, no te gusta y empiezas de cero?
E.B.- (Risas) Aquello fue un disgusto tremendo. La primera versión de La magia de ser Sofía, que además se llamaba de otra manera, fue un manuscrito escrito en hoteles, en estaciones de tren, aeropuertos,... Lo llevaba como una mochila y se notaba mucho. Era una novela cansada. No era dinámica ni divertida, yo no estaba comprometida con los personajes y se notaba mucho. Pero tengo una grandísima relación con mi editora, una relación más personal que profesional, y ella me dijo que no me encontraba en el texto. Tenía que entregar al día siguiente porque el libro estaba terminado y me propuso empezar de cero. Con el apoyo editorial fue mucho más sencillo. Para mí también supuso una manera de crecer porque te encuentras con estas complicaciones que te hacen madurar.
M.G.- ¿Y tú no crees Elísabet que el problema estaba en la vorágine en la que se ha convertido tu vida, en que ya has publicado muchos libros, que te sigue mucha gente y eso te acarrea en cierta medida mucha presión?
E.B.- Sí. Mira esto da vértigo. Yo creo que en este caso me bloqueé pero más por la presión que yo ejercía sobre mí misma. Empezar de nuevo fue como relajarme y en cuanto me relajé salió del tirón. Además es que el primer libro está escrito únicamente en los meses de verano. Es verdad que tengo mucha presión. Esto es algo que ya lo he hablado con la editorial para coger la próxima promoción con más calma porque escribir a lomos de una promo es complicado.
M.G.- Debe serlo sí. Oye y de los personajes ¿qué me cuentas? Sofía y Héctor es la pareja protagonista de esta bilogía. Por lo que yo sé ella es toda felicidad y él me da la sensación que es justo lo contrario.
E.B.- Es más taciturno. Está resignado y no lo sabe. Héctor es una persona que se ha dejado llevar por las circunstancias y no se ha planteado nunca nada. Por eso, encontrarse con una persona que se hace tantas preguntas, que es tan inquieta y que lo disfruta todo tanto, le ayuda a salir del cascarón, con lo que se va encontrando con las cosas que quiere.
Por otra parte, los personajes secundarios les hacen de coro. Está Mamen, la madrastra de ella, su mejor amiga, está Abel, su compañero de trabajo en el Alejandria, un personaje muy loco pero muy sabio, está Oliver que es su mejor amigo desde el colegio. Sofía tiene la capacidad de convertir una situación un tanto extraña en algo ventajoso para ella.
M.G.- Y entiendo que la relación entre ambos surge en el primer volumen, acabando este en un punto complicado para que luego todo mejore en el segundo libro, ¿no?
E.B.- En el final del primer libro los dejo en una muy mala situación. Tenía miedo porque los había dejado tan bajos que me resultaba complicado levantarlos. El primer volumen nos habla de cuando te dejas llevar sin pensar, que a veces no podemos elegir a quien amamos. En el segundo, desarrollo la idea de que cuando estamos en pareja parece que hay que ser el cincuenta por ciento de algo y no es así, debemos ser el cien por cien de nosotros mismos aunque estemos en pareja. No hay que renunciar a nuestros sueños nunca y en ninguna circunstancia.
M.G.- Y esto te lo habrán preguntado muchas veces pero es inevitable. De todos los personajes femeninos que has creado, ¿todas tienen algo tuyo? ¿Te sientes más identificada con unas que con otras?
E.B.- Sí. Por ejemplo, yo no soy como Martina porque ella era más fría, le costaba relacionarse socialmente,... Yo me identifico más Valeria en la parte de la duda, de la inseguridad y soy muy Sofía en algunas cosas. En otras me gustaría ser como ella.
M.G.- Pero los personajes te pueden ayudar a mejorar, ¿no?
E.B.- Sí porque muchas veces relees los textos en la fase de edición y me doy cuenta de que hay cosas que las he escrito para mí. Es un proceso catártico también.
M.G.- Uno de los puntos positivos que veo con la publicación de tus libros es que, dentro de una saga, entre una entrega y otra, no hay que esperar apenas. No me engancho con las trilogías porque me cuesta mucho esperar un año entre un libro y otro. Desde aquí hago un llamamiento a las editoriales porque este sistema es mucho mejor.
E.B.- A mí me pasa igual. Como lectora me desespero. En mi caso es que los escribo del tirón. Lo tomo como un único libro. Esperar es un rollo.
M.G.- Totalmente. Es que, además, aunque te haya gustado mucho el libro, hay detalles que se te olvidan.
E.B.- Exactamente. En la editorial son defensores de este modelo.
M.G.- Es mucho mejor. Bueno, a ver, legión de fans. He estado mirando tu Facebook y he visto algo que me ha hecho mucha gracia. Cada vez que anuncias una firma terminas el post con la misma coletilla «Recordad que por motivos de logística solo me dejan firmar dos libros por persona». La primera vez que veo algo así y me ha parecido muy divertido.
E.B.- (Risas) Sí, tengo que ponerlo.
M.G.- Es que yo me imaginaba a una lectora cargando con los quince libros...
E.B.- ¡Pues es que ha pasado alguna vez!
M.G.- No me extraña pero en tal caso, esa lectora tiene mucho mérito.
E.B.- ¡Y tanto! He tenido firmas en las que me han venido con maletas con ruedas. Y no es por mí, yo los firmaría de mil amores pero es que también se mosquean las demás. Para que todo el mundo esté en las mismas condiciones y podamos atenderlas a todas, dos libros por persona y listo. Así también puedo pararme un ratito con cada una de ellas.
M.G.- Elísabet, escribir un libro tiene muchas ventajas y muchas satisfacciones pero también debe de haber un lado oscuro, ¿no? Te lo comento porque una vez me dijo un/a escritor/a que movía muchísima gente que lo peor de todo eran las firmas. A mí aquello me sorprendió mucho. Por un lado lo entendí pero por otro me dio pena de sus lectores. ¿Cómo vives tú las promociones? Entiendo que hacéis muchos kilómetros, que os pasáis mucho tiempo fuera de casa y que debe ser agotador. ¿Lo disfrutáis realmente?
E.B.- Sí que se disfruta lo que pasa es que no sabes lo cansado que estás hasta que no terminas. Por otro lado da también mucha pena que te recorras toda España y no puedes disfrutar de las ciudades.
M.G.- Solo ves las librerías.
E.B.- Sí y lo que hay alrededor del hotel y poco más. Es muy cansado, no te voy a mentir, pero sí lo disfrutas. Mi anterior gira fue muy dura porque fueron tres meses, diecisiete ciudades y en esta ocasión, son veintiséis ciudades... Pero vas a aprendido de la experiencia. Te organizas mucho mejor. Las firmas se disfrutan porque son muy mágicas pero cuando llegas la Feria del libro de Madrid, te das cuenta de lo cansada que estás.











