Mostrando entradas con la etiqueta EL TIEMPO DE LAS FIERAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL TIEMPO DE LAS FIERAS. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de abril de 2025

EL TIEMPO DE LAS FIERAS de Víctor del Árbol

Editorial: Destino
Fecha publicación: agosto, 2024
Precio: 21,90 €
Género: novela negra
Nº Páginas:464
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN:  978-84-233-6564-7
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) es escritor. Suyas son las novelas El peso de los muertos (Premio Tiflos de Novela 2006), La tristeza del samurái (Prix Le Point du polar européen 2012), Respirar por la herida (finalista en el Festival de Beaune 2014 a la mejor novela extranjera), Un millón de gotas (ganadora en 2015 del Grand Prix de Littérature Policière y uno de los libros más destacados de 2021 en Estados Unidos según Publishers Weekly), La víspera de casi todo (Premio Nadal de Novela 2016), Por encima de la lluvia (2017), Antes de los años terribles (2019), El hijo del padre (2021) y Nadie en esta tierra (2023), que vio nacer a una serie de personajes que ahora regresan en El tiempo de las fieras (2024). Sus libros se han traducido a numerosos idiomas y gozan de un éxito extraordinario en Francia, donde en 2018 fue nombrado caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

Sinopsis

Un policía a las puertas de la jubilación es desterrado por los suyos hasta la tranquila Lanzarote, donde deberá pasar los últimos años de su carrera. Lo que no puede imaginar, ni él ni nadie, es que la investigación del caso del atropello de una joven de diecinueve años originaria del Este va a desenmascarar una trama de crimen y poder en varias ciudades europeas.

En una espiral de intriga que no da tregua al lector, conoceremos desde las razones íntimas de unos personajes inolvidables hasta los altos intereses económicos que mueven las insospechadas piezas del juego. Una novela magistral que nos acerca al corazón de la gente corriente y nos muestra cómo el ansia de poder puede transformar a las personas en esta era que vivimos: el tiempo de las fieras.

Un thriller épico y voraz.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Poco a poco voy publicando todas las reseñas de aquellas lecturas que hice tiempo atrás. Suerte que, a medida que voy leyendo, también voy tomando notas sobre la lectura, -las emociones que me despierta el relato, los sentimientos que me genera un determinado personaje-, de tal modo que ahora, al releerlas, me permiten regresar a la trama con bastante nitidez. Y como no quería dejar en un cajón mi opinión sobre El tiempo de las fieras de Víctor del Árbol, con quien tuve el placer de conversar el pasado mes de octubre (puedes leer la entrevista aquí), vengo a contaros qué me pareció esta novela.

El tiempo de las fieras es la secuela de Nadie en esta tierra, novela que yo no leí en su día pero que tampoco me impidió disfrutar de este tiempo de fieras, aunque sobre este asunto haré alguna puntualización después. Víctor del Árbol vuelve a retomar a algunos personajes de la novela previa, algo que es la primera vez que hace, para seguir dándoles vida. Así, el lector, que ya leyó la anterior, va a poder descubrir cómo han ido evolucionando. De tal modo que, por estas páginas, asomará de nuevo el Gordo Soria, un subinspector de policía que ha terminado recalando en Lanzarote a modo de castigo. Algo hizo en el pasado que lo ha condenado a vivir en esta especie de destierro, alejado de su mujer Pura. A Soria, para que no moleste mucho ni se meta en muchos problemas, le encargan asuntos de poca enjundia, algún robo o algún atropello con fuga. Y es que una joven que circulaba en bicicleta por una «carretera desierta que cruzaba una llanura sin relieves» ha sido atropellada. El conductor se ha dado a la fuga y la joven queda varada y malherida en una ladera. Este accidente de tráfico, camuflado en apariencia como un simple siniestro y un abandono provocado por el miedo, esconderá mucho más. De entrada, la intención.

La víctima del atropello, de nombre Vesna, consigue sobrevivir. Es de origen moldavo y lo primero que sabremos de ella es que ha tenido una vida algo nómada. Con la sensación de no encajar en ningún sitio, se ha movido de un lugar a otro hasta terminar residiendo en Lanzarote. 

«De una manera u otra, siempre terminaba volviendo a ella la sensación de que no encajaba en ninguna parte. Fingía tratando de ser una más, de hacer lo que hacía la gente normal, interpretar un papel, pero al cabo de poco tiempo los demás la señalaban como la rara, la introvertida y elusiva, esa chica un poco fuera de la realidad de la que no se sabía exactamente qué esperar». [pág. 13] 

 

Allí trabaja como camarera y no tiene más conocido que el cocinero de su lugar de trabajo,  un tal Román con el que entabla una cierta amistad, sin excesiva profundidad.

Al Gordo Soria le tocará investigar este atropello, pero la chica se lo pondrá difícil al desaparecer sin más. Así que, como primer hilo de la trama, tendremos a una joven extranjera, ejerciendo de camarera en Lanzarote, pero Vesna tiene muchas capas que el lector irá descubriendo con el avance de la lectura y a través de la investigación policial.

Por otra parte, un segundo hilo se centrará en otro personaje misterioso, que viene de la novela anterior. En las primeras páginas y capítulos conoceremos a un hombre que nos habla desde el anonimato y en primera persona. Poco a poco él se irá encargando, en una especie de monólogo interior, de ir desvelando piezas de su pasado: dónde vive, con quién se relaciona, por qué está en aquel lugar, que ocurrió en su pasado o cuáles son sus mayores enemigos. Este personaje despierta una gran curiosidad en el lector pues, si bien, no parece tener conexión con lo que iremos leyendo después, lo cierto es que su protagonismo será muy importante. Y muy vinculado a este personaje, tendremos al Oso Dávila, «el hijo de puta más grande que ha pisado la faz de la tierra», pero del que mejor no cuento nada más.

Pero a estas dos subtramas se sumarán las vidas de otros viejos conocidos, como la de Virginia Ortiz, una ejecutiva que acude a Lanzarote a investigar el incendio de una de las fábricas de su emporio familiar y el fallecimiento de ocho trabajadores, más un suicidio. Y, por último, más en segundo plano, la vida actual de Julián Leal, con un pie más en el otro mundo que en este, y que también procede de la novela anterior.

Esto sería, simplificando mucho, lo que vas a encontrar en El tiempo de las fieras.  ¿Qué conexión habrá entre la joven atropellada, el subinspector venido a menos, el tipo misterio, la ejecutiva y o el moribundo? Bueno, esa es la labor de Víctor del Árbol, construir una historia en la que todas las piezas encajen.

Qué me ha gustado de esta novela

Y encajan. No puedo más que aplaudir la urdimbre de esta historia. Víctor del Árbol consigue levantar una estructura sólida y, a mi modo de ver, de muy difícil ejecución. La historia avanza y retrocede, porque resulta necesario conocer el pasado de los personajes para entender su presente. Al margen de que, también hay que poner al nuevo lector -aquel que no leyó Nadie en esta tierra- en contexto. Además, y teniendo en cuenta que la novela cuenta con un amplio abanico de personajes, la trama se focaliza en uno u otro para que podamos conocerlos con mayor profundidad. Y a todo esto se une el viaje geográfico que el autor nos propone pues, casi sin despeinarnos, nos moveremos de Lanzarote a Nueva York, pasando por Barcelona, Bosnia, México o Venezuela. ¿Entendéis por qué os digo que la urdimbre es para aplaudir? Y esos escenarios no van a ser meras localizaciones. A Víctor del Árbol le gusta ubicar exactamente al lector, y sus descripciones de los espacios consiguen que nos integremos en el entorno. Podremos ver la aridez y el carácter desértico de Lanzarote o los cangrejos de la Isla de Cubagua. 


«Esta tierra pertenece a la lava y al océano, a sus volcanes y a sus profundidades. Si quieres vivir aquí, tienes que dejar que la isla te reconozca; con el tiempo se acostumbrará a tu presencia y te cederá un sitio». [pág. 13]


Más allá de las tramas y de los personajes, el punto fuerte de las novelas de Víctor del Árbol es la intencionalidad. ¿Qué desea mostrarnos este autor? ¿Sobre qué quiere que reflexionemos? Admito que no he leído todo lo que ha publicado pero en las novelas que han pasado por mis manos, siempre me he encontrado una historia dura, con hombres y mujeres que no son meros paseantes de este mundo, sino supervivientes. A unos no les queda más remedio que jugar con las cartas que la vida les ha dado. Y otros, sólo quieren huir y encontrar una vida mejor. Víctor del Árbol refleja como pocos la complejidad de la naturaleza humana, la dualidad del hombre, porque ni los buenos son siempre buenos, ni los malos lo son a todas horas. En sus novelas, como en el mundo, hay gente sin escrúpulos. Todos sabemos que en el entramado financiero y empresarial hay individuos a los que no les importa pisar al prójimo con tal de conseguir dinero y éxito. Ahí fuera hay fieras, las que dan título a esta novela, gente que mueve los hilos del mundo, cuyas decisiones, aunque creamos que no, terminan por afectarnos. Pero también hay gente que se ve obligada a una vida que no ha elegido, que le ha venido impuesta. Porque eso de que todos tenemos la opción de decidir qué camino coger es sólo verdad hasta cierto punto. 

«Cuando se nos obliga a elegir, lo hacemos, aunque no quieras, aunque duela». [pág. 39]


¿Es necesario leer Nadie en esta tierra?

Como te dije antes, yo no he leído esa novela y he podido leer esta sin problemas. Pero aquí entramos en el eterno debate. ¿Realmente no es necesario? Yo respondería lo de siempre, no es necesario pero sí recomendable. De todos modos, si te metes en esta historia sin un conocimiento previo, no te preocupes. Víctor te va a dar las claves necesarias para que comprendas quién es quién y por qué ocurre lo que ocurre. Lo que pasa es que, para rellenar esas pequeñas lagunas que irán surgiendo con la lectura, tendrás que ser paciente y , poco a poco, irás respondiendo a las preguntas que te irán surgiendo a medida que vayas leyendo, si bien es cierto que serían muchísimas menos si hubieras leído la novela anterior. En fin, eso ya es decisión de cada uno. Yo sólo me limito a contarte mi experiencia e insistirte en que la he leído sin problema alguno, que la he entendido, y que, si en algún momento me falto información, esperé a que Víctor me la facilitara. 

Personajes

El tiempo de las fieras es una novela muy coral. Hablar de todos los personajes sería pesado y largo, así que me limito a unos cuantos. 

* Vesna es un personaje que arrastra su pasado como si fuera esa bola de hierro que a los presos le ataban antaño al tobillo. De entrada, sabremos cómo es su vida actual pero toda la información de ese pasado terrible nos llegará en su momento justo. Entonces, sabremos por qué la han atropellado, por qué ella trata de desaparecer, o por qué necesita hacer justicia. A mí me ha gustado mucho este personaje. Siento que es de esas personas que no sólo se quejan sino que actúan, aunque eso suponga enfrentarse a terribles monstruos. Y gente así nos hace mucha falta.

* Gordo Soria, el subinspector deslenguado e irónico que me cae bien. Es un tipo de métodos cuestionables pero es que el camino recto es el más directo. Me gusta verlo en esos momentos de soledad, cuando está entretenido con sus dioramas. A veces me he sonreído pensando en él porque lo veo así, algo brutote, pero entregado a la complejidad de algo tan delicado como son los dioramas. También me gusta verlo cuando se debate con sus propios monstruos, cuando piensa en su mujer Pura, cuando lo vemos vulnerable y débil. 

* El hombre misterioso. Percibo a este personaje como un apátrida, un lobo solitario que debe cuidar de sus espaldas. No crea vínculos con cualquiera. No le interesa porque una sombra le pisa los talones. Pero este hombre tiene familia, aunque las cosas se hayan deteriorado tanto. Y también fue niño un día, y tuvo un padre, al que ha llegado a entender y a mí eso me produce cierta ternura porque, a pesar de su destino, le veo un ápice de humanidad. Un hombre que habla así de su padre tiene que tener algo de luz en su interior.

«Sí, mi padre era un borracho, y un pusilánime -casi un cobarde-, pero era algo más que eso; todo el mundo es algo más que sus virtudes o sus defectos. Él nos amaba, por muy banal que suene ahora, por más que su amor no tuviera consecuencias duraderas. Amaba a mi hermana Elisa, y sé que me amaba a mí, pero sobre todo amaba a nuestra madre, y lo hacía sólidamente, si contrapartidas ni preámbulos, sin acuerdos previos. La amaba con desesperación -cuando se frotaba la cara con ambas manos escuchando sus reproches-, como una derrota inevitable. Siempre con aquel maletín y sus catálogos inútiles a cuestas, con la eterna promesa hecha a sí mismo de que en alguna parte estaba su destino bordado con letras de oro... Quien se atreva a juzgar a un hombre por eso no conoce sus propias debilidades». [pág. 48] 

Para mí este es ese personaje del que os hablaba antes, el que juega con los naipes que le han dado, porque no le queda otra. 

* Virginia Ortiz es madre, hija de ejecutivo y ejecutiva a su vez. Por cuestiones que ya descubriréis, renuncia a su verdadera vocación. Es ese personaje que sufre un dilema interno. ¿Ha hecho bien vendiendo su alma al diablo?  Virginia tiene la oportunidad de mirar el mundo desde dos perspectivas distintas - la justa y la injusta, la que le tiende la mano al otro y la que lo pisotea-, así que será un personaje que nos dejará importantes reflexiones.

«Quizá su hija mayor tenía razón, tal vez era una auténtica hija de puta, manipuladora, iracunda, una cuarentona amargada y odiosa. Una olla a presión a punto de reventar. Sin nadie con quien hablar de las heridas del pasado, de matrimonios fallidos, de horrores vistos durante sus años en la policía, de la culpa por haber dejado tirado a su mejor amigo cuando este más la necesitaba». [pág. 104]


Todos ellos, y otros tantos -Jorge Migrén, Norman Hill, los hermanos Driss, Mario, Lejla o Román-,  que irán surgiendo, consiguen que las dispersas piezas del puzle que compone el autor terminen por encajar. Algo que me gusta mucho en las novelas del Víctor del Árbol es que todos sus personajes son protagonistas. Si inicialmente pensabas que alguno era un mero figurante, de repente, ocurre algo que lo coloca en el centro del escenario, eclipsando a todos los demás. Y es que dice Víctor del Árbol que no le gustan las historias secundarias porque no hay personajes secundarios, sino que todos somos importantes en un momento dado, que todos son necesarios para el otro, en una determinada circunstancia.

Estructura y estilo

La novela está estructurada en seis partes, a las que anteceden un prólogo y quedan cerradas con un epílogo. A lo largo de esos seis bloques se distribuyen un total de cincuenta y cuatro capítulos de corta extensión, y encabezados por la ubicación en la que se desarrollarán los hechos, y que incitan al lector a continuar leyendo.

Dos voces narrativas nos esperan entre estas páginas. Diría que el grueso de la trama viene narrado por una voz en tercera persona mientras que el hombre misterioso se dirigirá a nosotros en primera. Creo que elegir esta opción para ese personaje ha sido muy acertado. Yo decía antes que era un lobo solitario y, por tanto, nadie mejor que él para hablarnos de sí mismo. 

No le falta ritmo a esta historia. Constantemente estamos cambiando de localización, y continuamente cambiando de un personaje a otro, de tal modo que, en esta lectura no cabe el aburrimiento. Y como los capítulos son tan breves, lo que te decía antes, te vas a exigir leer uno más, uno más, uno más. 


En definitiva, El tiempo de las fieras es una novela más negra que el carbón, de compleja estructura y personajes definidos en lo profesional y en lo personal. La novela hace un retrato del lado más oscuro de la sociedad del siglo XX y XXI. Entre estas páginas no faltan los homenajes y tampoco los giros inesperados, que conducen a los personajes por los vericuetos de la venganza, la traición, el chantaje, y los silencios comprados. Estamos ante una novela muy recomendable, con un final a la altura, que pone fin a la vida de Vesna, el Gordo Soria y el resto del elenco.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí en tapa blanda, aquí en Kindle y aquí en audiolibro.


jueves, 7 de noviembre de 2024

VÍCTOR DEL ÁRBOL: ❝En esta novela quería llevar el infierno al paraíso❞

Conversar con Víctor del Árbol es mantener un diálogo sosegado, en el que el autor analiza y explica su novela, estableciendo,  a veces, comparaciones entre la trama y la vida real. Mucho de realidad y actualidad hay en su última publicación, El tiempo de las fieras, editada por Destino. Estamos ante una novela en la que el lector emprende un camino que pronto se bifurca en otros senderos, para luego atar cabos y contemplar el paisaje global que el autor ha compuesto para nosotros.

El tiempo de las fieras habla de eso, de fieras, de gente sin escrúpulos pero también de gente humilde. Esta novela nos adentra en una segunda parte que no es tal, pues recupera personajes de la novela previa, Nadie en esta tierra. Y no temáis porque yo he leído esta novela, sin haber leído la anterior aunque, confieso que no tardaré en hacerlo.

Víctor del Árbol pasó por Sevilla hace una semana y conversamos en esa quietud que el autor genera. Os dejo con nuestra charla. 


Marisa G.- Víctor, un placer tenerte en Sevilla, otra vez.

Víctor A.- Siempre, siempre es un placer venir aquí.

M.G.- Alegra volver a verte aunque. La última vez nos vimos fue El hijo del padre. Estoy ahora con El tiempo de las fieras. Llevo sólo doscientas páginas. No lo he terminado de leer.

V.A.- Pero ya te has metido en la trama.

M.G.- Sí, muy metida pero, leyendo la sinopsis, entiendo que esta novela tiene relación con la anterior porque tú estás rescatando personajes de Nadie en esta tierra. Así que te quería preguntar de qué manera va a afectar la lectura de esta novela a los lectores que, como es mi caso, no hemos leído la anterior.

V.A.- Son historias totalmente independientes. Es decir, tú tienes aquí suficiente contexto como para poder armar la historia. Me gustaría que, cuando acabes de leer esta, digas ¡ostras!, hay algunos personajes de los que quiero saber más, de dónde vienen, y entonces te leas Nadie en esta tierra. Porque eso te va a dar una perspectiva muy diferente de cómo evolucionan o cómo cambian. Por ejemplo, personajes como Virginia, que la novela anterior era policía y ahora está en el otro lado; o cómo ha cambiado, por ejemplo, un personaje que Nadie en esta tierra es completamente secundario, como Soria y, sin embargo, aquí es un poco el alma mater de la novela.

Lo bonito es cuando el lector, que no ha leído Nadie en esta tierra, quiere volver atrás para ver esa evolución tan bestia que hacen los personajes en tres años. Y la idea era que quien ya haya leído Nadie en esta tierra, se lleve una alegría al reencontrarse con algunos de estos personajes, porque no es algo que yo hago exactamente.

M.G.- Porque es la primera vez que lo haces.

V.A.- Sí, sí, sí. Y no sé si volveré a hacerlo.

M.G.- En la sinopsis se nos habla de un policía que está a punto de jubilarse. Se trata de Soria, a quien has mencionado. Por decirlo de alguna manera, a Soria lo destierran a Lanzarote y allí le asigna un caso, hipotéticamente, menor, como es la investigación de un atropello. Eso es lo que pone en la sinopsis. Pero esa es la punta del iceberg, porque cuando el lector se mete en las páginas de esta novela se encuentra que todo es mucho más grande.

V.A.- Claro. Todo parte de un accidente de tráfico en una isla como Lanzarote, en una carretera desierta. Ahí se producirá toda una convergencia de vidas, de destinos que no tienen nada que ver los unos con los otros. Y ese es el famoso efecto dominó, ¿no? Es decir, empezando por saber quién es esta chica que han atropellado. ¿Quién conducía el coche que la ha atropellado? ¿Por qué se ha dado a la fuga? ¿Quién es el policía que investiga esto? ¿Y qué connotaciones tiene eso en otra serie de gente? Hasta que nos damos cuenta de que, de ese simple accidente de tráfico, parte toda una trama de corrupción económica, de narcotráfico, de crimen organizado, que a mí me sirve para hacer un fresco, un poco picassiano, si quieres, un poco dramático, de lo que es el tiempo de las fieras, de lo que es el siglo XXI.


[Si prefieres oír nuestra conversación, clic vídeo]


M.G.- Porque, si lo pensamos, la actualidad es la mejor fuente de inspiración para escribir esta novela.

V.A.- Cuando me preguntáis qué es El tiempo de las fieras, siempre respondo, mirad las noticias. El tiempo de las fieras es el de los ciudadanos de a pie, saliendo a manifestarse por el derecho a la vivienda frente a las leyes del mercado y frente a unos políticos incapaces de poner los valores humanos por encima de los valores económicos. Ese es el tiempo de las fieras. El tiempo de las fieras es provocar una guerra porque hay una serie de intereses geopolíticos, geoestratégicos, incluso personales, sin tener en cuenta las víctimas inocentes. Es decir, vivimos en ese tiempo de las fieras, donde yo diría que hay un grupo de ególatras, narcisistas, patológicos, y gente anafectiva, que se ha adueñado de los mecanismos del poder y que ha instaurado una lógica que todos damos por asumida, que para mí es una lógica criminal.

M.G.- De todos los temas que tocas hay un pasaje que a mí me puso los pelos de punta. Me refiero a la actitud de esas grandes empresas, que le dan tan poco valor a una vida humana. Son empresas que creen que con el dinero se arregla absolutamente todo. Es lo que vamos a ver en el incendio que se produce en una fábrica y en el que mueren personas. Las reflexiones de los gerifaltes, de los altos cargos de la empresas, lo que piensan sobre esas personas fallecidas, fue lo que me puso los vellos de punta.

V.A.- Para las leyes del mercado, las personas somos números que formamos parte de un Excel. En ese Excel hay dos columnas: beneficios y pérdidas. Y sólo se mira en ese sentido. En este caso, no hay una concepción del mal, en un sentido moral. La gente que toma esas decisiones en un fondo de inversiones de Nueva York, no es que quiera que tú pierdas tu trabajo en Lanzarote, simplemente es que no lo tienen en cuenta. No les importa. Esas decisiones se toman, y van bajando de escalafón hasta el que las tiene que ejecutar. Es lo que yo llamo colaboradores necesarios. El poder no es nada. El poder es una abstracción. Son las personas concretas las que llevan a cabo las acciones que acaban perjudicando al resto. Y es ahí, a ese tipo de fieras a las que yo ataco con más saña, a los que viven de las migajas del poder, a los que entregan su ética, su moral, sus valores por un beneficio espurio que al final ¿para qué? ¿Para comprarte una casa más grande? ¿Para tener un yate? ¿Para...? ¿Y sabes qué pasa? Que cuando esa gente ve el mundo, lo ve desde su perspectiva y su perspectiva es la de un dios. Un dios que no le tiene que dar explicaciones a los hombres. Un dios hace lo que hace y sólo responde ante dioses más poderosos. Cuando hay ese choque de realidades, entre gente que vive en una burbuja y gente que pierde su trabajo, que por desesperación son capaces de provocar un incendio, como es el caso de la novela, y que acaba afectando a muchas personas, entonces se sorprenden y se preguntan: ¿no se supone que nosotros somos las fieras y ellos son las presas? Pero, ¿qué pasa cuando las presas se rebelan? ¿Qué pasa cuando un ser, una persona de la calle dice que no se conforma con el status quo? Ese es el secreto de esta novela. ¿Qué pasa cuando uno dice ¡basta!, ¡basta ya!, ¡no lo soporto más!?

M.G.- La chica que sufre el atropello se llama Vesna. De ella sabremos que es un hacker, una persona que sabe moverse muy bien en el mundo de la ciberdelincuencia. Eso da que pensar porque, a través del móvil y de las redes sociales, estamos totalmente vendidos.

V.A.- Sí. Pensamos que estamos protegidos porque vamos cambiando cada semana la contraseña. Bueno, quien las cambie.

M.G.- Eso

V.A.- Si te fijas, hoy día todo el mundo tiene un teléfono móvil. No hay nadie o prácticamente nadie que no tenga un teléfono móvil. Estos aparatos son elementos de control porque toda nuestra vida está ahí. No me refiero a las redes sociales, me refiero a que ahí están tus cuentas bancarias, ahí están tus contactos personales, ahí está tu intimidad. Vesna es una nativa digital. Ella ya ha crecido, ya ha nacido en el mundo de la tecnología. Lo que ella hace es mostrarnos lo frágiles que somos, lo fácil que es entrar en nuestra privacidad y lo fácil que es destruirnos, también. Eso debería hacernos pensar sobre la utilidad que le damos a la tecnología. 

M.G.- Sabemos el peligro que tiene pero aún así...

V.A.- ...lo hacemos.

M.G.- Pues sí. Bueno, esta es una novela muy coral. Vas leyendo y te vas encontrando con personajes que, aparentemente, tienen un papel muy secundario. Sin embargo, de repente, das un giro y empiezan a adquirir mucho protagonismo. Y eso me ha gustado porque eran personas que estaban ahí y, de repente, me los pones en bajo el foco.

V.A.- Sí, es que no me gustan las historias secundarias. Siempre pienso que alguien que se cruza delante de mis ojos es alguien importante. Lo he dicho en muchas entrevistas pero para mí no existen las personas pequeñas ni los destinos pequeños. Por una razón muy sencilla. Y es que todo lo que hacemos está interrelacionado y cualquier persona, por insignificante que nos pueda parecer, en el momento que hace algo, eso tiene unas consecuencias. Y no somos conscientes de hasta dónde pueden llegar esas consecuencias. Por ejemplo, cuando escribo un libro, lo escribo por una serie de motivaciones personales, pero yo no sé quién va a leer ese libro y no sé cómo va a reaccionar esa persona después de leerlo o qué consecuencias va a tener, pero tenerlas, las tiene. En el momento en el que nosotros hacemos algo significativo, eso incide en la vida de los demás. Quizá nosotros no llegamos a saberlo nunca. Es decir, yo no creo que existan personas secundarias. Me gusta mucho esa idea coral de las historias, esa idea coral de la vida, porque además te ofrece una perspectiva de un mismo problema desde muchos puntos de vista totalmente diferentes, porque todos somos totalmente diferentes.

M.G.- Has mencionado a Soria, el Gordo Soria, un personaje más secundario en la novela anterior pero que aquí va a tener bastante más protagonismo. A este personaje le gusta hacer dioramas. Con la descripción que nos ofreces del personaje, me lo imaginaba haciendo dioramas, y me resultaba todo un contraste entre su aspecto físico y lo que a él le gusta hacer. ¿Cómo es el Gordo Soria?

V.A.- El Gordo Soria es precisamente la antítesis del héroe clásico. Es esa persona que juzgamos por la apariencia, sin entrar en su intimidad, sin entrar en su personalidad, y cuando entramos en su personalidad nos demuestra lo equivocadas que son las apariencias. El Gordo Soria es una persona que a diferencia de todos los demás personajes, no tiene deudas con el pasado. Él no tiene traumas que solucionar como el resto de personajes. Y eso le da una libertad de pensamiento y de acción muy grande, porque, para empezar, él no se toma en serio a sí mismo. Él sabe que ha sido un funcionario mediocre toda su vida y no aspira a la notoriedad, simplemente aspira a acabar su carrera de la mejor manera posible y marcharse a casa con su Pura, sus dioramas y sus cigarrillos. Pero precisamente por no querer ser un héroe, es el héroe que a mí me importa, porque es un héroe, a su pesar. No es como Julián Leal que resulta ser un héroe más trágico, más quijotesco, más cervantino, en el sentido de estar más enfrentado al destino, a la enfermedad,... Soria, no. Soria es una persona completamente fuera del sistema, un ser que podemos llegar a detestar porque es lenguaraz, desagradable, pero tiene una cosa que a mí me gusta mucho, y es que tiene un sentido de la ironía muy acerado. Tiene una visión sobre la vida muy irónica, y la ironía sólo la pueden practicar las personas que son muy inteligentes.

M.G.- En un momento dado, un personaje le dice a Soria que parece que los muertos se le van cayendo del bolsillo. Y es casi verdad porque, si te fijas, al principio de la novela hay muchos muertos. No sé si mucho más muertos de lo habitual que en el resto de tus otros libros.

V.A.- En realidad, y si no recuerdo mal, creo que hay cuatro en la isla. Pero claro, para una isla como Lanzarote, que tiene uno de los índices de delincuencia más bajos de España, son muchos. El tema de la proporción depende mucho de con qué lo comparemos. Él mismo lo dice, que cuatro muertos en Nueva York son una anécdota de café, mientras que cuatro muertos en Lanzarote son una crisis nacional. En esta novela, lo que me interesaba era llevar el infierno al paraíso. Lanzarote, para mí, es un paraíso. Es una isla que adoro, que conozco desde hace muchísimos años. Es una isla donde la belleza de la naturaleza y la obra del hombre, gracias a César Manrique, han creado algo maravilloso. Por eso me interesaba llevar el infierno al paraíso. ¿Qué pasa cuando el lobo llega al rebaño y el pastor está durmiendo?

M.G.- Virginia es otro de los personajes que me gustaría recalcar. En la anterior novela era policía. Ya no lo es porque ha cedido a las presiones de su padre, ha tomado las riendas de los negocios de su padre. Es un personaje que tiene una lucha moral entre lo que le gustaría ser y lo que se ha obligado a ser. 

V.A.- Por eso tienes que leer Nadie en esta tierra cuando acabes El tiempo de las fieras. Virginia es el ejemplo perfecto de esas personas que hace un pacto con el diablo con las mejores intenciones pero luego se arrepiente. Sin embargo, el diablo no acepta devoluciones y, en este caso, el diablo es su padre. 

Virginia, por lealtad a Soria y a Julián Leal, se acaba convirtiendo en lo que más odia. Y lo que más odia es la figura de su padre. Pero claro, su perspectiva cambia completamente cuando estás en el lado de la ley. Virginia siempre ha sido una persona muy rígida, que no creía en la justicia. Ella creía en la ley, que es otra cosa. Creía en el orden y en el control. Pero, de repente, se ve en otro tipo de selva, en la selva de las altas finanzas, de la lucha feroz que hay ahí arriba para mantenerse en el poder y no perder los privilegios con los que ella ha nacido, esos privilegios que quiere dejarle a sus hijas, a Sara y a Ana. Claro, ese dilema entre proteger lo mío pero sin perder del todo la humanidad es lo que a ella la atrapa. Se siente atrapada entre su padre y los amigos, -Julián Leal y Soria-, que la han conocido cuando era otro tipo de persona. Y en esa contradicción, atrapada entre esos dos juicios, ella se debate sobre qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Para saberlo hay que llegar al final de la novela. Hay un diálogo que no te puedes perder entre ella y su hija. Es extraordinario.

M.G.- Vale, estaré pendiente. 

Y no podemos dejar atrás a ese otro personaje misterioso, a ese matón que trabaja para el Oso Dávila. A veces, leyendo lo que él piensa, especialmente en esos pasajes en los que él recuerda su infancia, llegué a pensar que, a pesar de que hablamos de fieras, no siempre el león es tan fiero como lo pintan.

V.A.- Es fiera pero tiene sus razones para serlo. El hombre de los ojos oscuros es mucho más que alguien que mata por otros. Es decir, hay gente que no se quiere ensuciar las manos. Yo hablaba antes de colaboradores necesarios. El sicario, en este caso, es el colaborador necesario del Oso Dávila y de otros muchos que lo contratan para hacer el trabajo sucio porque saben que él lo va a hacer. Pero es mucho más que eso. 

Lo que estamos viendo en El tiempo de las fieras es la génesis de un asesino. Es muy interesante ver de dónde viene, cómo se ha convertido en lo que se ha convertido y, al mismo tiempo, cómo puede ser que haga lo que haga y piensa lo que piensa, porque es un tipo muy racional. Es una persona que incluso, en determinados momentos, puede llegarnos a resultar hasta fascinante. Y, sin embargo, él nunca olvida lo que es y nunca nos permite a nosotros, a los lectores, que olvidemos lo que es. El sicario sabe que representa la fascinación que sentimos, un poco absurda y romántica, por el mal, por eso no tiene nombre porque no es una persona sino una idea. El mal, la violencia, la crueldad, a través de las series de televisión o del cine, se ha llegado a convertir incluso en algo a lo que rendir culto, a lo que aplaudir.

Decidí crear esta imagen del sicario porque, una vez vi por la calle a un chico joven que llevaba una camiseta con la imagen de Pablo Escobar, como si fuera alguien a quien admirar. Ahí es donde se me ocurrió construir a este personaje, alguien a quien admirar pero sobre el que no deberíamos olvidar nunca que es el mal encarnado en una persona.

M.G.- Víctor, nos quedan unos cinco minutos pero no quiero dejar pasar los guiños que existen en la novela. Por ejemplo, con el personaje de Vesna se hace un guiño a Stieg Larson, hablas de Saramago. Hay también un personaje apellidado Fité y todos los que conocemos un poco la editorial Destino sabemos de dónde viene.

V.A.- Sí, y Manuela Juan es una amiga periodista. Hay guiños a escritores. Por ejemplo, Rafael Reyes, un personaje entrañable, un derrotado de la vida, pero de los que, al final, resiste. Está inspirado en Rafael Reig, un escritor al que yo admiro muchísimo. 

También hay un montón de guiños a la obra de Miguel Delibes, a la música de Bruce Springsteen. A mí me parece muy bonito hacer juegos metaliterarios para los lectores, sin interferir en la historia. El propio Soria es un personaje salido del Quijote, porque es Sancho Panza. Me gusta mucho, sí. Me gusta hacer este tipo de homenajes a personas, libros, música, arte, que de una manera u otra me han ayudado a convertirme en el escritor que soy.

M.G.- Ya para terminar, hablamos de fieras, de esa rebelión por parte de los ciudadanos de a pie. ¿Nos queda esperanza para luchar contra esas fieras?

V.A.- Claro, y creo que la literatura es una simiente. Concibo la literatura como una forma de entretenimiento, pero que además es un espejo maravilloso porque nos permite imaginar otro mundo posible. Quizá la diferencia entre El tiempo de las fieras y otras novelas que he escrito es que aquí, más que nunca, se palpa la esperanza, esa semilla de resiliencia, de empatía, de solidaridad, y de rebeldía que todos los seres humanos tenemos dentro y que, llegado un punto, cuando el sistema nos aplasta de tal manera en la que lo único que nos queda es la rebelión, es cuando surgen los Soria, las Vesna, y estos personajes que el sistema deja al margen porque no los considera y son precisamente los que plantan cara al sistema. 

M.G.- Víctor, un placer volver a conversar contigo y volver a leerte.

V.A.- Ha sido un placer.

Sinopsis: Un policía a las puertas de la jubilación es desterrado por los suyos hasta la tranquila Lanzarote, donde deberá pasar los últimos años de su carrera. Lo que no puede imaginar, ni él ni nadie, es que la investigación del caso del atropello de una joven de diecinueve años originaria del Este va a desenmascarar una trama de crimen y poder en varias ciudades europeas.

En una espiral de intriga que no da tregua al lector, conoceremos desde las razones íntimas de unos personajes inolvidables hasta los altos intereses económicos que mueven las insospechadas piezas del juego. Una novela magistral que nos acerca al corazón de la gente corriente y nos muestra cómo el ansia de poder puede transformar a las personas en esta era que vivimos: el tiempo de las fieras.

Un thriller épico y voraz.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...