miércoles, 4 de abril de 2018

FRANKENSTEIN DE MARY SHELLEY (TERROR - 1994)

Resultado de imagen de frankenstein de mary shelley
Año: 1994

Nacionalidad: EE.UU

Director: Kenneth Branagh.

Reparto: Robert De Niro, Kenneth Branagh, Helena Bonham Carter, Tom Hulce, Aidan Quinn, Ian Holm, Richard Briers, John Cleese, Robert Hardy, Cherie Lunghi, Trevyn McDowell, Hannah Taylor Gordon, Celia Imrie, Gerard Horan, Mark Hadfield, Jimmy Yuill, Richard Clifford, Hugh Bonneville, Patrick Doyle.

Género: Terror.

Sinopsis: La prematura muerte de su madre durante un parto, arranca violentamente a Víctor Frankenstein de su idílica vida en Ginebra. Desde ese día, la idea de vencer a la muerte será su obsesión y, por ello, decide estudiar medicina en Ingolstadt. Allí conoce al siniestro profesor Waldman, de quien se rumorea que pasó su juventud estudiando la posibilidad de crear a un ser humano. Víctor no sólo se interesa por sus experimentos, sino que está dispuesto a llegar hasta el fondo de la cuestión cueste lo que cueste
.

[Fuente: Filmaffinity]



Hace unos quince días os hablaba de la película Remando al viento (1998) que narraba aquel verano de 1816 en el que nació una de las obras más conocidas de la literatura universal y poco después os hablé de la obra en sí, de Frankenstein o el moderno Prometeo, todo ello en un homenaje a la autora Mary Shelley, con motivo del bicentenario de la publicación de dicha novela. Pues bien, hoy quiero cerrar este homenaje con otra película más, con una adaptación cinematográfica que se ha hecho sobre la historia ideada por la jovencita Shelley, una más de las muchísimas que se han llevado al cine en diferentes claves, pero que, a mi juicio, y hasta donde yo sé, es la más fiel al texto original que conozco. Si estoy equivocada, sacadme de mi error.

Creo que es la tercera vez que me siento a ver esta película. A medida que la iba visionando, iba rumiando esta reseña y pensaba comentar que se trata de una adaptación muy fiel pero, ya hacia el desenlace tuve que variar ligeramente mi opinión pues no recordaba los diversos cambios que su director, y también actor, Kenneth Branagh introduce. Se trata de modificaciones sustanciales pero aun así, encajan con coherencia en esta historia fantástica, mal tildada de terror, pues la historia no solo recoge la creación de un monstruo que asusta a todo aquel que se cruza en su camino, sino mucho más.

No voy a profundizar en la sinopsis. Primero porque, grosso modo, la mayoría conoce el grueso de la historia. Segundo porque, si habéis leído la reseña de la novela (puedes leerla aquí), tenéis datos más que suficientes sobre la estructura. Tercero porque los hechos que faltan y son propios de la película, ya los aporta el resumen realizado por la web Filmaffinity y que encontráis más arriba. En su lugar, abordaré los aspectos que más me han gustado de esta adaptación y también comentaré los cambios que he advertido entre el texto y la cinta. No obstante, y antes de empezar, me gustaría comentar un asunto curioso en el que he reparado en más de una ocasión. No ocurre siempre pero, he observado que, a peores críticas profesionales, mejores son las de los espectadores, de tal modo que a veces dudo si unos y otros vemos la misma película o bien puede ser que a los profesionales los metan en un pase de prueba antes del pulido definitivo de la película. Es que me resulta del todo inconcebible que las opiniones sean tan demoledoras por un lado y tan aceptables por otro. En fin, yo solo os puedo ofrecer mi opinión como espectadora y perteneciendo a ese grupo, tengo que deciros que a mí la película me parece correcta, y una manera interesante de acercarse a la obra.

Con una melodiosa voz que hipotéticamente corresponde a Mary Shelley, se inicia la película de este modo: 'Me propuse idear una historia que hablara de los misteriosos temores de nuestra naturaleza y despertara un terror escalofriante, que hiciese que el lector temiese mirar a su alrededor, que helase la sangre y acelerase los latidos del corazón'. Para empezar, la película carece absolutamente del carácter epistolar que tiene la novela pues la estructura está ligeramente alterada, rompiendo en parte el armazón de anillos concéntricos con el que cuenta el texto original. Pero el inicio, con Robert Walton a bordo de un barco camino del Polo Norte y con Víctor Frankenstein llegando malherido y maltrecho al barco encallado, persiguiendo a su criatura por los mares de hielo, se mantiene igual. Y es que, como dije antes, esta película respeta en gran parte lo escrito por Shelley.

¿Cuáles son los cambios que se advierten? Para empezar la motivación de Víctor no es la misma en la película que en la novela. Digamos que en el texto original, Frankenstein es un joven curioso, con grandes deseos de aprender, y un carácter científico innato. Independientemente del devenir de los acontecimientos, sabemos que el joven médico desea hacer grandes contribuciones a la ciencia. Sin embargo, en la película es la muerte de su madre -algo que sí ocurre en la novela pero que se asume como una circunstancia más de la vida-, así como la de algún amigo más, la que incita a Víctor a cambiar el orden del mundo, a desafiar la muerte y a generar vida a partir de materia muerta.

Otra gran modificación es la creación propiamente de la criatura. En la película se dan detalles sustanciosos de la forma en la que Víctor consigue dar vida a un cuerpo muerto. Se hace mención a leyes físicas, a elementos atmosféricos, o a cuestiones anatómicas. Shelley, y entiendo que por motivos obvios, omitió todo tipo de detalles al respecto pero sobre esta circunstancia se ha hecho mucho hincapié en bastantes adaptaciones al cine. Parece que, el 'experimento' es una cuestión que visualmente no se puede pasar por alto. 

Pero la variación más sorprendente sobre el argumento original, al que se le van quitando secuencias e incorporando otras nuevas, no ocurre hasta prácticamente el último cuarto de película. No quiero desvelar de qué se trata. Simplemente os reitero que encaja bastante bien y es muy coherente con la naturaleza de la historia en sí, hasta el extremo de preguntarme qué opinaría Mary Shelley sobre ellos. Podrá sonar a mofa pero a mí me parece que hasta el podría gustar. 

En cuanto a los personajes, y ya que estamos hablando de cambios, os diría que Branagh incorpora un personaje más que no figura en la novela. Se trata del profesor Waldman que si bien no tiene mucha presencia en la cinta sí tiene un gran protagonismo por ejercer una potente influencia en Víctor. El personaje está interpretado por John Cleese, muy bien caracterizado, de pelos largos y canosos y de oscura mirada tras la que se oculta parte de un secreto que no debería ver la luz jamás. 

Robert Walton, el joven aventurero que intenta llegar al Polo Norte, también es un personaje más de segunda fila. En la novela muestra un carácter más inmaduro, más romántico, más tibio que en la película, donde veremos a un hombre mucho más temperamental y con más brío. Interpretado por Aidan Quinn, posee el mismo espíritu aventurero y demente que el propio Víctor Frankenstein posee, ese deseo de pasar a la posteridad y dejar un legado. 'La vida viene y se va pero si tenemos éxito nuestros nombres vivirán para siempre'.

Pero sin duda copan el máximo protagonismo otros personajes como el propio Víctor Frankenstein, un joven ginebrino, de buena cuna y mejor educación, con ideas tejidas lectura tras lectura, embebido de las teorías de los grandes científicos y pensadores de otros tiempos. Dolido por la muerte que le arrebata a sus seres queridos, Víctor desea convertirse en Dios, en un dador de vida lo que le acarreará terribles consecuencias. El dolor llama al dolor. La muerte llama a la muerte. Nuestros actos no pasan desapercibidos. El doctor Frankenstein está muy bien interpretado por Kenneth Branagh, bajo mi punto de vista. He leído por ahí que está muy sobreactuado pero si has visto varias películas de este actor irlandés terminas por entender que sus papeles dramáticos son muy potentes, que imprime mucha fuerza a sus palabras y a sus actos. Branagh, en este caso, no solo es un actor más sino también el director de la cinta. Le gusta adaptar grandes clásicos, dirigirlos e interpretarlos. Recientemente lo hemos visto en Asesinato en Orient Express y ya prepara otra adaptación de otra novela de Agatha Christie, Muerte en el Nilo. Por sus manos han pasado obras también de Shakespeare como Enrique V o Mucho ruido y pocas nueces, película esta última que os recomiendo. Me parece fantástico su interés por acercar estas obras al público.

Sobre Robert De Niro ejecutando a la criatura, casi sobran las palabras. Aparte de la caracterización, con esos costurones que le cruzan la cara y el cuerpo y que lo convierten en un ser grotesco y deforme, el abrigo raído y polvoriento le confiere un aspecto lastimoso. Su andar tambaleante, de ser imperfecto no le resta calidez a la tristeza de sus ojos en sus momentos más amargos porque esta criatura, más allá de dar pavor, lo que provoca es compasión. Aunque su homónimo literario suscita más ternura, se explota más el lado dramático de su existencia. En cualquier caso, en el personaje se producirá un cambio de personalidad tras averiguar su terrible origen y destino, su verdadera naturaleza. De Niro, con la maestría que le caracteriza, sabe adaptarse a la cara y la cruz de un personaje que busca la venganza por devolver el dolor que le han infringido pero que, en el fondo, solo quiere ser aceptado. Es el personaje más interesante de la historia escrita y de la propia película, un personaje para analizar y que, muy posiblemente, altere la concepción que tienes de la obra en sí.

Por último, Elizabeth es la amada de Víctor. El personaje está encarnado por Helena Bonham Carter, una actriz con la que tengo luces y sombras. En ocasiones me gusta bastante aunque aquí no me ha impactado mucho. Bueno, hacia el final lo va a tener algo más complicado pero mejor no cuento nada. 

Y aparte de las variaciones en el argumento y de las interpretaciones, tengo que destacar el vestuario, la música y la ambientación, no solo ya de la sociedad en sí, sino del entorno más familiar y cercano de Víctor Frankenstein. La casa en la que reside la familia, enorme y con una decoración prácticamente minimalista, con grandes espacios despejados y una gigantesca escalinata sin balaustrada impresiona. Por esos escalones suben y bajan los aturdidos, asustados y enloquecidos personajes de esta historia que tienen que afrontar tragedias terribles. También está muy bien conseguida la cabaña del bosque en la que vive una familia que tendrá cierta vinculación con la criatura. Y lo mismo ocurre con el laboratorio de Víctor, siempre en penumbra por ocultar los terribles secretos que alberga, lleno de artilugios extraños, con dibujos a carboncillo que muestran parte de la anatomía humana, o recipientes con líquidos burbujeantes.

Como reparo, podría decir que en algún momento puede resultar larga. Son dos horas de metraje pero en una película como esta, creo que acortar el argumento perjudicaría bastante el resultado final. 

En definitiva, creo que este largometraje ofrece una visión muy a tener en cuenta de la obra de Mary Shelley, una novela que, como dije antes, no trata sobre un monstruo terrible sino que, ya lo comenté en la reseña correspondiente, ahonda en otras cuestiones del alma humana. Tanto es así, que en los últimos minutos alguien pronuncia estas palabras que bien podrían resumir la esencia de la historia: 'Entregué mi corazón a conocer la sabiduría, la demencia y la locura y percibí que todo es vanidad y vejación del espíritu, pues en mucha sabiduría hay mucho dolor y aquel que aumenta sus conocimientos, aumenta su pesar. Porque Dios observará todas las obras y todos los secretos para juzgarlos, tanto si son buenos como si son malos'. 

Pongo fin a mi particular homenaje, animándoos a leer la novela o a ver esta película. Mary Shelley nos regaló una historia maravillosa.




Tráiler:

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martes, 3 de abril de 2018

MARIA FRISA: 'Muchas mujeres no denuncian una violación o los malos tratos porque supone una revictimización'

Justo antes de Semana Santa tuvimos a María Frisa por Sevilla promocionando su última publicación, Cuídate de mí, una novela negra que está cosechando muy buenas opiniones. Reseña tras reseña se va dejando constancia de que estamos ante una lectura a tener en cuenta, que parte de un par de premisas originales y que nos acerca al mundo de la violencia de género. A la autora afincada en Zaragoza me quedé con ganas de conocerla cuando visitó nuestra ciudad con la anterior novela, así que, en esta ocasión, no quise dejar pasar la oportunidad.

Marisa G.- María tenía muchas ganas de conocerte. En su día leí 'Cómo sobrevivir a la madre de Pavlito (con uve)' y me lo pasé genial. 

María F.- Fue una novela que gustó mucho a todos los lectores. Muchos me comentaron que se habían sentido identificado con la protagonista.

M.G.- Yo la recomendé muchísimo. Es que hay muchas madres de Pavlito (con uve) por el mundo (risas).

M.F.- Sí, sí, muchísimas.

M.G.- Y ahora llegas con 'Cuídate de mí', una novela totalmente distinta a la anterior, que viene avalada por esa magnífica frase de Fernando Aramburu que figura en la faja de la cubierta. Desde la editorial se habla de 'la novela negra del año'. La verdad es que cuenta con muchas opiniones positivas, ¿qué es lo que tiene la novela para que reciba estos elogios?

M.F.- Principalmente se trata de una novela negra que cumple los parámetros del género. Tenemos un asesinato cruento, una investigación policial, varios giros argumentales. Es una novela que engancha y además tiene un final impresionante que nadie espera, que no tiene trampa y que no te puedes imaginar. Por eso cuando llegas al final tienes que volver a replantearte todo lo que has leído porque la historia cambia completamente.

Sin embargo, 'Cuídate de mí' no es solo una novela negra, sino una novela psicológica, en la que los personajes no son arquetipos sino que están muy trabajados y cuentan con una importante motivación.

M.G.- Pero sí te he oído decir que es una novela negra para gente que no suele leer este género.

M.F.- Claro porque en esta novela no solo importa la investigación. Además hay dos subtramas relacionadas con la vida de Lara y Berta, la inspectora y la subinspectora que llevan el caso. Hay lectores que se enganchan más a las subtrama que a la trama del asesinato en sí. 

M.G.- Y dices también que es la novela negra más feminista. Hay que tener cuidado con el concepto que a mí me da que últimamente se está desvirtuando mucho.

M.F.- Bueno, es feminista porque en primer lugar son dos mujeres las encargadas de llevar la investigación. Esto no es algo frecuente. Además, trabajan en la unidad que vulgarmente llamamos de Violencia de género y esto tampoco se ha hecho en España. En un tipo de novela como esta los investigadores trabajan en homicidios, en la unidad judicial, o son guardias civiles, por eso 'Cuídate de mí' es distinta. Aparte, si las investigadoras trabajan en esta unidad, la novela va a abordar temas como la propia violencia de género o los abusos sexuales. Pero te digo más, yo creo que es feminista porque he querido borrar el papel asignado que las mujeres siempre tienen en las novelas negras. O son víctimas o bien, como ocurre en la novela negra americana, son una 'femme fatale' que viene a hundirle la vida al pobre hombre. No, esto no es así. Las mujeres de mi novela son fuertes, poderosas, sirven de referente. Son como las mujeres en la vida real. 

M.G.- A mí me ha resultado llamativo que la investigación la lleven dos mujeres porque siempre son hombres o bien una pareja formada por un hombre y una mujer, como ocurre en las novelas de Lorenzo Silva.

M.F.- Sí, o como en las de Dolores Redondo. La inspectora es una mujer pero su ayudante es un hombre. No, yo quería únicamente dos mujeres porque, además, pretendía huir de los tópicos en la relación entre ellas. Tú sabes, que si una le tiene envidia a la otra y la intenta fastidiar, o que si son súper amigas del alma. Pues no. Lara y Berta son mujeres, compañeras de trabajo pero no tienen por qué ser amigas. Además son diametralmente opuestas algo que hice a propósito para que lo vea y piensa cada una fuera totalmente distinto, para tener dos puntos de vista.

M.G.- La violencia de género y las víctimas que lo sufren es el eje central de la novela, un tema de mucha actualidad. Son tantísimos los casos que ocurren que ya sabemos que las leyes son ineficaces y que los recursos con los que cuenta la mujer, como las órdenes de alejamiento, no funcionan. Ahora que has indagado mucho para escribir la novela, ¿qué crees que se podría hacer para acabar con esta lacra social?

M.F.- Lo tengo muy claro. Lo primero es contar con recursos económicos para que exista una mayor dotación policial o para que la mujer que se quiera separar de su marido, no solo tenga acceso a los pisos de acogida, sino también a un puesto de trabajo con el que poder mantener a sus hijos. 

Por otra parte, es inconcebible que un juez le pregunte a una mujer si cerró con fuerza las piernas. Las víctimas se culpabilizan de por sí, ¿cómo se le va a preguntar esto? ¿Por qué no se le pregunta al hombre que le atacó? Muchas mujeres no denuncian su violación o los malos tratos porque supone una revictimización. Esto es algo que dejo muy claro en la novela. En el libro, la víctima de violación es una joven que ha bebido mucho y va borracha por la calle pero eso no es óbice para que te violen. Sin embargo, ella termina por sentirse culpable. Si no hubiera bebido tanto no me hubiera ocurrido eso, piensa. Así es como piensan las víctimas pero no debería ser así. No tienen la culpa de lo que le has ocurrido y por lo tanto un juez no debería hacerle ese tipo de preguntas.

M.G.- Otra frase muy típica: 'Es que se lo estaba buscando'.

M.F.- Exacto. Es que aunque hubiera ido desnuda por la calle no es motivo para que sea violada. Hay que poner en marcha una educación afectiva y sexual desde pequeños,  y no solo en el colegio, también en el seno familiar. Si a ti siempre te han querido mal, tú crees que eso es el amor y lo ves normal. Y en cuanto al sexo, hay preadolescentes con acceso ilimitado a Internet que entran en páginas porno cuando no están preparados ni psicológica ni emocionalmente.

M.G.- Todo es educacional. De ahí parte todo.

M.F.- Claro. Los patrones de conducta de hoy en día llevan a pensar que los celos son amor. Si tu pareja no siente celos es que no te quiere. No, amor es confianza, es respetar decisiones. Y si te fijas las preadolescentes y las adolescentes de hoy en día van a peor, estamos involucionando en vez de evolucionando.

M.G.- Es cierto. Es algo que estamos viendo ahora mismo.

M.F.- Y luego el mito del chico difícil, algo que llevamos viendo desde la Bella y la Bestia y en cantidad de libros infantiles. Ese chico, pobre, que está marcado, que ha tenido mala suerte,... Es normal que te trate mal pero no te preocupes, tú ten paciencia que ya verás cómo cambia. Es lo mismo que vemos en las sombras de Grey. Un tío muy maltratador y ella muy sumisa. No, por favor. Que ninguna mujer tiene que soportar eso.

M.G.- Pues anda que no hay chicas que han leído esos libros. 

M.F.- Muchísimas.

M.G.- María, en 'Cuídate de mi' la trama principal es la violencia de género pero como has comentado hay dos subtramas que afectan a Lara y Berta, las dos investigadoras. Esto da pie a distintos hilos argumentales. En el caso de Berta, ella ha sufrido acoso algo que por desgracia tú conoces bien.

M.F.- Sí. A la hora de buscar una subtrama para Berta pensé en aprovechar el episodio de linchamiento que yo sufrí en su día. Si hay algo mío en la novela ha sido esto, la experiencia que yo viví, los sentimientos que yo sentí. Contrariamente a lo que todo el mundo piensa, en ese momento no sientes enfado sino una impotencia tremenda. Berta está sufriendo acoso acusada de abuso policial y no puede defenderse porque el caso está bajo secreto de sumario. Eso le provoca muchísima presión y además es que, una vez que en las redes sociales te ponen una etiqueta, la gente no se para a escucharte sino que se suma al linchamiento automáticamente. 

Tras mi experiencia, escribí '75 consejos para sobrevivir a las redes sociales' y se lo dediqué a la gente que, antes de tirar la piedra, se paran y piensan. Hubo poquísima gente que se puso en contacto conmigo y me escribió con respeto.

M.G.- Pero es la inercia con la que nos movemos. Nos dejamos llevar por nuestro entorno.

M.F.- Y el anonimato, el poder que te da el pensar que puedes hundirle la vida a una persona.

M.G.- Es horrible. Y en cuanto a Lara, ella tiene un terrible secreto. Es un personaje que me gusta porque es muy atractiva y vive en sus carnes el machismo.

M.F.- La belleza es un arma de doble filo. Depende de a qué profesión te dediques, te pude abrir muchas puertas o te las puede cerrar. Ella no usa su físico para nada. Es una gran profesional, experta en programación neurolingüística pero nadie se fija en eso, solo en su aspecto.

M.G.- Nuestra costumbre de prejuzgar. Y he comprobado que hay una alternancia de capítulos, uno dedicado a Lara y otro a Berta no solo para hablarnos de sus vidas sino también para enfocar la investigación desde distinto ángulo.

M.F.- Sí, lo que he intentado demostrar es que la verdad no existe y que cada uno tenemos nuestro propio mapa mental con sus filtros. Lo que vive cada uno es realmente distinto aunque estés en la misma situación que otra persona. Y la manera de demostrar esto en la novela es a través de capítulos alternos en el que Lara hace unas cosas y Berta las interpreta con su mapa mental, le atribuye unos motivos que tú, como lector omnisciente, sabes que no son correctos. Y a Lara le pasa igual. Las dos están viviendo la misma situación pero a la vez distinta.

M.G.- Pero para que el lector tenga esa visión omnisciente, utilizas un narrador en tercera persona. 

M.F.- Exacto pero lo interesante es que, cuando terminas de leer el libro, tú como lector omnisciente, también has utilizado tu mapa mental y tus propios prejuicios, por eso, cuando acabas la última página también te das cuenta que has juzgado erróneamente.

M.G.- Y para hablar de este tema tan complejo, ¿a qué recursos has echado mano? Tu experiencia como psicóloga te habrá ayudado mucho pero imagino que habrás tenido que hablar con profesionales, con víctimas,...

M.F.- Pues mira, hay un momento en el libro en el que un forense dice que todo está en Youtube y es verdad. Casi todo lo puedes encontrar en Internet. He leído muchos testimonios de víctimas que han sufrido abusos, malos tratos,...  El ser humano tiende a pensar que es especial pero al final casi todo el mundo pasa por lo mismo. Por ejemplo, las fases del duelo son las mismas para todo ser humano aunque hay algunas personas que tardan más o tardan menos en pasar por ellas. Pues bien, con todos esos testimonios saqué la conclusión de que el factor culpa se repite. Emocionalmente las víctimas se sienten culpables.

De todos modos, a la hora de documentarme, para mí lo más importante ha sido conocer a profesionales que trabajan en la unidad de violencia de género.

M.G.- Profesionales que tienen que vivir con esto día a día y llevarse esos problemas a casa. Esto debe de terminar por pasar factura, ¿no?

M.F.- No lo dudes. No he trabajado en sí con ellas pero sí he podido hacerles muchas preguntas, pedirle que me contaran una jornada de trabajo. A mí, su día a día ya me parece de una riqueza tremenda.

M.G.- María esta novela, por lo que sé, se empezó a fraguar hace tiempo. Mucho antes de que comenzaras a escribir la saga de 75 consejos.

M.F.- Efectivamente. Yo en realidad era una escritora para novelas de adultos lo que pasa es que surgió escribir el primer volumen de consejos, funcionó muy bien y se convirtió en una saga. Pero desde hace ocho años, esta historia ya existía en mi cabeza y sobre todo el final. 

M.G.- ¿Un final que es tal y como lo conocemos hoy? 

M.F.- El final es imposible cambiarlo. Esta novela es imposible que tenga otro desenlace distinto. Llegué a cambiar a las protagonistas, la unidad y otras tantas cosas pero yo tenía mucha confianza en la historia y en el final. 

M.G.- Y después de ocho años, ¿te acuerdas como surgió?

M.F.- Pues mira, soy súper despistada pero de esto sí que me acuerdo. Fue una conversación que tuve con un amiga. Yo tenía una niña pequeña y ella un niño. Un día estábamos en el parque y, mientras los niños jugaban, me preguntó de repente: ¿Qué es peor, ser la madre de una niña violada o la madre de un violador? Me quedé sin habla. No sabía qué responder. De hecho hoy, que ya soy madre de una niña y un niño, no sé lo que es peor. Ambas cosas me parecen igual de horrible. Empecé a darle vueltas y fue así como surgió la idea para la novela. 

M.G.-  La verdad es que nunca me lo había planteado. Es difícil responder a eso. Y  en cuanto a la localización, teniendo en cuenta que los hechos transcurren en Zaragoza, ¿la ciudad tiene protagonismo?

M.F.- Sí que lo tiene. Yo vivo en Zaragoza, quería que la novela fuera de denuncia social y para ello hay que ser realistas. He conocido a las mujeres que trabajan en la unidad de Zaragoza, conozco las instalaciones, y mi ciudad. Me pareció que los más adecuado era que todo ocurriera en Zaragoza. Y luego también por la ciudad. Estoy cansada de leer novelas que transcurren en Madrid y Barcelona. Zaragoza es una parte sustancial, los hechos transcurren en junio, hace muchísima calor, toda esa atmósfera pesa sobre las protagonistas.... 

M.G.- El título viene de un poema que se cita en las páginas iniciales.

M.F.- La primera vez que leí el poema de Alejandra Pizarnik me pareció maravilloso. La expresión 'cuídate de mí' tiene un doble significado. Por un lado, en el sentido de protégete de mí. Luego, cuando terminas de leer el libro, puedes entender el título en el sentido de ayúdame, arrópame. A mí ese doble significado me pareció muy rico y muy acorde con el espíritu de la novela.

M.G.- María, con tanto como está gustando la novela, ¿Berta y Lara se van a convertir en saga?

M.F.- A ver, a mi me encantaría escribir otra pero eso no depende de mí. Dependerá no solo de si se lee sino también de si se compra. El otro día me dijo una amiga que la novela estaba ya en los cinco primeros puestos de descargas ilegales. La cultura no es algo gratuito y de eso no somos conscientes. 

M.G.- Mira, conmigo los autores podéis estar tranquilo porque no puedo con el formato digital. Es que me cuesta la misma vida.

M.F.- Yo igual pero sí quiero hacer mucho hincapié en esto porque parece que los escritores somos etéreos. No es así, los escritores vivimos de la literatura.

M.G.- Pues espero poder leer la novela muy prontito.

M.F.- Espero que te guste mucho. Ya me dirás.

M.G.- Dalo por hecho. Ha sido un placer conocerte y conversar contigo.

M.F.- Lo mismo digo. Gracias.

Tantas y tantas buenas reseñas incitan a zambullirse inmediatamente en esta nueva novela de María Frisa. Cuídate de mí caerá muy pronto y será entonces cuando os cuente mis impresiones.  



Ficha novela

Editorial:  Plaza & Janés.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
Nº Páginas: 480
Publicación: Febrero, 2018
Precio: 18,90 €
ISBN: 9788401020810
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.

Ficha completa aquí.







lunes, 2 de abril de 2018

MUNDO EXTRAÑO de José Ovejero

Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación: enero, 2018.
Precio: 17,00 €
Género: Relatos.

Nº Páginas: 192
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-8393-231-5
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autor

José Ovejero ha publicado novela, poesía, teatro, cuento, ensayo y libros de viajes. Sus obras han recibido numerosos premios, entre ellos el Anagrama de ensayo (La ética de la crueldad, 2012) y el Alfaguara de novela (La invención del amor, 2013). Otras obras suyas son Escritores delincuentes (ensayo), Nunca pasa nada y Los ángeles feroces (novelas) y Qué raros son los hombres (cuentos). Ha colaborado frecuentemente con sus artículos y relatos en periódicos y revistas de España y de otros países. Su última novela es La seducción (Galaxia Gutenberg).

Desde el 2016 actúa en su espectáculo teatral Qué raros son los hombres, basado en sus propios relatos. Es autor también del documental Vida y ficción.

Sinopsis

¿Qué une más a dos personas, el amor o el dolor? ¿Es más liberadora la risa que la agresión? Esos son los términos entre los que oscilan los cuentos de Mundo extraño, tiernos o lacerantes, divertidos o feroces, que van con soltura de lo íntimo a lo desaforado, de lo cotidiano a lo absurdo, a menudo dentro de la misma  historia.

Porque en la vida, y en la literatura, no se pueden establecer categorías para separar las emociones o las experiencias. Se disecciona un cadáver, pero lo que está vivo se nos presenta con toda su complejidad, con todo lo inasible y a la vez extraordinario que lo constituye, no es posible fijarlo, disecarlo. Lo que está vivo se agita y se defiende, se oculta, se transforma, juega. Y eso es lo que hace José Ovejero en estos cuentos, de los que si podemos decir algo con seguridad es precisamente eso: están vivos.


[Información tomada directamente del ejemplar]
 


A muchos lectores les cuesta. Les cuesta alejarse de los géneros más transitados y explorar caminos nuevos. A mí me pasa justo lo contrario. Me gusta cambiar y mirar hacia donde a otros les da miedo asomarse. Por eso jamás digo 'no' a lo distinto. Y así llevo años, alternando novela con relato, relato con poesía (pocas veces) e incluso poesía con teatro. La verdad es que hasta yo misma me sorprendo. A veces ni siquiera me conformo con leer un volumen de cuentos una sola vez sino que, llegando al fin, comienzo por el principio, en una segunda vuelta donde pretendo exprimir aún más los textos. El resultado es siempre gratificante porque los espacios entre líneas suelen estar llenos de mensajes.

Y tras esa segunda lectura vengo a hablaros de Mundo extraño, el último compendio de cuentos del que ya os hablé cuando entrevisté a su autor, José Ovejero (puedes leer la entrevista aquí). Mundo extraño se compone de catorce cuentos más cinco piezas breves, todos ellos historias fuera de lo común, que pretenden mostrar una realidad deformada, una vuelta de tuerca a situaciones no exentas de cotidianidad en la que los personajes no se mueven de forma habitual, por eso, en Mamá eligió para suicidarse el 24 de diciembre por la mañana, los preparativos de la cena de Nochebuena siguen su curso a pesar de que la cocinera decidiera acabar con su vida metiendo la cabeza en el horno.

Tienen algunos cuentos de Ovejero un toque a sainete, donde el drama convive perfectamente con la comedia, despertando en el lector una sonrisa socarrona a través de unas situaciones que rozan lo absurdo, escenas propias del esperpento, desarrolladas por medio de diálogos con sorna, donde un suicidio es algo trivial y la familia del finado se permite frivolizar con la muerte. Oye, ¡sería una decepción comprobar que la muerta al final resulta que no está vivita y coleando!

Pero otros cuentos poseen una atmósfera densa y asfixiante, en los que la imaginación del lector tiene un protagonismo importante. A Ovejero le gusta jugar con el lector, dejar que sea él mismo el que complete las escenas, observando con inquietud el desarrollo de los hechos, temiendo que algo terrible pueda ocurrir al protagonista, quizá como justo castigo a su perversidad, por intentar aprovecharse de unos ancianos. Por eso nos sentimos incómodos cuando el protagonista cae en ese estado de somnolencia al final de Venta segura, mientras los ancianos lo arropan con supuesta ternura... O en Me duele más a mí donde abundan los malos pensamientos, fugaces pero terribles y dañinos, que se cuelan en nuestra cabeza en algún momento, solo u microsegundo, solo una milésima de segundo -¿a quién no le ha ocurrido?-, y cuya ejecución puede acarrear terribles consecuencias. El ser humano, su cara y su cruz. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar?

En Mundo extraño se ahonda en las relaciones familiares, en esas cenas navideñas en las que todo se cubre con el paño de la concordia, se analiza el deseo de éxito, se critica el borreguismo del individuo que ensalza y convierte en ídolos a aquellos con 'lenguaje de idiotas', se examinan las relaciones conyugales, la queja infundada, la desnaturalización de los hijos, la comunión del morbo con el sexo o el ansia de ser aquello que no eres.


Todo ello, a través de diversos narradores -masculinos o femeninos- que varían de un cuento a otro. De la objetividad y el pensamiento interior de un narrador en primera persona a la omnipresencia de uno en tercera, pasando por esa voz masculina de Mens Sana, cuyo discurso mental salta de tema en tema sin ton ni son, enhebrando una historia con otra sin pausa ni respiro - ¿a cuánta gente de mi entorno me ha recordado?-, y que a la larga no termina de relatar nada o ese otro narrador adolescente, cuya percepción del mundo te parecerá peculiar

Ovejero maneja el relato corto con la misma maestría que el microrrelato, donde las metáforas nos explican el paso de la infancia a la pubertad de una manera sencilla pero no exenta de un toque de crueldad. A medida que van pasando los años, ¿en qué nos convertimos realmente? En Mundo extraño hay tantas preguntas como te quieras plantear pero las respuestas solo las debe poner el lector. No estamos ante un libro acomodaticio en el que está todo hecho y dado. Mundo extraño requiere un lector que se deje llevar, que se alíe con el autor y los narradores para experimentar historias que descolocan, inquietan, asombran, sorprenden, divierten,... ¿Y no es ese, al fin y al cabo, el objetivo de la literatura? 










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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