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viernes, 21 de julio de 2017

MÁS ALLÁ DEL INVIERNO de Isabel Allende.

 
 Editorial: Plaza & Janés
Fecha publicación:  junio, 2017
Precio: 22,90 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 352
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788401019760
[Disponible en eBook y en audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]




Autora

Isabel Allende nació en 1942, en Perú, donde su padre era diplomático chileno. Vivió en Chile entre 1945 y 1975, y ha residido largas temporadas en otros lugares, en Venezuela hasta 1988 y, a partir de entonces, en California.

Inició su carrera literaria en el periodismo, en Chile y en Venezuela. En 1982 su primera novela, La casa de los espíritus, se convirtió en uno de los títulos míticos de la literatura latinoamericana. A ella le siguieron otros muchos, todos los cuales han sido éxitos internacionales. Su obra ha sido traducida a treinta y cinco idiomas. En 2010 fue galardonada en Chile con el Premio Nacional de Literatura y en 2012, en Dinamarca, con el Premio Hans Christian Andersen por su trilogía «Memorias del Águila y del Jaguar».

Sinopsis

A raíz de una tremenda tormenta de nieve en Nueva York, Isabel Allende nos presenta a tres personajes que se hallan en el invierno de su vida: una atrevida mujer chilena, una joven guatemalteca indocumentada y un cauteloso profesor universitario. Pero todos ellos, unidos por una dramática aventura, descubrirán su fuerza interior y el verano invencible que llevan en el alma.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Hace mucho tiempo que no me reencontraba con Isabel Allende. Prácticamente desde que publicó Inés del alma mía, que todavía tengo sin leer, no había entrado una novela suya en casa. No sabría explicar la razón, especialmente porque siempre ha sido una autora que me ha gustado y con cuyas novelas he disfrutado. Además resulta que tengo bien cerca una firme defensora de su narrativa, que exhala a los cuatro vientos las bondades y virtudes de las novelas de la autora. Mi sobrina Ana se enfrentó por primera vez a Isabel Allende cuando apenas tenía 16 años. La casa de los espíritus fue la puerta que la condujo a descubrir el mundo que la autora le ofrecía y desde entonces no se ha separado de ella, festejando cada novela que escribe, y encumbrando a la gloria Inés del alma mía como su libro favorito, no solo de la autora, sino de todos los existentes sobre la faz de la tierra.

Así que ya tocaba volver a Allende y lo he hecho con su última novela. Más allá del invierno, que de entrada nos ofrece una cubierta un tanto vintage, en tonos pastel, preciosa y sugerente, me ha parecido una delicia, un caramelo de agradable y de perdurable sabor al que hay que ir quitándole poco a poco el envoltorio para descubrir una historia llena de dulzura, arrojo y coraje.

Richard Bowmaster, un profesor universitario, un tipo frío, sombrío, pesimista, tacaño y taciturno, reside en un edificio de varias plantas y no tiene más compañía que sus cuatro gatos a los que adora. El sótano de la vivienda lo tiene alquilado a Lucía Maraz, una compañera de profesión en la universidad. Ambos tienen una vida un tanto triste y anodina, bastante solitaria, aunque a Lucía le encantaría estrechar lazos con Richard, algo que al casero ni se le pasa por la cabeza. Sus vidas se vuelven más gris si cabe en el momento en el que una tremenda tormenta de nieve asola la ciudad de Brooklyn, dejando a sus habitantes prácticamente incomunicados y sin poder salir de casa. Sin embargo, Richard se verá obligado a abandonar su hogar cuando advierte que uno de sus gatos está enfermo. El amor que siente por los felinos le empujará a coger el coche y encaminarse a una clínica veterinaria. De vuelta tendrá un encontronazo con Evelyn Ortega, una joven silenciosa y tartamuda que por cuestiones que descubriréis con la lectura, se instalará tanto en la vida de Richard como en la de Lucía, alterándola por completo. Los tres emprenderán un viaje, toda una aventura, con un cometido muy peculiar. Mientras llegan a su destino se irán narrando sus vidas, unas vidas llenas de angustias, miserias y calamidades, a la vez que tejen importantes relaciones de amistad y amor para demostrarnos que siempre hay luz al final del túnel.

Bajo mi punto de vista Más allá del invierno tiene dos puntos fuertes. Por un lado la composición de la novela me parece un acierto. De una manera casi mágica se alterna el presente de la novela, que transcurre en Brooklyn y alrededores en el año 2016, con el pasado de Richard, Lucía y Evelyn. Con cada hilo temporal Allende pretende poner el foco de atención sobre una cuestión distinta. Si con el presente, la autora explora el universo de la edad madura del hombre, una edad que comienza a adentrarse en los confines de la vejez donde parece que solo cabe esperar soledad y devastación, el pasado de cada uno de los personaje le permite acercarse y acercarnos a otras cuestiones de mayor calado, como los tiempos de la dictadura chilena, las inmigraciones ilegales a Estados Unidos, la situación política de Brasil o los fantasmas del pasado que acechan al hombre, portador de desdichas personales. Para ello se vale de las experiencias vitales de sus personajes, y este será el segundo punto fuerte de la novela, la construcción de unos personajes, que poco a poco se irán ganando al lector y de los que os paso a hablar.

Resultado de imagen de dictadura chilena


Lucía es oriunda de Santiago de Chile. Acaba de llegar a Estados Unidos para trabajar como profesora visitante recomendada por el propio Richard. Madre de la joven Daniela, Lucía es una mujer fuerte que ha pasado por una terrible enfermedad de la que ya solo queda un recuerdo lejano y que solo le ha enseñado que la vida hay que exprimirla al máximo. Con sesenta y dos años de edad, es una mujer coqueta, inteligente y moderna que se resiste a estar sola y a renunciar al amor por muchas cornadas que este le haya dado en la vida. Lucía será el aliento de esta novela, la mano amiga que el resto de personajes necesita para salir de su atolladero y el torbellino que arrasará con todo. 

Me pasó algo muy curioso con este personaje. En los primeros momentos pensé que se trataba de una mujer joven, una treintañera quizá, por su forma de pensar, por su jovialidad, su coquetería y su modernidad. Sin embargo, entendí que estaba equivocada, que las cualidades que yo percibí en ella no estaban reñidas con la edad en su caso y fue entonces cuando este personaje me gustó mucho más, especialmente porque posee una filosofía de vida que yo admiro y que a mí me gustaría tener. Lucía siente un profundo deseo de vivir la vida, sin dejarse amedrentar por nada ni por nadie. Es la enseñanza que la vida le ha regalado, una vida nada sencilla, con sus tropiezos y sus desgracias. Sin embargo, su firme creencia en el amor, aunque sea tardío, la hace poderosa y a la vez nos transmite esa necesidad de aprovechar el tiempo al máximo, arriesgándose si es necesario, adentrándose en locas aventuras como la que corre en la novela, y dando el primer paso llegado el momento, porque quien no arriesga no gana nunca. Así es Lucía. 

Por su parte, Richard es todo lo contrario a Lucía. Se trata de un hombre que solo se limita a ver pasar los días, en compañía de sus gatos y entretenido con su trabajo. No quiere saber más nada del mundo y de nadie, inmerso en una rutina estricta y metódica. Inicialmente sabemos que algo lo atormenta, motivo por el cual se muestra tan distante y encerrado en sí mismo, pero no será hasta bien avanzada la lectura cuando conoceremos qué le ocurre realmente a Richard. Por eso, al principio nos podrá parecer un individuo desagradable con el que no consigues empatizar pero en el fondo no es más que una coraza. Propenso a la ansiedad y a los ataques de pánico lo que lo obliga a medicarse con frecuencia para soportar los vaivenes de la vida, Richard consigue abrirse a la vida de la mano de Lucía y será el personaje que más evoluciona a lo largo de la novela, no solo en lo que a su personalidad y actitud ante la vida se refiere sino también en lo que respecta a las emociones y sensaciones que él despierta en el lector. Al final, resulta inevitable cogerle cariño cuando descubre que en su interior siguen anidando emociones que creía dormidas o desaparecidas,  cuando consigue perdonarse a sí mismo y darse una nueva oportunidad. Me ha parecido un personaje maravilloso, construido con inteligencia pues el lector modificará sus sentimientos hacia él a medida que lo va conociendo más en profundidad, al menos así me ha ocurrido a mí.  

Por último, Evelyn es una joven guatemalteca asustada y aturdida que trabaja como cuidadora de Frankie, el hijo con parálisis cerebral de la familia Leroy. Los Leroy viven en una gran casa con una buena posición económica, todo gracias al trabajo de Frank Leroy, un hombre violento y huraño que no parece tener una profesión muy honrosa. Con la intención de salir a comprar pañales para Frankie, Evelyn coge el coche familiar con el que posteriormente tendrá el encontronazo con Richard. Ese accidente será el detonante de toda la historia, de la aventura que esos. 

Para mí, Evelyn es el personaje más insulso. Me ha parecido que quedaba más a la sombra, quizá sea porque es una joven retraída, que apenas habla, dejando que el miedo la domine y relegándola a un rincón. Sin embargo no deja de ser un personaje importante a pesar de que, a mi juicio, su protagonismo es inferior al de Richard y Lucía. Y es importante porque ella es el nexo que unirá a los dos adultos, el motivo por el cual ambos se meten en esta aventura, para proteger a la indefensa Evelyn, como haría un padre y una madre, pues los tres casi constituyen una familia, no al uso, pero una familia al fin y al cabo.

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