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martes, 5 de marzo de 2024

MACARENA ZAMBRANA: ❝Esta novela te enseña que hay algo más y que cambiar es una elección❞

La semana pasada tuve la oportunidad de conocer y hablar con Macarena Zambrana. Nacida en 1983 y natural de Sevilla, Zambrana ejerce en el mundo del Derecho, pero se considera una apasionada de la lectura y de la escritura. Fruto de dicha pasión, y de un duro revés de la vida, nace la que es su primera novela, titulada Operación Lena (Algaida Editores). 

Si le echas un vistazo a la cubierta del libro descubrirás un símbolo que a todos nos suena. La esvástica que figura en el título nos hace entender a qué tipo de novela nos enfrentamos. Operación Lena es una ficción histórica de dos mujeres cuyo nexo de unión es el hallazgo del abrigo que arropó a la mujer que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.

¿Pero qué se sabe de esa operación? Parece que muy poco. De hecho, yo misma pensé que pertenecía a la ficción de la novela y no es así. Realmente, la Operación Lena se llevó a cabo durante la Segunda Guerra Mundial. Pero sobre esa cuestión ya os hablaré cuando publique la pertinente reseña. De momento, os dejo con la entrevista.

Marisa G.- Macarena, un placer hablar contigo esta tarde. Operación Lena es tu primera novela. Quizá me estoy metiendo en un terreno que no debo, pero se dice en tu biografía que tu incursión en las letras se debe a una terapia narrativa. Creo que ahí hay un tema delicado... 

M.Z.- Si quieres, te cuento. Mira, hace ocho años, falleció mi segunda hija. Entonces inicié una terapia narrativa que me funcionó más que ninguna otra. La psicóloga se dio cuenta de que con esa terapia yo liberaba emociones a través de las letras. A partir de ahí empecé a escribir. Tenía cuadernos repartidos por toda mi casa pero no escribía con esta complejidad. Escribía emociones, cómo me sentía. No era un diario tampoco ni algo que yo hiciese de forma continua, sino cuando me nacía o me apetecía. Empecé a sentir que las letras eran para mí como una vía de escape, me parecía que los problemas eran menores si los plasmaba en un papel. O las cosas bonitas que me pasaban, si las plasmaba en un papel, las volvía a vivir al leerlas tiempo después. Así que sí, mi incursión en las letras se inicia a través de una terapia narrativa, aunque yo siempre quise escribir. Desde pequeñita me inventaba historias con la gente que me rodeaba cuando estaba en una sala de espera, o cuando coincidía en el tren con otras personas. 

M.G.- A veces, de un golpe duro sale algo positivo.

M.Z.- Sí, sale algo.

M.G.- ¿Y por qué escribes una novela centrándote en el Holocausto, los campos de concentración, como fondo? ¿Por qué elegir esta temática y no otra cosa diferente?

M.Z.- Yo sé que esto te va a sonar muy extraño, Marisa, pero me quedé mucho más tranquila cuando escuché a Paloma Sánchez Garnica decir lo que te voy a contar ahora. Ella dice que los personajes llegan sin que tú los llames. No los inventas. Yo no los inventé. Decidí sentarme delante de un folio en blanco y empezar a escribir. Escribí esta novela tal y como la puede leer el lector hoy. No había mapa, no había planteamiento. Empecé a escribir, iba escribiendo capítulos y era como ver la serie Friends. Yo nunca sabía que iba a ocurrir en el capítulo siguiente. Eso me lo iban marcando los personajes al día siguiente, con el ritmo de la música de piano que me ponía. Escribía con la música de Norman Duke. Con esa misma playlist, empecé y terminé Operación Lena y era con lo que se movían las emociones que me llevaban a escuchar a los personajes. Ellos simplemente se sentaron allí. Así que yo no elegí esa temática. Fue la temática la que me eligió a mí. Hasta tal punto de que el nombre de Lena llega a mí antes que la propia operación. Lena es un diminutivo de Magdalena. Llevaba escribiendo sesenta o setenta folios, cuando me da por poner Lena en Google. Le doy a intro y aparece delante de mí la Operación Lena. Ahí es cuando nace esa necesidad de contar una historia que los historiadores todavía no les han dado respuesta. Se la he dado yo. Y lo he hecho a través del nombre de esa mujer que llega a mí para contarme una operación muy controvertida, de la que se sabe poco, pero de la que yo he dado muchos datos reales. 

Es cierto que esta novela es ficción histórica pero está basada en la realidad. He respetado la historia haciendo ficción. La he hecho creíble sin ser real.

M.G.- Soy de esos lectores a los que nos gusta leer sobre la Segunda Guerra Mundial, la persecución de los judíos, los guetos,... Cuando alguien me dice que se escribe mucho sobre la guerra civil, o sobre la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, digo lo mismo, que siempre se puede aprender algo. Este es el caso de Operación Lena, un suceso del que no tenía ni idea.

M.Z.- Cuando a mí me sale la Operación Lena, lo primero que hago es llamar a mi amigo Juan Eslava Galán, un gran historiador de la Segunda Guerra Mundial. Le pregunto si tiene datos, porque me quiero documentar, pero no había artículos en Internet. No encontraba información. Creo que encontré uno o dos artículos.

M.G.- Yo he buscado y no he encontrado nada.

M.Z.- Efectivamente. Y él me dice que no tiene ni idea de esa operación. Llamó a un par de amigos licenciados en Historia y les preguntó lo mismo. No sabían nada. Entonces, me di cuenta de que tenía la oportunidad de presentarles a esos lectores que son como yo, inquietos, la ocasión de investigar y darles a conocer una parte de la historia cuyas puertas se están abriendo ahora mismo. 

Aunque ha habido mucha información sobre el nazismo y el Holocausto, ahora estamos conociendo muchos datos de los que hasta ahora no se hablaban. Por ejemplo, de la trata de blancas de los nazis. Esto está de actualidad ahora mismo y, sin embargo, nunca se había hablado de la prostitución en los campos de concentración. Hoy, gracias a la novela El barracón de las mujeres nos estamos haciendo eco de todas esas mujeres que sufrieron de manera tan tremenda. Porque, al sufrimiento del Holocausto, hay que añadir también el sufrimiento que conlleva estar sometida a la prostitución. Es que tenían relaciones más de treinta veces al día. Y en Auschwitz estaban bastante mejor.

M.G.- Sí, era peor en Ravensbrück.

M.Z.- Sí. Te digo que todavía, tantos años después, estamos conociendo datos de una parte de la historia que seguía estando desconocida. Y habrá operaciones que no habrán visto todavía la luz pero la verán. La Operación Lena ha sido una de ellas. 

[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]

M.G.- Pues estamos hablando de esta operación y de la mujer que da nombre a la misma pero, para los que no hayan leído todavía la novela, hay que decirles que cuenta con dos hilos argumentales. Uno ocurre en el presente y otro en el pasado. Cuéntale un poco al lector qué va a encontrar en esta novela.

M.Z.- Va a encontrar una ventana de esperanza a una persona que esté atravesando un proceso de duelo. Cuando alguien está atravesando un proceso de duelo, quiere saber cuándo termina y cómo va a terminar. Entonces, al leer Operación Lena, las personas se van a dar cuenta de que todo proceso doloroso termina y que de ti depende cambiar la situación que hay a tu alrededor, porque si tú cambias, cambia todo. Ese es el mensaje que yo lanzo a través de Ángela que representa o puede representar a cualquiera de nosotros o cualquiera de las personas que tienen un diagnóstico de depresión, que ya van por más de tres millones, y a cualquiera de esas personas que se han planteado en algún momento acabar con su vida, que cada año se suman más personas, más suicidios en este país. Es decir, tenemos graves problemas de salud mental. No sabemos enfrentarnos a los problemas que nos rodean con las emociones que sentimos porque no tenemos herramientas. Entonces, esta novela es una ventana de esperanza. Son las dos caras de una misma moneda. Son las dos formas de enfrentarte a una realidad. Ángela o Lena. Y dentro de nosotros viven las dos. Tú decides cómo enfrentarte a la situación que te toca vivir. Afortunadamente, no nos ha tocado vivir esa parte de la historia que le tocó vivir a Lena, pero sí vivimos en una época en la que hemos normalizado los trastornos de ansiedad. Hemos normalizado quedarnos en la zona de confort y vivir en depresión. Hemos normalizado ser infelices. Y nos aferramos a eso de una forma que nos impide tomar decisiones. Esta novela te enseña que hay algo más y que cambiar es una elección.

M.G.- Pues esa Ángela que mencionas es la protagonista del presente de la novela. Es una mujer que, de un día para otro, decide marcharse a Londres como un ejercicio terapéutico. Es verdad que estás hablando de una mujer que no sabe enfrentarse ni tomar decisiones porque este personaje arrastra mucho lastre. Es una mujer que ha vivido bajo el amparo y la sombra de su madre, y ahora que su madre ha fallecido, no sabe cómo moverse en el mundo.

M.Z.- Sí. Es una persona que tiene dependencia emocional y además es victimista. Es alguien que se hace víctima de su propia tragedia y culpa al mundo de todo lo que la rodea. No se ha percatado todavía, pero lo hará a lo largo de la novela, de que ella es la única causante de que su vida no haya cambiado. Ella siempre dice que no le pasa nada más allá de ir a comprar tomates a la tienda de la esquina. Es que tú no permites que te pase nada. Es que tú no te permites vivir. Es que no te permites sentir.

Hay una historia detrás de Ángela, de su niñez, que no vamos a desvelar pero sí podemos decir que su madre no le inculca la necesidad de sufrir. En la vida también hay que sufrir para ser feliz, para vivir, para aprender. Tienes que sufrir pero su madre no se lo permite, sino que la protege. Y Ángela lo que hace es aferrarse a ese nido, donde su madre la tiene metida sin disfrutar, sin vivir, sin tener experiencias, sin conocer el amor, y sin tener amigos. Y cuando su madre desaparece, Ángela se encuentra sola ante la incertidumbre absoluta. Ya no tiene guía. Para ella, la vida es como si un ciego caminara sin un perro guía. Así se siente en el momento en el que pone los pies en Londres. En el momento en el que ella empieza a tomar decisiones, a dejarse fluir, a permitir que gente se acerque a ella, a abrirse, es cuando empieza a ver la luz entrar en su vida. Por eso cambia todo.

M.G.- Es bonito verla en esa transformación. El lector la verá pasar desde la oscuridad a lo más luminoso.

M.Z.- Es muy bonito. Además, iremos viendo por capítulos, cómo la progresión del personaje es ascendente. Hay una serie de personajes que irán llegando a su vida, y que le van a aportar mucho de positivo. 

Hubo un lector cero que me dijo que no se creía que a Ángela, de pronto, todo empezara a irle bien. Y yo le pregunté: «¿Tú crees que le va todo bien, de pronto? ¿No crees que simplemente ella ha cambiado su visión de la vida? ¿Que ha cambiado esa visión pesimista de la vida que tenía?». Ella lo veía todo en negativo. No hablaba con nadie, todo el mundo era un enemigo, y no se permitía conocer a nadie porque quizá le hiciese sufrir. Ángela no se permitía tener una amiga, por si le era desleal. Entonces, lo que hace es abrirse al mundo. No es que le vaya todo bien, es que está empezando a tener experiencias positivas. Y negativas, pero también positivas.

M.G.- Y en ese abrirse al mundo, juega un papel muy importante las personas que se va a encontrar en Londres. Hay un personaje que me encanta. Irune y ella me parecen la noche y el día. Se complementan muy bien. 

M.Z.- Mira, todos los personajes de la novela llegaron a mi vida menos Irune. A ella la traje yo, y te explico. Tengo unas amigas maravillosas pero dos ellas fueron las que siguieron conmigo este camino de la novela. Ellas, Laura y Aurora, fueron leyendo la novela por capítulos junto a mí. Son completamente diferentes pero forman un binomio perfecto. Las dos crean a Irune. Por una parte, está esa Irune que aconseja a Ángela y que le inyecta ese germen del cambio. Porque Ángela comienza a cambiar gracias a Irune, gracias a todos esos consejos que le da. Y esa Irune es mi amiga Aurora. La que es serena, la que es tranquila, la que siempre te escucha sin juzgar.

Y luego está la otra. A Laura da igual lo que tú le cuentes, la tragedia que sea, da lo mismo, porque siempre te va a hacer algún comentario que te hace reír. Ella va a ir siempre con una camiseta de Campofrío llena de manchas y le va a dar igual todo. Ella te va a demostrar que la vida son pequeñas cosas. Laura y Aurora son dos personas que me hacen sentir tremendamente afortunada. Sentí la necesidad de regalárselas a Ángela, así que hice el binomio y salió Irune.

M.G.- Pues en el pasado de la novela veremos a Lena Wiesel, pero también veremos a Jonás Gölik. Ambos son judíos y ambos acabarán en Auschwitz. Y los dos, obviamente, lo van a pasar mal. Pero, en el caso de Jonás, también vivirá situaciones con un alto mando nazi que lo van a sorprender. 

M.Z.- Claro, cuando Jonás llega al campo, se encuentra con un alto mando alemán. No es uno cualquiera sino uno que formaba parte del gabinete de Hitler. Lo que le ocurre a Jonás con ese personaje él no lo entiende. Hay una historia que no vamos a desvelar. Sólo diré que habrá un nexo de unión entre Jonás y el Brigadeführer. Este último personaje me gusta mucho porque él representa la posibilidad de cambio que tenemos todos, en cualquier momento de nuestra vida. Es un hombre al que le han inculcado unos principios desde la cuna, que lo han adoctrinado, con un padre militar, que siente además que le está fallando al nazismo, a su padre, a todo el mundo. Sin embargo, él decide cambiar, seguir esa posibilidad que todos tenemos. 

M.G.- Entre los temas que tratas en la novela, aparte del espíritu de supervivencia que vamos a ver en Lena y Jonás durante el Holocausto, o el renacimiento de sus cenizas en Ángela, hay otro tema que atraviesa la novela y que afecta a varios personajes. Me refiero al duelo que va a afectar a Ángela, a Chai, a Jonás, a Irune,... Todos están atravesados por el duelo.

M.Z.- El gran mensaje de esta novela es que todas las guerras terminan alguna vez. Las internas, también. Ese mensaje se lo lanza Jonás a Lena en el gueto, cuando todavía no han sido deportados al campo de Auschwitz. Él le dice a ella que todas las guerras terminan alguna vez y, mientras tanto, que se aferre a sus sueños. Ese es el mensaje con el que quiero que el lector de esta novela se quede. Pero lo que hay que entender es que hay que atravesar ese duelo, que hay que pasarlo. No puedes darle la espalda a emociones como la tristeza o el dolor. Tienes que interiorizarlas, tienes que abrazarlas, tienes que aprender de ellas. Es muy difícil porque es el momento en el que te tienes que ver las caras contigo mismo y sentir tus carencias, pero también es el mejor momento para aprender. Si eres capaz de sacar provecho de esas situaciones, vas a ser capaz de mejorar. De hecho, todos los personajes de la novela que atraviesan su propio duelo mejoran. pero mejoran porque cambian de forma, a través del dolor. Cambiar duele.

Cuando escribía el personaje del Brigadeführer, pensaba lo mucho que ha debido de sufrir este hombre. Cuánto sufre una persona que se da cuenta que su vida ha cambiado, que se ha desenamorado de su pareja después de cuarenta años de relación y que ya no lo quiere. Cuánto se sufre para llegar a entender que has cambiado y que tienes que dar un paso más para poder ser feliz. Es que eso duele, duele mucho. Y todos esos personajes que consiguen avanzar en la novela y tienen esa evolución, lo hacen porque han atravesado ese duelo a través del cambio.

M.G.- Macarena, te estoy escuchando y, para ser tu primera novela, parece que la escritura de esta novela te ha resultado fácil. No sé si en algún momento has tenido bloqueos o dificultades.

M.Z.- En esta novela, no. En la que estoy escribiendo ahora, sí. Pero Operación Lena fluyó sola. Fue un proceso de creación súper bonito y rápido, porque Operación Lena se escribió en diez meses. Sólo escribía de noche, como hora y media, y los fines de semana. Así durante diez meses. Y luego un año más para las correcciones. No tuve ningún bloqueo porque no siento que yo haya hecho algo. Lo único que he hecho ha sido transcribir algo que me han contado.

M.G.- Como si tú fueras el vehículo.

M.Z.- Efectivamente, es que es así. De hecho, ni siquiera me documenté en exceso. Yo me iba documentando de determinados datos que creía que tenía que darle al lector, pero no quería documentarme en exceso porque me daba mucho miedo que eso estuviese limitando mi capacidad creativa y dejase así de escuchar a los personajes. En el momento en el que supe que en Auschwitz había un prostíbulo, simplemente me limité a escuchar a Lena. No quería saber cómo era el prostíbulo real. ¿Hubo un prostíbulo en Auschwitz y es como yo lo he trasladado a la novela? Probablemente, no. He trasladado lo que ella me ha contado. 

Mi amigo Juan [se refiere a Eslava Galán] me dijo una frase que a mí me encanta. Él dice que una novela de ficción deber ser creíble sin ser real, y para eso no te puedes documentar en exceso porque entonces deja de ser ficción y se convierte en un ensayo. Estamos hablando de historia, de ficción histórica. Si tú te documentas en exceso, ¿dónde está la creación? ¿Dónde está la ficción? Si yo hubiese sabido más datos, probablemente habría limitado a los personajes. He preferido no saber más y escucharlos a ellos.

M.G.- Pues qué curioso. Siempre había escuchado que era al revés, que los autores tienden a documentarse muchísimo.

M.Z.- Pero entonces no hay creatividad. Si te documentas mucho, ya lo sabes todo. Permite hablar al personaje, deja que hable tu creatividad, deja que hable lo que está dentro de ti. Ya sé que puedo saber si miro en Google pero estamos haciendo ficción histórica y estamos escuchando a unos personajes que son ficción. Permíteles darle vida, y solamente les vas a permitir tener vida si los escuchas a ellos sin limitarlos.

M.G.- Bien, hablemos de los escenarios. Ángela se va a Londres y reside en Camden Town. Estoy disfrutando mucho de esa parte, de esos paseos de Ángela por el barrio. Conozco Londres y, si nada lo impide, regreso en unos meses. No sé si has tenido que usar mucho Google Maps para ubicarte, si conoces la ciudad,... Cuéntame. 

M.Z.- Estuve en Londres. Fue mi refugio hace casi ocho años. El verano en el que falleció mi hija,  también iba a nacer mi primer sobrino. Presa del pánico, yo no sabía cómo enfrentarme con tanto dolor al nacimiento de mi sobrino. Así que me fui a Londres. Huí. Tengo muy pocos recuerdos de aquellos días, pero sí recuerdo perfectamente los dos días que pasé en Camden. Y fui muy feliz. Así que he querido regalarle a Ángela ese lugar, ese espacio, donde yo conseguí evadirme del dolor.

Afortunadamente, la vida me permitió estar en el nacimiento de mi sobrino porque no nació hasta que yo llegué. Como te digo, Londres fue para mí un refugio que es donde yo la ubico a ella. Yo no me quedé en Camden Town pero lo visité mucho. Lo visité tanto que me lo aprendí de memoria y fotografié aquellos lugares en mi memoria. Tal y como Ángela los ve, así los vi yo. Yo misma me crucé con las personas con las que Ángela se cruza.

M.G.- Con los que van haciendo malabares por las calles, con la gente que lleva rastas,...

M.Z.- Sí. Yo he escuchado a ese guitarrista que ella escucha. Sus sonidos eran los míos. Se los he regalado. 

M.G.- Es muy bonita verla en el hotel Little Family. Sé que no existe ese hotel pero debería existir. Es un sitio precioso.

M.Z.- Sí, pero tú no te preocupes porque, cuando vaya a Londres, lo buscaré, porque yo soy así. Buscaré el Little Family. Ahí es donde Ángela aprende la primera lección, que la vida algunas veces no es como tú quieres que sea, pero eso no significa que vaya a ser mala. Y Mery, la dueña del hotel, le cuenta esa historia tan bonita, que ella tenía otros planes para esa casa, otros planes para su vida, como crear una familia y no ha podido hacerlo. Pero la vida sí le permitió crear otra familia que mantiene siempre su casa llena. Mery le regala unos momentos muy bonitos a Ángela. Es un personaje fugaz pero le ofrece calor humano. 

M.G.- Y hablando de la estructura de la novela, me has comentado que la escribes tal y como te va saliendo. Cada capítulo empieza con un pequeño párrafo en primera persona, una reflexión. A veces no sabemos quién habla. Otras, lo podemos intuir.  ¿Por qué intercalar esos pequeños párrafos en primera persona y después retomar la tercera?

M.Z.- Mira, cuando yo me puse a escribir, yo no tenía ningún tipo de técnica narrativa. No sé escribir. Lo único que sé es poner el alma en todo lo que hago. Y con la novela, hice lo mismo. Tanto puse el alma que, cuando me senté delante del folio en blanco, lo primero que me salió fue el pensamiento que tuve cuando sobrevolé París, a la semana de morir mi hija. Y ese pensamiento es lo primero que el lector se encuentra al abrir Operación Lena. A partir de ahí, sentí la necesidad de obligarme a sacar un pensamiento de mi interior, algo que fuese más parte de mí que del personaje. Me pareció una idea bonita. Algo que surgió y no fue premeditado. Me pareció necesario que el lector tuviera la oportunidad de meterse dentro del personaje. Esos párrafos que aparecen en primera persona son el alma de los personajes, de los que luego tratará el capítulo. Lena te está cogiendo de la mano, te está llevando a un barracón, y te está diciendo lo que está sintiendo en ese momento. No te está diciendo que lo veas. Está haciendo que lo sientas tú. 

M.G.- En cualquier caso, en el mismo capítulo vas cambiando de una voz a otra. Hay mucho baile de escena. Pasas de un personaje a otro. ¿No te resultó dificultoso ir cambiando constantemente, ir saltando de un personaje a otro?

M.Z.- No. Yo lo veía así. Es más, soy abogada y tremendamente recalcitrante. En las demandas, los abogados tendemos a ponerlo todo y cuando te digo todo es todo. Créeme si te digo que hay muchas cosas que quité del borrador de Operación Lena. Eslava Galán me dijo que no hacía falta que describiera con tanta minuciosidad -caminó dos pasos, se dio la vuelta, giró un poco el poco,...-. Pero es que para mí era muy fácil transcribir algo que yo veía con tanta claridad. No me costó. Simplemente era una espectadora. Yo estaba allí. Estaba viendo cómo se estaba comportando el Brigadeführer y cómo se estaba comportando Jonás. Por ejemplo, cuando al padre de Jonás le pasa lo que le pasa en el gueto, yo lo estaba viendo. Estaba viendo a Jonás en la ventana mirando a su padre. Y estaba viendo también al Brigadeführer en el coche. ¿Cómo le voy a quitar al lector la oportunidad de vivir eso desde todas las perspectivas?

M.G.- Yo la estoy disfrutando mucho, Macarena. Me has dicho hace un momento que estás con tu segunda novela y que no está fluyendo tan rápido como esta. No sé si nos puedes contar algo.

M.Z.- Es una novela negra. Escribo desde las emociones y ahora me encuentro en un momento de mi vida en el que siento que puedo bajar a las profundidades de la oscuridad. Es una novela sobre una organización de quince hombres, que están empeñados en demostrar que el mal está en el ADN de las mujeres. Hablamos de Biblia, hablamos de brujas, hablamos de silenciar a las mujeres también en el mal, porque las mujeres han sido silenciadas incluso en el mal. Los grandes asesinos son hombres. Y habla de eso.

M.G.- Pues ahí lo dejamos. De momento, nos quedamos con Operación Lena. Te agradezco mucho esta conversación y que tengas mucha suerte con esta y con la que venga.

M.Z.-  Gracias, muchas gracias.

Sinopsis: Sola y completamente rota tras la muerte de su madre, Ángela aterriza en Londres dispuesta a buscar ese punto de inflexión que cambie su visión pesimista de la vida. Blitz es el punto de partida de una historia que comienza con una chica derrotada. Un abrigo vintage y una nota remontará a Ángela a la Segunda Guerra Mundial, para conocer a una mujer fascinante... La mujer que dio nombre a una operación que cambió el rumbo de la historia.



lunes, 18 de enero de 2021

LA SUITE JONDA de Fernando Otero

 
Editorial:  Algaida Editores
Fecha publicación: octubre, 2020
Precio: 20,00 €
Género: ficción histórica
Nº Páginas: 256
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788491893141
[Disponible en eBook]

Autor

Fernando Otero Saborido (1978) es Doctor y Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Tras ejercer la docencia en la escuela pública durante quince años, en la actualidad es profesor en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En 2006 se alzó con el XII Certamen Universidad Sevilla con la novela La Sonanta (2007). Con Donde la muerte te encuentre (Algaida Editores), obtuvo el XVII Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla en 2012.

Sinopsis

En junio de 1922, Manuel de Falla y Federico García Lorca organizan, junto a otros artistas e intelectuales, el evento flamenco del siglo XX: El Concurso de Cante Jondo de Granada. Semanas antes, el general Juan Picasso González -tío del genial pintor malagueño- había entregado al Consejo de Guerra las dos mil páginas de su expediente sobre la masacre sufrida por las tropas españolas en Annual, donde revelaba las corruptelas que originaron la debacle africana. El Gobierno tratará de ocultar ese informe, capaz de provocar un terremoto político que amenaza a la propia monarquía.

Periodistas de diferentes países acuden a Granada para seguir un festival que mostrará por primera vez a todo el mundo un arte apenas conocido: el flamenco. Pero también se sospecha que alguno de ellos posee una copia no autorizada del expediente. Mientras cantaores como Diego el Tenazas pugnan por destilar las esencias del cante jondo, otra competición más peligrosa tiene lugar tras los telones pintados por Zuloaga que decoran el escenario.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Han pasado ocho años desde que Fernando Otero publicó su anterior novela, Donde la muerte te encuentre (Algaida Editores), cuya reseña puedes leer aquí. No han sido ocho años de sequía literaria. El autor, enredado en su familia y su trabajo, acostumbra a caminar despacio entre letras, sin prisa, disfrutando del paseo. El resultado de casi esa década en silencio vio la luz el otoño pasado. La suite jonda debería haber llegado a manos de los lectores en la primavera de 2020, pero no hace falta que os dé muchas explicaciones para que entendáis el motivo del retraso. 

Antes que nada, y teniendo en cuenta el título de la novela, la ilustración de la cubierta y la presencia de la palabra «flamenco» en su sinopsis, me gustaría aclarar que La suite jonda es una ficción histórica. Teniendo como base la celebración de un concurso real de cante jondo, Fernando Otero escarba en uno de los acontecimientos históricos más sangrantes y que ha pasado más desapercibido de este país. Porque en novela se habla mucho de la guerra civil, de la Segunda Guerra Mundial, ¿pero qué sabes del desastre de Annual? A los que os gusta aprender Historia en novela, ¿habéis leído mucho sobre este episodio? Quizá en breve, al cumplirse el centenario de aquel acontecimiento, comiencen a salir ensayos, novelas, o a organizarse exposiciones fotográficas. 

Annual es una localidad marroquí, situada a 60 kilómetros al oeste de Melilla. Durante la guerra del Rif, ese punto geográfico fue testigo de la muerte de más de diez mil soldados españoles, en julio de 1921. Fue una auténtica masacre, originada por diversas circunstancias que convenía ocultar. ¿Qué pasó realmente? ¿Qué provocó que tantos militares españoles perdieran la vida, dando lugar a una crisis política de importante envergadura? De esta masacre, y especialmente de la investigación que se llevó a cabo, es de lo que trata La suite jonda, un hito histórico que conecta con el I Concurso de Cante Jondo que se celebró en Granada en ese mismo año. ¿De qué manera una cosa conecta con la otra? Te lo cuento a grandes rasgos.

La suite jonda se inicia con la investigación que el general de división Juan Picasso González, tío del pintor malagueño,  lleva a cabo para depurar responsabilidades sobre lo ocurrido en Annual. Lo que se llamó el Expediente Picasso se configuró con setenta y nueve testimonios a los que el general fue tomando declaración en sesiones de doce horas.


El general Picasso redactó a lo largo de dos mil cuatro ciento treinta y tres folios las causas que dieron lugar a aquel desastre. Se hablaba de armas defectuosas y mal calibradas, tropas hambrientas y desgastadas, y mucha corrupción entre los altos mandos militares, que hacían su agosto a costa de poner en peligro a los suyos. Todos los indicios señalaban en dirección a diversos nombres, pero aquello no podía salir a la luz. El expediente Picasso era una patata caliente que achicharraba las manos del que lo cogiera. Había que deshacerse de aquellas páginas que dejaban en muy mala situación, no solo al gobierno, sino a la propia monarquía, en la figura de Alfonso XIII. Juan Picasso González fue señalado como un traidor 

[Fuente: Google Images] 

De manera paralela, el lector conocerá a Diego Bermúdez Calas, conocido como el Tenazas, un obrero del campo nacido en Morón de la Frontera (Sevilla), aficionado al cante jondo, con tan buena garganta que fue rescatado de las labores de la tierra por un señorito, para llevarlo de café en café, entonando cañas. Sin embargo, su arte pasó realmente desapercibido hasta que, a la edad de 72 años,  participó en el Certamen de Cante Jondo celebrado en Granada, en junio de 1922, orquestado por músicos de la talla de Manuel de Falla o Joaquín Turina. Un total de 8.500 pesetas en premios. El jurado presidido por Antonio Chacón, Manuel Torres o la Niña de los Peines. Veremos al Tenazas emprender trayecto a pie desde Puente Genil a Granada, con la intención de participar en aquel festival. Su paso por los cafés y las tabernas, llenos de un «flamenquismo barato», había quedado atrás porque «Diego Bermúdez convivió con  muchas escenas de esclavitud y sometimiento de los artistas ante los señoritos o empresarios». ¿Con quién se cruza por el camino? ¿Qué cosas le suceden? Y llegará a Granada. En aquel festival coinciden Federico García Lorca, Daniel Granados, Andrés Segovia,... «una ristra de intelectuales intentando dignificar el arte rancio y verdadero».  

Al hilo de esta subtrama, el lector aprenderá curiosidades sobre el flamenco y sobre las personas que formaron parte de aquel certamen. Muy interesante es la anécdota del «Tiriti tran tran tran», que yo entono con no poca frecuencia. Y también me ha gustado muchísimo el retrato que se hace de Manuel de Falla. Desconocía que sufría un toc, es decir, un trastorno obsesivo compulsivo. Todos los detalles, en la novela.

Pero este certamen, del que nada se ahonda sobre su desarrollo o sobre la participación de los diversos asistentes, va a tener mucho que ver con ese Expediente Picasso que había que hacer desaparecer a toda costa. Porque las miles de páginas redactadas por Juan Picasso emprenderán un viaje, saldrán de España para regresar más tarde a nuestro país, y terminarán recalando en la misma Granada. ¿Con qué objeto ese paquete, que contenía información tan devastadora para el Gobierno, llega a la ciudad andaluza? ¿Quién lo envió a Granada? ¿En manos de quién cayó? ¿Por qué era tan importante que aquel paquete tuviera cierta presencia en el festival? Aquí debo señalar que el concurso contaba con la presencia de periodistas internacionales que fueron a cubrir el evento, o que por allí merodeaban ojos y oídos que no estaban especialmente interesados en el flamenco, ni en las nuevas voces del cante jondo. La clave está en el siguiente párrafo:



Estamos ante una ficción histórica en la que se mezcla la pasión de la música andaluza«incomparable a cualquier arte», con una trama de espionaje internacional, para recuperar un informe que pondría en jaque al gobierno y al propio Alfonso XIII. En medio de todo esto, el Tenazas, el flamante ganador de aquel certamen en el que también brilló Manolo Caracol, que llegó, cantó, ganó y se marchó. Su paso por la ciudad de la Alhambra, y por aquel patio de los Aljibes, donde se celebró el certamen, fue más allá de una simple actuación flamenca.


Y aunque la acción se mueve por otras ciudades y países, Granada será el epicentro geográfico de esta trama, una Granada que vivía unos días de esplendor, y vestía engalanada por la celebración del Corpus Christi. Veremos a los personajes moverse no solo por ese patio de los Aljibes, sino también por la calle Zacatín, el Alhambra Palace Hotel, la taberna del Polinario, el barrio del Realejo, la calle Antequeruela Alta, o la plaza del Cristo de las Azucenas.

Me gusta mucho cómo escribe Fernando Otero. Cuando conecto con la prosa de un autor suelo decir que «escribe bonito». Con ello me vengo a referir a que me deslizo con suavidad y me deleito con su narrativa. El estilo de Otero es elegante y esmerado, adornado en su justa medida, como si con sus palabras estuviera confeccionando un vestido de alta costura. Por otra parte, se nota su pasión por el flamenco, con el que se ha amamantado desde pequeño, pero también una labor de documentación que constituyen el sólido armazón de una trama, en la que el lector se va a codear con intelectuales y cantaores. Con payos y gitanos. Con unos y con otros. 

Narrada en tercera persona, interrumpida momentáneamente por una inusual segunda voz, y con notas al pie para aclarar la identidad de algunos personajes o algunos tecnicismos sobre el flamenco, La suite jonda se estructura en cuatro bloques, a lo largo de los cuales se distribuyen un total de unos treinta capítulos. Hago especial hincapié en uno de los últimos, titulado Epílogo de los personajes, que me ha parecido como un puñetazo sobre la mesa, para acabar con las teorías y las suposiciones de autores y lectores, donde no hablan los personajes, sino el propio autor. 

¿Qué fue de los personajes de esta historia? ¿Qué ocurrió con el Expediente Picasso? ¿Y con el Tenazas? Todo ello lo sabrás al sumergirte en la lectura de La suite honda, que mezcla realidad y ficción, en una trama donde el espionaje internacional, la corrupción política y militar, y el flamenco se dan la mano.

Me ha gustado muchísimo esta lectura. Si debo ser sincera, y a pesar de ser bastante aficionada al flamenco, pensé que me iba a encontrar con una historia mucho más árida. Sin embargo, La suite jonda me ha trasladado a una Granada, en la que había que tener cuidado con quién hablabas porque las paredes oían, para descubrirme parte de lo que ocurrió en Annual, el contenido de un expediente que había que hacer desaparecer, y la figura de un cantaor real, el Tenazas, al que un personaje de la novela llega a decir:

Desde aquí, te recomiendo la lectura de La suite jonda.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí: 



martes, 24 de abril de 2018

JUAN FRANCISCO FERRÁNDIZ: 'En mi novela se aprecia perfectamente cómo surge la identidad catalana'

Hace unas semanas nos visitó Juan Francisco Ferrándiz para presentar su última novela, La tierra maldita (Ed. Grijalbo). Su anterior publicación, La llama de la sabiduría, resultó ser una lectura muy amena e instructiva, un viaje por la tierra natal del autor, la Valencia del siglo XV. Se recalcaba en aquella historia la importancia de la mujer dentro de todos los ámbitos, como elemento clave de la cultura y la sociedad. Ahora, con este nuevo libro, cambiamos de siglo y de ubicación. Ferrándiz, abogado de profesión, nos traslada a Barcelona en el siglo IX, a una zona inhóspita, casi una tierra de nadie que intentaba permanecer de pie tras los diversos envites de los sarracenos. De todo esto hablamos en el encuentro que tuvimos y del que paso a daros cuenta.


Marisa G.- Juan Francisco se agradece que vengas a Sevilla de nuevo para hablar de esta nueva novela, 'La tierra maldita'. Han pasado tres años desde la anterior y creo que en este tiempo también has empezado a hacer un programa de radio, 'Una nit al Castel'.

Juan F. F.- Sí, pero no es más que un programa 'amateur'. Me di cuenta que en mi tierra no había ningún programa que contara leyendas, historias insólitas, secretos e incluso misterios. A través de la recopilación de historias y dramatizaciones radiofónicas hemos querido hacer un regalo a los valencianos y hablar del pasado de nuestra tierra. Por ejemplo, hemos encontrado la historia de un bruja en Concentaina pero también hablamos de otros temas como la psicología o la astrofísica. No es más que una afición.

M.G.- Los programas están colgados en Ivoox y lleváis emitiendo desde 2016.

J.F.F.- Sí. Los programas se emiten a través de una radio municipal pero esta emisora forma parte de una red de radios municipales que comparten programas, con lo cual lo que nosotros emitimos también se puede escuchar en otras localidades.

M.G.- Suena bien pero hablemos de literatura. Sé que 'La llama de la sabiduría' gustó mucho entre los lectores. ¿Qué repercusión ha tenido en tu vida?

J.F.F.- Aquella novela me sirvió para dos cosas fundamentales. En primer lugar, para descubrir que la mujer ha estado presente en todos los ámbitos desde siempre. Eso para mí fue una gran revelación. En segundo lugar, 'La llama de la sabiduría' me ha permitido seguir por este camino de la literatura hasta el punto de que mi ejercicio de la abogacía ha perdido importancia. Lo principal en mi vida ha sido la novela, documentarme, pensarla y escribirla. El trabajo como abogado ha sido un apoyo, mucho más secundario. He llegado a ciertos pactos que me han permitido liberarme de cierta carga. He escrito esta novela como si fuera la última, con esa intensidad que le pones a tu última obra. No sé lo que pasará pero la he escrito con mucha pasión.

M.G.- Bueno, están pasando muchas cosas que ahora comentaremos pero, si con la anterior novela visitamos Valencia en el siglo XV, 'La tierra maldita' nos traslada a la Barcelona del siglo IX. ¿Cómo se te ocurre moverte no ya por esas tierras sino por esos tiempos?

J.F.F.- Es una de las cosas que más me ha sorprendido. Yo buscaba una tierra legendaria, una Avalón, de reinos olvidados pero con anclajes históricos y encontré la Gotia. No era un reino independiente sino que dependía de Francia. Era un lugar que llegaba desde el Ródano hasta la Marca Hispánica, un enclave que me sonaba mucho pero no sabía muy bien qué era. Así que empecé a buscar documentación y me sorprendió descubrir que era una tierra de fronteras, cuyos habitantes tenían la misión de impedir que los sarracenos subieran y ganaran más terreno hacia el norte. Cada cinco o seis años, los sarracenos arrasaban y poco a poco se fue quedando como una tierra despoblada. En medio de esa desolación, descubrí que Barcelona resistía gracias a sus murallas romanas y se había quedado totalmente aislada. Habían desaparecido Ausa (actual Vic), Egara (actual Terrassa),... eran ciudades importantes con sus propios obispados. Y sobre ese escenario es sobre el que surge 'La tierra maldita', un lugar condenado a desaparecer como las otras ciudades pero no fue así. Y no fue así por varias cosas, especialmente por la llegada de un obispo que se llamaba Frodoí, un tipo espabilado, un estratega, uno de esos personajes que seduce pero con un punto canalla. Creo que él lo cambió todo.

M.G.- Pero Frodoí, a pesar de que hizo mucho por aquel enclave, no le hizo nada de gracia que lo mandaran allí.

J.F.F.- No, no. Nadie quería ir allí porque aquello estaba arrasado y desolado. La Barcelona de 'La tierra maldita' no se la espera nadie. Desde un punto literario siempre la he visto como una ciudad comercial, burguesa, de puerto poderoso,... pero la Barcelona de la novela era totalmente distinta. El hecho de mandar allí a alguien era, o bien para olvidarlo o bien para castigarlo. En los poquitos documentos que nos quedan, he podido comprobar que Frodoí tuvo por ejemplo muchos conflictos con los rituales mozárabes.

De todos modos, lo que me gusta destacar en esta novela es que el trabajo real ha sido hilar personajes. He querido crear personajes que vivieran al límite, porque estamos en una tierra de frontera. He pretendido engarzarlos de tal manera que la lectura fluya y nos metamos dentro de ese siglo, viviendo la vida de Frodoí pero también la vida de Goda de Barcelona, una mujer que concentra la esencia del pueblo hispano-godo que vivía allí.

M.G.-  Goda es un personaje femenino que encarna esas mujeres potentes y temperamentales que tú sueles sacar en tus novelas. 

J.F.F.- He querido reflejar varios aspectos. Goda de Barcelona es una dama envuelta en un aura de misterio porque desciende de una estirpe que ni ellos mismos saben hasta dónde se remonta y ella concentra las tradiciones y las creencias. Aparentemente es cristiana pero en su palacio tiene su pequeño hipogeo, y hace libaciones con aceite. Aunque había llegado la iglesia todavía no estaba implantada, existía un paganismo latente muy importante y por eso en esta novela hay muchos personajes que en el fondo son paganos. Hacían rituales, algunos vivían en el bosque.

M.G.- 'La tierra maldita' es ficción histórica porque has tenido que cubrir esas lagunas de las que no existía documentación. De todos modos, haces mucho hincapié en que esta historia es muy aventurera.

J.F.F.- Sin duda. La novela se expande. Empieza en Barcelona porque es allí donde llegan los obispos y los colonos pero se va extendiendo. En el momento en el que se forja una alianza entre Frodoí y Goda de Barcelona para salvar una ciudad condenada a desaparecer, ellos llevan a cabo un plan, hay amor y pasión entre ellos. Pero la novela también muestra la vida de los nobles franceses. Había una familia, los Bosónidas, que estaban enfermos de ambición. Todo lo que hacían -casarse, traicionar, conspirar, amar, aliarse..., -todo era por la familia. Me sedujo esto tanto que me apeteció expandir la novela, en una conspiración para desmembrar Francia pero mejor no te cuento más porque te voy a destripar el argumento.

M.G.- (Risas) De acuerdo. Pero háblame de la documentación.

J.F.F.- Con la documentación me asusté un poco porque la información básica era fácil de conseguir pero claro, con una historia como esta, tenía que profundizar mucho más. ¿Dónde mirar? Para mi sorpresa descubrí que hay una corriente muy importante de escritores catalanes como Ramón D'abadal, un historiador que se centró mucho en esa época, en la Marca Hispánica, en los primeros condes catalanes o los condes francos que gobernaron Cataluña. Encontré varias tesis doctorales sobre los poquitos documentos que quedan de la época, analizando las tierras, donde había aldeas, emplazamientos,... pero esta novela, sin saber catalán, hubiera sido muy dificultosa. Y luego hay documentación en francés. En castellano muy poco, al menos no de escritores españoles.



M.G.- Y hablando del catalán. Creo que la anterior novela no estaba traducida, esta por lo que sé, sí.

J.F.F.- Sí, están pasando cosas muy chulas con este libro. El hecho de que se traduzca al catalán no depende ni de mi editorial. Yo publico con Grijalbo pero, de forma totalmente independiente, la editorial Rosa dels Vents se interesó por la novela. Carles, el editor, se enamoró de la historia. Se ha publicado en ambas lenguas a la vez. Pero te cuento más, se va a publicar en doce países más y encima mi agente literaria sigue convencida que más países se interesan por la novela.

M.G.- ¿Y podría también influir que Cataluña esté en el centro de la actualidad?

J.F.F.- No lo sé. Lo que sí creo es que este libro puede ayudar a entender el origen de las cosas, no de los problemas del siglo XXI pero sí la cuestión de la identidad. Creo que hay una identidad catalana como la hay gallega, andaluza,... Entre vosotros sois algo más. En mi novela se aprecia perfectamente cómo surge la identidad catalana. Ellos son hispano-godos. Durante años habían dependido de Toledo como el resto de España. De repente, llegan los musulmanes y se establece la frontera en el Llobregat. Los vínculos quedan cortados con el sur. En un sitio desolado, derruido,... El rey de Francia tenía dificultades para mandar a un obispo o a un conde, no había nada que sacar de allí, ni tributos ni nada... La zona se queda aislada porque a los de arriba no llego y con los de abajo se han cortado los lazos. Así van pasando generación tras generación y así es como se crea una comunidad. De hecho, hay un autor catalán cuyo no nombre no recuerdo ahora, que dijo que el pueblo catalán nace de la derrota y no de la victoria. Realmente fue así.

M.G.- Interesante perspectiva. Juan Francisco se nota que te lo has pasado muy bien investigando, documentándote y escribiendo esta novela. Contagias entusiasmo.

J.F.F.- Es que me lo he pasado muy bien. Lo mismo hay gente que piensa que soy un 'friki' pero es que me lo paso bomba.

M.G.- ¿Y te imaginas escribiendo otro tipo de novela? 

J.F.F.- Me gustaría, sí. A ver escribirla, la puedo escribir. Otra cosa es que me la publiquen. Hay editoriales que de algún modo te encasillan para no despistar a los lectores. De todos modos, si te gusta un autor de thrillers que de repente escribe una novela de ciencia-ficción, ¿no te chocaría?

M.G.- Sí, te puede producir algo de rechazo. De hecho se conocen algunos casos. 

J.F.F.- Claro, eso es. A mí el terror me encanta y el thriller también.

M.G.- Lo mismo, a través de tu profesión como abogado te surte la inspiración.

J.F.F.- Bueno, esas historias sí que son de terror. Yo que me dedico al Derecho concursal y bancario,... imagínate. Historias para no dormir.

M.G.- (Risas) Pues mientras llega otra nueva novela, disfrutemos de 'La tierra maldita' y paseemos por la Barcelona del siglo IX.  Muchas gracias Juan Francisco. Espero verte muy pronto de nuevo.

J.F.F.- Seguro que sí. Gracias. 

Sin duda, y a juzgar por las palabras de Juan Francisco Ferrándiz, La tierra maldita tiene pinta de ser una estupenda aventura literaria de la que espero daros cuenta muy pronto. 




Ficha novela

Editorial: Grijalbo.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
Nº Páginas: 672
Publicación: Marzo, 2018
Precio: 21,90€
ISBN; 9788425356254
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.











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