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lunes, 26 de abril de 2021

DONDE NAVEGA EL OLVIDO de Fernando de Artacho

Editorial: Algaida
Fecha publicación: enero, 2021
Precio: 20,00 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 448
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788491893929
[Disponible en ePub]

Autor

Fernando de Artacho nació en Sevilla. Es doctor en Historia y licenciado en Derecho por la Universidad Hispalense, abogado de su Ilustre Colegio. También ha realizado estudios de Ciencias Políticas en España y de doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en la prestigiosa Universidad Técnica de Lisboa. Es diplomando en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Asiduo colaborador en revistas especializadas y medios de comunicación escritos; ha publicado cuarenta libros, entre los que destacan Manuscrito sevillano, Los Caballeros Veinticuatro del Puerto de Santa María, Padrón de Nobles e Hijosdalgos de la ciudad de Sevilla en el siglo XVIII, Estudio de las Reglas de la Primitiva Archicofradía de la Coronación de Espinas de 1567 o La Nobleza sevillana a través del Privilegio de Oratorios; posteriormente ha publicado un ensayo titulado Los otros Alba. Es presidente de la Academia Andaluza de la Historia, miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, de la Real Academia Belgo-Española de la Historia y de la Real Academia de la Mar, entre otras varias academias e instituciones españolas y extranjeras.

Desde hace algunos años alterna la labor investigadora con la divulgación histórica en novelas como Hija de la Iglesia, Las dos verdades, El enigma de la Santa Espina (Finalista del Premio de Novela Ateneo de Sevilla), La gubia del alumbrado (I Premio Ateneo de Sevilla de Novela Histórica), El trono y el altar, Narraciones y leyendas, El almirante Mediohombre, Campanas de duelo y El corro de Tánger.

Sinopsis

A principios del siglo XX se cruzan las vidas de dos señoritos sevillanos con la de un sobrio castellano. La amistad de tres estudiantes de Derecho se verá consolidada por sus vivencias estudiantiles, donde las correrías de juventud, el desamor, las pasiones y los sueños de futuro, se alternan con el honor y el deber hacia una clase social que ya comenzaba su decadencia. El amor apasionado, la lealtad entre amigos y el embrujo social de la época son los ingredientes perfectos para que Fernando de Artacho nos deleite con su nueva novela elegantemente escrita.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Me gustan las cubiertas que me transmiten algo, esa primera impresión que construyo nada más tener el libro entre mis manos. Un título, una imagen, un objeto suele conducirme a imaginar lo que puedo llegar a encontrarme en el interior de un libro. Es cierto que ese pálpito no siempre resulta certero, pero es inevitable dejarse llevar por el primer contacto visual. Dicho todo esto, vuelvo a mirar la portada de Donde navega el olvido, la última novela de Fernando de Artacho, y asiento con un gesto al reafirmarme en mi parecer. Ese primer instante en el que el libro y yo nos miramos las caras se convirtió en flechazo.

Donde navega el olvido une dos hermosas ciudades: Sevilla y Salamanca. Lo hace a través de los personajes de una novela que nos conduce a principios del siglo XX. Pablo Somoza y Quintanilla y Gonzalo de las Infantas son dos primos de la aristocracia sevillana. Respaldados por la posición y economía de sus familias, podrían ser tildados de dos auténticos calaveras, dos señoritos sin oficio (aunque con beneficio) que se dedican a la vida contemplativa. Para enderezar el curso de sus vidas son enviados a estudiar a Salamanca. Allí conocerán al castellano Justo de Salcedo, un joven de familia humilde que estudia con la intención de labrarse un futuro y una vida mejor. La vida de los tres jóvenes se cruza. Juntos correrán diversas aventuras en la ciudad salmantina. También  aparecerá en escena una joven que... Bueno, no os cuento más. Solo apuntar que, en esta vida, todo esfuerzo, tesón y voluntad siempre tiene su recompensa.

Lo primero que llama la atención en la nueva novela del autor sevillano es el giro en la trama principal de la historia que nos narra. Acostumbrados a leer sus obras, principalmente centrados en el género histórico, Donde navega el olvido es una obra de difícil clasificación. Habrá historia sí, pero también otras muchas cuestiones. En esta novela se nos refleja la sociedad de una época ya pasada. El lector es trasladado a los «felices años veinte» como telón de fondo. Por las calles de la ciudad de Salamanca veremos correr a Pablo y a Gonzalo, junto a Justo. Este último vendría a ser todo lo contrario a lo que representan los primos. Sin embargo, desde que sus vidas se cruzan, veremos cómo Justo se va abriendo camino en la vida con mucho esfuerzo y pundonor, llegando a ser determinante para los otros protagonistas citados. Sus sueños de futuro deben regirse por la disciplina y el estudio, y este hecho choca con el estilo de vida alegre y desenfadada de los jóvenes sevillanos, miembros de una familia con una economía muy desahogada. Son personajes minuciosamente descritos e insuflados de vida. Lo mismo ocurre con los femeninos, entre los que encontramos a la bella Isabel, Flora, la alegre Patrocinio o Doña Delfina. Todos juntos conforman una amplia galería de protagonistas. 

Y si decía antes que Donde navega el olvido es de difícil clasificación, es porque en ella encontramos también una historia llena de aventuras, sazonada con un extenso abanico de sentimientos, entre los que destacan el amor y el desamor, las pasiones carnales, el instinto de superación, así como el honor y el deber. 

Independientemente del gran trabajo de documentación que se observa en sus páginas, cuando se está inmerso en la lectura del libro cabe preguntarse qué proporción de tintes autobiográficos hay volcados en sus páginas. Como no podía ser de otra manera, preguntamos al autor por tal aspecto, en la entrevista que le hicimos al autor (puedes leerla aquí), y en la misma que nos confesó que se trataba de una época que conocía bien, gracias a su familia.  

Con un lenguaje preciso, elegante, muy descriptivo y rico, Fernando de Artacho nos muestra la sociedad de la época y las distintas clases sociales. En definitiva, esos dos mundos que se entrecruzan por manos del destino. Resulta llamativo ver a Justo, con esa forma de vivir tan espartana, frente a la existencia frívola y desahogada de los sevillanos. Con ellos asistiremos a los salones de baile, a los tablaos, donde se beberá hasta bien entrada la madrugada. Son jornadas nocturnas llenas de derroche sin miramiento, y de mujeres que alegran la vida a los señoritos. El autor describirá en estas páginas una sociedad que está dando sus últimos coletazos, muy  próxima a extinguirse en cuanto estalle la guerra civil.

Escrito en tercera persona y con un total de dieciocho capítulos, la lectura de Donde navega el olvido resulta amena. Contribuye a un ritmo constante de lecturas, los continuos cambios de escenario entre Sevilla y Salamanca, y los sopesados diálogos entre los protagonistas, dotando a la historia de bastante fluidez.

Poco más debo añadir. Si os gustan las novelas en las que se aúnan elementos de distintos géneros, Donde navega el olvido puede ser una gran apuesta. Por lo tanto, desde aquí, sólo me queda recomendárosla.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



martes, 2 de marzo de 2021

FERNANDO DE ARTACHO: ❝No se puede escribir novela sin vivencias personales y sin leer❞

No es la primera vez que Fernando de Artacho pasa por este espacio. Hemos tenido la suerte de conversar con él en dos ocasiones anteriores, con la publicación de El almirante Mediohombre (puedes leer la entrevista aquí) y con Campanas de duelo (puedes leer la entrevista aquí). Y en ambas, conté con la colaboración de un amante de la novela histórica, que vuelve a repetir de nuevo, y a cederme su trabajo. 

Fernando de Artacho publica Donde navega el olvido, una novela que nos traslada al principio del siglo XX, para hacernos viajar entre Sevilla y Salamanca. Hace unos días conversamos telefónicamente con el autor. Esto es lo que nos contó. 

Juan Sobrino.- Fernando, le leo desde que publicó La gubia del alumbrado. Hemos conversado sobre El almirante Mediohombre, novela con la que le hizo justicia a Blas de Lezo y con Campanas de duelo, que fue para mí como un thriller histórico. También pude leer El correo de Tánger, con la que me sumergí en el mundo del espionaje, y ahora, con Donde navega el olvido, el cambio de registro has sido notorio, ¿cierto?

Fernando A.- Siempre tengo abiertas varias novelas a la vez. Empiezo con una y si me canso, me voy a la otra. La idea de Donde navega el olvido surge porque quería escribir algo sobre el mundo estudiantil y sobre el estilo de vida «señoritil», y no lo digo en sentido despectivo. Me apetecía escribir sobre los señoritos aristócratas de los años 20 de Sevilla, aquellos que supusieron el fin de una raza, o de una clase, por decirlo de algún modo. Así que, en esta novela, he combinado el mundo estudiantil de Salamanca y el mundo de los aristócratas de Sevilla en aquellos años, que ya sabemos todos cómo era, gente que se dedicaba a vivir la buena vida, de juergas nocturnas, saraos, y tablaos. Los padres no hacían carrera de ellos, así que los mandaban a Salamanca, como castigo. En esta novela mezclo personajes castellano-leoneses con los alegres sevillanos.

J.S.- Efectivamente, no solo vamos a ver cómo era la vida en Sevilla y Salamanca, sino que también vamos a comprobar en su novela cómo era la personalidad de unos y otros. Tenemos a un personaje muy austero, como es Justo de Salcedo...

F.A.- ¡Y sin duro! Justo de Salcedo es el hidalgo pobre, castellano-leonés, el eterno estudiante...

J.S.- Exacto, frente a los señoritos andaluces, como Pablo y Gonzalo. ¿Mostrar esta dualidad de personajes ha sido algo intencionado?

F.A.- Sí. Cuando me pongo a escribir no sé por dónde voy a salir. Jamás hago un croquis, sino que me dejo llevar por cómo vaya surgiendo la historia. Soy un enamorado de Salamanca y un día estando allí de viaje, me acordé de Sevilla. Fue entonces cuando me planteé una historia con dos personajes muy distintos, un estudiante, y dos calaveras sevillanos. Y así surgió esta novela. Pero nunca planteo demasiado la trama, ni los personajes. De hecho, ahora estoy escribiendo la segunda parte de Hija de la iglesia y no sé cómo va a acabar. 

J.S.- Donde navega el olvido es una novela que quiere resaltar valores, como el esfuerzo. 

F.A.- Sí, sí... Hay un mensaje de superación, en los dos ambientes, en el salmantino y en el sevillano. En la novela, hay un momento en el que esas vidas deben cambiar y se pretende resaltar esos valores que mencionas. Hoy en día vienen muy bien. Estamos viviendo una época de crisis a todos los niveles -política, social, económica,...-, e incluso sufrimos crisis en enseñanza porque, si entramos a analizar algunas universidades y el profesorado que hay, es para salir corriendo.

J.S.- Además, la novela nos descubre las costumbres sociales de la época, con aquellos duelos por honor. No hace tanto tiempo del último.

F.A.- Pies no. El último duelo conocido en Sevilla fue entre el capitán García de Paredes y el marqués de Pickman, a principios del siglo XX. Bueno, Pickman era su mujer porque él era marqués consorte. Los duelos estaban prohibidos.

J.S.- La iglesia los castigaba con la excomunión. Excomulgaban, no solo a los participantes, sino también a los testigos y a los padrinos.

F.A.- Pero eso no solo ocurrió en los tiempos de la novela, sino que han estado castigados con la excomunión desde tiempos inmemoriales. Es lógico porque, o mueres en pecado mortal o matas a la otra persona. 

J.S.- Fernando, es indudable que sus libros reflejan su formación académica. Me gustaría conocer como ha sido la documentación para esta novela.

F.A.- Buena parte de la documentación ha sido todo de cabeza. Tengo y conozco muchas vivencias de mi propia familia, o de amigos. Para un  historiador, la época en la que se desarrolla la novela es relativamente cercana. Yo mismo he conocido a mi bisabuela, nacida en 1880 y fallecida en 1975. Por entonces tenía cerca de quince años. Mi bisabuela me llegó a contar cómo los mamelucos franceses le hicieron a su abuelo un corte en el brazo. Me contó un hecho de 1808, estando en 1974. Y mi abuela murió con noventa años, hace diez o catorce años, y también me contó muchas cosas. Para todo esto de escribir es muy importante la memoria histórica, pero igual de importante es la memoria familiar.

J.S.- Pues conectado a esa memoria familiar, quisiera saber si, en la trama de Donde navega el olvido, hay algún episodio autobiográfico.

F.A.- En cierto sentido, sí. No voy a concretarte exactamente qué es autobiográfico o no. De todos modos, por regla general, suelo poner algún detalle autobiográfico en todas las novelas. En este caso, hay algún episodio de ese tipo, tanto en la parte castellana como en la andaluza. Yo tengo sangre andaluza pero mi abuelo Miguel, militar de profesión, era castellano. Lo que pasa es que llegó a Sevilla y se hizo más sevillano que nadie. El pobre murió el mismo día de su cuarto aniversario de bodas, en el frente de Brunete. 

Yo también soy capitán del ejército. Cuando se creó la reserva voluntaria en España, me presenté a la primera promoción, y aprobé. Me he retirado después de dieciséis o diecisiete años. He llegado a capitán, que es a lo máximo que se puede llegar siendo reservista, en honor a mi abuelo y a mis antepasados.


J.S.- Cuerpo militar que también está presente en la novela.

F.A.- Sí, sí, así es. He ido metiendo un poco de todo en esta novela. No se puede escribir sin vivencias personales y sin leer. Además, tienes que saber hasta dónde contar y, sobre todo, ser modesto,... He leído novelas «históricas», por llamarlas de alguna manera, de autores muy famosos, y que venden miles y miles de ejemplares, donde te narran la construcción de una catedral gótica y, a la vez, te ponen a los obreros comiendo papas hervidas. Eso no puede ser. Si las papas las trajo Colón muchos siglos después. De todos modos, con esto no quiero decir que yo no cometa errores. También los cometo y, seguramente, en mis novelas se pueden encontrar fallos pero, al menos, yo lo admito y reconozco que, si me he equivocado, pues he me equivocado. Desde luego, lo que está claro es que para escribir hay que tener mucho cuidado y no poner lo primero que se nos ocurre. 

J.S.- Claro. Y, Fernando, ¿con qué impresión le gustaría que el lector se quedara después de leer Donde navega el olvido?

F.A.- Me gustaría que se quedara con una sensación de felicidad. Tengo dos amigos que me han dicho lo más grande. Uno ya falleció por cáncer, y el otro está también pasando un duro trance. Los dos me han llegado a decir en su momento que, lo más les calmaba era leer algunas de mis novelas. Para mí, eso es muy grande. Si con mi esfuerzo puedo hacer feliz a una sola persona, aislarlo de este canallesco ambiente, y no lo digo solo por la pandemia, me doy por satisfecho. Es que estamos en una sociedad decadente de la que, a veces, es mejor aislarse. Sinceramente, no sé cómo vamos a acabar.

J.S.- No diré que no tiene usted razón. Pero volvamos a la literatura. Me ha dicho usted antes que tiene abiertas muchas novelas. ¿Qué nos puede adelantar?

F.A.- En género histórico, tengo tres libros terminados, a falta de redactar el índice. Soy muy malo con los ordenadores, y tengo que buscarme a alguien que me haga el índice y lo inserte en el texto. 

Por otro lado, y como te dije antes, tengo empezada la segunda parte de Hija de la iglesia; otra novela más que transcurre en el año 74, protagonizada por el hijo de un republicano que vuelve a España para buscar sus raíces; y después otra más que empecé a escribir sobre la pandemia, algo fantástico. Pero no te cuento más.  Además de eso, estoy acabando un doctorado y otra carrera más. Lo bueno es que duermo poco y, soy constante. En esta vida, más que ser inteligente es mucho más importante ser constante.

J.S.- Es verdad. Pues le diré que Donde navega el olvido me ha parecido una novela muy enriquecedora, que atrapa desde el principio, y se lee muy rápido.

F.A.- Un libro que no te engancha en las primeras quince o veinte páginas es muy difícil que atrape después al lector.

J.S.- Cierto. Pues Fernando, un placer hablar con usted de nuevo, y un placer leerle nuevamente.

F.A.- Muchas gracias a ti. 

Así transcurrió esta conversación. Doy las gracias de nuevo a mi colaborador, a través de cuyas palabras hemos conocido un poco más en profundidad Donde navega el olvido, la última novela de Fernando de Artacho.




Sinopsis: A principios del siglo XX se cruzan las vidas de dos señoritos sevillanos con la de un sobrio castellano. La amistad de tres estudiantes de Derecho se verá consolidada por sus vivencias estudiantiles, donde las correrías de juventud, el desamor, las pasiones y los sueños de futuro,, se alternan con el honor y el deber hacia una clase social que ya comenzaba su decadencia. El amor apasionado, la lealtad entre amigos y el embrujo social de la época son los ingredientes perfectos para que Fernando de Artacho nos deleite con su nueva novela elegantemente escrita.

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