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jueves, 30 de julio de 2026

ANTONIO PUENTE MAYOR: ❝Cuando estudiaba filología, veía la novela como algo inalcanzable❞

Conozco a Antonio Puente Mayor hace muchos años, casi desde el momento en el que se abrieron las puertas este espacio. Conocidísimo en el mundo literario sevillano, Antonio es alma inquieta. Decir que es guía turístico de profesión es quedarse verdaderamente corto porque, cada una de sus pasiones las convierte en su modo de vida. Periodista, locutor de radio, dramaturgo, escritor. Antonio Puente Mayor es un compendio de muchas cosas y todas ellas vinculadas con el mundo de la comunicación, de la cultura, de la literatura y de la divulgación de la lectura. No en balde ha impartido diversos cursos y talleres, ha organizado jornadas literarias, o ha dirigido varios clubes de lectura.

A lo largo de los años ha publicado un significativo número de libros, que van desde la literatura infantil, pasando por los ensayos, las guías turísticas y las novelas. Recientemente ha visto la luz La abadía de hielo, que publica con Roca Editorial, una novela en la que aúna todas esas pasiones que os comento.  La abadía de hielo hará viajar al lector por tierras riojanas. Su protagonista, Alba Villén, es guía turística, encargada de acompañar a un singular grupo hasta la abadía de Valvanera, donde se cometerá un crimen. Aislados entre los muros de la abadía, con motivo de un temporal de nieve, los integrantes del grupo tendrán que averiguar quién es el asesino, un juego del que disfrutará el lector.

La semana pasada tuve la oportunidad de conversar con Antonio Puente Mayor. Más allá de los consabidos treinta minutos de interviú, dedicamos casi toda la tarde a charlar de un sinfín de cosas interesantes y curiosas. Pero, ahí va sólo la charla en relación con esta nueva novela.

Marisa G,- Antonio, un placer charlar contigo. Tengo la suerte de poder hablar contigo con frecuencia.

Como sabes, he leído tu novela. La he disfrutado. He intentado averiguar quién es el malo de esta historia y la verdad es que no lo he conseguido. Pero para empezar, te conocemos literariamente, principalmente por tus ensayos y tus novelas históricas. Sin embargo, con La abadía de hielo cambias de género, te adentras en el misterio, al más puro estilo de Agatha Christie. ¿Por qué este cambio y cómo te has sentido moviéndote en estas aguas? 

Antonio P.M.- Bueno, pues porque yo quería hacer una novela que combinara muchas de mis pasiones. Por un lado, el mundo del turismo, que es de lo que parte la novela. La guía turística, Alba Villén, me representa a mí, a mis compañeros, a aquella generación que vivimos el turismo de grupos, de turismo de los tour operadores, de los circuitos nacionales. Ella representa a todos los que vivimos en una época dorada del turismo.  Quería rememorar una novela sobre aquella época. Le debía un libro a mis compañeros de trabajo y a muchos amigos que he hecho durante más de 23 años de guía. No quería combinar todo eso a través de un ensayo o un libro de anécdotas. No lo veía claro, y se me ocurrió la idea de la novela, que la tenía en la cabeza desde hace muchos años. 

Soy un entusiasta de los libros de Agatha Christie desde que era un chaval. Tenía 13 años cuando leí Diez negritos, luego leí a Arthur Conan Doyle, y con ellos me inicié y me enamoré de la lectura. 

M.G.- Pero ¿te ha sentido cómodo en este género o te has encontrado con muchas trabas? 

A.P.M.- No, me he encontrado comodísimo. De hecho, podría decirte que ha sido de los libros me ha resultado más fácil de escribir, que me ha salido más rápido. Lleva una estructura que he tenido que trabajar durante bastante tiempo para que todas las piezas encajen y, sobre todo, para que todos los personajes tengan un móvil para poder cometer el crimen. Esa ha sido la mayor dificultad y dosificar la información a lo largo de la novela. Que el lector fuera conociendo a los personajes, fuera haciendo el viaje con ellos y, al mismo tiempo, tratara de averiguar quién es el asesino. Pero luego, el viaje que hacen, para mí ha sido muy fácil porque me lo sé de memoria. Lo he realizado infinidad de veces, durante más de veinte años. Los lugares que describo en la novela los tengo en mi cabeza, no me hace falta ni ver fotos. Me conozco los aromas, las comidas, y todos los sitios que describo 

Además, ha sido muy bonito hacer un homenaje a amigos de allí. En la novela aparecen recepcionistas de hotel, camareros, párrocos de los pueblos de allí, la gente del monasterio. Todas esas personas son, como digo, casi parte de mi familia. Los he visto crecer, casarse, tener hijos,... Ha sido muy emocionante poder volcar todo eso en la novela. 

M.G.- La abadía de hielo narra un crimen cometido en el interior de una abadía, de la que luego hablaremos, y de donde es imposible escapar porque hay un temporal de nieve. Esta novela se clasifica en lo que se llama el whodunit, quién ha cometido el crimen, pero también se le aplica la etiqueta de travel mistery, algo de lo que jamás había oído hablar. 

A.P.M.- Sí, que a mí me conste, es un género que no se ha trabajado nunca en España, o si se ha trabajado, ha sido de manera más circunstancial o transversal. El travel mistery es un género que se desarrolla en el mundo anglosajón. Agatha Christie ya lo usaba en varias de sus novelas, como Muerte en el Nilo o Asesinato en el Oriente Express. Pero yo he querido traerme este género a España porque veía que no había nada parecido en nuestro país, un crimen dentro de un circuito turístico, en el que todos fueran viajeros. Creo que el resultado ha sido muy positivo. A la gente le ha gustado muchísimo y todos los mensajes que estoy recibiendo de la gente me dicen que han disfrutado, no solo con la resolución del crimen, sino con el viaje en sí.

Uno de los mensajes que más me ha emocionado es el de una persona de La Rioja, a la que no conozco de nada y que me dijo que había disfrutado mucho no sólo porque la trama ocurriera en su tierra, sino porque había aprendido muchas cosas de la propia Rioja. Como guía turístico, he investigado mucho para contarles a mis turistas, como leyendas, curiosidades históricas, detalles de los paisajes por donde vamos, datos que la propia gente de La Rioja no conoce. Creo que el travel mistery es un género que tiene bastante recorrido en España, siendo como es nuestro país, tan turístico. Pienso que he abierto un camino, y me gustaría que hubiera una continuación. Estoy trabajando en una posible saga, basada en los viajes de Alba Villén. Esperamos que a la gente le siga gustando.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]

M.G.- Es verdad lo que comentas. Cuando leemos una novela que transcurre en nuestra propia ciudad, aprendemos mucho. Creo que sabemos menos de nuestra propia ciudad que la gente que viene de fuera.

A.P.M.- Totalmente. Lo ampliaría a España en general porque, de nuestra localidad, pues conocemos menos los monumentos que de otros lugares a los que has ido de vacaciones o de viaje. En líneas generales, España es una gran desconocida para los propios españoles.

He publicado tres guías de viaje de España. Por ejemplo, en un libro que publiqué con Planeta, hablo de lugares de Cataluña que los propios editores de Barcelona no conocían. Me quedé muy sorprendido cuando me dijeron que de los 100 lugares que se recogían en el libro, no conocían ni la tercera parte. Es algo que me sorprende mucho, porque tenemos un país maravilloso. No hace falta salir de nuestras fronteras para poder disfrutar. En mi libro, La vuelta al mundo sin salir de España, donde comparo cincuenta y dos lugares con cincuenta y dos países, aparecen playas maravillosas, cuevas, yacimientos arqueológicos,... Muchas veces vamos al Caribe buscando playas exóticas o buscamos castillos impresionantes con fantasmas y, sin embargo, tenemos la provincia de Guadalajara, lugares subterráneos, o lugares submarinos en Las Canarias,... Tenemos absolutamente de todo y es una pena que no conozcamos más y disfrutemos más de nuestro propio país. Pongo en valor viajar fuera, al extranjero, pero pienso que hay que descubrir más nuestras ciudades y nuestros pueblos, en los que hay muchos tesoros.

M.G.- Total. Hemos hablado de Agatha Christie, pero, ¿qué le debe la literatura de misterio a Agatha Christie? ¿Podríamos decir que Agatha Christie es la pionera en literatura de misterio? 

A.P.M.- No fue la primera que hizo novela policíaca, pero sí fue la que la popularizó. De eso no tengo ninguna duda. Hubo intentos anteriores, pero está claro que la edad dorada de la novela policíaca clásica llega a partir de los años 30, de los años 40, que es cuando ella empieza a publicar estas novelas. Ella triunfa con El asesinato de Roger Acroy, que es una novela que rompe los esquemas de la literatura policíaca. A partir de ahí, va a crear un género con el que consigue que mucha gente que no leía, se acerque a la lectura o al mundo de la literatura, y eso tiene muchísimo valor. 

Hay escritores, como Agatha Christie, a los que admiro, porque tienen la capacidad de hacer que, gente que tiene otras aficiones y no se acercan a los libros, empiecen a leer. A mí eso me parece increíble. Ella tuvo ese poder de convocatoria como en España puede tenerla Arturo Pérez-Reverte, al que siempre he respetado. Su capitán Alatriste podría tener un equivalente a Hercules Poirot, en la literatura inglesa.

Agatha Christie tuvo una vida apasionante, una mujer adelantada a su tiempo que siempre me ha fascinado. He seguido sus pasos. He estado en Inglaterra, he estado en Tenerife, en Puerto de la Cruz, donde se alojó después de divorciarse. Allí hay una escalinata dedicada a ella, con los nombres de sus novelas. La ratonera y Diez negritos las he montado en teatro, y tenía muchas ganas de escribir una novela que siguiera las pautas de sus libros, pero adaptada al siglo XXI.

M.G.- La novela transcurre en 2003 y de eso hablaremos más tarde. Pero centrándonos en una de las protagonistas, en Alba Villén, la guía turística. Teniendo en cuenta que esta novela está muy vinculada con tu carrera profesional, que llevas ejerciendo durante más de veinte años, imagino que esta novela tendrá muchos puntos autobiográficos. Y luego, me surge la duda de, si tiene estos elementos autobiográficos, por qué optar por una protagonista mujer y no hombre. Meterte en la voz de una persona de otro género será más complicado.

A.P.M.- Sí, la novela tiene tintes autobiográficos, aunque no todo lo que hace Alba Villén lo he hecho yo. De todos modos, sí que muchas de mis experiencias las vive ella, como esos nervios de la primeriza, el hecho de que sea su primer trabajo, sus veinticinco años, y que la acción transcurriera en 2003, cuando España era tan distinta a como es hoy. Eran años de turismo analógico. No había GPS sino que usábamos mapas de carretera y los teléfonos móviles eran muy primarios. El año 2003 es importante porque fue el año en el que yo empecé como guía turístico. 

Alba bebe de mí. Elegí que fuese una mujer porque es una profesión muy femenina, en la que hay muchísimas mujeres. En mi grupo de guías, con una plantilla de veinte personas, la mayoría eran mujeres y he aprendido mucho de ellas. Ser mujer en esta profesión suponía todavía más dificultad que ser hombre. Es una profesión muy solitaria, en la que tienes que estar muchos días fuera de casa, y que te dificulta mucho conciliar. He visto cómo muchas de mis compañeras, cuando decidieron formar una familia, tuvieron que abandonar la profesión y las que no lo hicieron, tuvieron dificultades graves, dejando a sus bebés en casa con sus maridos, lo que implicaba que las criticaran o que tuvieran problemas. Quería ponerme en la piel de una chica que empieza su carrera, con esos primeros miedos y esas primeras dificultades, a las que se suma el hecho de ser mujer. Además, Alba tiene una relación amorosa complicada y ahí lo dejamos.

M.G.- Sí. Bueno, me lo he pasado muy bien leyendo esta novela, y no sólo por el misterio sino porque ocurren muchas cosas insólitas entre el grupo de viajeros. Hay muchas trifulcas entre ellos. ¿Esto suele ser así? ¿Qué es lo más rocambolesco que te ha ocurrido como guía turístico?

A.P.M.- He intentado condensar en un único viaje anécdotas de diez o doce viajes. Evidentemente, no todo esto ocurre en un solo viaje, sino que he cogido algo de aquí, otra cosa de allá, pero todo, todo, salvo el crimen, es real. Todo nos ha pasado. El que lea la novela sabrá que tuvimos un choque con el autobús en una calle de Logroño, o que el autobús se quedará aislado, sin nevada y sin crimen, claro. Todos los detalles, todas las anécdotas, todo lo que ocurre entre los pasajeros, con escenas un poco subidas de tono,... Todo eso ha ocurrido. Siempre digo que es una profesión que despierta muchas pasiones porque estás de vacaciones, desconectas durante una semana y en esas circunstancias, la gente hace cosas que no se plantea hacer en su día a día. Trabajo en algo donde la gente es feliz pero los roces son inevitables o hay gente que no cuadra con el tono del grupo. Todo esto, para una novela, era un material muy potente.

M.G.- Algunos de los personajes están basados en personas reales pero, ¿fácilmente identificables? ¿Ellos se pueden llegar a reconocer?

A.P.M.- Creo que, en algunas facetas, sí. Hay personajes que están calcados de la realidad. Algunos de mis compañeros tienen hasta miedo. En la presentación me preguntaban si aparecían en la novela, si eran el asesino,... (Ríe). Me han escrito muchos conductores de autobús y eso me ha emocionado mucho porque me han dicho que la novela les ha tocado la fibra, que se les han saltado las lágrimas, porque hemos hecho juntos ese viaje y saben que todo lo que cuento es real. Es bonito que los compañeros se vean pero no es un reflejo directo. He cogido una pieza de una persona, otra de otro compañero,... Por ejemplo, el físico de Alba, con esa cicatriz en el brazo, corresponde a una compañera que conocí en aquella época. Hay una serie de detalles que, cuando mis compañeros los lean, les va a gustar y a emocionar. Es algo que estoy viviendo todos los días porque estoy recibiendo mensajes de toda España.

Y otra cosa muy especial es que me han escrito los caballeros de Valvanera, una de las instituciones más antiguas que hay en La Rioja. Grandes personalidades de La Rioja están vinculadas a la virgen de Valvanera, la patrona. La abadía donde ocurren los hechos en la novela, la abadía de Valvanera, está a mil metros de altura y estos caballeros me escribieron, contándome que habían leído la novela con cierto recelo, por si contaba algo que no debía contar pero están muy contentos porque había dejado en muy buen lugar a la abadía, a la virgen de Valvanera y a todo lo que ella representa. La virgen de Valvanera va mucho más allá de lo religioso.

Este es un lugar que, paradójicamente, no es muy conocido fuera de allí. Para mí, Valvanera es muy especial. He visitado lugares religiosos en muchos puntos del mundo pero el misterio gira alrededor de Valvanera y su virgen, me parece una cosa muy bonita.

M.G.- Entre los personajes tenemos a una enfermera, a un empresario, a un profesor, a una telefonista. ¿Qué criterios sigues a la hora de elegir a uno u otro?

A.P.M.- Sobre todo que hubiera variedad. Quería que hubiera diferentes profesiones, diferentes estratos sociales y también diferentes procedencias. Creo que esto le aportaba riqueza al libro y también reflejaba la realidad. He tenido la suerte de que, en estos veintitrés años de carrera he llevado a gente de todos los lugares de España, incluso de Hispanoamérica. El hecho de elegir diferentes profesionales te aportaba juego a la hora de recelar de los personajes. Tenemos un profesor universitario, como has dicho, a una enfermera, a una señora mayor de Cádiz, que viaja con su nieto..., que me recuerda al primer viaje que hice con mi abuela. Rosario se inspira en mi abuela, en esa gracia que tenía, echada para delante, de edad pero de espíritu joven. Mi abuela está presente en esta novela.

Y luego hay un locutor de radio, otra de mis pasiones y el mundo del teatro, soy dramaturgo, director de teatro y fui actor durante muchos años. En la novela están recogidos todos los ambientes en los que me he movido.

Por supuesto, está el monasterio y sus monjes, personajes que existieron. 

M.G.- A mí me han entrado muchas ganas de visitar la abadía, después de leerte. Entiendo que es un lugar visitable. Pero te escuché decir en la presentación que ya no hay monjes benedictinos como sí vemos en la novela.

A.P.M.- En la abadía, durante más de mil años, ha habido monjes benedictinos. Estaban ligados a Montserrat. Cuando yo empecé a ir, conocí a una comunidad que cada vez se iba mermando más. Eran personas muy mayores. Hubo un momento en el que la orden se reforzó con monjes venidos de Hispanoamérica, especialmente de Panamá, pero llegó un día en que el número era tan insuficiente que tomaron la decisión de abandonar Valvanera. Eso supuso un shock en La Rioja. No se conocía la abadía sin los monjes benedictinos. Entonces, el arzobispado se puso manos a la obra y consiguió que otra orden, el Verbo Encarnado, se interesara, procedente de Argentina. Es una orden joven, de los años 80 y han hecho una labor excepcional porque son muy jóvenes y tienen muchas ganas de trabajar. 

La abadía está abierta, casi todo el día, fundamentalmente las puertas de la iglesia, y se puede visitar el camarín de la virgen, se puede subir y verla. También hay un museo dedicado a la historia del monasterio, un claustro que en la novela lo vamos a ver en obras porque así estaba en 2003.

M.G.- Lo hemos comentado antes. Que la novela transcurra en 2003 es algo necesario porque no existían móviles, no había tanta posibilidad de comunicación como hoy día y eso provoca que el aislamiento sea aún mayor. 

A.P.M.- Se trataba de eso. Me tenía que ir a un año así porque contribuía a construir atmósferas que son totalmente reales. No he llegado a visitar la abadía con nieve pero sí días antes de importantes nevadas, y me informé de cómo vivían cuando las carreteras quedaban cortadas. Me hablaron de las máquinas quitanieves de Logroño y del punto de meteorología de La Rioja que está situado en el propio monasterio. Diariamente, un monje avisa a la Agencia Estatal de Meteorología para darle información sobre la temperatura exacta.

M.G.- Durante la presentación dijiste una cosa con la que estoy totalmente de acuerdo. Las novelas, si son entretenidas, bien pero si además de entretenidas te enseñan algo, muchísimo mejor, entonces. Y eso se cumple en esta novela. Ya te digo que me han entrado muchas ganas de visitar Valvanera. Conozco parte de La Rioja pero la abadía no. Y esta novela permite viajar al lector sin levantarse de su asiento y esa es una forma de viajar, preciosa.

A.P.M.- Sin duda. Siempre intento que mis libros entretengan pero también enseñan algo. En este sentido, estoy recibiendo comentarios maravillosos de gente de todos los niveles culturales, desde estudiantes universitarios, amas de casa,... Hace poco recibí un mensaje de una catedrática de la Universidad de Sevilla en el que me comentaba que, aunque conocía parte de La Rioja, como tú, le he descubierto rincones que desconocía.

Fíjate que Valvanera, curiosamente, es un punto que no suele estar en los itinerarios turísticos. Todo el mundo visita San Millán de la Cogolla, con el monasterio de Yuso, patrimonio de la humanidad por la Unesco. Los monjes de Valvanera siempre me decían que todo el dinero y todas las ayudas iban a parar a Yuso y a Valvanera nunca les tocaba nada, que allí sólo iban los romeros pero no los turistas. Por eso, cuando llegábamos nosotros con un grupo de viajeros nos daban las gracias. Tuve la suerte que una empresa sevillana, de mi barrio de Triana, Triana Viajes y Puente Club Tour Operador, apostara por Valvanera, desde el principio, cuando nadie lo hacía. Gracias a esta apuesta, hemos ido una y otra vez, hemos abierto camino y ahora son muchas las empresas turísticas las que visitan Valvanera.

M.G.- ¿Tú aprendes algo nuevo cada vez que visitas La Rioja?

A.P.M.- Siempre, Marisa, porque, no solamente voy a los monumentos, sino que tengo conversaciones maravillosas con los riojanos.

Hace dos semanas, me escribió la hija de David Moreno, una institución en La Rioja. Es uno de los bodegueros más famosos y más importantes. Creó la primera bodega enoturística de La Rioja, la primera bodega que se abrió al turismo. El mundo bodeguero es antiquísimo. En La Rioja se hace vino desde el siglo XIX y se creó la denominación de origen. Pero no fue hasta el siglo XX, cuando David Moreno pensó en hacer una bodega abierta al turismo, para hacer catas. Tuve la suerte de conocerlo, de conocer a sus hijas, y que ellas me escribieran y me dijeran que les había emocionado mucho que mencionara a su padre en la novela, y que hablara de todo ese mundo o de Badarán, un pueblo muy pequeñito, que tiene un lema maravilloso: "Badarán, vino, chorizo y pan". Esa es la triada del pueblo, las tres cosas que disfrutan mis clientes cuando los llevo.

La gente de La Rioja es maravillosa. Si no viviera en Andalucía, sin lugar a dudas, elegiría La Rioja. La gente es cálida, acogedora y, sobre todo, sencilla. Son gente muy humilde, gente que pueden haber hecho grandísimas fortunas en los años 80 con el tema del vino, que poseen varias bodegas, pero siguen viviendo en sus pisos, junto a gente obrera. A mí es algo que me sorprende y que no he visto en ningún rincón del mundo. 

M.G.- Hablemos de la estructura de la novela. No es una narración lineal en la que juegas con el presente y con un pasado reciente. Vas contando lo que ocurre en el presente de la novela pero, alternativamente, nos retrotraemos a los dos o tres días previos a la llegada a la abadía. ¿Por qué?

A.P.M.- La aplicación es muy sencilla. Si hubiera escrito el libro de manera lineal, hubiera sido un viaje aburrido. Si no planteo el crimen hasta el penúltimo día, todo lo demás no dejaría de ser nada más que un tour turístico, atractivo desde el punto de vista pedagógico, pero sin tensión. Lo ideal era mostrar el crimen en las primeras páginas del libro e ir luego reconstruyendo las horas previas al crimen.

Esta novela bebe mucho del mundo de la televisión y de las películas. Ahora mismo, el mundo de la literatura vive un momento muy complejo, de mucha evolución. Todos los thrillers, todas las novelas de misterio y suspense beben mucho del ritmo cinematográfico y de las series. Por eso yo he planteado la novela con capítulos cortos, con ese cliffhanger típico, que te deja con ganas de seguir leyendo un capítulo más. Si coloco el crimen al final, hubiera sido muy tedioso para el lector y se hubieran encontrado con una resolución muy rápida.

M.G.- Tienes razón. Y antes has comentado de pasada que probablemente veamos a Alba Villén en más aventuras. ¿Esto se puede confirmar?

A.P.M.- Sí. Hay  una segunda novela en preparación. Me queda todavía el ok del editor y del comité de Penguin Random House, una gente que trabaja de manera excepcional. He tenido la suerte de empezar desde abajo y conocer todas las facetas de la creación de un libro. Empecé con un sello casi familiar, con mi mujer, tuvimos un libro que llevó a ser finalista del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, que para nosotros fue una sorpresa alucinante. Mis libros están en los cinco continentes, sobre todo los infantiles, algo dificilísimo. El hecho de ir poco a poco, conociendo el mundo del libro, pasar de una editorial más pequeña, a una andaluza, luego a La esfera de los libros, a Planeta, y ahora estar en Penguin Random House, que era el sueño de mi vida, la verdad es que ha superado todas mis expectativas.

Cuando estudiaba filología, escribía poesía, teatro, pero me decía que jamás escribiría novela porque era algo muy difícil Veía la novela como algo inalcanzable y los novelistas me parecían gente muy consagrada a la novela durante años. Pero he tenido la suerte de ir poco a poco, seguí los consejos de mis profesores, empecé con el relato corto, gané varios premios que me dieron confianza y autoestima, de ahí pasé a la novela juvenil, y cuando vas creciendo poquito a poco te vas asentando. Llegar ahora a Penguin Random House es como jugar de juvenil en un equipo regional a pasar a jugar en la Champions League. Creo que, ahora mismo, estoy un momento que, por edad, por profesionalidad y por preparación, es el más adecuado. 

M.G.- Como última pregunta. Sabemos lo que tiene que tener una novela y un escritor para complacer al lector pero, ¿qué tiene que tener un guía turístico para no aburrir a los viajeros?

A.P.M.- Sobre todo, seguridad. Puedes ser muy simpático, ser muy culto, tener mucho conocimiento, pero la persona que va a un viaje, y te lo digo por mi experiencia de tantísimos años, va nerviosa, con la tensión de no saber qué va a pasar o por dónde los vas a llevar. A pesar de los móviles, todo es incertidumbre por eso es importante que cuando el viajero llegue al punto de encuentro vea que el guía tiene seguridad y confianza en sí mismo. 

Recientemente he dado un curso en la Universidad Pablo de Olavide, sobre guías turísticos, y a mis alumnos les he dicho que los primeros diez minutos son claves. Tienes que ser simpático, mostrar seguridad, no tener dudas, responder a todo y estar concentrado. 

M.G.- Antonio, un placer hablar contigo. He disfrutado mucho leyendo la novela, me lo he pasado muy bien. Me apunto volver a La Rioja y te agradezco mucho que me hayas atendido.

A.P.M.- A ti, muchas gracias.


Sinopsis: Alba Villén, una joven guía turística, se enfrenta a su primer viaje en grupo por La Rioja. Tras recorrer Logroño y otros enclaves llenos de encanto, una tormenta inesperada los obliga a refugiarse en el monasterio de Valvanera, en plena sierra de la Demanda. Aislados, incomunicados y rodeados de silencio, lo que parecía un lugar seguro pronto se convierte en una pesadilla cuando uno de los turistas aparece muerto.

¿Será capaz Alba de descubrir la verdad antes de que la nieve lo cubra todo?

La abadía de hielo es un travel mistery adictivo, lleno de giros y atmósferas inquietantes, donde el placer del viaje se mezcla con el lado más oscuro del ser humano.

lunes, 25 de enero de 2021

EL SECRETO DEL ORFEBRE de Elia Barceló

Editorial:  Roca Editorial
Fecha publicación: Noviembre, 2017
Precio: 14,90 €
Género: Novela
Nº Páginas: 128
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788416867981
[Disponible en eBook]

Autora

Elia Barceló (Alicante, 1957). Se la considera una de las escritoras más versátiles de la narrativa española y es una de las autoras de mayor prestigio en el ámbito del fantástico y la ciencia ficción.

Ha publicado treinta novelas, realistas, criminales, históricas..., unas para adultos y otras para jóvenes, y unos setenta relatos, en España y en el extranjero. Ha sido traducida a veinte idiomas con gran éxito de público y crítica, consolidándose como una de las voces españolas más internacionales de la narrativa actual. Es autora de obras de gran éxito como El color del silencio, El secreto del orfebre, Las largas sombras, El eco de la piel y La noche de plata.

Ha obtenido numerosos premios. Acaba de serle concedido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020 por El efecto Frankenstein.

Durante muchos años fue profesora de Estudios Hispánicos en la Universidad de Innsbruck, en Austria. Ahora se dedica a la escritura a tiempo completo.

Sinopsis

Tan breve como intensa, tan fácil de leer como difícil de olvidar, tan sencilla en sus recursos como inquietante en el recuerdo, esta es una novela de amor. Uno de esos raros ejemplos en los que la literatura se lanza sin miedo a abordar los temas eternos, y lo hace para que nos planteemos cuestiones fundamentales: ¿es el tiempo más fuerte que el amor?, ¿de qué forma perdura la belleza?, ¿es el cuerpo un mapa del deseo con fecha de caducidad?, ¿puede el deseo alterar la realidad? La nostalgia, el sexo, la pasión, la identidad..., nos hallamos ante una obra que abordando los sentimientos en profundidad, sabe ser rigurosamente nueva: una bellísima historia del fin del milenio sobre la imposibilidad del amor. Simplemente hay que abrir el libro y comenzar a leer.

En esta reedición de El secreto del orfebre se añaden unas páginas inéditas del cuaderno de su protagonista, Celia Sanjuán; un texto adicional que convierte a esta novela de Elia Barceló en una nueva obra, reconfigurando su significado y ofreciendo con maestría otro giro final.

En esta bellísima pieza literaria su autora nos recuerda que somos palabras, que somos seres que nos narramos a nosotros mismos, creando así nuestra propia historia. En la búsqueda nostálgica de algo que puede estar o no estar allí, esta novela corta tan breve como intensa presenta una historia de amor e identidad que desafía los hilos del tiempo, de la soledad y de la memoria, en aquel espacio en el que el deseo tiene su propia dimensión y la pasión sus propias leyes.

Una novela llena de lírica y sentimientos, una historia de amor imposible. Una pieza de orfebrería, una joya literaria que nos lleva a sumergirnos en lo más recóndito de nosotros mismos. Porque también estamos hechos de la materia con la que se construyen los recuerdos.

[Información tomada directamente de la web eitorial]



Me resultaría del todo imposible enumerar la cantidad de reseñas que he leído de las novelas de Elia Barceló. De igual modo, me sería muy difícil contabilizar todas las opiniones que he leído de El secreto del orfebre, una novela corta, de la que solo he encontrado buenas opiniones. Como hasta la fecha no había leído nada de esta autora alicantina, he querido estrenarme con esta pieza breve. Pensé que podría servirme de introducción a la prosa de esta escritora y así, calibrar si su narración y mis gustos podrían encajar. La conexión ha sido perfecta.

El secreto del orfebre es una novela de amor, «que desafía los hilos del tiempo»«tan breve como intensa», pues únicamente se extiende algo más de cien páginasLa historia arranca en Nueva York. Pablo (llamémosle así; si la lees, entenderás por qué) es un orfebre que, por motivos laborales, se muda a la ciudad de los rascacielos. Desde allí, en un piso recién alquilado y semivacío, rememora su pasado y sus últimos pasos por España, antes de cruzar el charco. 

Con los recuerdos como vehículo, sabremos que Pablo vivió y residió en Villasanta de la Reina hasta los veinte años. Allí conoció a una mujer madura, Celia, de la que se enamoró perdidamente. Se trataba de un amor complejo y prohibido. Primero porque Celia era veinte años mayor que Pablo. Y luego, porque la consideraban «una mujer marcada»pues tuvo tratos con un hombre, antes de un matrimonio que nunca llegó a formalizarse. De ahí que la apodaran la Viuda Negra. Pero Pablo estaba tan enamorado de ella que no le importaba nada, ni la oposición de su familia, ni el pasado de su amor. Sin embargo, algo ocurrió y la relación no terminó de consolidarse. Pablo y su familia se mudaron a Oneira, donde residía parte de la familia y, con el tiempo, el joven se convirtió en un hombre, y continuó su camino en la vida.

Ahora, cuando ya han pasado muchos años de aquel amor imposible que Pablo no ha podido olvidar, el protagonista regresa a aquella localidad de la región de la Umbría, para despedirse para siempre de aquellos recuerdos y cerrar heridas, antes de emprender viaje a Nueva York. Él quiere pasear por última vez, por aquellas calles que recorrió enamorado. ¿Seguirá estando en pie el cine, a cuya salida vio a Celia por primera vez? ¿Podrá tomar un café en el Negresco donde alguna vez coincidió con su amor? ¿Y si se encuentra de nuevo con Celia? Debe tener casi setenta años y probablemente sea una abuela feliz. Lo que ocurre al regreso de Pablo, por esas calles de Villasanta, lo dejo en el aire. Sois vosotros, los que aún no habéis leido esta historia de amor, los que tenéis que descubrir qué sorpresas aguardan a Pablo, a su regreso a su lugar de nacimiento.

El secreto del orfebre fue reeditado tiempo después de ver la luz por primera vez, y a la nueva edición se añadió unas páginas inéditas, bajo el título Páginas encontradas de un cuaderno de Celia Sanjuán que, según se nos dice, «ofrecen otro giro final». En ellas, la historia de Pablo y Celia se cuenta a grandes rasgos desde el punto de vista de ella, de tal modo que el relato queda mucho más completo. Me atrevería a decir que, si bien la historia me ha gustado, la incorporación de estas páginas me parecen todo un acierto para entender mejor el relato. Casi me atrevería a decir que me han gustado más estas páginas que las narradas con anterioridad. 

En cualquier caso, El secreto del orfebre es una historia tierna y conmovedora, en la que los dos personajes principales, Pablo y Celia, están muy bien dibujados. Él es un hombre marcado, tan marcado como Celia. Ambos llevan la huella de un amor truncado grabada a fuego. Aunque su vida ha seguido su curso, aunque ha logrado cierto éxito como orfebre, tanto como para instalarse en Nueva York, su corazón sigue latiendo en soledad. Pablo no ha sido feliz más que aquellos tres meses en los que mantuvo una relación con Celia. No cree que sea feliz nunca más. 




En cuanto a Celia, si no fuera por esas páginas finales que se anexan al final del relato, solo la conoceríamos a través de los ojos de Pablo, o de los ojos de la comunidad, que murmura sobre ella y su pasado. Celia representa esa mujer que vive al margen de la sociedad, a la que le han vuelto la espalda, y de la que se compadecen. En cada pueblo siempre ha habido una Celia, pero la de esta novela supo recomponerse, alzar la cabeza y seguir su vida, aunque la procesión fuera por dentro. Se convirtió en una modista importante, y enriqueció su vida con lecturas y viajes al extranjero. Incluso visitó Nueva York, esa ciudad que ahora acoge a Pablo. 



La acción transcurre en la región de la Umbría«el país de las leyendas», según reza el eslogan turístico de la localidad. Se trata de un escenario inventado pero en el que, tanto el lector como los personajes, pueden encontrar los establecimientos y lugares típico de cualquier municipio: un hotel, una plaza, unos jardines o un casino. La propia Celia, en esas páginas finales que ella escribe de puño y letra, nos hablará de este singular lugar, lleno de magia, en el que a veces se producen ciertos fenómenos inexplicables.


La historia, a grandes rasgos, es sencilla. Un joven estudiante se enamora de una mujer madura, con la que hace el amor por primera vez. Sin embargo, por diversos motivos, la historia amorosa no cuaja. Casi treinta años después, Pablo regresa a Villasanta por última vez en su vida. Ahora bien, hay que reconocer a Barceló la pirueta narrativa-temporal que construye en este relato. Porque, en El secreto del orfebre, el tiempo es otro personaje más y, como tal, juega un papel determinante. No quiero ahondar mucho en esta cuestión, para no destripar la trama. Solo diré que, siendo una historia de amor, también tiene su toque de fantasía, o casi de ciencia-ficción. El recurso que emplea Barceló nos va a permitir conocer a los personajes en dos épocas muy distintas. Por un lado, veremos a un Pablo joven y a otro más maduro. Del mismo modo, también podremos asomarnos a la vida de Celia, cuando era una jovencita en edad casadera, y a esa otra, la Celia marcada, la que vive condenada a una absoluta soledad.

Lo que Pablo vive en ese regreso a Villasanta me ha parecido una preciosidad. Admito que hay algún detalle, muy necesario para el desarrollo de la trama, que no me ha resultado excesivamente creíble, algo que el protagonista tiene que hacer para encajar en ese regreso. No obstante, la belleza de la historia, concentrando temas de tanta enjundia como el amor, la pasión, la decepción, la soledad, me ha conquistado totalmente.

Escrito en primera persona en toda su extensión, el grueso de la novela está narrado por Pablo. Ahora bien, como expliqué antes, esta edición cuenta con un añadido titulado Páginas encontradas de un cuaderno de Celia Sanjuán, un diario escrito por la propia Celia, que completan el relato. Tanto una parte como otra, está narrada de manera sensual y evocadora. Hay escenas que atrapan al lector por su delicadeza. Además, la obra cuenta con una introducción en la que Barceló nos desvela cómo surgió esta historia, y de qué modo nació la Umbría en su imaginario. 

El secreto del orfebre es una historia de amor, pero también de desamor. Estamos ante un relato lleno de magia, como si se tratara de un cuento, en el que tienen cabida las segundas oportunidades. Sin embargo, el destino, por mucho que nos empeñemos, siempre va a llevar la razón.

Preciosa historia, con un tirabuzón narrativo muy a tener en cuenta, en el que todas las piezas terminan por encajar. 


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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lunes, 10 de septiembre de 2018

TODOS LOS VERANOS DEL MUNDO de Mónica Gutierrez

Resultado de imagen de todos los veranos del mundo

Editorial: Roca Editorial.
Fecha publicación: julio, 2018.
Precio: 17,90 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 320 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788417092924
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]



Autora

Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y en Historia por la Universitat de Barcelona (UB).

Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog Serendipia.

Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Un hotel en ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazon.

Sinopsis

Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la cada de sus padres para preparar la boda y reencontrarse  con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.

Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Vuelvo a cogerme de la mano de Mónica Gutiérrez. Es la tercera novela que leo de entre sus cinco o seis publicaciones y sigue provocando en mí ese efecto balsámico que ya muchos hemos comentado. Es como si, a través de una historia cotidiana y sencilla, con sus tropiezos y sus reveses, la autora descorriera el velo que tapa nuestros ojos para hacernos ver que sí, que hay sinsabores y amarguras, pero la vida también está llena de bonitas sorpresas y el mundo no es tan gris como a veces podamos pensar. Nunca hay que perder la esperanza y jamás arrojar la toalla. Estamos ante una novela feel-good.

Helena regresa a la casa familiar, la casa en la que se crió junto a sus hermanos -Silvia y Xavier-, una masía en pleno Pirineo y situada en la localidad de Serralles. Nuestra protagonista se adentra en las calles del pequeño pueblo con una sensación agridulce. Está contenta porque en pocas semanas contraerá matrimonio con Jofre, un chico de ciudad, un juez de prestigio, pragmático y muy ocupado, pero, por otro lado, siente un profundo vacío en su corazón y no solo porque haya perdido su trabajo en un importante despacho de abogados. Lo que más afecta a Helena es que al enlace no acudirá alguien muy importante para ella, su padre, fallecido un año antes. Serralles ya no es el mismo desde entonces. De hecho, Helena ha ido postergando el regreso en un intento de obviar ese dolor que la corroe por dentro, un dolor que en cierto modo se intensifica cuando descubre que su madre ha convertido parte de la casa en un taller culinario rural. 

Intentado encajar que sus recuerdos familiares se vean mancillados por el ir y venir de los alumnos del taller, Helena pasea por el pueblo y hace un nuevo descubrimiento, la existencia de una librería, La biblioteca voladora, regentada por Jonathan Strenge, un adolescente extranjero, algo excéntrico. Y en su deambular oirá una voz conocida, inolvidable, la de Marc, un amigo de la infancia al que no veía desde hace veinte años. Junto a él se embarcará en un proyecto que le devolverá la ilusión.

La historia que contiene Todos los veranos del mundo se irá desarrollando poco a poco. Todo el torbellino de emociones con el que Helena llegó a Serralles se irá apaciguando tras el efecto sedante que tendrán sus conversaciones con Silvia, con Xavier, con sus sobrinos, y el resto de personajes. A la vez, la joven, que creía tenerlo todo bien amarrado, encarrillado y con un futuro claro,  comenzará a ver su vida desde otro punto de vista, entenderá qué es lo que realmente merece la pena y, lo más importante, conseguirá 'despedirse' por fin de su padre, curar sus heridas y reconciliarse consigo misma.

El elenco de personajes tiene a Helena como epicentro. Ella es como una isla en su entorno familiar. Desde que salió de Seralles se escudó en su trabajo como abogada y tras la muerte de su padre parece que ha construido una coraza en torno sí, para impedir que nada más le haga daño. Sin embargo, su interior es maleable, algo que su hermana Silvia conoce bien pues es capaz de leer en los ojos de Helena. 

La relación con Silvia, activista de Greenpeace, se sustenta en un tira y afloja. Son dos hermanas que se quieren pero sus distintos caracteres funcionan como un repelente de insectos. A Helena no le hace gracia ser tan transparente ante Silvia y Silvia sabe que su hermana es una mujer muy distinta que aquella que le ha devuelto la gran ciudad. 

En cuanto a Xavier, divorciado y con dos hijos, la relación entre ambos hermanos se sustenta en la complicidad. Xavier es escritor y como suele ocurrir en las novelas de Mónica, no pueden faltar las referencias literarias. Las veremos no solo en el parecido entre el nombre del librero y el nombre de un personaje de una conocida novela, sino en otros muchos contextos. Son pequeños detalles que gustan al lector. 

Pero junto a Helena, hay otro personaje de importancia. Ese será Marc. Pensaba usar un refrán para describir la relación entre él y Helena pero no quiero ser tan explícita. Mucho mejor que lo descubráis vosotros mismos. 

Escrita en primera persona en la voz de Helena, todos los acontecimientos los veremos a través de sus ojos; ella será el filtro que nos permita conocer en mayor o menor medida a los habitantes de Serralles pero también será muy importante esa voz para ver cómo va evolucionando el corazón y el alma de la protagonista. La novela cuenta con un total de veintidós capítulos titulados, escritos con el característico estilo de la autora. Una prosa fresca, elegante, natural, sencilla y cercana permite una conexión total con la historia y sentir el buen rollo que la novela nos quiere transmitir.

Todos los veranos del mundo no engaña a ningún lector. En esta novela vas a encontrar justamente lo que esperas, lo que vas intuyendo página a página pero es precisamente esto lo que la autora pretende. No hay giros inesperados más allá que los que te puedes imaginar porque Mónica construye para nosotros un camino sencillo de transitar, un paseo por un bonito bosque, en buena compañía, con el canto de los pájaros de fondo y la brisa acariciando nuestro rostro. ¿Conocéis esa sensación que nos invade al final de un día lleno de emociones y buenos momentos? Eso es lo que os espera al final de esta lectura.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 29 de julio de 2016

EL NOVIEMBRE DE KATE de Mónica Gutierrez.


Editorial: Roca Editorial.
Fecha publicación: julio, 2016
Precio: 15,00 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 320
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788416498154
[Disponible en eBook]

Autora

Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y en Historia por la Universitat de Barcelona (UB). Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog Serendipia. Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas criticas de Un hotel en ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos.

Sinopsis

En vísperas de una tormenta de nieve, un viernes tras la barra de galeón pirata de un bar escondido, un barman procedente del Loira espera la llegada de Kate, la chica del extraordinario cabello flotante y las larguísimas bufandas. Kate vive en un edificio antiguo como su propia tristeza y hace tanto tiempo que se ha dejado llevar por la rutina que ya no recuerda el sentido de los pequeños detalles, la aventura escondida en las sorprendentes pistas cotidianas, la sal de la vida. Un extraño jardín y una emisora de radio colgada del cielo en una buhardilla de madera constituyen su refugio para ese otoño. Y, sin embargo, aunque en la pequeña ciudad de Coleridge todos ignoren las advertencias de un excéntrico meteorólogo, el tiempo está a punto de cambiar el noviembre de Kate de la mano de un hombre bueno con planes de venganza, un sábado de tortitas y la risa de los argonautas.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Por fin saldo una deuda. Llevo más de dos años queriendo leer alguna de las publicaciones de Mónica Gutiérrez pero, por unas cosas y otras, siempre se me iban quedando atrás. No obstante, El noviembre de Kate llegó justo en el momento oportuno, en pleno verano, por paradójico que parezca, cuando algo de tranquilidad llegaba a mi vida literaria y bloguera, y aun teniendo muchas lecturas pendientes, me atreví a dar prioridad a esta novela. Se lo debía a su autora.


La cuestión es que en este mes de julio que ya acaba, con un sol justiciero y unas temperaturas que han conseguido que de lo mismo que abras el grifo del agua fría que el de la caliente, te vas a escaldar igual, me he arrellanado en mi sofá, refresco en mano y he puesto a tope el aire acondicionado para sentir el frío que Kate, la protagonista de esta novela, ha sentido a lo largo de algo más de las trescientas páginas de la nueva novela de Mónica. Transitar por esta novela ha sido un paseo muy agradable, lleno de encanto.

Kate trabaja de secretaria de un ejecutivo en Milton Consultants, una consultoría de gran importancia en su sector. Es un buen trabajo si no fuera porque tiene que soportar a un jefe impertinente que no tiene vida más allá de la oficina, desconoce el concepto de jornada laboral y tiene totalmente desatendida a su familia. La verdad es que está harta de no ser valorada, de ser importunada a cualquier hora con peticiones que están fuera de lugar, así que, medio convencida por un amigo y también por convicción propia, empieza a rondarle por la cabeza la idea de cambiar de puesto o bien encontrar alguna otra actividad que realmente la motive. La ocasión se le presenta cuando le ofrecen un puesto de colaboradora en Longfellow Radio, una emisora local en la que coincidirá con un grupo variopinto de personajes, a saber, Xavier, director de la emisora, William, el meteorólogo, Santi el técnico de sonido y Josh, un locutor. Inmediatamente la relación entre los chicos y Kate se vuelve distendida salvo por el garbanzo negro del grupo, Xavier, un individuo que pone pegas por todo y al que parece no haberle hecho mucha gracia que una mujer se incorpore al equipo. Por suerte, nuestra protagonista contará con el apoyo de los demás.



Por otra parte, en el bar del Hotel Ambassador se reúnen todos los viernes un grupo de amigos, cargados de todo tipo de cachivaches tecnológicos como si desde los cómodos sillones del bar estuvieran  a punto de asaltar los servidores de la NASA. Don, un policía de la Unidad de Delitos Informáticos, será el otro protagonista de esta historia que junto a Punisher y Sierra, a cual más peculiar, conforman un trío un tanto freaks. Alrededor de este ecléctico equipo gira un misterio. Inicialmente no sabremos qué hacen tres hombres jóvenes, absorbidos por diversas pantallas de ordenador, iPads y móviles un viernes por la noche en el bar de un hotel. Podríamos pensar que son tres solitarios que solo se sienten felices en un mundo virtual pero en realidad todo tiene una justificación. Buscan algo, esperan un paso en falso para lanzar una red y hacer justicia porque llevan la palabra venganza grabada en la frente. Pero de todo ello nos iremos enterando paulatinamente. 

El noviembre de Kate es una novela romántica en la que nacerá el amor entre sus dos protagonistas principales -Kate y Don-, un flechazo, al menos en lo que a Don respecta, en el que Pierre, el barman del hotel Ambassador, hará las veces de maestro de ceremonias, un celestino que contempla el mundo desde detrás de su barra y con el mandil atado a la cintura.  En la forma en la que este amor nacerá y se desenvolverá tendrá mucho ver una gran y terrible tormenta que está a punto de azotar la localidad de Coleridge, lugar en el que se desarrolla la trama.

Pero aparte de la trama amorosa que obviamente coge más fuerza hacia los capítulos finales cuando la atmósfera se vuelve mucho más propicia  para que Cupido haga de las suyas, permitiendo que Kate se relaje y se sienta más cómoda y confortable, esta novela cuenta con otro hilo, de menor importancia, cuyo desarrollo me ha sorprendido. Fraudes fiscales, venta ilegal de información a terceros, o vulneración de la ley de protección de datos son cuestiones que se manejan con soltura. Yo entiendo muy poco del tema y la verdad es que jamás me hubiera imaginado un negocio en el que se vende la información personal y privada de cada uno de nosotros si no fuera por las diversas noticias que empezaron a salir años atrás. En cualquier caso, me ha parecido que la autora conoce bien cómo funciona este negocio ilegal en el que todos somos víctimas. 

Y si nos paramos a hablar de los personajes, resulta inevitable cogerle cariño a sus protagonistas. Kate es una joven que no sabe decir que no, a la que vamos a ver muy sola si no fuera por la amistad que mantiene con Pierre y su compañera de trabajo Marian. Hasta no hace mucho mantenía una relación con Robert pero eso llegó a su punto final y ahora se siente desorientada. El trabajo no la ayuda a mantener una vida en equilibrio y por eso se plantea dar un paso hacia adelante, algo que le cuesta la misma vida pues Kate no es una mujer muy resuelta sino más bien lo contrario, le cuesta muchísimo tomar decisiones y le asusta lo desconocido. En mi caso, uno de los aspectos del personaje que más me han conquistado ha sido el profundo ostracismo al que su familia la tiene condenada. No hay nada negativo entre ella y sus padres o su hermana, no hay peleas, disputas o guerras del pasado, más bien se trata de que a su familia le importa realmente poco lo que le ocurra a Kate. Ella ha terminado por resignarse y asimilarlo pero indudablemente le duele, de hecho me ha dolido hasta a mí ver a su padre y a su madre como prácticamente la ignoran. Si a todo ello se le une el terrible insomnio que padece por lo que pasa el día arrastrándose cuál zombi y las noches en vela, casi me han entrado ganas de acogerla en mi casa, mimarla y cuidarla.

Con respecto a Don he de decir que ha sido un personaje que me ha inspirado mucha ternura desde el principio. Por suerte, él goza de una posición familiar mucho más agradable pues goza del cariño y la atención de los suyos. Don vive con su padre, un carpintero jubilado que cocina como los ángeles, Charlie, un broker que solo sabe protestar y de vez en cuando aparecen por su casa dos gemelos, Jasper y Jacobs, hijos de Sarah, una vecina, que lo revolucionan todo y que ponen la banda sonora en forma de gritos de júbilo a una familia diferente. Don me parece un hombre justo y por eso está embarcado en una aventura que le puede costar el puesto de trabajo. Pero en la vida hay que poner a la gente en su sitio y él llega un lastre muy pesado que apenas le deja pensar en otra cosa. He de añadir además que, me ha resultado mucho más fácil sintonizar con Don que con Kate, pero no porque un personaje me haya gustado más que el otro, ambos me han gustado por igual, sino porque Don acostumbra a dirigirse con frecuencia al lector y eso permite que nos involucremos mucho más en la historia. 

Habrá otros tantos personajes, algunos con mayor o menor calado pero de entre los más secundarios tengo que hacer un acto de justicia y mencionar al jefe de Kate porque, si al principio se muestra como un tipo insufrible, nos deparará una sorpresa. Me han gustado esos matices con los que Mónica construye a este personaje. Será que yo todavía confío en el hombre, en aquello de errar es de humanos y rectificar de sabios, y cuando veo a un personaje que se redime termino por hacer las paces con él.

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