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lunes, 25 de julio de 2016

TENGO EN MÍ TODOS LOS SUEÑOS DEL MUNDO de Jorge Diaz.




Editorial: Plaza & Janés.
Fecha publicación: marzo, 2016
Precio: 21,90 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 528
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788401016776
[Disponible en eBook;
puedes leer las primeras páginas aquí]


Autor

Jorge Díaz nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión. Ha participado en multitud de series de televisión como Hospital Central, Víctor Ros, El don de Alba, Cita a ciegas o Acacias 38, series con las que ha cosechado todos los grandes éxitos de la profesión, como el TP y el Ondas entre otros muchos. Tras un año sabático en Brasil, regresó con su primera novela bajo el brazo, Los números del elefante, que ahora recupera DeBolsillo. La justicia de los Errantes, en la que novelaba el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del pasado siglo, fue su primera incursión en el género histórico, a la que siguió Cartas a Palacio, ambientada en la desconocida Oficina Pro-Cautivos creada por Alfonso XIII durante la Gran Guerra.

Tengo en mí todos los sueños del mundo es su cuarta novela. 

Sinopsis

Gabriela sueña con Enriq, pero acaba de casarse con Nicolau, un hombre al que aún no conoce. Ni siquiera le han preguntado su opinión; entre su madre y el párroco han orquestado el matrimonio y entregado a Gabriela a un destino lejos de su hogar.

Giulio ha visto morir a todos sus compañeros  en el frente austrohúngaro y, si ha logrado sobrevivir, es tan sólo por la esperanza de regresar a su pueblo en la Toscana y estrechar de nuevo a Francesca entre sus brazos.

Raquel, por el contrario, ha conocido a muchos hombres, pero jamás ha estado enamorada. No es lo más conveniente para una artista de variedades como ella, que triunfa cada noche en el Japonés.

La afilada pluma de Gaspar en el Heraldo de Madrid hace temblar a los poderosos. Lo bueno de su viaje a Buenos Aires es que le alejará de sus enemigos por un tiempo y, quién sabe, una gran historia podría cruzarse en su camino...

La guerra ha dejado viuda a Sara que, harta de vivir el largo invierno ucraniano sorteando el hambre y los pogromos, ha decidido creer en las promesas de un atractivo judío llegado de Argentina. Para empezar una nueva vida, sólo tiene que dejar de creer a los agoreros que le advierten de que Max no es trigo limpio.

El capitán José Lotina es un auténtico lobo de mar, un enamorado de su trabajo que se siente más seguro a merced de las olas que en tierra firme. Pero la guerra ha conseguido que nadie se sienta a salvo y, por primera vez en su carrera, le abruma la responsabilidad de llevar a bordo del Príncipe de Asturias todos los sueños del mundo.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Empecé a leer esta novela a finales de marzo con la vista puesta en la entrevista que tenía concertada con Jorge Díaz para el día 1 de abril, sin embargo no pude terminarla entonces pues, tras la entrevista, tuve que dejarla apartada para atender otros requerimientos. Desde esas fechas la idea de sentarme a terminar de leerla no dejaba de rondarme y la ocasión se ha presentado durante este mes de julio.

Tengo en mí todos los sueños del mundo es una novela coral que se disfruta mucho. Tanto es así que, aunque tenía casi la mitad de la novela leída, empecé de nuevo por el capítulo uno y no me ha pesado en absoluto. Como podéis ver en la sinopsis son múltiples los personajes que pululan por las páginas de esta novela, y todavía habrá otros tantos que no se mencionan en la síntesis. Pero, para no alargarme mucho con el argumento, os diré que todos los personajes proceden de puntos dispares y de un sector de la sociedad distinta pero todos tendrán un destino común, el puerto de Barcelona y el vapor de lujo Príncipe de Asturias que los conducirá hacia una nueva vida.

Algo que no se menciona en la sinopsis es el lapso temporal en el que se desarrollan los múltiples hechos. La novela arranca a finales de 1915, cuando a la mallorquina Gabriela Roselló le comunican que tiene que casarse con un hombre mayor que ella y marcharse a vivir a Buenos Aires. Cuando el capitán José Lotina está llegando con su barco a Cádiz tras un viaje transoceánico. Cuando Paula Amaral, la camarera de un buque se está recuperando de una operación de apendicitis y toma la decisión de cambiar de vida. Cuando Raquel, la cupletista del Japonés, presiente que su buena suerte se acaba y en breve será suplantada como primera artista por una muchacha más joven. Cuando Sara, la judía ucraniana, intenta encontrar marido gracias a la shadjente, la casamentera, y salir de una vida llena de frío y hambre. Cuando el periodista Gaspar Medina, temiendo por su vida tras recibir varios avisos de amenazas, solicita a su periódico que lo envíe lejos de España. Cuando el italiano Giulio Bovenzi se encuentra en las trincheras y recibe una carta de sus padres comunicándole que su prometida Francesca se va a casar con otro. Cuando Nicolau Estévez, el futuro y rico esposo de Gabriela que vive en Argentina, se mete en turbios negocios con Meishe Benjamín, uno de los cabecillas de la Varsovia, una organización que traía mujeres de Europa del Este con falsas promesas para prostituirlas en Argentina o Brasil. O cuando el diplomático Eduardo Sagarmín recibe el encargo por parte del rey Alfonso XIII de acompañar unas estatuas que el gobierno español regala a Argentina. 



Durante unos meses sabremos de la vida de todos y cada uno de estos personajes, conoceremos cuáles son los motivos que los impulsa a abandonar España para establecerse en Argentina y los acompañaremos hasta Barcelona porque, todos, de un modo o de otro, con pasaje legal o como polizón embarcarán en el Príncipe de Asturias, un vapor de lujo de la naviera gaditana Pinillos que naufragó el 5 de marzo de 1916 frente a las costas de Brasil. Existen diversas teorías sobre el hundimiento y todas ellas se recogen someramente en la novela aunque uno de los motivos que se alegan es la presencia de unas estatuas malditas que viajaban en la bodega del barco. Se trataba de unas esculturas que el gobierno español quería regalar a Argentina para conmemorar el centenario de la república pero infinidad de contratiempos se produjeron que hicieron pensar que sobre aquellas tallas recaía una maldición.

En cualquier caso, Tengo en mí todos los sueños del mundo no es una novela que verse sobre el naufragio propiamente. Realmente, y aunque se dan suficientes detalles sobre el vapor, su construcción, sus interiores, las escalas que realizó, el trayecto en sí y su hundimiento, esta novela tiene como epicentro los sueños de sus personajes, esas ilusiones que casi se convierten en necesidad, por emprender una nueva vida y empezar de cero.  Pero, como un añadido, el autor nos permite hacer un recorrido por la sociedad de la época, por las costumbres, no solo españoles sino también de otros puntos más allá de nuestras fronteras y lo más importante, dibujar a España dentro del conflicto bélico que se estaba gestando.

Con tantos personajes y a los que les ocurren tantísimas cosas, felices o desdichadas, tal que la vida misma, el lector difícilmente se aburrirá. Entre todos los hombres y mujeres que asoman por estas páginas, sin duda me quedo con los personajes femeninos. Por ejemplo, Gabriela me ha gustado mucho. Creo que se trata de una joven encerrada en un cuerpo de mujer con poco margen de maniobra. Su destino está más que definido por terceras personas, algo que a ella le cuesta aceptar. No deja de ser una joven romántica que cree que la vida es de color de rosa pero verá como esas tonalidades se tornan gris oscuro cuando la familia pretende mejorar su economía casándola con quién ella no quiere. 

Raquel también es una mujer fascinante. A sus treinta años sabe que aquel sueño que tenía de hacerse famosa como cantante ha quedado en el olvido. Ahora solo aspira a encontrar a un hombre, aunque sea casado, que la mantenga mientras ella pasa las noches cantando tonadas picantes en una sala de variedades. Pero la vida le ofrece una segunda oportunidad y no está dispuesta a dejarla marchar. Con pies de plomo verá en otro de los personajes su posible salvación.

Y por encima de estas, Sara, la judía ucraniana, la que espera salir de su pueblo lleno de miserias, me ha conquistado. Creo que es el personaje más soñador de toda la novela. Me ha parecido una joven muy inteligente que sabe qué teclas tocar para evitar un futuro al que no quiere mirar de frente. Con una meta clara en la mente, hará todo lo posible por salirse con la suya pero la vamos a ver tan vulnerable, tan ingenua, que inevitablemente sentiremos lástima y compasión por ella. Nosotros sabemos cuál va a ser su destino y es posible que sus sueños no se cumplan.  

Y alrededor de todos estos personajes tan principales, algunos tan reales como el propio José Lotina o el mosén Josep Pastor, giran otros tantos con mayor o menor importancia, como por ejemplo Roberto y Susan, los amigos de Raquel, Max Scholomo, el individuo del que Sara se enamora, Mercedes la patrona de Gaspar Medina o Neus Moya, la ex de Nicolau, una mujer que me ha gustado especialmente porque es capaz de invertir la situación que vive y sacarle el máximo partido. Si todos ellos llegarán a cumplir su sueño o no es algo que tendrás que averiguar con la lectura. De entrada, ya sabes que el barco en el que viajaban naufragó pero, ¿salvaron la vida? ¿Qué fue de ellos?

jueves, 14 de abril de 2016

ENTREVISTA a JORGE DÍAZ (Tengo en mí todos los sueños del mundo).

Autor



Jorge Díaz nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión. Ha participado en multitud de series de televisión como Hospital Central, Víctor Ros, El don de Alba, Ciega a citas o Acacias 38, series con las que ha cosechado todos los grandes premios de la profesión, como el TP y el Ondas, entre otros muchos. Tras un año sabático en Brasil, regresó con su primera novela bajo el brazo, Los números del elefante. La justicia de los Errantes, en la que novelaba el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del pasado siglo, fue su primera incursión en el género histórico, a la que siguió Cartas a Palacio, ambientada en la desconocida Oficina Pro Cautivos creada por Alfonso XIII durante la Gran Guerra. Tengo en mí todos los sueños del mundo es su cuarta novela.



megustaleer - Tengo en mí todos los sueños del mundo - Jorge DíazSinopsis

Gabriela sueña con Enriq, pero acaba de casarse con Nicolau, un hombre al que aún no conoce. Ni siquiera le han preguntado su opinión; entre su madre y el párroco han orquestado el matrimonio y entregado a Gabriela a un destino lejos de su hogar.

Giulio ha visto morir a todos sus compañeros en el frente austrohúngaro y, si ha logrado sobrevivir, es tan solo por la esperanza de regresar a su pueblo en la Toscana y estrechar de nuevo a Francesca entre sus brazos.

Raquel, por el contrario, ha conocido a muchos hombres, pero jamás ha estado enamorada. No es lo más conveniente para una artista de variedades como ella, que triunfa cada noche en el Japonés.

La afilada pluma de Gaspar en el Heraldo de Madrid hace temblar a los poderosos. Lo bueno de su viaje a Buenos Aires es que le alejará de sus enemigos por un tiempo y, quién sabe, una gran historia podría cruzarse en su camino...

La guerra ha dejado viuda a Sara que, harta de vivir el largo invierno ucraniano sorteando el hambre y los pogromos, ha decidido creer en las promesas de un atractivo judío llegado de Argentina. Para empezar una nueva vida, solo tiene que dejar de creer a los agoreros que le advierten de que Max no es trigo limpio.

El capitán José Lotina es un auténtico lobo de mar, un enamorado de su trabajo que se siente más seguro a merced de las olas que en tierra firme. Por eso no le abruma la responsabilidad de llevar a bordo del Príncipe de Asturias todos los sueños del mundo.

Tengo en mí todos los sueños del mundo recrea con maestría diversos hechos históricos, como las vivencias de los desertores de la Primera Guerra Mundial, los matrimonios concertados entre jóvenes españolas y antiguos emigrados, la persecución de los judíos europeos o el tráfico ilegal de mujeres destinadas a vender sus cuerpos en burdeles de Latinoamérica, en una maravillosa novela sobre la esperanza de conseguir hacer realidad los sueños.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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A Jorge Díaz lo entrevisté hace dos años cuando publicó su anterior novela Cartas a Palacio. Recuerdo que disfruté muchísimo con aquella novela que me hizo descubrir un Alfonso XIII muy entregado a una noble causa, faceta de la que yo no sabía nada. Siempre digo que la literatura me ayuda a ampliar horizontes. 



En esta ocasión el autor viene con otra novela bastante apasionante, una historia coral en la que personajes de diversa índole y condición anhelan un sueño que, lamentablemente se verá truncado. Esto es lo que Jorge Díaz nos contó.


Marisa G.- Jorge, de tu anterior novela te hice llegar mis impresiones por mail pero te lo digo también en persona. Me encantó Cartas a Palacio. Me gustó una barbaridad. Creo que ha sido una novela que ha gustado muchísimo entre los lectores, ¿verdad?

Jorge D.- Muchas gracias, celebro que te gustase y que les gustase a los lectores. Es cierto que ha tenido mucho éxito y mucha difusión, la que más de todas mis novelas. Y se ha podido leer en otros idiomas, en junio me dicen que aparece en Polonia.

M.G.- En aquel entonces me comentaste que se iba a hacer una serie ¿Qué pasó con ese proyecto? Yo sigo deseando verla. 

J.D.- Y yo, créeme. En aquel momento una productora se hizo con los derechos de adaptación de la novela y han estado trabajando en ello. Espero recibir una buena noticia en algún momento. Crucemos los dedos.

M.G.- Ahora vuelves con otra novela que también tiene una pinta magnifica. En Tengo en mí todos los sueños del mundo vuelves de nuevo a centrarte en los mismos años que lo hiciste con la novela anterior y con la anterior ¿no?

J.D.- Sí, da la impresión de que me va a resultar difícil salir de esa época. Cuando me documento voy encontrando noticias, acontecimientos, historias que me incitan a saber más. Y algunas de ellas tienen todos los componentes para convertirse en novelas.

M.G.- En esta novela con un título que corresponde a unos versos de Pessoa, construyes una novela coral, articulas varias subtramas, varios hilos argumentales, narrando la vida de varios personajes que terminarán coincidiendo en el barco de vapor Príncipe de Asturias que en principio los llevaría a Buenos Aires. Cuéntanos un poco la historia de este barco del que yo no sabía nada. 


J.D.- Fue un barco famoso en la época, construido en el Reino Unido, quiso ser un magnífico buque, lujoso e insumergible. Se usó la mejor tecnología de la época para evitar que le sucediera lo mismo que al Titanic, pero la mala suerte y, quizá, un error humano, acabaron con él en el fondo marino. El vapor Príncipe de Asturias sólo llegó a completar cinco viajes de ida y vuelta a América antes de hundirse.

M.G.- Sobre ese barco giraba una leyenda negra, ¿verdad?

J.D.- Más que sobre el buque, admirado por todos, sobre su carga. En sus bodegas viajaban muchas de las estatuas del monumento que la comunidad española en Buenos Aires había donado a la República Argentina con motivo de su centenario, el que popularmente se conocía como Monumento de los Españoles. Varias vicisitudes —entre ellas la muerte de dos de los escultores encargados— habían retrasado una y otra vez la inauguración del monumento y éste había ganado fama de gafe. El barco se hundió y las estatuas no llegaron a su destino. ¿Quién sabe si la fama no era cierta?

M.G.- De este episodio del que yo no sabía nada, al margen de lo que has podido localizar en hemerotecas, ¿has encontrado más información en otras fuentes?

J.D.- He encontrado más sí pero  mi novela no va sobre el hundimiento sino sobre la gente que iba en el barco y sobre eso sí me he tenido que documentar mucho. Por ejemplo, la historia de los matrimonios concertados como el de Gabriela con un emigrante de su pueblo es una historia que me gustó mucho y de la que encontré un caso real, el del vicario Pastor que parecía que tenía una especie de agencia matrimonial prehistórica y al que acudían los emigrantes para encontrar esposa. 

Por otro lado también está la historia de la trata de blancas entre los países del Este y Sudamérica o los desertores de la Primera Guerra Mundial, con organizaciones que lo ayudaban a llegar a Sudamérica. Y después, mi historia favorita es la de Raquel, la cupletista. Me lo pasé muy bien escribiéndola y tuve que buscar desde letras de cuplés, de esas que en la época se llamaban psicalípticas hasta documentarme sobre la noche en Madrid y en Barcelona, algo que en la novela creo que está reflejado con mucha fidelidad.

Realmente mi novela tiene un barco en la portada pero de lo que trata es de los sueños y de ahí en el título aparezca esa palabra. Evidentemente sé que llama mucho la atención todo el tema del barco y de ahí que tenga que hablar de él pero en la novela hay mucho más. 

M.G.- Entiendo, en cualquier caso, ¿tuvo mucha repercusión el hundimiento en la sociedad española?

J.D.- En aquella época sí porque hubo muchos muertos, se trataba de un buque muy importante. Lo que pasa es que estaban en la I Guerra Mundial y había noticias malas todos los días. Supongo que era una época en la que no se regodeaban tanto porque cada día había muchas tragedias y desgracias.

M.G.- Y ahora que has comentado al mosén, ese personajes, ¿es el único personaje real de la novela?

J.D.- No, en la parte que transcurre en Argentina con los tratantes de blancas aparece Noé Trauman que es un personaje real. También está el cameo de Alfonso XIII y Álvaro Giner, personajes de la anterior novela. Y habrá más como José Lotina, el capitán del barco, o Pinillos, el armador. Pero el mosén Pastor me pareció un hallazgo fantástico porque yo quería tratar el tema de las bodas concertadas con emigrantes y por casualidad me encontré con ese personaje. Se le hizo un homenaje al principio de los años 30 en el Vaticano porque por lo visto había concertado unas 1500 bodas y además decían que con mucho éxito. Así que como te casara el mosén Pastor había muchas posibilidades de aquello saliera bien. 

lunes, 19 de mayo de 2014

CARTAS A PALACIO de Jorge Díaz.

Cartas a Palacio (Jorge Díaz)

Editorial: Plaza & Janés.
Fecha publicación: marzo, 2014.
Nº Páginas: 560.
Precio: 21,90 €
Género: Novela
Edición: Tapa dura con sobrecubiertas.
ISBN: 9788401342127
Autor

Jorge Díaz nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión. Es uno de los creadores y ha sido coordinador de guiones de Hospital Central, serie con la que ha cosechado todos los premios de la profesión, el TP y el Ondas, entre otros muchos. Tras un año sabático en Brasil, regresó con su primera novela, Los números del elefante. La justicia de los Errantes, en la que novelaba el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del pasado siglo, fue su primera incursión en el género histórico.

Cartas a Palacio es su tercera novela. 


Sinopsis

Una ambiciosa novela de amistad, amor y guerra en la Europa de principios del siglo XX, que cuenta la primera misión humanitaria gubernamental de la historia.

Se acerca el final del año más triste que se recuerda en el viejo continente. La guerra ha estallado hace unos meses y avanza sin piedad sembrando de muertos y heridos el corazón de Europa, cuando al Palacio Real llega una carta que remueve profundamente el ánimo de Alfonso XIII: una niña francesa suplica su ayuda para dar con el paradero de su hermano, desaparecido en el frente. Conmovido por tal petición, el monarca emplea la diplomacia española para saber de la suerte del hermano de la pequeña Sylvie, pero su acción navideña tiene consecuencias imprevistas y provoca la llegada de un alud de solicitudes a palacio.

Impresionado por la magnitud de la tragedia, Alfonso XIII, reúne a un excepcional grupo de colaboradores entre los que se encuentran su íntimo amigo y médico militar Álvaro Giner; Manuel Campos, profesor de mecanografía y simpatizante anarquista, o Blanca Alerces, una joven aristócrata madrileña decidida a tomar las riendas de su vida. Con ellos, el rey pondrá en marcha la Oficina Pro-Cautivos, donde gracias a la ayuda de funcionarios y diplomáticos, buscarán el modo de dar respuesta a todas esas familias rotas por la guerra, desesperadas por encontrar a sus seres queridos.

Inspirada en un hecho real, Cartas a Palacio recrea un momento histórico fascinante. Una ambiciosa novela en la que se mezclan el amor y la guerra, reyes y anarquistas, ambientes aristocráticos y humildes, el frente de batalla y el bullicio de las ciudades. Una emocionante novela coral de héroes anónimos, que con su compromiso llevaron a cabo una misión extraordinaria.

[Información facilitada por la editorial]



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Cartas a Palacio, la nueva novela de Jorge Díaz, es una novela instructiva, de esas que rescatan del pasado algún acontecimiento real, del que poco se sabe, sacándolo a la luz como base de un argumento en el que ficción y realidad conviven.

Blanca Alerces es la hija de don Jaime y doña Ana, marqueses de Alerces, una niña bien a la que no le ha faltado nada en la vida. Su familia se sitúa en lo más alto de la sociedad madrileña, con un círculo de amistades tan selecto que incluso se codean con el rey Alfonso XIII. Blanca está prometida con don Carlos de la Era, duque del Camino, un joven muy guapo, elegante, alto, fuerte, educado y muy rico. De hecho, la novela se inicia con los preparativos del enlace que tendrán lugar al día siguiente. El común de los mortales podrá imaginarse a una novia nerviosa pero ilusionada, sin embargo, Blanca dista mucho de esa realidad. Ella no encaja con el perfil de señorita de la alta sociedad que solo aspira a un buen matrimonio, de ahí que se cuestione una y otra vez si Carlos es el hombre apropiado para ella, si será feliz, si no desearía que su vida rodara por otro camino. Temerosa de dar un paso en falso, comenta con su íntima amiga Elisa Fuentes todas sus dudas, sin saber que su amiga daría lo que fuera por estar en su lugar porque Elisa es huérfana de madre, es hija de un militar muy estricto y severo y en cuestiones de amores, no es que haya tenido mucha suerte. Su hermano Gonzalo, periodista, guarda un terrible secreto que en caso de llegar a oídos de su padre supondrá un auténtico escándalo, por eso Elisa intenta apoyar y proteger a su hermano.  

Como si el destino le prestara su inestimable ayuda, un acontecimiento inesperado resolverá todas las dudas de Blanca y la salvará de un muy posible estrepitoso matrimonio. Lo malo es que ella toma una decisión en un momento un tanto comprometido, algo que su madre difícilmente le perdonará. 

Al margen de una trama que gira en derredor de Blanca Alerces, Jorge Díaz merodea por otros escalafones de la sociedad para presentarnos al otro bando, al de los anarquistas y al de los marginados. Manuel Campos y Luis Segura son seguidores de Bakunin y luchan por sus ideales. Tras un altercado con la policía en momentos en los que las huelgas y el alzamiento de los obreros en pos de una mejora laboral están a la orden del día, deciden ocultarse en uno de los barrios más marginales del Madrid de la época, el barrio de Las Injurias, ya desaparecido. Allí vive la gente más pobre y los delincuentes más buscados.  

En Triana (Sevilla) muy cerca de donde vive la que subscribe tiene su taller de pintura el francés Jean-Marie Huguet. Enamorado de la luz de esta tierra y de sus mujeres, el pintor mantiene una relación con Carmen, una gitana con la que convive. Carmen es su musa, su inspiración, su modelo para los cuadros más atrevidos y más valiosos. 


Las tres tramas anteriores  confluyen en un punto común que tiene a Alfonso XIII como nexo de unión. Durante la Gran Guerra, España fue un país neutral aunque el monarca español era hijo de una francesa y esposo de una inglesa. A pesar de mantenerse al margen del conflicto bélico, Alfonso XIII, tras recibir una carta de una niña francesa solicitando su ayuda para localizar a su hermano desaparecido en el frente, cree que debe implicarse y prestar su ayuda en un momento tan crítico como este. Así surge la Oficina Pro-Cautivos en la que trabajarán Blanca y Manuel, después de haberse conocido en otras circunstancias. Una oficina que estará dirigida por Álvaro Giner, un médico muy amigo del monarca, y que tendrá un peso específico en el libro, una oficina a la que recurrirá Carmen en busca de noticias de su amante Jean - Marie.

El argumento se derrama por más senderos aún y de hecho, todavía podría contaros mucho más sin ni siquiera desvelar las claves de la novela, pero creo que con lo dicho abro suficientemente la puerta hacia la curiosidad. Sin duda, Cartas a Palacio es un novelón en el que confluyen diversas temáticas con las que el lector difícilmente se aburrirá. Toca temas como las distintas clases sociales, el anarquismo, la homosexualidad, el terrorismo, el adulterio, las infidelidades, el espionaje, la pornografía, el odio, las amenazas, las venganzas, el amor, los abusos,... entrelazando subtramas dentro de un argumento que se asienta sobre pilares reales y ficticios. De hecho, la Oficina Pro-Cautivos tuvo una existencia real sobre la que Jorge Díaz nos habló, entre otras muchas cosas, en la entrevista que nos concedió (puedes leerla aquí). Cada subtrama tiene a su vez su propio desarrollo, sus propios puntos álgidos, sus propios personajes que a veces coinciden en espacio y tiempo. 

En cuanto a los personajes, siempre me gusta fijarme en aquellos que, no lejos del protagonismo, sí permanecen más en la sombra. En esta ocasión mi talón de Aquiles ha sido Elisa. Una joven sometida a la dura disciplina de un padre y sin una madre en cuyo regazo cobijarse, algo que a mi juicio, modela su carácter. Ella ve en su amiga Blanca el reflejo de lo que le gustaría ser y no entiende por qué su amiga es tan inconformista con la vida que le ha tocado. 

Manuel Campos, el anarquista, también ha sido objeto de mi atención. El autor dibuja a un hombre comprometido con sus ideales pero sin llegar a situaciones extremas. Quizás por el hecho de tener experiencias tanto en un bando como en el otro le hace recapacitar y tener un punto de vista distinto al resto de sus correligionarios.  

Aunque para mí estos dos personajes compiten en protagonismo con Blanca Alerces, ella es la verdadera heroína de esta novela, no en balde esta se inicia y termina en la víspera de su enlace matrimonial. Blanca no es una mujer de su época. Tiene una forma de pensar que choca contra el pensamiento de las mujeres de su condición. Ella defiende y reivindica su derecho y su lugar en la sociedad como persona aunque sea mujer y su tozudez por ayudar a los más desvalidos, por tener una ocupación propia a pesar de no tener necesidad de ello, exalta a su madre pero alegra a su padre, un hombre que aprueba la actitud de su hija por dispar que sea y al que agrada su buena disposición.    

martes, 29 de abril de 2014

ENTREVISTA a JORGE DÍAZ (Cartas a Palacio).

Autor

Jorge Díaz nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión. Es uno de los creadores y ha sido coordinador de guiones de Hospital Central, serie con la que ha cosechado todos los premios de la profesión, el TP y el Ondas, entre otros muchos. Tras un año sabático en Brasil, regresó con su primera novela, Los números del elefante. La justicia de los Errantes, en la que novelaba el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del pasado siglo, fue su primera incursión en el género histórico.

Cartas a Palacio es su tercera novela. 


Cartas a Palacio (Jorge Díaz) Sinopsis

Una ambiciosa novela de amistad, amor y guerra en la Europa de principios del siglo XX, que cuenta la primera misión humanitaria gubernamental de la historia.

Se acerca el final del año más triste que se recuerda en el viejo continente. La guerra ha estallado hace unos meses y avanza sin piedad sembrando de muertos y heridos el corazón de Europa, cuando al Palacio Real llega una carta que remueve profundamente el ánimo de Alfonso XIII: una niña francesa suplica su ayuda para dar con el paradero de su hermano, desaparecido en el frente. Conmovido por tal petición, el monarca emplea la diplomacia española para saber de la suerte del hermano de la pequeña Sylvie, pero su acción navideña tiene consecuencias imprevistas y provoca la llegada de un alud de solicitudes a palacio.

Impresionado por la magnitud de la tragedia, Alfonso XIII, reúne a un excepcional grupo de colaboradores entre los que se encuentran su íntimo amigo y médico militar Álvaro Giner; Manuel Campos, profesor de mecanografía y simpatizante anarquista, o Blanca Alerces, una joven aristócrata madrileña decidida a tomar las riendas de su vida. Con ellos, el rey pondrá en marcha la Oficina Pro-Cautivos, donde gracias a la ayuda de funcionarios y diplomáticos, buscarán el modo de dar respuesta a todas esas familias rotas por la guerra, desesperadas por encontrar a sus seres queridos.

Inspirada en un hecho real, Cartas a Palacio recrea un momento histórico fascinante. Una ambiciosa novela en la que se mezclan el amor y la guerra, reyes y anarquistas, ambientes aristocráticos y humildes, el frente de batalla y el bullicio de las ciudades. Una emocionante novela coral de héroes anónimos, que con su compromiso llevaron a cabo una misión extraordinaria.

[Información facilitada por la editorial]



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La pasada semana tuve la oportunidad de charlar con Jorge Díaz sobre su última novela, Cartas a Palacio, un libro que algunos de vosotros ya habéis reseñado y que, al parecer, está gustando bastante. En lo que a mí respecta, he disfrutado mucho con la lectura de esta novela, aunque en el momento de la entrevista aún no lo había terminado, porque abarca una amplia temática y saca a la luz un episodio de la historia que yo desconocía por completo. 

La Oficina Pro-Cautivos fue instaurada por el rey Alfonso XIII en los desvanes de Palacio con el objetivo de ayudar a las familias que buscaban información sobre los soldados desaparecidos en combate durante la I Guerra Mundial. A pesar de la neutralidad de España en tal conflicto bélico, estuvo muy involucrada en esta misión humanitaria que ha pasado de puntillas por la Historia. Jorge Díaz la rescata para nosotros y construye a su alrededor diversas tramas que encandilarán al lector. Esto fue lo que nos contó:

Marisa G.- Jorge, Cartas a Palacio es tu tercera novela en la que hablas de la labor humanitaria del rey Alfonso XIII al crear lo que se llamó la Oficina Pro-Cautivos durante la I Guerra Mundial, algo que yo desconocía por completo.

Jorge D.- Pues a mí me pasó exactamente igual y lo mío es más grave porque yo ya había escrito una novela encuadrada en el principio de los años veinte, La justicia de los errantes. Para aquella novela leí muchos libros sobre la época pero desconocía la existencia de aquella oficina. Me enteré de casualidad, viendo un documental. No me sonaba absolutamente de nada. Le pregunté a algunos amigos, a familiares... Nadie sabía nada. Entonces busqué información  en internet y encontré algunas referencias. Entendí que aquella historia era material para una novela. ¿Por qué nadie sabe nada de la existencia de aquella oficina? Bueno, yo tengo mi teoría. Creo que la Guerra Civil acabó con la Historia de España anterior. Parece que el siglo XX solo es República y Guerra Civil. Luego también pienso que cuando alguien hace algo mal tendemos a criticar mucho pero jamás elogiamos lo bueno. Alfonso XIII hizo muchas cosas mal pero acertó con la creación de esta oficina y creo que había que contarlo. No era un personaje simpático para mi pero una vez que me he documentado puedo decir que ahora hasta me cae bien.

M.G.- ¿Entonces ha cambiado la concepción que tenías de ese rey?

J.D.- A ver, sigo pensando que no fue un buen rey pero tengo la idea romántica de que una persona es tan buena como lo mejor que ha hecho. ¿Por qué no medir a Alfonso XIII por lo bueno y no por lo malo? Y sí reconozco que al final le tengo simpatía.

M.G.- Y esta oficina que empezó como algo pequeño, con pocos empleados llegó a hacer grandes cosas, ¿no?

J.D.- Sí, empezó siendo algo muy, muy pequeño. Se habilitaron unos desvanes de palacio que no se usaban para nada, con un par de empleados y tres máquinas de escribir compradas a plazos. Cuando se cerró tenía cincuenta y cinco empleados, habían colaborado cuatrocientos diplomáticos,... Se convirtió en lo más importante para la gente que trabajó en aquella oficina. Todo esto lo comparo mucho con lo que hizo Schindler, que empezó de forma muy simple, intentando ayudar en los casos que podía hasta que llegó un momento en que se obsesionó por salvar a una persona más. Uno más. La oficina Pro- Cautivos se convirtió en algo que estaba por encima de ellos mismos.

M.G.- Si no me equivoco se disuelve en 1921.

J.D.- Sí, porque la guerra se acabó, se dejaron de recibir cartas, los prisioneros volvieron a sus países. Se intentó poner en marcha otra vez con la guerra de Marruecos pero claro, la diferencia fue que España colaboraba en la I Guerra Mundial porque no tenía una presencia pero en la guerra de Marruecos España era parte implicada y así todo era más complicado. 

M.G.- Y siendo España neutral, ¿cómo se tomaba el resto de los países involucrados en la guerra la intromisión española respaldada por la monarquía?

J.D.- Yo creo que lo agradecían. Hay que tener en cuenta que cuando empieza la guerra, se rompen las relaciones entre Alemania y Francia, Alemania e Inglaterra,... Cada país toma a otro para representar los derechos de sus ciudadanos. Tú imagínate que eres francesa y tienes una casa en Berlín, por mucho que Francia y Alemania entren en guerra, tú tienes tus derechos. Pero claro, como Francia no te puede defender, te tiene que defender otro país y ahí entraba España, que representaba los derechos de los ciudadanos franceses y Suiza representaba los derechos de los ciudadanos alemanes. Por lo tanto no es casualidad que la primera carta que da pie a la Oficina Pro-Cautivos sea de una niña francesa que escribe al rey de España. Así que sí, yo creo que los países agradecían el tipo de labor que hacía la oficina porque velaban por los intereses de los soldados. Además como desarrollaron un proyecto de intercambio de prisioneros, tanto un país como otro salía beneficiado. 

M.G.- La temática que abarca tu novela es muy extensa. No solamente hablas de ese episodio histórico sino que también desarrollas tramas amorosas y nos hablas de las revoluciones obreras, del anarquismo, del terrorismo, la homosexualidad, la pornografía. Desde luego el lector no se va a aburrir.

J.D.- Espero que no porque si con todo eso se aburre... Me gusta que digas esto. Lo que más llama la atención de la novela y en lo primero que los lectores se fijan es en la Oficina Pro-Cautivos y en la figura de Alfonso XIII y seamos sinceros, el rey es un personaje secundario, muy simpático y con toques de humor pero muy secundario. La protagonista de la novela es Blanca Alerces y la verdadera trama de la novela es si Blanca se queda con Álvaro o con Manuel, uno de su misma clase social y el otro un anarquista. Yo nunca había escrito una novela con una protagonista femenina y ha sido para mí un reto crear a una mujer femenina y fuerte que no dependiera de los hombres.  El resto de las tramas que aparecen en la novela siempre vienen impulsadas por el amor. Mi favorita es la de la sevillana Carmen y el pintor francés. 




Como anécdota te digo que yo quería tener en la novela a un francés y a un alemán pero no quería que representarán los tópicos. Así que se me ocurrió lo del pintor parisino que viaja buscando la luz y la belleza y lo coloco en Sevilla. Y en Sevilla, ¿a quién podía conocer? Pues a una gitana de Triana, a Carmen. Mientras escribía la novela me enamoré de ella, me apasiona esta mujer que lucha y sale adelante. 

Luego la trama del alemán Frank con Gonzalo, el periodista español, también me resultó muy agradable de escribir con todo ese movimiento de espionaje que yo quería tener. 

M.G.-  En la novela hablas de unos cabarets a los que acudían hombres para encontrarse con otros hombres y también mencionas las películas pornográficas que se hacían entonces. Imagino que serían más eróticas que otra cosa, ¿no?

J.D.- Te puedo asegurar que yo he visto una y era pornográfica, pornográfica.

M.G.- ¿En serio? ¿De qué año?

J.D.- A ver, cuando tú piensas en Alfonso XIII, una de las primeras cosas que te vienen a la cabeza, porque se ha dicho muchas veces, es que produjo películas pornográficas. Yo quería meter eso en la novela. Mi gran problema era que las películas de aquella época no se produjeron hasta el año 1922, por lo tanto, en mi novela, que transcurre del año 1914 a 1918, la producción no cabía pero sí el visionado y eso hice. 

Siendo director del programa La noche prohibida, aquel que trababa de sexo con Ivonne Reyes, Coronado, y tal..., no sé si te acordarás.

M.G.- Sí, sí que me suena. 

J.D.- Pues en el último programa, pudimos ver una película que se llamaba algo así como El confesor y aquello de erótico no tenía nada. Era pornográfico. 

M.G.- Pues yo no conocía para nada esa vertiente de Alfonso XIII. Me ha resultado muy curioso todo esto que cuentas.

J.D.- También había otras películas que llamaban naturalistas. En el anarquismo era muy común el naturalismo y el higienismo. Muchas veces se reunían en playas, por ejemplo en Barcelona era la playa de Bogatell, a donde acudían para hacer gimnasia desnudos una vez a la semana. Y en Alemania se comercializaron mucho películas nudistas, de chicas que hacían composiciones de estatuas griegas. Eran películas por las que se tenía mucho interés y se comercializaron mucho, especialmente en una época donde ver un tobillo era ya un escándalo. Pero vamos, que cuando se dice que Alfonso XIII produjo películas pornográficas te puedo asegurar que eran pornográficas.

M.G.- Qué curioso... Bueno, tu novela es coral, en la que tienen presencia muchos personajes. Te quería preguntar algo que ya me has contestado, si realmente crees que hay un único personaje protagonista. Dices que para ti es Blanca Alerces sin embargo, la percepción que yo tengo como lectora, es que junto a Blanca hay otros tantos, como Álvaro y el anarquista Manuel Campos, que tienen tanta importancia como ella.

J.D.- Puedes tener razón en cierto sentido pero en otro no. Mira, el protagonista no tiene que ser siempre el que más aparece. Yo creo que el protagonista real es el motor. La novela empieza cuando Blanca se va a casar y acaba cuando Blanca decide con quién va a hacer su vida. Aunque a lo largo de la novela haya habido muchos vaivenes, muchas tramas de importancia, en realidad el motor de la novela es la vida de Blanca y durante su vida han pasado todas las demás cosas pero Blanca, para mí, es la protagonista principal. 

M.G.- Lo que sí es cierto es que ella encarna ese tipo de personaje del que más jugo se puede extraer en la literatura. Es una mujer inconformista que no se amolda a los convencionalismos de la época, que rompe con los estereotipos,... 

J.D.- Si, es verdad y también te digo que Blanca es el personaje más fácil de componer porque es el más agradecido. Cuando estás escribiendo, al que más tienes que querer es al malo porque es el más difícil de crear. Sin embargo, a la buena que en este caso es muy feminista y lucha contra todo y es guapa,... a esa es más fácil quererla que a otros personajes como Elisa, que es una mujer a la que tienes que encontrarle la pasión.

M.G.- Pues fíjate que yo me decanto más por Elisa que por Blanca. A mi Elisa me ha producido mucha ternura porque es una mujer muy sometida, que envidia todo lo que tiene Blanca y le gustaría ser como ella... Me ha producido mucha ternura ese personaje.

J.D.- Me has dicho que aún no has llegado al final de la novela ¿no?

M.G.- Me faltan cien páginas. 

J.D.- Pues te vas a llevar una sorpresa... 

M.G.- No me digas... 

J.D.- Ya verás. Lo de Elisa es como con Blanca, que no se sabe con quién se queda hasta la penúltima página. Y te digo una cosa, cuando yo empecé a escribir la novela y me hice mi primera sinopsis, para mí Elisa se quedaba con uno pero cuando me faltaban treinta páginas para acabar me dije  «Quita, quita que me he equivocado... Mejor se queda con el otro». O sea que si estás sospechando algo, lo mismo te equivocas. Creo que todo está bastante oculto porque el primero que no lo tuvo claro fui yo hasta llegar al final. 

M.G.- Bueno, eso está muy bien porque una novela demasiado predecible pierde la gracia.

J.D.- Sí, pero lo importante es que al final entiendas por qué se toman ciertas decisiones y por qué los demás reaccionan como lo hacen. Me gustaría que cuando la acabaras me mandaras un correo y me dijeras si la percepción que tienes de la novela a falta de cien páginas es la misma que tienes cuando la acabes. 

M.G.- Vale, pues lo haré. Te diré cuál es mi percepción.

J.D.- Te lo agradeceré. 

jueves, 2 de enero de 2014

YO FUI A EGB de Javier Ikaz y Jorge Díaz.





Editorial: Plaza & Janés.
Fecha publicación: Noviembre, 2013
Precio. 18,90 €
Nº Páginas: 255
Formato: Tapa dura.
Género: Humor; Nostalgia /Añoranza.
ISBN: 9788401346712



Autores

Javier Ikaz nació siendo aún muy pequeño, concretamente un abril de 1978, pero con la total convicción de que no le gustaría ir a clase. Cuando llegó el momento de ponerse la bata y acarrear una pesada mochila descubrió que aquello tampoco estaba tan mal, a pesar de las matemáticas. Hizo muchos amigos de los que se alejaba cuando se ponían a jugar al fútbol, ocasión que aprovechaba para leer y escribir. De hecho la afición la mantiene y le ha permitido publicar varios libros y gracias a su cinefilia ha dirigido numerosos cortometrajes y un documental. No era mal estudiante y mucho menos bueno, pero finalmente acabó con el libro de escolaridad en un cajón del mueble del salón, junto a un montón de cartas del banco sin abrir y un título de informático sin ejercer.

Desde bien joven desarrolló un oído musical nefasto, a pesar de tener la casa llena de cassettes de todo tipo. Una vez se encontró una moneda de cien pesetas en la calle y descubrió que la vida merece la pena. Desde entonces lee y escribe como si no hubiese mañana. A veces hasta de manera profesional.



Jorge Díaz nació en Bilbao en abril de 1971 y hubiera pasado totalmente desapercibido durante los ocho años de su EGB de no ser por aquellos cuadernos de matemáticas en los que utilizaba la regla hasta para hacer el símbolo «más» y aquella dichosa canción que un profe les mandó inventar y que a punto estuvo de convertirse en el himno del colegio. Siempre suspendía gimnasia, calcaba los dibujos y se ponía rojo como un tomate cuando tenía que  hablar en público. ¡Imaginaos  el día que tuvo que pasar por todas las clases cantando su canción! 

Se aficionó a llegar tarde por las mañanas y enseguida descubrió que el pasillo no eran ningún castigo. No ganó ni una sola medalla, pero sí un montón de amigos que todavía conserva y a los que sigue llamando por su mote del cole.

De la Universidad salió con el título en Ciencias de la Información (Publicidad) que le permitió trabajar como creativo en varias agencias de publicidad hasta que hace un par de años decidió montar la suya propia, Pentsaleku, ese lugar al que mandan a los niños a pensar cuando se portan mal. Además de diseñar, bloguea y, durante los últimos ocho años, ha escrito en un montón de publicaciones hasta hacer de los blogs su profesión y conseguir hablar de música sin necesidad de tener que cantar. Hace muy poco descubrió que ya no se pone colorado.


Sinopsis

Si te aprendiste los ríos y las cordilleras mientras mordisqueabas una goma Milán, si comiste empanadillas en Móstoles, si estabas entre dos tierras y no encontrabas el sitio de tu recreo, si para ti el tiempo era oro y jugabas al Precio Justo, seguro que fuiste a EGB. Si llevabas hombreras o te echabas laca Nelly, si lo primero que leíste fue El libro gordo de Petete, si tu primera lágrima fue porque Marco no encontraba a su madre, si el primer pollo que te comiste fue un Frigodedo, no hay duda de que tú también fuiste a EGB. Los pitufos, Naranjito, Parchís, ET, las chapas, el Seiscientos, Orzowei, los minerales, los gusanos de seda, los Rotring, la Teleindiscreta, la abeja Maya, los lagartos de V, la Botilde, The Final Countdown.

Todos los que fuimos a EGB sabemos que hay mil historias que contar, y estamos deseando retroceder en el tiempo para recordarlas todas en un libro totalmente ilustrado y escrito por los autores del exitoso blog Yo fui a EGB.

Este es el libro que celebra el fenómeno de internet Yo fui a EGB, seguido por más de medio millón de personas y ganador del Mejor Blog Personal y Mejor Blog del Público en los Premios Bitácoras, y Mejor Blog Personal y Mejor Blog del Año en los Premios 20Blogs.

Ficha del libro: www.megustaleer.com

[Información facilitada por la editorial]



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Hace unos días os traje la entrevista que realicé a los autores del mágico libro Yo fui a EGB, Javier Ikaz y Jorge Díaz (puedes leerla aquí), culpables ambos de haber conseguido que me retrotrajera en el tiempo para vestir mi horrible uniforme del colegio, ponerme los calcetines hasta las rodillas, cargar con una mochila de unos 20 kilos, y verme ahogada por múltiples deberes sin fin. Ahora eso sí, los días previos al inicio del colegio eran una fiesta y más aún ese primer día en el que estrenaba cuadernos y bolis, llevaba mis libros inmaculados, recién forrados y olían tan bien... Desde entonces, lo primero que hago cuando me compro un libro es abrirlo y olerlo. Manías que tiene una. 

Desde la publicación de Yo fui a EGB, son muchas las opiniones que han ido surgiendo estas semanas atrás y todas coinciden en lo mismo. Yo fui a EGB es un libro ameno y entretenido, pero sobre todo muy divertido con el que regresamos a nuestra más tierna infancia para rememorar detalles de la niñez que tanto nos marcaron.

Con este libro he vuelto a masticar los famosos chicles Cheiw de fresa ácida, que se ponían duros como una piedra y me dejaban un espantoso dolor de mandíbula. También me ha permitido volver a saborear los cortes de helado aunque esos los sigo degustando porque me encantan junto con los flag, que no eran más que agua coloreada y congelada. ¿Os acordáis? El kioskero de mi barrio se parecía a Fofó el de los payasos y mi hermana pequeña Isabel llegaba con una moneda (ni me acuerdo de qué valor) y le decía: Fofóooooooooo, dame un flá. Aquí os dejo el anuncio televisivo de aquel producto:





Levantarse de la cama en los meses de invierno sigue siendo una crueldad pero cuando era pequeña mi madre sabía cómo mantener mi cuerpo calentito sin sufrir el calvario de desvestirme para colocarme el uniforme. Solución: me dejaba el pantalón de pijama bajo el chándal o bien la camiseta si tenía que ponerme la falda del uniforme. Si hoy analizo fríamente aquellas prácticas me parecen espantosas e incluso un tanto antihigiénicas pero como dice el refrán: Ande yo caliente...  La lucha contra el frío se remataba con el uso de unos pasamontañas que tan solo te dejaban al aire los ojos... Cuando llegaba al colegio y empezaba a quitarme cosas de encima me sentía liberada y volvía a respirar. 

En cuestión de juegos, los recortables y los cromos eran mi mayor tesoro. Aún tengo mis cromos guardados en una caja de madera. Podía pasarme las horas vistiendo a aquellas muñecas de papel de ojos grandes y vestiditos de cuello bebé o bien intentando ganarle a mis amigas algún que otro cromo con purpurina. Luego vinieron el elástico, el tejo,... y la lima. Mira que éramos burros. Pocas desgracias ocurrieron para las horas y horas que nos tirábamos en la calle jugando Al cielo voy. No me extrañaría que la escoliosis que sufro hoy se debiera a ese juego, en el que tenías que soportar los kilos de tus amigos sobre los riñones y la espalda. Bueno, seguro que el maletón lleno de libros hasta arriba también tuvo que ver con mi desviación de columna. 


 

Hace un par de años me dio por comprarme una Nancy, pero yo no quería las que venden hoy en las tiendas, cuya cara es sustancialmente distinta a la que yo tenía de pequeña. Yo quería la Nancy original cuya cara recuerdo. Tenía tanta fijación por la muñeca en cuestión que estuve buscando por internet y sí, en Ebay la encuentras pero su precio astronómico rompió mi ilusión. La de los años 70 ronda los 150 euros. No estoy tan nostálgica como para gastarme esa pasta, la verdad.

De los programas de la tele, guardo un cariño especial por La bola de cristal y su bruja Avería. Allí fue donde conocimos a Alaska, a Kiko Veneno, a Santiago Auserón,... Las mañanas de los sábados tenían un sabor muy distinto.



Y en cuanto a las series de animación mis preferidas eran La Abeja Maya y El bosque de Tallac con los ositos Jackie y Nuca. Hace unos años, en otro de mis arranques nostálgicos, me hice con la colección completa de la simpática abeja y sus amigos. La vi enterita, dvd tras dvd y me lo pasé pipa. 

¿Quién no se ha pintado alguna vez un reloj en la muñeca? Estabas deseando que alguien te preguntara la hora para responder: Las carne menos hueso. De esta expresión no me he vuelto a acordar hasta que no he leído el libro y es que nuestra mente está llena de recuerdos que solo salen a flote si alguien te habla de ellos. 

También recuerdo con nostalgia aquellos días en la playa. Cuando mis padres me llevaban a Matalascañas en Huelva, había que salir casi de madrugada para transitar durante horas por carreteras estrechas y en mal estado. No había amanecido aún y ya estábamos con el zafarrancho de bolsas para arriba y para abajo. La sombrilla que no se olvide, ni los flotadores de patito que tenían unos rebordes de plástico duro que menudas rozaduras te hacían en los costados. 




Importantísimo los tuppers con los filetes empanados y la tortilla de patatas. La sandia y el melón para el postre y las meriendas para los niños. Seguro que entonces el día tenía más de 24 horas porque nos daba tiempo a hacer mil cosas. Yo creo que nos han ido robando minutos poco a poco y con el paso de los años, porque si no, no me explico cómo ahora no tengo tiempo de nada y los días se pasan volando.

El libro Yo fui a EGB toca todos estos temas y muchos más desde los productos de alimentación típicos de aquellos años, pasando por las chuches más variopintas, las tendencias en ropa y calzados (uso de las hombreras y calentadores,...), los juegos de mesa en los que invertíamos horas (Tragabolas, Cluedo,...), los famosos dos rombos que nos amargaban las noches televisivas, los primeros reproductores de vídeo y películas que alquilábamos en los videoclubs, los trabajos de manualidades que teníamos que hacer para el colegio (confieso que mi padre hacía el 80% de la manualidad y aún así me suspendían alguna vez; con lo «apañao» que es mi padre y que lo suspendieran...), las revistas que leíamos (Superpop, Vale,...), y las horas que nos pasábamos escuchando la radio e intentando grabar una cinta con nuestras canciones preferidas sin que se oyera la voz del locutor. 




Mi primer poema: 


Con un seis y un cuatro
esta es la cara de tu retrato. 




Yo fui a EGB es terapéutico para el espíritu. Es inevitable reírte con este libro. Allá donde mires surge repentinamente un recuerdo sobre algún amigo, algún profesor, algún juguete,... Experiencias de vida que nos han ido conformando en lo que somos hoy.

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