Mostrando entradas con la etiqueta DE MISS A MÁS SIN PASAR POR ALBACETE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DE MISS A MÁS SIN PASAR POR ALBACETE. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de marzo de 2021

DE MISS A MÁS SIN PASAR POR ALBACETE de Beatriz Rico

Editorial: Martínez Roca
Fecha publicación: enero, 2021
Precio: 17,90 €
Género: Narrativa
Nº Páginas: 264
Encuadernación: Rústica con solapas
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Beatriz Rico nació en Asturias hace no tantos años como indica Wikipedia (según ella). Conocida actriz de teatro, cine y televisión, también se dedica al rock desde hace un tiempo. Sus miles de seguidores la han convertido en todo un referente de redes sociales. De miss a más sin pasar por Albacete es su primera novela.

Sinopsis

Increíble, lo sé. Yo, Miss Albacete, convertida en Miss España. Para que luego digan que hay tongo. Lo vi difícil desde el principio porque qué hacía yo entre tanta mujer de piernas infinitas, pómulos marcados y delgadas como sílfides. Me ves y piensas que soy una gorda adelgazada. Hay personas respiracionistas, que se alimentan de aire, o las que hacen dieta perpetua. Y luego estamos las gordas adelgazadas. 

Ahora tengo la sensación de ser un fraude, pero un fraude con corona al fin y al cabo.

Después del reinado de Miss España (a Albacete no vuelvo) los contratos me perseguían: la tele, las convenciones (sí, hombre, seguro que me has visto en alguna), jolgorios mil, pero yo quise ser monologuista. El batacazo fue terrible, así que tuve que escuchar a mi representante: yo a ti te veo de mocatriz. Sí, claro. Modelo, cantante y actriz.

Y ahí estoy. ¿Se puede ser una mocatriz con un hijo de siete años, un ex en Italia, un ligue apretadito y una madre en Albacete?

[Información tomada directamente del ejemplar]


Primera novela que publica Beatriz Rico. Actriz, monologuista, y cantante de rock, la asturiana se lanza ahora al mundo de las letras con una novela divertida. ¿Y por qué escribir ahora? Nos los cuenta ella misma en el prólogo, con la misma gracia que va a caracterizar el resto del libro. Y mientras os asomáis a ese prólogo,  ¿os cuento un poco lo que me ha parecido De miss a más sin pasar por Albacete? Ahí va. 

Elvirita, o Rita, como le gusta que la llamen, es una joven de Albacete, que un buen día se presenta a Miss Albacete y gana. Pero ahí no queda la cosa sino que, envalentonada, también se presenta a Miss España, una competición en la que tienen cabida las purgas en los baños y el handicap de responder con un mínimo de inteligencia las preguntas del jurado, y resulta que se lleva la corona, no sin las correspondientes amenazas por parte de sus rivales. Pero como miss que es, tiene que enfrentarse a los problemas de su estatus, al delicado asunto de la esbeltez y la báscula. Según Rita, ella es una gorda adelgazada o delgada tipo B «("B" de ¡Booooomba!), que somos las que, por mucho peso que perdamos, se ve que no es nuestra constitución».  Pero haya tranquilidad, porque todo se reduce a la disformia, es decir, un trastorno mental que impide que veamos la perfección de nuestro cuerpo en todo su esplendor.


Alzarse con la corona de Miss España le abre las puertas de la televisión y el faranduleo. Entra en contacto con managers como Víctor Ladrón de Guevara, quien representa a lo más de lo más en lo que a famoseo se refiere. Pasará por diversos trabajos entre los que figura presentar una sección en «Sábado y Confetti», el programa de José Luis Moreno. También hará sus pinitos como monologuista o ejercerá de cualquier otra cosa que le sirva para meter cabeza. En definitiva, se convierte en una «mocatriz», es decir, en modelo, cantante y actriz.  ¿Qué aventuras o desventuras le esperan a Rita? Bueno, todo lo tenéis en esta novela, que se lee en dos tardes y se disfruta para siempre.

Qué difícil es que un libro te haga reír. Para mí es una de las cosas más complicadas. Pero con esta novela he soltado unas cuantas carcajadas. No hay más que abrir el libro para darse cuenta que esta historia tiene mucha guasa, como decimos en mi tierra. Tanta que ya figura en la propia dedicatoria.




Yo siempre digo que, los mejores regalos son los que se hace una misma. ¿A que sí? Y aunque el humor está siempre ahí, también es una novela en la que se habla de cosas muy serias. El alcoholismo, la enfermedad o la muerte asoman entre las páginas de este libro porque, como nos dijo la propia Beatriz Rico en la entrevista (puedes leerla aquí): «Me encanta hacer reír a la gente pero, ya que tengo un altavoz, tengo el deber moral de hablar de ciertos temas. Necesitaba transmitir un mensaje porque, de otro modo, sentía que el libro se quedaba cojo». Hay algunos pasajes que transcurren en el interior de un hospital que a mí me han parecido tremendamente emotivos, y que me hicieron recordar algunos momentos delicados que he pasado con mis familiares en esos edificios en los que, difícilmente, alguien quiere poner un pie. He sentido verosimilitud en estas líneas, lo que me ha permitido conectar fácilmente con los personajes y la situación. En todo momento he tenido la sensación de que la autora los ha vivido en primera persona y, bueno, no andaba muy descaminada porque ella misma nos hace una confesión en Agradecimientos. 


De miss a más sin pasar por Albacete se mete de lleno en ese mundo de las misses y de la televisión, como si Rita quisiera llevar de la mano al lector, para que conozca realmente qué se cuece detrás de bambalinas y de las cámaras. Por eso vamos a ver personajes reales pululando por estas páginas como Belinda Washington, Miriam Díaz Aroca, Cristina Pedroche o Concha Velasco. Ahora bien, en esta novela se desmitifica mucho a las misses, nos ofrece una imagen lejana de esa idea preconcebida que todos tenemos cuando pensamos en una miss, imaginándonos siempre un cuerpo escultural con cerebro de mosquito. Nuestra Rita no es así. Le he cogido un cariño tremendo a este personaje porque me parece muy entrañable y con muy buen fondo. Para mí Rita es lo que se dice una buena persona, que trata de ayudar a los demás, a la vez que mantiene su vida. Nuestra Rita tiene hijo, madre y hermano. El primero se llama Bruno, y ya alcanza la edad de 7 años. Es como a ella le gusta decir «el motor de mi vida», esa pequeña personita por la que es capaz de «dejar la fluoxetina, las benzodiacepinas y los bolsos de imitación». La segunda se llama Asunción, esa madre a la que «le sube la tensión y se le dispara el colesterol y no sé cuántas cosas más» si se lleva más de dos semanas sin ver a su nieto. Y el tercero, es un profesor de yoga y meditación en un ashram, un retiro espiritual, cuya paz interrumpe Rita cuando lo llama a través del móvil, ese instrumento del demonio. Y Rita también tiene exmarido, un italiano de nombre Sandro, un «Chayanne mediterráneo» de pelo negrísimo y dientes blanquísimos, con el que se lleva bien; y una pareja nueva, Jaime, que la apoya incondicionalmente. En definitiva, que esta mujer me ha parecido un personaje muy divertido, que no deja de hablar consigo misma, intercalando tacos en sus monólogos interiores, por los que se recrimina constantemente. Es natural, sencilla, honesta, sincera y cariñosa. Pues eso, que me ha gustado mucho.

Estructurada en veintiún capítulos más un epílogo, algunos de los cuales vienen encabezados por títulos de canciones del hoy y del ayer, la novela está narrada en primera persona, en la voz de Rita, por eso el lector estará siempre ubicado en el interior de su mente, viendo pasar uno tras otro, todo tipo de pensamientos que se le ocurre a Rita. A esta mujer no solo le importa lo físico porque, como veréis, tiene un corazón enorme, sino que también le preocupan otras muchas cosas. De ahí que la novela cuenta con su dosis de crítica social, acompañada de importantes reflexiones, sobre lo que verdaderamente importa, y un buen puñado de consejos que nos regala en el Epílogo.

De miss a más sin pasar por Albacete es una lectura desenfadada, divertida, simpática y muy fresquita. No pensaba que me fuera a aportar tanto esta novela, pero lo cierto es que, a pesar de ser una historia sencilla, y con el único objetivo de entretener y hacer reír al lector, tengo que admitir que la he disfrutado mucho.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

 

martes, 9 de febrero de 2021

BEATRIZ RICO: ❝Escribir esta novela ha sido mi salvación durante el confinamiento❞

Que un libro consiga hacer reír es complicadísimo. Generalmente, los libros que encierran historias humorísticas suelen ser divertidos, amenos, simpáticos, pero es tremendamente difícil que te arranquen una carcajada. A diferencia de los formatos audiovisuales, los libros no cuentan con imagen en movimiento ni sonido, y es el lector el que tiene que emplear a fondo su imaginación para sacarle partido a la historia. Por supuesto, también cuenta la forma en la que trama está narrada. Así que, cuando llegó a mis manos la primera novela de Beatriz Rico, De miss a más sin pasar por Albacete, y leí la sinopsis, pensé que estaba ante una novela simpática y poco más. Sin embargo, debo admitir que esta novela tiene unos cuantos golpes buenísimos y que, sentada en el sofá, junto a mi marido, cada uno sumergido en su propia lectura, lo sorprendí más de una vez con una estentórea carcajada. Pero de la novela os hablaré en detalle en los próximos días. Hoy quiero compartir con vosotros la charla que mantuve con Beatriz Rico la semana pasada.

Marisa G.- Beatriz, te conocemos principalmente por tu faceta de actriz y monologuista. Ahora sacas este libro tan divertido, y a través de esta primera novela descubro que tienes una faceta rockera. Que eso sí que lo desconocía por completo.

Beatriz R.- Sí. Mira, la literatura nunca ha sido una cuenta pendiente para mí, sin embargo con el rock siempre he tenido una espina clavada. Cuando era pequeña, mis amigos y amigas escuchaban a Enriqueta y Ana, o a Parchís. Pero a mí me daba por coger el bote de laca Nelly de mi madre y, como si fuera un micrófono, hacía playbacks con canciones de Bonnie Tyler, delante del espejo. Lo que pasa es que me decanté por la interpretación porque era lo que más me llamaba. Pero el rock ha estado siempre ahí. 

Tengo amigos que tienen bandas de rock. Cuando daban algún concierto me invitaban a subir al escenario para cantar alguna de los Rolling Stones. Así me quitaba el gusanillo. Pero la vida es muy sabia, y te da las cosas cuando es el momento y no cuando tú los buscas, y así me dio una gran sorpresa un día que asistí a un festival de rock en Segovia. Allí actuaban unos chicos que hacían versiones. Se dieron cuenta que me sabía todas las canciones que cantaban y me invitaron a unirme a ellos. Después de aquello, nos hicimos amigos, y nos metimos en un estudio a grabar. Hoy llevamos más de 400 conciertos. La pena es que, con esto de la pandemia, los conciertos están parados. No así el teatro, en el que se toman todas las medidas de seguridad. A ver si esto pasa pronto porque yo echo mucho de menos los ensayos, subirme a un escenario, sentir la distorsión de la guitarra eléctrica y cantar algo de ACDC, Lep Zeppelin, Rosendo o Luz Casal.

M.G.- Eres una rockera total. He estado viendo algunos vídeos tuyos en YouTube. Están genial

B.R.- Me desmeleno. (Risas) Siento mucha libertad cuando me subo a un escenario. Es algo que llevo en la sangre desde muy  pequeñita.




M.G.- Bueno, y ahora te estrenas con los libros y las editoriales. ¿Cómo te lanzas en esta aventura?

B.R.- Pues a esto también me llevó la vida. Bueno, en realidad, mi marido y mi amigo Jean-Paul llevan mucho tiempo diciéndome que escriba algo. La progresión no es tan rara, si tenemos en cuenta que escribo mis propios monólogos, con los que me subo a un escenario para hacer reír al público. Es muy gratificante hacer reír a la gente. Es el mejor premio que tengo. Lo que pasa es que soy muy perezosa, y me cuesta ponerme. Eso sí, una vez que me pongo, llego al final. 

Desde hace mucho tiempo, tenía por costumbre subir a Instagram alguna foto, con la excusa de acompañarla con un texto largo y divertido. Pero llegó el confinamiento y estuve dos semanas muy mal, muy triste y asustada. Dejé de publicar cosas y los seguidores no hacían más que preguntarme. Una mañana, bajé a desayunar y me encontré en la mesa del salón, una libreta y un bolígrafo. Yo soy de las que escriben a boli porque si me pongo con un ordenador, voy muy lenta y la cosa no fluye igual. Mi marido me dejaba cada día aquel cuaderno sobre la mesa para incitarme a escribir, pero nunca le prestaba atención. Hasta que un día, me senté y cogí el bolígrafo. No sabía lo que iba a escribir, no te tenía ni idea, Marisa. Pero, de repente, fue como si estuviera poseída. Entré como en éxtasis y empecé a escribir, y a escribir, y a escribir. Cuando me di cuenta, tenía la mano dormida, el boli sin tinta, y había puesto punto y final al primer capítulo. A partir de ahí, empecé a obsesionarme con los personajes y las tramas. Vi que tenía un montón de cosas que contar. Me sacó del estado de triste y letargo que tenía. Me dio la vida porque me reía mucho con las cosas que se me ocurrían. Escribir esta novela ha sido mi salvación durante el confinamiento. Ojala haya gente a la que pueda ayudar con este libro, a la que puede arrancar una sonrisa, para que resetee su cerebro y se lo pase muy bien. 

M.G.- Es decir, que tú ni hiciste un esquema, ni tenías la historia en la cabeza, antes de ponerte a escribir, ni nada.

B.R.- Nada, nada. Lo único que tenía claro es que tenía que colocar al personaje en un entorno que yo conociera, para que fuera creíble. El mundo de la tele tiene su morbo y la novela funciona como ese ojo de cerradura por el que mirar lo que ocurre al otro lado. La gente no se imagina lo cutre que pueden ser algunas cosas en la tele, y las situaciones tan tremendas que se dan. No siempre se pasa bien, pero luego, cuando pasa el tiempo, lo ves con perspectiva, y te ríes.

A la protagonista no quería hacerla actriz porque el lector se podía imaginar que era yo. Así que se me ocurrió hacerla miss, lo que me ha permitido romper una lanza en favor de ese sector, y acabar con el mito de que las chicas guapas son tontas. Rita, la protagonista, es guapa pero de tonta no tiene un pelo. 

M.G.- Rita es una miss Albacete que llega a miss España. Y como dices, es guapa pero no tonta. ¿Qué más cualidades destacarías de ella, Beatriz?

B.R.- Rita es caótica y muy leal. Tiene un hijo, Bruno, de siete años, que es su obsesión. Lo más importante para ella es que su hijo esté bien y para eso, al ser madre soltera, necesita trabajar y salir adelante. También la veo como una mujer impulsiva, que se deja llevar mucho por su intuición. Su autoestima está un poco baja, por tanto varapalo como le han dado. Pasa por situaciones que duelen, lo que pasa es que, visto desde fuera, hacen reír. Además, intento contar la cosas desde el humor y restarle importancia.

M.G.- Es una madre excelente y también una buenísima persona. Creo que esa es la cualidad que mejor la define. Tiene un corazón de oro.

B.R.- Sí, sí. Rita se da cuenta que tenemos algo muy valioso, nuestro tiempo. Es el mejor regalo que podemos hacer a los demás. Ella emplea su tiempo de la mejor manera posible, ayudando a los que tienen alguna necesidad. Tiene una gran capacidad de entrega a los demás. 




M.G.- El libro es principalmente de humor, pero también abordas temas muy serios como el alcoholismo y las sesiones de Alcohólicos Anónimos. Ahí Rita se pone seria.

B.R.- Sí, se pone seria con el alcohol y con las enfermedades. Mira, tengo la suerte de que la gente venga a verme a hacer monólogos, o de escribir un libro y que me hagan una entrevista, como me estás haciendo tú. Me encanta hacer reír a la gente pero, ya que tengo un altavoz, tengo el deber moral de hablar de ciertos temas. Necesitaba transmitir un mensaje porque, de otro modo, sentía que el libro se quedaba cojo. Es algo que también me ocurre en los monólogos. Siempre intercalo algo más serio, en pequeñas dosis, porque son temas que pueden doler. Lo lanzo e inmediatamente retorno el humor. 

Es verdad que en el libro hay pasajes un poco duros. Necesitaba hacerlo porque nunca sabes si esos mensajes van a ayudar a alguien a abrir los ojos, o a encontrar una solución a su problema, o a hacerlos mejor persona. A mí me pasa a veces, cuando veo alguna película, que me emociono y siento que he cambiado. Bueno, si con este libro consigo que alguien se ría y, a la vez, reflexione sobre alguna cuestión, ya me doy por satisfecha.

M.G.- Y Beatriz, ¿le has prestado muchas cosas a Rita?

B.R.- Siempre se dice que la primera novela es autobiográfica. Es lógico porque, cuando te pones a escribir por vez primera, tienes todas tus vivencias, recuerdos, experiencias al alcance de tu mano. Siendo así, los pensamientos de Rita son muy míos y también hay cosas suyas que me han pasado a mí. No te voy a decir cuáles porque me da vergüenza, y porque es mucho mejor que el lector se haga preguntas. De todos modos, hay situaciones reales que sí aclaro en los agradecimientos. Luego, también hay cosas que me han contado, otras que he visto, y otras que me he inventado, con las que me he reído muchísimo. 

M.G.- Hay escenas que son buenísimas, que me han arrancado una carcajada. Sin desvelar mucho, una de los pasajes más divertidos es el que Rita vive en el hospital, con ese médico que se parece a Bon Jovi.

B.R.- Esa parte me la inventé. Fernando Schwartz me dijo una vez que las musas acuden cuando te sientas a escribir. Y debe ser verdad porque me senté y empezaron a salir todas esas secuencias. Yo misma me he reído mucho con esas escenas porque, no sé si será por mi profesión, pero todo lo que escribo inmediatamente aparece en mi mente como si fuera una película. 

M.G.- Y aprovechas también el personaje para meter cuñita, y hacer algunas críticas. Muy de acuerdo con Rita cuando dice que Twitter está lleno de gente muy inteligente, que todo lo sabe, y que todo lo hace bien.

B.R.- Pues sí. Instagram y Facebook son mucho más amables, pero Twitter... En Instagram la cosa es más de postureo, con las fotos de unos y otros, y Facebook es como esa reunión de amigos y de familia. Sin embargo, Twitter está lleno de expertos en política, en economía, y ahora en virología. Siempre hay como una especie de guerra civil, donde todo el mundo se pelea. Las pocas veces que entro, tengo que salir corriendo. Además, con esto del anonimato, se dicen cosas feísimas, pero ya he aprendido a bloquear a quienes no me interesan. Pero bueno, también hay gente muy ingeniosa que hace unos memes increíbles. Es lo que me hace seguir en Twitter. 

M.G.- A mí tampoco me gusta mucho Twitter. Y también prefiero tener a la gente tóxica muy lejos.

B.R.- Lejos, lejísimos. Ahora llamamos gente tóxica a los gilipollas de toda la vida.

M.G.- (Risas) Cierto.

B.R.- Queda mejor decir «gente tóxica» porque así no nos ponemos a su misma altura. Pero vamos, que son gilipollas de siempre.

M.G.- Así es. Oye, y como buena rockera y amante de la música, la música está muy presente en la novela. Algunos capítulos vienen encabezados por letras de canciones.

B.R.- Sí, y tanto. En el Epílogo, le doy las gracias a Dios por el rock and roll. La música ha estado muy presente en mi vida, desde pequeña. Me pasa lo que nos pasa a todos, que tengo canciones que relaciono con momentos de mi vida muy concretos. Cuando tengo que subir mi ánimo, como chocolate y me pongo música alegre. La música te hace viajar, despierta los sentimientos,... es maravillosa.

M.G.- También aparecen personajes reales, desde José Luis Moreno, pasando por Dani Mateos, Miriam Díaz-Aroca, Belinda Washington o Concha Velasco. ¿Los aludidos cómo se han tomado esto?

B.R.- Pues muy bien. A los aludidos les mandé su parte, antes de incluirla definitivamente, y todos me dieron el Ok. Por supuesto, los primeros libros que salieron de imprenta se les mandó a ellos,  como agradecimiento por darme permiso para incluirlos en mi novela. Son gente a la que le tengo mucho cariño, y quería que aparecieran en el libro.

M.G.- Para terminar, ¿te ha entrado el gusanillo de seguir escribiendo?

B.R.- Sí, mucho. Igual hay algo ya escrito por ahí. Pero ahora la decisión está en manos de los lectores. Si ellos quieren, yo seguiré escribiendo porque para mí, es una felicidad escribir. Todavía tengo muchísimas cosas que contar. He descubierto una nueva vía, pero ya te digo, la decisión la dejo en manos de los lectores. 

M.G.- Esperemos que sí. Me lo he pasado muy bien leyendo tu libro, me he reído y me he carcajeado, un montón. Lo dejamos aquí, Beatriz. Un placer saludarte.  

B.R.- Muchas gracias a ti.


Sinopsis: Increíble, lo sé. Yo, Miss Albacete, convertida en Miss España. Para que luego digan que hay tongo. Lo vi difícil desde el principio porque qué hacía yo entre tanta mujer de piernas infinitas, pómulos marcados y delgadas como sílfides. Me ves y piensas que soy una gorda adelgazada. Hay personas respiracionistas, que se alimentan de aire, o las que hacen dieta perpetua. Y luego estamos las gordas adelgazadas.

Ahora tengo la sensación de ser un fraude, pero un fraude con corona al fin y al cabo.

Después del reinado de Miss España (a Albacete no vuelvo) los contratos me perseguían: la tele, las convenciones (sí, hombre, seguro que me has visto en alguna), jolgorios mil, pero yo quise ser monologuista. El batacazo fue terrible, así que tuve que escuchar a mi representante: yo a ti te veo de mocatriz. Sí, claro. Modelo, cantante y actriz.

Y ahí estoy. ¿Se puede ser una mocatriz con un hijo de siete años, un ex en Italia, un ligue apretadito y una madre en Albacete?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...