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martes, 1 de abril de 2025

INMA AGUILERA: ❝Aníbal González era un genio en la arquitectura y en lo humano❞

El pasado día 17 de marzo, y con motivo del inminente lanzamiento de su novela LA PINTORA DE LA LUZ (Ediciones B), la autora malagueña Inma Aguilera organizó, junto a su editorial, un encuentro con los medios de comunicación en Sevilla. Como ya sucedió con su anterior publicación, La dama de la Cartuja, tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido por diversos escenarios de esta ciudad,  que tendrán cierta relevancia en la trama.

A las 12 de la mañana fuimos convocados en la Plaza de España, donde, en primer lugar, Ana María Caballero, editora de Penguin Random House, nos dio la bienvenida y nos comentó el éxito que había tenido La dama de la Cartuja, una novela que afianzó la presencia de la autora en el panorama literario español, ganándose muchísimos lectores. Ahora, con La pintora de la luz, nos espera la continuación de aquella novela, que tendrá como protagonista a Trinidad, una de las tres mujeres que ya conocimos en la novela previa.

Aguilera nos explicó que La pintora... no sólo es una continuación de La dama..., en la que quiso rendir homenaje a las mujeres alfareras que trabajaron en la Fábrica de Pickman y en los talleres del barrio de Triana, sino que, con esta novela, también responde al deseo de homenajear a Sevilla en su conjunto. Para ello, y a través de las casi seiscientas páginas que contiene este libro, el lector va a poder asomarse a esa Sevilla de principios del siglo XX. Por entonces, la ciudad se veía sumida en circunstancias difíciles. No obstante, esa Sevilla sería la que daría pie a la Sevilla actual. «Quería hacer un homenaje a todos esos genios artísticos que estaban detrás» de ese desarrollo de la ciudad, señaló Inma Aguilera.

Acceder a la Plaza de España por sus distintas puertas y accesos es maravillarse de su belleza y magnitud. Llama poderosamente la atención la cantidad de azulejería que recubren las paredes de este edificio, un proyecto que surgió de una de las mentes más privilegiadas en materia de arquitectura que ha dado este país, el sevillano Aníbal González. En cada paño, en cada rincón, en cada esquina, los azulejos muestran diseños a cual más bonito, entre mosaicos o estampados geométricos. Para entender algo más sobre este mundo de la ilustración de la cerámica, temática que tendrá mucho que ver en la novela, la autora nos explicó que algunos de esos diseños proceden de la fábrica de Mensaque, donde artesanos y artistas han trabajado para dejarnos un legado impresionante.

Y como artesana y artista, el lector de La dama... volverá a reencontrarse con Trinidad que, tras abandonar Sevilla en la novela anterior, regresará de nuevo a la ciudad para formar parte de la construcción de la Plaza de España, un monumento que se encuadra dentro del estilo regionalista. No obstante, el estilo arquitectónico que reinaba por entonces era el modernismo, cuyo máximo precursor era Antoni Gaudí. Ambos arquitectos eran coetáneos.


[Clic en el vídeo para escuchar a Inma Aguilera, autora de La pintora de la luz]


La autora malagueña puntualizó que la Plaza de España es fruto de esa segunda oportunidad que se merecía Sevilla, una ciudad masificada, con mucha precariedad laboral, y que tenía un elevado índice de mortalidad. Pero este edificio no solo suponía un empuje para Sevilla, sino también para toda España, ya que el país andaba a vueltas de la guerra de Cuba y mantenía un sentimiento nacional débil y empobrecido. En este sentido, Aníbal González se comprometió con la ciudad para levantarla y por eso, Inma Aguilera desea que el ciudadano piense en el arquitecto como alguien que hizo algo muy importante por Sevilla y por España, en su conjunto. 

Sobre la figura de Aníbal González, no sólo un genio en la arquitectura sino también en lo humano, la autora añadió que se siente muy orgullosa de haber podido acercarse a la vida del arquitecto, y a la de todos esos hombres y mujeres, -como la propia Trinidad, en la ficción-, que contribuyeron a crear un edificio que, a día de hoy, visitan más de cuatro millones de turistas al año. 

Si alguna vez has visitado la Plaza de España, habrás observado que su disposición es semicircular, y a lo largo de ese semicírculo se distribuyen un total de cuarenta y ocho bancos recubiertos de azulejos. Hay un banco para cada provincia, a excepción de Sevilla, aunque sí podemos encontrar paños de azulejería que muestran escenas cotidianas de la ciudad en la época. De estos paños, la autora destacó el que muestra a las cigarreras de la antigua Fábrica de Tabacos (hoy sede principal de la Universidad de Sevilla). «Una de las escenas que me inspiraron la novela es esta, en la que vemos a un conjunto de mujeres en unas circunstancias muy típicas de la época», señaló. 




Explicó también que su intención a la hora de escribir esta novela era arrancar desde el momento en el que acaba La dama de la Cartuja, «con Sevilla muy sepia», tal y como se muestra en el paño de azulejos anterior, para dar pie a que Trinidad, la protagonista de La pintora, artista ayude a los grandes  genios de la época, como «Aníbal González, el maestro Montalván, Soto o Pedro Navia a convertir a Sevilla en una ciudad llena de color», aunque también será una ciudad con sombras. 

Pero La pintora de la luz no es sólo una novela en la que se aúna historia y arquitectura sino que también dejará espacio al romance, porque el amor no falta en las novelas de Inma Aguilera. «Quiero pensar que soy una autora de romántica», comentó con una sonrisa. Y aprovechando que en la novela anterior Trinidad acaba sin su propia historia, la autora ha querido, en esta ocasión, tenderle un puente hacia el amor.

El recorrido continuó por Triana. Allí nos esperaba el Centro de la cerámica, un espacio en el que se recoge de manera permanente la historia de la tradición alfarera del barrio. Rodeados de cientos de piezas de cerámica, Inma Aguilera nos explicó las distintas fases por las que pasa la industria azulejera. Por un lado, hay que distinguir a los alfareros, los que trabajan la arcilla desde el principio, de los ceramistas, los que pintan las piezas de arcilla y son auténticos artistas, como luego veremos. Esta labor artesana la veremos en uno de los personajes de la novela, en Enrique Giner, alfarero y pintor. Inma nos confesó que, para la construcción de este personaje, se había inspirado en otros reales, como el propio Goya, «artistas rebeldes por naturaleza».




Por último hicimos una interesante visita a la tienda de cerámica Santa Ana donde pudimos contemplar cómo trabaja una ceramista, María Dolores García Colón, y cuál es el resultado final, una vez que la pieza ha pasado por el horno. Allí pusimos fin al recorrido por Sevilla.

En su día os hablé de La dama de la Cartuja (puedes leer mi reseña aquí). Aquella novela la recomendé por activa y por pasiva, y me consta que a muchos otros lectores les fascinó. Mucho me tengo que equivocar si La pintora de la luz no causa el mismo efecto. Inma Aguilera tiene una sensibilidad especial a la hora de narrar y sabe cómo trasladar, sin atosigar al lector, toda esa parte histórica que suponen la base de sus novelas, en las que no falta la tradición y, por supuesto, el amor. Asomarse a la Sevilla que nos muestra esta autora es asomarse a la historia de una ciudad que ha enamorado a todo el que la visita. Así que, desde aquí os animo a conocer a Trinidad, a esta pintora de la luz, que ya tenéis en librerías.


Sinopsis: Sevilla, 1911. Han pasado nueve años desde que Trinidad viajó a la ciudad para descubrir la historia de su familia, ligada a las míticas vajillas de La Cartuja. Instalada de nuevo en Inglaterra y volcada en su labor como ceramista, recibe una carta de la marquesa de Pickman, la propietaria de la fábrica de loza, que la hará regresar al lugar que marcó su vida.

UN DESAFÍO ARTÍSTICO IRRESISTIBLE

La propuesta es participar en el gran proyecto que hará brillar la ciudad como nunca: la construcción de la plaza de España, donde deberá trabajar mano a mano con el ambicioso arquitecto Aníbal González. Este enorme desafío artístico llevará a Trinidad desde las aristocráticas fiestas en el palacio del Real Alcázar hasta los humildes talleres de Triana, haciendo que su destino se vea zarandeado por la lucha de clases y el amor de dos hombres.

UNA EMOCIONANTE SAGA HISTÓRICA QUE PERDURARÁ EN EL TIEMPO

Tras el éxito de La dama de La Cartuja, Inma Aguilera continúa la envolvente y adictiva saga histórica que ha enamorado a miles de lectores, en esta ocasión con el origen de la majestuosa plaza de España de Sevilla como telón de fondo.

Pasión, misterio y amor en los albores del siglo XX.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Presentación "ADIOS, PEQUEÑO" de Máximo Huerta en Sevilla

El pasado 21 de septiembre tuvo lugar la presentación de la novela Adiós, pequeño de Máximo Huerta, en Sevilla. Con este título, el autor de Buñol recibió el Premio de Novela Fernando Lara 2022, durante la celebración de una gala que tuvo lugar en los Reales Alcázares de Sevilla la pasada primavera. 

Vuelve Huerta a la capital hispalense para presentar formalmente la novela. Así, acompañado por las personalidades de las instituciones que respaldan el premio, por personal de la editorial Planeta y, sobre todo, por los lectores, acudió el autor a la cita convenida en la Cámara de Comercio de Sevilla. 

Se inició la presentación con las intervenciones de Ana Gavín, Directora de Relaciones Editoriales del Grupo Planeta y de Javier Pena, Director Territorial de la Fundación Axa. En sus breves disertaciones, hablaron de la trayectoria del premio y del apoyo que este ha recibido siempre de las instituciones que lo patrocinan. Igualmente se hizo una semblanza de la novela, que ya va por su cuarta edición. Tras los agradecimientos a los patrocinadores y asistentes, los verdaderos protagonistas de este acto, el periodista Jesús Vigorra y  el autor Máximo Huerta, tomaron asiento.




«Sevilla solo me trae buenos recuerdos, literarios y personales», apuntó el autor como primera intervención. En un primer compás, Vigorra y Huerta recordaron aquella noche de primavera en la que se otorgó el premio, lo que dio pie a entrar en cuestiones íntimamente relacionadas con el argumento de la novela. 

La figura de la madre

«Mi madre hubiera sido más feliz si yo no hubiera nacido». Esta es una de las frases contundentes que podemos leer en Adiós, pequeño. Máximo Huerta recalcó que esta novela no hubiera existido si su familia hubiera sido feliz y modélica. «Y tampoco hubiera leído tanto porque el hecho de nacer en una familia en la que había dos planetas que orbitaban en dos órbitas absolutamente distintas me hizo ser muy lector». Confesó además que en su habitación encontró ese refugio necesario pero, a la vez, aquel espacio se convirtió también en una prisión. «Resultado de aquella familia soy lo que soy».

La figura de la madre, la madre en esta novela y la madre del autor, estuvo muy presente a lo largo de toda la conversación que Huerta mantuvo con el presentador del acto. El autor compartió con los asistentes las manías de su madre, la de romper todas las fotos que retratan el pasado posterior al nacimiento del hijo. «Mi madre era una chica feliz y alegre antes de nacer yo. Pero en la primera foto que aparezco, dejó de sonreír». Sin embargo, manifestó que el amor que madre e hijo sienten el uno por el otro es incondicional, un cariño y una devoción que fácilmente se advertía en las palabras del autor, cuando nos hablaba de su madre. Señaló además que en muchas ocasiones se había preguntado qué hubiera sido de su madre si él no hubiera nacido, si ella no se hubiera quedado embarazada del que después sería su padre, si su madre hubiera continuado su viaje con Alejandro, aquel joven con el que ella quiso bailar una canción de Raphael en un baile de pueblo. «Estoy seguro de que muchos lectores, cuando acaben la novela, se preguntarán qué habría sido de sus madres en otras circunstancias». 

¿Por qué escribir esta historia justo ahora?

Cuando se llega a los 50, «en esa falsa mitad, uno se encuentra más libre y ha leído más». Declaró que, en un arranque de vanidad, y viendo que Luis Landero o Fernando Marías ya habían escrito sobre su padre, él pensó que también podía escribir la historia ya escrita en su interior. «Las grandes historias tienen personajes invisibles, de los que nunca nadie ha hablado». Aseguró que resulta muy fácil hablar de los hombres y mujeres importantes del mundo pero que era muy difícil hablar de una señora a la que, posiblemente, no le había ocurrido nada significativo en su vida. «Yo nunca vi a mis padres cenar juntos, nunca los vi darse un beso, nunca le vi a él regalarle algo a ella». Sin embargo, a Máximo todo aquello le parecía normal. Es lo que había conocido toda su vida.  «Yo creía que las familias funcionaban así. Y resulta que algunas no». 

Destacó que en esta novela, la palabra más importante es el silencio, el silencio de su madre, de su abuela, ese ahínco porque todo lo que ocurriera quedara en casa, que nada se supiera en la calle. «Hay pueblos que han sobrevivido gracias al silencio. Hay familias que han sido felices gracias al silencio y el mantener las cosas en silencio ha sido su único patrimonio». Como escritor, narrar ese silencio que se respira en la novela ha sido lo más difícil. «Aunque llegados a los 50, lo mismo uno tiene más soltura para caminar por esa historia que me parecía bonita de contar, dura, complicada». Son muchos los lectores que se han visto reflejados en esta historia, «los que cuidan a sus padres, los que dejaron de cuidarlos, los que algún día los cuidarán». Toda esa universalidad es la que la convierte en una novela atemporal. 



[Si quieres escuchar parte de la presentación, dale al play]


Este libro lo escribo por miedo a la muerte

Máximo Huerta se ha convertido en el cuidador de su madre, de Clara Hernández. «He escrito este libro antes de que a ella se le olvidara la historia. Este libro lo escribo por miedo a la muerte». Se queja el autor de que, los seres humanos, a pesar de ser tan conscientes de que la muerte llega, no sabemos aprovechar los años de vida, no decimos «te quiero», ni todo aquello de lo que luego, cuando es tarde, nos arrepentiremos de haber guardado dentro. Pero, «en este libro no se juzga a nadie».

La infancia

Añadió que siempre se piensa que en la infancia nada malo puede ocurrirte. «Bienaventurados los niños felices».  Cree que tenemos idealizada la infancia, que pensamos que todo es dicha y felicidad en esos años tiernos pero muchos niños viven con unos padres complicados, con miseria, con dificultades, con pobreza. «Hemos construido unas infancias que solo son de Disney». 

Frases de la novela



«El día que nací yo, murió mamá»



«Nací cuando mis padres no se querían»



«Sólo una madre puede pensar que estás peor
que ella, tumbada en la mesa de un quirófano»

 


Antes de terminar, el autor aclaró que esta novela es una ficción. Es la historia de una mujer y un hombre, cuando ella, paseando por el pueblo, descubre que está embarazada. «A él apenas lo conocía de tres bailes. Y, a partir de ahí, tienen que empezar a vivir juntos sin conocerse». Los nombres de aquellos a los que realmente amaron también figuran en la novela. Incluso, uno de ellos aparecerá en el último día del relato. Adiós, pequeño es una historia que le salió de las tripas, aunque no tenía intención de publicarla. «La escribí por el mero hecho de hacer conservas, y lo que ha pasado es que cada lector ha abierto su propio bote de conservas».

Así llegamos al final de esta presentación, en la que Máximo Huerta habló libremente, manifestando un gran sentido del humor, incluso en los temas más delicados. Un encuentro que estuvo lleno de anécdotas familiares y viejos recuerdos. 

Sinopsis: Cuando el pasado vuelve cargado de silencios.

«Mi madre habría sido más feliz si yo no hubiera nacido.» Así arranca el desgarrador testimonio de un escritor enfrentado a la más dura de sus narraciones, la de su propia vida. Asaltado por los recuerdos mientras cuida a su madre enferma, el pasado se le presenta con vacíos que no logra llenar.

A través de silencios y de un gran talento para la observación, el autor desnuda su intimidad y nos obsequia, con belleza y maestría, el retrato de un país y una época desde su propio universo familiar. Lo acompaña como confidente su vieja mascota, una perrita leal y encantadora.

Descubrir por qué elegimos amar a quien no amamos exige una sinceridad implacable, y eso es lo que no falta en este hermoso relato de despedida. Adiós, pequeño es la reconstrucción emocionante de una infancia en la que todos, abuelos, padres e hijos, han callado demasiado.

Cuando el pasado vuelve cargado de silencios.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

XII FESTIVAL DE CINE EUROPEO 2015.


Una entrada muy breve para recordaros a los que viváis en Sevilla o tengáis previsto visitarnos que el próximo jueves, día 6, comienza una nueva edición del Festival de Cine Europeo en Sevilla. Concretamente será la edición número doceava y durará hasta el día 14 de noviembre. Durante todos esos días tendremos la posibilidad de visionar películas de distintas categorías y gustos, una ocasión única para acercarnos a un cine un poco menos comercial que el que se suele ver en las salas de proyecciones. Tenéis la programación aquí.

Como viene siendo habitual, la organización pone a disposición de los usuarios un abono que nos permitirá asistir a las proyecciones a un precio mucho más asequible pero para informarte sobre esto y otras muchas cuestiones, como los descuentos en transporte, te recomiendo visitar la página web del festival pinchando aquí. 

Os dejo con el vídeo promocional.





[Imágenes tomadas de Google]
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