Mostrando entradas con la etiqueta Francis Scott Fitzgerald. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francis Scott Fitzgerald. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de diciembre de 2021

SUAVE ES LA NOCHE (DRAMA - 1962)

Año: 1962

Nacionalidad: EE.UU

Director: Henry King

Reparto: Jennifer Jones, Jason Robards, Joan Fontaine, Tom Ewell, Cesare Danova, Jill St. John, Paul Lukas, Bea Benaderet, Charles Fredericks, Sanford Meisner, Mac McWhorter, Albert Carrier, Richard De Combray

Género: Drama

Sinopsis: Finales de los años 20. El doctor Richard, un prestigioso psiquiatra que trabaja en una famosa clínica mental suiza, comienza a tratar a la atractiva Nicole Warren, una joven americana de clase alta que padece graves trastornos emocionales...

[Fuente: Filmaffinity]

Os hablaba el otro día de un pequeño libro de Francis Scott Fitzgerald, El Pagaré (cuya reseña puedes leer aquí), y en aquel post salió a relucir otro título del autor norteamericano, Suave es la noche, llevada al cine por Henry King en 1962. Precisamente de esta adaptación cinematográfica os quiero hablar hoy. Hacía mucho tiempo que no traía cine clásico al blog y he querido aprovechar la oportunidad. Ahora bien, debo hacer una rectificación, o más bien una actualización porque, si bien Suave es la noche me pareció una película extraordinaria cuando la vi por primera vez, su nuevo visionado me ha hecho cambiar de opinión. Me ha parecido tan larguísima (146 minutos) que mi cabeza ha ido desconectando por momentos. En cualquier caso, ¿de qué trata?

Con una canción melódica, evocadora y apasionada que lleva por título Tender is the night, es decir Suave es la noche, nos trasladamos a la Riviera Francesa. Son los años 20, los felices años 20, con banda sonora de charlestón. En soleadas jornadas de sol, los ricos norteamericanos pasan los días junto a la playa. Ellos jugando con sus hijos. Ellas yacen en tumbonas, ataviadas con prendas más propias de un cóctel y protegidas del sol con enormes sombreros. Pero las noches son territorio de fiestas y champán. Precisamente, para celebrar el 4 de julio, Dick Diver, un médico psiquiatra, y Nicole, su acaudalada esposa, deciden organizar una fiesta en su magnífica villa. Allí se congregan amigos de toda la vida, como Tommy Barban (Cesare Danova) o  el compositor Abe North (Tom Ewell), junto a otros desconocidos que, a pesar de considerar a los Diver unos snobs, no dudan en aceptar la invitación a la fiesta. Entre los invitados figura la joven y bella actriz Rosemary Hoyt que, de momento, tan solo ha interpretado una película. La noche transcurre alegremente. El matrimonio Diver se deshace en mimos porque son inmensamente felices, y transmiten esa felicidad a los demás. Sin embargo, en un momento de la noche, mientras Dick enseña a Rosemary el jardín de la casa, Nicole se refugia en su habitación donde sufre un ataque de histeria. ¿Qué le ha ocurrido?

A partir de este momento, retrocederemos en el tiempo. Nos instalaremos en Zurich, en una clínica psiquiátrica donde Dick ejercía como médico y donde Nicole estaba internada por problemas mentales. Allí fue donde se conocieron. La relación entre médico y paciente se transforma, tornándose más íntima y más personal. No destrozo el argumento si cuento que Dick y Nicole se casan y emprenderán una vida de ensueño, viajando aquí y allá. 

Una vez narrado el pasado, regresaremos al presente, a esa Riviera francesa, un escenario idílico que se contrapone con el drama que encierra la villa de los Diver.  Lo que ocurre, dejo que lo descubráis vosotros mismos.

¿Qué me ha gustado de la película?

En un principio, la trama parece que se va a centrar exclusivamente en Nicole y en su enfermedad mental. Es decir, pensé que la vida del matrimonio iba a estar salpicada de un sinfín de episodios neuróticos de la esposa, que iban a destruir y tirar por tierra la relación conyugal. Sin embargo, la historia gira hacia otro lado y pone el foco de atención en Richard Diver. Dick es un hombre comprometido con su trabajo. Lleva muchos años ejerciendo pero se ha enamorado de su paciente. Cosas más raras se han visto. Pero el hecho de que ella sea una mujer rica se irá convirtiendo en un lastre. Por amor, él cederá en diversas ocasiones hasta el punto de haber emprendido un camino de destrucción que, de no frenar a tiempo, lo conducirá a la aniquilación.

Los temas son interesantes. La ausencia de dinero puede complicarte mucho la vida, pero la abundancia, también. Sobre todo si lo tiene tu mujer y te van señalando con el dedo por dicha causa. A Dick, la inmensa fortuna de su esposa, controlada por su hermana, al ser su tutora, se le vuelve en contra. De ser un hombre con un propósito en la vida, se convierte en alguien vacío y dependiente, que siente que pierde el tiempo y se aleja de lo que le realmente le apasiona. 

A ello se suma la enfermedad mental de Nicole y el estilo de vida que quiere llevar la esposa. ¿Por qué pensar en clínicas, enfermedades y enfermos? ¿Por qué no disfrutar de la vida? Dick trata de entender lo que le pide su mujer, y camufla su malestar en viajes, excursiones y fiestas, sin darse cuenta de que está dejando de ser él mismo. ¿Cómo soportar todo esto? En Suave es la noche el alcohol corre a lo grande, e incluso se deja al alcance de los niños, y ahí está el otro tema interesante de este largometraje, el alcoholismo.

Pues estos temas, Fitzgerald los tenía a la mano. Y es que, la novela Suave es la noche es de corte autobiográfico. Para saber más, puede empezar leyendo este artículo de la revista Vanity Fair, pero hay mucha más información en Internet.

¿Qué no me ha gustado de la película?

Sin lugar a dudas, su duración. El metraje me parece excesivo hasta el punto de, por aburrimiento, terminar desconectando en las partes menos interesantes.  Hubiera estado bien algo más de condensación, resumir el pasado y acortar unos buenos veinte minutos. 

Por otro lado, creo que se desaprovecha bastante la enfermedad mental de Nicole. En la película, mientras la joven está ingresada en Zurich, se indaga en los motivos por los que ella sufre esquizofrenia, pero las explicaciones pasan sutilmente, sin ahondar demasiado. Luego, su enfermedad quedará demasiado desdibujada y tan solo se incide en el papel de Dick, en lo que él representa para ella, en relación a su enfermedad, algo así como un salvador, un dios.

Personajes 

En esta película, hay cinco personajes que ocupan el mayor protagonismo. En primer lugar, Nicole Warren (Diver, de casada). De ser una joven hermosa, inestable y vulnerable, como un cervatillo inocente, la veremos transformada en una mujer serena, admirada por otros hombres. ¿Está realmente enamora de Dick? ¿No será un espejismo? Quizá se aferró a él porque supo cómo tratar su enfermedad. 

Y es que Dick es un médico de renombre, pero su matrimonio con Nicole lo ha perjudicado. Si su esposa evoluciona en una dirección, él lo hace en el sentido contrario. Se sentirá acorralado. Ama a Nicole pero eso conlleva ciertos inconvenientes, ciertas renuncias. Su prestigio profesional incluso queda en entredicho, ensombrecido. Al final, resultará un personaje atormentando, que tiene que estar justificándose constantemente, y al que la amargura lo invade.

A mi juicio, también es un hombre atormentado Abe North, el amigo compositor que ya compone poco. De ser un reconocido músico ahora su genio se ha secado. Es posible que las copas de champán que pasan por sus manos tengan algo que ver. Se quedará atónito cuando compruebe con qué facilidad otros músicos más jóvenes (y menos borrachos) son capaces de resolver los obstáculos musicales con los que Abe se encuentra.

Por último, Tommy que sufre de un amor condenado a la resignación. Por otro, Rosemary es una joven a la que no le faltan pretendientes, pero el que a ella le interesa verdaderamente está lejos de su alcance.

En cuanto a las interpretaciones, no hay mucho donde rascar. Confieso que desconocía a los actores principales -Jennifer Jones, Jason Robards-, no así a Joan Fontaine o a Tom Ewell. De todos modos, no han sido interpretaciones que me hayan fascinado.

Con un titulo tomado de un verso de Keats, Suave es la noche es una película a la que le sobra metraje, y eso lastra mucho el resto. No faltan temas profundos, hay drama, y amor, pero el ritmo es lento, con altibajos. Como dije antes, la recordaba de otro modo y, en esta ocasión, se me ha hecho más tediosa. En cualquier caso, saber que la trama está muy vinculada a la vida de Fitzgerald es un gran punto a favor.



Fragmento [en inglés]:                                                            Puedes adquirirla aquí:

 

viernes, 12 de noviembre de 2021

EL PAGARÉ de F. Scott Fitzgerald

Editorial: Nórdica Libros
Colección Minilecturas
Fecha publicación: septiembre, 2021
Precio: 9,95 €
Género: Narrativa breve
Nº Páginas: 64
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788418930157
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Francis Scott Fitzgerald (Saint Paul, 1896 - Hollywood, 1940). Considerado uno de los más importantes escritores estadounidenses del siglo xx y portavoz de la «Generación Perdida». Su obra refleja el desencanto de los privilegiados jóvenes de su generación, aquellos norteamericanos nacidos en la última década del siglo xix, a quienes les tocó madurar durante la Primera Guerra Mundial y que arrastraban su lasitud entre el jazz y la ginebra.

Sus obras están escritas con un estilo elegante y situadas en fascinantes decorados. Destacan A este lado del paraíso (1920),  Suave es la noche (1934) y, por supuesto, El gran Gatsby (1925), publicada en nuestra colección de ilustrados.

Sinopsis

Escrito en 1920, cinco años antes de la publicación de El gran Gatsby, «El pagaré» es un relato que permanecía inédito hasta que en 2017 The New Yorker lo descubrió y publicó. Parece ser que estaba destinado a ser publicado en Haper's Bazaar, pero Francis Scott Fitzgerald nunca lo envió para su publicación.

Este relato narra la historia de un editor que acaba de contratar un exitoso libro, las memorias de un médico convertido en investigador de fenómenos paranormales, titulado La aristocracia del mundo espiritual. Después de un exitoso lanzamiento de medio millón de copias, el editor decide visitar al autor para su próximo libro...

[Información tomada directamente de la web de la editorial]




Me gustan esos puntos suspensivos con los que termina la sinopsis de este libro. Dejan la historia justo en ese momento de intriga tan interesante.

El pagaré es un relato corto del que tuve conocimiento gracias a dos blogs que acostumbro a visitar y que son altamente recomendables. Por un lado, Las Inquilinas de Netherfield. Por otro, El blog de Juan Carlos. En ambas reseñas se aseguraba una lectura divertida y amena, llena de sarcasmo e ironía. No recordaba desde cuándo no leía algo de Scott Fitzgerald. Guardo grato recuerdo de su obra más conocida El gran Gatsby, tanto de la novela como de la película, interpretada por un sublime Robert Redford. Y también es fabulosa la trama de Suave es la noche, llevada al cine en 1962, por Henry King e interpretada por Jennifer Jones, Jason Robards, Joan Fontaine y Tom Ewell. [Me han entrado ahora muchas ganas de volver a ver esa película; quizás la traiga a este espacio]. La cuestión es que, al ver El pagaré en sendos blogs, y tras conocer de qué manera fue descubierta esta historia, decidí comprarme el ejemplar, que he leído hace unos días.  

El pagaré es uno de esos libros-caramelos. Una pequeña golosina dulce envuelta en un papel de vistoso color que una paladea con deleite pero que, lamentablemente, dura poquísimo. Como dice la sinopsis que incorpora el pequeño volumen, narra la historia de un editor, de un médico que escribe un libro, de un éxito literario. A esto habría que añadir lo que la editorial Nórdica Libros incorpora en su web, calificando esta obra como «un divertidísimo relato sobre el sector editorial que critica la búsqueda sin escrúpulos de historias sensacionales con criterios exclusivamente comerciales». Y es esa crítica tan divertida la que va a conseguir que el lector pase unos breves pero intensos y socarrones minutos llenos de humor. 

Pero, antes de adentrarnos de lleno en la historia, habría que pararse en lo primero que salta a la vista de este libro. Me refiero a la cubierta. La ilustración está realizada por Seth, un dibujante canadiense al que The New Yorker le hizo el encargo para publicar el relato en 2017. En ella, vemos a un nutrido grupo de viajeros de tren, la mayoría leyendo, -bueno, todos salvo uno que parece bastante disgustado-, The Aristocracy of the Spirit World, es decir, el libro que el editor protagonista acaba de publicar y con el que suspira por hacerse de oro. La ilustración retrata una de las escenas del libro, la que dará origen a toda la problemática que se desarrolla. Y una cubierta de este tipo, nos puede hacer pensar que estamos ante un volumen ilustrado y no. Por desgracia, no es así. 

El pagaré nos cuenta las vicisitudes del mundo editorial. El narrador de esta historia, del que no sabremos su nombre, no es el auténtico protagonista del relato pues, de primeras, ya nos advierte que «el de arriba no es mi nombre, pertenece a un tipo que me dio permiso para firmar esta historia con el suyo». Para el caso, es lo mismo porque este personaje será el encargado de adentrarnos en los entresijos de ese mundo de tinta y papel que a todos nosotros nos apasiona. 

¿Y qué es una editorial al fin y al cabo? Pues, no deja de ser una empresa que presta un servicio por el cual recibe una contraprestación económica. Todo ese lado romántico que los amantes de la literatura solemos atribuir a la germinación, ejecución, desarrollo, contenido o materialización de los libros se queda a las puertas del departamento económico de un sello editorial. Hay que vender libros porque ese es el negocio, y hay que ganar dinero. Y con esa idea, este personaje se queja pues «los columnistas y comunistas -nunca he logrado entender ninguna de esas dos palabras con claridad- despotrican de mí porque dicen que lo único que me importa es el dinero. Es verdad, me importa muchísimo». ¿Acaso los editores viven del aire? Y buscando esas ganancias, nuestro editor acepta publicar el libro del doctor Harden, un investigador de fenómenos paranormales. El pobre hombre perdió un sobrino en la guerra. El joven Cosgrove Harden marchó al frente cumpliendo su deber patriótico y ya no regresó más, dejando atrás a una novia plañidera y a un tío entristecido. Pero el doctor ha conseguido entrar en «comunión psíquica» con su sobrino y cuenta su experiencia en el libro. Sin duda, la temática suena interesante y despertaba la curiosidad de los lectores de la época. Se intuye un súper ventas, un best-seller y se lanza al mercado una tira de trescientos mil ejemplares. Pero, ¡ay, qué cruel y caprichoso es a veces el destino! La torre de naipes está a punto de derrumbarse.

Con El pagaré te vas a reír. Fitzgerald conocía bien el mundillo, y sabía perfectamente qué verdaderos intereses se mueven en el seno de una editorial. ¿Qué es más importante un escritor de culto que vende poco pero cuyas obras son de una calidad extraordinaria o un don nadie que, de repente, y sin que se sepa muy bien por qué escribe un libro pésimo pero vende mucho? ¿A que os suena mucho esta diatriba? La tenemos muy latente en nuestros días. Pues bien, la respuesta nos la ofrece el propio editor:

«Prefiero sacar un libro con una preventa de quinientos mil ejemplares antes que descubrir a un Samuel Butler, un Theodore Dreiser y un James Branch Cabell en el mismo año». [pág. 10]

Lo que pretende el editor con The Aristocracy of the Spirit World, -por cierto, el título tiene su miga-, es vender libros como churros. Pero, por muy diestro que uno sea en su trabajo y mucha experiencia que tenga, hay factores que escapan de nuestro control. A eso está a punto de enfrentarse el editor. Es entonces cuando veremos cuál es la verdadera naturaleza del empresario, hasta dónde es capaz de llegar para mantener un teatrillo que evite acabar en la ruina. Es esta actitud la que critica Fitzgerald. Me divierte pensar que el autor norteamericano quiso dar una bofetada sin manos al mundo editorial. ¿Queréis libros que son una auténtica basura pero con los que os podéis forrar? Pues vale, ahí va eso. Luego no os quejéis. 

Sin embargo, en esta ecuación también hay un factor de vital importancia, el público lector, contra el que el autor también lanza sus puyas. Aprovechando que nos narra todo el despliegue necesario para poner a la venta un libro, todo ese engranaje que resulta fundamental para que los libros lleguen a nuestras manos, se hará referencia a las diferentes propuestas que se encargan para la cubierta de los libros y a todos esos correctores profesionales que son imprescindibles, «no fuera que el mínimo temblor en la cola de una coma o la más leve sombra de una i mayúscula ofendiera la puntilloso vista del Gran Público Americano». El sarcasmo de esta línea no tiene precio. Dice mucho de la opinión que tenía Fitzgerald en relación a los lectores americanos, más interesados en las cuestiones de forma que de fondo.

Más allá de todo esto, el autor nos permite asomarnos, en este puñado de páginas, a otras dos cuestiones: los fenómenos paranormales, como literatura emergente que hacía las delicias de los lectores, y la guerra. 

Cierro la reseña con dos preguntas: 

1.- ¿Por qué esta obra se llama El pagaré? Obviamente no os lo voy a contar porque la respuesta la tenéis en el mismo libro. Solo os diré que ese pagaré funciona como broche de oro. 

2.- ¿Por qué un relato escrito en 1920 no se publica hasta 2017? Para ello os invito a visitar las reseñas de las inquilinas y de Juan Carlos (aquí y aquí). Tanto en uno como en otro blog se os explica a la perfección por qué este relato no se ha conocido hasta hace bien poco. Me hace pensar en cuántos baúles, cajones y cajas estarán llenos de historias apasionantes, románticas o misteriosas por descubrir, a lo largo y ancho del mundo.
 
Si nunca te has asomado a la prosa de Fitzgerald, El pagaré puede ser una buena opción. Se lee en un suspiro, pues cuenta únicamente con unas sesenta páginas, te adentras en el mundo editorial y encima, te echas unas risas.  Más no se puede pedir. 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


viernes, 24 de noviembre de 2017

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON de F. Scott Fitzgerald.


Editorial: DeBolsillo.
Fecha publicación: octubre, 2012.
Precio: --
Género: Relato.
Nª Páginas:272
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788499080475

Autor
FRANCIS SCOTT FITZGERALD (1896-1940) es uno de los representantes más destacados de la Generación Perdida, y uno de los grandes autores de la literatura en inglés del siglo XX. Su figura se ha convertido en un icono tanto por su atribulada vida como por su excelente legado literario. 

Sinopsis

Este libro constituye la quintaesencia del mundo narrativo de Fitzgerald. En estos relatos se abordan sus obsesiones recurrentes: la melancolía por el final de una época, los claroscuros de la pareja, el fracaso o la fascinación por el lujo y la riqueza. En el cuento del título, un hombre nace viejo y rejuvenece a medida que pasan los años, adquiriendo una perspectiva del mundo insólita e inquietante. Otras historias hablan de personas que recuerdan sin tregua el momento en que perdieron su oportunidad, como en el extraordinario Regreso a Babilonia. Cada pieza es un vislumbre del seductor e imperecedero mundo narrativo de Scott Fitzgerald.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

************************************

La primera vez que oí hablar de esta historia fue a través de la película, dirigida por David Fincher y estrenada en 2008. El trailer de aquel largometraje no me tentó para nada y quizá por eso tenía reticencias a la hora de acercarme a esta historia. Sin embargo, solo puedo decir que estaba tremendamente equivocada. La historia en sí no es solo una delicia sino que además, es fascinante la forma en la que está narrada.

Aunque este volumen se compone de ocho relatos, yo solamente me he centrado en el que da título al libro, El curioso caso de Benjamín Button aunque, dado mi gusto por los relatos, no descarto zambullirme en los restantes.

Los Button son una familia acomodada y con buena posición social de Baltimore. Roger Button es el presidente de Roger Button & Company, un mayorista de ferretería, cuyos nervios, pues está a punto de ser padre, dan inicio al relato. El padre primerizo acude a la Clínica Maryland para Damas y Caballeros (atención al nombre) donde su hijo acaba de nacer. Impaciente corre a conocerlo pero se topa con algo que no esperaba. La reacción de los médicos y las enfermeras es totalmente desconcertante. Todos están indignados y se lamentan de que un caso como este puede echar por tierra la reputación del centro hospitalario y prácticamente «invitan» al matrimonio a abandonar el hospital con su extraño retoño. ¿Qué ocurre?, se preguntará sorprendido Roger. Pues que su hijo «es un recién nacido de setenta años, un recién nacido al que las piernas se le salían de la cuna en la que descansaba». La situación es inaudita.  «¿Qué va a decir la gente? ¿Qué voy a hacer?», se lamenta el padre. No hay más solución que coger a su hijo y llevárselo a casa. La vida continúa pero las leyes de la naturaleza se han invertido. Mientras el resto del mundo envejece, sus padres e incluso Hildegarde -la mujer de la que se enamorará-, Benjamín despierta cada día un poco más joven y ya no os cuento más.  

El relato, aparecido en primer lugar la revista Callier, el 21 de mayo de 1922, hace un recorrido vital desde el nacimiento de Benjamin hasta su fallecimiento, aunque casi me atrevo a decir mejor desaparición, una vida que se inicia en 1860 y finaliza pasado el año 1920, primera y última referencia temporal de las muchas que se mencionan en el relato. Se cuenta en el preámbulo el origen de esta historia:

«Me inspiró el cuento un comentario de Mark Twain: era una lástima que el mejor tramo de nuestra vida estuviera al principio y el peor al final. He intentado demostrar su tesis, haciendo un experimento con un hombre inserto en un ambiente absolutamente normal. Semanas después de terminar el relato, descubrí un argumento casi identico en los cuadernos de Samuel Butler».

Habrá que acudir a dichos cuadernos porque ya me ha dejado con la curiosidad. En cualquier caso, la idea no deja ser original y brillante, un planteamiento del que algún que otro publicista se hizo eco para anunciar un vehículo de alta gama.

Si os preguntáis si se da algún tipo de justificación médica, científica o divina, obviamente producto de la inventiva, sobre el motivo por el que esto ha ocurrido os diré que no. Fitzgerald pasa por alto tal asunto porque en realidad el porqué no importa. Lo único que el escritor norteamericano pretende explorar son las consecuencias que se producen cuando uno, en vez de envejecer, rejuvenece, cuando uno aparenta 50 años cuando en realidad tiene 18. ¿Cómo encaja esto en la sociedad? El protagonista, según en qué situación, sentirá rechazo y aceptación ¿Cómo repercute todo esto al protagonista?  Las ventajas se volverán inconvenientes con el paso del tiempo y viceversa. Y el amor, ¿también se verá afectado? ¡También!

Y de igual modo, el autor también corre un tupido velo sobre el personaje de la madre a la que jamás oiremos hablar y tendrá casi nula presencia, a pesar de que su importante papel en todo este asunto. Fitzgerald elude abordar la cuestión del alumbramiento. ¿Cómo es posible que una mujer haya dado a luz a un hombre? Volvemos a lo de antes. No importa, no interesa. Échale imaginación porque lo realmente interesante viene después.
Estamos ante un relato divertido a pesar del drama que supone para el protagonista todo esto. Al pobre lo veremos entrar en pánico - «Se estremeció. Su destino le pareció horrible, increíble»-, máxime cuando todo el mundo lo culpa de la situación, cómo si en su mano estuviera la solución. En cualquier caso, habrá escenas muy divertidas que te arrancarán un sonrisa y otras algo más tiernas como ese final que prácticamente es como la llama de una vela que se extingue.

La forma de narrar de Fitzgerald es fabulosa. Me encanta la sutileza que utiliza y su toque de humor. El deseo de tener hijos queda descrito por el autor como una «antigua y encantadora costumbre». Por otra parte, uno de los mejores fragmentos es el primer diálogo que se establece entre su futura esposa y el protagonista. Es divertido para el lector que ve cómo Benjamín calla por puro interés.

Después de haber leído este relato, breve pero sumamente interesante y con un final que te deja con el pensamiento colgado de la luna, después de haber disfrutado de su lectura, no descarto acercarme a la versión cinematográfica. A ver si lo hago este fin de semana.

Por cierto, indagando sobre el relato me he topado con una curiosa y desagradable sorpresa. Existe una enfermedad llamada progenia que provoca un envejecimiento prematuro hasta el punto de que hay bebés que nacen con aspecto de ancianos. No os recomiendo que busquéis fotos por Internet porque es sumamente triste. 


[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]


Retos:

- Autores de la A a la Z
- 100 libros




Puedes adquirirlo aquí:

 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...