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viernes, 8 de julio de 2016

LA FÓRMULA MIRALBES de Braulio Ortiz Poole.



 Editorial: Caballo de Troya.
Fecha publicación: abril, 2016
Precio:14,90 €
Género: Novela. 
Nª Páginas: 171
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788415451723
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]




Autor


Braulio Ortiz Poole (Sevilla, 1974). Su primera novela, Francis Bacon se hace un río salvaje, recibió el Premio Andalucía Joven de Narrativa. Posteriormente ha publicado el libro de relatos Biografías bastardas y los poemarios Defensa del pirómano, Hombre sin descendencia y Cuarentena. Fue incluido en las antologías de relatos Mutantes. Narrativa española de última generación y Pequeñas resistencias 5. Es periodista y trabaja en la sección cultural del Diario de Sevilla.

 Sinopsis


«Ella es España, corrupta y desmemoriada. Un símbolo. De todos los que han robado, de los que han mentido, de los que han conducido al país a la ruina.»

El crepúsculo de una estrella literaria, especie de Gloria Swanson de las letras españolas, sirve al propósito mayor de esta novela: radiografiar el entramado de intereses y vicios individuales que dan lugar a una sociedad moralmente averiada.

Silvia Miralbes tenía la fórmula del éxito, sus novelas generaban enormes beneficios, pero en su último título un «negro» tuvo que echarle una mano para cumplir con el plazo previsto por la editorial. Ahí se inició su derrumbe.

La fórmula Miralbes recurre al falso documental para tratar el caso -no tan improbable- de un plagio literario que un autor fracasado endosa a un escritor eminente.

Testimonios, fotografías y documentos de archivo hábilmente entremezclados por Braulio Ortiz Poole nos muestran las entrañas del mundo cultural español, donde ni editores ni autores ni periodistas pueden permitirse decir todo lo que saben.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Lectores. Eso somos. Eso sois. Nos asomamos al mundo de las letras buscando quién sabe qué. Cada cual se lanza a la caza de su panacea. Cada uno quiere encontrar la cura a su dolor. Y a veces lo encontramos. Sí. En los libros. Pero, ¿te sueles parar a mirar qué hay tras ese compendio de páginas pasadas por imprenta? ¿Quién o quienes se ocultan tras esas letras en negro sobre fondo blanco que un día, quifueron solo un borrón? En ocasiones, un libro me hace pensar en su composición y tiendo a divagar e imaginarme el momento exacto en el que el autor ha plasmado la idea narrada. Luego me cuestiono mil veces por qué ese libro y no otro ha llegado a mis manos. ¿Cuántos se quedan por el camino? ¿Qué molino quijotesco hace girar el engranaje del mundo editorial? Seguro que tú también te lo has preguntado. Pues bien, a priori, La fórmula Miralbes nos habla de todo eso. Pero solo a priori. 

Silvia Miralbes es una reconocida escritora  que a sus setenta años quiere colgar el hábito. Ya es momento de cerrar una trayectoria llena de éxitos pero el paso del tiempo ha ajado la belleza literaria de esta flor que se siente incapacitada para seguir componiendo historias. Va a necesitar ayuda y de las gordas pues su mente, lamentablemente, no da más de sí. Por suerte tiene una red de salvación que intenta evitar que la diva caiga al vacío. Así ha sido siempre y no cabe pensar que ahora, cuando está a punto de dar el último paso, vaya a ser de otra manera. Sin embargo, parece que los hados le tienen preparada una sorpresa en forma de becario al que le cae una bomba de relojería en la manos. Y el explosivo estallará en el peor momento posible, cuando la diosa Miralbes está a punto de alcanzar la vida eterna y literaria en la rueda de prensa que será la puesta de largo de su último trabajo. Entre flashes y medios de comunicación retumbará la palabra plagio y un silencio sepulcral se hará en la sala. La diva, la otra reina de España como viene siendo apodada desde tiempo atrás, creerá morir. Se revolverá como gata panza arriba justificándose pero es el fin. Ya no hay vuelta atrás. 

Un solo segundo ha bastado para arrancar la venda de los ojos. La semilla de la duda ha sido sembrada y pronto echará sus frutos. En consecuencia se van a desatar los vientos y veremos cómo los personajes de la novela estarán zarandeados de norte a sur.

La fórmula Miralbes pasea entre dos mundos, el editorial y el periodístico, ambos muy vapuleados en los últimos tiempos, para presentarnos una situación no tan disparatada. La acusación de plagio conlleva un revuelo del que se hace eco la prensa de tanto en tanto. Pero, ¿qué ocurre entre bambalinas? ¿Cómo afecta eso al autor y a sus lectores? ¿Qué opinan los restantes compañeros de profesión?  Ideada por su autor como un falso documental, esta novela transita por los diferentes testimonios de todos aquellos que un día conocieron a Silvia Miralbes. Y con un estética tan original y curiosa, tendremos que volvernos lectores inquietos, a los que no importa saltar de una coordenada temporal a otra. Así, Ortiz Poole nos arrastra de un punto a otro en la línea del tempo, desde los lejanos años 50, pasando por 1977 o 1993, el año 2007, 2008 o 2012, siendo el 2014 el presente de la novela, todo ello para permitirnos conocer a la protagonista en profundidad o más bien para saber lo que los demás pensaban de ella

En paralelo a esta estructura peculiar, un narrador a la altura que quizá nos desoriente un poco en los inicios hasta que entendamos que esta novela no es más que una crónica sobre la vida de la autora a través de sus familiares y amigos

Perfecta en cualquier momento se hace mucho más apetecible para esta época estival en la que la mente nos exige liviandad. La fórmula Miralbes no solo cuenta con una trama interesante sino que su brevedad, así como la de sus capítulos, nos permite una lectura ágil y dinámica. A su vez, el autor, y emulando nuevamente la forma de un documental, alterna la narración de los testigos con piezas de otro calado que rompen la monotonía, como artículos periodísticos o mensajes en un contestador automático

Es evidente que el autor conoce los entresijos de un mundo  con algunos rincones por barrerMe han parecido muy reales las descripciones de ciertas escenas planteadas por el autor en la novela, esas conversaciones entre lectores y autor, las ruedas de prensa, lo que se cocina en los despachos de las editoriales, el pensamiento de aquellos que permanecen en la sombra. Quizá para mí, la situación más interesante ha sido verlo describir la delgada línea, a veces imperceptible pero existente igualmente, que se dibuja entre un entrevistado y un entrevistador, pasos tímidos y cautelosos que hay que dar para no trasgredir barreras. 

jueves, 30 de junio de 2016

ENTREVISTA a BRAULIO ORTIZ POOLE (La fórmula Miralbes).

Autor


Braulio Ortiz Poole (Sevilla, 1974). Su primera novela, Francis Bacon se hace un río salvaje, recibió el Premio Andalucía Joven de Narrativa. Posteriormente ha publicado el libro de relatos Biografías bastardas y los poemarios Defensa del pirómano, Hombre sin descendencia y Cuarentena. Fue incluido en las antologías de relatos Mutantes. Narrativa española de última generación y Pequeñas resistencias 5. Es periodista y trabaja en la sección cultural del Diario de Sevilla


megustaleer - La fórmula Miralbes (Caballo de Troya 2016, 4) - Braulio Ortiz PooleSinopsis


«Ella es España, corrupta y desmemoriada. Un símbolo. De todos los que han robado, de los que han mentido, de los que han conducido al país a la ruina.»

El crepúsculo de una estrella literaria, especie de Gloria Swanson de las letras españolas, sirve al propósito mayor de esta novela: radiografiar el entramado de intereses y vicios individuales que dan lugar a una sociedad moralmente averiada.

Silvia Miralbes tenía la fórmula del éxito, sus novelas generaban enormes beneficios, pero en su último título un «negro» tuvo que echarle una mano para cumplir con el plazo previsto por la editorial. Ahí se inició su derrumbe.

La fórmula Miralbes recurre al falso documental para tratar el caso -no tan improbable- de un plagio literario que un autor fracasado endosa a un escritor eminente.

Testimonios, fotografías y documentos de archivo hábilmente entremezclados por Braulio Ortiz Poole nos muestran las entrañas del mundo cultural español, donde ni editores ni autores ni periodistas pueden permitirse decir todo lo que saben.



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Braulio Ortiz Poole es periodista de un medio muy conocido en Sevilla. Se encarga de la sección cultural del rotativo y a mí me arde la sangre cada vez que leo una crónica suya. La envidia es realmente mala. No lo conocía personalmente, así que quise aprovechar la oportunidad que me brindaba la publicación de su último trabajo, La fórmula Miralbes, para sentarme a charlar con él sobre su trabajo, la literatura y su última novela. 

En La fórmula Miralbes veremos a una escritora en sus horas bajas, un editor que vende su alma, un negro que no lo es por el color de su piel y a un becario que le llueve el maná del cielo. Personajes todos ellos con un lado del que no se sienten muy orgullosos y, que entre libros y artículos periodísticos, intentarán sobrevivir.

Teniendo como telón de fondo los gritos desaforados de un alemán, que hablaba por el móvil muy cerca de nosotros y que parecía no tener un buen día -para que luego digan que los españoles somos escandalosos-, lancé a Braulio Ortiz preguntas sinceras obteniendo respuestas sinceras. Esto es lo que nos contó.


Marisa G.- Braulio, te lo tengo que decir, te tengo mucha envidia.

Braulio O.- ¿Por qué?

M.G.- ¿Por qué va a ser? Por ese trabajo tan estupendo que tienes, en la sección cultural de un periódico y tan conocido aquí como es el Diario de Sevilla.

B.O.- Ah (risas). Sí, es un trabajo bonito. Es una suerte trabajar en lo que te gusta, tal y como está el patio. Además conoces a gente interesante, aprendes mucho y creces. Aunque el sector está bastante castigado pero ahí estamos.

M.G.- Imagino que todo lo que se haga en el ámbito cultural en Sevilla pasará por tus manos, ¿no?

B.O.- Bueno, y por la de mis compañeros. La verdad es que a lo largo de todos estos años he aprendido mucho de libros, de arte, de teatro, o de danza que era un mundo que no conocía mucho pero no te cuento más que no te quiero dar más envidia (risas).

M.G.- Me la das, sin duda (risas). 

Oye Braulio, antes de esta novela tú ya habías publicado otros libros, otra novela más, relatos, algunos poemarios. Llegas ahora con La fórmula Miralbes cuyo argumento está precisamente muy vinculado con tu trabajo, porque hablas de literatura y hablas de periodismo. ¿Por qué esta historia?

B.O.- Me llamaba muchísimo la atención el personaje sobre el que quería hablar, Silvia Miralbes. Ganó mucho peso en mi cabeza, en mi imaginación y la verdad es que tenía muchas ganas de abordarla porque me despertaba muchas preguntas, siendo una mujer tan contradictoria como es.

Tocar la literatura o el periodismo es una circunstancia colateral. Realmente, no quería hacer un libro sobre periodismo pero me parecía inevitable meter a un periodista porque, al fin y al cabo, muchas veces los periodistas damos voz a lo que pasa. Pero por otro lado, también se hacía necesario hablar de literatura porque quería hablar de ciertas corrupciones o deslealtades y la literatura es un mundo que conozco bien. La novela también podía tratarse de una atleta que se dopa o de cualquier persona que engaña a su público pero el sector que mejor conozco es el literario y de ahí la elección.

M.G.- Independientemente de que el argumento se pueda extrapolar a cualquier ámbito, literatura y periodismo son dos temas que encajan perfectamente en esta trama.

B.O.- Sí, el personaje es una escritora que me ha servido para abordar determinados vicios en la cultura en general y en la literatura en particular, como por ejemplo, esa frivolización o banalidad en los contenidos que también afecta al periodismo. Creo que maniobramos muy a la ligera sin conceder tiempo a la reflexión y eso nos conduce a cometer graves errores. 

M.G.- Te hago una pregunta que suelo hacer siempre. Me producen mucha curiosidad las citas que elegís los novelistas para vuestros libros. En tu caso, optas por una de Italo Svevo ¿por qué?

«La jovencita se encontró, pues, ante la ardua tarea de aceptar dos veces el dinero, y fingir dos veces que lo quería. Una vez es fácil y puede hacerlo todo el mundo. ¿Y la segunda?». (La historia del buen viejo y la bella muchacha).

B.O.- Porque trata sobre una chica a la que le ofrecen dinero y ella lo rechaza la primera vez pero, ¿y la segunda? En el fondo quería reflejar que muchos tenemos unos principios morales pero que muchas veces sucumbimos a la presión de los demás. En este caso, Silvia es una escritora que ha tenido el aprecio del público durante años y años y se ha habituado a él. Desde la editorial la van a presionar para que termine el libro, le van a sugerir que hago uso de un negro,... al final acaba cediendo. Y es que todos tenemos nuestras convicciones morales pero en el ambiente en el que vivimos a veces es muy difícil mantenerlas con firmeza. Con esta novela, quería hablar de ese clima de permisividad que hay ahora y de esas tensiones por las que a veces es difícil ser fiel a uno mismo.

M.G.- Silvia Miralbes es una afamada autora de larga trayectoria, tiene 72 años de edad y quiere cerrar su carrera con una buena novela, dejar un buen sabor de boca entre sus lectores pero no puede porque tiene ciertos problemas que no quiero desvelar. Al final sufre un tremendo contratiempo con los medios de comunicación, porque como dice la sinopsis, la acusan de plagio. El plagio es un asunto muy delicado que siempre me ha producido mucha curiosidad. En tu opinión, y por tu posición laboral, ¿crees que existe más plagio del que realmente se desvela?

B.O.- Por supuesto, en el mundo editorial se hacen muchas maniobras en la sombra. Creo que sí, que habrá más plagio del que pensamos. En cualquier caso, lo que sí está muy extendida es la figura del negro, al que también hago referencia en la novela. Es un mercado que tiene sus normas y eso es innegable. En relación con esto, en la novela hablo de la culpa y del miedo a ser descubierto. Mientras no seas descubierto pues no pasa nada pero hay actitudes que son bastante discutibles.

M.G.- El editor de Silvia es uno de los personajes que más me ha impactado y luego te diré por qué. Pero la protagonista, esta Silvia Miralbes, es una mujer muy arrogante, egoísta, por encima del bien y el mal, altiva, engreída. Digo yo, ¿tú has pensando en alguien cuando has construido el personaje?

B.O.- No, no,... No pensé en nadie en particular pero luego sí me di cuenta de que había muchas resonancias de un personaje de Woody Allen precisamente. No sé si has visto una película que se llama Otra mujer.

M.G.- La verdad es que no.

B.O.- Es una película protagonizada por Gena Rowlands, que hace un papel espléndido, el de una mujer ya mayor que alquila un estudio para escribir y por casualidad oye las conversaciones que una psicóloga tiene con sus pacientes en el piso de al lado. A raíz de esa circunstancia empieza a oír cosas de ella misma y descubre que los demás no la ven como ella pensaba.

Me interesaba mucho la transformación del personaje y lo frágil que es la identidad. Uno tiene una idea de sí mismo y puede descubrir que los demás tienen otra muy distinta. Yo no pensé en esta película hasta hace poco, una cinta que me influyó mucho cuando era adolescente, y me di cuenta de que había mucho de la protagonista de la peli en la construcción de Silvia, tan altivas las dos. Pero, en realidad no tuve referentes reales, tan solo pequeñas pinceladas o sutiles referencias literarias. No se puede decir que Silvia sea el reflejo de alguna escritora española. Me parece que es un personaje insólito dentro de nuestra literatura en la que existen buenísimas escritoras.

M.G.- Silvia tiene mala relación con la prensa. Por supuesto hace uso de ella porque le beneficia pero por otro lado, siempre la teme. Imagino que dependerá de cada situación pero, ¿para los autores la prensa es un aliado o un enemigo? ¿Ellos la consideran un peaje que tienen que pagar?

B.O.- Yo como periodista cultural evidentemente defiendo el trabajo de la profesión. Si es un oficio que se hace con amor y con interés por los libros es tremendamente útil, estamos divulgando la literatura, pero entiendo que para un personaje como Silvia que es tan esquivo y tan huraño, una mujer a la que le cuesta expresar sus emociones y mantener el afecto, le suponga mucha tensión exponerse al público. Creo que ella sí ve la prensa como un peaje a pagar pero sabe que tiene que vender los libros para que lleguen al público, aunque, al mismo tiempo, es muy susceptible y vulnerable durante las promociones. Me interesaba mucho la paradoja de ese personaje tan frágil y al mismo tiempo tan expuesto.

M.G.- Porque quizá la actitud tan arrogante y soberbia que adopta Silvia se puede interpretar como un escudo que ella se coloca, ¿verdad?

B.O.- Eso es lo que he querido sugerir pero en el fondo se le coge cariño, al menos yo se lo he cogido, porque me parece una mujer muy limitada y muy humana por ello. Todavía mantengo cierta esperanza en el ser  humano y si escribo es para intentar comprender lo que nos ocurre.

M.G.- Además de Silvia hay otros personajes en tu novela. Está el becario que destapa todo el pastel del plagio, hay un profesor universitario que es el que le hace el trabajo a Silvia, el editor que antes hemos comentado,... Todos ellos se han traicionado a sí mismos. Todos ellos han hecho lo que no querían hacer.

B.O.- Sí, yo quería reflejar eso. Todos acusan a Silvia pero ninguno está legitimado para hacerlo, para señalarla porque todos tienen su bagaje de traiciones a sí mismos. Quería hablar de cómo la sociedad teje una red engaño y nos conduce al punto que no queríamos. Todos, quién más y quién menos, hemos dado un paso en falso alguna vez. Silvia es un símbolo de esta sociedad, en la que ha primado la ambición, los valores económicos antes que los  morales. Todos tenemos una parte de culpa.

M.G.- Los valores económicos por encima de los morales se refleja perfectamente en la figura del editor. Ese personaje me ha tocado mucho. Lógicamente una editorial no deja de ser un negocio pero maneja un producto que repercute muchísimo en la sociedad y por tanto debe tener un mínimo de calidad, algo que no suele ocurrir hoy en día. Todas las reflexiones de ese personaje te hacen pensar mucho en el mundillo editorial actual.

B.O.- Pero no es solo un problema del mundo editorial. Lo que le ocurre al editor también le ocurre a otros profesionales del mundo musical, por ejemplo. Hay muchos creadores que siguen haciendo un trabajo maravilloso en los márgenes de la industria. Yo defiendo el entretenimiento digno pero lo que pasa es que muchas veces en este engranaje en el que estamos metidos hemos olvidado la calidad y lo único que nos preocupa es sacar el producto lo antes posible. Se nota mucho en los discos que hacen estrellas adolescentes o esos libros que escriben presentadores de televisión. Todo se ha rebajado un poco, ha perdido calidad y quería hablar del tema a través del personaje del editor. Él, como Silvia, está muy preparado para hacer otras cosas pero al final han elegido el camino que les permitía mantenerse.

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