
Editorial: Plaza y Janés.
Fecha publicación: junio, 2015.
Nº Páginas:448
Precio: 17,90 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda con solapas.
Autora
Macu Tejera Osuna es licenciada en historia del arte y diplomada en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunicad de Madrid (ECAM) en la especialidad de guión. En el año 2003 ganó el IV Premio Pilar Miró de películas para la televisión con Llamad a cualquier parte y un años después quedó finalista del III Premio Julio Alejandro con Un mal acuerdo. Es guionista de las serie Amar en Tiempos Revueltos, y Amapola es su primera novela.
Junio 1939. Una multitud se reúne en el puerto de Veracruz para recibir a los españoles que descienden del barco Sinaia, primer buque fletado por Negrín para salvar a los republicanos de la represión desatada en España. Entre ellos se encuentran los pintores Somoza y Marcial, leales defensores de la República, el arquitecto Eduardo Toledo, capitán durante la guerra de un batallón de fortificaciones, con su familia, y los hermanos fotógrafos Gabino, Mauricio y Daniel Estrella.
A la vez que intenta abrirse camino como arquitecto en la patria de acogida, y mientras la guerra que ha estallado en Europa se extiende por Asia, África y América, Eduardo Toledo buscará la manera de liberarse del recuerdo de un episodio de la batalla del Ebro que le impide reconstruir su vida y su matrimonio con Blanca. Otros compañeros de viaje, como el pintor Pepe Somoza, optará por volver a Francia y arriesgar de nuevo su vida luchando con el maquis por la libertad. Por su parte, Gabino Estrella trabajará fotografiando el país desde el aire para el presidente Cárdenas y se enamorará en secreto de Blanca, la única persona capaz de librarle del vacío que le ha dejado la pérdida de su mujer.
Macu Tejera nos guía por la vida de estos personajes, trazando un bello y conmovedor relato de unos años clave en la historia de España, México y Europa.
Allá por el mes de junio, la guionista y escritora, Macu Tejera Osuna visitó Sevilla para promocionar su segunda novela, Me llevo la canción. Por entonces comencé a leer el libro con objeto de entrevistar a la autora (puedes leer la entrevista aquí), pero fue una época en la que tenía mucho movimiento y junto a este libro, hubo otros dos más que comencé a leer para mi cita con los autores pero tuve que dejar aparcados temporalmente. Todas ellas empezaron siendo lecturas apasionantes y por nada del mundo me había planteado abandonarlas. Ahora, pasado un tiempo, retomo esas lecturas desde el principio y por eso hoy os vengo a hablar con detalle sobre Me llevo la canción.
La segunda novela de Macu Tejera bien podría entenderse como un homenaje a aquellos exiliados españoles que, afines a la República, se vieron obligados a abandonar España durante la Guerra Civil. Mucho sabemos sobre los republicanos que conocieron las bajas temperaturas de Rusia pero no sabría decir si se ha hablado tanto sobre aquellos otros que cruzaron el Atlántico para echar raíces en México. De esa parte de la Historia trata esta novela, del exilio de esos españoles perseguidos que fueron acogidos por un país con las manos abiertas.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]
La segunda novela de Macu Tejera bien podría entenderse como un homenaje a aquellos exiliados españoles que, afines a la República, se vieron obligados a abandonar España durante la Guerra Civil. Mucho sabemos sobre los republicanos que conocieron las bajas temperaturas de Rusia pero no sabría decir si se ha hablado tanto sobre aquellos otros que cruzaron el Atlántico para echar raíces en México. De esa parte de la Historia trata esta novela, del exilio de esos españoles perseguidos que fueron acogidos por un país con las manos abiertas.
La escena inicial nos lleva a mayo de 1945 en D.F., México. En el bar La Capilla se congregan un grupo de feligreses para oír las noticias sobre los estertores de la guerra europea. Hitler ha caído y todos los allí congregados, exiliados españoles, sueñan con que Franco corra la misma suerte. La Capilla es un microcosmos. Entre aquellas paredes se reúnen hombres y mujeres que han unido sus vidas, no importa la ciudad de la que proceden, no importa su condición social, lo que eran entonces y lo que son ahora. En La Capilla todos son iguales y todos buscan lo mismo, el calor de los compatriotas.
Entre aquellos parroquianos la autora nos presentará a Eduardo Toledo, un arquitecto de profesión, cuyos recuerdos, alentados por el runrún de la radio y las tertulias, echa la vista atrás para recordar de qué forma y manera ellos y el resto de los clientes de La Capilla, llegaron a México. Será la escena introductoria con la que arranca esta aventura.
Entre aquellos parroquianos la autora nos presentará a Eduardo Toledo, un arquitecto de profesión, cuyos recuerdos, alentados por el runrún de la radio y las tertulias, echa la vista atrás para recordar de qué forma y manera ellos y el resto de los clientes de La Capilla, llegaron a México. Será la escena introductoria con la que arranca esta aventura.
Hubo otros más, pero el Siania fue uno de los barcos que transportó a españoles republicanos desde Francia. Zarpó del puerto de Sète el 25 de mayo de 1939 para trasladar hasta el puerto de Veracruz a mil seiscientos españoles republicanos, acompañados en todo momento por una delegación mexicana que lideraba Susana Gamboa, asesora del gobierno del presidente mexicano Lázaro Cárdenas. Los españoles huían de un país que los perseguía y antes de partir hacia México, muchísimos fueron acogidos por Francia aunque más que refugiados parecían presos políticos en campos de concentración. Saint-Cyprien, Argelés-sur-Mer o Le Barcarés ubicados en las playas francesas fueron lugar de tránsito para muchas familias republicanas. Nada más que Argelés acogió a cien mil personas que se hacinaban, «sin otro límite que la playa y una cerca de alambre con púas fijadas en una extensión de dos kilómetros y medio de largo por uno y medio de ancho» [pág. 137]. Vivían y dormían al raso, con una alimentación insuficiente, sin un lugar apropiado donde asearse. Así, enfermos, rotos y desechos, vivieron los refugiados en Francia. Por eso, cuando Lázaro Cárdenas llegó con su propuesta, muchos la verían como una puerta abierta hacia otra vida más deseable. El presidente mexicano, que no reconocía el gobierno de Franco, tendió una mano a los republicanos y le abrió las puertas de su país. Y hasta el puerto de Veracruz llegaron los primeros mil seiscientos españoles, allí se establecieron y allí echaron raíces.
«Muchos habían fundado negocios aquí, habían traído a México a sus familias, habían escolarizado a sus hijos en colegios creados por y para españoles, en muchos latía ya sangre mexicana por simple devoción y agradecimiento al único país que les había ayudado a salir del infierno». [pág. 25]
Me llevo la canción narra brevemente el trayecto en barco y los detalles de la vida a bordo. La distribución del espacio, el diario que se editaba en alta mar, los bailes para tener a los pasajeros lo más entretenidos posible y la atmósfera que se respiraba en el ambiente. Esa mezcla de tristeza por dejar atrás patria y familia y la esperanza de un nuevo futuro, nos permitirán conocer en qué estado llegaron a tierra firme y a partir de ahí la vida en la tierra prometida.
Fueron momentos en los que surgieron múltiples entidades y organismos de ayuda al exilio. Siglas como SERE (Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles), JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) y CTARE (Comité Técnico de Ayuda a los Refugiados Españoles) se mencionan con frecuencia para reflejar de qué modo aquellos que se vieron obligados a abandonar, emprendían una nueva vida y para ello, Macu Tejera construye una historia en torno a un grupo de personajes, a los que ya hemos conocido sutilmente en las líneas introductorias. Ellos serán el reflejo de la vida española en México y ayudándose de recuerdos y cartas que llegan desde otros puntos del mundo, la autora también hace un barrido por la Historia para narrar la Guerra Civil y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Aquí y allá colará detalles que rememoren los acontecimientos de aquellos años, el asesinato de Trostki, la presencia de los infiltrados en un bando y otro, los últimos días de Azaña en Francia, las deserciones,... Y a todo eso hay que añadir los engranajes propios e internos de los mismos personajes, un ramillete variado y colorido. Así se compone el universo de esta novela, desviando nuestra atención de un foco de atención a otro en un ejercicio de globalización.
Fueron momentos en los que surgieron múltiples entidades y organismos de ayuda al exilio. Siglas como SERE (Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles), JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) y CTARE (Comité Técnico de Ayuda a los Refugiados Españoles) se mencionan con frecuencia para reflejar de qué modo aquellos que se vieron obligados a abandonar, emprendían una nueva vida y para ello, Macu Tejera construye una historia en torno a un grupo de personajes, a los que ya hemos conocido sutilmente en las líneas introductorias. Ellos serán el reflejo de la vida española en México y ayudándose de recuerdos y cartas que llegan desde otros puntos del mundo, la autora también hace un barrido por la Historia para narrar la Guerra Civil y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Aquí y allá colará detalles que rememoren los acontecimientos de aquellos años, el asesinato de Trostki, la presencia de los infiltrados en un bando y otro, los últimos días de Azaña en Francia, las deserciones,... Y a todo eso hay que añadir los engranajes propios e internos de los mismos personajes, un ramillete variado y colorido. Así se compone el universo de esta novela, desviando nuestra atención de un foco de atención a otro en un ejercicio de globalización.




