martes, 23 de junio de 2026

CHERRY CHIC: ❝Debemos dejar de presionar a la mujer con el tema de la maternidad❞

Hace mucho tiempo que la novela romántica ya no se considera un género menor. Respaldada por un buen número de autoras que centraron sus anhelos literarios en el amor y en el desamor, la novela romántica ha ido asentándose y ganando terreno con el paso de las décadas. Todos somos capaces de recordar el nombre de aquellas pioneras que hablaban de jóvenes apuestos, de jovencitas tímidas, de amores prohibidos, o de corazones encendidos. Consideradas hoy como autoras clásicas, sus historias se siguen leyendo con avidez y han dado pie a generaciones y generaciones de mujeres (y de hombres) que han querido ahondar en uno de los temas más populares de la literatura. 

Lorena, conocida en el mundo literario como Cherry Chic, es una de esas autoras.  La joven malagueña inició andadura hace una década, publicando en plataforma digital y ganando, con cada nueva historia, más y más lectores. O más y más lectoras porque, como ella dice, sus novelas van eminentemente dirigidas a un público femenino. 

Giulia, el amor y un puñado de lavanda es su nueva novela, que nos conduce a Valdelila, donde coexistirán Giulia y León. La primera porque acude a una emergencia familiar. El segundo porque él y su familia llevan viviendo en este pueblo andaluz desde siempre. Enredados en un fake dating, y a pesar de ser la cara y la cruz de una misma moneda, Giulia y León descubrirán que no son tan distintos y entre ellos surgirá la magia. Pero Cherry Chic no solo nos cuenta una historia de amor sino que además aborda cuestiones importantes de nuestro tiempo. 

Cherry Chic estuvo la semana pasada en Sevilla y pude charlar con ella. Ahí va nuestra conversación. 

Marisa G.- Lorena, un placer tenerte en Sevilla y conocerte. Yo no sabía nada de ti, a pesar de que tienes muchísimas novelas publicadas, y es la primera vez que leo algo tuyo. Como no te conocía, para empezar, me gustaría que me contaras quién es Lorena o Cherry Chic y cómo empezaste a escribir.

Cherry C.- Pues empecé a escribir empecé cuando tenía ocho años, aproximadamente. Fue en una Olivetti. Mis padres me apuntaron a mecanografía. Siempre digo que fue de ese modo como me enamoré, primero, de las teclas y ya después, de la escritura. Al principio, lo hacía por entretenimiento, porque me gustaba y era un hobby, pero, con diez, once, o doce años, ya empecé a escribir mis propias historias. Me gustaba mucho pero ni soñaba con que algún día terminara siendo escritora. En 2016 autopubliqué por primera vez.

M.G.- Y desde entonces has publicado muchísimo. Casi todo, autopublicado, salvo las dos últimas novelas, creo.

C.C.- Sí, en total llevo más de veinte títulos. La verdad es que tuve mucha suerte. Empecé a autopublicar en Amazon en una época de oro. Por entonces, salimos muchas autoras nacionales de romance, que no había tantas. Lo que más había eran autoras internacionales. Creo que tuve un golpe de suerte, unido también a muchos golpes de trabajo, evidentemente. Y muchas noches sin dormir, también. 

M.G.- Sí, porque la suerte no lo es todo.

Y todas tus novelas son de género romántico. ¿Crees que este es un género cuya demanda se mantiene estable o cada vez está más solicitado por los lectores? 

C.C.- Pienso que está viviendo una época dorada. La novela juvenil romántica ha sufrido una especie de boom. Hay gente joven que lee muchísimo. Sobre todo, son chicas porque, al final, es un género que mayoritariamente va destinado a mujeres. Pienso que la novela romántica cada vez va a más y a mí me alegra muchísimo que sea así.

M.G.- Pero tus novelas tienen un componente más adulto, ¿no? Tocas temas que están más enfocados en gente de cierta edad.

C.C.- Sí, tengo otras novelas que son más juveniles, pero ésta, por ejemplo,  es una novela romántica adulta, con temas y reflexiones muy para la mujer del día a día. Es verdad que me lee gente muy joven y que pueden aprender algo con la lectura pero, mayoritariamente, el público de estas novelas son mujeres adultas. 

M.G.- La novela se llama Giulia, el amor y un puñado de lavanda. Se dice que esta es una novela sobre personajes que llevan demasiado tiempo huyendo de sí mismos y de otras cuestiones que vamos a ver en la historia. No siempre somos lo suficientemente valientes como para enfrentarnos a según qué cosas. Me gustaría que nos contaras un poco sobre esta historia y a qué se van a enfrentar estos personajes.

C.C.- Giulia es una joven de veinticinco años, de descendencia italiana y española, que vive en Los Ángeles. Ella va a recibir una llamada y se verá obligada a volver a Valdelila, un pueblo perdido en el sur de España, en Andalucía. Su prima Fiorella tiene una urgencia familiar y ha reunido a toda la familia. Giulia cree que será cosa de un par de días, que el problema se va a solucionar y regresará pronto a Los Ángeles. Ella está muy acostumbrada a huir hacia delante. Sin embargo, cuando llega, no tiene más remedio que quedarse varios meses en Valdelila, sin imaginar que eso va a cambiar totalmente su vida. 

Al mismo tiempo, tenemos a León. Es un hombre muy anclado a Valdelila. Vive con su familia, con su madre, con su padre y con su hermana. Está muy enfadado por las cosas que le han ocurrido en el pasado. Está siempre muy enfadado, en general. Tiene una personalidad muy fuerte, pero va a ser muy bonito verlos a los dos juntos.


[Clic vídeo para escuchar nuestra conversación]

M.G.- Has comentado antes que es un género más enfocado al público lector femenino. Pero conozco a autoras de novela romántica que dicen tener también lectores masculinos. En tu caso, ¿también es así?

C.C.- Sí, sí tengo algunos. Me da mucha alegría cuando me viene algún chico o el novio o el marido de algunas de mis lectoras y me dice que también se han leído la novela. Pero será como un 3% del público final. Mi público objetivo es mayoritariamente femenino. Creo que las mujeres nos enfocamos más en las emociones, reflexionamos más sobre el amor, sobre los sentimientos,.. Pienso que los hombres se centran más en el thriller y en la novela negra.

M.G.- Giulia y León son los personajes principales. Como has comentado, son dos personas muy distintas. En ellos se cumple esa máxima que dice que los polos opuestos se atraen, ¿verdad?

C.C.- Sí. Si no fuera porque la novela tiene ese componente del fake dating, ese cliché de fingir una relación, que tan de moda está ahora, creo que Giulia y León no se hubieran encontrado nunca. O no habrían estado juntos el tiempo suficiente como para darse cuenta de que, realmente, no son tan diferentes. A priori, puede parecer que sí porque ella es una persona extrovertida, inmadura, mimada,... Ella misma lo admite. Sin embargo, él es muy serio, muy gruñón, y muy introvertido. El tiempo que pasan juntos les ayudará a ver que no son tan distintos.

M.G.- Y ese choque de caracteres provoca también escenas cómicas y de humor.

C.C.- Efectivamente. Y eso unido a las voces infantiles que vamos a ver en la novela también genera muchos puntos de comedia. Me divirtió mucho escribir esta novela. Sobre todo, porque me gusta mucho manejarme entre la comedia y el drama, sin ser excesiva. Hay cierto drama, que puede arrancarte alguna lagrimita, pero nada desbordante. Es un drama que no convierte la historia en algo increíble. 

M.G.- ¿Y qué emociones van a atravesar la relación de amor entre Giulia y León?

C.C.- Evidentemente es una historia romántica, y eso será lo más importante de la trama, pero ellos van a descubrir muchas cosas de sí mismos. Giulia, por ejemplo, va a descubrir que lleva huyendo toda su vida. En cambio, él descubrirá que vive anclado a un lugar para no afrontar lo que no quiere ver. Cada uno de ellos hará un camino de auto-conocimiento muy interesante. 

M.G.- Hay más personajes. Me gustaría que resaltáramos a Fiorella y a su hijo Giuliano.

C.C.- Giuliano me ha robado completamente el corazón. Es un niño que sale ya en el capítulo uno. Es un personaje que permite ver al lector de qué manera puede afectarnos la infancia sin darnos cuenta. Cómo, por una mala gestión, una mente inocente puede verse abrumada y atosigada hasta el punto de sentirse completamente infeliz. Todo eso lo vamos a ver al principio de la novela. Y todo eso, como consecuencia de su madre. 

Giuliano irá evolucionando. Al principio, es como un mini-adulto pero se convertirá en lo que es, un niño de seis años. Ningún niño debería cargar con las responsabilidades y con las emociones de los adultos que le rodean.

M.G.- Su madre, Fiorella, está en medio de un conflicto, que me lleva a preguntarte por la maternidad y la crianza.

C.C.- Sí. Yo soy madre de dos niñas. Tenía muchas ganas de hablar de la maternidad en una de mis novelas. Mi maternidad es muy tradicional. Estamos mi marido, mis hijas y yo. Pero no dejo de ver que hay otras realidades, otros tipos de maternidad. Son cuestiones de las que no se habla mucho. ¿Cómo es la maternidad cuando no te la esperas? ¿O cómo es esa maternidad cuando no eres tú la que pare? ¿O esa otra, cuando el niño al que tienes que cuidar no es un bebé sino un niño de cinco o seis años? ¿O cómo es esa maternidad cuando no es deseada o cuando es incluso obligada?

M.G.- Son preguntas muy interesantes. Al final del libro, en Agradecimientos, hablas de esas amigas que son madres, o de las que quieren serlo o de las que por desgracia, no pueden. Leyendo esa parte del libro me acordé de una anécdota que me contó una vez una autora. Ella había escrito un libro sobre la maternidad y relataba que, a una amiga suya, no hacían más que preguntarle cuándo iba a ser madre. La machacaban mucho con eso y ella mantenía un silencio sepulcral. Y es que la pobre había sufrido no sé cuántos abortos y para ella era un tema muy delicado.

C.C.- Claro. Creo que hay dos cuestiones importantes. Por un lado, el tema de los abortos sigue siendo algo tabú. No se habla de esta cuestión con naturalidad. Yo misma he tenido dos abortos. Cuando lo hablaba con otras personas, descubrí que había mucha más gente que también habían sufrido abortos y no lo habían dicho. Por otro lado, debemos adquirir la costumbre de no preguntarle nunca a una mujer cuándo va a ser madre. No sólo cuando ya tiene hijos. Recuerdo que, cuando tuve a mi primera hija, ya había gente que me preguntaba cuándo iba a tener el segundo hijo. Nadie es consciente de la realidad de una persona,  cómo está en su casa, a nivel económico, a nivel social o emocional. Debemos dejar de presionar a la mujer con este tema. La maternidad es preciosa cuando es deseada. Pero cuando no llega, o cuando llega sin que se la desee, se convierte en un infierno.

M.G.- Pues sí.

Bueno, la novela no solo se centra en el aspecto romántico sino que aborda también los grandes males de nuestro tiempo, el hecho de que siempre llevemos prisas, que no vivamos el presente, que nos sintamos fuera de lugar... Son temas que tocas, de manera transversal en la novela.

C.C.- Sí. Con respecto a Giulia, no deja de ser una vuelta a sus raíces, a sus veranos de infancia. Ella se pasa la vida persiguiendo sus metas pero ni siquiera está segura de que siga creyendo en ellas. Ni se ha parado a pensar si es feliz o no. Creo que esto es una enfermedad que nos atañe a muchísima gente. Pueden pasar cinco, diez o quince años, tratando de conseguir un objetivo sin pararnos a pensar si realmente nos merece la pena, si es lo que queremos. A veces se trata simplemente de irse a un pueblo y vivir tranquila porque todo lo que tenías, en realidad, te sobra y vives enferma de ansiedad. Creo que ahí hay una reflexión muy profunda.

M.G.- Has mencionado las raíces, nuestras raíces, poner de nuevo los pies en el lugar del que vinimos, el lugar en el que vivieron nuestros abuelos, nuestro padres,... A veces, esas raíces es la mejor medicina para los males que padecemos en el siglo XXI. 

C.C.- Es que no nos paramos a mirar de dónde venimos, sino que sólo prestamos atención a todo lo que estamos logrando. Eso es un error. 

Soy de pueblo y sé que hay mucha gente de ciudad que sufre lo mismo que Giulia. Ella ha visitado el pueblo de sus abuelos muchas veces, mientras vivieron. Pasaba allí los veranos, pero, en el momento en el que los abuelos fallecen, el vínculo con el pueblo se pierde. La casa del pueblo se muere, desaparece. Ya no hay sitio al que volver, ya no quedan raíces que tocar. Empiezas a olvidarlo todo y todo resulta muy triste.

M.G.- Valdelila es el pueblo en el que transcurre esta historia. Es un pueblo del sur de España, de Andalucía. Pero, los personajes tienen nombre de origen italiano. Hay un motivo para ello sobre el que tú ya has comentado algo. 

C.C.- Sí. Giulia tenía abuelos españoles e italianos. Ella tiene referentes de un país y otro pero León no, León y su familia es de Valdelila. Es un pueblo muy típico del sur. Tiene olivos, caballos, hay un río que lo atraviesa. Y los vecinos, pues se meten en la vida de todo el mundo porque creen que tienen derecho a eso. Creo que los lectores andaluces se van a sentir muy identificados. Y los lectores de otras comunidades van a aprender un poquito de nuestra cultura, de nuestra forma de convivir.

M.G.- Pero la elección de que el pueblo fuera andaluz, ¿es algo intencionado? ¿Querías que la novela transcurriera en un pueblo andaluz?

C.C.- Sí, no es mi primera novela que sitúo en Andalucía, aunque sea de forma ficticia. No será tampoco la última. Estoy muy orgullosa de donde vengo. La novela romántica se centra muchas veces en ciudades como Madrid o Barcelona. Son ciudades muy bonitas pero no nos olvidemos de lo increíble que es Andalucía. Se presta mucho a la novela romántica y me parece espectacular.

M.G.- Sé que es un pueblo ficticio pero no sé si te has inspirado en un pueblo concreto o es la suma de varios... 

C.C.- Vengo del valle del Guadalhorce y te diría que, cualquier pueblo del interior de Sevilla, o de Córdoba, serviría para inspirar una novela romántica. Al final, somos pueblos hermanos y compartimos muchas cosas. Con esta novela, todos los andaluces se van a sentir identificados.

M.G.- La edición es una preciosidad, con esos cantos decorados.

C.C.- Es maravillosa. Además, con esos tonos en lila que la hacen tan atractiva. Cuando la vi por primera vez, fue como asomarme a Valdelila y a Casa Lavanda de golpe. Fue como amor a primera vista.

M.G.- Lorena, no te he preguntado de dónde viene el seudónimo de Cherry Chic. Esto te lo habrán preguntado muchas veces y puedo entender que alguien quiera escribir bajo seudónimo, por aquello de separar la vida personal de la profesional pero, ¿por qué Cherry Chic?

C.C.- Sí, quería mantener el anonimato pero la elección del seudónimo es bastante absurda. Cuando empecé a autopublicar en Amazon, me ayudó una amiga que sabía cómo iba la plataforma. Estábamos haciendo la ficha de autora y me escribió porque necesitaba poner el nombre o el seudónimo. En ese momento, yo estaba comiendo cerezas y le dije que pusiera cherry, que sonaba bien. Y ella eligió el chic como apellido. Sonaba bien y así se quedó. Por entonces, no tenía ni idea de que, diez años después, iba a estar haciendo promoción con Planeta y contando esta historia (ríe).

M.G.- Bueno, es una manera de serle fiel a tus orígenes, ¿no?

C.C.- Sí. Y de tener los pies en la tierra. Cuando vuelvo a mi pueblo, soy Lorena y no Cherry Chic.

M.G.- Es bonito. Bueno, cuéntame, ¿a qué autores de novela romántica empezaste a leer?

C.C.- Soy muy fanática de Susan Elizabeth Phillips. Creo que es la responsable de que yo quisiera empezar a escribir novelas románticas, con esas tramas en las que las familias tienen tanto peso. Y también me gusta mucho Nora Roberts. Sus novelas son un gran clásico. Recuerdo que me volvía loca con sus series familiares porque me costaba mucho conseguir todos los volúmenes. Y luego, pues también soy muy fan de Lisa Kleypas.

M.G.- ¿Y de la novela romántica más contemporánea? 

C.C.- Pues recomendaría a Alice Kellen, por ejemplo. Es una compañera que adoro y escribe maravillosamente bien. En España, hay muchas autoras, cada una con su estilo. Está Myriam M. Lejardi  Violeta Reed, Joana Marcus o Elisabet Benavent. Todas tienen su sello muy marcado. Todas nos diferenciamos y eso es muy bonito.

M.G.- Has estado en la feria de Madrid hace poquito.

C.C.- Sí. Ha sido increíble porque, además, nunca había estado con un lanzamiento tan cercano a la feria. Sacamos el libro un miércoles y ese fin de semana estuve en la feria. La gente se acercó a hablar conmigo. No hablábamos del libro porque acababa de salir y no lo habían leído todavía. Venían a comprármelo a mí. Pero sí me comentaban las expectativas que tenían, lo bonita que era la edición,... Había gente que vino a comprarlo para regalarlo. Fue todo muy bonito.

M.G.- Muy bien, Lorena, pues no tengo más preguntas que hacerte. Me ha encantado verte, conocerte y leerte.

C.C.- Igualmente. Gracias.


Sinopsis: Tres corazones rotos, una mentira y un verano que lo cambia todo.

Giulia entra en Valdelila como quien entra en un ayuntamiento para hacer una gestión, y no en el pueblo de los veranos de su infancia, al que no ha vuelto desde hace diez años. Por eso se siente sobrepasada al descubrir una casa aún marcada por la lavanda de sus abuelos, a una familia que se sostiene como puede y a un niño que pone su mundo patas arriba.

León lleva años aferrado a una rutina autoimpuesta. Se ha ganado a pulso la fama de gruñón oficial del pueblo, y le parece perfecto. Solo quiere la vida que ha construido a base de silencios y que su madre deje de atosigarlo para que se enamore, como si ella fuera un hada madrina y el amor, algo que se pudiera elegir. Por eso ni él mismo se entiende cuando termina fingiendo una relación con la chica que conduce como el diablo y que ha conseguido que todo Valdelila la recuerde por sus fechorías de adolescente.

Entre rutinas caóticas, roces cargados de tensión y una atracción que ambos intentan ignorar en vano, Giulia y León descubrirán que las mejores historias empiezan cuando las barreras caen.

Una novela romántica y profundamente emocional sobre segundas oportunidades, relaciones que sanan y el riesgo —necesario— de volver a sentirse en casa.

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