El pasado 15 de diciembre, el periodista José María Arenzana presentó su libro Ficcionario(Editorial Última Línea) en la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras. Los que seguimos a Arenzana por redes sociales, a través de su cuenta Pepe Masai en Facebook, sabemos que, de un tiempo a esta parte, ha estado publicando definiciones de palabras -algunas reales y otras inventadas-, llenas de ironía y humor fino. Todas estas definiciones, y otras tantas, han sido recogidas en el volumen titulado Ficcionario, un libro de formato pequeño que pretende establecer un juego con el lector, dando pie a nuevos términos, a través de la ortografía y la pronunciación.
El encargado de iniciar el acto fue el presidente de la academia, Pablo Gutiérrez-Alviz Conradi, quien dio la bienvenida a los asistentes y desveló algunas anécdotas que, a lo largo de los años, ha compartido con el autor. También estaba presente el periodista Paco Correal, prologuista del ejemplar, que leyó un texto sobre el autor y el libro, al que no le faltó el humor. «Estamos ante un libro de letra-ficción para resolver la disyuntiva de letras o ciencias, estudias o trabajas, o la mejor de todas, petisú o magdalena».
Ficcionario es un libro que, en palabras de Correal, también incluye lecciones de trigonometría y como ejemplo, leyó la definición del término «tropezón»: caerse de morros de manera inesperada sobre unos senos.«Arenzana tiene la A y la Z en su apellido, es un diccionario andante que ha resuelto con garbo ese doloroso trance de la lucha con las palabras del que hablaba Nabokov en otra de sus novelas, el paso del abismo que media entre la expresión y el pensamiento».
Acto seguido tomó la palabra el propio autor y lo primero que hizo fue advertir a los asistentes queen aquella presentación no se hablaría del libro en sí.«Prefiero hablar de lo que no está en el libro», aclaró. Centró su intervención en tratar de determinar el nacimiento de la palabra, «el instrumento más importante y más peligroso que ha creado el ser humano». Porque, ¿quién inventó la palabra? ¿Quién hizo el primer idioma y cómo surgió? José María Arenzana reflexiona sobre esta cuestión, llegando a la conclusión de que se trata de preguntas irresolubles que el ser humano ha atribuido siempre a la intervención divina. Y así rememoró lo que se recoge en el Génesis, cuando Dios encarga a Adán que le ponga nombre a los animales y a las cosas de la tierra, y también se refirió al momento en el que el espíritu santo concede el don de lenguas a los apóstoles.
Pasando por los distintos libros fundacionales y diversas culturas, puso la mirada en los hijos de Noé y explicó cómo algunas lenguas surgieron de los distintos descendientes de aquel personaje bíblico.«Sem representaría la madre de todas las lenguas del medio Oriente. Cam es el padre de las lenguas africanas. En cuanto Jafet, es el padre de las lenguas jaféticas, origen de los lenguajes europeos o indoeuropeos».De ahí llegaremos a la Torre de Babel, donde la multitud de lengua era tal que nadie se entendía.«Y ahí nos dispersaron por completo en la búsqueda del origen del idioma sin podre llegar a fondo de la cuestión», señaló.
[Para escuchar fragmentos del presentación, clic en el vídeo]
En esa búsqueda del origen de las palabras y del nacimiento de las lenguas, Arenzana aludió a la relación que existe entre algunos términos y los sonidos de la naturaleza. En este punto, nos habló del Crátilo de Platón, donde se establece un diálogo entre Crátilo y Hermógenes. Ambos discuten sobre cuál fue el origen del idioma, afirmando Hermógenes que las palabras son convenciones entre los seres humanos, es decir que el hombre se pone de acuerdo sobre el nombre de las cosas. Sin embargo, Crátilo le hace la siguiente pregunta: ¿cómo se llamaban las cosas antes de que el hombre acordara cómo nombrar tales cosas? Y le expone a Hermógenes que quizá la palabra contiene el significado de la cosa nombrada, dando lugar a las palabras onomatopéyicas. Como ejemplo hizo referencia al sonido que hacen los pájaros. «Un pájaro hace pio-pio y de ahí viene el verbo piar». Pero Crátilo y Hermógenes no se ponen de acuerdo y acudirán a Sócrates, «que tampoco aportará ninguna luz».
A lo largo de toda su intervención aportó ideas interesantes. Habló sobre el mal uso que se hace de la palabra con el objeto de manipular el pensamiento del otro. O también se refirió a la forma de pronunciar en determinados lugares, como ocurre en muchos pueblos de Andalucía, circunstancia que no destruye un idioma sino que lo enriquece. E igualmente, debatió sobre la facilidad que tienen los niños para aprender idiomas, terminando así su disertación.
La presentación de Ficcionario finalizó con el correspondiente turno de preguntas y la firma de ejemplares.
Sinopsis: Una letra –o una sílaba– que se cae, como la fruta de un árbol; otra que se incrusta, como el percebe en una roca…, y entonces el universo se contrae (o se expande). El lenguaje es una herramienta mágica, capaz de producir cumbres del pensamiento y la belleza. Útil como ningún otro utensilio concebido por el ser humano. Hay palabras anárquicas y palabras que tienen siete vidas, como los gatos. O que debajo de su piel sensible acumulan fantasías y ficciones inimaginables que provocan hilaridad en los espejos deformantes de su propia lexicografía.
Todas las vocales son femeninas (la a, la e, la i, la o y la u), así que el neutro es otra cosa, por mucho que se empeñen ágrafas ilustres y sectarios iletrados. El lenguaje es un juego de palabras muy serio y necesitado de respeto, aunque no logra modificar la realidad a la que menciona. La realidad no se inmuta por cambiar los nombres a las cosas y la mejor prueba es este Ficcionario.
Mucho antes de empezar su trayectoria en Instagram (@aracaeli_), ya representaba su día a día en viñetas humorísticas que compartía con sus amigos. Fue en 2018 cuando decidió empezar a subir sus ocurrencias a las redes sociales y en poco tiempo alcanzó una gran popularidad en Instagram con más de 90 000 seguidores. Tiene su propia web, aracelipaz.net, donde se pueden encontrar productos con sus ilustraciones y además, está activa en la plataforma Twitch. Sus dibujos se caracterizan por ser dulces con una buena dosis de humor y buen rollo. Con sus viñetas pretende demostrar que los dramas no lo son tanto y pone en valor la importancia de encontrar el lado positivo de las cosas. Entre sus temas habituales encontramos el feminismo, el respeto hacia los animales y las situaciones que atormentan a su generación. Ha realizado trabajos de todo tipo como portadas de libros, ilustraciones personalizadas, ilustrar escaparates y ambientar la planta de pediatría del hospital Teresa Herrera de La Coruña. Tras demostrar lo polifacética que es, en marzo del 2021 publicó su primer libro, Konichi ¡Guau!
Sinopsis
Una historia de humor donde los dramas y los fantasmas internos salen a pasear.
Cumplir sueños y lograr llegar a fin de mes, teniendo que lidiar con una conciencia que disfruta atormentando a su humana, no es fácil.
Esta peculiar pareja se enfrentará a los problemas habituales de los jóvenes en la actualidad, asumiendo que intentar vivir de lo que te gusta significa precariedad laboral o pluriempleo, que ser torpe es una condición con la que se nace y que, a pesar de todo, mantener el positivismo es una cualidad.
Empieza un nuevo año, eso significa crear una larga lista de objetivos que cumplir durante los próximos meses, pero parece que la vida está conspirando para que todo le salga mal, o quizás es ella misma quien se pone piedras en el camino.
[Información tomada directamente de la web de la editorial]
«Crecer viendo princesas nos sirvió para querer ser reinas de nuestra propia vida».
Ya os comenté en un post previo que me apetecía ir leyendo cosas diferentes y no tanta novela. En este sentido, sigo de cerca la línea editorial de Oberon Libros. Si le echas un vistazo a su catálogo, te encuentras publicaciones muy dispares, entre las que puedes seleccionar libros de gastronomía, como los libros de cocina de las Happy Fit Sisters o Saúl Craviotto; de desarrollo personal, como Educar sin pantallas de Marta Prada; divulgación, como Filósofas o barbaries de Guillermo Gallardo Morán; deportes, como Los secretos del yoga de Clémentine Erpicum; estilo de vida, como Ojalá de Lola Ortiz; ilustrados, como Galdós, un escritor en Madrid de Carmen Fernández Etreros; o libros singulares, como El Grimorio absoluto de Lidia Pradas.
Y dentro de su línea editorial figura el libro del que os hablo hoy, No nací princesa de Araceli Paz, con el que me he asomado a la difícil empresa de una joven por hacerse hueco en el mundo laboral, dentro de la gran ciudad.
En No nací princesa vamos a conocer al alter ego de Araceli. A la autora la podéis seguir por Instagram (@aracaeli_) donde se encarga de poner color a su día a día, a través de viñetas cómicas, que nos arrancan una sonrisa. También tiene una web, tal y como se indica en su biografía, donde es posible adquirir algunos productos con sus ilustraciones.
Dicho lo cual, ¿qué vamos a encontrar entre las páginas de No nací princesa? Pues, como dije antes, la propia experiencia de Araceli Paz, con sus momentos felices y otros más dramáticos, pero siempre vistos desde la óptica del humor, contada a través de un personaje entrañable. Nuestra Araceli ilustrada comenzará presentándose y no explicará que vive en un piso de doce metros cuadrados, tiene un trabajo, como camarera en una cafetería, con el que a duras penas paga las facturas y el alquiler. Pero también es freelance porque le encanta escribir. Su sueño es ser escritora, convertirse en una J.K.Rowling española, y escribir un best seller. Pero mientras ese anhelo se cumple, se saca un sobresueldo escribiendo para revistas y periódicos. Araceli se ha propuesto cambiar su suerte y hacer todo lo posible para que este año sea SU AÑO. Lo que ocurre es que, por mucho que ella se empeña, todo se pone en su contra, como si la vida se hubiera obstinado en ponerle un obstáculo tras otro. Así que la iremos viendo de desdicha en desdicha, mientras contempla cómo a sus amigos la vida les sonríe. A ella ni siquiera le aguanta una minúscula planta del dinero que compró para alegrar su diminuto piso por el que seguro paga un alquiler altísimo. A todo ello, no se le ocurrirá otra cosa más que hacerse cargo de un gato callejero (otra boca más que alimentar), al que pondrá de nombre Leonardo da Michi. Las facturas se suceden, Hacienda llama a su puerta como cada año, y los cobros no llegan. Sin ingresos, la joven no tendrá ni para salir a cenar con sus amigos, ni para marcharse de vacaciones en verano. Araceli tocará fondo y tomará una decisión importante porque «a veces hay que parar, o incluso retroceder, para buscar el camino correcto». Aprenderá que,en los momentos de crisis también pueden surgir las mejores ideas y que, aunque sea solo un poquito, a veces la vida te sonríe.
Pero, si hacer frente a todas las adversidades que ella se encuentra para subsistir es complicado, lo es aún más al tener que aguantar a la Conciencia, y lo escribo así, en mayúsculas, porque es un personaje más de este libro, con un carácter tremendo. La Conciencia (de Araceli) es el personaje más divertido del libro. Es el pepito grillo de la autora, con un sentido del humor muy mordaz. Es el que la machaca, la desequilibra, la humilla, la desorienta, la incordia, la incomoda, la altera, la aturde,.... y el que le pide que, encima, le compre galletas porque le encantan. La Conciencia no dejará dormir a Araceli por las noches, le recordará a cada minuto lo mal organizada que es, lo mal que lo hace todo, lo fantástica que es la vida fuera de ese piso enano en el que el gato se ha convertido en el rey. Página a página veremos a Araceli aguantando los reproches de su conciencia, entablándose entre ellas un juego de confrontación que, igualmente, nos arrancará una sonrisa.
No nací princesa no solo es un libro de humor ilustrado, también es un retrato de las dificultades de hoy día, de la precariedad laboral a la que se enfrentan los jóvenes, de los salarios escuálidos que no dan ni para vivir, de sueños que se rompen y del resurgir de las cenizas. Araceli, como la inmensa mayoría, no es una princesa pero lucha como una guerrera por encontrar el camino de la felicidad y la estabilidad, aunque en ese sendero tenga que dejarse la piel y renunciar a ciertas cuestiones. Pero es un libro con final feliz, al menos es lo que se intuye en la última viñeta.
Y aunque los temas son de enjundia, el volumen está cargado de humor. En cada página encontraremos una situación, una escena que, en ocasiones, tiene continuación en las páginas siguientes. Se lee con suma agilidad porque la ilustración predomina sobre el texto. Y en cuanto a los dibujos, son todos muy simpáticos, con una paleta cromática en la que abundan los tonos pasteles.
[Vídeo cedido por la autora]
En definitiva,No nací princesa es un libro simpático con el que he pasado un rato divertido y entretenido de lectura. Es idóneo para aquellos lectores a los que les gusten los cómics y los libros ilustrados. Si además son lectores jóvenes, en situación parecida a la de Araceli, se van a sentir muy identificados. Como ya os he comentado en otra ocasión, me encanta este género y ya tengo en la pista de salida dos volúmenes más de los que me gustaría hablaros.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981) ha trabajado años como reportero de televisión y experto en medios digitales. Es autor de una popular saga de libros que mezclan humor y novela negra: El asesino de la regañá, El crimen del palodú, El prisionero de Sevilla Este, El misterio del perro, la mermelada y el cantante, Un hombre-lobo en El Rocío (El Paseo, 2016), El enigma del evangelio «Triana» (El Paseo, 2018). Su universo ha inspirado una serie de televisión, Brigada de fenómenos, y la obra de teatro El asesino de la regañá. También ha publicado un libro ilustrado para niños, La mejor ciudad del mundo (El Paseo, 2017), junto al dibujante Patricio Hidalgo; y tiene su propia agenda, La agenda rancia (El Paseo, 2019). En 2019 realizó un cambio de registro con la novela Tinnitus. 3 horas de vida (El Paseo). Actualmente trabaja como Director de Contenidos de la productora ADM y puedes escucharlo en la Cadena SER en los programas «La Cámara de los Balones» y «No Puede SER».
Sinopsis
Los inspectores Jiménez y Villanueva se huelen que la cosa no está para bromas. Todo el mundo parece estar loco detrás de "la sagrada lanza" con la que Longinos hirió a Cristo -solamente falta Indiana Jones-. Pero los dos detectives saben que tras el robo de este objeto hay algo más... un plan diabólico que los llevará a un infierno muy particular. Mientras, un hombre calvo, extremadamente delgado, muy casposo, con pinta de malaje, espera en una mugrienta estancia que huele a palomas e incienso... Y todo el mundo sabe lo que es un malaje, pero si este se empeña en dar lo mejor de sí mismo es capaz de sacar a la luz al peor de todos.
[Información tomada directamente del ejemplar]
Vuelvo a tocar puerto en Julio Muñoz Gijón, en @Rancio, para leer lo último que ha publicado, La profecía del Malaje. Hasta la fecha he leído todos los libros que lleva publicados y, salvo Tinnitus (3 horas de vida), los he reseñado todos. Este no podía faltar en la colección.
La profecía del Malaje(1) nos trae una nueva aventura de los policías más famosos de Sevilla. En esta ocasión, Villanueva y Jiménez tendrán que hacer frente a un robo perpetrado en la Hermandad del Lanzado, cuyo misterio(2) representa el momento en el que Jesucristo, estando en la cruz, recibe una lanzada en el costado a manos del romano Longinos. ¿Qué han robado exactamente? Pues, entre otros enseres, precisamente la lanza con la que la figura del romano trate de atravesar a Jesús. Aunque los ladrones han sustraído joyas y dinero en efectivo, la hermandad ha puesto especial hincapié en la recuperación de la lanza. Es de vital importancia que se localice inmediatamente.
En paralelo, el lector se desplazará al barrio de Triana, una zona de Sevilla de vecinas con solera, criadas en corrales y patios, que todavía se sientan a tomar el fresco a la puerta de su casa, que escamondan su parte de acerado con ahínco y que conocen las idas y venidas de la gente del barrio. En Triana es difícil pasar desapercibido. El que es raro lo es y lo sabe todo el mundo. En una de las calles de la barriada reside un tipo peculiar, «calvo, extremadamente delgado», que vive en una casa enorme, solo y en cuyas bolsas de basuras algunas vecinas dicen haber visto cabezas de paloma. A saber qué hace este tipo dentro de su casa.
«Hay una gran sala casi totalmente oscura. Los techos son altos y hay columnas arañadas en medio. Solo hay una ventana y está prácticamente cerrada. Hay una televisión, libros tirados por todas partes, una mesa con una silla, un equipo de música y la estancia parece insonorizada porque en todas las paredes y en el techo hay jaulas con palomas que hacen un ruido inquietante. El hombre delgado entra con otro pájaro en una jaula pequeña». [pág. 24]
Segundo escenario, allende fronteras hispalenses. El robo de la lanza de Longinos llega a oídos del Vaticano. Parece que allí conocen la trascendencia de tan singular hecho. Hay nerviosismo e inquietud. Desde la Ciudad Santa llega una petición urgente. Se exige a las fuerzas del orden sevillanas que lleven a cabo una investigación silente, con mucho sigilo y prudencia, sin que la noticia trascienda a los medios de comunicación. ¿Por qué? ¿Qué hay realmente tras el robo de la lanza?
Tercer escenario. En Hamburgo reside Marlene Franz, una mujer de unos cincuenta años que parece también muy interesada en la lanza de Longinos. Franz es «una asesina sin piedad, la mayor ladrona de arte del mundo», a la que la Interpol lleva tratando de atrapar desde hace años. Y es en Londres, en la sede de la Interpol, donde se habla de uno de los partidos políticos más peligrosos de Europa. Se dice que los miembros del Sol Negro son los herederos del nazismo. Por eso, la Interpol mandará a una persona a Sevilla para seguir la pista a estos individuos.
En definitiva, tenemos un robo que, si no fuera porque hay tanta gente detrás del asunto, parecería más bien un hurto de poca importancia. Sin embargo, la insistencia del Vaticano, el vecino de Triana que colecciona palomas y la aparición de Marlene Franz dejan entrever que la lanza robada debe esconder algún secreto oculto. Así que, a Jiménez y a Villanueva les tocará lidiar con toda esta fauna para recuperar lo robado y devolver la calma a una ciudad que se convierte en el punto de mira.
La trama de La profecía del Malaje está tan cargada de humor como las restantes entregas. Eso no puede faltar en los libros de un autor que ya derrocha ingenio y simpatía en las redes sociales, y cuyo leit motiv es precisamente divertir al lector. Y lo es incluso en tiempos de pandemia o post-pandémicos porque hay alguna alusión simpática a la era Covid-19, aunque sin desarrollo. Que no perdamos el humor. Pero en estos libros también encontramos historia y mucha actualidad. Como veremos más tarde, la ciudad de Sevilla ocupa un papel importante, y el autor aprovecha cualquier coyuntura para introducir pequeñas pinceladas de su historia.
Independientemente de que ya conozcamos el humor que Julio Muñoz despliega en estos libros, que sepamos cómo se las gasta Jiménez, o que el factor sorpresa que nos cogió a todos fuera de juego con El asesino de la regañá se haya ido difuminando con el tiempo, tengo que admitir que @Rancio sigue provocándome carcajadas con sus libros. En La profecía del Malaje hay pasajes que me han resultado absolutamente tronchantes, de esos que lees en voz alta a la persona que también está leyendo a tu lado, para carcajearos juntos. Me río muchísimo con las ocurrencias de Jiménez, fuente inagotable de chascarrillos, natural como la vida misma, sin filtro, y eso lo convierte en un personaje entrañable. Y también me río con las cosas que se le ocurren a Julio Muñoz. En este libro nos toparemos con un exorcismo con el que he llorado de risa y con una secta satánica que ni es secta ni mucho menos satánica. Chapó por el ingenio y la capacidad de inventar.
Así que el humor, las risas, la historia de la ciudad, la actualidad siguen asomándose a estas historias. No obstante, el entramado de La profecía del Malaje me ha parecido más complejo, más elaborado, más argumentado, como si el autor hubiera querido subir unos cuantos peldaños más.Los distintos escenarios y el abanico de personajes dividen la narración en varias ramificaciones que se van desarrollando cada una por su lado, hasta llegar a un punto en el que convergen. Estamos ante una historia de venganza en la que, para resolver el crimen, los protagonistas tendrán que emplear métodos muy disparatados. Eso sí, por el carácter localista de la narración, hay que saber un poquito de Sevilla y, más concretamente, de las hermandades de Semana Santa. De hecho, la ilustración de la cubierta reproduce, a su modo, el paso de misterio de la Hermandad del Santo Entierro, la que nosotros conocemos comúnmente como la Canina.
Personajes
De los personajes protagonistas os he hablado con bastante profundidad en las entregas anteriores. Ambos siguen siendo lo que siempre han sido. Jiménez nos vuelve a mostrar ese lado bromista que tanto le caracteriza. Es capaz de sacar punta a toda noticia, acontecimiento o hecho. Es un tipo ingenioso, muy sevillano y profundo defensor de las costumbres de esta ciudad. Aunque su intención es buena, a cuenta del robo de la lanza se meterá en unos líos tremendos, y es que no hay nada como tener a un amigo que te pueda echar un cable en un momento crucial de tu vida.
Villanueva es ese jefe que intenta adaptarse a las circunstancias que le rodean. Venido de Madrid, sigue en esta ciudad que está llena de peculiaridades, aguantando las trastadas y los líos en los que siempre se mete Jiménez.
El jefe de ambos será una mujer. Les ha tocado en suerte una comisaria, detalle que me ha parecido bastante significativo, aunque de ella no sabremos gran cosa.
A Marlene Franz es mejor que la descubráis vosotros. Solo os diré que es una mujer que no se anda con milongas. Es sanguinaria, implacable y despiadada. Ahí es nada.
Y entre todos estos que son personajes principales irán desfilando otros tantos que representan a conocidísimas personalidades de Sevilla. Tendremos a reconocidos periodistas, cofrades y del corazón; a cantantes de todo tipo de género; toreros o directivos de equipos de fútbol. Descubrir qué persona real se esconde detrás de estos personajes de ficción es fácil y divertido.
Sevilla
Lo decía antes, la ciudad tiene siempre un gran protagonismo en esta saga de Julio Muñoz. El autor es casi un cicerone que se conoce los secretos, las leyendas y las anécdotas mejor que cualquier guía turístico que podamos encontrar por estas calles. A pesar de que La profecía del Malaje es el volumen número séptimo de la serie, @Rancio sigue descubriéndose rincones e historia de una ciudad que yo pensaba que conocía bien. De entrada, en este volumen nos habla del origen del nombre «Sevilla», remontándose a los fenicios y que, en cierto modo, relaciona la ciudad con Belcebú. No será el primer detalle que me sorprenda. Si bien es cierto que algunas curiosidades que desvela son muy conocidas y, por tanto, están a mi alcance, en otras cuestiones consigue dejarme boquiabierta. En esta entrega también se habla de Fernando Niño de Guevara, padre de la Semana Santa sevillana o de las primeras reglas de la Santa Inquisición, de lo que tenía ni la más remota idea. Así que, si te ríes y aprendes, ¿qué más se le puede pedir a un libro?
Estructura y estilo
Escrito en tercera persona, y con un total de sesenta y siete capítulos de corta extensión, el libro cuenta de nuevo con ilustraciones realizadas por Cristina Domínguez. Similares a las que ya vimos entregas anteriores, encontramos mucho fotomontaje y collages, que nosenseñan lugares de la ciudad o describen de manera gráfica algún pasaje de la novela.
La narración es ágil y dinámica, por lo que la lectura te dura unas cuantas horas. La trama se va moviendo de un punto a otro y en todos los capítulos ocurre algo, de tal modo que, poco a poco, se va componiendo el mapa del relato.
En definitiva, que he vuelto a pasar un buen rato con las historias de @Rancio. Me ha gustado reencontrarme con Jiménez y Villanueva a los que, a estas alturas puedo imaginarme pateando las calles de Sevilla. Como dije antes, La profecía del Malaje me ha parecido una historia más compleja que las anteriores, en la que la distintas subtramas cuentan con un buen desarrollo, hasta converger en un desenlace que resuelve los misterios planteados. Así pues, por un lado solo me queda recomendaros esta lectura, si os gustaron las previas y queréis pasar un rato divertido. Por otro, esperar a que a esta singular y divertida pareja de policías les encarguen otro caso.
Notas:
(1) Malaje: Dicho de una persona: Desagradable, que tiene mala sombra [RAE]
(2) Misterio: Cuando hay varias figuras sin palio y cuando se porta a Jesús sin crucificar se conoce como paso de misterio.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Año 2001. Me independicé tras cumplir treinta y uno. Salí de casa de mis padres para pasar por la iglesia e irme a vivir con el que se convirtió en mi marido. Visto desde la distancia, casi siento que me escuece. Si volviera a nacer, haría las cosas de otro modo. Lo hubiera podido hacer perfectamente.Por suerte, empecé a trabajar joven y no he dejado de hacerlo desde entonces. Antes de convertirme en una «señora seria», tendría que haberme ido a vivir sola o, a lo sumo, a compartir piso. Hoy creo que es muy necesario volar del nido a edad temprana. Uno se espabila, tiene que buscarse la vida y resolver los inconvenientes del día a día por sí mismo, sin estar bajo el amparo de mamá y papa. Pero todos sabemos que es muy cómodo vivir con los padres porque, si no te ponen muchas pegas, en realidad es un chollo. Te lo dan todo hecho, te pagan la luz, el agua, la comida,... Pero no, la vida es un aprendizaje continuo, dice Kikillo. No le falta razón. Y qué mejor manera de aprender que echar a volar.
¿Pero quién es Kikillo? Kikillo es, en realidad, Francisco García.A los dieciocho años dejó su Almería natal para irse a Madrid. Quería estudiar Comunicación Audiovisual. Y allí sigue desde entonces. Mientras estudiaba, abrió redes sociales, y posteriormente ha compaginado la creación de contenidos con la dirección de Keeper Experience, una empresa de marketing que fundó junto a su socio. En estos años, la vida ha girado deprisa. Sigue con su canal de YouTube, abandona unos proyectos pero aborda otros. Entre ellos, el libro que acaba de publicar bajo el sello editorial Oberon. Hablamos sobre 50 consejos para independizarse y no morir en el intento.
Marisa G.- Kikillo, mucha gente te conocerá. Particularmente, yo no te conocía, por eso me gustaría que me contaras quién es Kikillo, quién está detrás de este libro.
Kikillo.- Kikillo es un joven andaluz, que lleva en Madrid unos diez años. Me vine aquí para estudiar Comunicación Audiovisual. Hace unos cuatro años abrí una agencia de marketing con un socio y ahora he decidido publicar un libro. Ese sería el resumen básico. Como persona, siempre digo que soy un cuadro, pero en plan El jardín de las delicias, con un montón de representaciones distintas. Tengo redes sociales desde hace diez años y medio. Soy de los primeros youtubers que salieron y sigo manteniendo mi canal desde entonces.
M.G.- La agencia de marketing es Keeper Experience, de la que ya no formas parte. Te has despedido.
K.- Cierto. Keeper es una agencia que abrí con mi socio Sergio. Durante cuatro años y medio he estado trabajando como director de equipo. Hace algo más de un mes me planteé un cambio en mi vida, porque el ritmo que llevaba no me gustaba, y preferí buscarme otro caminito.
M.G.- El caminito es la creación de contenidos para tus redes sociales y todo lo que haces a nivel mediático.
K.- Sí, entre otras cosas porque ahora estoy desarrollando otro proyecto, pero me lo estoy tomando con calma porque, después de esos años en la agencia, necesito tomarme un descanso este verano.
M.G.- Bueno, tienes un proyecto recién inaugurado. 50 consejos para independizarse y no morir en el intento. La idea del libro cómo y cuándo surge.
K.- La idea la llevaba arrastrando desde hace varios años. Siempre he querido escribir algo así porque, cuando me vine a estudiar a Madrid, mi madre me dio algunos consejos pero tampoco fue gran cosa. Aprendí mucho a base de golpes. Quería escribir algo sobre mi experiencia, para ayudar a los que estuvieran en mi situación. Me imaginaba a mi madre regalándome este libro en ese momento tan especial, en el que abandonas el nido para independizarte. Me hubiera gustado tener este libro cuando me independicé, porque contiene información que le puede venir muy bien a quien esté en esa situación.
M.G.- Bueno, tú dejaste tu Almería con dieciocho años y te marchaste a Madrid para estudiar Comunicación Audiovisual. ¿Te fuiste sin tener idea de nada, ni de cocina, ni de lavadora, ni de plancha o ya tenías experiencia en estas tareas?
K.- Mi madre siempre nos inculcó el hecho de hacer. Barrer, lavar los platos y cosas así, sí que lo dominaba, pero la lavadora o la plancha eran temas que desconocía totalmente. Pero no me quedó más remedio que aprender.
M.G.- El libro está enfocado para gente muy joven pero claro, tal y como está la cosa hoy en día, que la gente no sale de casa de sus padres hasta que peinan canas, puede servir perfectamente para los treintañeros también.
K.- Claro. Además, si unos padres le regalan este libro a su hijo de treinta años sirve como indirecta. Lo que no sabemos es si el hijo lo pillará. (Risas)
[Kikillo habla de su libro en su canal de YouTube]
M.G.- ¿Y a ti qué consejos te hubiera gustado escuchar cuando te fuiste a Madrid?
K.- Me hubiera gustado que alguien me diera algún consejo sobre la búsqueda de piso. Es un tema que trato mucho en el libro porque es algo complicado, y es muy fácil que metas la pata. También hubiera agradecido mucho algún consejo sobre la convivencia. Por ejemplo, en el libro hablo de los mandamientos de la convivencia y uno de ellos, muy importante, es saber empatizar. Yo me rayaba mucho cuando mi compañera de piso me contestaba mal, pero es que no entendía que lo mismo había tenido un mal día. Eso por no hablar de las fiestas y el amor que, cuando te independizas, se te abren nuevas puertas en esos aspectos. Son cosas que te pueden ayudar en ese camino que emprendes en solitario, lejos de tu casa.
M.G.- El libro es divertido pero hay algunos capítulos que me han hecho especial gracia. Por ejemplo, los tipos de compañeros de pisos: el desordenado, la fiestera, la silenciosa,... Imagino que son tipos de personas que te has ido encontrando.
K.- Sí, hay gente muy rara. Aunque la experiencia ha sido, en su mayor parte, muy positiva, también he tenido alguna experiencia negativa al compartir casa. Tuve una compañera muy asustadiza, de esas que, cuando te la encuentras en el pasillo, da un respingo y a la vez te asusta a ti mismo. También tuve una compañera fiestera, que siempre estaba montando fiestas en el piso e invitando a amigos.
M.G.- O ese compañero de piso al que nunca veías y que parecía que no vivía en el piso, ¿no?
K.- Sí, sí. Es que yo me acostaba y él llegaba como a las doce y cuarto todos los días. Y luego, cuando me levantaba por la mañana, ya no estaba. Si lo veía era algún sábado, pero muy rara vez. Fue un compañero de piso al que, en realidad, no llegué a conocer.
M.G.- Bueno, eso tiene una ventaja. Así te dejaba más espacio para ti.
K.- Es que hay que verle el lado positivo a las cosas.
M.G.- Sí, porque tú eres una persona muy optimista, ¿verdad? Dices en el libro que hay que saber sacarle el lado bueno a todo, aunque sean situaciones complicadas.
K.- Es verdad. Siento que me ha ido todo muy bien porque, en los malos momentos, siempre intento verle el lado bueno a las cosas. Para mí es algo muy importante. Días malos los tenemos todos, incluso los optimistas, pero si eres una persona positiva, los malos tragos se pasan mejor.
M.G.- Precisamente, hablando de los malos momentos, hablas en el libro de que hay días que puedes sucumbir. Días en los que deseas abandonarlo todo y volver a casa.
K.- Por supuesto. Había semanas en las que me apetecía dejarlo todo y regresar a casa de mis padres. Es normal que al principio cueste adaptarse pero hay que verlo como una nueva experiencia. Al final, terminas por acostumbrarte y entiendes que es importante aprender porque la vida es un aprendizaje continuo. A día de hoy creo que dejar el nido y venirme a Madrid me ha merecido mucho la pena.
M.G.- Lo volverías hacer de nuevo.
K.- Por supuesto que sí.
M.G.- El libro está ilustrado. Háblame un poco de las ilustraciones.
K.- Las ilustraciones las ha hecho Marina Serna, también de Almería, pero que vive ahora en Barcelona. Es mi amiga de toda la vida y me parece una ilustradora increíble. Ha tenido que hacer los dibujos para el libro en tiempo récord y con una calidad extraordinaria. Ha sido un placer trabajar con ella.
M.G.- Otro capítulo que me ha gustado, en el que cuentas trucos muy ingeniosos que desconocía, como por ejemplo, sacarle el máximo rendimiento a un móvil con una lata o con un vaso.
K.- Sí. (Risas) Es muy útil. Tienes que encender el flash del móvil y poner delante un vaso de cristal. Se genera una luz de ambiente estupenda para tomar unas copas. Tú pruébalo, ya verás. Lo he usado muchas veces y me ha venido genial. Eso sí, la batería se consume más rápido, claro
M.G.- ¿Y lo de meter el móvil dentro de una lata para aumentar el volumen?
K.- ¡Funciona! En aquellos años, yo estaba pelado de dinero y tenía que ingeniármelas de alguna manera. Como no tenía dinero para comprarme un altavoz chulo, metía el móvil en la típica lata de Pringles. Le hacía una raja, metía el móvil y sonaba a tope. Te lo digo, de verdad.
M.G.- Y por probar, has probado de todo. El libro cuenta con un anexo donde figuran webs y apps de todo tipo, que tú habrás trillado y de las que has sacado el máximo partido.
K.- Con las aplicaciones para encontrar piso he pedido ayuda a algunos amigos porque yo solo me he mudado tres veces, pero tengo amigos que se han mudado en cinco o seis ocasiones. Hice barrido para que ellos me facilitaran información sobre aplicaciones que yo no había usado, pero que funcionaban bien.
M.G.- ¿Y te han quedado muchas cosas por contar?
K.- En cuanto a experiencias se han quedado muchísimas fuera, pero es que tenía que cortar. Creo que, con los cincuenta consejos que incluye el libro, está bastante bien. Como guía básica para independizarse, la información que contiene el libro es suficiente. Estoy muy orgulloso de cómo ha quedado.
M.G.- Y la propia experiencia de escribir un libro y publicar, ¿cómo ha sido?
K.- Muy buena. Yo no tenía ningún contacto con el mundo editorial pero, cuando se me ocurrió el libro, hablamos con Oberon y fueron bastante receptivos. Les gustó mucho la idea y me asignaron a una editora, que ha sido la persona que me ha ido ayudando en todo el proceso. Ha sido muy guay y muy gratificante. Se me hace raro ver el libro en librerías, pero es muy emocionante.
M.G.- ¿Y te has planteado hacer algo similar? Por ejemplo, en el libro lo mencionas, 50 recetas para independizarte y no morir en el intento. U otro ejemplo, escribir un libro sobre la experiencia de irse a vivir solo. Ahora ya no compartes piso.
K.- Pues sí. Estoy muy abierto a este tipo de proyectos. Soy muy emprendedor y me podría plantear un segundo libro. Pero eso será, si acaso, dentro de un tiempo. Ahora quiero disfrutar de este.
M.G.- Pues un placer conocerte y hablar contigo Kikillo. Seguiré pendiente de tus movimientos por redes sociales.
K.- Muchas gracias a ti. Un placer, de verdad.
Sinopsis:Irse a vivir fuera de casa no es nada fácil, pero gracias a estos 50 consejos espero poder ayudarte un poco, porque tras 10 años fuera, 4 mudanzas de casa, 12 compañeros de piso distintos, 4 años de universidad, 2 trabajos, ¿cuántas fiestas? y muchos, muchos amigos... sé muy bien de lo que hablo y de lo necesaria que es esta guía, o al menos, lo necesaria que hubiese sido para mí hace 10 años, el primer día que me fui fuera de casa. Aquí encontrarás consejos para cómo buscar un buen piso, para saber organizarte los dineros, para comer más o menos bien, para mantener una buena convivencia en casa y no matarse, para el amor (muy chungo este tema en esta etapa), para la lavadora (esto es más chungo que el amor), para no morirte de un resfriado... en definitiva, todo lo que he aprendido en estos años. No sé si lees esto para ti, o para alguien al que tienes en mente regalárselo, pero de verdad, que es el regalo perfecto para alguien que pronto se va fuera. Prometo que además de aprender, se echara unas risas y se acordará mucho de la persona que se lo haya regalado.
Beatriz Rico nació en Asturias hace no tantos años como indica Wikipedia (según ella). Conocida actriz de teatro, cine y televisión, también se dedica al rock desde hace un tiempo. Sus miles de seguidores la han convertido en todo un referente de redes sociales. De miss a más sin pasar por Albacete es su primera novela.
Sinopsis
Increíble, lo sé. Yo, Miss Albacete, convertida en Miss España. Para que luego digan que hay tongo. Lo vi difícil desde el principio porque qué hacía yo entre tanta mujer de piernas infinitas, pómulos marcados y delgadas como sílfides. Me ves y piensas que soy una gorda adelgazada. Hay personas respiracionistas, que se alimentan de aire, o las que hacen dieta perpetua. Y luego estamos las gordas adelgazadas.
Ahora tengo la sensación de ser un fraude, pero un fraude con corona al fin y al cabo.
Después del reinado de Miss España (a Albacete no vuelvo) los contratos me perseguían: la tele, las convenciones (sí, hombre, seguro que me has visto en alguna), jolgorios mil, pero yo quise ser monologuista. El batacazo fue terrible, así que tuve que escuchar a mi representante: yo a ti te veo de mocatriz. Sí, claro. Modelo, cantante y actriz.
Y ahí estoy. ¿Se puede ser una mocatriz con un hijo de siete años, un ex en Italia, un ligue apretadito y una madre en Albacete?
[Información tomada directamente del ejemplar]
Primera novela que publica Beatriz Rico. Actriz, monologuista, y cantante de rock, la asturiana se lanza ahora al mundo de las letras con una novela divertida. ¿Y por qué escribir ahora? Nos los cuenta ella misma en el prólogo, con la misma gracia que va a caracterizar el resto del libro. Y mientras os asomáis a ese prólogo, ¿os cuento un poco lo que me ha parecido De miss a más sin pasar por Albacete? Ahí va.
Elvirita, o Rita, como le gusta que la llamen, es una joven de Albacete, que un buen día se presenta a Miss Albacete y gana. Pero ahí no queda la cosa sino que, envalentonada, también se presenta a Miss España, una competición en la que tienen cabida las purgas en los baños y el handicap de responder con un mínimo de inteligencia las preguntas del jurado, y resulta que se lleva la corona, no sin las correspondientes amenazas por parte de sus rivales. Pero como miss que es, tiene que enfrentarse a los problemas de su estatus, al delicado asunto de la esbeltez y la báscula. Según Rita, ella es una gorda adelgazada o delgada tipo B «("B" de ¡Booooomba!), que somos las que, por mucho peso que perdamos, se ve que no es nuestra constitución». Pero haya tranquilidad, porque todo se reduce a la disformia, es decir, un trastorno mental que impide que veamos la perfección de nuestro cuerpo en todo su esplendor.
Alzarse con la corona de Miss España le abre las puertas de la televisión y el faranduleo. Entra en contacto con managers como Víctor Ladrón de Guevara, quien representa a lo más de lo más en lo que a famoseo se refiere. Pasará por diversos trabajos entre los que figura presentar una sección en «Sábado y Confetti», el programa de José Luis Moreno. También hará sus pinitos como monologuista o ejercerá de cualquier otra cosa que le sirva para meter cabeza. En definitiva, se convierte en una «mocatriz», es decir, en modelo, cantante y actriz. ¿Qué aventuras o desventuras le esperan a Rita? Bueno, todo lo tenéis en esta novela, que se lee en dos tardes y se disfruta para siempre.
Qué difícil es que un libro te haga reír. Para mí es una de las cosas más complicadas. Pero con esta novela he soltado unas cuantas carcajadas. No hay más que abrir el libro para darse cuenta que esta historia tiene mucha guasa, como decimos en mi tierra. Tanta que ya figura en la propia dedicatoria.
Yo siempre digo que, los mejores regalos son los que se hace una misma. ¿A que sí? Y aunque el humor está siempre ahí, también es una novela en la que se habla de cosas muy serias. El alcoholismo, la enfermedad o la muerte asoman entre las páginas de este libro porque, como nos dijo la propia Beatriz Rico en la entrevista (puedes leerla aquí):«Me encanta hacer reír a la gente pero, ya que tengo un altavoz, tengo el deber moral de hablar de ciertos temas. Necesitaba transmitir un mensaje porque, de otro modo, sentía que el libro se quedaba cojo». Hay algunos pasajes que transcurren en el interior de un hospital que a mí me han parecido tremendamente emotivos, y que me hicieron recordar algunos momentos delicados que he pasado con mis familiares en esos edificios en los que, difícilmente, alguien quiere poner un pie. He sentido verosimilitud en estas líneas, lo que me ha permitido conectar fácilmente con los personajes y la situación. En todo momento he tenido la sensación de que la autora los ha vivido en primera persona y, bueno, no andaba muy descaminada porque ella misma nos hace una confesión en Agradecimientos.
De miss a más sin pasar por Albacete se mete de lleno en ese mundo de las misses y de la televisión, como si Rita quisiera llevar de la mano al lector, para que conozca realmente qué se cuece detrás de bambalinas y de las cámaras. Por eso vamos a ver personajes reales pululando por estas páginas como Belinda Washington, Miriam Díaz Aroca, Cristina Pedroche o Concha Velasco. Ahora bien, en esta novela se desmitifica mucho a las misses, nos ofrece una imagen lejana de esa idea preconcebida que todos tenemos cuando pensamos en una miss, imaginándonos siempre un cuerpo escultural con cerebro de mosquito. Nuestra Rita no es así. Le he cogido un cariño tremendo a este personaje porque me parece muy entrañable y con muy buen fondo. Para mí Rita es lo que se dice una buena persona, que trata de ayudar a los demás, a la vez que mantiene su vida. Nuestra Rita tiene hijo, madre y hermano. El primero se llama Bruno, y ya alcanza la edad de 7 años. Es como a ella le gusta decir «el motor de mi vida», esa pequeña personita por la que es capaz de «dejar la fluoxetina, las benzodiacepinas y los bolsos de imitación». La segunda se llama Asunción, esa madre a la que «le sube la tensión y se le dispara el colesterol y no sé cuántas cosas más» si se lleva más de dos semanas sin ver a su nieto. Y el tercero, es un profesor de yoga y meditación en un ashram, un retiro espiritual, cuya paz interrumpe Rita cuando lo llama a través del móvil, ese instrumento del demonio. Y Rita también tiene exmarido, un italiano de nombre Sandro, un «Chayanne mediterráneo» de pelo negrísimo y dientes blanquísimos, con el que se lleva bien; y una pareja nueva, Jaime, que la apoya incondicionalmente. En definitiva, que esta mujer me ha parecido un personaje muy divertido, que no deja de hablar consigo misma, intercalando tacos en sus monólogos interiores, por los que se recrimina constantemente. Es natural, sencilla, honesta, sincera y cariñosa. Pues eso, que me ha gustado mucho.
Estructurada en veintiún capítulos más un epílogo, algunos de los cuales vienen encabezados por títulos de canciones del hoy y del ayer, la novela está narrada en primera persona, en la voz de Rita, por eso el lector estará siempre ubicado en el interior de su mente, viendo pasar uno tras otro, todo tipo de pensamientos que se le ocurre a Rita. A esta mujer no solo le importa lo físico porque, como veréis, tiene un corazón enorme, sino que también le preocupan otras muchas cosas. De ahí que la novela cuenta con su dosis de crítica social, acompañada de importantes reflexiones, sobre lo que verdaderamente importa, y un buen puñado de consejos que nos regala en el Epílogo.
De miss a más sin pasar por Albacete es una lectura desenfadada, divertida, simpática y muy fresquita.No pensaba que me fuera a aportar tanto esta novela, pero lo cierto es que, a pesar de ser una historia sencilla, y con el único objetivo de entretener y hacer reír al lector, tengo que admitir que la he disfrutado mucho.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Que un libro consiga hacer reír es complicadísimo. Generalmente, los libros que encierran historias humorísticas suelen ser divertidos, amenos, simpáticos, pero es tremendamente difícil que te arranquen una carcajada. A diferencia de los formatos audiovisuales, los libros no cuentan con imagen en movimiento ni sonido, y es el lector el que tiene que emplear a fondo su imaginación para sacarle partido a la historia. Por supuesto, también cuenta la forma en la que trama está narrada. Así que, cuando llegó a mis manos la primera novela de Beatriz Rico, De miss a más sin pasar por Albacete, y leí la sinopsis, pensé que estaba ante una novela simpática y poco más. Sin embargo, debo admitir que esta novela tiene unos cuantos golpes buenísimos y que, sentada en el sofá, junto a mi marido, cada uno sumergido en su propia lectura, lo sorprendí más de una vez con una estentórea carcajada. Pero de la novela os hablaré en detalle en los próximos días. Hoy quiero compartir con vosotros la charla que mantuve con Beatriz Rico la semana pasada.
Marisa G.- Beatriz, te conocemos principalmente por tu faceta de actriz y monologuista. Ahora sacas este libro tan divertido, y a través de esta primera novela descubro que tienes una faceta rockera. Que eso sí que lo desconocía por completo.
Beatriz R.- Sí. Mira, la literatura nunca ha sido una cuenta pendiente para mí, sin embargo con el rock siempre he tenido una espina clavada. Cuando era pequeña, mis amigos y amigas escuchaban a Enriqueta y Ana, o a Parchís. Pero a mí me daba por coger el bote de laca Nelly de mi madre y, como si fuera un micrófono, hacía playbacks con canciones de Bonnie Tyler, delante del espejo. Lo que pasa es que me decanté por la interpretación porque era lo que más me llamaba. Pero el rock ha estado siempre ahí.
Tengo amigos que tienen bandas de rock. Cuando daban algún concierto me invitaban a subir al escenario para cantar alguna de los Rolling Stones. Así me quitaba el gusanillo. Pero la vida es muy sabia, y te da las cosas cuando es el momento y no cuando tú los buscas, y así me dio una gran sorpresa un día que asistí a un festival de rock en Segovia. Allí actuaban unos chicos que hacían versiones. Se dieron cuenta que me sabía todas las canciones que cantaban y me invitaron a unirme a ellos. Después de aquello, nos hicimos amigos, y nos metimos en un estudio a grabar. Hoy llevamos más de 400 conciertos. La pena es que, con esto de la pandemia, los conciertos están parados. No así el teatro, en el que se toman todas las medidas de seguridad. A ver si esto pasa pronto porque yo echo mucho de menos los ensayos, subirme a un escenario, sentir la distorsión de la guitarra eléctrica y cantar algo de ACDC, Lep Zeppelin, Rosendo o Luz Casal.
M.G.- Eres una rockera total. He estado viendo algunos vídeos tuyos en YouTube. Están genial
B.R.- Me desmeleno. (Risas) Siento mucha libertad cuando me subo a un escenario. Es algo que llevo en la sangre desde muy pequeñita.
M.G.- Bueno, y ahora te estrenas con los libros y las editoriales. ¿Cómo te lanzas en esta aventura?
B.R.- Pues a esto también me llevó la vida. Bueno, en realidad, mi marido y mi amigo Jean-Paul llevan mucho tiempo diciéndome que escriba algo. La progresión no es tan rara, si tenemos en cuenta que escribo mis propios monólogos, con los que me subo a un escenario para hacer reír al público. Es muy gratificante hacer reír a la gente. Es el mejor premio que tengo. Lo que pasa es que soy muy perezosa, y me cuesta ponerme. Eso sí, una vez que me pongo, llego al final.
Desde hace mucho tiempo, tenía por costumbre subir a Instagram alguna foto, con la excusa de acompañarla con un texto largo y divertido. Pero llegó el confinamiento y estuve dos semanas muy mal, muy triste y asustada. Dejé de publicar cosas y los seguidores no hacían más que preguntarme. Una mañana, bajé a desayunar y me encontré en la mesa del salón, una libreta y un bolígrafo. Yo soy de las que escriben a boli porque si me pongo con un ordenador, voy muy lenta y la cosa no fluye igual. Mi marido me dejaba cada día aquel cuaderno sobre la mesa para incitarme a escribir, pero nunca le prestaba atención. Hasta que un día, me senté y cogí el bolígrafo. No sabía lo que iba a escribir, no te tenía ni idea, Marisa. Pero, de repente, fue como si estuviera poseída. Entré como en éxtasis y empecé a escribir, y a escribir, y a escribir. Cuando me di cuenta, tenía la mano dormida, el boli sin tinta, y había puesto punto y final al primer capítulo. A partir de ahí, empecé a obsesionarme con los personajes y las tramas. Vi que tenía un montón de cosas que contar. Me sacó del estado de triste y letargo que tenía. Me dio la vida porque me reía mucho con las cosas que se me ocurrían. Escribir esta novela ha sido mi salvación durante el confinamiento. Ojala haya gente a la que pueda ayudar con este libro, a la que puede arrancar una sonrisa, para que resetee su cerebro y se lo pase muy bien.
M.G.- Es decir, que tú ni hiciste un esquema, ni tenías la historia en la cabeza, antes de ponerte a escribir, ni nada.
B.R.- Nada, nada. Lo único que tenía claro es que tenía que colocar al personaje en un entorno que yo conociera, para que fuera creíble. El mundo de la tele tiene su morbo y la novela funciona como ese ojo de cerradura por el que mirar lo que ocurre al otro lado. La gente no se imagina lo cutre que pueden ser algunas cosas en la tele, y las situaciones tan tremendas que se dan. No siempre se pasa bien, pero luego, cuando pasa el tiempo, lo ves con perspectiva, y te ríes.
A la protagonista no quería hacerla actriz porque el lector se podía imaginar que era yo. Así que se me ocurrió hacerla miss, lo que me ha permitido romper una lanza en favor de ese sector, y acabar con el mito de que las chicas guapas son tontas. Rita, la protagonista, es guapa pero de tonta no tiene un pelo.
M.G.- Rita es una miss Albacete que llega a miss España. Y como dices, es guapa pero no tonta. ¿Qué más cualidades destacarías de ella, Beatriz?
B.R.- Rita es caótica y muy leal. Tiene un hijo, Bruno, de siete años, que es su obsesión. Lo más importante para ella es que su hijo esté bien y para eso, al ser madre soltera, necesita trabajar y salir adelante. También la veo como una mujer impulsiva, que se deja llevar mucho por su intuición. Su autoestima está un poco baja, por tanto varapalo como le han dado. Pasa por situaciones que duelen, lo que pasa es que, visto desde fuera, hacen reír. Además, intento contar la cosas desde el humor y restarle importancia.
M.G.- Es una madre excelente y también una buenísima persona. Creo que esa es la cualidad que mejor la define. Tiene un corazón de oro.
B.R.- Sí, sí. Rita se da cuenta que tenemos algo muy valioso, nuestro tiempo. Es el mejor regalo que podemos hacer a los demás. Ella emplea su tiempo de la mejor manera posible, ayudando a los que tienen alguna necesidad. Tiene una gran capacidad de entrega a los demás.
M.G.- El libro es principalmente de humor, pero también abordas temas muy serios como el alcoholismo y las sesiones de Alcohólicos Anónimos. Ahí Rita se pone seria.
B.R.- Sí, se pone seria con el alcohol y con las enfermedades. Mira, tengo la suerte de que la gente venga a verme a hacer monólogos, o de escribir un libro y que me hagan una entrevista, como me estás haciendo tú. Me encanta hacer reír a la gente pero, ya que tengo un altavoz, tengo el deber moral de hablar de ciertos temas. Necesitaba transmitir un mensaje porque, de otro modo, sentía que el libro se quedaba cojo. Es algo que también me ocurre en los monólogos. Siempre intercalo algo más serio, en pequeñas dosis, porque son temas que pueden doler. Lo lanzo e inmediatamente retorno el humor.
Es verdad que en el libro hay pasajes un poco duros. Necesitaba hacerlo porque nunca sabes si esos mensajes van a ayudar a alguien a abrir los ojos, o a encontrar una solución a su problema, o a hacerlos mejor persona. A mí me pasa a veces, cuando veo alguna película, que me emociono y siento que he cambiado. Bueno, si con este libro consigo que alguien se ría y, a la vez, reflexione sobre alguna cuestión, ya me doy por satisfecha.
M.G.- Y Beatriz, ¿le has prestado muchas cosas a Rita?
B.R.- Siempre se dice que la primera novela es autobiográfica. Es lógico porque, cuando te pones a escribir por vez primera, tienes todas tus vivencias, recuerdos, experiencias al alcance de tu mano. Siendo así, los pensamientos de Rita son muy míos y también hay cosas suyas que me han pasado a mí. No te voy a decir cuáles porque me da vergüenza, y porque es mucho mejor que el lector se haga preguntas. De todos modos, hay situaciones reales que sí aclaro en los agradecimientos. Luego, también hay cosas que me han contado, otras que he visto, y otras que me he inventado, con las que me he reído muchísimo.
M.G.- Hay escenas que son buenísimas, que me han arrancado una carcajada. Sin desvelar mucho, una de los pasajes más divertidos es el que Rita vive en el hospital, con ese médico que se parece a Bon Jovi.
B.R.- Esa parte me la inventé. Fernando Schwartz me dijo una vez que las musas acuden cuando te sientas a escribir. Y debe ser verdad porque me senté y empezaron a salir todas esas secuencias. Yo misma me he reído mucho con esas escenas porque, no sé si será por mi profesión, pero todo lo que escribo inmediatamente aparece en mi mente como si fuera una película.
M.G.- Y aprovechas también el personaje para meter cuñita, y hacer algunas críticas. Muy de acuerdo con Rita cuando dice que Twitter está lleno de gente muy inteligente, que todo lo sabe, y que todo lo hace bien.
B.R.- Pues sí. Instagram y Facebook son mucho más amables, pero Twitter... En Instagram la cosa es más de postureo, con las fotos de unos y otros, y Facebook es como esa reunión de amigos y de familia. Sin embargo, Twitter está lleno de expertos en política, en economía, y ahora en virología. Siempre hay como una especie de guerra civil, donde todo el mundo se pelea. Las pocas veces que entro, tengo que salir corriendo. Además, con esto del anonimato, se dicen cosas feísimas, pero ya he aprendido a bloquear a quienes no me interesan. Pero bueno, también hay gente muy ingeniosa que hace unos memes increíbles. Es lo que me hace seguir en Twitter.
M.G.- A mí tampoco me gusta mucho Twitter. Y también prefiero tener a la gente tóxica muy lejos.
B.R.- Lejos, lejísimos. Ahora llamamos gente tóxica a los gilipollas de toda la vida.
M.G.- (Risas) Cierto.
B.R.- Queda mejor decir «gente tóxica» porque así no nos ponemos a su misma altura. Pero vamos, que son gilipollas de siempre.
M.G.- Así es. Oye, y como buena rockera y amante de la música, la música está muy presente en la novela. Algunos capítulos vienen encabezados por letras de canciones.
B.R.- Sí, y tanto. En el Epílogo, le doy las gracias a Dios por el rock and roll. La música ha estado muy presente en mi vida, desde pequeña. Me pasa lo que nos pasa a todos, que tengo canciones que relaciono con momentos de mi vida muy concretos. Cuando tengo que subir mi ánimo, como chocolate y me pongo música alegre. La música te hace viajar, despierta los sentimientos,... es maravillosa.
M.G.- También aparecen personajes reales, desde José Luis Moreno, pasando por Dani Mateos, Miriam Díaz-Aroca, Belinda Washington o Concha Velasco. ¿Los aludidos cómo se han tomado esto?
B.R.- Pues muy bien. A los aludidos les mandé su parte, antes de incluirla definitivamente, y todos me dieron el Ok. Por supuesto, los primeros libros que salieron de imprenta se les mandó a ellos, como agradecimiento por darme permiso para incluirlos en mi novela. Son gente a la que le tengo mucho cariño, y quería que aparecieran en el libro.
M.G.- Para terminar, ¿te ha entrado el gusanillo de seguir escribiendo?
B.R.- Sí, mucho. Igual hay algo ya escrito por ahí. Pero ahora la decisión está en manos de los lectores. Si ellos quieren, yo seguiré escribiendo porque para mí, es una felicidad escribir. Todavía tengo muchísimas cosas que contar. He descubierto una nueva vía, pero ya te digo, la decisión la dejo en manos de los lectores.
M.G.- Esperemos que sí. Me lo he pasado muy bien leyendo tu libro, me he reído y me he carcajeado, un montón. Lo dejamos aquí, Beatriz. Un placer saludarte.
B.R.- Muchas gracias a ti.
Sinopsis: Increíble, lo sé. Yo, Miss Albacete, convertida en Miss España. Para que luego digan que hay tongo. Lo vi difícil desde el principio porque qué hacía yo entre tanta mujer de piernas infinitas, pómulos marcados y delgadas como sílfides. Me ves y piensas que soy una gorda adelgazada. Hay personas respiracionistas, que se alimentan de aire, o las que hacen dieta perpetua. Y luego estamos las gordas adelgazadas.
Ahora tengo la sensación de ser un fraude, pero un fraude con corona al fin y al cabo.
Después del reinado de Miss España (a Albacete no vuelvo) los contratos me perseguían: la tele, las convenciones (sí, hombre, seguro que me has visto en alguna), jolgorios mil, pero yo quise ser monologuista. El batacazo fue terrible, así que tuve que escuchar a mi representante: yo a ti te veo de mocatriz. Sí, claro. Modelo, cantante y actriz.
Y ahí estoy. ¿Se puede ser una mocatriz con un hijo de siete años, un ex en Italia, un ligue apretadito y una madre en Albacete?