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miércoles, 12 de julio de 2023

EL CUARTO PASAJERO (COMEDIA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Álex de la Iglesia

Reparto: Alberto San Juan, Blanca Suárez, Ernesto Alterio, Ruben Cortada, Carlos Areces, Enrique Villén, Jaime Ordóñez, Gorka Aguinagalde,...

Género: Comedia

Sinopsis: Julián (Alberto San Juan), un divorciado de 50 años con problemas económicos, recurre a una aplicación para compartir su coche con desconocidos y, en especial, con alguien que ya no lo es tanto: Lorena (Blanca Suárez), una joven que viaja a menudo a Madrid. Desde hace meses tiene un asiento fijo en su coche y últimamente también en su corazón. Julián quiere aprovechar el viaje para sincerarse con ella, pero un error a la hora de escoger el resto de los ocupantes (Ernesto Alterio y Rubén Cortada) incluye a un inquietante pasajero, que provocará un radical cambio en el rumbo de los acontecimientos.

[Fuente: Filmaffinity]


Pensar en un título como El cuarto pasajero, inevitable me hace recordar a la teniente Ripley. Es un juego tonto que me hace la mente, al mezclar la última película de Álex de la Iglesia, en su estilo, con el terror y la ciencia ficción de aquellas cintas protagonizadas por Sigourney Weaver y Alien. Pero con el cineasta vasco tengo mis más y mis menos. Disfruté mucho de su locura en largometrajes como La Comunidad, La habitación del niño o Perfectos desconocidos. Me decepcionaron otras por un desenlace demasiado fantasioso para mi gusto como Las brujas de Zugarramurdi o la serie 30 monedas, que empezó también y terminó por aburrirme. Veneciafrenia ni me he atrevido a acercarme. Y atención, porque se anuncia nueva serie cuyo cartel me ha cogido totalmente en fuera de juego. ¿Qué vas a hacer con nuestro querido Curro de Expo'92, Álex?




Pero, quedemos a la espera de lo que se avecina en Netflix, y hablemos de El cuarto pasajero. Os cuento un poco. 

Julián (Alberto San Juan) es un hombre maduro que se saca un sobresueldo poniendo su coche a disposición de otros pasajeros. Lo que viene siendo el servicio de BlaBlaCar.  Siempre hace el mismo recorrido entre Bilbao y Madrid y, de este modo, llegó a conocer a Lorena (Blanca Suarez), una joven que cada fin de semana se traslada a la ciudad del Nervión para visitar a sus padres. Julián y Lorena llevan compartiendo coche seis meses. Durante ese tiempo han forjado una cierta relación de amistad. Se han contado muchas cosas y el uno sabe de la vida del otro. Hay complicidad entre ambos. Sin embargo, Julián no ve en Lorena a una simple compañera de viaje. Como dicen que el roce hace el cariño, él se ha ido enamorando de ella. Así que la película comienza con Julián a punto de recoger a Lorena. Se le ve nervioso e ilusionado. Ha escrito unas palabras, una declaración de amor, que ensaya en el interior del coche. Está decidido. Lo tiene claro. No obstante, cuando tiene a Lorena junto a él, se aturrulla, se lía él solo y, al final, no le dice nada a la joven. 

Inician el viaje, no sin antes recoger a dos pasajeros más. Uno de ellos es Rodrigo (Ernesto Alterio), un tipo desquiciante que, desde el primer momento, no hará más que dar la lata con sus exigencias, metiéndose donde no le llaman, y diciendo todo tipo de inconveniencias. El otro será Sergio (Ruben Cortada), un joven guapo y apuesto, un tanto bohemio, que va de aquí para allá, dejándose llevar. No tiene oficio ni beneficio. Vive la vida tal y como le viene, sin organizar nada, sin ser previsor. 

Así que los cuatros ponen rumbo a Madrid. Lo que se supone que sería un viaje relajado y distendido, se empieza a tornar en un tornado dentro del habitáculo. Para empezar, a Julián le pone nervioso que Lorena y Sergio tonteen. El joven es para él un gran competidor, sobre todo porque él tiene veinte años más que Lorena. ¿Quizá demasiado viejo para la joven? Pero Julián lleva seis meses abriendo terreno con Lorena, como para que ahora venga este a robarle la pieza. Se lo comen los celos y por eso no dejará de poner en evidencia a Sergio, para asombro de Lorena. Por su parte, Rodrigo no deja de incordiar y meter cizaña. Es una persona irritante y molesta.

Todo empieza a complicarse más y más. El viaje se convierte en una bola de nieve que, a medida que se desliza por una pendiente, se va volviendo más y más grande. El primer altercado tendrá lugar en una gasolinera, propiciado por el propio Rodrigo solo que, en este caso, quién peor parado saldrá será Julián. Y a partir de ahí, cuesta abajo y sin freno. Lo que irá ocurriendo tensará las relaciones entre los pasajeros del vehículo y especialmente entre Julián y Lorena. Él siente que la está perdiendo. Ella, que él la ha decepcionado. 

A todo esto, un quinto personaje entrará en escena. Se trata de un desconocido que coincide con los cuatro viajeros en la gasolinera. No sabemos quién es, cómo se llama, o por qué parece mostrar tanto interés por este peculiar grupo. Todo se sabrá a su tiempo. Tras la gasolinera, más y más percances, que Julián vivirá como una auténtica pesadilla. Con cada kilómetro iremos conociendo más a los personajes, esos secretos que todos, o casi todos, esconden. ¿Es Julián quién dice ser? ¿Por qué Rodrigo no habla claro sobre su trabajo? ¿Lorena y Sergio acabarán juntos? Y así, hasta el desenlace que supondrá una sucesión de escenas a cada cual más loca y desquiciada hasta la secuencia final que, a mí particularmente, me ha parecido lo más flojo de la película. Quizá otro "the end" hubiera cerrado la película a una mayor altura.

Qué me ha gustado de la película

A pesar de ese final, me lo he pasado muy bien viendo esta película. Ojo que la he visto dos veces y las dos las he disfrutado. He visto diversas opiniones que la ponen bastante mal pero yo tengo que admitir que me ha divertido muchísimo. Julián y Rodrigo son dos personajes absolutamente inolvidables. Cuando los dos están juntos, todo se vuelve totalmente incontrolable y caótico. La cosa se lía tanto, te parece todo tan rocambolesco, que no puedes evitar reírte. Incluso en ese desenlace que te comento, me salía sin esfuerzo la sonrisa. 

Hay diálogos que son brillantes. De esos de comedia de enredo en el que la confusión es mayúscula y los personajes terminan teniendo conversaciones de besugos.

Como pega, lo dicho, ese final.

Personajes e interpretación

Julián es un hombre maduro, recién divorciado. Parece una persona segura de sí misma pero, en realidad, es algo inestable. Torpe y conservador, dice trabajar en una empresa de alta tecnología, puesto del que alardea sin parar. Y prueba de su posición es el coche que conduce, por el que está prácticamente obsesionado. Es un buen hombre, una persona que solo pretende hacer el bien pero al que le sale todo mal y termina amargado. 

Desde primer momento, Julián quiere demostrar a los demás que él, no solo es el dueño del coche, sino que también es el valedor de Lorena. La conoce bien y lo demuestra, haciendo comentarios sobre la vida de la joven. Hay momentos memorables, en los que pierde los papeles. Otros en los que la tristeza lo termina por desbordar, arrojando la toalla de su tan noble empresa. Porque si de algo es culpable, es de estar enamorado. 

Interpretado por Alberto San Juan, me parece que el actor lo hace muy bien y consigue que empatices con él. Me gusta mucho este intérprete. No tiene un amplísimo registro de lengua gestual pero creo que hace un buen trabajo al meterse en la piel de Julián.

Lorena es la chica joven y bella. Hace un año que rompió con su pareja y actualmente no se le conoce relación alguna. Es una mujer independiente, que no le importa vivir en otra ciudad, aunque sea para ganar cuatro duros, como ella misma dice. Mantiene una relación cordial con Julián. Son buenos amigos y, en ningún momento parece que la joven tenga los mismos sentimientos que él. Lo aprecia, aunque en el viaje terminará por conocerlo verdaderamente. 

Será Blanca Suarez quien dé vida a Lorena. Aunque no lo hace mal, su trabajo queda algo eclipsado por el papel que hace Alberto San Juan y, sobre todo, por el personaje de Rodrigo. 

Rodrigo es un personaje espectacular. Psicológicamente está muy bien perfilado, mostrando a un individuo charlatán y liante, que saca de quicio a cualquiera. No tiene ningún tipo de filtro, ni tacto para expresarse. Es un fresco o lo que se llama vulgarmente, un tocapelotas. Se hace el interesante, miente más que habla, y eso te hace sospechar de él constantemente. Nos tendrá una estupenda sorpresa preparada.

Interpretado por Ernesto Alterio, el actor es el que más sobresale de todo el reparto. El personaje de Rodrigo, tan excéntrico y exasperante, le viene como anillo al dedo. No es raro ver a Alterio encarnado a tipos un tanto 

Sergio es el personaje más endeble de los cuatro. No deja de ser el guaperas que con un estilo de vida tan bohemio se mete en el bolsillo a Lorena, condenada a hacer trescientos kilómetros todos las semanas para trabajar y ganar cuatro duros. Ella lo admira y no tardará mucho en sentirse atraída. 

Interpretado por Ruben Cortada, este chico me parece siempre una cara bonita que me dice poco. 

El quinto personaje será el desconocido del que os hablaba antes. No voy a contar quién es, ni qué papel juega en esta trama, para no destripar la historia. Interpretado por Carlos Areces, el actor es para mí un referente en la comedia. 

Tres actores más. Secundarios. Uno de ellos, ejerce como dependiente de la tienda de la gasolinera -Gorka Aguinagalde-. Su papel es sumamente breve pero es un actor que me gusta, a raíz de conocerlo en la serie Allí Abajo.

El segundo es Enrique Villén, que hace de transportista. Tiene una secuencia maravillosa hacia el final de la película.

Y el tercero es  otro es Jaime Ordóñez. Si os digo la verdad, este actor me ponía muy nerviosa cuando salía en el show de José Mota, pero luego lo he visto en otros registros y termina por arrancarme la sonrisa. En esta película, interpreta a un guardia civil y tendrá bastante peso su papel porque los cuatro pasajeros se meterán en más de un lío.

Localizaciones

Aunque prácticamente toda la acción transcurre en el interior del vehículo, lo que provoca que la tensión se acentúa, por aquello del espacio reducido, hay escenas que tienen lugar en la bodega-hotel Marqués de Riscal. Impresionante el sitio.


En definitiva, no entiendo muy bien por qué algunos espectadores califican esta película como un bodrio. Esta road-movie creo que cumple con creces la misión de entretener y hacer reír al espectador. Es una película muy locacon momentos de mucha acción, buenos diálogos (a mi juicio) y un final que quizá te desinfla un poco. Pero yo me lo he pasado genial. Para estos días en los que tenemos las neuronas fritas por el calor, esta comedia creo que te hará olvidar durante un rato  las altas temperaturas que sufrimos. 

La tenéis en Movistar+.


Tráiler:





miércoles, 16 de noviembre de 2022

LA VIDA PADRE (COMEDIA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Joaquín Mazón

Reparto: Karra Elejalde, Enric Auquer, Megan Montaner, Lander Otaola, Maribel Salas, Gorka Aguinagalde, Yanet Sierra, Manuel Burque, Pablo de Santos, Unax Hayden.

Género: Comedia

Sinopsis: Mikel, un joven y ambicioso chef, recibe la visita inesperada de su padre, desaparecido hace treinta años. En un momento crítico para el futuro de su restaurante, Mikel deberá hacerse cargo del alocado e imprevisible Juan, un verdadero huracán de vitalidad que pondrá a prueba todas sus ideas sobre la cocina y la vida.

[Fuente: Filmaffinity]


Me gusta el género de la comedia. Ver una película durante hora y media, que te haga reír, es un bálsamo para los días más grises. Pero debe ser comedia pura. Nada de esas cintas pseudo-cómicas, mezcladas con un romance excesivamente edulcorado, que ni te despierta la risa ni te provoca una carcajada. Y me gustan las comedias de cualquier nacionalidad: británicas, francesas, argentinas, italianas y, por supuesto, españolas. Si además de comedia el reparto lo encabeza un actor como Karra Elejalde, la tentación es demasiado poderosa como para resistirse. Así que, aquí me tenéis. Vengo a hablaros de La vida padre.

En La vida padre todo gira alrededor de una familia y el restaurante Ataria, en Bilbao. Para conocer la historia completa hay que retrotraerse en el tiempo, y viajar al año 1990. Por entonces, el Ataria era un restaurante reputadísímo, dirigido por el genio culinario Juan Intxausti. Una noche, cuando no cabía un alfiler en el establecimiento, donde se habían congregado personalidades de todos los ámbitos -futbolistas, políticos, empresarios y hasta el mismísimo rey emérito- ocurre una terrible desgracia que hundió por completo la reputación de Juan. Todo por lo que había luchado se vino abajo y Juan nunca más levantó cabeza. De hecho, tomó una decisión drástica, que afectó a toda la familia.

Lo que os he contado hasta ahora sirve de introducción al verdadero desarrollo del argumento porque el presente de la película ocurre en 2022. Han pasado más de treinta años y el Ataria vuelve a lucir con esplendor. Su chef es Mikel Intxausti, hijo de Juan y ganador de dos estrellas Michelín. Está en juego una tercera pero todo depende de que Mikel sea capaz de replicar la famosa crema de erizo que elaboraba su padre. Pero de Juan Intxausti nunca más se supo después de aquella noche de agosto de 1990. Dado por muerto, su mujer continuó con su vida y sus dos hijos -Mikel y Ander-, crecieron con la ausencia del padre. Pero, ¿está muerto realmente? Bueno, no os desvelo nada nuevo (ya lo dice la sinopsis) si os adelanto que la tranquila vida de Mikel y su familia se verá alterada por la reaparición de alguien que fue muy importante en sus vidas, por el regreso de Juan Intxausti. ¿Dónde ha estado todos estos años? ¿Qué consecuencias tendrá su reaparición para la familia y el restaurante? En eso consiste esta película, en narrar cómo afectará a unos y otros el regreso de Juan. 

En definitiva, La vida padre es una película que explora las relaciones padres e hijos, dejando constancia de que, al final, la sangre tira mucho. Todo esto en clave de humor, aunque con algún toquecito dramático para compensar la balanza.

Qué me ha gustado de esta película

Grosso modo, me gusta el argumento. No es excesivamente original, ni en lo referente a lo culinario ni tampoco en lo que le ocurre a Juan. Digamos que pasado y presente se funden para enfrentar, a su vez, lo tradicional con lo moderno. ¿Qué tipo de comida ofrecía Juan en el Ataria? ¿Qué oferta gastronómica elabora su hijo Mikel? En este sentido, hay cierta crítica porque, en un momento dado, uno de los personajes se pregunta a sí mismo qué es lo que hoy se hace en restauración: ¿guisar o crear una obra de arte minimalista? Lo mismo, por ahí deberían haber escarbado más porque yo creo que, en los restaurantes de altura, se cuelan muchísimo con tanta cocina de vanguardia y tanta gaita.

¿Y es divertida? A ver, reír, te ríes. Al menos, yo sí me he carcajeado en varias ocasiones pero diría que el argumento tiene baches. Hay escenas muy divertidas, gags buenísimos, pero también te encuentras chistes un tanto tontos y escenas cómicas que te dejan totalmente indiferente. Así que, a mi criterio, la película genera en el espectador sensaciones que van y vienen. 

Y técnicamente me gustaría resaltar la transición que podemos ver entre el pasado y el presente, es decir, entre la Bilbao de 1990 y la de la actualidad, mostrando cómo ha cambiado la ciudad y lo distinta que es la parte de la ría de lo que fue décadas atrás. La ciudad no es que tenga gran protagonismo. Serán pocas las escenas de exterior en las que podemos identificar lugares reales de la ciudad. Casi todo ocurre en el interior del restaurante, o en la casa de Mikel. 

Qué no me ha gustado de esta película

La introducción será narrada por el propio Mikel, conectado en videoconferencia con una mujer. ¿Quién es esa mujer? No lo sabemos. Podemos intuirlo pero no se explica. ¿Tiene importancia ese detalle? Pues no, la verdad. Sin embargo, a mí me gusta que todo tenga una justificación.

Por otra parte, creo que el pasado de Juan durante esos treinta años que ha estado desaparecido está excesivamente camuflado. No pido que se cuente con detalle lo que le ha ocurrido durante ese periodo de tiempo, pero no hubiera estado mal algo más de información. Por ejemplo, qué pasó las horas posteriores a ese momento trágico que él vive en 1990, cuando toda su vida se viene abajo, por qué su familia piensa que está muerto, por dónde se ha movido, qué ha hecho. Tan solo un par de detalles y un par de escenas nos permiten tener una somera idea.

Y cuidado con las relaciones amorosas. ¿Es necesario desarrollar una trama sentimental? A veces sirven solo de relleno. Quizá, en este caso, sí tenga algo de sentido, por el hecho de enfatizar que los cocineros solo viven por y para sus platos, sin tener vida familiar, ni social, ni amorosa. Pero en La vida padre, ese hilo argumental es casi anecdótico, el desarrollo es tan minúsculo, que prácticamente se podría haber obviado.


Como anécdotas, en algún momento se tira de estereotipo, de la idiosincrasia de los vascos, del tira y afloja con otras comunidades autónomas. Por suerte, los andaluces nos libramos en esta cinta, cosa rara porque siempre nos han dado por todos lados. Sin embargo, algún que otro chascarrillo si irá contra madrileños y catalanes, algo que no sé cómo encajarán. Ya he leído alguna opinión diciendo que son bromas de mal gusto. 


Reparto e interpretaciones

No cabe duda de que el mejor papel de todos es el de Juan Intxausti, interpretado por Karra Elejalde. Juan es un hombre que tiene su propio mundo interior, que se resiste al avance del tiempo, que no entiende mucho de lo que ocurre a su alrededor, y esa desorientación y locura es la que genera situaciones divertidas, que sacarán una carcajada al espectador. Elejalde es un punto y aparte. Hay actores y actrices a los que no les hace falta pronunciar palabra para transmitir. Les basta una mirada, un levantamiento de ceja, un fruncir el ceño para que todo cobre sentido. No es fácil llegar al espectador con el simple lenguaje gestual pero Karra lo ha conseguido siempre. Y más en esta ocasión, en la que el mundo en el que se mueve le parece tan extraño y raro que, a veces, no da crédito. 

En cuanto a Mikel Intxausti, es un digno sucesor de su padre. Él ha absorbido la pasión por la cocina que sentía su padre y al restaurante se dedica en cuerpo y alma. Su personaje arrastra un enorme sentimiento de culpabilidad, del que mejor no os digo nada, y, tras la aparición de su padre, cree sentirse en deuda con él. Eso hará que Mikel cambie su estilo de vida, que reconozca qué es lo que realmente merece la pena y por lo que hay que preocuparse de verdad. Interpretado por Enric Auquer, hace buena pareja con Elejalde y, tanto actores como personajes, componen un buen tándem.

Sin embargo, el papel de Nagore, la doctora que se introduce en la vida de los Intxausti por circunstancias de la vida, queda muy en el aire. Sin ella, no habría trama amorosa y, sinceramente, como dije antes, tampoco hubiera pasado nada si se elimina ese hilo. Además es que, lo que ocurre entre Nagore y Mikel es evidente desde el minuto uno. Demasiado predecible. 

Interpretado por Megan Montaner, a mí esta chica me aporta poco. La he visto recientemente en la serie Si lo hubiera sabido que, dicho sea de paso, no merece mucho la pena, más allá de las estampas que ofrece sobre Sevilla.

Eso sí, el resto de personajes que están interpretados por ese grupo de actores vascos que todos conocemos -Maribel Salas, Gorka AguinagaldeIker Galartza, Santi Ugalde-, está muy muy desaprovechado. La madre de Mikel y su actual pareja podrían haber dado mucho más juego. Y luego hay otros dos personajes también muy conocidos que apenas tienen unas líneas de guion.


En fin, La vida padre está bien. Su visionado permite echarse unas risas pero, en lo que a mí respecta, es una película muy pasable.




Tráiler:




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