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miércoles, 5 de mayo de 2021

NOMADLAND (DRAMA - 2020)

Año: 2020 

Nacionalidad: EE.UU

Director: Chloé Zhao

Reparto: Frances McDormand, David Strathairn, Linda May, Charlene Swankie, Bob Wells, Gay DeForest, Patricia Grier

Género: Drama

Sinopsis: Una mujer, después de perderlo todo durante la recesión, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Tras el colapso económico que afectó también a su ciudad en la zona rural de Nevada, Fern toma su camioneta y se pone en camino para explorar una vida fuera de la sociedad convencional, como nómada moderna. 

[Fuente: Filmaffinity]

Oscar 2021. Nomadland. Seis nominaciones: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz, Mejor Guion adaptado, Mejor Fotografía, Mejor Montaje. Tres premios: Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guión Adaptado. 

Paso por redes sociales y leo un poco de todo. Mucho elogio, mucha crítica, pocas opiniones intermedias (pon #Nomadland en Twitter). Entro en Filmaffinity. Puntuación global 6,9. La crítica profesional la aplaude. Se habla de «la película del año»«melancólica y feliz, terrenal y épica»«prodigiosa»,... Miro por encima las puntuaciones de los espectadores. 5,6,5,3,1. Flipo. Hago un barrido por las primeras cuatro páginas de opiniones de la web. Veintidós opiniones en total de las que tres le dan a esta película un 1; cuatro opiniones le dan un 2; tres opiniones le dan un 3; una opinión le dan un 4; cuatro opiniones le dan un 5; tres opiniones le dan un 6; dos opinión le da un 7; dos opiniones dan un 8. Es decir, si aprueba lo hace de chiripa. ¿Qué está pasando? Bueno, no sé lo que le ocurrirá al resto de espectadores. Lo que sí sé es que, en mi caso particular, en este año 2020-2021 pocas películas me están provocando un impacto positivo. ¿Será por el desánimo general que padecemos por la pandemia? Es posible. Lo cierto y verdad es que, he soportado más decepciones cinematográficas estos últimos doce meses, que en todos los años que llevo centrada, viendo películas con un ligero espíritu crítico.

Nomadland se inicia exponiendo el punto de partida, el motivo de una huída hacia delante. En el condado de Washoe, Nevada, se alza un núcleo residencial construido para los trabajadores de la mina USG al que llamaron Empire, un pueblo que contaba con su propio código postal. Durante ochenta y ocho años, la mina ha sido productiva. Sin embargo, en 2011 tuvo que cerrar. Muchos de los que vivían en Empire y trabajaban en la mina vieron cómo sus vidas se vaciaban de un día a otro. ¿A dónde ir si llevan toda la vida allí viviendo? Fern, una mujer viuda, es uno de esos residentes. Sin un hogar propio, mete cuatro cosas en su vieja furgoneta, adaptada para vivir en ella, y emprende viaje hacia donde la vida le lleve. Para subsistir, acepta trabajos temporales aquí y allá. Cruza el país, pernocta en campings, conoce a gente que viven como ella y a veces, asiste a las reuniones de la RTR, las reuniones de los trashumantes rodantes, que cuenta con un líder y da sermones sobre la tiranía del dólar y el sistema capitalista. La sociedad se deshace de las personas que ya no pueden generar riqueza. En estas reuniones se congregan personas de todo tipo, con diferentes motivaciones y procedentes de lugares muy diversos. Algunos están ahí para sanar sus heridas y otros, precisamente porque están enfermos y quieren terminar sus días en comunión con la naturaleza. Pero Nomadland no se centra en estas agrupaciones, sino que fija su atención en Fern, en lo que ella experimenta durante su viaje, en las enseñanzas que recibe de todo aquel con el que se cruza en su camino. De esto va la película, de un viaje que lo es también espiritual.

¿Me ha gustado la película? A grandes rasgos diría que sí. No puedo catalogarla como la película del año, como ha dicho algún crítico, pero sí es una película que me ha trasmitido paz y sosiego. Al menos, ha sido así durante la mayor parte del metraje. En ningún momento me ha resultado lenta - defecto que le han visto muchos-, sino más bien pausada. La cinta posee el mismo ritmo que tiene la propia vida de Fern, una vida sin horarios, ni rutinas, ni excesivas obligaciones. Es una vida que te permite ver amaneceres, atardeceres, sentarte a conversar con los que te rodean, intercambiar cosas, ayudarse los unos a los otros y permanecer en ese lugar que te gusta, o bien emprender camino hacia otro más apetecible. De todos modos, admito que los últimos quince minutos sí se me hicieron más cuesta arriba. Una película con poca acción no es fácil de mantener. En realidad, no pasa gran cosa en estas casi dos horas de metraje. Fern conoce a otros como ella, trabaja de vez en cuando, come, conversa, hace muchos kilómetros, piensa en su marido muerto y escucha las miserias de los demás. Y ya está. 

En el guion, hay algunas situaciones que no se explican debidamente. Es el espectador el que tiene que ir rellenando huecos y estableciendo conexiones. No es que sea un gran handicap pero siento que el hilo narrativo sube microinterrupciones. Añado algunos diálogos que, con perdón, me han parecido algo ridículos, y alguna otra secuencia en la que creo que se ha recurrido al sentimentalismo fácil. Por todo ello, ¿ganadora del Oscar a la Mejor Película? Pues no sé. Así, a priori, no me lo parece, aunque mi opinión no tiene mucho fundamento porque no puedo hacer comparaciones. De todas las nominadas tan solo he visto Mank y tampoco me pareció espectacular. Es curioso que, de ambas películas me haya gustado más la parte técnica que la argumental.

Y a todo esto, ¿qué significa Nomadland? Tan fácil como tierra de nómadas. Es decir, los trashumantes. ¿Y cómo eran sus vidas? Eso es lo que pretende demostrar la película. En un momento de la cinta se dice que estos hombres y mujeres, que no tienen un lugar fijo de residencia, en realidad son un reflejo de aquellos viejos pioneros estadounidenses. Iban de un lugar a otro, se reunían y pasaban alguna temporadas en comunas. Es lo que hace Fern y todos los que viven como ella. Vidas en las que la soledad y la desolación son compañeros de fatigas, pero también cuenta con el esplendor y la belleza de la naturaleza, con la sensación de libertad. Todo tiene su pro y su contra. Aunque este estilo de vida no es siempre una elección propia, y tiene sus dificultades, en cierto sentido no deja de ser envidiable. Estamos acostumbrados a unos patrones inflexibles, a una sociedad que oprime, a una exigencias ajenas y propias que no permiten que disfrutemos del camino. Fern y los que son como ella trabajan cuando pueden y cuando necesitan algo de dinero, el justo para seguir tirando. En cambio, el resto de los mortales procura acumular mientras más mejor. Ellos disfrutan del mundo. Nosotros ni siquiera nos paramos a mirar el árbol por el que pasamos cada mañana. Ellos serán más pobres pero seguramente están más en paz que nosotros. ¿Qué estilo de vida es mejor? Creo que ahí hay un buen tema para reflexionar. 

En cuanto a la interpretación de Frances McDormand me tengo que quitar el sombrero. A veces no es necesario un gran despliegue de artes interpretativas para alcanzar al lector. En Nomadland, McDormand se contiene. Escucha con atención y mira con intensidad, dejándose llevar por lo que sea que cruza su mente en los momentos de soledad. A mí me ha convencido su trabajo y creo que insufla mucha vida a su personaje. A mí es una actriz que me gusta mucho.

La fotografía es espectacular. La luz de hermosos atardeceres, amaneceres, la oscuridad de los días nublados, la nieve, la aridez del desierto, todo ello captado para ensalzar la belleza de la naturaleza, ese entorno embrionario con el que deberíamos conectar más. Nomadland tiene estampas para enmarcar. En una de ellas, el mar ruge salvaje y una se siente libre frente a esa vasta extensión de agua. Pero uno de los aspectos que más me ha enamorado de este largometraje es la banda sonora, tan bonita, melancólica y nostálgica. Es preciosa. Y encima está aderezada por una versión de uno de los villancicos más bonitos que he escuchado nunca - What child is this?-, de la que se han hecho mil versiones (puedes ver la secuencia aquí).


Basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century de Jessica Bruder, quizá por eso tiene un cierto toque a documental, esta road movie se adentra en la realidad de este estilo de vida. Para el rodaje recurrieron a la realidad, y se entremezclaron con parte de una comunidad de nómadas (algunos miembros del reparto son auténticos nómadas). No es una película de acción, no hay giros impresionantes, no hay una historia en sí, más que el día a día de estas personas. Nomadland es una película que genera opiniones muy dispares con críticas demoledoras. En lo que a mí respecta, he tratado de disfrutar del recorrido que me ofrece, sin pensar en nada más. Seguramente la olvidaré, sí, pero, al menos, creo que merece una oportunidad. No me linchéis luego si no os ha gustado nada. 


Nos vemos en la carretera. 


La tenéis en cartelera de algunas ciudades y en Disney +

Tráiler:

 


miércoles, 6 de junio de 2018

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS (DRAMA - 2017)


Año: 2017

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: Martin McDonagh.

Reparto: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, John Hawkes, Peter Dinklange, Caleb Landry Jones, Lucas Hedges, Abbie Cornish, Brendan Sexton III, Samara Weaving, Kerry Condon, Nick Searcy, Lawrence Turner, Amanda Warren, Michael Aaron Milligan, William J. Harrison, Sandy Martin, Christopher Berry, Zeljko Ivanek, Alejandro Barrios, Jason Redford, Darrell Britt-Gibson, Selah Atwood, Clarke Peters, Jason Ledford, Malaya Rivera Drew.

Género: Drama.

Sinopsis: Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer de 50 años cuya hija adolescente ha sido violada y asesinada, decide iniciar por su cuenta una guerra contra la Policía de su pueblo, Ebbing, al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso y que se haga justicia. Su primer paso será contratar unas vallas publicitarias denunciando la situación y señalando al jefe de policía, William Willoughby (Woody Harrelson), como responsable principal de la pasividad policial.


[Fuente: Filmaffinity]


Tenía dudas. Había escuchado noticias dispersas sobre esta película, opiniones enfrentadas que no me dejaban claro si Tres anuncios en las afueras podría ser de mi agrado o no. Con la incertidumbre dejé pasar su proyección en cines pero teniéndola al alcance de una plataforma, dejé mis reticencias a un lado. No puedo más que decir que me ha parecido una maravilla. Efectivamente, tal y como dice Rolling Stone en la cartelería, es oscura y cómica y una rebelde obra maestra. No dejes de verla.

Ebbing, la pequeña localidad de Missouri, despierta conmocionada un día. El cadáver calcinado de la joven Angela Hayes es localizado cerca de su casa, a orillas de Drinkwaters Road, bajo tres enormes vallas publicitarias en desuso. Ese suceso, que no se escenifica en la película, será el punto de partida. Mildred, la madre de la joven clama justicia. Harta de la ineptitud del departamento de policía que aún no ha encontrado al asesino, y con el deseo de hostigar al jefe William Willoughby y a su equipo, la madre de la víctima alquila por un año las tres vallas publicitarias bajo las que apareció el cadáver de su hija. En cada una de ellas figurará un mensaje y, aunque es una zona por la que no pasa prácticamente nadie, la noticia volará como la espuma y toda la población tomará cartas en el asunto. Por supuesto, es la policía y su ineficacia, la que queda en entredicho con estos anuncios. El jefe William intentará hacer entrar en razón a Mildred, explicarle que no hay ningún tipo de pistas y que han hecho todo lo posible para resolver el caso, pero ella no ceja en su empeño. Quiere ver al asesino de su hija entre rejas y para ello se enfrentará a cualquiera. 

A todo esto se le une una serie de elementos que vienen a engrosar un buen argumento, como la circunstancia personal y complicada de Willoughby, el racismo del que hace ostentación el agente Dixon, un individuo con complejo de Edipo y problemas de alcohol, muy agresivo, el hecho de que la propia Mildred no sea una madre ejemplar, abandonada por su marido Charlie, quien prefiere pasar sus días con una cuasi-adolescente, la situación delicada en la que se ve envuelto Reb Welby, el dueño de la empresa de publicidad, y el deseo de James, un vecino del pueblo, por conquistar el corazón de Mildred.

Tres anuncios a las afueras respira de un aura particular. Quizás sea decir demasiado pero la atmósfera me ha recordado un poco a la magnífica Fargo. Ya sabéis, esos ambientes incómodos de los pequeños pueblos del interior de Estados Unidos, en los que vive poca gente, todos se conocen y sin embargo, no se libran de sucesos terribles. A veces es un vecino de la zona el que tiene engañado a los demás y otras, es un visitante de paso. Monstruos que cometen una atrocidad al amparo de la noche. Puedes estar conviviendo con un asesino y no saberlo. 

La galería de personajes es fabulosa. Todos y cada uno de ellos aportan su granito a una película que nos habla de venganza y justicia pero también de arrepentimiento y redención. Hay papeles muy potentes, incluso algunos secundarios tienen una fuerza tremenda. Y a unos buenos personajes se añade unas interpretaciones fantásticas. Mildred Hayes está interpretado por Frances McDormand, con una frialdad y una dureza de rasgos tremenda, una mujer que vive atormentada y a la que le remuerde la conciencia la mala relación que tenía con Angela y las últimas palabras que le dijo antes de morir. Hay un diálogo, o más bien un monólogo, muy emotivo que remueve por dentro. Se llevó el Oscar.

El jefe Willoughby queda encarnado por Woody Harrelson. Es un actor que me ha ido gustando cada vez más con el tiempo. Cuando lo veo me resulta inevitable recordarlo haciendo de camarero bobalicón en Cheers, aquella serie de los ochenta, un papel que a mí me producía rechazo, pero, con el paso de los años lo hemos ido viendo en otras interpretaciones dispares, con bastante más solvencia. Por supuesto, no todas con igual fortuna. Su personaje tiene mucho protagonismo en la primera parte del largometraje pasándole posteriormente el testigo al agente Dixon, el poli problemático, cuya interpretación corre a cargo de Sam Rockwell. Será el típico personaje dual, con dos caras, y que generará sensaciones distintas en el espectador a medida que vaya avanzando el metraje. Otro Oscar.

Y digo que incluso las interpretaciones de los secundarios son muy buenas porque ellos constituyen el pilar sobre los que se sustentan los principales. Podría mencionar a Caled Landry Jones como dueño de la agencia de publicidad. Ayudar a Mildred le acarreará más de un problema. O la novia tonta de Charlie interpretada por Samara Weaving. Tiene tres frases y todas magníficas. O el vecino del pueblo, James al que le pone cuerpo y el alma el gran actor Peter Dicklange. Pero mi favorita es la madre de Dixon, en cuya piel se mete la actriz Sandy Martin, maquiavélica y perversa.

La dirección me ha gustado mucho. La cámara acompaña a los personajes hasta el punto justo para hacernos sentir parte de la escena. Hay primeros planos que evidencian la seguridad de los actores. Y luego está la banda sonora, a la que cada vez presto más atención. En esta ocasión me ha parecido muy miscelánea, con temas que van desde Joan Baez a ABBA, y un tema de apertura absolutamente precioso.  

Tres anuncios en las afueras es un drama fabuloso y dicho así puede sonar raro pero es que realmente lo es. La película no apela en ningún caso a la sensiblería del espectador, no se pretende que pasemos un mal rato, de ahí que los momentos más tensos se contrarresten con escenas o diálogos salpicados de humor, macabro y negro en ocasiones, al margen de alguna paradoja llena de fina ironía. Es cierto que cuenta con algunas escenas poco creíbles -otro par- pero es un mal menor dado las magníficas interpretaciones, el brillante e ingenioso tratamiento de los temas y la resolución de la película, un desenlace abierto. Esta película podría haber tenido otros muchos finales, uno de esos en los que se devuelve la paz alterada pero no siempre hay necesidad de ser tan correctos. Lamentablemente la vida no siempre acaba bien y las películas tampoco tienen por qué hacerlo.

Con casi dos horas de metraje, la acción mantiene en todo modo la atención del espectador. No resulta pesada, no se baja el ritmo, todo está compensando y equilibrado y por ende, la película fluye y convence. En resumidas cuentas, me ha gustado muchísimo más de lo que esperaba. No queda otra más que recomendarla encarecidamente. Si te la pierdes, cometerás un gran error.



Tráiler:




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