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miércoles, 20 de enero de 2016

A CAMBIO DE NADA (DRAMA - 2015).


Año: 2015.

Nacionalidad: Española.

Director: Daniel Guzmán.

Reparto: Miguel Herrán, Antonio Bachiller, Luis Tosar, María Miguel, Antonia Guzmán, Felipe Vélez, Patricia Santos, Miguel Rellán, Fernando Albizu, Sebastián Haro, Roberto Álvarez, Luis Zahera, Ález Barahona, Lara Sajén, Mario Llorente, Carlos Olalla, Beatriz Argüello, Iris Alpáñez, Adelfa Calvo, Manolo Caro.

Género: Drama.

Sinopsis: Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida con Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde niños y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Tras la separación de sus padres, Darío huye de casa y empieza a trabajar en el taller de Caralimpia, un viejo delincuente con aires de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida. Darío conoce además a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarro. A su lado descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia durante un verano que les cambiará la vida.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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A cambio de nada, junto con El desconocido, de la que os hablé la semana pasada (puedes leer la reseña aq), es otro de los largometrajes que, además de otras tres cintas más, optan al Goya como Mejor Película.

Esta película supone el debut como director del actor Daniel Guzmán, que ya se estrenó tras la cámara con el corto Sueños, una pieza dramática que cuestiona el sentido de la vida y los deseos de futuro, en la que podemos ver a un jovencísimo y enclenque Adrián Gordillo (Mecos en la serie Aída). No deja de ser un pelotazo que sea el primer largo que dirija y se cuele entre las cinco mejores películas que la Academia ha seleccionado para los Goya. Ya en el Festival de Cine de Málaga el trabajo de Guzmán brilló con luz propia, alzándose con el Biznaga de Oro a la Mejor Película y consiguiendo otros cuatro premios más. Sinceramente a mí no me parece una película meritoria de tantos galardones (ya veremos lo que pasa en los Goya) pero entiendo de cine lo justo, o casi nada, y la verdad es que jamás hubiera pensado que la cinta pudiera tener tantos reconocimientos.

A cambio de nada es la historia de Darío (Miguel Herrán), un adolescente al que la vida se le tuerce. Por lo que podemos ver en las escenas iniciales, Darío vive en un barrio muy humilde junto a su madre, separada de su  marido. Asiste al instituto y se pasa la mayor parte del tiempo en la calle junto a su amigo y vecino Luismi. La economía familiar es muy precaria. La madre trabaja duro fuera de casa para poder mantener a su hijo, mientras que su ex marido no le pasa la correspondiente manutención. La relación en la pareja es muy tensa y es el hijo el que se lleva la peor parte. La situación satura al adolescente que tira por la calle de en medio y comienza a meterse en problemas.

Para mí, A cambio de nada cuenta con un guion demasiado visto. Me ha recordado mucho a 7 vírgenes, a El Bola o a Barrio. Jóvenes que andan con malas compañías, que buscan una familia paralela mientras huyen de la propia, desestructurada, nociva y tóxica. Me gusta esa visión del hijo que tiene que soportar los desgarros de la relación de sus padres. Es una realidad que está ahí, a la vuelta de la esquina, fruto del egoísmo de los adultos que no tenemos límites, pero no deja de ser algo muy manido en el cine. 



La historia es tan simple como mezclar mal ambiente familiar, un joven agobiado, un amigo leal, y un par de adultos que son los únicos con los que Darío se siente feliz. Parece que el chico intenta cubrir las lagunas afectivas con las que está creciendo y así encuentra una figura paternal en un supuesto triunfador y éxitoso hombre de negocios que no es más que otro rufián y delicuente, al que el joven admirará como referente. Pero también necesita encontrar una figura femenina con la que sustituir a su madre. El calor casi maternal lo encontrá en Antonia, una anciana que vive sola y a la que también se le intuye un distanciamiento con un hijo por otros motivos. Y será precisamente esa parte en la que Darío comparte vida con Antonia la que más me ha gustado. Juventud y vejez se juntan para cubrir la tremenda parcela de soledad que ambos sienten. Pero más allá de este aspecto, la historia que narra A cambio de nada me ha parecido carente de fuerza, garra, emoción. Imaginamos que el joven lo está pasando mal pero no nos llega esa angustia. Tan solo en los minutos finales podemos sentir cierta desazón cuando Darío confiesa los motivos que lo han conducido a cometer tantos errores. La culpabilidad recaerá en unos padres que no saben dónde meterse y si ese es el mensaje que la cinta quiere transmitir creo que está siendo bastante injusto porque, es cierto que en las familias desestructuradas el índice de hijos problemáticos puede ser alto pero no siempre será así. No se puede generalizar y los hijos descarriados no siempre serán fruto de relaciones rotas.

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