miércoles, 24 de enero de 2024

TE ESTOY AMANDO LOCAMENTE (DRAMA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Alejandro Marín

Reparto: Ana Wagener, Omar Banana, Alba Flores, Jesús Carroza, Carmen Orellana, La Dani, Manuel Morón, Lola Buzón, Mari Paz Sayago, Pepa Gracia, Alex de la Croix

Género: Drama

Sinopsis:  Sevilla, 1977. En un momento en el que la homosexualidad es delito, Reme, una madre tradicional movida por el amor hacia su hijo, un adolescente aspirante a artista, se involucrará en el movimiento LGTBI andaluz, gestado paradójicamente en el seno de la Iglesia.

[Fuente: Filmaffinity]


«Porque las cosas están cambiando pero no han cambiado todavía».


Hoy empiezo esta reseña por el tejado, con la última frase sobreimpresa en pantalla con la que finaliza la película de la que vengo a hablaros hoy, porque es cierto que muchas cosas van cambiando, en diversos ámbitos, pero todo lleva su tiempo y el camino es tortuoso. De eso nos habla Te estoy amando locamente, de una de las luchas que se inició en el siglo pasado y que, a día de hoy, sigue en vigor. 

La acción se inicia en Sevilla, en el mes de junio de 1977. En una casa de vecinos del barrio de Triana, esas corralas en las que la vida giraba alrededor de un patio, espacio común, donde los vecinos confraternizaban, vive Reme. Es una mujer viuda, que regenta la sastrería que le dejó su marido. Su hijo Miguel es un joven estudiante. Está a punto de presentarse a Selectividad y, una vez apruebe, entrará directo a la universidad para empezar a estudiar Derecho. Esos son los planes que Reme ha ideado para su hijo. La mujer está muy ilusionada con la proyección profesional que le espera a Miguel, y más cuando cuenta con el apoyo de don Ignacio, un cliente habitual de la sastrería, abogado de profesión, y socio de uno de los mejores bufetes de Sevilla. Sin embargo, Miguel no está muy por la labor de encerrarse de por vida entre las cuatro paredes de un despacho. Él tiene otros sueños. Le gusta cantar y tiene una meta: participar en el programa de TVE, Gente Joven. Hasta aquí, todo sería más o menos normal, porque cantar no está mal visto ni es delito. Sin embargo, durante la celebración de una boda, Miguel dará rienda suelta a su naturaleza y Reme entenderá que su hijo le tiene guardada una sorpresa. Desinhibido por el alcohol, el joven bailará con su amiga Maca. Sus movimientos son poco masculinos. Los asistentes a la boda se dan cuenta. Reme, también. Y unos jóvenes empezarán a burlarse de él. Así se inicia el conflicto que da pie a esta película porque Miguel es homosexual, y ser homosexual en los años 70 era un auténtico problema. Sin poder evitar su naturaleza, sintiéndose atraído por ese mundo, pensando que él no hace nada malo y que solo quiere ser como se siente, el joven entrará en contacto con un grupo de homosexuales que luchan por sus derechos. Entrar en ese círculo será para Miguel un arma de doble filo. Por un lado, porque se topará con la incredulidad y el rechazo de familia y amigos. Por otro lado, porque el colectivo está sometido a una fuerte represión en los años 70.

Los hechos se irán desarrollando en paralelo a lo que ocurrió realmente en aquel periodo de cambios, hasta llegar a un desenlace que, sinceramente, a mí me ha tocado el corazón, después de ver sufrir tanto a los personajes de esta historia. 

Qué me ha gustado de la película

De entrada, os puedo decir que, tras ver este largometraje, he sentido deseos de dar marcha atrás en el tiempo y vivir lo que nos muestra esta película con algo más de edad. En el año 77, yo era una pipiola. Con siete años mi mundo se resumía a mi familia, a mis amigas, y al colegio. Ni recuerdo lo que se nos relata en la película ni mucho menos sabría lo que es la homosexualidad. Así que, que esta película me haya mostrado los acontecimientos que se vivieron aquellos años me parece un punto a favor. Y no quiero idealizar la lucha, porque los que la protagonizaron lo pasaron realmente mal, como suele ocurrir en toda injusticia.

Y es la temática otro puntal importante de Te estoy amando locamente porque, aunque las cosas han cambiado mucho, aún queda mucho camino que recorrer. Y ya sabemos que todo sendero tiene un punto de inicio y es eso lo que nos va a mostrar la película, cómo se gestó el movimiento LGTBI ( con todas las siglas que le queramos añadir aunque, dicho sea de paso, a mi tanta etiqueta me molesta porque no creo que sea necesario) y la creación del Movimiento Prímula y del MHAR (Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria).

Tras la muerte de Franco, se inicia el periodo de transición hacia la democracia. A raíz de lo que ocurre con Miguel y con Reme, la película nos muestra a un colectivo que trataba de luchar por sus derechos. Era el momento de alzar el brazo, de dar visibilidad a una realidad que, hasta ahora, era mejor mantener oculta; de hacer entender que cada uno tiene su propia identidad sexual y no por eso tiene que catalogarse de delito; de dejar de esconderse y de exigir la abolición de la Ley de Peligrosidad Social, una norma que venía a modificar aquella otra de vagos y maleantes. ¿Las habéis leído? Como decimos aquí, tela marinera.

Así veremos cómo se organiza el colectivo, convocando reuniones que, como dice la sinopsis, se celebraban paradójicamente en salas propiedad de la Iglesia. Llevarán a cabo actos reivindicativos, ejercerán una labor de concienciación e información a la ciudadanía, solicitarán firmas y expondrán sus peticiones a sindicatos y partidos políticos. Todo esto, mientras se llevaban a cabo redadas y se encarcelaban a personas, acusadas de escándalo público por vestir con prendas no acordes a su género. 

Y ya que menciono a la Iglesia, no puedo obviar la presencia de Manolo, un cura obrero, implicadísimo en todo lo que afecte a los más débiles, desde los trabajadores de una fábrica textil, que se enfrentan a un despido masivo, hasta los marginados por su condición sexual. ¿Dónde quedaron los curas obreros? Veremos a Manolo al frente de la Juventud Obrera Cristiana, animando a los más jóvenes a luchar por sus derechos, aunque eso también lo ponga en una situación comprometida frente a la Iglesia. En ningún momento, le importará lo más mínimo.

Aunque la identidad sexual es el centro neurálgico de la película, también tendrá presencia la lucha de la mujer por sus derechos. Lo veremos en el personaje de Reme, una mujer que, mientras su marido vivió, fue la oficiala de la sastrería pero que, al fallecer su esposo, en vez de hacerse ella cargo del negocio, por ser la verdadera artífice de los trajes que salen de esta sastrería, y ponerse al frente del mismo, su lugar termina usurpándolo un hombre. Y es que, como Reme le dice a Macarena, el oficio de sastre siempre ha sido de hombres. A lo que Macarena le responde diligentemente: Y eso, ¿quién lo dice? 

Así que feminismo y movimiento LGTBI se dan la mano para luchar por lo mismo, por la igualdad. O dicho de otro modo: Por el vive tu vida y déjame vivir la mía, porque tú, ni eres mejor que yo, ni yo soy mejor que tú.

Personajes e interpretación

El elenco de personajes vendrá encabezado por Reme y su hijo Miguel. Ella es una mujer que, aunque militó de joven, ahora está centrada en la sastrería y en el futuro de su hijo. Como dice una vecina, Reme no levanta la cabeza. Desde la muerte de su marido -circunstancia por la que se pasa muy de puntillas-, tiene ahora que encarar la homosexualidad de su hijo, con todo lo que eso implica. A esa madre se le caerá el mundo encima, pero Miguel es su hijo y ya sabemos que una madre es una madre.

El papel de esta sufrida mujer lo encarna Ana Wagener y a mí me parece que hace un trabajo extraordinario. Su sufrimiento por lo que le pueda ocurrir a su hijo me ha parecido muy creíble. La he visto angustiada, aturdida, exasperada, tratando de solventar el problema de Miguel como se hacía entonces, poniéndolo en manos de los médicos, como si un homosexual fuera un enfermo. Tendrá que darse cuenta de la realidad por sí misma, cuando descubra que le cierran las puertas, y entienda que las personas que merecen la pena son las que están a tu lado en los momentos difíciles, sin que importe sin son altos, bajos, rubios, morenos, gordos, flacos, heterosexual u homosexual. Me da rabia que esta película no haya recibido ninguna nominación a los Goya por el trabajo de esta actriz. A mi juicio, se lo merecía.

En cuanto a Miguel, el joven no entiende nada. No comprende por qué lo que siente en su interior, lo que le atrae, lo que sueña y desea es motivo para tanta polémica. ¿Por qué a otros les importa tanto su condición, si ni lo conocen ni saben nada de él? Miguel no comprende por qué su madre se sorprende tanto al descubrir que su hijo es homosexual. Para él es algo natural. ¿Por qué lo tratan como a un enfermo? Madre e hijo han estado siempre muy unidos pero se ha abierto una brecha entre ellos. Así que Miguel se apoyará en los que son como él, que lo animarán a buscar el valor para enfrentarse a su realidad.

El actor que encarna al joven Miguel es Omar Banana. Creo que es su debut y, sinceramente, no ha podido tener mejor papel para su presentación. Él sí está nominado a Mejor Actor Revelación para los Goya. Compite con Matías Recalt (Roberto Canessa en La sociedad de la nieve), y con otro compañero de reparto, La Dani, que interpreta a un cantante homosexual, que será como su guía en ese camino de transformación y de salida del armario.  Igualmente, su trabajo es inmenso.

El resto del reparo, mucho debutante entre las filas de esta cinta, está genial, salvo, y ya lo siento, Alba Flores que encarna a Loles. A mí me ha parecido de las interpretaciones menos creíble de la película.

Ambientación

Otro punto a favor de este largometraje es la ambientación que ya nos hace viajar a esa época desde los créditos iniciales, mostrándonos imágenes reales de acontecimientos que se vivieron en aquellos años, como el anuncio de la muerte de Franco, la abdicación de Juan de Borbón en su hijo Juan Carlos, la formación de un gobierno democrático liderado Adolfo Suárez, así como los artistas más famosos del momento o los programas de televisión más míticos. Todo ello, con una banda sonora en la que destacan temas tan conocidos como el que da nombre a la película, interpretado por Las Grecas. No será el único tema conocido que suene. Habrá copla y canciones del momento, como las que cantaba Mari Trini. 




El espectador viaja a la Sevilla de los años 70, para asomarse a sus calles, con sus establecimientos de entonces. Me ha parecido precioso reencontrarme con una antigua tienda que ocupaba la famosa calle Sierpes. Y qué emoción ver esa Giralda vistiendo de rosa. Pero también está muy lograda la recreación de las viviendas de entonces, con esas paredes pintadas en un tono verde pálido que me trasporta a mi propia infancia. Os vais a reír pero yo, a ese tono verde pastelón le llamo color «verde cuarto baño», porque en la primera casa en la que viví, las paredes del baño, que ni estaban alicatadas con azulejos ni nada similar, tenía ese color.

También merece una mención especial la labor de vestuario, con esos pantalones de campana y esas camisas con los cuellos grandes, de pico; maquillaje y peluquería. Todo está muy cuidado en esta película. 


En definitiva, Te estoy amando locamente me ha gustado bastante. Creo que su director, que también debuta en largometraje, hace un gran trabajo y un precioso homenaje, mostrándonos esta historia de amor por un hijo. Es una película que, aunque nos cuente un drama, tiene también su dosis de humor, como para destensar y relajar tantas penalidades. A lo mejor no es de las mejores películas que hayas visto. A lo mejor, la ves y se te olvida pronto. Pero creo que hay mucha justicia y mucho cariño en este largometraje tan necesario, para terminar de concienciar a la sociedad. Dejemos de mirar a los demás y ocupémonos de nuestros asuntos porque un homosexual, una persona trans, una persona no binaria, o lo que sea que cada cual se sienta, mientras no haga daño a nadie, tiene tanto derecho a vivir su sexualidad como cualquier heterosexual.

Por cierto, atención a las imágenes finales que vuelven a mostrarnos escenas reales. La homosexualidad y la transexualidad dejaron de ser delito en 1979. Lo que debería ser delito es que todavía haya algún intolerante que señale con el dedo.

La tenéis en Movistar+

Tráiler





lunes, 22 de enero de 2024

CUANDO ESCUCHES ESTA CANCIÓN de Lola Lafon

Editorial: AdN
Fecha publicación: 
Precio: 20,95 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 192
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-1148-407-7
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Novelista y música, procedente de una familia franco-ruso-polaca, Lola Lafon (1974) es autora de seis novelas, todas ellas traducidas a varios idiomas; entre ellas, "Mercy, Mary, Patty", "La pequeña comunista que no sonreía nunca", galardonada con numerosos premios literarios, y "Zozobrar", publicada por AdN y por la que le han otorgado el premio Landerneau, el premio France-Culture Télérama y el Choix Goncourt de la Suisse. "Cuando escuches esta canción" ha recibido el premio Décembre 2022 y el premio Les Inrockuptibles 2022. En el ámbito de la música, tiene en su haber dos álbumes: "Grandir à l'envers de rien" y "Une vie de voleuse".

También disponible de Lola Lafon en AdN: "Zozobrar".

Sinopsis

«El 18 de agosto de 2021 pasé la noche en el Museo Anne Frank, en el Anexo. Anne Frank, a quien la gente conoce aunque no sepa gran cosa de ella. ¿Cómo calificar su célebre diario, que todos los escolares han leído y que ningún adulto recuerda de verdad? ¿Es un testimonio, un testamento, una obra literaria? La de una muchacha que no va a poder más que subir y bajar unas escaleras, menos de cuarenta metros cuadrados por recorrer durante setecientos sesenta días.

Vine a experimentar el espacio, porque el tiempo no se puede. Es imposible concebir cuánto pesan las horas, qué densidad tienen las semanas. ¿Cómo imaginar veinticinco meses de vida de ocho personas escondidas en estas exiguas habitaciones?

[Información tomada de la web de la editorial]

La figura de Anne Frank siempre me ha conmovido. Es ver una fotografía suya, o leer algo sobre su vida, y sentir una emoción intensa y una rabia incontenible. Imagino que serán sentimientos comunes y que muchos, especialmente los que hemos leído su diario, sentiremos lo mismo. No me canso de leer sobre su vida y sobre lo que le ocurrió. Películas, documentales, ensayos y novelas gráficas están llenos de Anne Frank, y aunque te sepas su inicio y su final, no puedo evitar sentir una atracción desmedida. Por eso, cuando conocí la existencia de Cuando escuches esta canción, libro escrito por Lola Lafon y editado por AdN, supe que tenía que leerlo. Estamos ante una novela en la que su autora relata la noche que pasó en lo que fue la última residencia, por llamarlo así, de Anne Frank y su familia. Pero no queda ahí todo. Habrá mucho más.

En Cuando escuches esta canción, Lafon comienza refiriéndose a unas imágenes rodadas por un aficionado en 1941, en las que se puede ver a Anne Frank. Alguien, quizá un familiar, grababa a unos novios saliendo de un edificio. La cámara enfoca a Ana. Son solo unos segundos pero la vemos en movimiento. Me impactó leer ese pasaje. Obviamente, fui en busca de ese vídeo. Aquí lo tenéis. Es la joven asomada a un balcón.




Anne Frank pasó, junto a su familia, setecientos sesenta días escondida en un espacio de 120 metros, en el que cohabitaban ocho personas más: sus padres y su hermana Margot; la familia van Pels, compuesta por el matrimonio y un hijo; y el dentista, amigo de las dos familias, Fritz Pfeffer. Lo que ocurrió en esos días lo sabemos por el diario de la joven. Cómo pasaban las jornadas, quiénes se encargaban de suministrarles alimentos, el miedo a enfermar, o a ser descubiertos,... La autora se hace eco de las palabras de Anne Frank y acude a párrafos del diario más famoso de la historia, probablemente uno de los libros más leídos, más editados, más reeditado, y más vendido. De hecho, en el libro se comenta que se han vendido treinta millones de copias. Guardo con especial cariño mi ejemplar del Diario de Ana Frank, que leí siendo muy jovencita, y cuya lectura me produjo una ternura cálida, que aún hoy se mantiene en mi corazón. Porque tiene razón Lola Lafon cuando menciona en su libro lo siguiente:


«Cuánto se la quiere a esa muchacha judía que ya no existe. La única muchacha judía a quien se quiera tan locamente». [pág. 8]


Pero, ¿qué nos cuenta la autora en Cuando escuches esta canción? Lafon quiso vivir la experiencia de pasar una sola noche en el lugar en el que Anne Frank vivió más de dos años, hasta que la Gestapo invade el lugar el 4 de agosto de 1944. ¿Por qué? Imagino que necesitaba sentir o acercarse a lo que aquellos judíos experimentaron. Porque una cosa es que te lo cuenten, pero otra muy distinta es vivirlo. Imagino que también influye que la autora proceda de familia judía. Su propia madre, que a los cuatro años ya sabía que ser judía era una condena a muerte, también estuvo escondida durante la guerra. A eso se suma que miembros de su familia rusa y polaca (Rusia y Polonia, tierra de persecuciones) también sufrieron el horror de los pogromos y los guetos. 


«El estrago, en mi familia, se transmitió igual que en otras el color de los ojos». [pág. 35]


Por eso, y por otros datos que se recogen al final del libro (los que os animéis a leerlo, recordad el nombre de Ida Goldman), como se apunta en la sinopsis que acompaña al libro, el 18 de agosto de 2021, Lafon pasó la noche en el Museo de Anne Frank, concretamente en el Anexo, o lo que también se conoce como La casa de atrás, no sin cumplir rigurosamente las normas del servicio de seguridad del museo. Como ella misma explica, quería «experimentar el espacio, porque el tiempo no se puede». Así que pasó toda esa noche, moviéndose por el lugar, dejándose impregnar por las vibraciones del recinto.


«Así que voy a pasar toda la noche yendo de una habitación a otra. Iré del cuarto de sus padres al cuarto de baño, del desván al cuartito de estar compartido, contaré los pasos de los que disponía Anne, tan pocos pasos». [pág. 9]


Y si hablo de vibraciones no voy muy descaminada. Lafon opta por ocupar la habitación en la que dormían los padres de Anne, la misma estancia que también compartían con su hija Margot. Y es que la otra, de la joven, «está muy habitada».

A la autora, narrar la experiencia de pasar una noche en el Anexo le sirve también para hablar de sí misma, o de su propia familia. Entristece mucho algunas confesiones de Lafon, por ejemplo, su negativa a asistir a las clases en las que se explicaba la Segunda Guerra Mundial porque no necesitaba ni leer ni ver, ya que esa historia se la sabía perfectamente. O su deseo de formar parte de una familia normal, «que no fuera el tema de ningún libro de historia, que no suscitase ni compasión ni odio».

Todos esos recuerdos le sirven para alejarse un poco de la figura de Anne Frank  porque, como digo, este libro no trata únicamente de la joven judía cuya historia llega hasta nuestros días, sino también de la vida la autora, del recorrido vital de su familia, como en un intento de entender por qué tanta maldad, dolor y muerte. No son pocas las reflexiones que iremos encontrando a lo largo de estas páginas, hasta llegar incluso a lo que significa para ella el acto de leer o de escribir.


«Somos los hijos de las novelas que nos han gustado, se depositan en lo hondo de nuestras dificultades, de nuestras carencias, contienen todo cuanto se nos hurta, que pasa sin que lo hayamos podido entender». [pág. 74]


El porqué de esta novela, cómo se le ocurre la idea, qué permisos tuvo que pedir para pasar la noche en el Anexo, o con quién habló para ahondar en la figura de Anne Frank serán cuestiones que se resolverán en el libro. Pero, me detengo un momento en esas conversaciones que Lafon tuvo con personas estrechamente vinculadas a la joven judía. Impactan mucho las charlas que mantuvo con Laureen Nussbaum, una profesora universitaria ya jubilada que habla de Anne como «su vecinita»Cuando Laureen conoció a la joven autora del diario, la una tenía catorce años, mientras que la otra contaba con once. 


«Laureen Nussbaum es una de las últimas personas vivas que conoció bien a los Frank y es también una pionera: lleva estudiando el Diario como obra literaria desde los noventa». [pág. 13]

 

A través de las palabras de esta profesora nos sentiremos más cerca de la joven Anne. De ella, a la que se refiere como una charlatana que no soportaba no tener razón, nos cuenta datos que nos harán sonreír. Y aunque su carácter la convertía, a veces, en alguien inaguantable, resultará igualmente adorable al mismo tiempo. 

Nussbaum nos ofrece información interesante sobre los Frank, sobre cómo trataron de huir a Estados Unidos pero no les dio tiempo. Se requería demasiado papeleo que fue imposible conseguir antes de que cerraran las fronteras. Luego llegarían las medidas antijudías, como separar a los alumnos de sangre judía en las aulas o suprimir a los judíos del funcionariado. Laureen cuenta a Lafon todo lo que recuerda de aquellos días: la obligación de llevar la estrella amarilla, las redadas, el miedo que sentían por recibir lo que llamaban la «citación», documento que también recibió Margot el 5 de julio de 1942.


«La Gestapo se las enviaba a los judíos jóvenes, entre dieciséis y veinte años. Tenían nueve fías para presentarse ante la policía». [pág. 17]


Pero no solamente sabremos más de Anne Frank. También conseguiremos profundizar en la vida de otros protagonistas de esta historia, como el padre de la joven. Otto Frank fue el único superviviente de la familia. Mimó mucho a sus hijas, pero fue un hombre moderno que pretendía criar a sus niñas para que tuvieran criterio y opinión propia. Laureen recuerda a Otto como un hombre elegante y erudito, cuyo porte la impresionaba. Sin embargo, tras su paso por Auschwitz-Birkenau, volvió verlo en 1945, y aquel hombre con clase y distinción se había transformado en otro totalmente «irreconocible, esquelético y exhausto», que hizo todo lo posible por localizar a su mujer y a sus dos hijas. La mala noticia le llegó en forma de carta. Y qué doloroso es leer el capítulo en el que se narra la muerte de las niñas.


«Anne y Margot, de cuerpos esqueléticos, infestadas de sarna, plagadas de piojos, se mueren de hambre, de frío y de tifus». [pág. 99]


Diario de Anne Frank

Hay un momento en el que, durante la conversación de Lafon con Laureen, el enfado de esta última traspasa las páginas. Ella lleva toda su vida analizando aquellas líneas que dejó por escrito la que fuera hermana de su amiga Margot. Nussbaum comenta que cada edición del diario viene acompañado en su sinopsis por palabras que hablan de nobleza, de paz, de superación de la adversidad,... A esta profesora jubilada, que también vivió el horror de la persecución contra los judíos, le molesta sobremanera que no se hable del régimen nazi, o de las penosas condiciones en las que la joven escribió aquel diario.


«Anne no laboraba por la paz. Le ganaba tiempo a la muerte escribiendo su vida. Que no se le olvide esto -insiste Laureen Nussbaum-: Anne Frank quería que la leyesen, no que la venerasen. [...] Su Diario es la obra de una muchacha víctima de un genocidio perpetrado ante la absoluta indiferencia de todos aquellos que estaban enterados. No use la palabra esperanza, por favor». [pág. 22-23]


Aquel libro dejó de convertirse en un diario y ha pasado a ser una obra literaria. Anne soñó que su relato pasara de sus manos a las manos de la humanidad. Se ilusionó con esa idea cuando, en el verano de 1942, el ministro de los Países Bajos, exiliado en Londres, solicita a través de la radio, que los ciudadanos holandeses no se deshagan de sus cartas, de sus diarios, porque «después de la guerra, esos escritos serán otros tantos testimonios valiosos»

Pero, ¿qué significa escribir un diario para una mujer? ¿Cómo se interpreta? En este punto la autora reflexiona sobre una cuestión que nunca me había planteado... ¿Es posible que el diario escrito por un hombre goce de mayor respeto y prestigio que el escrito por una mujer, percibido como un simple entretenimiento? Hasta el momento, nunca me había hecho esta pregunta. Es cierto que, como dice Lafon, los diarios femeninos parecen recoger el lado más emocional del ser, mientras que los hombres se ciñen a los hechos. Pero Anne Frank llegó mucho más lejos.


«El mundo de Anne Frank se extiende lo más allá posible; sondea sus entrañas, se aventura al filo de los precipicios verticales. Burla el encierro, su yo tropieza con el entorno». [pág. 77]


A su vez, se nos relata cómo el diario llegó a las manos de un editor, y de ahí a la publicación en 1952. También se ofrecen algunos datos sobre la supuesta censura que sufrió en 1947, suceso que desconocía por completo. E incluso, se trató de transformar la historia para que no pareciera tan triste ni tan judía. Y cuando el diario llegó a otras manos, también hubo quién señaló a Otto Frank de embaucador, asegurando que aquellas páginas eran un invento, que Anne no podía haberlas escrito porque «se pasaba de inteligente y de irreverente para ser una chiquilla».

En fin, todo esto que os muestro no es más que una muestra muy pequeña de todo lo que contiene este libro. Quiero incidir en el hecho de que, el libro cobra más valor, no ya porque nos permita acercarnos a la figura de Anne Frank, sino porque también nos abre una puerta a nuevas historias, al alma de otra persona judía que, durante mucho tiempo, deseó no serlo. Es una delicia ahondar en las conversaciones con Laureen Nussbaum, o las que mantiene Lafon con Rosetta, una de las supervivientes de Bergen-Belsen. Son testimonios que, como dije antes, te pueden ayudar a entender pero nunca podrás comprender totalmente.

Estructura y estilo

La novela está escrita originariamente en francés y traducida al castellano. Narrada en primera persona, en la voz de la autora, los capítulos (sin numerar) son muy cortos -un par de páginas-, lo que imprime cierta velocidad en la lectura. La narración se antepone a los diálogos, siempre en estilo indirecto.


Poco más os puedo contar. Cuando escuches esta canción es más un libro para descubrir por uno mismo. A mí me ha conmovido y, desde aquí, os animo que lo descubráis. 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí (tapa blanda) y aquí (eBook)


domingo, 21 de enero de 2024

II JORNADAS DE NOVELA Y ENSAYO HISTÓRICO ❝PUERTA DE ANDALUCÍA❞




La novela histórica y Jaén vuelven a ir de la mano porque los días 10 y 11 de febrero tendrán lugar las II Jornadas de Novela y Ensayo Histórico «Puerta de Andalucía», en la localidad jiennense de Santa Elena. El programa de estas jornadas contarán en su segunda edición con un buen puñado de actividades que harán las delicias de todos los amantes de la novela histórica. Durante la celebración de las mismas, diversos autores asistirán en un encuentro con el público, para presentar sus últimas publicaciones. Será el caso de Juan Tranche, que acude con su novela Gladiadoras (Editorial Planeta). A él su unirán otros nombres como David Gómez, Alicia Vallina, Daniel Ortiz y los escritores de ensayo histórico David Botello, Daniel Fernández de Lis y José Antonio Quesada.




Así mismo, en la plaza de la Constitución, se celebrará un mercado de libros en el que todos los escritores podrán conversar con los lectores de manera directa y estarán a disposición de los mismos para firmar ejemplares.

Para culminar este evento cultural, en la jornada del domingo se hará entrega de los premios «Puerta de Andalucía»,que resultarán ser los siguientes:

-Premio Puerta de Andalucía al recorrido en novela histórica - Juan Tranche.

-Premio Puerta de Andalucía al recorrido en ensayo histórico - David Botello.

-Premio Puerta de Andalucía al escritor proyección - Daniel Ortiz.

-Premio Puerta de Andalucía al ganador del certamen de novela histórica corta (pendiente de decisión del jurado)

A su vez, y respaldado por estas jornadas, se ha organizado un certamen de novela histórica corta, cuyas bases podrás encontrar en la web Grupo Templo. El ganador, cuyo nombre se dará a conocer durante el desarrollo de las jornadas, recibirá entonces su premio y su obra será publicado por «"Ediciones Rubeo»

Toda la información está disponible en la web anteriormente mencionada y en @grupo_templo. 


jueves, 18 de enero de 2024

MARCOS NIETO PALLARÉS: ❝Con mis novelas intento ayudar a la gente para que sean mejores personas❞

He empezado el año con muy buen ritmo lector. Los libros que he leído estas vacaciones navideñas, y los que estoy leyendo en este mes de enero, prácticamente los estoy devorando. Es lo que me ha ocurrido con El juego del mal, la última novela de Marcos Nieto Pallarés. Comencé a leer este thriller un viernes por la tarde y sus páginas volaron entre mis manos. Rematé la lectura la tarde del sábado. ¿Resultado? Bastante entretenido. Pero sobre la novela os contaré más detalles cuando publique la reseña. Hoy vengo a compartir con vosotros mi charla con el autor, que visitó Sevilla el pasado lunes. 

Marisa G.- Marcos. Un placer tenerte en Sevilla y conocerte. No sé si has venido por aquí antes para promocionar alguna otra novela.

Marcos N.- Hacía tiempo que no venía. He estado aquí pero de turismo.

M.G.- También se está muy bien de turismo por aquí.

M.N.- Y tanto.

M.G.- Bueno, me he leído tu libro muy rápido. Me impactó mucho la primera página de la novela y en un momento te cuento por qué. Pero, antes de nada, cuéntame un poco sobre ti. Viendo la biografía que se incorpora en la solapa del libro, sé que empezaste con la autopublicación pero no sé si hay muchas más novelas publicadas, si esta es la tercera, la cuarta,...

M.N.- Autopubliqué primero. Luego tengo otra novela publicada con Ediciones B y ahora ésta con Newton.

M.G.- Es decir, esta es la segunda.

M.N.- La segunda editada, sí.

M.G.- Vale. ¿Y cómo surge la idea para escribir esta novela, este thriller, con esos componentes que tiene?

M.N.- Pues te sientas y te pones a darle al coco durante muchas horas, durante días. Me hago un croquis que retoco muchas veces. Primero pienso en la base, luego pienso en el asesinato, las conexiones, la cicatriz,... Miro a ver cómo lo coloco todo, por dónde empiezo, en qué ciudad empiezo y por cuál sigo. Eso lo  coloco de manera muy global en un word. Y luego, voy añadiendo y añadiendo. 

Cuando empecé a escribir no me hacía ningún croquis. Pero me di cuenta que, en el thriller, y en las últimas cinco o seis novelas que he escrito, es imprescindible saber lo que va a ocurrir en cada momento, lo que requiere el final, para que todo cuadre. Porque, ¿cómo va a cuadrar si vas escribiendo lo primero que se te ocurre? Luego no cuadra nada y al final te preguntas qué haces con lo que tienes. 

Pero la novela surgió así, dándole al coco. Yo siempre tengo un montón de historias en la cabeza. Ahora mismo, con las ideas que tengo, podría escribir diez historias, y tengo que elegir porque no hay tiempo. No me da la vida que dice aquel. 

M.G.- Y abrimos la novela y lo primero que encontramos son dos citas iniciales. La primera, la de John George Haigh se entiende perfectamente cuando lees la novela. Pero la segunda, que resulta tan inquietante, ¿por qué la incluyes?


«Los directores se pelearán por los derechos de nuestra historia. Nos preguntamos quién la llevará al cine, si Steven Spielberg o Quentin Tarantino». [Eric Harris y Dylan Klebold, autores de la masacre de la Escuela Secundaria de Columbine] 


M.N.- Esa es por la parte del maniquí.

M.G.- No desvelemos mucho. 

M.N.- Una de las motivaciones más fuertes de un asesino es la fama. Simple y llanamente. Ahora, con tanto documental y tantas series de asesinatos, muchos jóvenes tienen una visión nada realista de lo que es ser un asesino en serie. 

Un asesino en serie es una persona deleznable que no merece nada más que estar en una cárcel, pudriéndose. Pero a ellos les parece que eso es casi guay. Hay gente que no tiene vida, que está amargada, y dice: pues me hago famoso asesinando a alguien. Dejo una pista y, quizá al día siguiente me han pillado, pero ya soy famoso. Fama negativa pero sigue siendo fama.

M.G.- Buscan la popularidad. Ser reconocido y no pasar desapercibidos por la vida. 

En fin, estamos ante un thriller. En esta novela se producen una serie de crímenes. Una parte de la acción se inicia en 1982, en Sevilla, en Triana, y en una calle que conozco perfectamente porque vivo en ella.

M.N.- ¡Olé! 

M.G.- ¿Por qué ubicar el arranque de la novela en Sevilla? ¿Por qué Sevilla y la provincia?

M.N.- Buscaba una ciudad grande, bonita, con buen ambiente. Buscaba una ciudad con un patrimonio histórico y gastronómico, para crear una buena ambientación, y pensé en Sevilla. Sevilla era perfecta para empezar la novela. Voy a decirlo llanamente, es famosa en el mundo entero. Es la tercera ciudad más visitada de España. Es la cuarta en tamaño. Era perfecta. 

Y luego busqué un barrio muy muy conocido de la ciudad y Triana es maravilloso. Y se quedó Triana. Y más tarde vino todo el proceso de documentación, de cómo era la Triana de la época, qué clase de personas vivían en Triana en esos años, cómo eran las casas, cómo era la gente de Triana que suelen decir que son trianeros y no sevillanos. Y bueno, así surgió la idea de que fuera Sevilla. Estoy contentísimo de haber elegido Sevilla porque además es que me encanta.


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M.G.- La otra parte de la acción, el presente de la novela, transcurre en Madrid, en 2018. Ese hilo temporal va a estar protagonizado por Álvaro de la Torre. No desvelemos mucho pero ¿qué nos puedes contar? Ese inspector está muy vinculado a la trama del año 82.

M.N.- Mira, la base de la novela tiene que ver con la desaparición de dos niños -dos mellizos, niño y niña-, que desaparecen durante la retransmisión del partido de España contra Irlanda, en el Mundial del 82. El niño aparece con unos cortes detrás de la oreja que describen claramente una M muy particular. No voy a decir lo que le pasa a la niña porque sería hacer spoiler. La cuestión es que, treinta y seis años después, ese niño al que los medios de comunicación llaman "el niño de Triana", se convierte en el inspector Álvaro de la Torre. 

Bien, pues para hacer contraste con lo que era Triana en aquella época, se produce una muerte en La Moraleja, una de las urbanizaciones de lujo más ricas de España. Todos se sorprenden porque no es un lugar en el que habitualmente se produzcan crímenes y menos un crimen de un disparo a bocajarro brutal. Todo parece un crimen normal pero, cuando están a punto de abandonar la escena, viene un cliffhanger, justo cuando el inspector jefe de Álvaro, le dice que mire lo que la víctima tiene detrás de la oreja. Todos podemos intuir lo que hay detrás de esa oreja. Y ahí se empieza a tirar del hilo. 

Los dos sucesos, el del año 82 y este, no pueden cuadrar por la edad. En el primer asesinato, el criminal tenía cuarenta años. Si es la misma persona la que ha cometido el crimen en La Moraleja, ahora tendría setenta y seis. Ahí hay algo extraño. Pasa algo raro. Álvaro está convencido de que, si resuelve el asesinato de La Moraleja, resolverá el asesinato de su hermana. Bueno, al final, lo he dicho. Es igual, no pasa nada.

M.G.- Dices que te pones a escribir la novela y vas pensando, pensando,... Pero, estos crímenes tienen ciertos elementos muy concretos. Está esa M detrás de la oreja de las víctimas o también, los juguetes, que tendrán cierto protagonismo. ¿Todo eso surge en tu cabeza así, sin más?

M.N.- Pues sí, me surge sin más. Hay cosas que son muy difíciles de explicar. ¿Cómo lo hago? Pues lo hago y punto. Eso es como preguntarles a esas personas que resuelven operaciones matemáticas de forma súper rápida. Son genios. Yo no soy ningún genio y no me comparo con ellos, pero me surgen estas historias. Me despierto y no paro de sacar  historias continuamente.

Antes, en una entrevista, se me ha ocurrido una historia maravillosa. Le dije al entrevistador que no apuntara nada. En un segundo me ha salido una historia nueva.

M.G.- Estamos ante un thriller pero siempre se tocan temas. Hablas de la verdadera naturaleza del ser humano, del guardar las apariencias, de los instintos más primarios del hombre,... Vas tocando cositas. Cuéntanos un poco.

M.N.- Aunque parezca difícil, y con un thriller también se puede hacer, con mis novelas intento ayudar a la gente para que sean mejores personas. 

Mira, un día estaba viendo Instagram y le comenté a mi mujer que en las fotografías que la gente sube a esa red social, en ninguna aparecen sus caras reales. Si no es un dibujo, es un filtro. O aparecen de lado. ¿Por qué las personas no estamos orgullosas de ser como somos? ¿Por qué no salimos a la calle como somos y nos da igual? Somos como somos y tenemos que estar contentos de ser como somos y orgullosos de ser como somos. Pensé que eso también podría valer para una trama. Y si lo piensas, en El juego del mal, hay mucho de esto que te comento. El asesino mata por una causa muy parecida, por el qué dirán, el miedo al qué dirán. Las personas no bajan a tirar la basura en albornoz por el miedo al qué dirán y el que me diga lo contrario es un mentiroso. Y lo digo así de claro. ¡Qué más da lo que digan! Y resulta que normalmente tenemos mucho más miedo de lo que dirán, de lo que luego nosotros transmitimos al que nos ve en albornoz. A lo mejor te ve y piensa que eres un crack porque has bajado en pijama, en albornoz, y tan feliz. 

Una vez me encontré a unos señores dentro de un videoclub, cuando había videoclubs. Los dos iban vestidos con esos pijamas de oso y estaban alquilando una película. Al verlos, en vez de pensar que estaban fumados, pensé ¡qué gente más maravillosa! Les importa un bledo el qué dirán. Cuando veo a alguien con el pelo rojo o unos zapatos con unas plataformas que son andamios, o con una chaqueta de tachuelas, los admiro. Les da igual lo que digan los demás. Yo he querido transmitir eso, que la gente no tenga tanto miedo al qué dirán, que no tengan miedo a los demás porque no muerden. Todos somos personas, tenemos nuestros fallos, unos son más guapos, otros más feos. Al final, todo esto tampoco es verdad porque depende de quién nos mira. Será un cliché pero es verdad, la belleza está en el interior.

M.G.- Debemos ser más auténticos y no vivir tanto de cara a la galería.

Bueno, entre los personajes que hemos mencionado, Álvaro de la Torre, es un inspector de policía atormentado por su pasado. Es un hombre roto. Apenas tiene vida personal y se vuelca mucho en el trabajo. Pero vamos a ir viendo cómo evoluciona. Se irá abriendo poco a poco.

M.N.- La evolución de los personajes es vital en una novela. Lo lees en el primer capítulo y lo lees en el último, y te das cuenta de que ha cambiado un montón.

Álvaro empieza siendo una persona triste. Aunque han pasado treinta y seis años, la tristeza por la pérdida de su hermana la lleva tatuada en la piel. Además, a él también lo secuestraron y se siente culpable porque no se acuerda de nada. No pudo ayudar a la policía a encontrar a su hermana antes de que la mataran. Todo eso le ha causado un trauma, al igual que a su otra hermana.

M.G.- Claro, a Azucena,...

M.N.- Y a su madre también, aunque sea una madre de esas que se lo echa todo al hombro para que sus hijos la vean bien. 

Cuando Álvaro se enfrenta al crimen de La Moraleja, ve la oportunidad de sanar un poco a su familia. Porque uno de los mayores dolores que tiene es la incertidumbre. La incertidumbre es fatal. Que una persona desaparezca y luego se encuentre su cadáver, eso produce un dolor máximo. Pero la incertidumbre es peor porque no sabes lo que ha sido de esa persona. Ni siquiera sabes si está viva. Te queda como una esperanza que, creo que a veces ni siquiera querrías tener. Lo que quieres es saber la verdad, sea cual sea. Esto es algo que he escuchado muchas veces. Y todo eso se refleja mucho en la novela.

M.G.- La compañera de equipo de Álvaro es Elsa. Ellos llevan siete años trabajando juntos. Elsa es una mujer de armas tomar. Es directa, retadora, desafiante,... No tiene pelos en la lengua. Es una compañera que contrasta mucho con Álvaro.

M.N.- Es potente, es potente. Además tiene un humor negro, negrísimo. Tizón. Con Elsa no he querido crear un personaje antítesis a Álvaro porque él, aunque es un hombre serio, también tiene sus momentos de broma, de contar un chiste,... Pero Elsa es otra historia. A veces, a Álvaro no le gusta nada Elsa porque es muy impulsiva y dice las cosas sin pensar. Y no sé si decirlo, pero...  Sí, lo voy a decir. Como va a haber más partes,...

M.G.- ¡Esa iba a ser mi última pregunta!

M.N.- (Risas) ...veremos cómo en un momento llegan a enfadarse a lo bestia. Pero es que es su personalidad. Por mucho que una persona cambie, como se suele decir, la cabra tira al monte. Lo puedes intentar pero, al final, cuando uno se enfada, sale su verdadero yo. Y quería también usar ese contraste. A Álvaro, diciéndole que pare, y a Elsa, diciéndola él que se anime.

M.G.- En la novela hay mucho de juego de voces narrativas. Hasta tres. Tenemos a un narrador omnisciente, que además nos va a permitir acercarnos al malo de la novela. Está la de Álvaro y la de Elsa. Los dos nos van a hablar en primera persona. ¿Por qué ese baile de voces? ¿Por qué te complicas tanto la vida?

M.N.- A mí me gusta. Me complico la vida, entre comillas, para que haya más variedad en la novela. Una novela es mucho más digerible, entre comillas, cuando hay más variedad de voces y de todos. Imagínate que te lees una novela de la serie Álvaro de la Torre. Lees la novela y sabes que el protagonista es Álvaro. Pero, de repente, llega un momento en el que el narrador es Elsa Bermejo. ¡Anda! Vamos a ver la historia desde su punto de vista. Vamos a saber lo que ella piensa en realidad, y no solo lo que ella le dice a él. Porque, una cosa es lo que decimos, y otra muy distinta, lo que pensamos. Eso es así siempre. 

Y luego, el omnisciente me encanta porque te permite verlo todo como desde el aire. Estás flotando en la escena y ves lo que hace una persona, el malo, y como es el mal, te lo narro desde lejos. Quiero crear esa diferencia entre lo acogedor de la primera persona y la distancia con el malo. El malo está ahí. Le veo. Veo lo que hace, como mirando por una mirilla o por el ojo de una cerradura.

M.G.- Marcos, no sé si esto lo has hecho de manera consciente pero me ha llamado la atención que te centras mucho en describir el deterioro de los edificios. Hablas mucho, por ejemplo, de edificios con manchas de humedad, con fisuras en las paredes, con desconchones en la pintura,... 

M.N.- Sé que el piso de Álvaro está impoluto, limpio, que es blanco, y tal... Me sirve para hacer contraste.

Algo muy curioso en los centros de las ciudades es que hay edificios antiguos, con las fachadas ennegrecidas pero, por dentro, todo está limpio y súper moderno. A lo mejor vas a la consulta de un dentista. Entras en el edificio y ves las escaleras con baranda de hierro. Te mosquea que todo sea tan antiguo. Pero luego entras en la consulta y es una maravilla. He querido reflejar eso también. Es evidente que no todas las fachadas son así, pero tengo un poco de tendencia hacia la suciedad de las escenas. Quizá por ser escritor de novela negra. No sé, me da por ahí.

M.G.- ¿Y esa precisión y minuciosidad a la hora de ubicar temporalmente todos los sucesos, marcando hora y minuto?

M.N.- Eso es un dolor de tripas como una casa de campo, pero hay que hacerlo. Esa es la cronología que uso. Y eso sí que destroza una mente, porque, de golpe, te das cuenta de que esto tiene que ir aquí, aquello debe ir allá, esto no está bien,...  Eso es complicado, pero bueno, con esfuerzo y dedicación sale. Aunque requiere mucha concentración, terminas sacándolo todo. 

Me gusta mucho que en la novela esté todo tan perfilado al principio de cada capítulo. Que sepamos qué personaje, qué hora y minuto. Me parece muy profesional.

M.G.- ¿Y quién te ha ayudado en la documentación para construir este thriller? Me refiero, por un lado, a los protocolos policiales. Y, por otro, ¿quién te ha asesorado a la hora de describir cómo se hablaba en Triana en el año 82?

M.N.- Para ese primer capítulo hice una cosa muy curiosa. Busqué vídeos del aquel partido del Mundial. En 1982 no había Internet pero muchas de las personas que vieron el partido por aquel entonces, han entrado a comentar en varias páginas. A lo mejor te cuentan que aquel día estaban con su familia, lo que hicieron, lo que pensaban de los jugadores,... Incluso comentaban cosas sobre los partidos políticos o la misma ETA. Fue un trabajo minucioso de investigación, de ir buscando, ir anotando cositas por aquí, cositas por allá.

En cuanto al tema del habla, me informé sobre las palabras y las expresiones típicas y escribí esas páginas. Luego se las envié a un compañero escritor, a Antonio Orozco Guerrero, historiador de Cádiz. Él me retocó algunas cosas y me ayudó a quedarme tranquilo.

Y, con respecto a la trama policíaca, tengo la suerte de conocer a un policía que sabe mucho del procedimiento policial. Aparte de lo que yo ya sé, a base de estudiar, porque esto es estudiar, al fin y al cabo, cuando tengo un problema muy complicado, algo que no tengo claro, le envío un mensajito o quedo con él para tomar café. Le hago las preguntas que sea y él me lo resuelve todo porque es un fenómeno y sabe un montón. 

M.G.- Bueno, me has contestado ya a la última pregunta. Entonces, ¿vamos a seguir viendo a Álvaro y a Elsa?

M.N.- Seguro. La segunda ya está escrita. No he perdido el tiempo.

M.G.- Muy bien, Marcos. Esperemos que sea tan adictiva como esta.

M.N.- Y que os guste tanto porque, la verdad, es que está gustando mucho. Ya han salido muchas reseñas. Incluso los días antes de su publicación porque la editorial la envió a influencers, instagramers, bookstagramers, que se llaman, a blogs y webs,... Hoy han salido un montón de reseñas. Me he visto muy abrumado. Está gustando mucho. Yo soy muy crítico y estaba esperando a que ver qué opinaba la gente. Estoy muy contento.

M.G.- Bueno, Marcos, no tengo más preguntas que hacerte. Te agradezco mucho que hayas venido a Sevilla y un placer conocerte.

M.N.- Gracias.

Sinopsis: Un caso enterrado en la memoria. Una cicatriz en forma de «m».

Descubre la noche en que todo cambió para siempre.

Madrid, 2018. El cadáver de una mujer vestida con ropas de muñeca aparece en la exclusiva urbanización de La Moraleja. Su rostro ha quedado irreconocible de un único disparo y sus huellas dactilares no constan en ninguna base de datos. Pero lo que más sorprende a Álvaro de la Torre y a su compañera Elsa Bermejo, inspectores de homicidios, no es su extraño aspecto, sino la cicatriz en forma de «M» que esconde detrás de la oreja: una marca que conecta el crimen con el asesinato de una niña sevillana en 1982. Siempre fiel a sus instintos, el inspector De la Torre se enfrentará a sus propios fantasmas mientras lucha por resolver el caso más perturbador y personal de toda su carrera. Treinta y seis años después, cazador y presa vuelven a encontrarse.

Las piezas del puzle están a punto de encajar.

Un thriller de alto voltaje

Porque nadie puede ocultarse para siempre… ¿O sí?

miércoles, 17 de enero de 2024

EL CUCO (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España.

Director: Mar Targarona

Reparto: Belén Cuesta, Jorge Suquets, Hildegard Schroedter, Rainer Reiners, Chacha Huang,... 

Género: Thriller. Intriga.

Sinopsis: Con la intención de desconectar de su estilo de vida y rutina, este año las vacaciones de Marc y Anna, embarazada de ocho meses, serán distintas. Han decidido intercambiar su casa con Hans y Olga, una pareja de jubilados alemanes que han conocido a través de una web. Pese a la aparente calma del principio, poco a poco, el intercambio de casas se convierte en una auténtica pesadilla para Marc y Anna cuando descubren que Hans y Olga tienen otros planes para ellos.

[Fuente: Filmaffinity]

Tengo una lista con todas las películas candidatas y nominadas a los Goya 2024, que espero tener casi vista en su totalidad cuando se celebre la gala en febrero. En esa relación figura la película de la que vengo a hablaros hoy.

El cuco de Mar Targarona (Secuestro, 2016 y El fotógrafo de Mauthausen, 2018; ambas me gustaron) era solo candidata pero, en la criba final, se ha quedado fuera de las nominaciones. No obstante, leí la sinopsis y me pareció interesante. Aprovechando que la emitían en la plataforma de Orange, me dispuse a verla. Os cuento un poco.

Anna (Belén Cuesta) y Marc (Jorge Suquets) son una joven pareja que esperan su primer hijo. Ella es enfermera en un hospital maternal. Él es arquitecto. Anna es una mujer madura que carga sobre su espalda todo lo que implica ser adulto y tener una vida en pareja. Tiene un trabajo, al que no le falta estrés; se encarga de las compras necesarias y de la logística del hogar; también cuida al pequeño Tesla, un perrito que suple la soledad que siente la joven; y, por si eso fuera poco, también lleva una vida en su interior que nacerá en breve. Por su parte, Marc tiene un trabajo en el que está totalmente volcado, sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta) que su pareja se encarga de todo lo demás. Además, cuando llega a casa dispone de su tiempo libre para sí mismo, para sus bobadas, para jugar con unas gafas de realidad virtual o trastear con el móvil. Anna está cansada, física, mental y emocionalmente. Siente que Marc no está a la altura de las circunstancias y que no se implica en el proyecto común de la paternidad. Para tomarse un descanso, la pareja decide irse de vacaciones. Anna se ha interesado por el intercambio de casas. Anuncia la suya en una web especializada e inmediatamente surge un «match». Un matrimonio mayor, de origen alemán, pero que habla español, quiere instalarse en la casa de la pareja. A cambio, Anna y Marc podrán pasar unos días en la Selva negra, ocupando la casa del matrimonio, un impresionante chalet, totalmente domotizado, y apartado de núcleos urbanos. Eso sí, tiene un inconveniente y es que no aceptan animales. Por lo tanto, Tesla se tendrá que quedar en España, en casa de Lucas, el vecino de la joven pareja.

El intercambio de llaves se realiza en el aeropuerto alemán.  Todo resulta muy cordial. El matrimonio alemán formado por Hans y Olga es encantador, demasiado encantador, diría yo. Aseguran ser expertos en esto del intercambio y les explican a los jóvenes que sólo deben cumplir tres reglas:

* respetar las pertenencias del otro

* dejarse acoger por el nuevo hogar

* dejar la casa tal y como la encontraron

Todo perfecto. ¡Nos vamos de vacaciones a Alemania! Sin embargo, lo que iban a ser unos días de descanso y de tiempo en pareja se transforma en un infierno. De entrada, aparece en escena Lillith, una joven asiática, supuestamente hija del matrimonio alemán. Y es que los alemanes no son trigo limpio. Ya nos dimos cuenta en el aeropuerto. La gente tan amable busca algo. Nuestras sospechas se harán realidad cuando veamos a Hans y a Olga instalados en el piso de los jóvenes. A partir de ahí, comienzan a suceder una serie de extraños sucesos de los que mejor no decir nada.  

A esta trama se une otro hilo que está relacionado con Lucas, y es que él verá que los nuevos inquilinos del piso de Anna y Marc son un poco raritos. 

Qué me ha gustado de la película y qué no me ha convencido

Vayamos por partes. El cuco parte de buena premisa. Gente que ocupa tu casa y tú ocupas la casa de otros, sin saber, en primer lugar, lo que tus huéspedes harán en tu hogar y, en segundo lugar, sin conocer lo que te vas a encontrar en la nueva vivienda. Anna le dice a Marc que esto de los intercambios de casa se basan en la confianza mutua. Sí, sí,... fíate tú. Vamos, si alguna vez se me había pasado por la cabeza viajar de este modo, se me han quitado las ganas. Y es que la trama mantiene el suspense y el interés, a un nivel muy moderado, pero irá in crescendo, precipitándose en la última media hora. A mí esa última parte me inquietó muchísimo porque todo lo que tiene que ver con leyendas y oscuros rituales ancestrales (elementos de la película) me generan mucha intriga. Pero luego, la película tiene ciertas pegas que le restan valor. No puedes construir una historia en la que las cosas ocurran sin una justificación con cierta lógica. 

Cosas que no me han gustado. Por ejemplo, hay diálogos muy ñoños entre Anna y Marc. Tanto en los momentos de complicidad como en los que discuten, las escenas no resultan creíbles. Por otra parte, hay cosas que no te terminas de creer porque, ¿quién se toma pastillas así como así, sin saber de dónde salen, de dónde vienen, sin conocer el nombre, sin ver un mísera caja con su prospecto? A eso se une que, el conserje del edificio de la pareja dispone del móvil de un inquilino bajo una explicación totalmente incongruente. En una situación tan delicada como la que se describelas pertenencias de dicho inquilino deberían estar, lógicamente, en manos de otras personas. 

Así que, El cuco tiene cosas a favor y en contra, con lo que, ni sí ni no, sino todo lo contrario. ¡Ah!, no quiero dejar atrás los guiños que la película hace a otras películas míticas del cine de suspense y terror, fácilmente reconocibles porque son un calco. 

Interpretaciones y reparto

No hay mucho que aportar en este apartado. El papel de Anna es el de cualquier mujer joven actual, con el que es fácil empatizar en los primeros compases de la película, cuando la vemos exigiendo una mayor implicación por parte de su pareja. 

Belén Cuesta será la encargada de dar aliento al personaje de Anna. Es una actriz que me gusta en el territorio de la comedia. Esa forma que tiene de verbalizar sus diálogos, con sus titubeos, sus miradas de incredulidad en según qué circunstancia, siempre me hicieron gracia. Pero también la he visto en papeles dramáticos en los que resuelve con bastante solvencia. En esta ocasión, me deja algo indiferente.  

Con respecto al personaje de Marc y a la interpretación de Jorge Suquets, aún puedo decir menos. Para empezar, el personaje me cae realmente mal. Probablemente se trate de eso, de que el espectador termine por odiarlo, no solo por cómo se comporta con Anna, sino por lo que el guion le tiene preparado. Pero es que, además, y lo siento mucho, el trabajo de Suquets me ha parecido terrible. En honor a la verdad, casi me resultan más interesantes los papeles del matrimonio alemán, que son los que soportan la mayor parte de la intriga y suspense de esta historia, así como sus interpretaciones. Especialmente, en el caso de Olga, encarnada por Hildegard Schroedter.


Estructurada en tres capítulos, siguiendo la tres reglas de oro del intercambio de vivienda, admito que la ambientación sí me parece conseguida. Creo que la directora sí logra crear una atmósfera de asfixia, incluso en un lugar tan luminoso y lujoso como es la vivienda de los alemanes. Y sobre la banda sonora, aporta intensidad en los momentos de mayor tensión, como cabe esperar en un género como este. 


Poco más os puedo contar. El cuco, un título que hace alusión a esa práctica tan poco cívica que lleva a cabo este ave y que se explica en la película, me parece un largometraje de consumo rápido y olvidable. Ofrece el interés justo para una sobremesa o tarde-noche en la que no tienes otra cosa mejor que hacer, ver o leer.

La he visto en Orange TV pero también está en Filmin.




Tráiler:





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