Mikel Santiago acudió a Sevilla el pasado 8 de febrero y nos trajo un poquito de lluvia de su tierra. Se le agradece mucho. Recibir la visita del autor vasco, que irrumpió definitivamente en nuestras vidas con La última noche de Tremore Beach (2014), es siempre un motivo de alegría. Y lo es por partida doble. Primero, porque con sus novelas nos da lo que nos promete, una trama intensa, un suspense garantizado, unos personajes de buena planta, y un desenlace a la altura. Él dice que se curra mucho los entresijos de sus historias, que no le importa hacer, deshacer y rehacer de nuevo para que todo cuadre, y no puedo estar más de acuerdo. Y en segundo lugar, porque hablar con él es garantía de pasar un buen rato. Es divertido, espontáneo, natural, ocurrente,... y consigue que la conversación fluya con buen rollo. Puedes empezar a hablar de sus novelas y acabar hablando de cualquier otra cosa distinta. Así es Mikel Santiago, autor que ha publicado recientemente El hijo olvidado, una novela que quema entre las manos, con un doble hilo narrativo. Por un lado, Aitor Orizaola (Ori) es una policía que no pasa por su mejor momento. Está separado del servicio y de su mujer, y anda pendiente de recuperar la custodia de sus dos hijas. A esto se unirá un problema más, su sobrino Denis ha sido acusado de asesinato, aunque él jura y perjura que no tiene nada que ver. Por otro lado, Ori tendrá conocimiento de que un antiguo compañero al que apreciaba mucho, Jokin, se ha suicidado hace un tiempo sin que a él le hubieran dicho nada. Nada cuadra. Ni que Denis haya cometido un asesinato, ni que Jokin se suicidara. ¿Pero cómo investigar todo esto si él está out of order? Bueno, eso lo veréis al leer la novela.
Músico y novelista, a Mikel Santiago lo hemos visto también haciendo televisión. Desconocía su participación en el programa Los Siete Pecados Capitales, que emitió ETB2. A lo largo de un total de siete capítulos, Santiago conversa con diferentes profesionales y expertos, además de con familiares y testigos, para analizar diversos crímenes ocurridos en el pasado y sus motivaciones, que terminarán por vincularse a un pecado capital. He visto la serie y me ha parecido muy interesante. Puede empezar a verla aquí.
Y mientras la ves, y mientras te comento todo lo que me ha parecido su última novela, te dejo con la entrevista.
Marisa G.- Mikel, un placer tenerte otra vez en Sevilla. Que no nos vemos desde Entre los muertos, en 2022. Vamos a empezar por algo que me llama la atención. Además de escritor y músico, ahora también te has metido a presentador de televisión. He visto algunos capítulos.
Mikel S.- Pues ya tenemos una persona más en la audiencia.
M.G.- Sí, sí. Pero, cuéntame. ¿Cómo surge este proyecto?
M.S.- Surge porque me suena el teléfono y ya está. Me llamó Ugalde, el director del programa. Fui casi su primera elección porque él estaba muy bien asesorado por una gran lectora mía, que fue la que me introdujo. Ella sabía que el director estaba buscando un escritor de novela negra. Él se puso a ver los vídeos que cuelgo en Internet. Le gustó todo, la figura, la imagen. Me lo propuso y le dije que sí. Estaba justo en ese ínterin, con una novela terminada, y pensando en lo que iba a hacer. Bueno, igual acepté antes de haber terminado Entre los muertos. Pero bueno, tenía la novela lista, eran dos meses de rodaje del programa y me lo planteé a ver qué pasaba.
M.G.- Y comentas que todo lo que has aprendido en esos programas te han servido como de inspiración para construir esta novela, El hijo olvidado. ¿En qué sentido te ha ayudado?
M.S.- Tienes que vivir las cosas como escritor. En la documentación, no sólo los libros de mesa son importantes. También lo son las vivencias que se tienen. Creo que un escritor tiene que contar también ese lado sentimental y emocional de las vivencias.
En este programa participaban agentes de la Policía Judicial, tanto de la Ertzaintza como de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. Es decir, de todos los cuerpos de seguridad. También había médicos forenses y detectives privados. He tenido la posibilidad de hablar con ellos delante de las cámaras pero también detrás, porque un rodaje tiene sus momentos de asueto, el tiempo de la comida, en el que la gente te cuenta sus historias, que casi son más interesantes que las que cuentan delante de la cámara. Y esto es como impregnarse de un material, no solo a nivel técnico, sobre cómo lo hacen, sino cómo lo cuentan, cómo lo hablan, cómo lo viven. Esto es lo que me sirvió de palanca para tener la autoridad o la seguridad de que podía escribir un policíaco con cierto rigor y cierta credibilidad.
M.G.- Pero lo que se narra en la novela, no está inspirado en ningún caso real, ¿o sí? ¿O es un puzle de casos reales?
M.S.- Es un puzle. La actuación policial que nos llega sobre un caso nunca es completa. Nosotros leemos el desarrollo de una investigación muy a posteriori y hay muchísimas cosas que nunca llegan a la prensa. No se filtra cómo se hicieron las cosas, cómo los policías consiguieron que el malo se equivocara, cómo lo pusieron nervioso para que confesara, o cómo se produjo determinada prueba. En el laberinto de la resolución de un caso hay un montón de trabajo que no sale a la luz. Y he hablado con varias personas que han intervenido en un caso, y que han hecho cosas que nunca han llegado a ninguna parte. Claro, yo quería sacar todo eso en el programa pero me decían que no.
M.G.- ¿No se podía?
M.S.- No es que no se pudiera, sino que podía ser algo polémico. Pero tienen una forma creativa y audaz de plantearse su trabajo que me pareció maravillosa. Y decidí que en Ori iba a volcar todo lo que estaba aprendiendo, todo lo que ellos me iban contando como, por ejemplo, entrar en la casa de un sospechoso y hacer cosas que no vamos a contar. Es decir, empujarle a hablar. Toda esa picaresca me parecía maravillosa.
M.G.- Del protagonista hablaremos en un momento pero, tras el supuesto cierre de la trilogía de Illumbe, esta novela se aparta de aquellas pero muy ligeramente. De hecho, tiene conexiones, con referencias a Nerea Urruti, que protagonizó la anterior. Esta novela forma parte de ese universo que tú has creado.
M.S.- Sí. En general, la idea es la de no crear una sensación de cautividad. En Illumbe eran tres novelas sueltas, aunque sí que tenían un punto de conexión, como era el pueblo, la geografía, el escritor Félix Arkarazo,... Era el hilo conductor de las tres tramas.
M.G.- Escritor al que también haces referencia en esta novela.
M.S.- Sí, también. En fin, que esto tenía cierta carta de naturaleza como serie, ¿no? Pero, en el fondo, son novelas sueltas.
Y El hijo olvidado es una nueva novela suelta que recoge las mejores claves de la trilogía pero también innova. Es diferente. La mecánica es diferente. Es más rebuscada, si quieres. He intentado salirme de ciertos conceptos que utilizaba en Illumbe. Mantengo otras claves que sé que han gustado mucho, como la ambientación o esos secretos del pasado que todavía siguen en la subtrama de Jokin, el antiguo compañero de Ori. Hay un enigma del pasado sin resolver que puede explicarnos lo que está ocurriendo en el presente.
Este thriller es una carrera de obstáculos casi desde el principio. La peripecia empieza muy rápido y es menos psicológica. De hecho, en las de Illumbe siempre estaba ese factor de algo que no sabes si te está pasando y te resistes a investigar. Eran más psicológicas. En esta novela, hay un diálogo que sirve el conflicto desde la página uno. Para el protagonista está claro cuál es su camino. Es mucho más rápido entrar en la aventura. Y luego, es una novela que también tiene más escenas de acción, más muertos. Hay lectores que se dedican a contar el número de muertos (ríe).
M.G.- No sé si habrá más muertos o no porque no lo he terminado aún. Lo que está claro es que nos vuelves a llevar al País Vasco para trenzar dos hilos narrativos en paralelo. Por un lado, la inculpación de Denis, el sobrino de Ori, que ha sido acusado de asesinato, aunque él asegura que no lo ha hecho. Y por otro, el supuesto suicido de Jokin, que has comentado. Dos hilos que tendrán que terminar conectando, creo.
M.S.- Ese es el juego, ¿no? Presentar subtramas tan distintas en todo y tan aisladas en sí mismas. Para el lector, uno de los divertimentos de esta novela es conocer cómo demonios va a solucionar todo esto Mikel, ¿no? Parece imposible. Es que esto no va a casar. Yo no digo nada, que la gente lo lea. En ese sentido, la trama es muy compleja, muy difícil de mantener porque, además, hay otros niveles. Está el tema de la familia, los sentimientos personales, los problemas con el trabajo, el tema de la custodia de las hijas. Es decir, tramas más ligeras pero sí, principalmente hay dos grandes hilos, pero no te cuento más nada.
M.G.- No, no porque lo voy a terminar ya mismo. Estoy súper enganchada. En este caso, sí estoy de acuerdo con lo que se dice en la faja del libro, que es una novela muy adictiva. Creo que es la más adictiva de todas las que has escrito. Al hilo de esto, quería preguntarte si a ti te da rabia que los lectores nos bebamos tus novelas en dos tardes. Me consta que, a algunos novelistas, después del tiempo que les lleva escribir una novela, como que les da rabia que los lectores nos las ventilemos pronto.
M.S.- Para mí, eso es un halago. Uno de los primeros objetivos como contador de historias es eso, conseguir que la gente no se mueva de tu historia, que estén atentos a los que estás contando. Así que, si alguien me dice que se ha leído la novela en un día, me da un poco de pena por él, porque se ha gastado un dinero. Pero también es cierto que te ves una serie en una maratón de una noche maravillosa. Siempre que publico una novela me gustaría que la gente me dijera que se ha reservado un fin de semana para leerla. Yo trabajo para que eso ocurra, me cueste un año, un año y medio, o me cueste lo que me cueste.
[Si prefieres oír la conversación, dale al play]
M.G.- El protagonista es Aitor Orizaola. Lo vamos a conocer en un momento muy delicado. Él va a llegar a cabo la investigación pero, en realidad, no tendría que ser así.
M.S.- Claro. En esta novela, al final, la tensión es la clave. Toda la situación es tensa desde el primer momento. Ori recibe la llamada de su hermana Mónica y le informa que Denis está en la cárcel. Ori tiene una gran sensación de culpabilidad con Denis. Se siente en deuda. Llega a la comisaría, a la que no debería llegar porque, de entrada, es casi antiprofesional, antiético, que un policía utilice su credencial para mediar en un tema personal. El caso no es de su incumbencia. Además es algo muy grave. No es un robo, no es un delito, no es un hurto. Es un asesinato. Y ahí empiezan a producirse fricciones. Lo peor es que la resistencia proviene de gente en la que él también empieza a desconfiar, a sospechar.
Al mismo tiempo, Ori empieza a estar observado desde su comisaría por sus hechos anteriores, y eso no hace más que empeorar las cosas. También estará vigilado muy de cerca por su mujer, por el tema de la custodia de las hijas. Y terminará por jorobarlo todo. La novela tiene una gran tensión paralizadora. Quizá por eso es tan adictiva, porque es un problema encima del otro, continuamente.
Bueno, Ori también tendrá un alegrón. Todo hay que decirlo. Le damos un poco de aliento.
M.G.- Sí, sí. No todo es tan negro.
M.S.- Exacto. No todo es tan negro. Hay algo bonito también. Pero es cierto que la novela está cargada de tensión y de problemas paralizadores que, al final, es lo que nos gusta leer. A mí, personalmente.
M.G.- Pues sí. Pensar que otros tienen problemas también, no solamente nosotros.
M.S.- Claro, vamos a ver a este hombre preocupado por su trabajo, por su familia, por situación financiera paupérrima, con sus hijos, algo que será muy conocible para los que tengan también hijos. Lo comentaba antes que, desde que tienes un hijo, te sientes culpable porque un día sientes que no le prestas demasiada atención, otro día le echas demasiada bronca,... En fin, es lo que le pasa con Denis y por eso, esa sensación de culpabilidad.
Que la novela sea tan de sangre, tan familiar, creo que ha ayudado mucho a que el lector empatice y conecte rápidamente.
M.G.- Al hilo de lo que comentábamos antes, de que tus novelas forman un universo, hay que decir que Aitor es un personaje que viene de atrás, ¿no? No es de nuevo cuño.
M.S.- No, efectivamente. La premisa era ¿qué harías si eres víctima de una incriminación? De hecho, mi primer intento fue escribir la novela en primera persona en la voz de Denis. Pero luego me di cuenta que me daba muchas más alas contar la historia desde la voz de un familiar o de alguien que tuviera mucha confianza como para luchar por él. Lo pensé y me dije ¿por qué no? Eso es lo que yo llamo el momento del millón de dólares de un escritor. Cuando me pongo a pensar en ese personaje de Entre los muertos, que tan bien me caía. Me dije: es él. Y en una tarde tenía la novela.
M.G.- Pero entonces, ¿lo reescribiste todo?
M.S.- Sí, tiré un borrador de treinta mil palabras.
M.G.- ¡Madre mía! Bueno, te han salido muy bien las cosas.
M.S.- Por eso digo que, cuando la gente me dice que se la ha leído en dos días, por un lado digo ¡bien! Aunque tampoco me extraña porque me lo he currado mucho.
M.G.- No, ya. A ver, que yo entiendo que el autor se mosquee. Después del lote de trabajar que se pega y de los quebraderos de cabeza que la novela le ha dado, y ahora nos la ventilamos en un suspiro.
M.S.- Pero ese es el mundo del arte. Una función de teatro también dura dos horas y cuesta millones de horas montarla.
M.G.- O una película.
M.S.- Claro. Pero es lo que hacemos. A esto nos dedicamos.
M.G.- Antes has mencionado a la familia. En esta novela le das un protagonismo muy especial a la figura del padre. Aitor tiene dos hijas y ve a Denis como un hijo más. Hay muchas reflexiones que giran alrededor de la figura del padre, o de la relación entre tío y sobrino.
M.S.- Sí, es una figura que yo he vivido. Yo fui tío antes que padre. Tuve una relación muy cerrada con mis sobrinos, que en su día me sirvió para dibujar a Peter Harper en Tremore Beach. A mi sobrino le va muy bien en la vida, gracias a Dios, pero es cierto que, ahora como padre de tres hijas, sí se tiene ese sentimiento de culpa, de que muchas veces no llegas o no estás. El amor está ahí presente pero la culpa también, desde el primer día. Se tiene como una sensación de auto-reproche, ¿no? Es lo que le pasa a Aitor constantemente.
M.G.- Y la corrupción también va a estar muy presente. No hay novela negra en la que no aparezca la corrupción, porque además le da un toque actual.
M.S.- Claro. Lo que se quiere representar principalmente es la imagen de una familia normal, como la de cualquiera de nosotros, que se tiene que enfrentar a un problema bestial, a un monstruo imbatible, esa familia poderosa. Además, las víctimas de este libro no saben por qué son víctimas. En realidad, nadie sabe lo que está ocurriendo. Más que un quién lo hizo, se trata de por qué lo hizo. ¿Por qué están pasando estas cosas? ¿Cómo se juntan estos dos hilos? Eso es lo que la gente va a querer saber en este libro. Y a mí me gustaba esa épica de David contra Goliat, de una familia normal, tirando a pequeña, desestructurada, que se cierran en banda, luchan, se unen a otras víctimas y consiguen derribar o, por lo menos, hacerle frente a esta máquina apisonadora que tiene todas las cartas de la baraja. Me gustaba esa imagen de justicia divina, de justicia poética, representada, sobre todo, por la gallardía y la valentía de un héroe. En este sentido, es una novela épica.
M.G.- Mikel, llevas diez años escribiendo. El hijo olvidado es la número ocho. Ocho novelas con tu seña de identidad, con esas referencias musicales, esa ambientación climatológica,... que yo siempre digo, pobres personajes de Mikel, es que no ven ni un solo día de sol en sus vidas.
M.S.- Nada, nada, todo fatal. Como en Sevilla. [El día de la entrevista hacía muy mal tiempo en Sevilla.]
M.G.- Igual, igual (reímos). Pero son diez años en los que te has documentado mucho y yo me pregunto, ya no te hará falta documentarte más, ¿no? ¿O tienes que seguir preguntando aquí y allá?
M.S.- Hombre, en lo que respecta a la actuación policial, a los protocolos, a cómo funciona un juzgado,... sí, tienes que seguir dando la brasa, siendo pesado. En el mundo del thriller siempre hay un policía y, novela tras novela, te tienes que seguir enterando.
Yo empecé con los músicos y los artistas, que era un mundo que dominaba y me sentía con mucha autoridad para escribir. Con los policías he pasado mi época y ahora me gustaría tener una nueva frontera. ¿Qué podría ser lo nuevo? ¿Dónde podría ir? Pues igual a los periodistas o a los guionistas, ¿sabes? ¿Dónde podría yo encontrar ese nuevo material en el que sumergirme? Igual me tengo que hacer un gran viaje en banco.
M.G.- ¿Quién sabe?
M.S.- Y escribir una novela de un capitán de barco. Pero necesitas vivirlo. Más que la documentación de mesa, o de Google, creo que es súper importante conocer y estar en el sitio, vivirlo todo. Visitar comisarías, calabozos, leer informes policiales, estar dentro de un coche patrulla como invitado, recorriendo la calle y escuchando la radio, viendo cómo reaccionan entre ellos, cómo se hablan,.... es fundamental. Eso no sale en ninguna película. Tienes que estar ahí.
M.G.- Bueno, y los policías están como muy involucrados con tu trabajo, ¿no? Es que he visto un vídeo del canal de YouTube de la Ertzaintza que muestra cómo fue la presentación de la novela en la sala BBK de.... Me pareció un bonito gesto.
M.S.- Están muy agradecidos. El vídeo quedó maravillosamente. Ellos también están súper agradecidos por la perspectiva. A ver, es cierto que la novela pone en tela de juicio algunas actuaciones policiales y también muestra la corrupción policial pero en el trasfondo se habla de un poli bueno, de un poli vocacional, de una persona que quiere hacer bien su trabajo. Y esto, a cualquier cuerpo policial es algo que le luce, es lo quiere enseñar.
M.G.- Pues El hijo olvidado huele a trilogía, Mikel.
M.S.- Huele, huele, sí, lo sé, y cada vez más. En pocas semanas me han llegado un montón de mensajes diciendo lo mismo, que tengo que seguir con Ori. Y sí, lo que pasa es que hay que buscar la historia. Esta historia es fascinante porque funciona, pero no podemos coger a un personaje porque sí y empezar a estirar del chicle. Si surgen buenas historias que realcen al personaje, que le sigan haciendo quedar bien como ésta, lo haré. Si no, elegiré otro. Ya veré lo que hago. Me quiero sentir libre.
M.G.- ¿Pero libre también como para situar una historia fuera del País Vasco? ¿Tan libre como para eso?
M.S.- A ver, lentamente voy abriendo el camino. Empecé con Illumbe y ahora estoy en la gran Bilbao. Para mí, el escenario es, sobre todo, atmósfera. No es tanto la geografía o el ámbito cultural de un lugar. En esta novela está la costa, el interior de Bizkaia, que siempre me ha parecido tan fascinante, con sus caminitos y sus barrancos, sus cruces de caminos, y sus mil maneras de llegar a un sitio. En esta historia era muy importante el laberinto de caminos. Pero también está Castilla, que a los vascos nos impresiona tanto. O Extremadura, con esa luz, el sol, el cielo... A nosotros, que salimos de aquella especie de sierra y montañas, y llegamos a la planicie con su propia atmósfera por descubrir... Ya hay grandes thrillers ambientados en Andalucía o en Extremadura... Bueno, puede ser también otra frontera.
M.G.- Tú no te cierres puertas.
M.S.- No. La jubilación está muy lejos. Tú me entiendes, ¿no?
M.G.- Sí, sí, te queda un montón. Bueno, cuando nos vimos en 2022, te pregunté si nadie te había lanzado el anzuelo para el cine o la televisión y tú me contestaste literalmente: tengo cositas pero, de momento, no puedo decir nada. Ya sí puedes.
M.S.- Ahora sí se puede decir. La noticia oficial es que Netflix y Oriol Paulo, con Sandra Hermida y Belén Atienza, las productoras de La sociedad de la nieve, han estado rodando durante siete meses La última noche de Tremore Beach, que terminó en diciembre. Espero que la serie la veamos en junio o en septiembre de 2024. Estoy encantado con el casting, con Javier Rey haciendo de Peter Harper, y Ana Polvorosa como Judie. Es un elenco chulo. Se ha rodado en Asturias, en el Puerto de Vega, en un pueblo que parece irlandés. La serie está, vamos a decir, españolizada porque los nombres son españoles y todo ocurre en España. La sensación es muy buena. Oriol Paulo es guionista también, y tiene su propia factura, su propia forma de hacer las cosas, con lo cual hay que esperar sorpresas, que creo que van a elevar los efectos de la novela.
M.G.- ¿Y has dicho que la vemos en septiembre?
M.S.- O en junio. No sé, no me dicen nada más. ¡Y hay cosas! ¡Hay cositas! (Se ríe)
M.G.- Vale, vale, pues de eso hablaremos dentro de dos años.
M.S.- Sí, dentro de un par de años.
M.G.- Bueno Mikel, lo dejamos aquí. Un placer tener en Sevilla, volver a verte, volver a hablar contigo. Y un placer leerte porque me lo paso pipa.
M.S.- Muchas gracias.
M.G.- Así que gracias a ti por venir.
M.S.- Un placer. Muchas gracias.
Sinopsis: Aitor Orizaola no pasa por su mejor momento. Mientras se recupera de la violenta resolución de su último caso como agente de la Ertzaintza y se enfrenta a un expediente disciplinario, recibe una mala noticia. Su sobrino Denis, que de niño fue como un hijo para él, ha sido acusado de asesinato. Pero algo huele a podrido y Orizaola, aunque oficialmente esté de baja, no piensa quedarse de brazos cruzados. Denis parece haber sido víctima de una extraña conspiración.
Una falsa acusación, un misterioso suicidio, una poderosa familia con mucho que ocultar… Estas son algunas de las pistas que llevarán a Orizaola, a lo largo de una lectura sin tregua, en busca de un secreto que se pierde en el laberinto de caminos de la Bizkaia profunda mientras lucha por resolver el caso más importante de su vida.
Mikel Santiago nació en Portugalete (Vizcaya) en 1975. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y publicando sus propios e-books en internet, con los que consiguió llegar a las listas de best sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda y en Ámsterdam. Actualmente reside en Bilbao.
Ediciones B ha publicado sus novelas La última noche en Tremore Beach (2014), El mal camino (2015), El extraño verano de Tom Harvey (2017), La isla de las últimas voces (2018) y El mentiroso (2020), En plena noche (2021) y Entre los muertos (2022). Todas ellas han escalado hasta los primeros puestos en las listas de best sellers en España, han sido editadas en una veintena de países y han conquistado por igual a los lectores y a la crítica literaria. En la actualidad, está considerado como uno de los mejores autores de thriller a nivel internacional.
Sinopsis
Hay muertos que nunca descansan, y tal vez no deban hacerlo hasta que se les haga justicia. Nadie lo sabe mejor que Nerea Arruti, agente de la Ertzaintza en Illumbe, una mujer solitaria que arrastra también sus propios cadáveres y fantasmas del pasado.
Una historia de amor prohibida, una muerte supuestamente accidental, una mansión con vistas al Cantábrico donde todos tienen algo que ocultar y un personaje misterioso conocido como el Cuervo cuyo nombre aparece como una sombra a lo largo de la novela. Estos son los ingredientes de una investigación que se irá complicando página tras página y en la que Arruti, tal como descubrirán pronto los lectores, será mucho más que la agente encargada del caso.
Después del éxito de El mentiroso y En plena noche, esta novela es el esperado cierre de la Trilogía de Illumbe, el pueblo imaginario del País Vasco creado por el escritor Mikel Santiago. Un thriller magistral, lleno de misterios y giros sorprendentes, cuya clave podría estar en la pregunta que late en el alma de la historia: ¿Es posible enterrar un secreto para siempre?
[Información tomada directamente del ejemplar]
Leer a Mikel Santiago siempre es garantía de pasarlo bien. Llevo enganchada a sus novelas desde aquella playa de Tremore Beach y, aunque algunos títulos me han gustado más que otros, lo cierto es que sus novelas me dan lo que busco en este género: entretenimiento, suspense, intriga, acción, ritmo, y un par de tardes apartada de la realidad. Más que suficiente.
Dice la editorial que Entre los muertos supone el cierre de la trilogía de Illumbe, esa que se inició con El mentiroso en 2020, y que tiene como escenario principal este pequeño y ficticio pueblo del País Vasco, que estaría ubicado por la zona de Urdaibai. Pero eso es lo que dice la editorial porque el propio Mikel Santiago no lo tiene claro. Así lo expuso en la entrevista que tuve ocasión de hacerle el pasado mes de julio (puedes leerla aquí o escucharla aquí). Y esta lectora tampoco cree que tengamos que despedirnos de Illumbe. El escenario que Mikel Santiago ha construido es tan atractivo, tan sugerente, que resulta idóneo para desenvolver en él un buen puñado de historias de suspense. La climatología, la orografía, el paisaje en sí contribuyen a ello. Pero, dejadme contaros qué podéis encontrar en Entre los muertos.
Nerea Urruti es una agente de la Ertzaintza, que mantiene una relación secreta con Kerman Sanginés, un forense al que ella conoció por los gajes del oficio. Ella está soltera. Él está casado. Pero están enamorados. Una noche, después de pasar un fin de semana juntos en la casa de verano de él, y regresar a la cruda realidad, tienen un accidente con el coche. Aunque el vehículo cae por un terraplén, no es gran cosa, tan soloalgún rasguño y una torcedura de tobillo. Pero, con tal de que su relación no salga a la luz, ella decide abandonar el coche, y dejar a Kerman en el interior, pidiendo ayuda por teléfono. Todo parece un simple contratiempo de fácil resolución pero, a la mañana siguiente, Nerea se despierta con la noticia de que Kerman está muerto. Su coche salió ardiendo y el cuerpo del forense ha sido hallado totalmente calcinado, en su interior. Algo no le cuadra a Nerea. ¿Cómo es posible que el coche saliera ardiendo si ella dejó al forense totalmente consciente y sin mayores problemas? Tan solo tenía que llamar por teléfono. De hecho, mientras ella se alejaba monte arriba, escuchó cómo Kerman hablaba por el móvil. ¿No estaba llamando a la policía para que viniera en su rescate?
A partir de ese momento, y sin que el resto de sus compañeros sepan nada, Nerea iniciará una investigación por su cuenta. Debe mantener silencio, y hacerlo todo a espaldas de sus superiores y su equipo, para no desvelar el secreto de su relación con Kerman. Poco a poco irá recordando cómo se desarrollaron los días previos, cómo se comportó Kerman aquel fin de semana que pasaron juntos, advirtiendo un comportamiento algo extraño, al que ella no había dado importancia.
«Noté el bullir de ideas en mi cabeza. Recordé su Hyundai parado junto al granero, las luces. Y después, Kerman con esa capa de sudor en la frente diciendo: "Estaba cerrada". La ropa sucia, como si hubiera estado trabajando en algo... Y yo pensé: "Miente"».
Paso a paso, Nerea irá atando cabos y descubriendo datos intrigantes sobre las personas que la rodean.
Al mismo tiempo, la muerte de Kerman dará pie a una investigación oficial. Las indagaciones irán cerrando el círculo cada vez más sobre el posible sospechoso, relacionado con la muerte del forense. Nerea se sentirá cada vez más asfixiada, por el secreto, por lo que la policía descubre, por lo que otros saben de ella. Y así, en una trama a la que no le faltan giros, el lector se enfrentará a la información contenida en un usb, a una mansión frente al Cantábrico donde ciertos movimientos son sospechosos, y a un antiguo caso de suicidio que vuelve al presente para desvelar que los muertos gritan justicia..
Para culminar la trama de suspense, la palabra Belea planea sobre toda la narración. ¿Qué es Belea? Nadie lo sabe. Solo los lectores que lleguen al final de la lectura conseguirán completar el puzle.
Qué me gusta de Entre los muertos
Lo dije al principio, las novelas de Mikel Santiago me aportan lo que busco en este género: pura diversión y entretenimiento. Es lo que el autor de Portugalete lleva ofreciéndonos desde que se metió en este fanal literario. Santiago sabe lo que le gusta al lector:un escenario lúgubre, personajes con más sombras que luces, secretos del pasado, y unos cuantos giros argumentales. De todo eso hay en esta nueva novela, porque la narración de Entre los muertos te atrapa desde las primeras líneas y no te suelta hasta el final. Todo ello para llegar un desenlace donde al lector le espera más de una sorpresa, aunque, si tengo que decir la verdad, sentí un poco de pena por Nerea, pero mejor no os cuento más.
Personajes
Precisamente Nerea, que ya apareció en una novela previa, ostentará el máximo protagonismo en esta entrega. Si anteriormente la vimos como un personaje secundario, en esta ocasión, será la que lleve el peso de toda la trama. Es una mujer que se debate entre la razón y el corazón. ¿Qué debe hacer? Duda entre desvelar toda la verdad, su relación y la información que ha encontrado, o permanecer en silencio. Este dilema la coloca en una situación complicada, en la que no sabrá muy bien con quién puede contar y con quién no.
Santiago no se limita a perfilar profesionalmente a Nerea, también nos permitirá adentrarnos en su espacio más personal, y no lo digo solo por la relación que mantenía con Kerman, sino porque conoceremos parte de su pasado, su relación con su madre o la que mantiene con su tío, un policía jubilado que reside en una residencia de ancianos por sufrir Alzheimer, y al que acudirá en más de una ocasión en busca de una ayuda que él ya no le puede dar.
También, los restantes personajes, con sus miserias y sus penalidades, compondrán un cuadro en el que el silencio se impone. Eso otorga a la trama más suspense e intriga porque, a medida que vayamos leyendo, iremos identificando las verdaderas motivaciones el resto de personajes.
E Illumbe será un personaje más. En cuestión de atmósferas, Mikel Santiago es un experto. Sabe servirse de los recursos climatológicos, de lo agreste del paisaje, de las sombras de la noche, para crear una burbuja en la que el lector se introduce a la espera del golpe de gracia. Toda esa ambientación influye en los personajes pero también en el lector, que cada vez se ve más envuelto por esa niebla siniestra que propicia todo tipo de suceso truculento. Sin duda, Illumbe es un lugar que a todos nos gustaría visitar, un espacio que es fácil de construir en nuestra mente, gracias a los pasajes descriptivos que se aportan a lo largo de la narración.
Estructura y estilo
Narrado en primera persona, a través de la voz de Nerea, eso nos permitirá conectar directamente con ella, conocer sus más íntimos secretos, lo que piensa, lo que teme. La conexión entre personaje protagonista y lector es directísima.
Con algún guiño a otro escritor vasco, Entre los muertos se divide en tres bloques, a lo largo de los cuales se distribuyen algo más de veinte capítulos de extensión media-larga. Bajo mi punto de vista, el ritmo de la narración sigue un ritmo constante, aunque se acelera en algunos finales de capítulo, invitando al lector a continuar con la lectura.
Para ir terminando, tengo que señalar que, nada más abrir la novela, el lector se topa con una advertencia. Santiago informa a los lectores que, aunque Entre los muertos supone la tercera entrega de la saga Illumbe, no es necesario leer las dos novelas anteriores. Y es cierto, no hay una necesidad perentoria pero aquí entramos en el eterno debate de las trilogías y sagas. Yo he leído novelas sueltas que forman parte de un conjunto sin tener grandes problemas pero siempre recomendaré empezar por donde se tiene que empezar, por el principio. Aunque un autor se las ingenie para dar las pistas necesarias que completen las posibles lagunas, los personajes ya tienen un bagaje y no será lo mismo conocerlos desde sus orígenes que a mitad de camino.
En Entre los muertos hay referencias a las novelas previas. ¿Eso va a suponer un hándicap? No, especialmente pero, sin duda, los que hemos leído las novelas anteriores sabremos sacarle más jugo a esas referencias y alusiones, que aquellos otros que se lancen a esta entrega sin un recorrido previo.
En definitiva, nuevamente he disfrutado de lo que nos propone Mikel Santiago. Nuevamente me he topado con una novela a la que no le faltan los elementos imprescindibles del thriller y que me anima a seguir leyendo todo lo que este autor nos proponga. Quedo a la espera, Mikel.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
La última entrevista de la temporada se centra en un autor que siempre me ha gustado mucho. Mikel Santiago recaló en Sevilla hace un par de semanas para presentar su última novela, Entre los muertos.Con este título tan hitchconiano, supuestamente pone final a la trilogía que comenzó en 2022 con El mentiroso, y a la que siguió En plena noche. Con Entre los muertos, el lector regresa a Illumbe, esa localidad vasca ficticia en la que el autor de Portugalete ha situado la trama de estas tres últimas novelas. Volvemos a ese lugar, y esta vez, con una novela más policíaca, protagoniza por Nerea Arruti, la ertzaintza a la que ya vimos en las entregas previas, y que ahora copa todo el protagonismo.
La acción sitúa a Arruti en una situación delicada. Envuelta en una relación sentimental con un hombre casado, la pareja sufrirá un accidente en mitad de la noche. Aparentemente, todo debería quedarse en un susto salvo porque, el hombre muere posteriormente en circunstancias que a Nerea no le cuadran. A partir de ese punto, la ertzaintza tratará de averiguar por su cuenta qué le ha pasado a su amante, mientras se esfuerza en evitar que todos los dedos la señalen como sospechosa. Hablamos con Mikel Santiago.
Marisa G.- Mikel, si la editorial habla de trilogía, y esta es la tercera entrega, ¿me tengo que despedir ya de Illumbe?
Mikel S.- Creo que solo es un hasta luego. Lo vamos a dejar ahí, bien alto. Esta novela tiene un personaje, Nerea Arruti, que, además, enlaza las tres novelas. Está muy bien que ella sea la gran estrella que ha nacido de estos tres libros. Es un personaje que ha aguantado las tres entregas y, al final, ha terminado protagonizando una. Quizá lo siguiente que haga no tenga nada que ver. O quizá, sí. Ahora mismo no lo sé porque tengo la mente en blanco. Pero Illumbe ha gustado mogollón, Arruti como protagonista ha gustado bastante. Así que podría continuar con Arruti o bien, podría ser Illumbe en otra época. O más de lo mismo, igual de divertido y rápido. Pero no doy por cerradas las novelas en Illumbe.
M.G.- Cuando supe de la publicación de esta novela y vi el título, inmediatamente pensé en Hitchcock. Precisamente, has incluido una cita inicial del cineasta.
M.S.- Claro. Esto lo hacemos para compensar a los fans. Que no piensen que nos hemos sacado el título de la manga. Sabemos que Entre los muertos es un pequeño homenaje a Hitchcock, un homenaje casi obligatorio, después de tantas novelas en las que se le ha mencionado tantas veces.
M.G.- Si tuvieras delante un lector que duda sobre leer tu libro, ¿qué le dirías? ¿Qué va a encontrar en esta novela?
M.S.- Mis novelas están construidas sobre dos filosofías. Una es el entretenimiento desde la primera página. Y dos, siempre te voy a plantear un juego. Quiero que el lector, desde que entra en la novela, se haga preguntas y empiece a teorizar. Quiero que apueste, que crea que sabe, que intente anticiparse, y, al final, yo le sorprenda.
En este sentido, creo que es una novela lúdica, muy divertida, que se lee muy rápido. Está recomendada para todos los públicos. Especialmente para aquellos que no leen mucho. Ha habido gente que me ha dicho que hacía mucho que no leía, o que estaba en un parón lector. Hay gente que se tiene que entretener en circunstancias chungas. Durante la pandemia, fue cuando más lectores alcancé. Y todavía hay gente que me escribe desde hospitales, acompañando a enfermos, gente que trabaja por las noches.
M.G.- Esta novela empieza con un supuesto accidente, que tiene que investigar la ertzaintza Nerea Arruti. Luego hablaremos de ella, pero también hay un personaje enigmático o una organización, todavía no lo tengo claro, que lleva por nombre Belea. ¿Quién o qué es?
M.S.- Mira, esta novela empieza con un hecho muy personal. De hecho, es una novela policíaca inusual. Nerea se ve involucrada en la historia, en una relación de infidelidad. Tendrá que mentir muchísimo porque no quiere desvelar a su amante, ni destrozarle su reputación. Así que, poco a poco, se va a ir metiendo en un embrollo gigante. Pero es que, además, ella tiene su día a día. Y lentamente, uno de los casos de su día a día comienza a tener cierta conexión con la muerte de su amante. El nexo de unión entre las dos grandes tramas es Belea que, en euskera, significa cuervo. Belea es una entidad fantasmagórica, que nadie ha visto, que jamás ha estado detenido, pero del que se habla como alguien que opera por la zona y que figura detrás de un montón de muertes y desapariciones.
Hay un momento en la novela, en la que Nerea, cuando está tan metida en este embrollo, llega a una conclusión. Si ella logra desvelar quién es Belea, entonces todo se solucionará, con lo que logrará méritos a pesar de todas las mentiras que ha soltado. Esa será la carrera contra el reloj que se cuenta en Entre los muertos, desvelar la identidad de Belea, antes de que cojan a Nerea por haber mentido tanto, y como posible sospechosa de la muerte de un hombre.
M.G.- Casi que esta novela se podía haber llamado La mentirosa. La primera fue El mentiroso, pero ahora tenemos también a una mujer que no para de mentir.
M.S.- Exactamente. Hay una simetría con la mecánica narrativa de El mentiroso, pero esta novela es un thriller de corte más policíaco, donde la esfera de los acontecimientos transcurre dentro de la policía. Por otro lado, hay menos personajes. En Entre los muertos tenemos a Nerea, como personaje principal. También está su compañero, Orí; el tío de Nerea, un antiguo policía que ahora está ingresado en una residencia con Alzheimer. Este es un personaje a través del cual se cuentan muchas historias. Y por último, está la esfera de la comisaría que es algo relativamente nuevo en las novelas que he escrito. Así que creo que, en este libro, las dos novedades son la esfera policial y la mujer, como personaje narrador.
M.G.- ¿Estás tratando de darle más protagonismo al personaje femenino frente al masculino?
M.S.- Bueno, el gran desafío de esta novela es el personaje de Nerea, esa policía. Me he alejado del rockero de En plena noche o de Álex, el jardinero de El mentiroso. He construido a una mujer policía, deportista, amante del reglamento pero que, al mismo tiempo, es una persona inadaptada y solitaria. Esto ha sido una construcción de oficio.
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M.G.- Ahora que hablas de una mujer solitaria, es verdad que es una persona muy reservada. Tiene un pasado complicado y complejas relaciones familiares.
M.S.- Sí. Todos somos productos de nuestras biografías, y de las oportunidades que hemos tenido, conjugadas en todo momento con nuestro temperamento.
Lo que vamos a descubrir en este libro es que Nerea es una chica que tuvo una infancia, no dramática pero sí muy desordenada. Su madre estaba llena de frustraciones hasta el punto de sufrir una depresión diagnosticable. En ese momento tan malo, en el que Nerea tenía trece años, aparece su tío. Este hombre es todo lo contrario. Es serio, emocionalmente muy opaco, muy lineal. Se lleva a Nerea a vivir con él y, aunque no le vaya a dar mucho amor, sí le dará orden. El contraste emocional entre el amor de su madre artista, frustrada y depresiva, y su tío, serio pero plano en cuanto a sentimientos, genera un temperamento en la personalidad de Nerea que será la que descubramos. Es una mujer con fuego en las entrañas, que se enamora, pero que no permite descontrolarse.
Esta novela la llevará a ese punto límite consigo misma. Tiene que mentir a esos compañeros de profesión, a los que ella tanto respeta.
M.G.- Hablando de compañeros de profesión. Tú eres amigo de Ibón Martín y aquí hay un guiño a uno de sus personajes.
M.S.- Hay un cameo pactado. Durante una presentación literaria en Donosti, acordamos sacar un personaje de otro en nuestras novelas. En este caso, he elegido a Ana Cestero e Ibón, ya veremos lo que hace en su próxima novela, que saldrá en enero o febrero del año que viene.
M.G.- Pues estaré pendiente, entonces.
Mikel, al abrir el libro, encontramos una nota tuya en la que aclaras que no es necesario leer las dos novelas previas para leer esta. Es verdad, porque yo la anterior no la he leído todavía. Sin embargo, sí hay muchas referencias a los dos casos previos.
M.S.- Si te lees Entre los muertos sin haber leído las dos anteriores, vas a notar que, en determinados momentos muy pasables, se hace referencia a cosas que se dan por supuesta. Pero, está hecho de una manera que no te entorpece para entender lo que está ocurriendo en esta historia. Esta novela tiene su propia realidad y sus propios personajes. Así que puedes leerte las novelas en el orden que quieras. ¿Que es mejor seguir el orden de publicación para tener todo el contexto y disfrutarla más a fondo? Pues sí, es lógico.
M.G.- Claro. Bueno, esto es un thriller, un género del que se publica muchísimo. ¿Está llegando un momento en que hay muchísima más oferta que demanda de este género?
M.S.- Bueno, eso ocurre con todos los libros en España. El otro día salía una nota de los libreros de España en la que se decía que, del 82% de los libros no se vendían más que un centenar de copias. Hay mucha oferta. Las editoriales están enzarzadas en esta guerra de la novedad. Pero el thriller, las novelas de suspense, de intriga y misterio, siempre ha estado entre los best-sellers, en todas las épocas. Lo que es inusual es que sean los autores españoles los que copen las listas. Antes, en los aeropuertos, te encontrabas novelas de Agatha Christie o de John le Carré, y ahora es más fácil encontrarse a autores españoles con tramas que ocurren en España.
M.G.- Tú sueles tirar mucho de tu realidad cuando escribes. Recuerdo que me contaste que habías usado el nombre de un vecino para un personaje de El mentiroso. En la segunda, también has echado mano de algo que te ocurrió realmente. ¿Y en esta?
M.S.- En esta novela lo que hay es un trabajo de documentación sobre casos reales, de cosas que están sucediendo en el mundo criminal del País Vasco. Cuando hablaba con mis contactos de la Ertzaintza me hablaban sobre los casos que estaban investigando. Lo que aparece en la novela sobre el narcotráfico está basado en cosas que ocurren en la realidad. En esa ocasión, he procurado ser más riguroso a la hora de traer la realidad a la novela. Pero, como anécdota, te puedo decir que he usado algún nombre, algún apellido, y lo de Ibón Martín, que es lo más pestañas está haciendo parpadear.
M.G.- Es divertido eso. Y ahora que caigo, ¿por qué el nombre de Illumbe? ¿De dónde viene?
M.S.- Illumbe es una palabra castellanizada, porque en euskera se escribiría Ilunbe, y quedaría raro. Ilun es una palabra que significa oscuridad. Y por otro lado, está Unbe que es el nombre de un monte. Así lo monté yo sin saber que, en San Sebastián, hay una plaza de toros que se llama Illumbe, y un barrio en Urdaibai que se llama similar. Pero yo no lo copié de ningún sitio. Me lo inventé.
M.G.- No sé si te lo he preguntado alguna vez, ¿nadie te ha tirado el anzuelo para el cine?
M.S.- Sí, tengo cositas. Tengo varias cosas vendidas pero, de momento, no puedo decir nada. Espero que, en breve, se pueda dar una noticia chula, al respecto de alguna de las novelas, o de más de una. Como salga todo lo que está planeado, vamos a dar una fiesta tras otra fiesta.
M.G.- Aquí una, por favor.
M.S.- Por supuesto. (Ríe)
M.G.- Para ir terminando, hay un párrafo en la novela sobre el oficio de escribir que me gustó mucho. Dice así:
«Uno de sus trucos cuando todo fallaba era salir de juerga una noche entera. Su teoría pseudocientífica era que una buena cantidad de alcohol mata las neuronas "más lentas " y solo las "rápidas" logran escapar. Y eso provoca que el cerebro sea más ligero y dinámico al día siguiente. Y que las ideas, por tanto, resulten brillantes».
¿Qué hay de verdad en esto?
M.S.- (Ríe) Te voy a decir que, en muchos momentos de elaborar una novela, una de las mejores cosas que puedes hacer es dejarlo, irte a tomarte un vino o una cervecita, olvidarte, y echarte unas buenas risas. De alguna manera, al día siguiente, y no sé si es porque has matado las neuronas tontas o porque necesitabas despejarte, vuelves con frescura y perspectiva a las cosas. En algún momento de esta novela, sí que he tenido que salir alguna noche para despejarme. Y al día siguiente, todo ha funcionado mejor.
M.G.- El desenlace, ¿es el mejor de las tres novelas?
M.S.- Eso me lo tienes que decir tú. (Ríe). Siempre he hecho un gran esfuerzo por dejar el final muy arriba. Juzguen ustedes. Creo que la gente está cerrando el libro con una gran sonrisa y, al mismo tiempo, con pena. Hoy mismo tenía cuatro o cinco tuits de gente que se acababa de terminar el libro y quería decírmelo. Eso es buena señal.
M.G.- Me alegro. Lo dejamos aquí, Mikel. Muchas gracias por venir a Sevilla.
M.S.- Muchas gracias a vosotros.
Sinopsis: Hay muertos que nunca descansan, y tal vez no deban hacerlo hasta que se les haga justicia. Nadie lo sabe mejor que Nerea Arruti, agente de la Ertzaintza en Illumbe, una mujer solitaria que arrastra también sus propios cadáveres y fantasmas del pasado.
Una historia de amor prohibida, una muerte supuestamente accidental, una mansión con vistas al Cantábrico donde todos tienen algo que ocultar y un personaje misterioso conocido como el Cuervo cuyo nombre aparece como una sombra a lo largo de la novela. Estos son los ingredientes de una investigación que se irá complicando página tras página y en la que Arruti, tal como descubrirán pronto los lectores, será mucho más que la agente encargada del caso.
Editorial: Ediciones B Fecha publicación: Junio, 2020 Precio: 20,90 € Género: Thriller Nº Páginas: 480 Encuadernación: Tapa blanda con solapas ISBN: 9788466667449 Disponible en eBook; puedes empezar a leer aquí]
Autor
Mikel Santiago nació en Portugalete (Vizcaya) en 1975. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y publicando sus propios e-books en internet, con lo que consiguió llegar a la lista de best sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda y en Ámsterdam. Actualmente reside en Bilbao.
Ha publicado las novelas La última noche en Tremore Beach (2014), El mal camino (2015), El extraño verano de Tom Harvey (2017) y La isla de las últimas voces (2018) en Ediciones B. Todas ellas han escalado hasta los primeros puestos en las listas de best sellers en España y han sido publicadas en una veintena de países. Sus obras han vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo, conquistando por igual a los lectores y a la crítica literaria. En la actualidad, está considerado como uno de los mejores autores de thriller a nivel internacional.
Sinopsis
Hay novelas imposibles de abandonar una vez leídas las primeras páginas. Historias que reinventan el suspense y hacen dudar al lector cada vez que termina un capítulo. En este thriller absolutamente original y adictivo, Mikel Santiago rompe los límites de la intriga psicológica con un relato que explora las frágiles fronteras entre el recuerdo y la amnesia, la verdad y la mentira.
En la primera escena, el protagonista despierta en una fábrica abandonada junto al cadáver de un hombre desconocido y una piedra con restos de sangre. Cuando huye, decide tratar de reconstruir él mismo los hechos. Sin embargo, tiene un problema: no recuerda apenas nada de lo ocurrido en las últimas cuarenta y ocho horas. Y lo poco que sí sabe es mejor no contárselo a nadie.
Así arranca este thriller que nos traslada a un pueblo costero del País Vasco, entre sinuosas carreteras al borde de acantilados y casas de muros resquebrajados por las noches de tormenta: una pequeña comunidad donde, solo aparentemente, nadie tiene secretos para nadie.
[Información tomada directamente del ejemplar]
Mikel Santiago vuelve a ofrecernos un verano de lectura adictiva. Cuando se anunció nueva novela, tuve claro que la quería leer porque, en líneas generales, me gustan sus libros. Hasta la fecha, puedo decir que los he disfrutado todos, aunque algunos más que otros. Por ejemplo, La isla de las últimas voces no me pareció tan fabulosa como las anteriores. En aquella reseña, resalté ciertas cuestiones que habían supuesto pequeños escollos en la lectura, escenas o situaciones que no me habían parecido convincentes, para llegar a un desenlace con el que no me sentí del todo conforme. Cuestión de gustos. Por entonces, llegué a plantearme si el efecto que me provocaban las novelas de Mikel Santiago se había evaporado, si el autor ya había perdido la capacidad de sorprenderme. Así que, la lectura de El mentiroso se presentaba ante mí como un reto, una manera de comprobar si las historias que este escritor vizcaíno seguían pareciéndome atractivas o, por el contrario, habíamos perdido la magia. Ahora, tras la lectura, tengo que admitir que el resultado ha sido satisfactorio. El mentiroso ha logrado engancharme, ha conseguido que tenga ganas de llegar a casa para sentarme a leer, para pasear por unos escenarios agrestes y hostiles, donde las inclemencias del tiempo golpean con fuerza. Ha sido una lectura con la que he ido descubriendo, poco a poco, que todos los personajes tienen mucho que ocultar.
Álex es un joven jardinero que reside en Ilumbe, un pueblecito costero del País Vasco, próximo a Bermeo. Una mañana despierta en el hospital, sin saber cómo ha ido a parar allí. Al parecer ha tenido un accidente de tráfico, al salirse en una curva. Cuando abre los ojos, lo primero que ve es a Erin, su novia, con la que lleva saliendo aproximadamente un año. Pero Álex no recuerda nada de su accidente. Por su mente cruzan otras imágenes muy distintas y desconcertantes: una vieja fábrica abandonada, un bulto tirado en el suelo, un hombre que no respira y una piedra manchada de sangre. ¿Son recuerdos reales o su imaginación le está gastando una broma? Su confusión mental conduce a los médicos a lanzar un diagnóstico: amnesia. El golpe que ha recibido en la cabeza, visible por la herida que muestra en el cráneo, le ha borrado, momentánea y parcialmente, la memoria. Solo tiene que darse tiempo, descansar y recuperarse para que los recuerdos vayan fluyendo de nuevo. Sin embargo, lo que va recordando solo le produce más y más inquietud. A ello se une que, la investigación que la policía lleva a cabo sobre el accidente, arroja conclusiones algo inquietantes, que no lo dejan en muy buena posición. Por ejemplo, la policía descubre que Álex iba circulando en sentido contrario y que el golpe en la cabeza no cuadra con el patrón del accidente. ¿Por qué tuvo Álex ese accidente? ¿De dónde venía y hacia dónde iba? Ni siquiera el propio joven puede responder a estas preguntas, hasta que la luz comienza a abrirse paso entre la oscuridad de sus recuerdos. Será entonces cuando, por sus propios medios, intentará ir atando cabos, desandando sus pasos, y reconstruyendo las últimas cuarenta y ocho horas de su vida, hasta llegar al origen de todo.Pero para ello, y al no tener la certeza de nada, al sentir dudas sobre sus actos, irá lanzando una mentira tras otra, hasta meterse en aguas pantanosas. Ahora bien, no será el único mentiroso de esta historia. Por otra parte, en Ilumbe se ha notificado la desaparición de un escritor.Félix Arkarazo, vecino del municipio, cosechó un importante éxito con su primera novela, El baile de las manos negras, un libro que no gustó a muchos en el pueblo porque desvelaba información confidencial. Los métodos de Félix siempre han sido bastante cuestionables y su rol como escritor dejaba mucho que desear. Antes de su desaparición, andaba preparando su segunda novela. ¿Tan escandalosa como la primera? ¿Qué le ha ocurrido a Arkarazo? Bueno, lo sabremos en las primeras páginas, aunque en esta novela no importa tanto el qué, sino el quién y el porqué. A todo ello, una muerte ocurrida en el pasado volverá a ser centro de atención, dejando en evidencia que, muchos de los sucesos actuales, están relacionados con los ocurridos, tiempo atrás.
Así pues, la novela plantea varias incógnitas. La más inmediata tendrá que ver con esas cuarenta y ocho horas que Álex no recuerda y con su implicación en un suceso luctuoso. El lector advierte, desde primer momento, que la actitud esquiva del protagonista está relacionada con ciertas circunstancias personales que no pueden salir a la luz. Así que, el misterio está servido desde las primeras páginas. Mikel Santiago teje un entramado donde se entremezclan los viejos amores, la amistad y la lealtad, los negocios turbios, el maltrato, los chantajes, las traiciones, la extorsión y las amenazas, para conducirnos a un desenlace que me ha parecido un cierre acorde con el trazado del relato. De entre los personajes, Álex es el que capitanea esta historia. Es un joven sin más familia que su abuelo, Jon Garaikoa. Begoña, su madre, falleció hace unos años y de su padre apenas sabe nada. Así que el joven reside con el anciano en Punta Margúa, un accidente geográfico donde se erige la casa familiar. La vivienda está llena de grietas por todas partes, debido a la inestabilidad de sus cimientos, provocada por los continuos desprendimientos que se producen en los acantilados cercanos. Los dos hombres están solos, salvo por Dana, una ucraniana que se encarga de mantener la casa en orden. Me gusta Álex. Me parece un joven de su tiempo. La lectura nos demostrará que, a pesar de ciertos trapicheos, es un tío normal, legal y con buen corazón. Y me gusta la relación que tiene con su abuelo Jon, un viejo lobo de mar, al que la vejez ya le está pasando factura. Aunque el anciano se resiste, contra la cabalgadura del Alzheimer poco se puede hacer. Jon comienza a tener lagunas mentales y eso lo convierte en alguien vulnerable, una situación terrible para un hombre que nunca necesitó ayuda de nadie. Ahora, al igual que su nieto, tendrá que dar su brazo a torcer y aceptar que, en esta vida, no siempre podemos ser titanes. El abuelo Jon me ha parecido un personaje entrañable, que le sirve a Mikel Santiago para reflexionar sobre la pérdida de la memoria y, a la larga, sobre la pérdida de la propia identidad. Jon es un personaje que lanza sentencias como dagas y que remueve las entrañas del lector. Pero si hablamos de emociones, hay que destacar el cariño que destilan los recuerdos que Álex tiene sobre su madre. Esos pasajes son los que más me han aproximado al protagonista. Pero en esta novela circulan muchos más personajes. Al margen de la familia de Álex (pasada y presente), también conoceremos a sus amigos; a su novia Erin y a los padres de esta; a Denis, íntimo amigo de Erin; a algunas amigas de Begoña. La palma se la llevan ciertos tipos siniestros de los que mejor no os cuento nada. Pero Ilumbe es un pueblo pequeño y ocurre, lo que ocurre en todos los pueblos pequeños, que todo el mundo se conoce, que todo el mundo sabe cosas de su vecino. De este modo, los personajes se mueven como dentro de una burbuja, un caparazón bajo el cual se han producido hechos inconfesables que irán saliendo a la luz. Escrita en primera persona, la novela arranca con un capítulo inicial que sitúa al lector en mitad de una escena cargada de suspense. Se trata de una introducción que sirve de presentación de la escena del crimen. A partir de ahí, la novela se estructura en siete bloques titulados, a lo largo de los cuales se distribuyen capítulos cortos. No diría que la narración te deja sin aliento en cada página, pero es justo reconocer que hay capítulos en los que la tensión se dispara, y el nivel de suspense irá in crescendo, a medida que nos acercamos al desenlace.
La ambientación es otro plus más. Es cierto que el autor recurre siempre a las tormentas, a los cielos grises, a los vientos, a las lluvias torrenciales y a los truenos ensordecedores, pero todo esto se ha convertido en su seña de identidad. Y creo que, en esta novela precisamente, es donde más sentido tiene una climatología adversa. Son esos momentos de tempestades los que incrementan el suspense de la novela, consiguiendo que el lector no solo luche con las incógnitas que se le plantean, sino también con los elementos de la naturaleza. Mikel Santiago sabe crear ambiente, algo que demuestra en cada novela. En cuanto a los escenarios, que la historia transcurra en España ha sido para mí un punto muy positivo. A Mikel le gusta hacer viajar al lector, llevarlo a otros parajes, lejos de nuestras fronteras. Sin embargo, a mí me ha parecido todo un acierto que la historia se desarrolle en nuestro país, más concretamente en el País Vasco, con acantilados que ceden ante el envite del mar, con pequeños pueblos llenos de encanto, bosques tenebrosos y galernas que arrasan con todo a su paso. Aunque él mismo reconoce que se ha inventado lugares (Ilumbe no existe en la realidad), y que, por exigencias de la trama, ha movido de lugar algunos escenarios,también hay lugares muy reconocibles, tanto que casi se podría hacer una ruta literaria. Por cierto, en la web del autor (www.mikelsantiago.info) encuentras tres relatos cortos, bajo los títulosCarreteras solitarias I, II y III, en versión audio, que conviene escuchar para adentrarte en el universo Santiago. Y ya, por último, os comento que el propio autor nos desveló en la entrevista (puedes leerla aquí), que es posible que Ilumbe vuelva a ser escenario de sus próximas novelas. Para ello tendremos que esperar un poco. ¿Al verano del 2021, quizás? No sabemos. De momento, cierro esta reseña animándote a leer El mentiroso. Una vez que empieces, no podrás dejarla.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]