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martes, 24 de abril de 2018

JUAN FRANCISCO FERRÁNDIZ: 'En mi novela se aprecia perfectamente cómo surge la identidad catalana'

Hace unas semanas nos visitó Juan Francisco Ferrándiz para presentar su última novela, La tierra maldita (Ed. Grijalbo). Su anterior publicación, La llama de la sabiduría, resultó ser una lectura muy amena e instructiva, un viaje por la tierra natal del autor, la Valencia del siglo XV. Se recalcaba en aquella historia la importancia de la mujer dentro de todos los ámbitos, como elemento clave de la cultura y la sociedad. Ahora, con este nuevo libro, cambiamos de siglo y de ubicación. Ferrándiz, abogado de profesión, nos traslada a Barcelona en el siglo IX, a una zona inhóspita, casi una tierra de nadie que intentaba permanecer de pie tras los diversos envites de los sarracenos. De todo esto hablamos en el encuentro que tuvimos y del que paso a daros cuenta.


Marisa G.- Juan Francisco se agradece que vengas a Sevilla de nuevo para hablar de esta nueva novela, 'La tierra maldita'. Han pasado tres años desde la anterior y creo que en este tiempo también has empezado a hacer un programa de radio, 'Una nit al Castel'.

Juan F. F.- Sí, pero no es más que un programa 'amateur'. Me di cuenta que en mi tierra no había ningún programa que contara leyendas, historias insólitas, secretos e incluso misterios. A través de la recopilación de historias y dramatizaciones radiofónicas hemos querido hacer un regalo a los valencianos y hablar del pasado de nuestra tierra. Por ejemplo, hemos encontrado la historia de un bruja en Concentaina pero también hablamos de otros temas como la psicología o la astrofísica. No es más que una afición.

M.G.- Los programas están colgados en Ivoox y lleváis emitiendo desde 2016.

J.F.F.- Sí. Los programas se emiten a través de una radio municipal pero esta emisora forma parte de una red de radios municipales que comparten programas, con lo cual lo que nosotros emitimos también se puede escuchar en otras localidades.

M.G.- Suena bien pero hablemos de literatura. Sé que 'La llama de la sabiduría' gustó mucho entre los lectores. ¿Qué repercusión ha tenido en tu vida?

J.F.F.- Aquella novela me sirvió para dos cosas fundamentales. En primer lugar, para descubrir que la mujer ha estado presente en todos los ámbitos desde siempre. Eso para mí fue una gran revelación. En segundo lugar, 'La llama de la sabiduría' me ha permitido seguir por este camino de la literatura hasta el punto de que mi ejercicio de la abogacía ha perdido importancia. Lo principal en mi vida ha sido la novela, documentarme, pensarla y escribirla. El trabajo como abogado ha sido un apoyo, mucho más secundario. He llegado a ciertos pactos que me han permitido liberarme de cierta carga. He escrito esta novela como si fuera la última, con esa intensidad que le pones a tu última obra. No sé lo que pasará pero la he escrito con mucha pasión.

M.G.- Bueno, están pasando muchas cosas que ahora comentaremos pero, si con la anterior novela visitamos Valencia en el siglo XV, 'La tierra maldita' nos traslada a la Barcelona del siglo IX. ¿Cómo se te ocurre moverte no ya por esas tierras sino por esos tiempos?

J.F.F.- Es una de las cosas que más me ha sorprendido. Yo buscaba una tierra legendaria, una Avalón, de reinos olvidados pero con anclajes históricos y encontré la Gotia. No era un reino independiente sino que dependía de Francia. Era un lugar que llegaba desde el Ródano hasta la Marca Hispánica, un enclave que me sonaba mucho pero no sabía muy bien qué era. Así que empecé a buscar documentación y me sorprendió descubrir que era una tierra de fronteras, cuyos habitantes tenían la misión de impedir que los sarracenos subieran y ganaran más terreno hacia el norte. Cada cinco o seis años, los sarracenos arrasaban y poco a poco se fue quedando como una tierra despoblada. En medio de esa desolación, descubrí que Barcelona resistía gracias a sus murallas romanas y se había quedado totalmente aislada. Habían desaparecido Ausa (actual Vic), Egara (actual Terrassa),... eran ciudades importantes con sus propios obispados. Y sobre ese escenario es sobre el que surge 'La tierra maldita', un lugar condenado a desaparecer como las otras ciudades pero no fue así. Y no fue así por varias cosas, especialmente por la llegada de un obispo que se llamaba Frodoí, un tipo espabilado, un estratega, uno de esos personajes que seduce pero con un punto canalla. Creo que él lo cambió todo.

M.G.- Pero Frodoí, a pesar de que hizo mucho por aquel enclave, no le hizo nada de gracia que lo mandaran allí.

J.F.F.- No, no. Nadie quería ir allí porque aquello estaba arrasado y desolado. La Barcelona de 'La tierra maldita' no se la espera nadie. Desde un punto literario siempre la he visto como una ciudad comercial, burguesa, de puerto poderoso,... pero la Barcelona de la novela era totalmente distinta. El hecho de mandar allí a alguien era, o bien para olvidarlo o bien para castigarlo. En los poquitos documentos que nos quedan, he podido comprobar que Frodoí tuvo por ejemplo muchos conflictos con los rituales mozárabes.

De todos modos, lo que me gusta destacar en esta novela es que el trabajo real ha sido hilar personajes. He querido crear personajes que vivieran al límite, porque estamos en una tierra de frontera. He pretendido engarzarlos de tal manera que la lectura fluya y nos metamos dentro de ese siglo, viviendo la vida de Frodoí pero también la vida de Goda de Barcelona, una mujer que concentra la esencia del pueblo hispano-godo que vivía allí.

M.G.-  Goda es un personaje femenino que encarna esas mujeres potentes y temperamentales que tú sueles sacar en tus novelas. 

J.F.F.- He querido reflejar varios aspectos. Goda de Barcelona es una dama envuelta en un aura de misterio porque desciende de una estirpe que ni ellos mismos saben hasta dónde se remonta y ella concentra las tradiciones y las creencias. Aparentemente es cristiana pero en su palacio tiene su pequeño hipogeo, y hace libaciones con aceite. Aunque había llegado la iglesia todavía no estaba implantada, existía un paganismo latente muy importante y por eso en esta novela hay muchos personajes que en el fondo son paganos. Hacían rituales, algunos vivían en el bosque.

M.G.- 'La tierra maldita' es ficción histórica porque has tenido que cubrir esas lagunas de las que no existía documentación. De todos modos, haces mucho hincapié en que esta historia es muy aventurera.

J.F.F.- Sin duda. La novela se expande. Empieza en Barcelona porque es allí donde llegan los obispos y los colonos pero se va extendiendo. En el momento en el que se forja una alianza entre Frodoí y Goda de Barcelona para salvar una ciudad condenada a desaparecer, ellos llevan a cabo un plan, hay amor y pasión entre ellos. Pero la novela también muestra la vida de los nobles franceses. Había una familia, los Bosónidas, que estaban enfermos de ambición. Todo lo que hacían -casarse, traicionar, conspirar, amar, aliarse..., -todo era por la familia. Me sedujo esto tanto que me apeteció expandir la novela, en una conspiración para desmembrar Francia pero mejor no te cuento más porque te voy a destripar el argumento.

M.G.- (Risas) De acuerdo. Pero háblame de la documentación.

J.F.F.- Con la documentación me asusté un poco porque la información básica era fácil de conseguir pero claro, con una historia como esta, tenía que profundizar mucho más. ¿Dónde mirar? Para mi sorpresa descubrí que hay una corriente muy importante de escritores catalanes como Ramón D'abadal, un historiador que se centró mucho en esa época, en la Marca Hispánica, en los primeros condes catalanes o los condes francos que gobernaron Cataluña. Encontré varias tesis doctorales sobre los poquitos documentos que quedan de la época, analizando las tierras, donde había aldeas, emplazamientos,... pero esta novela, sin saber catalán, hubiera sido muy dificultosa. Y luego hay documentación en francés. En castellano muy poco, al menos no de escritores españoles.



M.G.- Y hablando del catalán. Creo que la anterior novela no estaba traducida, esta por lo que sé, sí.

J.F.F.- Sí, están pasando cosas muy chulas con este libro. El hecho de que se traduzca al catalán no depende ni de mi editorial. Yo publico con Grijalbo pero, de forma totalmente independiente, la editorial Rosa dels Vents se interesó por la novela. Carles, el editor, se enamoró de la historia. Se ha publicado en ambas lenguas a la vez. Pero te cuento más, se va a publicar en doce países más y encima mi agente literaria sigue convencida que más países se interesan por la novela.

M.G.- ¿Y podría también influir que Cataluña esté en el centro de la actualidad?

J.F.F.- No lo sé. Lo que sí creo es que este libro puede ayudar a entender el origen de las cosas, no de los problemas del siglo XXI pero sí la cuestión de la identidad. Creo que hay una identidad catalana como la hay gallega, andaluza,... Entre vosotros sois algo más. En mi novela se aprecia perfectamente cómo surge la identidad catalana. Ellos son hispano-godos. Durante años habían dependido de Toledo como el resto de España. De repente, llegan los musulmanes y se establece la frontera en el Llobregat. Los vínculos quedan cortados con el sur. En un sitio desolado, derruido,... El rey de Francia tenía dificultades para mandar a un obispo o a un conde, no había nada que sacar de allí, ni tributos ni nada... La zona se queda aislada porque a los de arriba no llego y con los de abajo se han cortado los lazos. Así van pasando generación tras generación y así es como se crea una comunidad. De hecho, hay un autor catalán cuyo no nombre no recuerdo ahora, que dijo que el pueblo catalán nace de la derrota y no de la victoria. Realmente fue así.

M.G.- Interesante perspectiva. Juan Francisco se nota que te lo has pasado muy bien investigando, documentándote y escribiendo esta novela. Contagias entusiasmo.

J.F.F.- Es que me lo he pasado muy bien. Lo mismo hay gente que piensa que soy un 'friki' pero es que me lo paso bomba.

M.G.- ¿Y te imaginas escribiendo otro tipo de novela? 

J.F.F.- Me gustaría, sí. A ver escribirla, la puedo escribir. Otra cosa es que me la publiquen. Hay editoriales que de algún modo te encasillan para no despistar a los lectores. De todos modos, si te gusta un autor de thrillers que de repente escribe una novela de ciencia-ficción, ¿no te chocaría?

M.G.- Sí, te puede producir algo de rechazo. De hecho se conocen algunos casos. 

J.F.F.- Claro, eso es. A mí el terror me encanta y el thriller también.

M.G.- Lo mismo, a través de tu profesión como abogado te surte la inspiración.

J.F.F.- Bueno, esas historias sí que son de terror. Yo que me dedico al Derecho concursal y bancario,... imagínate. Historias para no dormir.

M.G.- (Risas) Pues mientras llega otra nueva novela, disfrutemos de 'La tierra maldita' y paseemos por la Barcelona del siglo IX.  Muchas gracias Juan Francisco. Espero verte muy pronto de nuevo.

J.F.F.- Seguro que sí. Gracias. 

Sin duda, y a juzgar por las palabras de Juan Francisco Ferrándiz, La tierra maldita tiene pinta de ser una estupenda aventura literaria de la que espero daros cuenta muy pronto. 




Ficha novela

Editorial: Grijalbo.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
Nº Páginas: 672
Publicación: Marzo, 2018
Precio: 21,90€
ISBN; 9788425356254
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.











viernes, 15 de mayo de 2015

LA LLAMA DE LA SABIDURÍA de Juan Francisco Ferrándiz.

megustaleer - La llama de la sabiduría - Juan Francisco Ferrándiz

Editorial: Grijalbo.
Fecha publicación: abril, 2015.
Nº Páginas: 576.
Precio: 20,90 €
Género: Novela histórica.
Edición: Tapa dura con sobrecubiertas.
ISBN: 97884425353123
 [Disponible en ebook;
puedes leer el primer capítulo aquí]

Autor


Juan Francisco Ferrándiz nació en Concentaina (Alicante) en 1971. Es licenciado en Derecho y actualmente ejerce como abogado en Valencia. Su anterior novela, Las horas oscuras (Grijalbo, 2012), fue toda una revelación en la narrativa épica, con gran éxito de crítica y de lectores. La llama de la sabiduría supone su consagración en el género de la ficción histórica. 

«Juan Francisco Ferrándiz resucita la épica más pura con la magna Las horas oscuras, una novela que homenajea sin complejos la emblemática El nombre de la rosa de Eco». El Mundo.


Sinopsis

¿Tienen alma las mujeres?

Así es como todo empezó, con esa pregunta.

Valencia, finales del siglo XV. En una época en que la mujer era considerada un ser sin alma, una joven decide sacar adelante el hospital fundado por sus padres, ahora asediado por las deudas y por una misteriosa conspiración.

En la opulenta Valencia del siglo XV, una joven mujer emprende su propia lucha para preservar el legado de sus padres: En Sorell, un hospital célebre por atender a los más desposeídos. Acosada por leyes injustas y por los poderes fácticos de la ciudad, ella pronto comprenderá que se enfrenta a algo más peligroso que la incomprensión o la intolerancia. Porque una sombra letal se pasea impune por la ciudad dispuesta a propagar la muerte entre quienes se atrevan a desafiarla, entre todos aquellos que conocen los verdaderos secretos del hospital y de la extraordinaria mujer que lo fundó.

Una novela ambiciosa y apasionante, llena de acción e intriga, que nos habla del valor de unas mujeres cuyo único pecado fue defender su dignidad en un mundo que las consideraba seres moralmente defectuosos... Seres sin alma.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Resultado de imagen de "las horas oscuras"La llama de la sabiduría constituye una de las novelas más bonitas que he leído recientemente. Juan Francisco Ferrándiz es también el autor de otro libro anterior que tuvo bastante aceptación, Las horas oscuras, con un argumento vinculado a un misterio dentro de un monasterio medieval que hasta la fecha no he leído pero que, teniendo en cuenta lo que he disfrutado con esta lectura, seguro que caerá. 

La llama de la sabiduría nos conduce al siglo XV, concretamente a 1486 en la ciudad de Valencia, un momento muy turbulento hacia el final de la Reconquista y la rendición de los reinos nazaríes, pero también una época de esplendor de la ciudad mediterránea pues se convierte en el principal puerto de la corona de Aragón. El tránsito de mercadería y visitantes es fluido y la ciudad se engrandece a todos los niveles. Sin embargo, habrá también otro lado de la moneda menos amable. Por un lado Valencia cuenta con el mayor burdel de Europa, el Partit, un conjunto de callejuelas en el que se hacinan prostitutas y menesterosos. Por otra parte, sufrirá en estos años la séptima crecida del río Turia provocando terribles inundaciones que destrozarán la ciudad y por si eso fuera poco, germinará un foco de peste que afectará tanto a ricos como a pobres. Ante estos graves hechos, los catorce hospitales con los que cuenta la ciudad serán fundamentales. Uno de ellos, En Sorell, destacará entre los demás por ser la institución que más se vuelque sobre los más necesitados y con menos recursos. El personal del hospital atenderá a las prostitutas que enferman, a las que traigan hijos no deseados al mundo, ayudarán a los más desfavorecidos por las inundaciones y cuidarán de todos aquellos que se vean afectados por la peste. 

Andreu Bellvent es el spitaler del hospital, algo así como el director de la institución que en estos momentos tiene sus días contados. Y es que Bellvent está agonizando. Por su inminente fallecimiento, su hija Irene es mandada a llamar. Irene ha estado viviendo en Barcelona, al cuidado de una institutriz, Estefanía Carrós y de Mur, pues su padre quiso aislar a su hija del ambiente de males y enfermedades que se respira en el hospital. Pronto descubriremos que Irene no es una mujer de remilgos, que tendrá que luchar por mantener abierto el establecimiento en contra de las decisiones del Consejo Rector en cuyas manos está el futuro del hospital e incluso para eso tendrá que aceptar un matrimonio en contra de su voluntad.

La llama de la sabiduría no es solo una historia de lucha, la que tendrá que librar Irene para mantener abierto En Sorell, sino que también es una novela que guarda secretos y misterios, como por ejemplo el que gira alrededor de la madre de Irene, Elena de Mistra, una mujer llegada de tierras lejanas, con una mentalidad abierta, poseedora de grandes conocimientos, que viajó por diversos países y que, al final, el destino quiso conducirla a Valencia. Muy vinculado al enigma de Elena encontraremos el de Gostança de Monreale, una mujer que siempre viste de negro, con el rostro cubierto por un velo que no impedirá que contemplemos su extraordinaria belleza. Su presencia no augura nada bueno.

La llama de la sabiduría es una historia llena de secretos, amenazas, maldiciones, conjuras, engaños, personajes siniestros, venganzas, abusos, silencios, misiones sagradas y mentiras.  A todos estos elementos, hábilmente engarzados en la novela, se suma la búsqueda de una caja blanca que contendrá las respuestas a algunas cuestiones planteadas en la trama y que muchos personajes se disputarán. Por supuesto, no podía faltar el Santo Oficio en una época en la que los judíos veían cómo peligraba su integridad y los judíos conversos andaban en la cuerda floja. El argumento de La llama de la sabiduría es consecuencia de unos hechos terribles producidos tiempo atrás, una trama en la que ocurren tantísimas cosas y hay tantos personajes que el lector difícilmente tendrá tiempo de aburrirse. Además la novela cuenta con varios giros argumentales que consiguen mantener nuestra atención y es que, cuando pensamos que a un personaje no le puede ocurrir nada más, Ferrándiz coloca una nueva traba en su camino consintiendo que la desgracia se cebe con algunos de ellos. 




En La llama de la sabiduría las mujeres ocupan un lugar muy especial. Creo no equivocarme si digo que se trata de una novela que ensalza la figura de la mujer, de todas esas féminas, que no se limitaron al matrimonio, a la crianza de los hijos, o a cualquier otra estereotipada ocupación, sino que tenían sueños, anhelos, deseos, que fomentaron el conocimiento y aprendizaje, que gustaban de tertulias, que eran analistas, observadores, curiosas y fundaron academias de pensadoras con la única misión de entablar debates y dedicarse al estudio. Por desgracia, muchas murieron en la hoguera acusadas de brujería porque los hombres no fueron capaces de comprender que poseían alma como ellos mismos, que no eran hombres fallidos, sino seres inteligentes con los mismos derechos. Extrapolemos esta idea a nuestros días y reflexionemos sobre ello. Y así, a lo largo de las más de quinientas páginas encontraremos pasajes tan bellos como este:


«Las mujeres de este tiempo no estamos llamadas a esa libertad. No obstante, como decía Irene, sí podemos mantener intacta nuestra esencia primigenia y luchar por ella si ve agredida...» [pág. 388]

El conocimiento y la sabiduría no solo se circunscribe a las mujeres cristianas sino que la novela dará también cuenta del pensamiento de las mujeres judías:


«Mi madre logró reponerse a pesar de lo que has descrito y ahora sé que fue por esto, por la academia. Habla de puellae doctae de nuestro tiempo, pero también de los hechos de heroínas de la Antigüedad, muchas de ellas humilladas, incluso forzadas como fue su caso. Destaca a mujeres que inspiraron a grandes pensadores griegos y traspasa los conceptos religiosos de cristianos y judíos. Yo añado ahora que ni siquiera el islam puede negar la riqueza aportada por sabias y místicas. No es una doctrina, un culto, sino un modo de enfrentarse a la vida y a la verdad oculta.- Miró con decisión y vigor en el gesto a su amiga-. Precisamente por esto sera considerada la mayor de las herejías». [pag. 440]
En la entrevista que pudimos hacerle y publiqué hace unos días, Juan Francisco Ferrándiz explica perfectamente bien todo este universo femenino que se respira en la novela, así que si quieres conocer todo los detalles, te recomiendo leer aquella entrada (puedes hacerlo aquí).

jueves, 7 de mayo de 2015

ENTREVISTA a JUAN FRANCISCO FERRÁNDIZ (La llama de la sabiduría).

megustaleer - Juan Francisco FerrándizAutor

Juan Francisco Ferrándiz nació en Concentaina (Alicante) en 1971. Es licenciado en Derecho y actualmente ejerce como abogado en Valencia. Su anterior novela, Las horas oscuras (Grijalbo, 2012), fue toda una revelación en la narrativa épica, con gran éxito de crítica y de lectores. La llama de la sabiduría supone su consagración en el género de la ficción histórica. 

«Juan Francisco Ferrándiz resucita la épica más pura con la magna Las horas oscuras, una novela que homenajea sin complejos la emblemática El nombre de la rosa de Eco». El Mundo.

megustaleer - La llama de la sabiduría - Juan Francisco Ferrándiz
Sinopsis


¿Tienen alma las mujeres?

Así es como todo empezó, con esa pregunta.

Valencia, finales del siglo XV. En una época en que la mujer era considerada un ser sin alma, una joven decide sacar adelante el hospital fundado por sus padres, ahora asediado por las deudas y por una misteriosa conspiración.


En la opulenta Valencia del siglo XV, una joven mujer emprende su propia lucha para preservar el legado de sus padres: En Sorell, un hospital célebre por atender a los más desposeídos. Acosada por leyes injustas y por los poderes fácticos de la ciudad, ella pronto comprenderá que se enfrenta a algo más peligroso que la incomprensión o la intolerancia. Porque una sombra letal se pasea impune por la ciudad dispuesta a propagar la muerte entre quienes se atrevan a desafiarla, entre todos aquellos que conocen los verdaderos secretos del hospital y de la extraordinaria mujer que lo fundó.

Una novela ambiciosa y apasionante, llena de acción e intriga, que nos habla del valor de unas mujeres cuyo único pecado fue defender su dignidad en un mundo que las consideraba seres moralmente defectuosos... Seres sin alma.



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Tremenda suerte estoy teniendo últimamente con mis lecturas. No había leído nada de Juan Francisco Ferrandíz aunque por casa sí pasó Las horas oscuras pero no cayeron en mis manos. El autor alicantino vuelve a publicar y esta vez construye para nosotros una historia llena de grandes mujeres, féminas que alzan la voz, que se rebelan contra la costumbre, que tienen anhelos, sueños, deseos,... y nada las amedrenta. Todo ello en un contexto histórico que nos muestra el esplendor de la Valencia del siglo XV y también todas sus desdichas, como la riada del Turia, la llegada de la peste,... Digo bien, cuando os hablo de lo afortunada que estoy siendo últimamente con las novelas que caen en mis manos. La llama de la sabiduría es una de ellas y con su autor pude sentarme a hablar hace unos días. Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Juan Francisco yo no he leído Las horas oscuras aunque sí he leído muy buenas opiniones de ese libro. Tengo entendido que aquella fue tu primera novela pero claro, eso no quiere decir que fuera la primera novela que escribiste. Escritura y publicación no van siempre de la mano, ¿verdad?

Juan F.F.- Cierto. Y en mi caso Las horas oscuras fue mi segunda novela. En el año 2003 publiqué una novela que se llamaba Secretum Templi, pero la escribí en valenciano y la publiqué con una editorial muy pequeña de aquella zona, que por cierto ha desaparecido ya. La verdad es que funcionó muy bien pero claro, al estar escrita en valenciano, su ámbito fue más local. Encima ahora que la editorial ha desaparecido, el libro es más difícil de encontrar. Pero todavía hoy, en algunos libros de texto de la ESO en valenciano, se pueden encontrar fragmentos de aquel libro para que los niños hagan comentarios de texto. Por lo tanto, fue un libro que tuvo su aceptación. Aquella novela es la que me dio a mí la seguridad suficiente como para seguir contando historias. Y así seguí con Las horas oscuras, ambientadas en el mundo celta, pero esta vez en castellano y conseguí entrar en Grijalbo y la novela de ahora es la consecuencia de aquella. Así que las tres que he escrito, las tres han sigo publicadas.

M.G.- Sobre Las horas oscuras me ha surgido una duda. Yo tenía cierta idea sobre su argumento pero al leer la solapa interior de esta última novela de la que hablamos hoy, he leído un titular de El Mundo que dice: «...una novela que homenajea sin complejos la emblemática El nombre de la rosa de Eco». Esta frase me ha desorientado un poco porque bueno, no tenía yo constancia de que el argumento de Las horas oscuras fuera un homenaje a El nombre de la rosa.

J.F.F.- Bueno, en principio, no tiene más vinculación que la ambientación porque el argumento transcurre en un monasterio y hay una serie de intrigas que giran en torno a ese lugar que, además es medieval. Tal vez, un monasterio de por sí conlleva unas connotaciones como la penumbra, las piedras, los monjes con los hábitos,... y puede que eso nos pueda llevar a establecer relaciones con otros libros o películas, porque, además, yo trato que mi escritura sea muy visual  e intento traspasar a papel todo lo que imagino. En cualquier caso, yo me siento halagado con esa crítica y que relacionen una novela mía con Umberto Eco y encima sea El nombre de la rosa, imagínate... Una novela que para mí es magistral. 

M.G.- Al margen de aquella que escribiste con la editorial pequeña, las dos últimas las publicas con Grijalbo. A mí siempre me ha parecido que los grandes sellos son reticentes a apostar por los autores noveles, no sé si la cosa está cambiando o no es así. 

J.F.F.- Cuando termino Las horas oscuras y la reviso bien, busqué editoriales, como miles de autores hacen, y leí que Grijalbo, dentro de su política de edición, apostaba por valores nóveles, así que la mandé, ¿por qué no? Pero, ¿por qué me escogieron? Pues mira, algo verían en el texto pero también te digo que posiblemente dio la casualidad de que en ese momento buscaban ese tipo de novela. Aquí pasa como todo en la vida, al final todo se reduce a estar en el momento justo y en el lugar oportuno. A lo mejor esa novela llega un año antes o un año después y lo mismo ni se publica. De igual modo, lo mismo alguien está escribiendo ahora lo que va a ser el gran best-seller del 2018 y ni siquiera sabe que lo será en su momento.

A mí me pasó algo muy curioso. Yo no tengo agente literario, lo mío fue una propuesta personal. Mandé la novela a la editorial y quería también mandarla a otras, pero tuve una punta de trabajo muy grande y me olvidé. Recuerdo que un día iba en el coche volviendo a casa y me puse a pensar en la novela, que la había enviado hacía tres meses y no había tenido noticias, y volví a plantearme enviarla a más editoriales. Recuerdo que iba pensando que ese fin de semana tenía que comprar folios, tinta de impresora,... todo lo necesario para imprimir varias copias del manuscrito. Casualidad que al día siguiente, suena mi teléfono, descuelgo y sale una voz muy plana que me dice que llama de la editorial Grijalbo. Yo al principio no lo entendí bien y pensé que era alguna empresa que me quería vender algún producto de telefonía o algo y estuve a punto de colgar, pero en esto que la palabra «editorial» hizo que conectara la neurona y ya me puse tan nervioso que el chico de la editorial reaccionó también y ya nos pusimos como locos a hablar. Me dio un sofocón. Y a partir de ahí, pues subí a Barcelona, conocí la editorial y organizamos la edición. Pero fue algo sorprendente. Así que yo siempre he pensado que eso me tenía que tocar a mí y así fue, como otras cosas le tocan a otras personas.

M.G.- Bueno, pues hablemos de la novela. La llama de la sabiduría narra parte de la vida de una mujer, Irene Bellvent, casi una heroína, que tiene el propósito de mantener abierto un hospital, En Sorell, para personajes con pocos recursos y que ya regentaban sus padres en Valencia. Esto es la base del argumento, pero aquí ocurren muchas más cosas, ¿no?

J.J.F.- Sí. Esta novela, como bien has dicho, es la historia de una heroína. Tendemos a pensar que es un anacronismo que, en aquellos años, una mujer pudiera tirar adelante con lo que dijéramos sus sueños, pero no es así. El germen de esta novela está en el descubrimiento que he hecho, el rascar en la historia y encontrarme con mujeres como Irene Bellvent. Es increíble la cantidad de restos de biografías que nos quedan sobre mujeres que dijeron «no» en esa época y en otras anteriores. Pese a toda la presión, a los escasos derechos jurídicos, a la situación social,... se enfrentaron y fueron adelante. Y ya no hablo de reinas o nobles, sino de taberneras, de mujeres que se dedicaban a comerciar con telas,... Ellas están ahí, y de alguna manera Irene aglutina un montón de biografías de mujeres desconocidas que fueron capaces de hechos muy grandes, más allá de los tres caminos que podían seguir: el convento, el matrimonio o la mancebía. Y el matrimonio solo para parir hijos. Por suerte, hubo mujeres que dijeron «no» pero, lamentablemente conocemos poco de ellas. Lo que he pretendido es contar y aglutinar esa parte de sus historias.

M.G.- Tu novela se puede entender como una novela de grandes mujeres porque no solamente la protagoniza Irene Bellvent si no que también está Caterina,  que es otra mujer de armas tomar, e incluso la madre de Irene, Elena de Mistra, una mujer con grandes conocimientos que procede de Constantinopla y funda La Academia de las Sibilas, de la que me gustaría que me hablaras.




J.J.F.- Mira, la novela tiene varios planos. Por un lado, la trama con Irene que intenta desentrañar el misterio en torno a su madre, de la cual sabe poco. Y por otro lado, está el plano que yo quería transmitir en forma de enseñanza. Como sabes, la novela está estructurada en siete partes, siete lecciones (Lectionis), que de alguna forma refleja el crecimiento personal de Irene. ¿Cuál es el plano que yo quería destacar? ¿Qué era para mí lo más sorprendente y lo que me inspiró a escribir esta novela? Pues fue el descubrimiento del mayor enigma del pensamiento occidental. Todos nos preguntamos si Jesús estuvo casado con María Magdalena o no, dónde está el Santo Grial, tal...  Hay muchos enigmas por los que la gente puede sentir curiosidad pero para mí el mayor enigma es saber cómo hemos llegado a preguntarnos si las mujeres tienen alma. El libro se inicia así y yo no pretendo contestar a esa pregunta porque me parece absurda, pero ¿cómo hemos llegado a hacernos esa pregunta? 

En la mitología, los mitos han ido cambiando. Por ponerte un ejemplo, en el drama de Leda, lo que en principio era un baile entre el dios y la diosa, de repente se torna en la violación de Zeus a la diosa. Otro ejemplo, fíjate lo que pasó con Helena de Troya. Nada, nada,... la mujer mejor en casa y siempre fiel, como fue Penélope, que estuvo diez años metida en casa mientras Ulises andaba por ahí. Y si la mujer tiene que demostrar valor, que lo haga dando su vida por el marido, como lo hizo Alcestis. ¿Entiendes por dónde voy? Se tiende a arrinconar a la mujer.

Esto en cuanto a mitología, pero si te vas a la teología, resulta que encontramos restos de un texto muy antiguo, el Targum Neofiti,  que narra que Dios creó el mundo y aparece la sabiduría como un ente femenino. De hecho, hay representaciones muy antiguas que muestran el Espíritu Santo con forma de mujer. A este respecto hay incluso documentos escritos por religiosas en activo. No hay nada de esoterismo ni similar. Pero llega el Concilio de Trento y hace desaparecer esas representaciones e instaura la paloma como imagen del Espíritu Santo. 
Pues bien, he hablado de mitología, de religión, pero a nivel de filosofía también ocurre. El padre del pensamiento occidental fue Parménides, a quien una serie de mujeres, llamadas Las Conocedoras, se lo llevan a una cueva y allí habla con las diosas y escribe un poema, del que apenas quedan fragmentos, que inspiró a Aristóteles. Sócrates, otro padre de la filosofía, su maestra fue una sacerdotisa, Diotima. Con todo esto, lo que te quiero decir es que mire a donde mire, veo mujeres y una esencia femenina desde la Antigüedad. ¿Cómo es posible que luego se planteen si las mujeres tienen alma o no? Si ellas fueron las custodias y las portadoras de la sabiduría de los filosófos, un sabiduría que no es solo el conocimiento en sí, si no un ente, era el Ruha que llamaban los hebreos, que es el espirítu de Dios y que tenía ámbito femenino. Bueno, pues todo esto es el otro plano de la novela. Me gustaría que todos descubriéramos a Irene porque cuando yo lo hice fue una auténtica iniciación para mí. Si siempre se ha hablado de los pitagóricos ¿por qué no se habla también de las pitagóricas? De hecho se conservan pequeños textos en los que se dicen que la virtud o la necedad no es una cuestión  de género sino una cuestión personal, que no tiene nada que ver con ser hombre o mujer. ¿Y todo esto por qué no me lo dijo nadie cuando estaba en el instituto estudiando Filosofía? ¿Por qué nadie habla de las trovadoriis, las mujeres trovadoras que también las había? Ya está bien. El mito patriarcal es algo que nos insertaron desde el tiempo de los griegos, que hemos ido manteniendo y que nadie, ni los teólogos ni los filósofos, ha querido romper. Creo que ya es hora de despertar. En el momento en que logremos quitarnos ese arquetipo patriarcal e insertar un arquetipo basado en el respeto seguramente ayudaremos mucho en el tema de la violencia de género. Se hacen muchas leyes, derechos y juzgados pero habría que ver qué modelo educativo se está mostrando a los hijos en las casas, si siguen ese modelo en el que el hombre está un paso por encima de la mujer. Mientras no reinsertemos en las mentes una idea de respeto, no lograremos llegar a ese nivel que todos queremos.

M.G.- Pero es que hoy en día, todavía hay mujeres que piensan que el hombre está por encima de ellas... Es algo terrorífico.


J.J.F.- Es que los mitos y los arquetipos en la mente humana es más más poderoso de lo que pensamos. Es que eso está inserto en lo más profundo de nuestra mente. Algo más tendremos que hacer a nivel de educación, porque las leyes valen, que si alguien pega una torta que lo pague, pero hay que conseguir que ese que pega la torta se sienta mal, se mire al espejo y se sienta un monstruo y que sus amigos alrededor lo vean así. 


En cierto modo, la novela conecta con la actualidad. Bueno es una novela histórica que lo que pretende es entretener pero yo sí quería que esas lectionis que recibe Irene, nos sirvieran también a nosotros para darnos cuenta cómo los modelos que tenemos no es algo connatural al ser humano sino artificial. Se insertaron, no sabemos muy bien por qué, si por medio de invasiones indoeuropeas o qué,... pero ahí siguen, y tanto la religión como la filosofía le ha dado una cobertura que ha permitido que llegue hasta nuestros días. 


Las sufragistas del siglo XIX empezaron a luchar por los derechos de la mujer y hemos avanzado mucho a nivel de derechos, lo cual está muy bien, pero tenemos que avanzar también a nivel de psique interior, que es lo que hará que, en una o dos generaciones, la violencia de género se vea como una aberración.


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