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jueves, 15 de junio de 2017

ENTREVISTA a CHRISTIAN GÁLVEZ (Leonardo da Vinci -cara a cara-).

Resultado de imagen de christian gálvez leonardo da vinci cara a caraAutor

Christian Gálvez (Madrid, 1980) es actualmente uno de los rostros de Mediaset España, donde conduce con éxito el concurso cultural Pasapalabra desde hace diez años. Asimismo es el director de la productora 47 Ronin, S.L., empresa destinada a potenciar el talento de jóvenes promesas. Desde 2009 compagina su trabajo en televisión con la investigación de las grandes figuras del Renacimiento, como Leonardo, que es el tema estrella de sus conferencias, y vive a caballo entre Madrid y la Toscana. De su curiosidad y afán investigadores surgió Matar a Leonardo da Vinci, su debut literario, que obtuvo gran éxito de venta y crítica. La novela, primer volumen de sus Crónicas del Renacimiento, alcanzó las cinco ediciones y lleva más de 50.000 ejemplares vendidos. Rezar por Miguel Ángel fue la segunda entrega de una trilogía sobre el Renacimiento que aúna thriller histórico con literatura de aventuras. Leonardo da Vinci -cara a cara- es su cuarto libro de no ficción.

megustaleer - Leonardo da Vinci -cara a cara- - Christian Gálvez
Sinopsis

Muchos de los manuscritos sobre anatomía humana están en posesión de Francesco Melzi, un gentilhombre de Milán que era un hombre bello en el tiempo en que Leonardo vivía y al que le profesaba un gran cariño. Francesco aprecia y conserva estos trabajos como reliquias de Leonardo, junto con el retrato de este artista en su feliz recuerdo.

Con estas palabras Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores de arte y autor de las biografías de los artistas italianos durante el Renacimiento, asegura que existe un retrato de Leonardo da Vinci que Francesco Melzi, alumno, secretario y albacea del artista florentino, guardó al morir el maestro. Por lo tanto tenemos una referencia histórica real de dicha imagen.

¿A qué retrato se refería Vasari? ¿Al supuesto Autorretrato que guarda la Biblioteca Real de Turín y que mundialmente se reconoce como tal o, por el contrario, al retrato que realizó Francesco Melzi mientras su maestro seguía con vida? ¿Son compatibles ambos retratos? ¿Coinciden esos rostros con el resto del imaginario de Leonardo da Vinci, tales como el de El hombre de Vitruvio de Venecia o los de La última cena de Milán? ¿Quíén es el hombre representado en la Tavola Lucana?

A través de estas páginas, prologadas por el prestigioso historiador Ross King, analizaremos todas las teorías que eruditos, historiadores y expertos en arte han elaborado en torno a la imagen del maestro florentino con un único objetivo: encontrar el verdadero rostro del polímata más conocido de la historia de la humanidad: Leonardo da Vinci.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Esperaba encontrarme de nuevo con Christian Gálvez y con Salvar a Rafael bajo el brazo. Cuál fue mi sorpresa al recibir un volumen de casi setecientas páginas con Leonardo da Vinci al frente de nuevo. ¿Pero no le tocaba a Rafael?, me pregunté. Inmediatamente me di cuenta que no tenía ante mí una novela sino todo un ensayo en el que Christian Gálvez intentaba descubrir el verdadero rostro de Leonardo de Vinci.

Tuvimos la suerte de contar con la presencia del presentador y escritor en los primeros días de la Feria del Libro de Sevilla. Justo antes de la presentación del libro en el recinto de la feria pudimos sentarnos con él a conversar sobre este libro que a mí, sinceramente, me ha sorprendido mucho. 

A Christian Gálvez basta con mencionarle dos palabras para hacerlo feliz: Renacimiento y Leonardo. Solo con eso, él pone en marcha todos sus conocimientos y comparte con el que quiera escucharle una cantidad de información tremenda, fruto de sus muchos años de investigación. Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Christian, ¿dónde está Rafael? El año pasado nos anunciaste que vendrías con una novela sobre este pintor a la que ya habías puesto título. Incluso hablabas de una nueva trilogía del Renacimiento. ¿Qué ha pasado?

Christian G.- Está en marcha. Lo que pasa es que Salvar a Rafael se publica el año que viene, en el mes de marzo. 

M. G.- Pues lo estábamos esperando.

C.G.- Mira, bastantes prejuicios hay ya para que alguien de la tele escriba novelas históricas  y encima publique una novela histórica al año.

M.G.- Vale, lo entiendo pero es que este libro tampoco es moco de pavo.

C.G.- Ya pero es diferente. Este es un trabajo que llevo realizando desde hace ocho años.

M.G.- Bueno, es un ensayo en el que nos hablas del verdadero rostro del maestro florentino. Esto es muy distinto a una novela, lo habrás escrito de manera diferente pero ¿tendrá el mismo público que tus novelas?

C.G.- El error se comete cuando se trata de buscar un público determinado para una obra determinada. A priori puedes llegar a pensar que vas a reducir al público con un ensayo de setecientas páginas sobre la cara de Leonardo, que además es una obra de divulgación científica. Y lo mismo te da por pensar que solo la gente más erudita se acerca a este trabajo. Sin embargo te diré que está vendiendo más de lo que vendieron las novelas, algo que nos ha sorprendido muy gratamente. Y la sorpresa no viene por las ventas en sí sino porque te das cuenta que la gente es curiosa y quiere saber y no solo busca el entretenimiento. Por eso creo que el error es escribir algo para alguien muy determinado. 

M.G.- Y para hacer este ensayo has estudiado algo muy curioso que se llama morfopsicología, una ciencia a través de la cual vas estudiando los rasgos faciales y averiguas algo sobre el carácter de las personas. Cuéntanos un poco, en qué consiste esta disciplina y si eres capaz de averiguar algo de nosotros.

C.G.- (Risas) Sí, sí sabría.  Mira yo estudio morfopsicología, y me saco el título de técnico en morfopsicología a raíz del trabajo que han hecho los dos miembros de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil en este libro y que son los responsables del estudio morfopsicológico aplicado al rostro de Leonardo. Ellos lo utilizan para técnicas de negociación con terroristas, es decir, van mirando los rasgos de la cara, si tiene los ojos tónicos o átonos, las fosas nasales, la boca, qué zona es la predominante en tu cara y a raíz de todo eso hemos hecho un estudio cuyos resultados son suyos y no míos. 



Mi búsqueda ha sido a través de la Literatura, de la Historia del Arte y he utilizado la ciencia, no solo la morfopsicología sino también la genética para llegar a un punto determinado.

Lo bonito de esta investigación es que todos los puntos convergen en el mismo resultado. A partir de ahí me empieza a apasionar la morfopsicología. Dejo atrás la fisonomía que instauró Lavater, porque la fisonomía solo trataba de averiguar cómo era una persona a partir de los ítems independientes de la cara. En este caso, lo que hace la morfopsicología es dar un paso más y buscar la sincronía entre todos esos ítems.

M.G.- Todos estos años de estudio no solo te han llevado a adentrarte en la Literatura y a hacerte un hueco sino que también has recibido recientemente un reconocimiento simbólico como experto en Leonardo. Cuéntanos algo de esto.

C.G.- Bueno, a raíz de esta investigación tuve la oportunidad de hablar con el único español, Don José Lorente Acosta, director del Laboratorio Genético de la Universidad de Granada, involucrado en el Proyecto Leonardo. Se trata de un proyecto que pretende exhumar a Leonardo, recuperar su ADN y a través de su ADN tratar de averiguar de dónde venían, por ejemplo, sus facultades extraordinarias, es decir, por qué tenía esa agudeza visual. Esto es algo que está planteado para el 2019.

También se ha descubierto recientemente que a través del ADN se puede hacer una reconstrucción facial sin la necesidad del cráneo. 

En fin que para este trabajo me entrevisté con él, le expuse mis inquietudes, mis búsquedas y consideró que debía formar parte del Proyecto Leonardo. Puso mi nombre en el comité, me leyeron, me votaron, me admitieron y tuve la oportunidad de estar en Florencia hace un par de semanas presentando este trabajo y ya soy miembro oficial del Proyecto de cara a 2019.

M.G.- ¿Y vas a estar presente en esa exhumación?

C.G.- De momento voy a estar presente en la exhumación del padre, en Florencia y te explico por qué. 

Imagen relacionadaParte de mi estudio es demostrar que Leonardo da Vinci no está enterrado en la tumba de Leonardo da Vinci. Hablo de la primera excavación arqueológica, la primera exhumación que se hizo en el siglo XIX y cómo transportan esos supuestos restos. Hoy en día si tú vas al Castillo de Amboisse, donde se supone que está enterrado Leonardo, te encuentras una placa que dice: Aquí descansan los supuestos restos de Leonardo da Vinci. A partir de ahí también se hace una búsqueda que figura en el libro y mi punto de vista es que Leonardo da Vinci no está enterrado ahí. 

¿Pero cómo podemos saberlo? Para ello, necesitamos ADN, ya sea del padre o de la madre porque Leonardo no tuvo descendientes. No sabemos donde está enterrada la madre pero el padre sí porque era notario. Así que ahora estamos con los permisos para la exhumación de Sir Piero da Vinci, para poder conseguir su ADN.

Y además, parte del equipo genético e histórico ha descubierto 35 descendientes vivos por parte  de Sir Piero da Vinci con lo que se puede llegar a saber si realmente el que está enterrado en esa tumba es el padre de Leonardo. Así, a partir de ahí, con toda esa información italiana, nos iremos a Francia. 

Lo bonito no es solo el final sino todo lo que hay que hacer para llegar al objetivo que no es otro que exhumar a Leonardo y comprobar si realmente es él.

M.G.- Bueno, lo que tú quieres demostrar con este libro además es que el rostro que siempre hemos conocido como de Leonardo no es tal. Es decir, que Leonardo no es como nos lo han enseñado.

Resultado de imagen de autorretrato de leonardoC.G.-  Bueno, cuidado. Eso sería subjetividad. La objetividad sería que no existe ningún documento histórico, artístico, literario o científico que demuestre que el retrato conocido como Autorretrato de Leonardo da Vinci, ubicado en la Biblioteca Real de Turín, represente a Leonardo da Vinci. Más aún cuando te digo que la primera vez que aparece ese dibujo es porque fue vendido por un falsificador, Giovanni Volpato, que lo vende por cincuenta mil liras a Carlos Alberto de Saboya, en 1810. Desde 1519 que murió Leonardo hasta 1810, Leonardo se representaba de una forma totalmente diferente. Así que yo no te puedo decir que no es Leonardo porque no tengo una máquina del tiempo pero también te digo que nadie puede decir que ese sea el autorretrato de Leonardo.

Lo que ha se ha construido alrededor de Leonardo surge curiosamente en el Romanticismo, en una época en la que se reinventan clásicos, y es en esa época donde se inventa la cara de Leonardo y donde se sitúan los supuestos restos que hoy descansan en Amboisse. Todo esto es una tradición histórica que al final queda como poso en la psicología de masas. 

viernes, 6 de junio de 2014

MATAR A LEONARDO DA VINCI de Christian Gálvez.



Editorial: Suma de Letras.
Fecha publicación: abril, 2014.
Nº Páginas: 464.
Precio: 19,00 €
Género: Novela.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788483656358

Autor

Christian Gálvez (Madrid, 1980) estudió Magisterio y Filología inglesa. Actualmente es uno de los rostros de Mediaset España, donde conduce con éxito el concurso cultural Pasapalabra desde hace siete años. Asimismo es el director de la productora 47 Ronin, S.L., empresa destinada a potenciar el talento de jóvenes promesas, y socio de Soul&Share, productora que desarrolla contenidos audiovisuales. Desde 2009 compagina su trabajo en la televisión con su investigación sobre Leonardo da Vinci y vive a caballo entre Madrid y la Toscana. Sus conferencias sobre Leonardo son cada vez más demandadas.

Sinopsis


Europa, siglo XIV. Mientras España, Francia e Inglaterra ultiman su unificación, los Estados italianos se ven envueltos en conflictos permanentes por culpa de la religión, el poder y el ansia de expansión territorial. Lo único que les une es el renacimiento cultural de las artes. En la Florencia de los Médici, epicentro de este despliegue artístico, una mano anónima acusa de sodomía a un joven y prometedor Leonardo da Vinci. Durante dos meses será interrogado y torturado hasta que la falta de pruebas lo ponga en libertad. Con la reputación dañada, Leonardo partirá hacia nuevos horizontes para demostrar su talento y apaciguar las secuelas psicológicas provocadas en prisión.

¿Quién lo acusó? ¿Con qué motivo? Mientras se debate entre evasión o venganza, Leonardo descubrirá que no todo es lo que parece cuando se trata de alcanzar el éxito.

[Información facilitada por la editorial]



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La reseña de hoy tenía que haberla publicado hace un par de semanas como mínimo pero entre la Feria del Libro y otras cuestiones varias, el asunto se fue dilatando. En cualquier caso, vengo hoy a contaros mis impresiones sobre la nueva publicación de Christian Gálvez, un nombre y un rostro que asoma cada tarde al televisor de muchos hogares españoles y del que, sinceramente, desconocía su faceta escritora. 

El tema «escritor mediático» salió a la luz durante la conversación que mantuvimos durante el mes de mayo (puedes leerla aquí). Reconozco, y así se lo dije, que a los lectores nos cuesta dar un voto de confianza cuando nos enfrentamos a un libro escrito (o no, entendedme) por un rostro televisivo. Pero de igual modo que reconozco esto también tengo que decir que me he llevado una gratísima sorpresa con Matar a Leonardo da Vinci. No me imaginaba que la historia que este presentador nos narra en su libro pudiera llegar a cautivarme tanto y si algo me ha recordado esta novela es que siempre hay que otorgar el beneficio de la duda y evitar emitir juicios de valor con anticipación. Que conste que lo digo con la mayor de las sinceridades. Ni gano ni pierdo. 

Pero vayamos al grano.

No hay duda posible. Leonardo da Vinci sigue vivo. Sí, y lo está cuando la literatura sigue hablándonos de este artista del Renacimiento. 

Matar a Leonardo da Vinci se abre con una escena determinante, con la muerte del artista el 2 de mayo de 1519 en Amboise, rodeado de sus íntimos, Francisco I de Valois y Angulema, rey de Francia, y su esposa Claudia, François Desmoulins, consejero real, Mathurina, su cocinera y Francesco Melzi o Kekko, como él lo llamaba, su fiel secretario personal. Postrado en cama y a punto de expirar, el artista renacentista pide perdón por haber realizado un trabajo de poca calidad, palabras que sin duda nos sorprenden. 

Con esta escena se inicia la novela y con la misma escena también llegaremos al final, pero eso sí, con una perspectiva distinta pues entenderemos las aflicciones del pintor, sus palabras y el ambiente que se respiraba en aquella habitación. 

Pero antes de llegar a su muerte, Christian Gálvez nos toma de la mano para emprender un viaje en el tiempo hacia el día 28 de mayo de 1476, fecha en la que descubriremos a un joven Leonardo encerrado en los calabozos subterráneos del Palazzo del Podestá en Florencia. ¿Por qué motivo? Alguien anónimo ha depositado un papel en la boca de la verdad acusando a Leonardo de sodomía. El castigo será tan terrible que le marcará de por vida. Muchos dicen que Leonardo da Vinci era homosexual pero, tras leer esta novela, el lector llega a la conclusión de que aquel hecho lo traumatizó y desde entonces parece que practicó el celibato.


«Os notifico, signori Officiali, un hecho cierto, a saber, que Jacopo Saltarelli, hermano de Giovanni Saltarelli, vive con este último en la orfebrería de Vacchereccia enfrente del tamburo: viste de negro y tiene unos diecisiete años. Este Jacopo ha sido cómplice en muchos lances viles y consiente en complacer a aquellas personas que le pidan tal iniquidad. Y de este modo ha tenido muchos tratos, es decir, ha servido a varias docenas de personas acerca de las cuales sé muchas cosas y aquí nombraré a unos pocos: Bartolomeno di Pasquino, orfebre, que vive en Vacchereccia, Leonardo di ser Piero da Vinci, que vive con Verrocchio; Baccio el sastre, que vive por Or San Michele, en esa calle donde hay dos grandes tiendas de tundidores y que conduce a la loggia dei Cierchi; recientemente ha abierto una sastrería; Lionardo Tornabuoni, llamado «il teri», viste de negro; Estos cometieron sodomía con el dicho Jacopo, y esto lo atestiguo ante vos». [pág. 28]

Y al respecto este fragmento de un diálogo que me parece tan poético:


«- ¿Alguna vez amasteis, Leonardo? - preguntó el escultor.
- Por supuesto - replicó el pintor.
- ¿Hombre o mujer? - acotó Michelangelo.
- ¿Qué más da? Solo os diré que su cadera medía treinta y dos besos. - La poesía resbalaba por cada palabra del vinciano»
. [pág. 353]

En Matar a Leonardo da Vinci no encontremos una biografía exhaustiva ni un ensayo sobre la figura del artista renacentista, entre cuyas habilidades la pintura quizás era una de sus inquietudes menores. Leonardo estaba muy interesado en la ingeniería, en la hidráulica, la aeronáutica, la alquimia,... incluso la cocina. Su autor pretende acercarnos al lado más humano, a la persona, a sus miedos, a sus tristezas, a sus miserias, a sus fracasos y a sus éxitos. Todo ello a través de un riguroso proceso de documentación que le ha llevado unos cinco años, durante los cuales ha estudiado los escritos propios de Leonardo (escribía de derecha a izquierda) y visitado los escenarios por los que se movió.

Leonardo fue un hijo ilegítimo. Su padre, Ser Piero Fruosino di Antonio da Vinci, fue un notario florentino casado con otra mujer pero que mantenía relaciones con una esclava oriental de nombre Caterina. De tal unión nació Leonardo, un hijo que, si bien su padre no quiso reconocer en principio, arrebató a su madre para ser criado dentro del nucleo familiar pero al que tampoco prestó mucha atención.

Mediante saltos en el tiempo, también sabremos cómo fue su infancia, cómo se formo en el taller Verrocchio, qué nexos de unión o rivalidades tenía con otros profesionales del gremio, cuáles eran sus verdaderas inquietudes, a qué peligros se enfrentó, por qué fue perseguido casi toda su vida, qué relación le unía a la familia Médici y qué papel fundamental desempeñó durante la conspiración de los Pazzi.

Un largo camino en el que también aprenderemos sobre arquitectura, cuestiones sobre la sociedad de la época, conflictos bélicos, enfrentamientos por los tronos europeos, las marcadas influencias del Papado, el nacimiento de la Santa Inquisición, así como también nos toparemos con figuras tan importantes como fray Tomás de Torquemada y el religioso Girolamo Savonarola. No quiero dejar atrás la visión tan significativa que ofrece el libro con respecto a la relación que existía entre el maestro florentino y el rey francés. Se dibuja un Francisco I amante de las letras y las artes que veía en Leonardo una figura admirable. Más que un monarca, él fue un padrino, un alumno y un mecenas que buscaba en el artista a un consejero. Y las ciudades también tiene su papel protagonista. Christian Gálvez nos lleva de paseo por las que Leonardo visitó: Florencia, Roma, Milán en incluso Barcelona. Un confín de datos que nos permiten construir casi en 3D una imagen real de la situación de la época.

¿Todo lo que se narra en la novela es verdad? Obviamente no. Partiendo de ciertos datos biográficos y contrastados, el autor compone a su propio Leonardo da Vinci, como él lo ve y cómo se imagina que podía haber sido su vida. Resulta curioso que lo catalogue como un fracasado cuando la palabra genio siempre ha estado unida al de Vinci pero según nos explicó, Leonardo cometió muchísimos errores, algunos de los cuales se recogen en el libro, pero aún así jamás se dio por vencido, lo que le llevó a cosechar muchos éxitos también que terminaron por eclipsar sus fallos.

Formalmente hay que dar las gracias a la editorial por una edición cuidada y, digámoslo así, despejada. Con suficientes márgenes y un tamaño de fuente idóneo para no cansar la vista, la lectura fluye sola. 


Cincuenta y cinco son los capítulos que componen esta novela, todos ellos con referencias temporales y geográficas e introducidos por una ilustración que muestra los dibujos de Leonardo da Vinci. En torno a tales dibujos gira un misterio que tiene solución hacia el final de la novela pero, en honor a la verdad, yo no fui capaz de desvelar. Si no me lo hubiera explicado el propio autor, su intención hubiera pasado desapercibida para mí. 

martes, 20 de mayo de 2014

ENTREVISTA a CHRISTIAN GÁLVEZ (Matar a Leonardo da Vinci).

 Autor

Christian Gálvez (Madrid, 1980) estudió Magisterio y Filología inglesa. Actualmente es uno de los rostros de Mediaset España, donde conduce con éxito el concurso cultural Pasapalabra desde hace siete años. Asimismo es el director de la productora 47 Ronin, S.L., empresa destinada a potenciar el talento de jóvenes promesas, y socio de Soul&Share, productora que desarrolla contenidos audiovisuales. Desde 2009 compagina su trabajo en televisión con su investigación sobre Leonardo da Vinci y vive a caballo entre Madrid y la Toscana. Sus conferencias sobre Leonardo son cada vez más demandadas.

Sinopsis

Europa, siglo XIV. Mientras España, Francia e Inglaterra ultiman su unificación, los Estados italianos se ven envueltos en conflictos permanentes por culpa de la religión, el poder y el ansia de expansión territorial. Lo único que les une es el renacimiento cultural de las artes. En la Florencia de los Médici, epicentro de este despliegue artístico, una mano anónima acusa de sodomía a un joven y prometedor Leonardo da Vinci. Durante dos meses será interrogado y torturado hasta que la falta de pruebas lo ponga en libertad. Con la reputación dañada, Leonardo partirá hacia nuevos horizontes para demostrar su talento y apaciguar las secuelas psicológicas provocadas en prisión.

¿Quién lo acusó? ¿Con qué motivo? Mientras se debate entre evasión o venganza, Leonardo descubrirá que no todo es lo que parece cuando se trata de alcanzar el éxito.

[Información facilitada por la editorial]



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Christian Gálvez, el conocido presentador de televisión, estuvo la semana pasada en Sevilla para presentar su novela Matar a Leonardo da Vinci, una lectura de la que he disfrutado porque me ha permitido conocer más a fondo la figura del artista del Renacimiento, pero además desde su lado más humano. Con él he viajado por Florencia, Roma, Milán, Barcelona y Amboise. Un viaje apasionante como lo fue su propia vida. Esto es lo que su autor nos contó: 

Marisa G.- Christian tu rostro es muy conocido en el mundo televisivo. Fuiste reportero del mítico Caiga Quién Caiga, llevas siete años conduciendo Pasapalabra y donde más te he seguido es en el programa Tú si que vales. No tenía ni idea de que escribieras, de hecho este es tu cuarto libro. ¿Cómo te metes en todo esto de la literatura?

Christian G.- Por pasión. Creo en la multidisciplina, pienso que tengo algo que contar y lo hago desde la pasión. 

M.G.- Y los anteriores libros, ¿de qué trataban?

C. G.- El primero recogía anécdotas del Caiga Quién Caiga, lo que la gente no veía durante los reportajes. El segundo, es un libro de historia en el que relato curiosidades y errores históricos. Y el tercer libro es sobre el punching, sobre cómo gestionar el talento a través de Leonardo da Vinci, digamos que trataría sobre los valores del Renacimiento y cómo aplicarlos en el siglo XXI. Con ello doy ahora conferencias en empresas. Y llegamos a esta novela.

M.G.- Esta novela, Matar a Leonardo da Vinci, la podríamos catalogar como ficción histórica, ¿verdad?

C.G.- Exacto.

M.G.- Christian, la gente de la calle cree que los que trabajáis en televisión, por ser una cara conocida, lo tenéis mucho más fácil a la hora de publicar. No sé qué piensas tú.

C.G.- Bueno, es una pregunta que me hace todo el mundo. Es verdad que ayuda mucho a publicar el primer libro, muchísimo, pero no un segundo, un tercero, ni un cuarto. El lector no es tonto. En este caso no estamos hablando de pulsar un botón u otro en un mando a distancia, aquí hay un esfuerzo económico, de gastarte veinte euros en un libro. Entonces, ¿que te ayuda el hecho de salir en televisión para tener ese primer contacto y publicar tu primer libro? Sí, y el que te diga lo contrario, miente. Pero que te ayuda para el segundo, el tercero y los demás, no. Además ocurre que si escribes y lo haces mal, porque no te has documentado y no has estudiado lo suficiente, algo que siempre se nota, el daño colateral en mi faceta televisiva es mucho mayor que el beneficio que me puede dar si el libro está bien escrito. Tienes que estar muy seguro de lo que vas a publicar. Si me pides que escriba un libro sobre Napoleón, pues no porque no he estudiado. Pero con Leonardo,...Sé que decir que soy experto en Leonardo suena soberbio y no es así, lo digo desde la más absoluta humildad. Experto porque me he dedicado muchos años a estudiar. 

En definitiva, que para hablar de un libro y juzgarlo, primero hay que leerlo.

M.G.- Yo intento no emitir juicios de valor con antelación aunque a veces me traiciono. Me he equivocado muchas veces y después de leer tu libro, tengo que decir que me ha encantado y me ha recordado que es mejor no hablar antes de tiempo. Me ha sorprendido esta faceta tuya porque te tenía encasillado y ahora me descubres que eres capaz de escribir una historia tan bonita como esta.

C.G.- Gracias. Me gusta hablar con la gente que lo ha leído, ya sea para bien o para mal. Se nota mucho cuando tienes enfrente a alguien que se lo ha leído.

M.G.- Me lo he leído de pe a pa. Hasta los Agradecimientos. 

C.G.- Muy bien, si están ahí para leerlos. Nunca sabes lo que te vas a encontrar.

M.G.- Eso mismo. Bueno, en tu novela, Matar a Leonardo da Vinci, tú reflejas tu pasión por este artista del Renacimiento, al que has estado estudiando durante cinco años. ¿Qué te impulsa a escribir un libro sobre su vida?

C.G.- He querido reinvidicar la multidisciplina en el siglo XXI, contar una historia de ficción inspirada en hechos reales sobre Leonardo y sobre todo presentar la personalidad de Leonardo da Vinci como fue. A nosotros se nos ha vendido que era un genio pero ni fue considerado como tal en su época ni él mismo se consideraba así. Él se creía muchas otras cosas, pero no genio. Para mí, la verdadera historia de Leonardo es que fue un hijo ilegítimo, iletrado, disléxico, bipolar, con déficit de atención que empezó a escribir sus cuadernos a los treinta años y murió a los sesenta y siete, y que a día de hoy, es la persona que más páginas ha escrito en la historia de la humanidad. Además fue el gran fracasado del Renacimiento.

M.G.- Precisamente quería preguntarte por esto porque he leído otras entrevistas en las que mencionas que Leonardo fue un gran fracasado. Me quedé perpleja. Bien es cierto que en tu libro señalas algunos errores que cometió...

C.G.- Muchos, muchos,... Muchos más que éxitos. Es que no estamos acostumbrados a enseñar a la gente al fracaso. Lo que enseñamos es a tener miedo al fracaso pero el fracaso no es otra cosa que el aprendizaje. Leonardo fracasó muchísimo pero fracasar no significa que no puedas conseguir el éxito. Para mí, las grandes pinturas de Leonardo son las mejores campañas de marketing de la Historia porque taparon todos sus fracasos. De cada diez fracasos tenía un éxito pero ese éxito era tan grande que eclipsaba todo lo demás. Si no hubiera fracasado no hubiera conseguido ese éxito. 

M.G.- Hay un pasaje en el que recoges sus últimas palabras en su lecho de muerte. Pide perdón por no haber hecho un trabajo de calidad.

C.G.- Esa frase es literal. La última frase que dice Leonardo antes de morir es: Pido perdón a Dios y a los hombres porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido. Él mismo reconoce que ha fracasado, que ha perdido contra el tiempo. Y hoy lo consideramos una de las mentes más brillantes. Él no estaba satisfecho con su trabajo.

M.G.- No deja de ser curioso. Y en tu novela mezclas ficción con realidad. Hay algunas episodios que desconozco si son verdad o no. Por ejemplo, ¿es verdad que escribía de derecha a izquierda?

C.G.- Sí, eso es real. Hasta finales del siglo XIX o principios del XX no se supo que podías leer los escritos de Leonardo poniendo un espejo.

M.G.- ¿Y esto está escrito al revés? (Le muestro la ilustración de la página 166). Yo he intentando descifrar y no he sido capaz.

C.G.- Sí, sí, está al revés. De hecho lo primero que pone es Spagna. Mira...



[Señal en rojo incorporada por mi]

[Me muestra el texto reflejado en su móvil a modo de espejo]

M.G.- Ahora lo pillo sí. ¿Y esto lo hacía por ocultar sus conocimientos?

C.G.- A ver, eso es lo que nos han vendido. Leonardo no empieza escribiendo al revés por ocultar sus textos sino que lo hace porque era ilegítimo y por tanto iletrado. Al ser iletrado tuvo que ejercer la autoformación, aprender a través de la curiosidad. Luego, resulta que era zurdo y eso era síntoma de que no haber sido instruido en la educación reglada. Al escribir con la izquierda, ¿qué pasaba? Pues que se manchaba la manga y como era un poco pijo, comenzó a escribir de derecha a izquierda, para no mancharse. ¿Que luego derivó en el ocultismo de sus textos y demás? Sí, pero no empezó así. Lo hizo por cuestiones de estética. Pero bueno, que era capaz de escribir en las dos direcciones, y con las dos manos y dibujar con una y escribir con la otra a la vez.

M.G.- Pues ser capaz de hacer todo eso y no considerarse un genio...

C.G.- Es que hay dos tipos de genio. Los genios que nacen como tal, como Mozart que a los cinco años compone, y los genios que se hacen a sí mismo y Leonardo es un claro ejemplo de este último tipo de genio, como también lo era Miguel Ángel. Y es que la palabra genio tan solo designa a aquellas personas que son capaces de hacer cosas geniales, nada más... Pero es que tú también puedes hacer entrevistas geniales. 

M.G.- Eso espero... Y relatas otro episodio de su vida que lo marca para toda la vida. Lo acusaron de sodomía y lo sometieron a un castigo horrible, lo que se denominó la cuna de Judas. 




Nota: La cuna de Judas: instrumento de tortura utilizado para sacar confesiones; consistía en una pirámide puntiaguda, sobre la cual se alzaba a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo de cómo evolucionara la confesión]


C.G.- Sí. Leonardo es acusado de sodomía con veinticuatro años  y durante dos meses lo tienen encerrado en lo que hoy es el Museo del Bargello en Florencia pero que antes era el Palacio de la Justicia. Allí, le torturan, le interrogan y el día del juicio ni hubo pruebas ni nadie se presentó en su contra por lo que lo dejan en libertad. A partir de ahí pasa algo desde el punto de vista físico y psicológico. Desde los veinticuatro años hasta los sesenta y siete que muere, Leonardo practica el celibato. Me río mucho cuando se dice que era homosexual.

M.G.- Es que eso es lo que se recoge en muchos libros. 

C.G.- Bueno, en cualquier caso tampoco sería malo.

M.G.- No, no, por supuesto. De hecho él lo veía en su taller y no le daba mayor importancia.

C.G.- Claro, no lo veía mal. Pero, ojo, si hablamos de Leonardo desde un punto de vista platónico, podemos hablar de un Leonardo heterosexual u homosexual. Pero desde un punto de vista físico, Leonardo practicó el celibato. El problema es que para escribir su biografía no hay que leer sobre Leonardo sino leer a Leonardo. Son dos cosas muy distintas que pueden conducir a error. Cuando lees a Leonardo te das cuenta de que le pasó algo. ¿Por qué entre sus escritos ves dibujos de penes? ¿Por qué, cuando estudia anatomía, lo que más disecciona son penes? Porque practicó el celibato durante toda su vida. 

M.G.- Pues fíjate que su apariencia, al menos como tú lo describes, encajaba con la de un hombre apuesto y muy atractivo que seguro que podía  haber tenido mucho éxito con las mujeres.

C.G.- Pero no lo describo yo. Hay dos biografías, una coetánea que no se sabe quién es el autor y que describe a un Leonardo físicamente. Y luego, años después, está la de Giorgio Vasari, que es el gran biógrafo del Renacimiento italiano. Vasari no fue coetáneo de Leonardo pero sí de Miguel Ángel y recibió muchísima tradición oral. Todos lo describen igual. Alto, fuerte, guapo, atlético,... Siendo así, yo me pregunto, ¿qué tiene que pasar en la cárcel para que psicológicamente se quede afectado y físicamente también desde el punto de vista del apetito sexual? Me pongo a investigar los instrumentos de tortura de la época y me encuentro con la cuna de Judas que se utilizaba en la Florencia del Renacimiento. 

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