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viernes, 6 de junio de 2014

MATAR A LEONARDO DA VINCI de Christian Gálvez.



Editorial: Suma de Letras.
Fecha publicación: abril, 2014.
Nº Páginas: 464.
Precio: 19,00 €
Género: Novela.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788483656358

Autor

Christian Gálvez (Madrid, 1980) estudió Magisterio y Filología inglesa. Actualmente es uno de los rostros de Mediaset España, donde conduce con éxito el concurso cultural Pasapalabra desde hace siete años. Asimismo es el director de la productora 47 Ronin, S.L., empresa destinada a potenciar el talento de jóvenes promesas, y socio de Soul&Share, productora que desarrolla contenidos audiovisuales. Desde 2009 compagina su trabajo en la televisión con su investigación sobre Leonardo da Vinci y vive a caballo entre Madrid y la Toscana. Sus conferencias sobre Leonardo son cada vez más demandadas.

Sinopsis


Europa, siglo XIV. Mientras España, Francia e Inglaterra ultiman su unificación, los Estados italianos se ven envueltos en conflictos permanentes por culpa de la religión, el poder y el ansia de expansión territorial. Lo único que les une es el renacimiento cultural de las artes. En la Florencia de los Médici, epicentro de este despliegue artístico, una mano anónima acusa de sodomía a un joven y prometedor Leonardo da Vinci. Durante dos meses será interrogado y torturado hasta que la falta de pruebas lo ponga en libertad. Con la reputación dañada, Leonardo partirá hacia nuevos horizontes para demostrar su talento y apaciguar las secuelas psicológicas provocadas en prisión.

¿Quién lo acusó? ¿Con qué motivo? Mientras se debate entre evasión o venganza, Leonardo descubrirá que no todo es lo que parece cuando se trata de alcanzar el éxito.

[Información facilitada por la editorial]



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La reseña de hoy tenía que haberla publicado hace un par de semanas como mínimo pero entre la Feria del Libro y otras cuestiones varias, el asunto se fue dilatando. En cualquier caso, vengo hoy a contaros mis impresiones sobre la nueva publicación de Christian Gálvez, un nombre y un rostro que asoma cada tarde al televisor de muchos hogares españoles y del que, sinceramente, desconocía su faceta escritora. 

El tema «escritor mediático» salió a la luz durante la conversación que mantuvimos durante el mes de mayo (puedes leerla aquí). Reconozco, y así se lo dije, que a los lectores nos cuesta dar un voto de confianza cuando nos enfrentamos a un libro escrito (o no, entendedme) por un rostro televisivo. Pero de igual modo que reconozco esto también tengo que decir que me he llevado una gratísima sorpresa con Matar a Leonardo da Vinci. No me imaginaba que la historia que este presentador nos narra en su libro pudiera llegar a cautivarme tanto y si algo me ha recordado esta novela es que siempre hay que otorgar el beneficio de la duda y evitar emitir juicios de valor con anticipación. Que conste que lo digo con la mayor de las sinceridades. Ni gano ni pierdo. 

Pero vayamos al grano.

No hay duda posible. Leonardo da Vinci sigue vivo. Sí, y lo está cuando la literatura sigue hablándonos de este artista del Renacimiento. 

Matar a Leonardo da Vinci se abre con una escena determinante, con la muerte del artista el 2 de mayo de 1519 en Amboise, rodeado de sus íntimos, Francisco I de Valois y Angulema, rey de Francia, y su esposa Claudia, François Desmoulins, consejero real, Mathurina, su cocinera y Francesco Melzi o Kekko, como él lo llamaba, su fiel secretario personal. Postrado en cama y a punto de expirar, el artista renacentista pide perdón por haber realizado un trabajo de poca calidad, palabras que sin duda nos sorprenden. 

Con esta escena se inicia la novela y con la misma escena también llegaremos al final, pero eso sí, con una perspectiva distinta pues entenderemos las aflicciones del pintor, sus palabras y el ambiente que se respiraba en aquella habitación. 

Pero antes de llegar a su muerte, Christian Gálvez nos toma de la mano para emprender un viaje en el tiempo hacia el día 28 de mayo de 1476, fecha en la que descubriremos a un joven Leonardo encerrado en los calabozos subterráneos del Palazzo del Podestá en Florencia. ¿Por qué motivo? Alguien anónimo ha depositado un papel en la boca de la verdad acusando a Leonardo de sodomía. El castigo será tan terrible que le marcará de por vida. Muchos dicen que Leonardo da Vinci era homosexual pero, tras leer esta novela, el lector llega a la conclusión de que aquel hecho lo traumatizó y desde entonces parece que practicó el celibato.


«Os notifico, signori Officiali, un hecho cierto, a saber, que Jacopo Saltarelli, hermano de Giovanni Saltarelli, vive con este último en la orfebrería de Vacchereccia enfrente del tamburo: viste de negro y tiene unos diecisiete años. Este Jacopo ha sido cómplice en muchos lances viles y consiente en complacer a aquellas personas que le pidan tal iniquidad. Y de este modo ha tenido muchos tratos, es decir, ha servido a varias docenas de personas acerca de las cuales sé muchas cosas y aquí nombraré a unos pocos: Bartolomeno di Pasquino, orfebre, que vive en Vacchereccia, Leonardo di ser Piero da Vinci, que vive con Verrocchio; Baccio el sastre, que vive por Or San Michele, en esa calle donde hay dos grandes tiendas de tundidores y que conduce a la loggia dei Cierchi; recientemente ha abierto una sastrería; Lionardo Tornabuoni, llamado «il teri», viste de negro; Estos cometieron sodomía con el dicho Jacopo, y esto lo atestiguo ante vos». [pág. 28]

Y al respecto este fragmento de un diálogo que me parece tan poético:


«- ¿Alguna vez amasteis, Leonardo? - preguntó el escultor.
- Por supuesto - replicó el pintor.
- ¿Hombre o mujer? - acotó Michelangelo.
- ¿Qué más da? Solo os diré que su cadera medía treinta y dos besos. - La poesía resbalaba por cada palabra del vinciano»
. [pág. 353]

En Matar a Leonardo da Vinci no encontremos una biografía exhaustiva ni un ensayo sobre la figura del artista renacentista, entre cuyas habilidades la pintura quizás era una de sus inquietudes menores. Leonardo estaba muy interesado en la ingeniería, en la hidráulica, la aeronáutica, la alquimia,... incluso la cocina. Su autor pretende acercarnos al lado más humano, a la persona, a sus miedos, a sus tristezas, a sus miserias, a sus fracasos y a sus éxitos. Todo ello a través de un riguroso proceso de documentación que le ha llevado unos cinco años, durante los cuales ha estudiado los escritos propios de Leonardo (escribía de derecha a izquierda) y visitado los escenarios por los que se movió.

Leonardo fue un hijo ilegítimo. Su padre, Ser Piero Fruosino di Antonio da Vinci, fue un notario florentino casado con otra mujer pero que mantenía relaciones con una esclava oriental de nombre Caterina. De tal unión nació Leonardo, un hijo que, si bien su padre no quiso reconocer en principio, arrebató a su madre para ser criado dentro del nucleo familiar pero al que tampoco prestó mucha atención.

Mediante saltos en el tiempo, también sabremos cómo fue su infancia, cómo se formo en el taller Verrocchio, qué nexos de unión o rivalidades tenía con otros profesionales del gremio, cuáles eran sus verdaderas inquietudes, a qué peligros se enfrentó, por qué fue perseguido casi toda su vida, qué relación le unía a la familia Médici y qué papel fundamental desempeñó durante la conspiración de los Pazzi.

Un largo camino en el que también aprenderemos sobre arquitectura, cuestiones sobre la sociedad de la época, conflictos bélicos, enfrentamientos por los tronos europeos, las marcadas influencias del Papado, el nacimiento de la Santa Inquisición, así como también nos toparemos con figuras tan importantes como fray Tomás de Torquemada y el religioso Girolamo Savonarola. No quiero dejar atrás la visión tan significativa que ofrece el libro con respecto a la relación que existía entre el maestro florentino y el rey francés. Se dibuja un Francisco I amante de las letras y las artes que veía en Leonardo una figura admirable. Más que un monarca, él fue un padrino, un alumno y un mecenas que buscaba en el artista a un consejero. Y las ciudades también tiene su papel protagonista. Christian Gálvez nos lleva de paseo por las que Leonardo visitó: Florencia, Roma, Milán en incluso Barcelona. Un confín de datos que nos permiten construir casi en 3D una imagen real de la situación de la época.

¿Todo lo que se narra en la novela es verdad? Obviamente no. Partiendo de ciertos datos biográficos y contrastados, el autor compone a su propio Leonardo da Vinci, como él lo ve y cómo se imagina que podía haber sido su vida. Resulta curioso que lo catalogue como un fracasado cuando la palabra genio siempre ha estado unida al de Vinci pero según nos explicó, Leonardo cometió muchísimos errores, algunos de los cuales se recogen en el libro, pero aún así jamás se dio por vencido, lo que le llevó a cosechar muchos éxitos también que terminaron por eclipsar sus fallos.

Formalmente hay que dar las gracias a la editorial por una edición cuidada y, digámoslo así, despejada. Con suficientes márgenes y un tamaño de fuente idóneo para no cansar la vista, la lectura fluye sola. 


Cincuenta y cinco son los capítulos que componen esta novela, todos ellos con referencias temporales y geográficas e introducidos por una ilustración que muestra los dibujos de Leonardo da Vinci. En torno a tales dibujos gira un misterio que tiene solución hacia el final de la novela pero, en honor a la verdad, yo no fui capaz de desvelar. Si no me lo hubiera explicado el propio autor, su intención hubiera pasado desapercibida para mí. 

martes, 20 de mayo de 2014

ENTREVISTA a CHRISTIAN GÁLVEZ (Matar a Leonardo da Vinci).

 Autor

Christian Gálvez (Madrid, 1980) estudió Magisterio y Filología inglesa. Actualmente es uno de los rostros de Mediaset España, donde conduce con éxito el concurso cultural Pasapalabra desde hace siete años. Asimismo es el director de la productora 47 Ronin, S.L., empresa destinada a potenciar el talento de jóvenes promesas, y socio de Soul&Share, productora que desarrolla contenidos audiovisuales. Desde 2009 compagina su trabajo en televisión con su investigación sobre Leonardo da Vinci y vive a caballo entre Madrid y la Toscana. Sus conferencias sobre Leonardo son cada vez más demandadas.

Sinopsis

Europa, siglo XIV. Mientras España, Francia e Inglaterra ultiman su unificación, los Estados italianos se ven envueltos en conflictos permanentes por culpa de la religión, el poder y el ansia de expansión territorial. Lo único que les une es el renacimiento cultural de las artes. En la Florencia de los Médici, epicentro de este despliegue artístico, una mano anónima acusa de sodomía a un joven y prometedor Leonardo da Vinci. Durante dos meses será interrogado y torturado hasta que la falta de pruebas lo ponga en libertad. Con la reputación dañada, Leonardo partirá hacia nuevos horizontes para demostrar su talento y apaciguar las secuelas psicológicas provocadas en prisión.

¿Quién lo acusó? ¿Con qué motivo? Mientras se debate entre evasión o venganza, Leonardo descubrirá que no todo es lo que parece cuando se trata de alcanzar el éxito.

[Información facilitada por la editorial]



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Christian Gálvez, el conocido presentador de televisión, estuvo la semana pasada en Sevilla para presentar su novela Matar a Leonardo da Vinci, una lectura de la que he disfrutado porque me ha permitido conocer más a fondo la figura del artista del Renacimiento, pero además desde su lado más humano. Con él he viajado por Florencia, Roma, Milán, Barcelona y Amboise. Un viaje apasionante como lo fue su propia vida. Esto es lo que su autor nos contó: 

Marisa G.- Christian tu rostro es muy conocido en el mundo televisivo. Fuiste reportero del mítico Caiga Quién Caiga, llevas siete años conduciendo Pasapalabra y donde más te he seguido es en el programa Tú si que vales. No tenía ni idea de que escribieras, de hecho este es tu cuarto libro. ¿Cómo te metes en todo esto de la literatura?

Christian G.- Por pasión. Creo en la multidisciplina, pienso que tengo algo que contar y lo hago desde la pasión. 

M.G.- Y los anteriores libros, ¿de qué trataban?

C. G.- El primero recogía anécdotas del Caiga Quién Caiga, lo que la gente no veía durante los reportajes. El segundo, es un libro de historia en el que relato curiosidades y errores históricos. Y el tercer libro es sobre el punching, sobre cómo gestionar el talento a través de Leonardo da Vinci, digamos que trataría sobre los valores del Renacimiento y cómo aplicarlos en el siglo XXI. Con ello doy ahora conferencias en empresas. Y llegamos a esta novela.

M.G.- Esta novela, Matar a Leonardo da Vinci, la podríamos catalogar como ficción histórica, ¿verdad?

C.G.- Exacto.

M.G.- Christian, la gente de la calle cree que los que trabajáis en televisión, por ser una cara conocida, lo tenéis mucho más fácil a la hora de publicar. No sé qué piensas tú.

C.G.- Bueno, es una pregunta que me hace todo el mundo. Es verdad que ayuda mucho a publicar el primer libro, muchísimo, pero no un segundo, un tercero, ni un cuarto. El lector no es tonto. En este caso no estamos hablando de pulsar un botón u otro en un mando a distancia, aquí hay un esfuerzo económico, de gastarte veinte euros en un libro. Entonces, ¿que te ayuda el hecho de salir en televisión para tener ese primer contacto y publicar tu primer libro? Sí, y el que te diga lo contrario, miente. Pero que te ayuda para el segundo, el tercero y los demás, no. Además ocurre que si escribes y lo haces mal, porque no te has documentado y no has estudiado lo suficiente, algo que siempre se nota, el daño colateral en mi faceta televisiva es mucho mayor que el beneficio que me puede dar si el libro está bien escrito. Tienes que estar muy seguro de lo que vas a publicar. Si me pides que escriba un libro sobre Napoleón, pues no porque no he estudiado. Pero con Leonardo,...Sé que decir que soy experto en Leonardo suena soberbio y no es así, lo digo desde la más absoluta humildad. Experto porque me he dedicado muchos años a estudiar. 

En definitiva, que para hablar de un libro y juzgarlo, primero hay que leerlo.

M.G.- Yo intento no emitir juicios de valor con antelación aunque a veces me traiciono. Me he equivocado muchas veces y después de leer tu libro, tengo que decir que me ha encantado y me ha recordado que es mejor no hablar antes de tiempo. Me ha sorprendido esta faceta tuya porque te tenía encasillado y ahora me descubres que eres capaz de escribir una historia tan bonita como esta.

C.G.- Gracias. Me gusta hablar con la gente que lo ha leído, ya sea para bien o para mal. Se nota mucho cuando tienes enfrente a alguien que se lo ha leído.

M.G.- Me lo he leído de pe a pa. Hasta los Agradecimientos. 

C.G.- Muy bien, si están ahí para leerlos. Nunca sabes lo que te vas a encontrar.

M.G.- Eso mismo. Bueno, en tu novela, Matar a Leonardo da Vinci, tú reflejas tu pasión por este artista del Renacimiento, al que has estado estudiando durante cinco años. ¿Qué te impulsa a escribir un libro sobre su vida?

C.G.- He querido reinvidicar la multidisciplina en el siglo XXI, contar una historia de ficción inspirada en hechos reales sobre Leonardo y sobre todo presentar la personalidad de Leonardo da Vinci como fue. A nosotros se nos ha vendido que era un genio pero ni fue considerado como tal en su época ni él mismo se consideraba así. Él se creía muchas otras cosas, pero no genio. Para mí, la verdadera historia de Leonardo es que fue un hijo ilegítimo, iletrado, disléxico, bipolar, con déficit de atención que empezó a escribir sus cuadernos a los treinta años y murió a los sesenta y siete, y que a día de hoy, es la persona que más páginas ha escrito en la historia de la humanidad. Además fue el gran fracasado del Renacimiento.

M.G.- Precisamente quería preguntarte por esto porque he leído otras entrevistas en las que mencionas que Leonardo fue un gran fracasado. Me quedé perpleja. Bien es cierto que en tu libro señalas algunos errores que cometió...

C.G.- Muchos, muchos,... Muchos más que éxitos. Es que no estamos acostumbrados a enseñar a la gente al fracaso. Lo que enseñamos es a tener miedo al fracaso pero el fracaso no es otra cosa que el aprendizaje. Leonardo fracasó muchísimo pero fracasar no significa que no puedas conseguir el éxito. Para mí, las grandes pinturas de Leonardo son las mejores campañas de marketing de la Historia porque taparon todos sus fracasos. De cada diez fracasos tenía un éxito pero ese éxito era tan grande que eclipsaba todo lo demás. Si no hubiera fracasado no hubiera conseguido ese éxito. 

M.G.- Hay un pasaje en el que recoges sus últimas palabras en su lecho de muerte. Pide perdón por no haber hecho un trabajo de calidad.

C.G.- Esa frase es literal. La última frase que dice Leonardo antes de morir es: Pido perdón a Dios y a los hombres porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido. Él mismo reconoce que ha fracasado, que ha perdido contra el tiempo. Y hoy lo consideramos una de las mentes más brillantes. Él no estaba satisfecho con su trabajo.

M.G.- No deja de ser curioso. Y en tu novela mezclas ficción con realidad. Hay algunas episodios que desconozco si son verdad o no. Por ejemplo, ¿es verdad que escribía de derecha a izquierda?

C.G.- Sí, eso es real. Hasta finales del siglo XIX o principios del XX no se supo que podías leer los escritos de Leonardo poniendo un espejo.

M.G.- ¿Y esto está escrito al revés? (Le muestro la ilustración de la página 166). Yo he intentando descifrar y no he sido capaz.

C.G.- Sí, sí, está al revés. De hecho lo primero que pone es Spagna. Mira...



[Señal en rojo incorporada por mi]

[Me muestra el texto reflejado en su móvil a modo de espejo]

M.G.- Ahora lo pillo sí. ¿Y esto lo hacía por ocultar sus conocimientos?

C.G.- A ver, eso es lo que nos han vendido. Leonardo no empieza escribiendo al revés por ocultar sus textos sino que lo hace porque era ilegítimo y por tanto iletrado. Al ser iletrado tuvo que ejercer la autoformación, aprender a través de la curiosidad. Luego, resulta que era zurdo y eso era síntoma de que no haber sido instruido en la educación reglada. Al escribir con la izquierda, ¿qué pasaba? Pues que se manchaba la manga y como era un poco pijo, comenzó a escribir de derecha a izquierda, para no mancharse. ¿Que luego derivó en el ocultismo de sus textos y demás? Sí, pero no empezó así. Lo hizo por cuestiones de estética. Pero bueno, que era capaz de escribir en las dos direcciones, y con las dos manos y dibujar con una y escribir con la otra a la vez.

M.G.- Pues ser capaz de hacer todo eso y no considerarse un genio...

C.G.- Es que hay dos tipos de genio. Los genios que nacen como tal, como Mozart que a los cinco años compone, y los genios que se hacen a sí mismo y Leonardo es un claro ejemplo de este último tipo de genio, como también lo era Miguel Ángel. Y es que la palabra genio tan solo designa a aquellas personas que son capaces de hacer cosas geniales, nada más... Pero es que tú también puedes hacer entrevistas geniales. 

M.G.- Eso espero... Y relatas otro episodio de su vida que lo marca para toda la vida. Lo acusaron de sodomía y lo sometieron a un castigo horrible, lo que se denominó la cuna de Judas. 




Nota: La cuna de Judas: instrumento de tortura utilizado para sacar confesiones; consistía en una pirámide puntiaguda, sobre la cual se alzaba a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo de cómo evolucionara la confesión]


C.G.- Sí. Leonardo es acusado de sodomía con veinticuatro años  y durante dos meses lo tienen encerrado en lo que hoy es el Museo del Bargello en Florencia pero que antes era el Palacio de la Justicia. Allí, le torturan, le interrogan y el día del juicio ni hubo pruebas ni nadie se presentó en su contra por lo que lo dejan en libertad. A partir de ahí pasa algo desde el punto de vista físico y psicológico. Desde los veinticuatro años hasta los sesenta y siete que muere, Leonardo practica el celibato. Me río mucho cuando se dice que era homosexual.

M.G.- Es que eso es lo que se recoge en muchos libros. 

C.G.- Bueno, en cualquier caso tampoco sería malo.

M.G.- No, no, por supuesto. De hecho él lo veía en su taller y no le daba mayor importancia.

C.G.- Claro, no lo veía mal. Pero, ojo, si hablamos de Leonardo desde un punto de vista platónico, podemos hablar de un Leonardo heterosexual u homosexual. Pero desde un punto de vista físico, Leonardo practicó el celibato. El problema es que para escribir su biografía no hay que leer sobre Leonardo sino leer a Leonardo. Son dos cosas muy distintas que pueden conducir a error. Cuando lees a Leonardo te das cuenta de que le pasó algo. ¿Por qué entre sus escritos ves dibujos de penes? ¿Por qué, cuando estudia anatomía, lo que más disecciona son penes? Porque practicó el celibato durante toda su vida. 

M.G.- Pues fíjate que su apariencia, al menos como tú lo describes, encajaba con la de un hombre apuesto y muy atractivo que seguro que podía  haber tenido mucho éxito con las mujeres.

C.G.- Pero no lo describo yo. Hay dos biografías, una coetánea que no se sabe quién es el autor y que describe a un Leonardo físicamente. Y luego, años después, está la de Giorgio Vasari, que es el gran biógrafo del Renacimiento italiano. Vasari no fue coetáneo de Leonardo pero sí de Miguel Ángel y recibió muchísima tradición oral. Todos lo describen igual. Alto, fuerte, guapo, atlético,... Siendo así, yo me pregunto, ¿qué tiene que pasar en la cárcel para que psicológicamente se quede afectado y físicamente también desde el punto de vista del apetito sexual? Me pongo a investigar los instrumentos de tortura de la época y me encuentro con la cuna de Judas que se utilizaba en la Florencia del Renacimiento. 

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