Mostrando entradas con la etiqueta Mar Targarona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mar Targarona. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de enero de 2024

EL CUCO (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España.

Director: Mar Targarona

Reparto: Belén Cuesta, Jorge Suquets, Hildegard Schroedter, Rainer Reiners, Chacha Huang,... 

Género: Thriller. Intriga.

Sinopsis: Con la intención de desconectar de su estilo de vida y rutina, este año las vacaciones de Marc y Anna, embarazada de ocho meses, serán distintas. Han decidido intercambiar su casa con Hans y Olga, una pareja de jubilados alemanes que han conocido a través de una web. Pese a la aparente calma del principio, poco a poco, el intercambio de casas se convierte en una auténtica pesadilla para Marc y Anna cuando descubren que Hans y Olga tienen otros planes para ellos.

[Fuente: Filmaffinity]

Tengo una lista con todas las películas candidatas y nominadas a los Goya 2024, que espero tener casi vista en su totalidad cuando se celebre la gala en febrero. En esa relación figura la película de la que vengo a hablaros hoy.

El cuco de Mar Targarona (Secuestro, 2016 y El fotógrafo de Mauthausen, 2018; ambas me gustaron) era solo candidata pero, en la criba final, se ha quedado fuera de las nominaciones. No obstante, leí la sinopsis y me pareció interesante. Aprovechando que la emitían en la plataforma de Orange, me dispuse a verla. Os cuento un poco.

Anna (Belén Cuesta) y Marc (Jorge Suquets) son una joven pareja que esperan su primer hijo. Ella es enfermera en un hospital maternal. Él es arquitecto. Anna es una mujer madura que carga sobre su espalda todo lo que implica ser adulto y tener una vida en pareja. Tiene un trabajo, al que no le falta estrés; se encarga de las compras necesarias y de la logística del hogar; también cuida al pequeño Tesla, un perrito que suple la soledad que siente la joven; y, por si eso fuera poco, también lleva una vida en su interior que nacerá en breve. Por su parte, Marc tiene un trabajo en el que está totalmente volcado, sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta) que su pareja se encarga de todo lo demás. Además, cuando llega a casa dispone de su tiempo libre para sí mismo, para sus bobadas, para jugar con unas gafas de realidad virtual o trastear con el móvil. Anna está cansada, física, mental y emocionalmente. Siente que Marc no está a la altura de las circunstancias y que no se implica en el proyecto común de la paternidad. Para tomarse un descanso, la pareja decide irse de vacaciones. Anna se ha interesado por el intercambio de casas. Anuncia la suya en una web especializada e inmediatamente surge un «match». Un matrimonio mayor, de origen alemán, pero que habla español, quiere instalarse en la casa de la pareja. A cambio, Anna y Marc podrán pasar unos días en la Selva negra, ocupando la casa del matrimonio, un impresionante chalet, totalmente domotizado, y apartado de núcleos urbanos. Eso sí, tiene un inconveniente y es que no aceptan animales. Por lo tanto, Tesla se tendrá que quedar en España, en casa de Lucas, el vecino de la joven pareja.

El intercambio de llaves se realiza en el aeropuerto alemán.  Todo resulta muy cordial. El matrimonio alemán formado por Hans y Olga es encantador, demasiado encantador, diría yo. Aseguran ser expertos en esto del intercambio y les explican a los jóvenes que sólo deben cumplir tres reglas:

* respetar las pertenencias del otro

* dejarse acoger por el nuevo hogar

* dejar la casa tal y como la encontraron

Todo perfecto. ¡Nos vamos de vacaciones a Alemania! Sin embargo, lo que iban a ser unos días de descanso y de tiempo en pareja se transforma en un infierno. De entrada, aparece en escena Lillith, una joven asiática, supuestamente hija del matrimonio alemán. Y es que los alemanes no son trigo limpio. Ya nos dimos cuenta en el aeropuerto. La gente tan amable busca algo. Nuestras sospechas se harán realidad cuando veamos a Hans y a Olga instalados en el piso de los jóvenes. A partir de ahí, comienzan a suceder una serie de extraños sucesos de los que mejor no decir nada.  

A esta trama se une otro hilo que está relacionado con Lucas, y es que él verá que los nuevos inquilinos del piso de Anna y Marc son un poco raritos. 

Qué me ha gustado de la película y qué no me ha convencido

Vayamos por partes. El cuco parte de buena premisa. Gente que ocupa tu casa y tú ocupas la casa de otros, sin saber, en primer lugar, lo que tus huéspedes harán en tu hogar y, en segundo lugar, sin conocer lo que te vas a encontrar en la nueva vivienda. Anna le dice a Marc que esto de los intercambios de casa se basan en la confianza mutua. Sí, sí,... fíate tú. Vamos, si alguna vez se me había pasado por la cabeza viajar de este modo, se me han quitado las ganas. Y es que la trama mantiene el suspense y el interés, a un nivel muy moderado, pero irá in crescendo, precipitándose en la última media hora. A mí esa última parte me inquietó muchísimo porque todo lo que tiene que ver con leyendas y oscuros rituales ancestrales (elementos de la película) me generan mucha intriga. Pero luego, la película tiene ciertas pegas que le restan valor. No puedes construir una historia en la que las cosas ocurran sin una justificación con cierta lógica. 

Cosas que no me han gustado. Por ejemplo, hay diálogos muy ñoños entre Anna y Marc. Tanto en los momentos de complicidad como en los que discuten, las escenas no resultan creíbles. Por otra parte, hay cosas que no te terminas de creer porque, ¿quién se toma pastillas así como así, sin saber de dónde salen, de dónde vienen, sin conocer el nombre, sin ver un mísera caja con su prospecto? A eso se une que, el conserje del edificio de la pareja dispone del móvil de un inquilino bajo una explicación totalmente incongruente. En una situación tan delicada como la que se describelas pertenencias de dicho inquilino deberían estar, lógicamente, en manos de otras personas. 

Así que, El cuco tiene cosas a favor y en contra, con lo que, ni sí ni no, sino todo lo contrario. ¡Ah!, no quiero dejar atrás los guiños que la película hace a otras películas míticas del cine de suspense y terror, fácilmente reconocibles porque son un calco. 

Interpretaciones y reparto

No hay mucho que aportar en este apartado. El papel de Anna es el de cualquier mujer joven actual, con el que es fácil empatizar en los primeros compases de la película, cuando la vemos exigiendo una mayor implicación por parte de su pareja. 

Belén Cuesta será la encargada de dar aliento al personaje de Anna. Es una actriz que me gusta en el territorio de la comedia. Esa forma que tiene de verbalizar sus diálogos, con sus titubeos, sus miradas de incredulidad en según qué circunstancia, siempre me hicieron gracia. Pero también la he visto en papeles dramáticos en los que resuelve con bastante solvencia. En esta ocasión, me deja algo indiferente.  

Con respecto al personaje de Marc y a la interpretación de Jorge Suquets, aún puedo decir menos. Para empezar, el personaje me cae realmente mal. Probablemente se trate de eso, de que el espectador termine por odiarlo, no solo por cómo se comporta con Anna, sino por lo que el guion le tiene preparado. Pero es que, además, y lo siento mucho, el trabajo de Suquets me ha parecido terrible. En honor a la verdad, casi me resultan más interesantes los papeles del matrimonio alemán, que son los que soportan la mayor parte de la intriga y suspense de esta historia, así como sus interpretaciones. Especialmente, en el caso de Olga, encarnada por Hildegard Schroedter.


Estructurada en tres capítulos, siguiendo la tres reglas de oro del intercambio de vivienda, admito que la ambientación sí me parece conseguida. Creo que la directora sí logra crear una atmósfera de asfixia, incluso en un lugar tan luminoso y lujoso como es la vivienda de los alemanes. Y sobre la banda sonora, aporta intensidad en los momentos de mayor tensión, como cabe esperar en un género como este. 


Poco más os puedo contar. El cuco, un título que hace alusión a esa práctica tan poco cívica que lleva a cabo este ave y que se explica en la película, me parece un largometraje de consumo rápido y olvidable. Ofrece el interés justo para una sobremesa o tarde-noche en la que no tienes otra cosa mejor que hacer, ver o leer.

La he visto en Orange TV pero también está en Filmin.




Tráiler:





miércoles, 24 de abril de 2019

EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN (DRAMA - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Mar Targarona.

Reparto: Mario Casas, Richard van Weyden, Alain Hernández, Adrià Salazar, Stefan Weinert, Macarena Gómez, Frank Feys, Rubén Yuste, Eduard Buch, Efrain Anglès, Luka Peros, Igor Szpakowski, Marc Rodríguez, Joan Negrié, Roger Vilá.

Género: Drama

Sinopsis: Con la ayuda de un grupo de prisioneros españoles que lideran la organización clandestina del campo de concentración de Mauthausen, Francesc Boix, un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico, arriesga su vida al planear la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis. Miles de imágenes que muestran desde dentro toda la crueldad de un sistema perverso. Las fotografías que lograron salvar Boix y sus compañeros fueron determinantes para condenar a altos cargos nazis en los juicios de Núremberg en 1946. Boix fue el único español que asistió como testigo. 


[Fuente: Filmaffinity]



Tenía que verla. Nada más toparme con el tráiler de El fotógrafo de Mauthausen se me encendieron las alarmas. No podía ser de otro modo tratando sobre la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y los campos de concentración. Otro testimonio más, otro acercamiento más a aquel horrible acontecimiento histórico, tan necesario bajo mi punto de vista, porque este largometraje está basado en hechos reales. Aunque en la película no se recoge ningún dato al respecto, más allá de una escena final que muestra al verdadero protagonista testificando en los juicios de Núremberg, basta con introducir el nombre del protagonista en Google- Francesc Boix - para tener acceso a un montón de información sobre parte de su vida. 

El fotógrafo de Mauthausen narra el periodo en el que este comunista catalán pasó entre los muros de aquel campo de concentración desde que fuera apresado por los nazis en 1940. En el campo trabajó para el Servicio de Identificación, el Erkennungsdienst, encargado de retratar a todos los prisioneros a los que se les abría una ficha. Bajo el mando de Paul Riken, un oficial nazi enamorado de la fotografía al que se le apodaba 'Los ojos de Mauthausen', compañero infatigable de una Leica con la que inmortalizaba todo lo que ocurría entre aquellos muros, Boix no ocupaba un mal puesto. Frente a los trabajos forzados, las palizas, las duchas heladas, él se limitaba a auxiliar a Riken, hacer fotografías, revelarlas y clasificarlas. Era un privilegiado. 


Por los muros de Mauthausen pasaron más de 7.000 españoles. 
Venían de luchar contra Hitler con los soldados franceses,
venían de la miseria y del hambre de los campos de refugiados,
venían de perder una guerra civil...


La película se centra en el trabajo que Boix desempeñaba y en su importante papel una vez que los alemanes retrocedían en el campo de batalla. Con la proximidad de los aliados, la película muestra cómo los nazis intentaron deshacerse de todas las pruebas incriminatorias lo que incluía las fotografías y los negativos pero Boix pensó que aquello era un material demasiado valioso como para perderlo, así que, junto a sus compañeros, orquestaron un plan para, una vez finalizada la guerra, mostrar al mundo las atrocidades cometidas por los nazis. Cómo lo hicieron y por lo que tuvieron que pasar, lo dejo en el aire.

Pero antes de que el desenlace se precipite, El fotógrafo de Mauthausen indaga también en otros puntos importantes, como en la red que trazaron los prisioneros comunistas para salvar a miembros del partido, los 'Nacht und Nebel' (Noche y Niebla), o la jerarquía propia de los campos donde los Kapos eran aún más crueles que los propios nazis, o los trapicheos, intercambios y favores que los presos se hacían unos a otros con el objeto de sobrellevar una vida llena de carencias. Todo esto es lo que nos narra este largometraje dirigido por Mar Taragona (Secuestro, 2016), un guion al que le he advertido algún hilo poco trenzado. Se suceden hechos que considero no están muy bien explicados, lo que genera algún hueco e incomodidad, o se mencionan a personajes cuya identidad me costaba descifrar. Por otra parte, me ha parecido una película algo larga, con alguna secuencia demasiada extensa que tampoco aporta mucho, a la que, en casi la mayor parte del metraje le falta tensión y ritmo. Sin embargo, no puedo decir que no me haya gustado pues, a grandes rasgos la película cuenta con un argumento interesante que pueden disfrutar los que les guste la época.


Tras ser capturados por las tropas alemanas, Serrano Suñer, 
ministro franquista, les arrebató incluso su patria.
Para los franquistas no eran ni españoles .
Los nazis podían hacer con ellos lo que quisieran.


En cuanto a las interpretaciones, Mario Casas es el protagonista indiscutible al encarnar a Francesc Boix. Siendo un actor con el que generalmente no conecto ni de refilón, debo reconocer que en esta película no me ha disgustado del todo, por lo menos lo he entendido cuando hablaba. Quizá un plano final, cuando el dolor y el sufrimiento se hacen insoportable, me ha resultado menos creíble. Por otra parte, no estoy muy segura de que su físico sea el más adecuado para interpretar a un prisionero de un campo de concentración, por mucho que digan que adelgazó lo suyo para meterse en el personaje. Y hablando de Boix, cabe destacar también que la película muestra su lado más humano y bondadoso. En un entorno en el que el hombre se puede volver egoísta, pensar solo en sí mismo y salvaguardar su espalda, Boix se alza como paladín y protector de un niño pequeño, Anselmo Galván quien, separado de su padre nada más llegar al campo de concentración, se siente desvalido. Solo, indefenso y muerto de miedo, Boix intentará protegerlo en todo momento, procurando encontrarle trabajos livianos, comida y una cama caliente. Si esto es verdad o ficción, no sabría deciros.

Junto a Mario Casas vamos a ver a Alain Hernández en el papel de Valbuena, compañero de Boix en el Servicio de Identificación. Creo que tanto él, como el resto de secundarios, españoles y alemanes, están bastante correcto aunque a mí me ha faltado emoción. Por explicarme un poco, diría que todos interpretan bien su papel, creíble en la mayor parte pero, para tratarse de prisioneros de guerra no he sentido compasión alguna. Podía ver a un personaje muerto a palos, con la sangre seca en su cuerpo, hecho un jirón, o desnudo en plena nieve, tiritando de frío, y no sentir gran cosa. 

En cualquier caso, El fotógrafo de Mauthausen no es una mala película pero le falta sustancia. Tiene un argumento interesante y unas interpretaciones correctas pero no emociona. Le falta algo más que no sabría muy bien cómo definir, no sé si algún giro argumental más o más crudeza - y eso que ya lleva bastante-. No sé, la verdad. Eso sí, los créditos finales vienen acompañados por las fotografías reales que ponen los vellos de punta porque esas fotos, y no las que toma Boix en la película, sí son reales. 

En definitiva, aunque esperaba algo más de El fotógrafo de Mauthausen, no puedo decir que no me haya gustado. Creo que lo que más me ha interesado es conocer en parte los años de Boix en aquel campo de concentración y saber que, a pesar del peligro, tuvo la brillante idea de rescatar de las llamas esos negativos que luego serían pruebas más que suficiente contra los nazis por sus crímenes contra la humanidad.




Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                    



miércoles, 20 de septiembre de 2017

SECUESTRO (THRILLER - 2016).


Año: 2016

Nacionalidad: Española

Director: Mar Targarona.

Reparto: Blanca Portillo, Antonio Dechent, José Coronado, Andrés Herrera, Macarena Gómez, Marc Domenech, Vicente Romero, Nausicaa Bonnín, Josep Maria Pou, Ramón Fontseré.

Género: Thriller.

Sinopsis: Patricia es abogada que ve su vida trastornada cuando su hijo Victor desaparece del colegio. Cuando el niño regresa a casa, asegura que un hombre ha intentado secuestrarlo y lo reconoce en una rueda de identificación. Pero como las pruebas no son definitivas, el sospechoso queda en libertad. Temerosa de que algo pueda pasarle a su hijo, Patricia decide quebrantar sus principios y tomarse la justicia por su mano, lo que acabará teniendo consecuencias imprevisibles. 

[Información facilitada por Filmaffinity]


************************************

A pesar de que intento estar al corriente del cine patrio, confieso que Secuestro se me había escurrido de las manos, algo extraño teniendo en cuenta que el reparto está compuesto por sonados nombres del panorama cinematográfico. En principio, el argumento me parecía interesante pero lo que más me llamaba la atención era la participación de José Coronado y Blanca Portillo, al margen de la presencia de Antonio Dechent, quien, curiosidades de la vida, reside muy cerca de mí y suelo cruzármelo por la calle. Con estos alicientes me animé a ver Secuestro. El resultado ha sido algo agridulce.

Las secuencias iniciales de Secuestro nos muestra a un niño de unos diez años caminando desorientado por lo que parece un bosque. Viste un uniforme colegial y lleva la cara y la ropa ensangrentada. Instantes después un coche se cruza con él, lo recoge y lo traslada a un hospital. 

Estando ya hospitalizado, el policía Ernesto Requena (Antonio Dechent) y su ayudante Carreño (Vicente Romero) intentan averiguar la identidad del pequeño pero nadie ha denunciado su desaparición y el niño no pronuncia palabra. Nadie sabe lo que le ha ocurrido.

Cambio de secuencia. En la sala de un juzgado se dicta sentencia. El imputado sale libre. Lo defiende Patricia de Lucas (Blanca Portillo), una abogada éxito, pieza clave de un importante bufete, una mujer elegante, segura, controladora que resulta ser la madre del pequeño. Tras su localización, Patricia se dirige al hospital. Allí comunica a los policías que su hijo es sordo de nacimiento pero puede hablar aunque le cueste pronunciar. Los audífonos le ayudan a comunicarse pero el niño ha llegado al hospital sin ellos. En presencia de la madre, y más tranquilo, el pequeño declara que antes de entrar en el colegio un hombre lo atacó y se lo llevó a una casa medio abandonada de donde consiguió escapar. La policía inicia la investigación gracias a un retrato robot que señala a Charlie, un delincuente de poca monta como principal sospechoso. Interrogatorios, cruce de acusaciones, amenazas, chantajes y extorsión son los ingredientes de una historia que obligará a Patricia a echar mano de todos sus contactos para no dejar impune la agresión a su hijo. La cosa se complicará muchísimo mostrando la corrupción de la justicia, de las fuerzas del orden y esa lacra en los colegios de la que tanto se habla.

Desde el punto de vista de la trama, Secuestro va de menos a más. Creo que el planteamiento inicial es algo flojo, sin enganchar excesivamente, manteniendo la tensión a un nivel muy discreto. Temí que el resto del metraje fuera así de suave pero lo cierto es que la historia cobra fuerza hacia el ecuador del largometraje. Los acontecimientos toman un giro mucho más interesante, se precipitan, provocan que los protagonistas cometan errores y tengan que huir sin mirar atrás. Aún así, no me ha parecido que la película tenga una acción frenética que coloque al espectador en posición erguida, que lo tense en su asiento temiendo el golpe de gracia que deje al malo en el sitio. Y aunque es verdad que la película mejora con el paso de los minutos, me ha dejado mal sabor de boca el comprobar que se recurre a los tópicos. Esa madre de éxito, con poder económico, social y laboral, que protege a su cachorro por encima de todas las cosas, que se toma la justicia por su cuenta y que está acostumbrada a resolverlo todo con dinero. Tampoco me agrada comprobar que se recurra a las noches lluviosas y tormentosas para generar una tensión que debería aportar por sí misma la historia. Y a ello hay que unirle que las conclusiones a las que se llega con facilidad no resultan convincentes como tampoco es agradable encontrar escenas que no se explican. 

Por otra parte, o precisamente por acudir a los clichés, el personaje de Patricia de Lucas cae gordo desde el principio. Por mucha discapacidad que tenga su hijo no hay naturalidad en el trato entre madre e hijo. Me parece una relación demasiada almibarada con un niño de diez años. No ayuda que Blanca Portillo no ponga toda la carne en el asador y otorgue a su personaje una pose algo impostada. Porque si bien es cierto que la altivez del personaje la borda, luego se viene abajo en las distancias cortas. Bajo mi punto de vista su interpretación fluctúa. 



José Coronado interpreta a una ex pareja de Patricia. Su aparición es más tardía aunque tiene es un personaje importante en la trama. Me gusta el actor pero su papel, con escasas apariciones, no lo deja lucirse. 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...