Nunca pensé que una novela sobre la mafia me fuera a gustar tanto. Concretamente, una novela sobre el origen de la mafia. Y ahondando aún más, una novela sobre la leyenda que coloca el origen de la mafia italiana en tierra española. No he visto jamás El padrino y sus secuelas, ni Los Sopranos, ni he leído nada relacionada con la mafia, que yo recuerde. Y sin embargo, no os podéis ni imaginar lo mucho que he disfrutado de Las tres familias, la última novela de Miguel Ángel González, con quien tuve el gusto de hablar hace unas semanas.
Como digo, el autor aborda en esta novela el origen de la mafia italiana. En Las tres familias nos relata cómo la Cosa Nostra siciliana, la 'Ndrangheta calabresa y la Camorra napolitana nacen tras la llegada de tres hermanos procedentes desde España. Osso, Carcagnosso y Mastrosso vengarán la muerte y violación de su hermana Elia, a manos de un noble, en el siglo XV. Los tres hermanos huirán como polizones de un barco hacia Italia. Allí se separan y cada uno se afinca en un punto - Sicilia, Calabria y Nápoles-. Los tres hermanos se mueven por unos férreos principios, el amor a la familia, el honor y la lealtad. ¿Y no son estos los puntales más importantes de la mafia, tal y como la conocimos? ¿Y qué pasaría si viviera un descendiente directo de uno de esos tres hermanos?
Lo dicho, una novela a tener muy en cuenta, una historia que nos habla de vínculos potentes, de poder, de amor, del pasado y del destino. A mí me ha encantado. Os dejo con la entrevista.
Miguel A.G.- No sabes lo mucho que me alegra escucharte decir eso.
M.G.- En esta novela nos hablas del posible origen de la mafia italiana dentro del territorio español. Creo que esto es algo que la inmensa mayoría de la gente no conoce. ¿Está documentado?
M.A.G.- La idea de escribir este libro nace un poco de casualidad. Me encuentro con esta historia leyendo sobre otras cosas y termino con el libro de John Dickie en las manos. Es un ensayo que leí por entretenimiento, sin pensar en documentarme pero en ese libro se cita por primera vez esta leyenda, la idea de que la mafia italiana tenga origen español. Yo no tenía ni idea y, como tú dices, creo que muy poca gente sabe esto. Al menos, aquí en España, no. Entonces me planteé investigar esa leyenda y me doy cuenta que otros historiadores y autores, como Sabiano, autor conocidísimo que conoce la mafia de Nápoles, también hace referencia a que, cada vez que un miembro va a formar parte de una familia mafiosa, tiene que hacer un juramento a estos tres hermanos. Ahí es donde me doy cuenta que la leyenda es enorme y mucho más conocida en Italia que en España. Me empiezo a interesar por el tema y me encuentro con una historia buenísima sobre la que nadie ha escrito. Y así nace la idea de este libro. De otro modo, seguramente no me habría acercado nunca al universo mafioso.
M.G.- Entonces, ¿en Italia se tiene conocimiento de que quizás el origen de la mafia venga de España? ¿Esto es así?
M.A.G.- Sí, muchísimo más. Para escribir este libro hice un recorrido importante por Sicilia. He estado varias veces en Palermo. Lo que hay en Italia es como una especie de conocimiento general sobre la leyenda. Poca gente se toma en serio que realmente tres tipos españoles, del siglo XV, llegaran a Italia como polizones y fundaran las tres grandes familias mafiosas. Pero esta leyenda es tan conocida en la propia actualidad, que los chiquillos que terminan metiéndose en una familia mafiosa le rezan lealtad a estos tres tipos. No lo ven como algo real pero es súper conocido y todo lo que se cuenta en el libro es la leyenda habitual que se conoce en Italia, de manera coloquial. Todo el mundo conoce esa leyenda.
M.G.- ¿Y esa mafia italiana se podría entender como una prolongación de lo que aquí llamamos la Garduña?
M.A.G.- Sí, justamente. La Garduña no deja de ser otra asociación sobre la que se ha escrito mucho pero hay mucha discusión sobre si existió o no, o quién formaba parte de la Garduña. También es una entidad que ha generado mucha literatura. Pero tanto los historiadores como los libros de ficción coinciden en describirla como una asociación criminal que tenía unos valores basados en el honor, en la lealtad, en el concepto de familia y respeto. Y esa es justamente la esencia de la mafia. Luego, sí la mafia evoluciona y se convierte en otra cosa, pero la mafia clásica se basa en esos mismos valores que tenía la Garduña española.
M.G.- La novela se inicia con la violación y el asesinato de una joven, de la joven Elia, y la venganza de su muerte por parte de los tres hermanos que comentas, Osso, Carcagnosso y Mastrosso. Ellos tres son los que dieron origen a la mafia. Y esa venganza se sustenta en la defensa de la familia y del honor. Los tres hermanos darán pie al nacimiento de las tres ramas más importantes de la mafia italiana. Sin desvelar mucho, Miguel Ángel, cuéntanos cuáles son esas tres ramas.
M.A.G.- Aunque luego irán apareciendo otras grandes familias, hay tres grupos que son la 'Ndrangheta calabresa, la Camorra napolitana y, la más conocida, la Cosa Nostra de Sicilia. Es la asociación sobre la que escribo más en la novela.
Estos tres hermanos españoles, como decimos, vengan la muerte de su hermana, se meten como polizones en un barco, y llegan a Sicilia. Allí desembarcan y lo que hacen es separarse, por miedo a que los encuentren. Uno se va a Nápoles, el otro a Calabria y el tercero se queda en Sicilia. Lo que deciden es intentar llevar esos valores de los que hablábamos, allá donde vayan. Con esos valores crean tres grandes familias, las que conforman el origen de la mafia, tal y como la conocemos. Luego aparecerá una cuarta familia en Puglia pero, al principio, sólo estaban esas tres familias.
Al documentarme sobre todo esto, lo que me pregunté es qué pasaría si, en la actualidad, estuviera vivo un descendiente de uno de aquellos hermanos. ¿Y si ese descendiente no tuviera tampoco ni idea de quién es? ¿Qué pasaría si, de repente, alguien le cuenta el enorme legado que tiene encima? Me pareció una idea curiosa, un hilo del que tirar para escribir el libro.
M.G.- Ese descendiente del que hablas es el personaje principal de la historia, que lleva por apodo Hueso, y del que hablaremos en un momento pero, de estos tres clanes, de Calabria, Nápoles y Sicilia, ¿qué queda hoy?
M.A.G.- Pues mira, donde menos queda justamente es en Sicilia. La esencia básica de la mafia es la Cosa Nostra siciliana y de eso habla también un poco este libro.
La novela se ambienta, por un lado, en el siglo XV, cuando tiene lugar la fundación de la mafia. Luego, el otro hilo temporal de la novela será el año 1957. Y no es casual que los hechos transcurran en ese año, porque en ese año tuvo lugar una reunión real y verídica que se cita en la novela, el gran encuentro o la reunión más importante de la historia de la mafia, donde se quiso decidir cambiar su forma de actuar. La mafia se basaba en el honor, en valores como la familia, pero se planteó cambiarlo todo, convertirse en una especie de industria del crimen, se quería ganar más dinero, tener más poder, pero todo eso suponía romper los valores originarios de la mafia. Entonces, empezaron a llegar las traiciones, el abuso de poder, el querer siempre más. Es la propia mafia la que se come a la mafia. La Cosa Nostra era invencible. No había gobierno, ni había ejército, ni policía que se enfrentara con ella, pero son las traiciones internas las que acaban con ella.
Durante unos años, el foco de atención estuvo puesto sobre Nápoles, sobre la Camorra, pero ahora, el gran foco está puesto en Calabria. Es la mafia mejor organizada actualmente y también la más violenta. Hablamos siempre de la mafia italiana porque luego también hay mafia en otros países, como en Latinoamerica. Y la Cosa Nostra sigue existiendo, pero ya no tiene nada que ver con esa idea de la mafia de los años 50, que tenía tanto poder, que controlaba el juego. Eso es algo que ha desaparecido. Al menos, en Sicilia.
M.G.- Porque la mafia se ha reconvertido. Ahora desarrolla grandes negociones internacionales, es industria del crimen. En el libro hay una frase que me gusta mucho. Dice así: «la mafia no es sólo poder, la mafia no es sólo violencia, también es historia y tradición, lealtad y honor». Al haberse reconvertido, han perdido esa esencia originaria.
M.A.G.- Sí, creo que la han perdido. Obviamente no podemos dulcificar la mafia porque no deja de ser una organización criminal pero, al final, la mafia es algo que nace de manera natural, para defender al pueblo, allá donde no llega el poder. Por ejemplo, un comerciante que se siente solo y cree que va a tener que cerrar su negocio porque nadie lo ayuda, pues aparece esta gente, ponen unas normas para que el negocio sea más justo. La mafia está muy dirigida al pueblo, a la clase media, a los que protegen, a los que defienden. Eso es justamente lo que se pierde cuando la mafia empieza a trabajar como si fuera una gran empresa, una gran multinacional y se convierte en un ente distante, que ya no tiene relación directa con la gente. Pierden sus valores y, hasta cierto punto, se corrompe un poco la idea de asociación o de sociedad, y eso acaba siendo un poco su propia desaparición.
M.G.- ¿Y cómo se integran hoy día? Estamos en el siglo XXI, hay mucho turismo y mucha gente por todos lados. Si pienso en la mafia, me viene a la cabeza esa estética tan peculiar, con su forma de vestir, con sus coches descapotables,... ¿Cómo se integra esa mafia en el siglo XXI?
M.A.G.- Esa mafia ya no existe. La mafia del cine, la mafia estética, ha desaparecido. Incluso ha desaparecido su forma de trabajar. Las grandes familias, las grandes empresas mafiosas que hoy tienen el poder, se ocupan de negocios totalmente diferentes. Por ejemplo, tienen negocios de tráfico de drogas, algo impensable en los años 50, aunque sí tenían negocios sobre el juego u otras cosas. Es que han cambiado en la forma en la que se organizan. Antes la mafia se movía en núcleos mucho más pequeños porque era difícil extenderse. Ahora un tipo puede controlar a una banda desde cualquier rincón del mundo. Las comunicaciones han cambiado también y con eso, su forma de trabajar. Hoy día, la mafia funciona como puede funcionar Amazon, como funciona cualquier gran empresa, que se dirige desde un determinado lugar y que llega a muchísimos otros sitios. Antes, había un puerto, se desembarcaba mercancía que alguien controlaba. Hoy día eso se ha perdido.
El concepto clásico de mafia italiana o mafia italoamericana, que son las dos grandes que hemos conocido, ya no existe. Existe otro tipo de empresas que controlan el tráfico de drogas, que funcionan como negocios ilegales, pero que no tienen nada que ver con esa idea que teníamos de la mafia, o que nos ha ofrecido el cine.
M.G.- Antes hemos mencionado a Hueso, que será el protagonista principal de la novela. Él es uno de los descendientes de esos tres hermanos que huyeron de España y que llegaron a Italia, dando lugar al nacimiento de la mafia. Hueso es un personaje al que vamos a ver evolucionar mucho. De no tener nada, a convertirse en un líder. ¿Qué nos puedes contar de él?
M.A.G.- Para mí, Las tres familias es una novela de personaje. El mayor trabajo que tuve, a la hora de escribir esta historia, es precisamente la construcción de Hueso. Es un personaje al que quise llevar a un extremo, haciéndole pensar que está solo en el mundo, que no tiene familia, y por eso crece en un hospicio. Además se gana la vida como trilero, engañando a la gente en la playa. Y luego, acabará convirtiéndose en el líder de una guerra que él ni siquiera sabía que existiera, una guerra entra la mafia clásica y la nueva mafia.
Para mí, el proceso de evolución del personaje era muy importante. Era necesario que el lector se creyera lo que le ocurre, y por eso era importante para mí conocer de dónde viene Hueso.
La parte que más me gusta de la novela es la parte del orfanato, en la que vamos a ver a Hueso de niño. Los niños a los que él protege y los que le protegen son su familia y da la vida por ella, si es necesario. Y luego, cuando entra en la familia de la mafia, y ve ese universo, esa gente poderosa que viste traje, quiere sentirse así, él quiere ser uno de ellos. Ya no quiere ser más un pobre chico, que no tiene familia y que vive en la calle. El gran reto para mí fue esa transformación natural de trilero y perdedor, a líder de la organización criminal más importante del mundo.
M.G.- Yo lo sé porque lo he leído pero cuéntame por qué le pones el apodo de Hueso.
M.A.G.- Por varios motivos. En mi narrativa, me gusta mucho jugar con los nombres. En esta novela, todos los personajes tienen nombre de pila, salvo dos. Hueso y su antagonista, que se llama Canino, un torturador del que siempre se habla. Ellos serán los dos únicos personajes que no tienen nombre. Me gustaba esa idea de protagonista y antagonista sin nombre real.
Y luego, aunque en la novela se explica de dónde viene el apodo, también es un guiño a estos fundadores originales de la mafia, que llevaban por nombre Osso, Mastrosso y Carcagnosso, y cuya traducción sería hueso, hueso maestro y hueso del talón. Me gustaba la idea de hacer este juego, establecer una conexión entre el origen de la mafia y este tipo que no sabe de dónde viene, pero que acaba llamándose como su tatarabuelo.
M.G.- Y también hay un objeto que tendrá una presencia constante en la novela. Se trata de un camafeo de oro. ¿Qué valor simbólico va a tener este objeto en la historia?
M.A.G.- Mucho. Para mí, había una dificultad enorme al escribir esta historia y es el salto de quinientos años que hay entre las dos tramas. Me costaba muchísimo enlazar lo que ocurre en el siglo XV y lo que ocurre en 1957. Estuve pensando cómo podía unir esos dos tiempos y pensé en algo que me gusta mucho, en la vida privada de los objetos inanimados. Hay objetos que viven durante muchísimos años, que pasan de generación en generación, de los que no conocemos su historia porque no nos la cuentan. Pensé que una forma de unir los dos tiempos era a través de un objeto inanimado que hubiera pasado todo este tiempo. Me parecía una idea romántica, ese camafeo de oro que se convierte en el blasón de la familia, como una especie de escudo y que representa los valores que defendieron los fundadores originales de la Cosa Nostra.
M.G.- Por esa distancia temporal, por esos cinco siglos de distancia que hay entre un hilo temporal y otro, ¿por eso dices en redes que esta es tu novela más compleja?
M.A.G.- Sí, por eso y por otros aspectos. Durante el proceso de escritura pensé que no iba a ser capaz de terminar el libro. Me parecía inmenso, con muchísima información, con saltos en el tiempo, con muchos personajes y muchas tramas que tenían que encajar. Todo eso me costaba mucho. Por otro lado, nunca había hecho un proceso de documentación tan largo. He estado más de dos años trabajando en este libro, documentándome, leyendo, y no sólo de las tres familias italianas, sino también de las cinco familias neoyorquinas porque, al final, tenían relación con la Segunda Guerra Mundial y con la Operación Husky. Viajé a Sicilia, a Palermo, y visité todas las localizaciones de la novela. Para mí, fue un trabajo inmenso. Y también es el libro más largo que he escrito. Han tenido lugar una acumulación de hechos que convierten esta novela es la más compleja que he escrito, tanto, que pensé que no la acabaría. Pero luego, la satisfacción al terminarla ha sido enorme. Y ahora ya, que la lean y me dejen en paz. No quiero saber más nada de la mafia ni de nadie. He estado dos años metido ahí, todo el tiempo y ha sido agotador [se ríe].
M.G.- Bueno, te entiendo.
Centrándonos en el hilo que transcurre en 1957, en Palermo, hay un personaje femenino de nombre Ginevra. Ella es una de las mujeres que forman parte de la Cosa Nostra y dice algo que quiero señalar. Ella dice: «Mi padre cree que no debemos [refiriéndose a las mujeres], meternos en los asuntos de familia». Creo que con este personaje me esperan sorpresas. No sé si me equivoco, Miguel Ángel.
M.A.G.- No, para nada, para nada. Ginevra es uno de mis personajes favoritos de la novela. El libro es fiel a una época y nos habla de una sociedad, y de una organización, como es la mafia, totalmente patriarcal. Es muy masculina y el poder lo tenían únicamente los hombres. Pero me gustaba mucho la idea de un personaje femenino que se rebela contra lo que tiene a su alrededor. Ginevra no tiene miedo. Sabe que su padre es uno de los grandes capos de la mafia, conoce ese mundo, y ella intenta demostrar que es más útil que su hermano, que puede hacer otro tipo de cosas. Además, ella será un poco la mentora de Hueso, porque tiene una relación mucho más cercana con él. Ginevra le explicará lo significa formar parte de esa familia. Todo eso me gustaba. Al final, ella y Hueso son dos personas que quieren cambiar su destino. Hueso es un chico que ha crecido en un hospicio y que, de mayor, parece que va a tener una vida como timador en la calle. Pero, de repente, tiene delante la posibilidad de cambiar su propio destino. Y Ginevra es una persona que ha nacido en una familia con una estructura muy masculina. Y ella quiere enfrentarse a eso para cambiar las reglas.
M.G.- Pues, Miguel Ángel, hay dos cosas que necesito preguntarte. Por un lado, cuando Hueso se une al clan de la Cosa Nostra, se tiene que someter a un ritual que se llama la omertá, si no me equivoco. ¿En qué consiste ese ritual y si eso se sigue manteniendo hoy y cómo es?
Una de las cosas que más me gustó descubrir durante la documentación fue ese protocolo del crimen que tiene la mafia y que está muy relacionado con la omertá. En el libro sale algún ejemplo. Si una persona traiciona a la familia, rompe la omertá. Y en consecuencia, se le pude asesinar de diferentes formas. Cada una de ellas conlleva un mensaje que le dan al resto de los miembros de la familia. Por ejemplo, si al muerto le introducen un pájaro en la boca, lo que están diciendo es que esa persona ha hablado de más, que ha contado algo que no debía. Si ponen unos zapatos sobre el pecho del cadáver, es que esa persona ha intentado huir. Y es que, si intentas huir, también lo consideran una traición. Si entras en estas familias, ya no puedes salir. Respetar la omertá es lo que permite que estas familias puedan seguir existiendo.
M.G.- Y la otra pregunta. Cuando hablamos de mafia, siempre pensamos en Italia o en la rama italoamericana, con esos gánsteres de Nueva York. Pero en la novela he leído que también hay mafia judía y eso me sorprendió.
M.A.G.- La mafia italoamericana es la mafia de las películas, con personajes como Salvatore Lucania, un italiano que llega a Estados Unido y comienza a crear sus círculos de confianza. Son italianos y católicos. Tiene una forma muy concreta de entenderse. Una de las claves es que una banda no hace negocios con otras que no formen parte del propio núcleo. No se podía negociar con las bandas negras de Harlem o con los grupos delictivos judíos. Eso es algo que estaba fuera de discusión. Pero uno de los cambios que introdujo Salvatore Lucania, o Lucky Luciano, fue romper esa regla y empezar a tener relaciones con otras bandas externas. Eso fue como una traición a la mafia clásica. Lo que Lucky buscaba era negocio y le daba igual dónde esté ese negocio. Él cambia las reglas del juego.
M.G.- Entiendo. Bueno, Miguel Ángel no tengo más preguntas que hacerte. Yo voy a continuar con la lectura. La verdad es que me está gustando mucho, me resulta muy interesante. Te agradezco mucho que me hayas atendido.
M.A.G.- Pues te queda lo mejor porque las páginas finales son las mejores. Espero que te sorprenda mucho el final. Gracias.
Sinopsis: Un huérfano sin pasado. Una vieja leyenda. Una historia de familias, secretos y venganzas que nos descubre el origen de la mafia siciliana.
1957. El destino elige a veces caminos insospechados. Criado en un orfanato durante los duros años de la guerra, Hueso es un buscavidas que sobrevive en las calles de Palermo a base de pequeños timos y escaramuzas. Siempre lleva consigo, como un talismán, el misterioso camafeo que las monjas encontraron junto a él cuando fue abandonado a las puertas del hospicio. Él no lo sabe, pero ese colgante contiene la clave de sus orígenes: un legado que se remonta varios siglos atrás.
Siglo XV. Tres hermanos llegan a tierra firme después de una penosa travesía como polizones. Han escapado del reino de Castilla tras vengar a su hermana, violada y asesinada por un señor feudal. Cuando deciden separarse para evitar ser capturados, uno de ellos dirige sus pasos hacia la isla de Sicilia, llevándose el medallón que perteneció a la joven. Estos fugitivos, según cuenta una antigua leyenda, fueron los fundadores de las tres grandes familias de la mafia.
Cuando Hueso descubra que él es el último descendiente de esa estirpe, se verá arrastrado al corazón de una trama de poder, honor y traición, en la que deberá enfrentarse a su propia historia… y a un destino que nunca imaginó.
En una tierra donde la traición nunca se olvida, solo la sangre marca el camino.






