Hace unos días me llevé una grata sorpresa porque el administrador de uno de los blogs a los que acudo en busca de cultura de la güena se había acordado de mí para otorgarme este premio. Hablo de Yossi Barzilai y de su blog Libros, cd's y cine. Yossi siempre nos sorprende con lecturas de altos vuelos, lo que me hace pensar en el largo camino que aún me queda por delante.
Confieso que no soy mucho de estas cosas, más que nada porque me da un poco de vergüenza y no suele ser mi estilo. Sin embargo cada vez que me han nominado para un premio me he sentido muy agradecida y he intentado corresponder.
Al parecer ahora tengo que contar siete cosas sobre mí. Ummm... ¿por dónde empiezo? Sí, saquemos primero mi lado más rebelde.
1. ¡No soporto a la clase política! Cuando era adolescente sabía que los políticos eran unos hombrecillos que dirigían el mundo pero yo iba a lo mío y pasaba de ellos. Con los años resultó que lo mío comenzó a depender de esos hombrecillos, así que pegué la oreja e intenté averiguar de qué iba todo esto. No me gustó nada de lo que veía. Cambié de bando, me puse a la derecha, luego a la izquierda, luego en el centro, arriba, abajo, de lado, de medio lado, hice el pino... Nada. No me siento cómoda en ningún sitio porque no hay nadie que me parezca honrado. Así que ahora estoy en una especie de limbo, mirando a todos lados y echándome las manos a la cabeza.
2. ¡No soporto la tele! Trabajo en un organismo en el que a veces me tocan sesiones maratonianas de televisión y acabo asqueada. Las cadenas públicas no cumplen su función de servicio público. Las cadenas privadas se repiten más que el ajo. Una programación de medio pelo, pobre de contenido, escasa en interés,... Vamos que la tele sólo sirve para ponerle un pañito de croché encima como hacían las abuelas. Eso sí, si hay algo positivo en todo esto es que actualmente la tele fomenta la lectura.
3. ¡No soporto los abusos, las injusticias, la intolerancia,...! Así que, cuando me topo con algo por el estilo, me remango las mangas, me pongo las manos en el cuadril y vocifero todo lo que haga falta contra el abusón, el injusto y el intolerante. Y no me chistes que te doy un sopapo, ¿eh?
Bueno, ahora la otra cara de la moneda.
4. A pesar de esa vena rebelde, soy una mujer que necesita de la tranquilidad y el sosiego para subsistir. Huyo de las aglomeraciones y del ruido como si fuera la peste. No cambio un paseo por la playa en invierno por una noche de fiesta. A mi alma ya la he vapuleado demasiado cuando tenía 20 años, así que ahora clama paz y lugares tranquilos. Lo único que me gusta de madrugar es que sales a la calle y el mundo aún está en silencio.
5. Me gusta beber vino. Tener una copa de un buen Ribera del Duero en las manos es sinónimo de bienestar. Y si eso lo acompaño con una cuñita de queso, entonces la felicidad alcanza sus cotas más altas. En cambio no soy amiga de la cerveza, aunque a veces la tome.
6. Si viajo prefiero decantarme por los pueblos pequeños en vez de por las ciudades. Por eso me sentí pequeña en Viena, me aturde Madrid,... y ni se me pasa por la cabeza visitar Nueva York. Tú llévame al pueblo más pequeño del universo, cerca del mar o de las montañas, donde pueda oír el viento y seré feliz.
7. ¿Os he contado que me gusta leer? ¿No? Ah, pues sí. Si todos tenemos el sueño de escribir una novela alguna vez, yo no soy menos pero antes de ese sueño hay otro. Visualizad una película antigua, que transcurra en una mansión o castillo o similar, en el que una de las habitaciones lleve por nombre La Biblioteca. Entrad. ¿Veis las paredes forradas de estanterías y llenas de libros? Yo quiero eso. Quiero esa habitación, con un sofá cómodo, quizás incluso con una chimenea, y los rayos de sol colándose entre las cortinas.
Después de este rollazo que no sé si le importará a alguien, se supone que tengo que nominar a unos quince blogs pero no voy a señalar a ninguno sino a todos. Dejo esta propuesta aquí, en el aire, por si alguno de vosotros la quiere recoger. Será un placer leer lo que nos queráis contar porque si te gusta leer, seguro que tienes mucho que enseñarnos.
Besos,