Reparto: Jennifer Jones, Jason Robards, Joan Fontaine, Tom Ewell, Cesare Danova, Jill St. John, Paul Lukas, Bea Benaderet, Charles Fredericks, Sanford Meisner, Mac McWhorter, Albert Carrier, Richard De Combray
Género: Drama
Sinopsis: Finales de los años 20. El doctor Richard, un prestigioso psiquiatra que trabaja en una famosa clínica mental suiza, comienza a tratar a la atractiva Nicole Warren, una joven americana de clase alta que padece graves trastornos emocionales...
[Fuente: Filmaffinity]
Os hablaba el otro día de un pequeño libro de Francis Scott Fitzgerald, El Pagaré (cuya reseña puedes leer aquí), y en aquel post salió a relucir otro título del autor norteamericano, Suave es la noche, llevada al cine por Henry King en 1962. Precisamente de esta adaptación cinematográfica os quiero hablar hoy. Hacía mucho tiempo que no traía cine clásico al blog y he querido aprovechar la oportunidad. Ahora bien, debo hacer una rectificación, o más bien una actualización porque, si bien Suave es la noche me pareció una película extraordinaria cuando la vi por primera vez, su nuevo visionado me ha hecho cambiar de opinión. Me ha parecido tan larguísima (146 minutos) que mi cabeza ha ido desconectando por momentos. En cualquier caso, ¿de qué trata?
Con una canción melódica, evocadora y apasionada que lleva por título Tender is the night, es decir Suave es la noche, nos trasladamos a la Riviera Francesa. Son los años 20, los felices años 20, con banda sonora de charlestón. En soleadas jornadas de sol, los ricos norteamericanos pasan los días junto a la playa. Ellos jugando con sus hijos. Ellas yacen en tumbonas, ataviadas con prendas más propias de un cóctel y protegidas del sol con enormes sombreros. Pero las noches son territorio de fiestas y champán. Precisamente, para celebrar el 4 de julio, Dick Diver, un médico psiquiatra, y Nicole, su acaudalada esposa, deciden organizar una fiesta en su magnífica villa.Allí se congregan amigos de toda la vida, como Tommy Barban (Cesare Danova) o el compositor Abe North (Tom Ewell), junto a otros desconocidos que, a pesar de considerar a los Diver unos snobs, no dudan en aceptar la invitación a la fiesta. Entre los invitados figura la joven y bella actriz Rosemary Hoyt que, de momento, tan solo ha interpretado una película. La noche transcurre alegremente. El matrimonio Diver se deshace en mimos porque son inmensamente felices, y transmiten esa felicidad a los demás. Sin embargo, en un momento de la noche, mientras Dick enseña a Rosemary el jardín de la casa, Nicole se refugia en su habitación donde sufre un ataque de histeria. ¿Qué le ha ocurrido?
A partir de este momento, retrocederemos en el tiempo. Nos instalaremos en Zurich, en una clínica psiquiátrica donde Dick ejercía como médico y donde Nicole estaba internada por problemas mentales. Allí fue donde se conocieron.La relación entre médico y paciente se transforma, tornándose más íntima y más personal. No destrozo el argumento si cuento que Dick y Nicole se casan y emprenderán una vida de ensueño, viajando aquí y allá.
Una vez narrado el pasado, regresaremos al presente, a esa Riviera francesa, un escenario idílico que se contrapone con el drama que encierra la villa de los Diver. Lo que ocurre, dejo que lo descubráis vosotros mismos.
¿Qué me ha gustado de la película?
En un principio, la trama parece que se va a centrar exclusivamente en Nicole y en su enfermedad mental. Es decir, pensé que la vida del matrimonio iba a estar salpicada de un sinfín de episodios neuróticos de la esposa, que iban a destruir y tirar por tierra la relación conyugal. Sin embargo, la historia gira hacia otro lado y pone el foco de atención en Richard Diver.Dick es un hombre comprometido con su trabajo. Lleva muchos años ejerciendo pero se ha enamorado de su paciente. Cosas más raras se han visto. Pero el hecho de que ella sea una mujer rica se irá convirtiendo en un lastre. Por amor, él cederá en diversas ocasiones hasta el punto de haber emprendido un camino de destrucción que, de no frenar a tiempo, lo conducirá a la aniquilación.
Los temas son interesantes. La ausencia de dinero puede complicarte mucho la vida, pero la abundancia, también. Sobre todo si lo tiene tu mujer y te van señalando con el dedo por dicha causa. A Dick, la inmensa fortuna de su esposa, controlada por su hermana, al ser su tutora, se le vuelve en contra. De ser un hombre con un propósito en la vida, se convierte en alguien vacío y dependiente, que siente que pierde el tiempo y se aleja de lo que le realmente le apasiona.
A ello se suma la enfermedad mental de Nicole y el estilo de vida que quiere llevar la esposa. ¿Por qué pensar en clínicas, enfermedades y enfermos? ¿Por qué no disfrutar de la vida? Dick trata de entender lo que le pide su mujer, y camufla su malestar en viajes, excursiones y fiestas, sin darse cuenta de que está dejando de ser él mismo. ¿Cómo soportar todo esto? En Suave es la noche el alcohol corre a lo grande, e incluso se deja al alcance de los niños, y ahí está el otro tema interesante de este largometraje, el alcoholismo.
Pues estos temas, Fitzgerald los tenía a la mano. Y es que, la novela Suave es la noche es de corte autobiográfico. Para saber más, puede empezar leyendo este artículo de la revista Vanity Fair, pero hay mucha más información en Internet.
¿Qué no me ha gustado de la película?
Sin lugar a dudas, su duración. El metraje me parece excesivo hasta el punto de, por aburrimiento, terminar desconectando en las partes menos interesantes. Hubiera estado bien algo más de condensación, resumir el pasado y acortar unos buenos veinte minutos.
Por otro lado, creo que se desaprovecha bastante la enfermedad mental de Nicole. En la película, mientras la joven está ingresada en Zurich, se indaga en los motivos por los que ella sufre esquizofrenia, pero las explicaciones pasan sutilmente, sin ahondar demasiado. Luego, su enfermedad quedará demasiado desdibujada y tan solo se incide en el papel de Dick, en lo que él representa para ella, en relación a su enfermedad, algo así como un salvador, un dios.
Personajes
En esta película, hay cinco personajes que ocupan el mayor protagonismo. En primer lugar, Nicole Warren (Diver, de casada). De ser una joven hermosa, inestable y vulnerable, como un cervatillo inocente, la veremos transformada en una mujer serena, admirada por otros hombres. ¿Está realmente enamora de Dick? ¿No será un espejismo? Quizá se aferró a él porque supo cómo tratar su enfermedad.
Y es que Dick es un médico de renombre, pero su matrimonio con Nicole lo ha perjudicado. Si su esposa evoluciona en una dirección, él lo hace en el sentido contrario. Se sentirá acorralado. Ama a Nicole pero eso conlleva ciertos inconvenientes, ciertas renuncias. Su prestigio profesional incluso queda en entredicho, ensombrecido. Al final, resultará un personaje atormentando, que tiene que estar justificándose constantemente, y al que la amargura lo invade.
A mi juicio, también es un hombre atormentado Abe North, el amigo compositor que ya compone poco. De ser un reconocido músico ahora su genio se ha secado. Es posible que las copas de champán que pasan por sus manos tengan algo que ver. Se quedará atónito cuando compruebe con qué facilidad otros músicos más jóvenes (y menos borrachos) son capaces de resolver los obstáculos musicales con los que Abe se encuentra.
Por último, Tommy que sufre de un amor condenado a la resignación. Por otro, Rosemary es una joven a la que no le faltan pretendientes, pero el que a ella le interesa verdaderamente está lejos de su alcance.
En cuanto a las interpretaciones, no hay mucho donde rascar. Confieso que desconocía a los actores principales -Jennifer Jones, Jason Robards-, no así a Joan Fontaine o a Tom Ewell. De todos modos, no han sido interpretaciones que me hayan fascinado.
Con un titulo tomado de un verso de Keats, Suave es la noche es una película a la que le sobra metraje, y eso lastra mucho el resto. No faltan temas profundos, hay drama, y amor, pero el ritmo es lento, con altibajos. Como dije antes, la recordaba de otro modo y, en esta ocasión, se me ha hecho más tediosa. En cualquier caso, saber que la trama está muy vinculada a la vida de Fitzgerald es un gran punto a favor.
Reparto: Charles Boyer, Jennifer Jones, Peter Lawford, Helen Walker, Reginald Gardiner, C. Aubrey Smith, Reginald Owen, Sara Allgood, Ernest Cossart, Una O'Connor, Florence Bates, Richard Haydn
Género: Comedia
Sinopsis: Unos días antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), a Cluny (Jones), una joven apasionada de la fontanería, la envía su tío a servir como criada en una rica mansión inglesa. La vida como sirvienta es dura, pero sus días los alegra un refugiado checo (Boyer), invitado de los dueños de la mansión, que ha huido del nazismo. Ambos se identifican como "almas desplazadas", pero ella no quiere nada romántico con su agradable nuevo amigo.
[Fuente: Filmaffinity]
Mucho se está hablando de la novela de Margery Sharp en los últimos meses. Bajo el título de Cluny Brown, publicada en 1944, y editada en castellano por Hoja de Lata, son muchas las opiniones que van surgiendo aquí y allá. Todas ellas muy positivas. Yqué maravilla encontrar una adaptación al cine de una obra que está gustando tanto, y encima dirigida por Ernst Lubitsch.
La obra de Sharp fue llevada al cine por el director alemán en 1946, modificando brevemente el título.El pecado de Cluny Brown arranca con dos líneas argumentales que tienen una ligera conexión inicial para luego confluir y convertirse en una sola. Por un lado, tenemos a la joven Cluny Brown, sobrina del señor Arn Porritt, un fontanero que siempre está reprochando a la muchacha no saber el sitio que le corresponde. Por otro lado, tenemos a Adam Belinski, un profesor checo que llega a Londres huyendo del nazismo. Ambos coinciden momentáneamente en casa del señor Hilary Ames, un individuo que anda preparando una fiesta, pero se encuentra con el inconveniente de tener el fregadero atascado.En su auxilio llega la pizpireta Cluny que tiene conocimientos de fontanería por convivir con su tío. Y, a la vez se presenta en la casa Belinski, buscando a una tercera persona. Entre los tres se desarrolla la primera escena cómica de la película, y el profesor queda prendado de la inocencia y a alegría de Cluny.
Por diversos avatares que no voy a desvelar, ambos protagonistas vuelven a coincidir pocos días después. Lo harán en la mansión Friars Carmel, propiedad que una distinguida familia de clase alta británica tiene en la campiña inglesa. Allí llega Cluny en calidad de doncella. Y también lo hará Belinski como invitado y refugiado de la familia. Se reconocen y entre ellos surge una amistad que dará lugar a una serie de situaciones, hasta llegar a un desenlace que, como comedia romántica que es, no podría ser diferente al que es.
Que Ernst Lubitsch y sus películas son alabadas y reconocidas por la crítica no hay que dudarlo. Basta con darse una vuelta por las webs profesionales y leer diversos artículos en prensa. De hecho, este largometraje difícilmente baja de una puntuación inferior a 8. Sin embargo, y aquí vengo yo (otra vez) como nota discordante, no es de mis películas preferidas del director. En realidad, el argumento es bastante sencillo y, salvo un único equívoco, tampoco presenta situaciones muy hilarantes. El pecado de Cluny Brown me gusta mucho más por el envoltorio que recubre una historia en la que chico conoce a chica, se enamoran y viven felices. La crítica social está presente prácticamente en cada fotograma, a través de unos diálogos que ya, como marca de la casa, resultan absolutamente deliciosos.
Para empezar está la archiconocida flema británica y el clasismo, asumidos por unos y por otros. Cluny es una chica de origen humilde que recae en el seno de una familia aristocrática donde el mayordomo (Syrette) y el ama de llaves (la señora Maile) conocen perfectamente cuál es su sitio. Cluny no. Cluny es inocente, pueril, natural, y no siempre encaja en una sociedad doméstica tan encorsetada. Esto provoca situaciones difíciles de entender para los miembros de la casa, pero no solo por el comportamiento de Cluny, sino también por la actitud de Belinski, que se atreve a dirigir la palabra a Syrette para gran asombro de este.
La situación política de Europa y la visión que los británicos tienen de Hitler y del nazismo ocupa buena parte de ese envoltorio del que os hablo. Inglaterra y más concretamente la aristocracia británica vivía ajena a lo que se estaba cocinando en Europa, al menos en lo que se refiere a las generaciones más mayores. Los nazis y Hitler son vistos como algo muy lejano, un asunto pintoresco que no podía alcanzarles. Digno de mención es un diálogo que mantienen dos personajes en relación a Mein Kampf, considerado más como un manual deportivo que otra cosa.«Si ya ha escrito un libro, ¿qué más quiere?», se preguntará uno de los personajes, refiriéndose a Hitler.
Otras cuestiones que se abordan en la película: la imagen que los británicos tienen de los extranjeros, la belleza frente a la inteligencia en la mujer, el amor por la madre patria, el papel que a cada uno nos viene otorgado con el nacimiento,... La película cuenta con un guion del propio Lubitsch con el que va soltando perlitas aquí y allá. Y, como digo, es todo eso lo que más me ha gustado de la película, mucho más que la historia de amor salpicada de humor que nos propone la cinta. Aderezado todo ello con grandes dosis de sarcasmo e ironía, engarzadas en diálogos muy afilados y con doble sentido.
En cuanto a los personajes, Cluny Brown es el epicentro de esta comedia. Huérfana desde siempre, como dije antes, ella no se siente sujeta a convencionalismos y se comporta con absoluta naturalidad. Es cándida, pueril, charlatana, soñadora, alegre y romántica. No le importa en absoluto remangarse las faldas si tiene que arreglar una cañería. Parece que no hay nada que le guste más en esta vida. Interpretada por Jennifer Jones, que fue esposa de O. Selznick, encarna muy bien ese papel de chica tierna y encantadora.
En cuanto a Belinski es un hombre más curtido en todo tipo de lides. Acostumbrado a citar a Shakespeare en cada brindis, sabe perfectamente lo que ocurre al otro lado del canal, y la amenaza que supone la inminente guerra. Por eso es un hombre práctico que opta por vivir con optimismo hasta que las cosas se pongan peor. La crítica ensalza muchísimo la interpretación de Charles Boyer, pero a mí este actor no me seduce nada. Me quedo con su compañera de reparto.
Eso sí, entre ambos personajes hay mucha complicidad.Ambos se sienten como dos náufragos en una isla desierta, esperando que llegue ese barco que los salve. Y no cabe duda de que existe química entre Jones y Boyer. Pero si hay que hablar de personajes, no nos podemos olvidar de los memorables secundarios de esta película. El mayordomo y la ama de llaves, a los que mencioné antes, protagonizan algunas escenas fabulosas, cuando, a través de unos diálogos muy educados y con mucha pomposidad, critican y opinan sobre lo que ocurre en la casa. Por otro lado, aparece un boticario y su adorable madre. A él le tomarán el pelo más de una vez. Y ellano hace más que carraspear sin pronunciar palabra, desconcertando a todos. Nunca un personaje con tan poco protagonismo y cero línea de texto me pareció tan divertido. Eso solo lo sabe hacer Una O'Connor.
A todo esto, ¿cuál es el pecado de Cluny Brown? Entiendo que ser ella misma. No dejarse encorsetar, ser natural, hablar y decir todo lo que piensa sin tener en cuenta a quién tiene enfrente o a quién puede ofender. Su pecado es mostrarse alegre y sonriente, a pesar de ser una chica humilde que no tiene donde caerse muerta. Su pecado es enamorarse de quien no debe, para rectificar después.
El pecado de Cluny Brown es divertida. Aunque, para mi gusto, es una comedia justita, porque tampoco tiene muchas escenas que te arranquen una gran carcajada. En comedias románticas, en cine en blanco y negro, e incluso entre las películas de este mismo director, tengo otras que me gustan más, que me resultan mucho más ocurrentes y amenas, pero esta no es más que mi opinión. Ya os digo que la película cuenta con puntuaciones altísimas. Dicho lo cual, ¿recomiendo su visionado? Por supuestísimo que sí.
Además, puedes verla completa en YouTube. Eso sí, en inglés.